Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Todos Humanos. Bella&Edward


Capítulo 3: Bienvenidos a la jungla.


Welcome to the jungle – Guns n' Roses


— Y entonces, la maestra Weber le entregó su pote de comida a Grace —mi pequeño hizo una mueca con sus labios y se estremeció levemente— ¡Era todo verde!, y Grace quería que yo comiera de su brócoli, pero… ¡Pero a mí no me gusta el brócoli!, así que solo le di una pequeña mordidita para que no… No…

— ¿Insistiera?

— ¡Eso!, para que no instiera más —se cruzó de brazos y negó con su cabeza, haciendo que su cabello siguiera libremente aquel movimiento—. Luego yo le di de mis nuggets de dinosaurio. Grace dijo que le diría a su papá que le hiciera unas de princesas —y volvió a hacer una mueca de asco.

No pude hacer más que sonreír mientras observaba cada uno de sus gestos y escuchaba atentamente su historia. Desde aquel día en que había ocurrido el problema Cullen-Swan, la pequeña niña había intentado pedir disculpas a Floyd. Bueno, en algo nos parecemos con mi hijo, y es que cuando nos dan una barra de chocolate olvidamos cualquier tipo de tragedia y/o rencores, ¿ven?, somos mucho más pacíficos que los Cullen.

La enana diabólica compró a mi hijo con una caja de snickers.

Iba a tener que enseñarle al renacuajo que él simplemente no podía venderse a tan bajo precio, digo, al menos unos cuantos ceros más, hacerse de rogar un poco, los Swan no somos unas putas cualquieras, señor no, somos de la alta sociedad. Al menos eso me hizo creer el reverendo Cullen una vez, cuando tenía quince.

La primera semana escolar de Floyd había pasado rápidamente, y de lo único que hablaba era de Grace Cullen.

La puta madre que lo pario.

Él era muy pequeño para tener un enamoramiento, ¿no? A esta edad a los niños no le gustaban las niñas, de hecho, ellos pensaban que las niñas tenían gérmenes, ¿Floyd no pensaba así? Íbamos a tener una seria charla los dos sobre los gérmenes que tienen las pequeñas niñas pelirrojas con pecas en el rostro.

— ¿Hiciste todos tus quehaceres? —le pregunté, desordenando su cabello.

— Uh, ¿sí?

— Floyd…

— ¿Qué son quereceres? —mordí mi labio inferior para contener la carcajada que quería brotar desde mi garganta. Floyd tenía algunos pequeños problemas pronunciando unas que otras palabras, nada como para alarmarse, era realmente gracioso, sobre todo cuando se empeñaba en llamar Reneswe a Ness.

— Quehaceres, tus deberes, mocoso.

— ¡Ah, sí, tía Reneswe me ayudó a hacer nuestra cama! —alzó su puño al aire y acomodó la gorra de lana sobre su cabeza—, ¿puedo ir contigo ahora que los hice?, ¿porfis?, ¿porfis? —juntó sus manos e hizo un puchero. Rodé mis ojos y dejé un suave beso sobre su nariz.

— Claro que si renacuajo, ¿estás listo? —Floyd observó su vestimenta, se veía realmente adorable con la camisa a cuadros y la gorra de color negro, eso sí, tendría que cortarle el cabello pronto, el flequillo crecía de una manera aberrante de un día para otro.

— ¡Si capitán estamos listos!

El día había llegado, luego de rondar toda la semana por el pequeño pueblito de Forks pegando los afiches que Floyd –con la ayuda de la pequeña Weasley– había hecho, para así promocionar nuestra, uh, exposición, por así decirlo. Había sido una completa odisea, en realidad, me había encontrado con el grupito activista ese, pastores del señor, hijos del gran jefe, los iluminados, llámenlos como quieran. En fin, tuve unos cuantos problemas con ellos, sumándole que Edward era como una especie de patriarca y Renesmee era su súbdita…

Y yo era algo así como el anticristo.

Sería una buena idea, me tatuaría el 666 en el brazo, solo para joderlos.

En fin, fue un caos total.

