Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?
Forks Ink: tatuajes y perforaciones.
Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Todos Humanos. Bella&Edward
Capítulo 1: Llévame a la ciudad paraíso.
Paradise City – Guns n' Roses
— Jóvenes, necesitaré tomar sus datos.
— Es realmente injusto que nos detengan por ser unas personas sin hogar que duermen en la intemperie. No es nuestra culpa que los ingresos se fueran a la mierda, señor oficial. Creo que usted solo está siendo prejuicioso.
— Veamos, nunca ha habido un acto de delincuencia en La Push por más de cincuenta años, y justamente cuando tres jóvenes deciden parar aquí para pasar la noche, ocurren tres asaltos consecutivos. Así que será mejor que guarden silencio y den sus datos. Muchacho, tú primero, ¿nombre?
— Grizzly.
— Estoy preguntando por tu nombre real.
— Emmett —el grandote bufó— pero puede llamarme Grizzly, poli.
— Necesitaré más que solo tu nombre, esto no es un juego.
— Emmett McCarthy, Grizzly en su defecto, semental para las nenas —Emmett movió sus cejas sugestivamente— puede ir pasando el dato a las chicas de por aquí, veinticinco años, nacido y criado en Kansas, soltero, alérgico al compromiso, tatuador.
— Ahora vamos por usted, señorita —el oficial anoto los datos de Emmett rápidamente, bufando por la palabras de mi amigo, y luego apuntó a Tink, quien estaba a mi lado y rodó sus ojos con cansancio— Más respeto muchacha, por favor. Tu nombre.
— Tink.
— ¿Es que acaso necesito repetirlo?
— Joder, son tan aguafiestas —rodó sus ojos nuevamente y prosiguió— Mary Alice Brandon, Tink para los amigos, veintidós años, nacida en Illinois, madrastra de esta —me apuntó con el dedo índice, reí al ver la sorpresa en los ojos del oficial— aunque su padre no está al tanto de nuestra relación —Alice sonrió—, tatuadora.
El oficial se giró hacia mí, alcé una de mis cejas en su dirección y me crucé de brazos.
¡Esto era completamente injusto!
— Señorita…
— B —resoplé—. Le contestaré solo porque mi padre es oficial y lo quiero demasiado. Isabella Swan, Bella como suele llamarme papá, cualquiera que ose a usar ese apodo puede irse despidiendo de sus partes íntimas. B para los amigos, Juanita para los chicos de una noche, veinticuatro años, nacida en Forks, soltera por elección, perforadora y tatuadora de tiempo completo.
— ¿Qué estaban haciendo la noche de ayer?
— Estaba en coma etílico —contestó Emmett.
— Estuve a punto de seguir los pasos de Grizz, pero solo tuve que usar estos —Alice mostró sus dedos índice y corazón— y santo remedio, quedé como nueva.
— Lo que ellos quieren decir —tosí tratando de aguantar la risa— es que estábamos durmiendo.
— Claro, durmiendo… —el oficial anotó algo nuevamente en su libreta— ¿Cómo es que personas que se autodenominan indigentes tienen unas motocicletas de tal calibre, y una van negra?
— Eso se llama arduo esfuerzo trabajando, no pagar la renta y dejar de comer por una semana —Alice y Emmett tenían unas inocentes sonrisas plasmadas en sus rostros.
— Señor policía —carraspeé llamando su atención—, sinceramente nosotros solo estábamos de paso. Puede revisar todo lo que quiera pero no encontrará un gato persa del año de la mismísima mierda de esa señora pija que nos mira por el ventanal —apunté a la vieja pasa que nos miraba con desagrado— Como dije anteriormente, nosotros solo estamos de paso, vamos a mi pueblo natal, a Forks, está realmente, realmente cerca de aquí, ¡usted lo sabe! Abriremos nuestra tienda de tatuajes y perforaciones, esperando que nos sirva para subsistir y para comprar nuestro brebaje mágico.
— ¿Brebaje mágico?
— Brebaje mágico —asentí al poli— Es una poción mágica que ayuda a tolerar a la sociedad del día de hoy, los mortales lo suelen llamar alcohol.
— ¿Ustedes irán al pequeño y conservador pueblito de Forks a abrir una tienda de esas? —asentimos. El señor policía soltó una sonora carcajada, se estaba burlando en nuestras putas caras— Buena suerte allí. Ahora, la última pregunta y la más importante… ¿Qué hacen ustedes con un niño?
El oficial hizo un ademán con su barbilla apuntando al mocoso que estaba sentado sobre un escritorio, moviendo sus piernecitas de adelante hacia atrás, su flequillo caoba cubría parcialmente sus ojos, los cuales inspeccionaban el lugar en donde se encontraba con genuina curiosidad. Y, por si fuera poco, con su manita derecha estaba tratando de alcanzar una placa de policía que estaba junto a él sobre el escritorio. Estaba completamente segura de que el bribón quería lucir inocente frente a los policías que le estaban echando el ojo para así poder guardar la placa en su bolsillo sin ser notado.
— Es nuestro hijo —murmuró Alice con una sonrisa.
— Ese monstruo es mío —reí ante las palabras de Alice y luego levanté la mano—, y si alguno de ustedes dejara de mirar el trasero de Tink, podría darse cuenta de que el renacuajo trata de tomar prestada la placa sobre la mesa —los tres policías jóvenes se sonrojaron súbitamente y volvieron su atención al nene—. Su nombre es Floyd, Floyd Swan, tiene cinco años y nació en...
— Dakota del norte —Emmett tenía el ceño fruncido y rascaba su barbilla—, fue ahí, ¿no?