— ¡Mira mami, que estuatua más cool!, ¡pongamos uno acá!

Me giré hacia Floyd, quien estaba apuntando una estatua que estaba en medio de la plaza de Forks. Su cool "estuatua" era… Creo que era algo así como la estatua de los fundadores del pueblo, que coño iba a saber yo, pero algo me decía que no era un buen lugar para colocar un afiche.

— Está de pelos la estatua, mocoso, pero primero llenemos esta parte y luego vamos a ver si nos sobran para poder colgar afiches de ese lado, ¿sí? —estiré mi mano para que la tomara, mi hijo corrió hacia mí y en medio del trayecto se tropezó con sus propios pies y se fue de frente al suelo.

Mierda, mierda, mierda.

Corrí hacia él en un santiamén y lo ayudé a ponerse de pie. Sus pantalones de mezclilla se habían roto en las rodillas, estas estaban raspadas y con un poco de sangre, hice una mueca y despejé su rostro, tomando los mechones de cabello y peinándolos hacia atrás. Sus ojitos estaban brilloso, pero como el pequeño hombre que es no lloró, aunque le doliera como los mil demonios.

Mi pequeño hombrecito rudo.

— ¿Quieres que volvamos a casa amor?

— No —negó con su cabeza y restregó sus manos en su rostro—, sigamos.

— Primero debemos limpiar tu herida, ¿sí? —asintió— Ven, vamos a la pileta —estiré mis brazos hacia él para tomarlo, se enganchó rápidamente a mi cuello y lo alcé sin problema alguno—, te dolerá un poco cuando limpiemos la herida, así que tendrás que aguantar, hombrecito —suspiré— y tendremos que comprarte un par de pantalones nuevos.

— ¿Por qué? —su pequeño ceño estaba fruncido.

— Porque estos están arruinados, míralos —le echó un vistazo a sus jeans y luego se encogió de hombros— ¿Qué se supone que significa ese gesto, muchacho?

— Son como los tuyos —sonrió dulcemente, apuntando los jeans que yo estaba utilizando, los cuales estaban rasgados en las rodillas. Entorné mis ojos y dejé un beso sobre su cabeza.

Limpiamos la herida con suavidad, sacando la mugre que había quedado, aplicándole un poco de agua de la pileta. Estábamos de lo mejor cuando todo comenzó. Floyd había agarrado mi mano para que siguiéramos con nuestro proyecto de pegar los afiches por todo el pueblo, pero frente a nosotros estaban los doce discípulos.

Ay Dios.

Ya venían a predicarnos, y tan jodidamente temprano.

— Simba —murmuré, haciendo un ademán con mi cabeza.

— ¿Qué se supone que es esto? —ni siquiera un saludo, el muy maleducado, y después era yo la mal hablada. Cullen sostenía uno de mis afiches en su mano, frente a mi rostro. Mordí el arete que estaba en mi labio y me encogí de hombros— ¿Qué pretendes hacer Isabella?

— ¿Es que acaso no sabes leer minino?, ¿eres algún tipo de alcalde o algo? —su ceño se frunció con molestia— Con los chicos daremos una muestra gratis de nuestro arte, para que ustedes —apunté al grupito— gente, dejen de tenernos miedo. ¿No tengo permitido pegar afiches? Charlie dijo que no habría problema, y es el sheriff, por si no lo sabías.

— No puedes venir a nuestro pueblo y hacer algo como esto —arrugó el afiche que tanto nos había costado fotocopiar y lo convirtió en una bolita, empuñándolo en su mano—, esta plaza es sagrada, Isabella.

— Oh, vamos, ¡la iglesia está por allá! Juro solemnemente que mis intenciones son buenas.

— No cites a Harry Potter.

— Hablando de Potter, ¿cómo está la pequeña Weasley? —sonreí.

— Su nombre es Grace —murmuró entre dientes, sus nudillos estaban blancos gracias a la presión que ejercía—, y está muy bien, pero no es algo que te incumba.

— ¿Por qué él sigue tan cascarrabias? —Floyd cubrió su boca con una de sus manos para "susurrarme" esa pregunta. Me encogí de hombros, sin poder borrar la sonrisa de mis labios.

— Isabella, se sensata…

— ¡Tía Reneswe! —chilló mi pequeño, corriendo hacia mi hermanita y enrollando sus delgados brazos entorno a su cuerpo. Renesmee sonrió y acarició su cabeza dulcemente. Toda la dulzura dedicada a Floyd desapareció cuando sus ojos se conectaron con los míos.

Esta chiquilla me odiaba.

— Ness, deja de joderme las pelotas, estoy hablando enserio.

— Deberías hacerlo por él —apunto hacia el renacuajo—, merece una mejor vida.

— ¿Cuál es tu jodido problema mocosa? No eres mi madre, por el amor de Dios —me estaba exasperando. Eran todos tan absurdos, ¿qué clase de mala vida le estaba dando a mi hijo?, ¡el niño estaba bien!

— Mamá estaría de mi lugar si estuviera aquí.

— ¡Tú ni siquiera la conociste!

Y ahí fue cuando la cagué.

Doble mierda.

Pero era culpa de ellos, el que busca encuentra, y ya me estaban hartando con sus palabras moralistas. Yo no estaba haciendo nada malo, es mi trabajo, es lo que amo, ¡es puto arte!, no es mi culpa que ellos no logren verlo.

Renesmee frunció sus labios, soltó con cuidado a Floyd, dio media vuelta y se fue dando grandes zancadas. Había visto la rabia contenida y la tristeza en sus verdes ojos. Joder, si, había sido un golpe bajo de mi parte, pero ya nada podía hacer, siempre que abría mi bocota la cagaba por completo, esta era como la millonésima vez. Suspiré y refregué mi mano sobre mi rostro, estiré mi mano para acercar a mi mocoso y, mirando cualquier otra parte excepto los acusatorios ojos de Cullen, hablé nuevamente.

— Por favor, solo te pido un poco de paz. No me he metido con ninguno de ustedes —carraspeé obviando el numerito que me había mandado en la primaria—, yo no los molesto, ustedes no nos molestan, y todos felices.

Dos veces había utilizado la palabra mágica, dos veces en una puta semana.

— Esto no se quedará así Swan.

— Muérdeme, Cullen.

¡No se podía dialogar con él!

Sus mejillas estaban de un adorable color rosa, sonriendo di media vuelta y seguí con mi trabajo.

Que los jodan.

La plaza estaba bastante concurrida, era fin de semana y las familias rondaban por aquí y por allá con sus pequeños niños, adolescentes en grupos de amigos, etc. Justo a un lado de la pileta que correspondía al centro de la plaza, vi a Tink y Grizz armando la instrumentaría, algunos ojos curiosos se posaban en ellos para descifrar qué coño estaban haciendo, otros simplemente los observaban a ellos en sí, con curiosidad, repulsión e incluso con una extraña fascinación.

Grizz era un exhibicionista de primera que estaba sin remera, dejando a la vista su corpulento torso. Las tetas de Emmett eran realmente buenas para practicar kickboxing. Tink, por otro lado, lucía una de sus reveladoras faldas de tiro largo hasta la cintura, que dejaba al descubierto sus largas piernas ya que el borde llegaba literalmente hasta la curva de su trasero y un peto blanco que cubría prácticamente solo sus pechos. ¿Qué parte de "seamos discretos" estos dos no entendieron?

— Me encanta su concepto de "discreción".

— ¡B! —chilló Emmett, enrollando uno de sus grandes brazotes entorno a mí—, no me jodas las pelotas tan temprano. Entra calor cargando todo esto, y ya ves —apuntó a un grupo de chicas que lo observaba con vergüenza y lujuria disimulada—, puede que consiga un polvo después de todo.

— ¿Qué excusa tienes tú? —me giré hacia Alice, tenía su largo cabello tomado en una desordenada coleta que caía libremente por un costado de su cuello, perdiéndose en su escote. Estaba bebiendo de una botella de agua mineral, apoyada en la silla de tatuajes.