— Idiota, nuestro bebé nació en Nevada —Alice se cruzó de brazos y suspiró—, estábamos en Las Vegas ese día, ¿recuerdas?, ahí conociste a Charlotte, tu esposa.
— ¡No es mi esposa! —Emmett se estremeció levemente— todo quedó anulado, gracias a Dios. Ese puto de Elvis, el simplemente no debería andar casando gente ebria así como así.
— Floyd nació en Alabama, oficial —el hombre observaba a mis queridos amigos con una gran interrogante en su rostro, estaba segura de que el pobre estaba tratando de descifrar que mierda pasaba por sus mentes.
— ¡Sweet home Alabama! (1)—chillaron ambos, con unas gatunas sonrisas en sus rostros. Reí a carcajadas y asentí fervientemente, esa era la canción que sonaba cuando rompí fuentes.
El poli frunció su ceño y luego negó con su cabeza, como para despejarse, y se volteó hacia mí.
— ¿Floyd? —el oficial levantó una de sus cejas con curiosidad.
— Pink Floyd no era un buen nombre para un chico —me encogí de hombros.
— Definitivamente no —volvió a sonreír y anotar algo en la libreta que sostenía entre sus manos. Se puso de pie, dejando la libreta sobre su escritorio, y nos observó con una genuina sonrisa— Bueno chicos, tienen razón, están limpios.
— Lo sabemos.
— Esto era solo rutina, en realidad, no nos gustan los extraños.
— ¡Mira, tenemos algo en común poli! —chilló Emmett sonriendo como un niño pequeño.
— Les deseo suerte, muchachos. Tendrán que beber mucho de esa poción mágica para arreglárselas en Forks.
— Aún nos quedan municiones, señor oficial. No crea que la bebimos toda, hay juerga para rato —Alice le guiñó un ojo con coquetería, causando un adorable sonrojo en el moreno rostro del hombre.
— Swan, ¿no? —me preguntó con nerviosismo, tratando de evitar a Alice. Asentí— ¿Cómo Charlie y Re… Ren…
— Renesmee —murmuré divertida, el poli asintió sonrojado—. Ness es mucho más fácil, aunque ella lo odie.
— Como Charlie y Ness Swan —asentí divertida—, Isabella, el viejo siempre habla de ti.
— Espero que cosas buenas… —alcé mis cejas— Aunque no haya muchas —rió amistosamente.
— Mándale saludos a ese cabrón, de parte de Harry Clearwater —el hombre que conocía a mi padre, nos hizo ponernos de pie para despacharnos de su oficina en la estación de policial— Y dile que Sue estará bastante molesta cuando se entere de que conocí a la madrastra de sus nenas.
— ¡Se lo haré saber, oficial Clearwater! —Alice soltó una risita y se despidió del hombre con un beso en la mejilla— ¡Renacuajo, ven aquí! —mi bebé saltó desde donde estaba sentado y corrió hacia mí para sostener mi mano.
— ¿Ahora vamos donde el abuelo?
— Mañana, monstruito.
— ¿Y tía Reneswe? —desordené su cabello con una de mis manos y mordí mi labio para evitar reír.
— Esta noche descansaremos, ¿sí? Mañana verás al abuelo y a tía Ness.
— No le gusta que le digas Ness, mami. Ella se llama Reneswe.
— Esta bien corazón, mañana verás a tía Renesmee —Floyd asintió conforme cuando llamé a mi hermanita con su nombre real—, ahora regresaremos a la van.
— ¿Dormiremos bajo las estrellas otra vez? —asentí con una mueca en mis labios— ¡Yay! —chilló mi pequeño, alzando su puño al aire— ¿Tío Grizz nuevamente saltará como un pececito fuera del agua cuando duerma?
La ingenuidad de los niños.
Me enternecía profundamente.
Suspiré recordando como Emmett había "saltado como un pececito fuera del agua" la noche anterior debido a la exagerada cantidad de alcohol que había ingerido. El renacuajo y yo estábamos acostados pero alguien había tenido que ir a regar las plantitas para así no tener uno de esos accidentes nocturnos, y así fue como mi bebé había llegado hacia mí, en medio de la noche, con sus ojitos abiertos de dos en dos, preguntándome si podía saltar en el suelo igual que el tío Grizz.
— Trataremos de que Grizz no vuelva a hacer eso, ¿sí?
— ¿Y si lo hace?, ¿puedo hacerlo con él? —Emmett soltó una atronadora carcajada tras de mí.
— Renacuajo, podrás hacerlo cuando hayas cumplido la mayoría de edad —Floyd frunció el ceño y comenzó a contar con sus deditos.
— ¡Pero eso es muuucho tiempo!, ¡falta aún todo esto! —nos mostró ambas de sus manos, moviendo sus dedos— ¡Muchos, muchos de estos! —y volvió a mover sus dedos frente a nosotros.
— Valdrá la pena esperar, corazón. Incluso, cuando tengas todos estos años —Alice mostró sus dedos al igual que él—, podrás tener una novia tan linda como tía Tink, ¿sí? —mi querido hijo se sonrojó y asintió tímidamente.
Él también había caído bajo los encantos de Alice.
Salimos de la estación de policías, que más que nada era como una rústica casita de madera. La Push era una pequeña reserva aborigen que quedaba cerca del verde Forks, habíamos parado aquí, en la playa, para pasar un buen rato haciendo una fogata. Floyd amaba las fogatas, sobre todo asar malvaviscos, tenía una obsesión severa con los s'mores (2). En cuanto se habían dado cuenta de que había nuevos polizontes en la reserva, el caos había predominado y nosotros fuimos los culpables.
Siempre éramos los putos culpables.
— Recuérdame porqué Forks.