Me estaba provocando, lo sabía por el brillo malicioso que apareció en sus ojos.

— ¿Hace calor?

Hace calor.

Mis ojos se elevaron hacia el cielo. Bueno, era Forks, el puto pueblo más frío del estado de Washington… Las nubes nunca habían cambiado su tono gris desde que tengo uso de razón, rara vez se veía un cielo parcialmente despejado, ¿y ella me venía con que hacía calor?

— Solo… Terminemos con esta mierda pronto —me agaché a la altura de Floyd—, puedes ir a recorrer la plaza, no te alejes tanto de aquí, donde mis ojos te vean —asintió y corrió hacia unos juegos que habían unos cuantos metros más allá.

Montamos todo rápidamente, teníamos tres sillas reclinables, nos había costado una puta cantidad encontrar dos sillas más aparte de la que teníamos en la tienda, pero nuestros contactos se apiadaron de nosotros y desde Seattle nos trajeron dos a cambio de unos cuantos porros que Emmett tenía guardados. Dolió como la mierda, eran los últimos. Cada uno tenía su instrumentaría a un costado de las sillas, y pusimos un cartel justo en medio de estas, las cuales estaban ubicadas en un tipo de semi círculo. La función comenzó al desplegar el gran cartel que habíamos diseñado con la ayuda de mi pequeño.

Forks Ink.

"Si nuestro cuerpo es un templo, ¿por qué no decorar sus paredes?"

Muestra gratuita del arte de tatuar y perforar, deja las inhibiciones y los prejuicios.
Atrévete a expresarte a través de tu cuerpo.

B, Tink & Grizzly.

— Bien, ahora solo nos queda esperar.

— ¿Esperar? —Tink rodó sus ojos y se sentó en mi silla—, ¡es gratis! tatúame, nena.

— ¿Me estás jodiendo?

— ¿Tengo cara de querer hacerlo?, ya pasé por esa etapa de mi vida y nos divertimos bastante —me guiñó un ojo con picardía. Reí y negué con mi cabeza—, hace bastante que no tatúas... ¡Oh, ya se!, deberíamos tatuarnos los tres el mismo, Grizz te tatúa a ti, tú a mí y yo a Grizz. Soy una genia.

— ¡Eres genial enana!, creo que llegó la hora, nunca encontrábamos el momento para hacérnoslo.

— ¿Y que nos haremos?

— Las tres aves —murmuró Alice, encogiéndose de hombros.

— Es tan… hipster (1) —Emmett rodó sus ojos—, y me veré tan gay, debo cuidar mi masculinidad.

— Bueno, piensa en algo mejor entonces, genio.

— El signo infinito —Alice le dio una mirada de muerte a Emmett— ¿Qué?

— ¿Y yo soy la hipster?, seamos más originales por Dios, ¿cómo puede ser tan difícil pensar en algo?

Fratelli —murmuré, acomodando mi puntero sobre la mesilla, mientras ignoraba la pelea que estaban teniendo estos dos sobre si hacernos unas aves o un infinito— Hermanos en italiano, Alec me preguntó una vez si éramos "fratelli", aún lo recuerdo… —cerré mis ojos y sonreí— Murmurando esa palabra, siempre caía cuando me hablaba en italiano, el muy hijo de puta.

— ¿Fratelli? —Emmett ladeó la cabeza e hizo una mueca de aceptación con sus labios.

— Así que esa era la gracia que tenía Alec —Alice alzó sus cejas y soltó un silbido por lo bajo—, hablaba italiano… quien lo hubiera pensado de esa alimaña, pensé que solo era la fachada de mafioso lo que tenía —soltó una seca carcajada—, ¿alguna otra palabra que te haya enseñado?

— Uh, una vez el cabrón me dijo voglio unpompino —murmuré, con un acento de mierda por cierto.

— ¿Qué carajos significa eso? Algo romántico, supongo.

— Bueno, si para ti es romántico que te digan "quiero una mamada" —me encogí de hombros.