— La renta del local es barata, alojamiento gratis, en California nos perseguía una horda de machos alfas enfurecidos porque cierto animal hizo más que tatuar a unas cuantas chicas —Alice golpeó a Emmett en el trasero— Y papá está realmente feliz de vernos nuevamente, no jodas a Charlie, el viejo necesita compañía y Floyd necesita a su abuelo.
— B, debemos pensar en un nuevo nombre —Emmett me rodeó los hombros con su gigantesco brazo— "Inkalifornia" no era muy creativo que digamos, apestamos como la mierda en nombres.
— Uh, ¿qué tal "Tattoo's Juanita"?
— ¿Por qué coño Juanita? —le pregunté a Alice, quien sonrió con malicia.
— Así los chicos que conociste y abandonaste como viles perros sabrán donde ubicarte, B.
— Idiotas —reímos al unísono— Forks Ink y ya está.
— ¿Forks Ink? —murmuraron los dos, y luego sonrieron, aceptándolo rápidamente.
— Forks Ink, tatuajes y perforaciones. Suena mono, quedémonos con ese —Alice chilló un corto "¡yay!" luego de decir eso y Emmett comenzó a hacer el baile de la victoria— Ahora, ¡sigamos celebrando que por fin llegaremos a Forks!
— ¡Venga, dicen que la resaca se pasa bebiendo cerveza!
— ¡Y yo haré el letrero para su tienda! —los tres observamos a mi entusiasta hijo. Sonreí y lo tomé en mis brazos, recargando su peso en mi cadera y dejando un sonoro beso sobre su mejilla— ¡Mamá!
— ¡Hey, no uses ese tono conmigo!, soy tu madre, puedo besarte cuando yo quiera, que te queda claro mocoso —le guiñé un ojo— Tú harás el letrero, eso está bien, ¿recuerdas cómo tiene que ser?
— ¡Sexo, drogas y rock and roll! —abrí mis ojos desmesuradamente cuando Floyd gritó aquello con una certeza increíble— Tío Grizz lo dijo la otra vez.
— Grizzly —murmuré entre dientes. Emmett se encogió de hombros restándole importancia, la diversión tangente en todo su rostro, suspiré y moví mi cabeza en negación— Renacuajo, no vuelvas a repetir esa frase, ¿entendido? —Floyd asintió— Es más, no vuelvas a repetir nada de lo que salga de la boca de tu tío Grizzly, ¿está claro?
— Si, ma'.
— Ahora, ve a hacernos ese letrero, ¿eh? Solo en ti confiamos —lo dejé en el suelo rápidamente. Apenas sus piecitos tocaron tierra firme partió corriendo hacia la van para hacer el letrero de nuestra tienda.
— ¿Festejo? —Alice y Emmett movían sus cejas sugestivamente en mi dirección. Suspiré.
¿Qué clase de amigos eran?
Solo me llevaban por el mal camino.
— Solo una lata de cerveza —apunté con mi dedo índice sus inocentes rostros— Tengo un mocoso al que cuidar —iban a abrir sus bocas para rebatir lo que estaba diciendo—, pero, ¿qué le hace el agua al pez? —sonreí.
Una noche más de juerga para luego regresar a los gajes del oficio.
...
Forks, Washington.
Tres mil quinientos treinta y dos habitantes.
Verde, verde musgo, verde lima y marrón son sus colores característicos.
El punto de encuentro más concurrido del pueblo es la iglesia que se encuentra ubicada en la única plaza que tiene el centro del lugar. Por ende, todos los habitantes se conocen entre sí, ya que es costumbre que cada domingo vayan a la misa de las nueve para redimir sus pecados.
Las típicas familias americanas, con el padre, la madre y los dos hijos modelos. Casas blancas con un brillante pasto verde y un adorable labrador corriendo desbocado con el hocico abierto y la lengua fuera, babeando todo a su paso. Eran todos tan malditamente estructurados, no me sorprendería si cada uno de los estudiantes de la preparatoria de Forks saliera con honores.
Correctos.
Incorruptibles.
Santos.
Ew.
Yo fui la oveja negra del lugar unos años atrás, y he vuelto, perras.
— ¿Qué coño estamos haciendo en este lugar?
— B, fue el único lugar donde encontramos un local con una renta aceptable, tu padre nos ayuda prestándonos su casa para poder quedarnos, y nuestro hijo necesita a su abuelo, así que jódete y ayúdanos a descargar.
Parecía una mantra ya.
Cada vez nos repetíamos eso cuando nos preguntábamos por qué habíamos elegido Forks. Después de conocer un sinfín de hermosos lugares a lo largo de Estados Unidos, habíamos caído en el monótono, gris y sobretodo aburrido pueblo de Forks.
Entorné mis ojos y caminé hacia la van negra que nos había acompañado en este largo viaje de nuestras vidas. Era putamente penoso haber abandonado California por un pueblucho de quinta lleno de siervos de jebús. Tomé la caja que Tink me ofrecía y caminé hacia el empolvado local que habíamos arrendado parar abrir nuestra nueva tienda de tatuajes y perforaciones.
El espacio era pequeño, pero era lo justo y necesario. No necesitábamos más para empezar, la sección de tatuajes estaba limpia en la esquina de al fondo, mientras que las perforaciones se hacían dentro de un cuarto que había estado escondido cuando vinimos a verlo por primera vez. Tenía privacidad, muchísimo mejor, hay personas que son un tanto excéntricas sobre donde quieren una perforación y para algunas personas no era agradable verlo.
— ¡Hey, B!, ¿dónde mierda dejo esto? —Grizzly venía cargado con cuatro cajas. El maldito cabrón, siempre pavoneándose de sus oh-tan-grande-músculos, entre nos, estoy segura de que le hizo a los esteroides en algún momento de su vida... Y una con suerte puede cargar una de las cajas ocupando ambos brazos.
— Al fondo, Grizz, donde están las otras, ¿es que no las ves?
— Eh, que pasa con el mal humor, a alguien le falta un buen polvo…
— Cierra la puta boca Emmett.
— ¡No me llames por mi nombre!, ¿qué encanto tiene llamarse Emmett? —el grandote dejó las cajas con un ruido sordo en el suelo, luego se giró hacia mi flexionando sus brazos— No está tan feo el lugar, huele a mierda aún, pero eso se arregla, unos pocos polvos mágicos por aquí y por allá…
— ¿Te diste cuenta en qué clase de lugar nos vinimos a meter? —le pregunté, frunciendo el ceño y apuntando la ventana para que echara una miradita— ¡Estamos en la Villa Flanders (3)!
— ¡Perfectirijillo! —Grizzly se asomó por la ventana justo cuando dos chicas, con larguísimas faldas y el cabello un poco más debajo de la cintura, pasaban fuera del local y le echaban una mirada de completo terror a Tink que aún descargaba algunas cajas, y dejaba su tatuaje en la espalda baja al descubierto cada vez que se agachaba— Joder, ¿cómo ha podido tu padre sobrevivir aquí?
— No tengo ni la más puta idea, espero que no le hayan lavado el cerebro a Charlie y siga siendo tan chévere como siempre lo fue. En Renesmee, por otro lado, no tengo mucha fe —suspiré y desordené mi cabello— Solo… Por favor, terminemos de descargar y larguémonos, ya tendremos todo el día de mañana para terminar con esto.
— Apoyo la moción, solo quiero sentarme a ver televisión y tomar una jodida cerveza, ¿es mucho pedir? —murmuró Tink, entrando a la tienda con sus manos ocupadas.
— Algo me dice que tendremos un gran problema tratando de encontrar una lata de cerveza en este lugar, ¡es la bebida del demonio, herejes! —los chicos rieron y yo les seguí.
— ¡Mami, mami! —Floyd entró corriendo al local, sosteniendo un papel entre sus manos. Se veía realmente adorable con la polera de "The dark side of the moon" (4) que le había regalado Alice para su cumpleaños número cinco. Sus zapatillas converse estaban desabrochadas, me agaché a su altura cuando llegó a mí— ¿Qué te parece este?
— Dame tu pie primero —palmeé mi rodilla para que apoyara su pie ahí. Lo hizo obedientemente, sin borrar la hermosa sonrisa de su rostro y, uh, prácticamente pegando el papel con su diseño en mi rostro—. Bebé, no puedo verlo bien si lo pones tan cerca —solté una risita mientras anudaba sus zapatillas— ¡Renacuajo, está genial!
— ¡Yo quiero ver! —Emmett le quitó la hoja con su diseño y sonrió abiertamente— tenemos un artista en potencia en la familia, ¿eh? —desordenó el cabello de Floyd y le entregó la hoja a Alice. Mi pequeño sonreía orgulloso por su trabajo.
— Esa calavera de ahí se parece a mí —le guiñó un ojo a mi bebé, haciendo que este se sonrojara. Era realmente imposible que la puta calavera se pareciera a ella, ni siquiera estaba segura de si era una calavera— Creo que este es el indicado. ¿Qué dices, B?
Volví a observar el dibujo de mi hijo. En letras grandes decía "Forks Ink" y en ambos extremos del título había dibujado una "calavera" que sostenía un pergamino, el cual pasaba bajo el título y decía "tuatuajes y perforaciones". Si, el dibujo era digno de un niño de cinco años y había que descifrar un poco que era cada línea, pero estaba hermoso.
— Este es el elegido —dejé un beso sobre la mejilla de mi bebé— Pero, renacuajo, es tatuajes.
— ¡Eso dice!, tuatuajes —Floyd puso sus ojos en blanco.
— Está bien, luego practicaremos en ello.
Cuando terminamos de bajar todas las cajas de la van, Emmett sacó un pack de seis cervezas que traía desde California, las pobres probablemente ya estaban vencidas, pero que va, nos hacía falta luego de nuestro arduo trabajo. Cerramos la puerta del local y nos tiramos sobre las cajas a descansar, cada uno tomo una lata y la abrió, disfrutando el pequeño "pss" que hace antes de beber.
— ¿Hace cuánto que no ves al viejo?
— Un buen tiempo. La última vez que lo vi no tenía este —apunté la argolla en mi nariz— y estos dos tampoco —esta vez apunté los dos tatuajes que tenía en las muñecas. Uno era una pistola, una Colt, en honor a mi querido padre, y el otro era una lámpara de lava, mamá tenía una de esas en sus años hippies— Y a Floyd se le veían los ojos —reí, corriendo el flequillo de mi hijo hacia un lado— Así que Charlie se llevará unas tres sorpresas, está tan putamente acostumbrado a verme así que dudo se dé cuenta.
— Tu padre está cachondo, ¿te importaría tenerme como madrastra? Charlie Swan es un DILF (5) con todas sus letras —me estremecí levemente ante las palabras de Tink. Yo no necesitaba saber que quería follarse a mi padre, ¡era mi padre por los mil demonios!
— Querida Alice, no estoy interesada en saber los asquerosos pensamientos que tienes sobre mi padre. Muchas gracias —le di un sorbo a mi cerveza, viendo como el rostro de mi amiga se tornaba rojo.
— Primero le dijiste Emmett, ahora me llamas Alice, ¿cuál es tu puto problema?
— ¡Son sus jodidos nombres! —chillé, soltando una gran carcajada.