— ¡Me estás jodiendo los ovarios!, ¿ni siquiera un "quiero una mamada bajo las estrellas" para ponerlo romanticón? —reí junto con Emmett por la ocurrencia de Alice.

— Nope, por un momento me sonó tan jodidamente encantador lo que había dicho, hasta que me dijo lo que significaba —rodé mis ojos— Hombres, ¿qué esperabas? Aunque a veces solía llamarme mia bella principessa —sonreí recordando—, eran buenos tiempos, cuando no se comportaba como un cabrón.

— Ahora entiendo porque le diste el pase tan rápido, ¿quién se puede resistir a los extranjeros? —Alice cerró sus ojos y sonrió con picardía—, Peter también hablaba un delicioso francés…

— Dejen de tener orgasmos en un lugar público, por favor, y volvamos a lo nuestro —reímos y pusimos nuestra atención en Emmett— Bien, B, ¿comenzarás tatuando el fratelli en Tink?

— Claro, manos a la obra.

Alice fue la encargada de realizar el diseño de las letras, utilizó un diseño bastante simple, con unas letras en cursiva y alguna que otras líneas con vueltas como decoración. Era simple, pero era exactamente lo que queríamos. Calcamos el dibujo en un pedazo de papel diamante y ya estaba.

Tink se sentó derecha sobre mi silla. Tomé una de las botellas con agua que habíamos llevado para así enjuagar nuestras manos, me eché un poco de jabón líquido y con la ayuda de Emmett lavé mis manos. Tomé los guantes quirúrgicos y los deslicé rápidamente, luego, me senté junto la silla reclinable, en un pequeño piso, y atraje el brazo de Alice hacia mí para iniciar con la desinfección.

— ¿Dónde?

— En la muñeca.

Tomé su muñeca y desinfecté el lugar, luego coloqué el papel diamante donde estaba el calco de la palabra sobre su muñeca, para que este quedara impreso gracias al jabón y un poco de alcohol. Lo retiré y conecté a Pink, mi hermosa máquina tatuadora, había sido un regalo de Jasper y, bueno, soy un tanto aficionada a Pink Floyd, mi mocoso lo sabe muy bien.

Amaba el sonido que hacía la máquina.

Muchas de las personas le suelen temer, y se acobardan cuando ni siquiera la aguja ha hecho contacto con su piel, todo se debe a que les da pavor el sonido que hace la pequeña máquina, un constante "tsss" que, sí, puede que le enerve los nervios a más de uno.

Sin más, comencé a marcar el tatuaje en la muñeca de Alice.

— Tenemos espectadores —murmuró. Levanté la vista mientras quitaba el exceso de tinta. Un grupo de personas se había aglomerado a nuestro alrededor para ver el proceso, sonreí y seguí con mi trabajo como si nada—, te ves realmente sexy tatuando, B.

— Cállate, idiota —Alice rió, le di una mirada de regaño cuando movió su brazo levemente—, no te muevas Tink. No queremos que quede mal, ¿no?

— Y aunque quedara mal, tu encontrarías una manera de arreglarlo —sonreí, marcando una de las líneas que tenía el tatuaje como adorno. Volví a retirar el exceso de tinta y nuevamente eché una mirada a la muchedumbre. Mis ojos se toparon con unas orbes esmeraldas que me observaban con una extraña emoción.

Santa mierda, ¿el minino estaba cachondo?

Le guiñé un ojo y seguí con lo mío.

— Bien, corazón, ya está —Alice levantó su muñeca y asintió feliz.

— Es bueno saber que no has perdido tu toque, B, apenas y sentí la aguja —Alice dejó un beso sobre mi mejilla y se bajó de un pequeño salto de la silla reclinable.

— Vale, ahora es mi turno —dejé que Alice se pusiera la venda y el gel protector por ella misma, ya que sabía hacerlo, y me dirigí a la silla de Emmett—. Lo quiero justo aquí —me subí la playera y apunté el hueso de mi cadera.

Grizz asintió, dándome una palmada en el trasero cuando pasé junto a él.

El único problema en todo esto era que tenía bajar un poco mi short, el cuál llegaba hasta mi cintura… Un poco bastante, diría yo, pero no era algo que no hayan visto nunca. Emmett estaba preparando todo, así que comencé a bajar el cierre de mi pantalón corto, cuando comenzó todo.

— ¡E-Espera! —alcé la vista hacia Cullen, quien se veía un tanto nervioso. Arqueé mi ceja mientras Edward se acercaba hacia mí a paso rápido— No puedes hacer eso. ¡N-No puedes quitarte la ropa frente a toda esta gente!

— No me quitaré la ropa, gatuno —rodé mis ojos y bajé el cierre de mi pantalón rápidamente. Vi como tragaba saliva, siguiendo el movimiento de mis manos. Uh-oh, aquí pasa algo, hombre—, tan solo bajaré esto, un poquito —sonreí y bajé la parte superior de mi short hasta un poco más debajo de mis caderas.

— No me agrada esto —susurró, agarrando mi brazo suavemente—, no puedes exhibirte de este modo.

— Hey, hombre, tranquilo —reí ante su ataque de nerviosismo—, un poco de piel no le hará daño a nadie. Puedes sentarte junto a mí y cubrir la vista de las personas, no sé, haz lo que se te dé la gana, no seas tan celoso —reí cuando lo vi sonrojarse.

Sin más me acomodé de espalda sobre la silla de Emmett, nunca pensé que Edward en realidad haría caso a mis palabras, como si de un perro guardián se tratara, se colocó al costado contrario de Emmett, cruzado de brazos, sin quitar sus ojos de mí, su cuerpo hacía de cortina para la gente que me observaba desde esa perspectiva.

Aw, Simba era un amor.

El sonido de la maquinita comenzó y me preparé para lo que venía.

Estaba justo el hueso, y el primer contacto del puntero con mi piel dolió como la puta madre.

— Deja de fruncir el ceño, quedarás así para siempre —murmuré, observando a Edward. Sus ojos se desviaron desde el tatuaje y fueron hacia mi rostro, su ceño se acrecentó aún más cuando hice una pequeña mueca de dolor.

— ¿Por qué haces esto? —me preguntó, ladeando un poco su cabeza para acentuar su confusión.

— ¿Por qué te importa? —sus mejillas volvieron a sonrojarse y desvió la mirada, incómodo—, ¿qué es lo que veo ahí gatito? —entrecerré mis ojos, molestándolo. Una sonrisa se extendió a lo largo de mi rostro ante su incomodidad, era un tanto adorable— ¿Recuerdas lo que te dije esa vez?

— Lo recuerdo —susurró.

— Bien, será mejor que nunca lo olvides —le guiñé un ojo y suspiré profundamente, volviendo a centrar mi atención en el tatuaje que Emmett me estaba haciendo. Edward no dijo nada más, simplemente se quedó de pie ahí, observando como trabajaba mi amigo.

Al cabo de un rato Grizzly había terminado.

— B, está listo muñeca —asentí y guie mi mirada hacia mi cadera. Se veía espectacular allí.

Un poco de protección, venda y todo listo, volví a acomodar mi ropa.

Grizzly se estaba acomodando en la silla de Alice, para comenzar el suyo. Los dejé ahí y miré hacia ambos lados tratando de encontrar a Floyd, lo vi subido en un resbalín donde estaban los juegos. Caminé hacia mi hijo lentamente, sabiendo que Edward seguía mis pasos con la misma parsimonia.

Creo, solo creo, que él piensa que tenemos asuntos inconclusos.

Me senté en una banca que se encontraba en el lugar, ignorando por completo al hombre a mi lado. Floyd me saludó desde la cima del juego y luego se lanzó a través de él, sonreí abiertamente cuando lo vi correr hacia las escaleras para lanzarse una vez más. Suspiré y me digné a observar a Edward.

Joder.

Él siempre había sido así tan… Bueno, demasiado para mi propio bien. Miraba al frente, su rostro estaba crispado con una extraña emoción, lucía una de sus pulcras camisas, todo en él era tan correcto que me daba escalofríos. Cullen, siempre había sido así, el niñito pijo, el cabrón que obtenía solo As, el infeliz que había querido joder con la chica mala del pueblo.