— ¿Ah sí, Isabella?, ¡pues no nos gustan!, son tan sosos. Nuestros padres estaban fumando algo realmente bueno cuando decidieron llamarnos así —hice una mueca. Isabella. Bueno, Reneé puede que si haya estado fumando uno verde realmente bueno cuando me concibió y decidió ponerme un nombre tan novelesco.
— Ya, vale, nada de nombres si recibiré un "Isabella" de vuelta —sonreí— Ahora, terminemos esto y salgamos a recorrer el hermoso y para nada aburrido pueblo en el que estamos —los chicos rodaron sus ojos y de un trago se tomaron la lata de cerveza— Yo que tu guardo esas tres que nos quedan, Grizz. Ya sabes, por si las moscas.
— Mierda, verdad. ¿Iremos en las motos a recorrer el pueblucho?
Sonreí en conjunto con Tink y asentimos.
Nuestras preciosas.
…
— Bien, así estás bien —el renacuajo me sonrió antes de asegurar su casco y cerrar su chamarra de cuero. Era la cosa más adorable sobre una motocicleta— Debes sujetarte fuerte, campeón, ¿recuerdas? mami maneja a lo Fast & Furious (6), de eso no hay duda, pero no queremos ningún accidente.
— ¡No es la primera vez que montamos la moto, ma'!
Sonreí asintiendo ante sus palabras, no era la primera vez, pero, joder, él seguía siendo mi pequeño, y aunque yo fuera la que manejara la motocicleta en cuestión, siempre iba a velar por su seguridad ante todo.
La motocicleta que montaba Emmett era una Yamaha V STAR negra, era su bebé, su mujer, estaba segura de que si el idiota pudiera se casaría con ella. Incluso tenía nombre, Cherry pie. Alice iba sobre una femenina Honda VTX de un chillón fucsia, mientras que yo montaba mi amada Harley de color verde. Habíamos sufrido bastante para conseguirlas, es más, tuvimos un mes completo comiendo solo restos para guardar cada puto centavo. Nos echaron del apartamento que arrendábamos cuando obtuvimos nuestras motocicletas y nos gastamos el dinero de la renta, estuvimos una semana durmiendo a la intemperie sobre ellas.
Para ese entonces yo tenía una panza enorme gracias a Floyd.
¡Y todo valió la jodida pena!
— ¡Todo aquí es verde!, ¿esta gente nunca ha escuchado sobre los graffitis? Le dan color a un pueblo, ¿en qué clase de mundo viven?
Habíamos parado frente a un antiguo edificio de ladrillos, una fachada completamente aburrida. Estacionamos nuestras motocicletas y con casco en mano, nos adentramos al lugar.
Y ahí empezó el mismo show de siempre.
Todos nos miraban con terror en sus rostros, algunos tenían una leve pizca de curiosidad y otros puede que incluso pensaran que habíamos matado a alguien. El prejuicio de la gente al ver alguien que tiene su cuerpo cubierto de tatuajes y/o perforaciones. No es como si tuviéramos tantos. Por ejemplo, Emmett tenía una manga en su brazo derecho, un gran tribal en el que había trabajado bastante, fue en uno de nuestros viajes a Honolulu, también tenía un aro en su lengua. Alice también tenía una manga, pero en su brazo izquierdo, tenía tatuajes en sus muslos y uno en la pantorrilla derecha, su cabello era caoba, largo y bastante salvaje. Y yo tenía un tatuaje en el pecho que decía "Young, wild and free", algunas frases más en mis brazos, una enredadera que partía desde mi hombro hasta el codo y una perforación en la nariz y el labio.
La gente siempre pensaba lo peor de nosotros.
Pero nosotros teníamos un lema.
Si el cuerpo es nuestro templo, ¿por qué no decorar sus paredes?
— ¿A cuál de ustedes debo arrestar primero? —alzamos nuestras cejas cuando un hombre de tez oscura nos preguntó, con su ceño fruncido y su mano derecha sobre su pistola— ¿Dónde están los padres de este niño?, ¿lo han secuestrado? No hagamos esto más difícil, simplemente quédense allí y yo…
— ¡Santa mierda, Bells!
Miré por sobre el señor que nos quería arrestar y me encontré con Charlie. Una gran sonrisa adornaba su viejo rostro, había algo extraño en el que no lograba identificar. Le hice una seña con mi mano, ya que el Oompa loompa no nos dejaba movernos y le estaba recitando el típico "tienen permitido permanecer en silencio, cualquier palabra que digan será utilizada en su contra" a los chicos que se encontraban sumamente divertidos.
Sip, el aburrido edificio de ladrillos era la comisaria de Forks.
— Ahora, señorita…
— ¿Qué estás haciendo, Billy?, ¿es que acaso no reconoces a mi pequeña? —papá llegó a nuestro lado y le frunció el ceño a su amigo— ¡Es Bella, hombre! Estos son sus amigos, ¿qué coño te pasa?
— ¿E-Ella es I-Isabella? —Billy me dio una mirada llena de asombro, su ceño luego se volvió a fruncir— ¿Y quién es este pequeño de aquí? —le preguntó a papá, apuntando a Floyd.
— Qué onda, Billy —hice un gesto con mi barbilla y el hombre se sonrojó— Te presento al quinto Swan —jalé a mi pequeño y lo puse delante de mí, apoyando mis manos sobre sus hombros— Floyd, este señor es amigo del abuelo. Saluda al amigo del abuelo, campeón.
— ¡Qué onda, señor amigo del abuelo! —chilló, sonriendo abiertamente, enmarcando los adorables hoyuelos de sus mejillas.
— Chicos, vengan, vamos a mi despacho —Charlie dio media vuelta y le dio una de sus miradas aniquiladoras al resto— ¡Y ustedes dejen de mirar, joder!, ¡sigan con su trabajo! —volteó hacia mí y sonrió dulcemente— ¿Vamos, nena?
— Jefe, me encantaría pero… —Grizzly levantó sus muñecas esposadas, una divertida sonrisa adornaba su rostro, papá rodó sus ojos— ¿Sabes?, podría quedarme con la esposas, sirven para tantas cosas… —Billy estaba nervioso retirando las esposas de las muñecas de Emmett— La próxima vez no apreté tanto, joder, casi me corta la puta circulación.
— Venga chicos, vamos —Charlie nos guio a su despacho— Ahora que estamos apartados de esos cabrones chismosos, ¿qué carajos hacen aquí?
— ¡Te afeitaste el bigote! —chilló Alice, apuntando a papá con su dedo índice. ¡Eso era lo que tenía extraño!— Te ves incluso más apetecible de lo que ya eras, ¿quién te crees que eres? No puedes jugar con mi libido de esta forma, Charlie.
— Cariño, eres hermosa y lo sabes, pero ta te he dicho que soy muy viejo para ti, campanilla —era completamente desagradable ver como estos dos coqueteaban ahí, frente a mis narices como si nada— Ahora, respondan a mi pregunta, ¿no iban a esperarme en casa?
— ¿Te avergüenzas de nosotros, viejo?
— Nunca, osito —Emmett gruño ante el mote que le había puesto Charlie. Papá tomo asiento tras su escritorio y le hizo una seña a Floyd para que fuera a sentarse con él. Mi hijo corrió donde su abuelo y se subió rápidamente a su regazo— Estás realmente grande, campeón —Charlie corrió el flequillo de sus ojos—, necesitas un buen corte de cabello, hablaré con Sue sobre eso.
— Harry Clearwater te manda saludos, viejo —recordé al policía de La Push— Y dijo algo sobre que le diría a Sue que había conocido a la madrastra de las hijas de Swan —papá abrió sus ojos con sorpresa y luego sonrió.
— ¿Alice, cariño? —la petiza sonrió pícaramente.
— ¿Oops? —Charlie negó con su cabeza divertido.
— Abuelito, ¿puedo? —Floyd apuntó el gorro de papá e hizo la movida del terror, esa donde te miraba con sus inocentones ojos abiertos de par en par. Papá asintió y mi pequeño chilló feliz.
— ¿Ya terminaron con el local?
— Mañana, ya hicimos mucho hoy, estamos cansados, aburridos como la mierda, y queremos cervezas —papá rodó sus ojos y se reclinó en su sillón de cuero, sosteniendo a su nieto— Por favor dinos que hay cerveza en esta villa del señor.
— La hay, en la tienda de los Cullen encontraran alcohol, cigarrillos, y todas esas mierdas dañinas —los tres alzamos nuestros puños al aire en señal de victoria— Y será mejor para ustedes si los atiende Esme, porque si es el turno del reverendo o Edward… —Charlie soltó una sonora carcajada— Bueno, no me quedaría más que desearles suerte.
— ¡Simba!, ¿sigue igual de hincha bolas? —me giré hacia los chicos— Era el mocos de seis años más molesto de la faz de la tierra, creo que una voz rompí su nariz de niñito mimado —Tink rió y levantó sus pulgares en señal de aprobación.
— ¿Simba?.. Olvídalo, no necesito que me expliques eso… Edward, de hecho, es el fundador del club de castidad de la secundaria de Forks y es uno de los activistas que no quiere su tienda de tatuajes en nuestro pueblo —rodé mis ojos, ¿por qué no me sorprendía?
— ¿Club de castidad?, ¿eso se come?
— Grizz, algunos niñatos aún creen en el "virgen hasta el matrimonio", tienen anillos y todo, podremos identificar claramente a los de su especie —solté una pequeña risita—, es una lástima que el minino no saliera como su madre. Me sorprende que tengan una tienda que venda bebidas ilícitas, como el viejo Cullen las llamaría.
— Sabes que a pesar de todo, Carlisle no le puede negar nada a Esme.
— Ese viejo cabrón, me gustaría verlo solo para escuchar su verborrea sobre la moralidad y como debería ser una chica buena, me aprendí de memoria su discurso, el que me recitaba cada vez que me veía en alguna esquina de Forks.
— Whoa, alto ahí, nunca nos dijiste que fuiste una trabajadora social —Emmett sonrió.
— ¿No lo hice? la paga era realmente buena —los chicos rieron y papá resopló.
— Bueno, bueno —Charlie rió quedito— hablando de los Cullen, Esme quiere ser la primera clienta que tengan, me pidió que te lo dijera, está realmente emocionada por todo esto —sonreí recordando a la bohemia de Esme. Me recordaba un tanto a mamá.
— ¡Yay!, nuestro primer cliente.
— Tengan, las llaves de la casa, llegaré al anochecer como siempre, cuando termine mi turno.
— ¿Renesmee no está en casa? —fruncí el ceño a papá.
— Renesmee está en la iglesia a esta hora, por eso les entrego las llaves —papá me entregó las llaves de la casa antes de dejar a Floyd en el suelo y besar el tope de su cabeza— Hay comida, bebidas para Floyd, los colchones están en el entre techo, y… ¿Cariño?
— ¿Si, viejo?
— Ten cuidado con Cullen —sus ojos se desviaron a mi pequeño bribón—, te llevaras una enorme sorpresa.
Dejamos la estación de policías bajo la atenta mirada de las personas que trabajaban allí, nos montamos en nuestras motocicletas y decidimos hacerle una visita a los Cullen para abastecer nuestro refrigerador de bebestibles. La tienda de los Cullen era, probablemente, el único lugar colorido de Forks, tenía completamente de todo, era como un pequeño supermercado. Dejamos nuestros transportes ahí y entramos al local, la puerta tenía una pequeña campanita que anunciaba la llegada de un cliente.
— Madre, ¿podrías parar?
— Vamos cariño, solo apunto lo obvio aquí. Tienes veinticinco años y ni siquiera has recurrido a tu palma, las madres sabemos sobre esto. Llevas con Tanya unos dos años, ¿cómo quieres que crea que aún eres casto y puro?
— Tanya no es mi novia, y respondiendo a tu preocupación, ¿presidente del club de celibato?, ¿te dice algo eso, madre? —escuchamos un bufido por parte del locutor— Además, sabes muy bien que no soy "casto y puro", ¿qué me dices de Grace?, no fue obra y gracia del espíritu santo.
— ¡Patrañas!, desde que Gracie vino a este mundo no te has relajado ¿qué fue lo que hice para merecer un hijo tan correcto?, tal vez eso es lo que necesitas, cariño, un buen polvo para que dejes de ser el cascarrabias de siempre. Y Tanya… no sé cómo aguanta esa muchacha.
— ¡Madre!, no necesito… eso —Edward carraspeó incómodo—, y Tanya no es mi novia, ¿cuántas veces debo repetirlo? Ella solo es la asesora del club, me ayuda con los chicos, es mi mano derecha, una excelente amiga —mordí mi labio tratando de contener la risa. ¿Estaba hablando de la misma Tanya que yo conocía?—. Cometí un error al no esperar cuando era un muchacho, no me arrepiento de Grace, pero pudo haber sucedido cuando fuera más maduro. Es todo lo que quiero transmitirles a los jóvenes, que no cometan las locuras que yo por culpa de sus hormonas… No es por que sea cascarrabias.
¿Cullen era padre?
Vaya, vaya, quien iba a decirlo.
— ¿Qué es cascarrabias? —preguntó Floyd de la nada.
No pudimos aguantar más las carcajadas, estas abandonaron nuestras gargantas con fervor, incluso algunas lágrimas escaparon de nuestros ojos de tanto reírnos, interrumpiendo así la calurosa discusión/charla entre madre e hijo sobre la vida sexual del último. Edward Cullen siendo padre, era extraño siquiera pensar en eso.
Tomé a Floyd en mis brazos antes de caminar hacia las personas que estaban tras el mesón.
— ¿Isabella?, ¿cariño? —Esme me observaba con sus ojos entrecerrados.
— La misma, Esme, en carne y huesos —le guiñé un ojo y me incliné en el mesón para dejar un beso sobre su mejilla— No has cambiado nada, sigues igual de joven y caliente, mujer.
— ¡Oh cariño, me halagas! —soltó una pequeña risita avergonzada— No puedo decir lo mismo de ti, estas absolutamente cambiada, cuando dejaste Forks tenías apena tres de estos —apuntó los tatuajes en mi brazos— ¡Mírate ahora, estas hermosa!
— ¿Hermosa? —ignoré la voz del idiota y seguí prestando atención a su adorada madre.
— ¿Y este precioso jovencito de aquí? —le sonrió a mi bebé, quien escondió su rostro en mi cuello con timidez.
— Muchas gracias, Esme —dejé a mi hijo sentado sobre el mesón y luego tomé a los chicos de las manos y los jalé cerca de nosotros—, te presento a Grizzly, el mejor tatuador de retratos y dibujos en 3D de la historia —una sonrisa torcida apareció en los labios de Emm, enmarcando uno de sus seductores hoyuelos— Y ella es Tink, es una genia con las letras, cualquier frase que quieras llevar en tu cuerpo la convierte en una obra de arte —Alice sonrió como una niña pequeña— Y este renacuajo es mi bebé, Floyd —Esme volvió a sonreír hacia mi hijo— Chicos, ella es Esme Cullen, solía ser mi profesora de bilogía en la secundaria de Forks. Su esposo es el reverendo Cullen, el cual me odia y su hijo, aquí presente, me tenía ganas.
Cullen se sonrojo ante mis palabras.
— Un gusto, madame —Emmett hizo una exagerada reverencia.
— La esperamos en nuestra tienda —Alice le guiñó un ojo.
— Uh, ¿por qué eres cascarrabias? —Floyd miraba a Edward con el ceño fruncido, y Cullen no se quedaba atrás al observar a mi hijo. Era como si estuvieran batallando con sus miradas, café contra verde, una mezcla que me traía ciertos recuerdos a la mente.
— ¡Oh, ustedes son una monada! —Esme sonrió dulcemente y se giró hacia el agrio de su hijo— ¿No lo crees, cariño?
— Absolutamente no, madre —murmuró el molesto de Cullen.
— Míralo, Edward, debe tener la edad de Grace —Esme volvió a sonreírle dulcemente a Floyd— ¿Cuántos años tiene tu pequeño, Bella?
— ¡Tengo estos! —mi bebé le mostró su mano, abriendo sus cinco deditos— Los cumplí hace poco, tía Tink me regaló esta polera, es el grupo favorito de mamá y a mí también me gusta un montón —Floyd estiró su polera, mostrándosela a Esme.
— Pink Floyd, The dark side of the moon —murmuró Cullen, luego sus ojos se posaron sobre mí con socarronería y diversión— ¿Floyd?, ¿enserio?
— ¿Qué querías?, ¿Bon Jovi? —alcé mis cejas en su dirección, Edward desvió la mirada ante la mención del rubio cantante. Girándome hacia los chicos, hablé nuevamente— Ah, había olvidado introducir al muchacho presente aquí —le sonreí cínicamente a Edward, mientras me giraba a Alice y Emmett— Chicos, él es Simba…
— Mi nombre es Edward.
—… ¿Alguna vez les hablé sobre ese chico que hasta los doce medía cerca de un metro y no alcanzaba a limpiarse el culo porque tenía los brazos cortos? Bueno, está frente a ustedes —le sonreí y luego apunté el puente de su nariz— ¿Ven su nariz? Está así gracias a Ralph el demoledor —alcé mi puño y le di un beso—. Pero luego nos hicimos íntimos amigos, muy íntimos amigos, ¿no es así, minino? —sonreí con picardía, haciendo que se sonrojara.
— Mami, ¿ya lo conocías? —asentí a Floyd, quien le dio una nueva mirada desconfiada— ¿Y siempre fue cascarrabias? —le guiñé un ojo a mi bebé, asintiendo a sus palabras aunque no fueran verdad del todo.
Creo que "cascarrabias" sería la palabra de la semana de Floyd.
Alice y Emmett volvieron a reír, y Edward se sonrojó furiosamente, dándome una envenenada mirada.
Ajá, Cullen, estoy de regreso en Forks.
…
— Te dije que con tres packs era suficiente, ¡mi cabeza da vueltas, joder!
— Yo compré tres packs, que conste.
— B, ¡compraste tres de doce! No habíamos comida nada durante todo el día y estábamos jodidamente cansados.
— ¡Basta, los dos!, yo no les puse una puta pistola en la cabeza para que acabaran las doce latas —suspiré y masajeé mi sien por un momento— Aparte, Ness trató de quitarnos el alcohol y creo, solo creo, que la insultamos.
— Bueno, Tink… Creo que por esta vez B tiene razón, deberíamos haber parado.
— Es imposible parar con la cerveza.
— Uh-huh, la enana tiene un punto en eso también y… ¡ya está!
Nos cruzamos los tres de brazos frente al local, Emmett finalmente había colocado el letrero negro con letras rojas que rezaba "Forks Ink" sobre la puerta de entrada. Era el diseño que Floyd había hecho, solo que lo habíamos mejorado un poco. Con un cabrón dolor de cabeza y todo, finalmente habíamos acomodado todo en su lugar. La tienda se veía bonita, creo que incluso me había encariñado un poco con ella cuando la vi terminada, con la silla de tatuar en su lugar, los punteros, la máquina, los cuadros que habíamos hecho, las fotos colgadas en las paredes de algunos de nuestros mejores tatuajes y las más bizarras perforaciones.
Sip, era nuestro hermoso lugar.
— Grizz, te quedó chueco, idiota.
— ¿Por qué no lo arreglas tú entonces? —le preguntó a Alice, con el ceño fruncido— Ah, lo siento, creo que tu tamaño compacto no te lo permite Tinkerbell.
— ¡Ve a arreglar el letrero osito grizzly! —chilló la enana. Ella odiaba que le dijeran Tinkerbell, aun cuando su apodo, "Tink", provenía de allí. Quien la entiende— Y tú deberías defenderme, como buena amiga.
— No me meto en sus jodas, están bastante peluditos los dos para arreglárselas por su cuenta.
— ¿Por qué están todos tan cascarrabias? —preguntó mi pequeño, frunciendo el ceño.
— ¡Ya está!
Finalmente había quedado derecho, las luces del letrero refulgían bajo el cielo nublado de Forks.
Bien, "Forks Ink" finalmente abría sus puertas.
(1) /watch?v=IwWUOmk7wO0 (btw, me encanta esta canción)
(2) Lo más rico de la vida, se hace con un malvavisco asado y una capa de chocolate entre medio de dos galletas.
(3) El vecino de Homero Simpson.
(4) Octavo álbum de Pink Floyd, uno de los mejores en mi opinión, si no es el mejor.
(5) DILF significado: "Dad I'd Like to Fuck" y eso en español es "Papá que me gustaría follar".
¡Buenas noches!
Aquí tienen el primer capítulo, ¿saben? había pensado en contestar los rr a partir de ahora, de este fic, pero ustedes me lo hacen muy difícil preguntándome cosas que no puedo responder o sino no tendría sentido que siguieran leyendo XD así que, por cranearmelas para saber como agradecerles sin responder la pregunta de "¿El hijo de Bella es hijo de Edward?"me bajó la flojera y le agradeceré como siempre por aquí por todo su hermoso apoyo :3 fkjhfkjh y... ¡Floyd no es hijo de Edward! XD tiene cinco añitos mi mocoso, nada que ver con Edward, Bella... ella es mas liberal en esta historia y Edward ha sido uno de tantos después de todo, así que a esa temprana edad donde le quitó la flor al pobre Bella tenía claro que sin gorrito no había fiesta, pero bueno, se le olvidó cuando estuvo con el padre de Floyd, quien sabe en que estado estaba la pobre (?) Espero les haya gustado el capítulo, en el próximo conocerán a la pequeña Grace Cullen, y espero que quieran a Floyd tanto como yo, porque será un amor XD
PS: Yo les subí este capítulo solo para ganármelas porque no podré subir el de Primerizo esta semana (?) soy la peor XDDDDD, ando como en una especie de bloqueo final (?) creo que mi cerebro no quiere aceptar que se acabará y no quiere que escriba, así que les pido disculpas y trataré de tenerlo la próxima semana con el capítulo de 3, 2, 1, ¡estamos al aire!
¡Nos estamos leyendo!
¡muuuchas gracias por sus hermosos reviews, alertas y favoritos!
Lamb.