Y le había salido el tiro por la culata.

Una cosa así como "10 cosas que odio de ti", pero él en el papel de Julia Stiles.

— Dispara, Cullen.

"Ámame dos veces, una por mañana, una solo por hoy. Me voy lejos, lo sé, pero si me amas debes dejarme ir" —carraspeó, luego de soltar la frase que le había dicho la noche en que había tomado su virginidad. Santa mierda, tuve que morder mis labios para no reír— Eso fue lo que me dijiste esa vez.

— Lo recuerdas —murmuré a duras penas.

— Eres genial con las palabras, Isabella —tosí, evitando su mirada—. Luego de que te fuiste y me dejaste con esa frase rondando en mi cabeza… La busqué en google, solo por si acaso —maldito internet—, Love me two times y Snuff, tienen unas letras realmente parecidas, ¿qué dices sobre eso?

— ¿Enserio? —y descaradamente me hice la sorprendida— Malditos Jim Morrison y Corey Taylor, debería haber patentado la frase —actué como si estuviera completamente indignada.

— Tenía dieciocho años cuando me hiciste creer que sentías algo por mí utilizando a The Doors y Slipknot —Edward estaba demasiado calmado para ser verdad. Bueno, él no era el único púber en esa época, y yo estaba bastante más loca de lo que estoy ahora, siete años atrás.

— Vale, lo siento.

— ¿De verdad?

— En realidad, no —suspiré y agaché mi mirada—. Ver tu rostro esa vez, valió la pena mentirte un poquito. Te veías tan… —distinto a como era ahora. El chico de esa noche lucía como si pudiera haber sido el rey del mundo, ¿para qué iba a arruinar su fantasía diciéndole que no era la creadora de tal frase y que solo quería un polvo?

— ¿Ridículo?, ¿patético?

— Iba a decir que te veías feliz —me encogí de hombros y saqué un cigarrillo de mi bolsillo— ¿Puedo? —le pregunté, mostrándoselo por cortesía.

— No —arrebató el cigarrillo de mi mano y lo partió en dos—, es dañino para tu salud.

— Tienes que dejar de cuidarme, minino. Estoy bastante grandecita para saber lo que estoy haciendo —rodé mis ojos y me crucé de brazos bajo su atenta mirada—. Y ahora, responde a mi pregunta, ¿es por eso porque me odias tanto?

— ¿Por haberme ilusionado con aquella frase? —asentí, escucharlo dicho de esa manera era horrible incluso para mí— No, no te odio. Simplemente… Siempre tuve curiosidad de porqué.

— ¿Por qué, qué?

— Porque eres así… —apuntó a mi anotomía entera—, porque le muestras al mundo esta faceta tuya cuando algo me dice que muy dentro de ti está la verdadera Isabella. Aunque conmigo eras más… Eras distinta.

— ¡Solo lo fui esa vez! Y eso, ni siquiera ahí pude dejar de ser la perra que soy, ¿lo recuerdas? Te ataqué, literalmente… Y trataba de tratarte bien porque eras un noob —frunció el ceño con confusión—, un novato, minino. ¿Qué querías que hiciera?, ¿qué me tirara sobre ti?, eres el típico niño modelo a seguir, imagínate, me habrían acusado de violación. Aunque prácticamente lo hice, esa noche, me lancé sobre ti. No sé qué hablo, ¿ya ves? Ya me hiciste hablar mierda tras mierda.

— Me gustabas —murmuró avergonzado—, a pesar de que sabía cuánto te gustaba jugar conmigo…

— Yo nunca jugué contigo, ustedes tienen que dejar de decir eso —fruncí el ceño, Rosalie había insinuado lo mismo—, nosotros no éramos nada, nunca fuimos nada. Si, teníamos nuestros momentos, si, tuvimos sexo, pero no éramos novios o algo así. Teníamos un algo que tenía fecha de caducidad.

— Me refería a que te gustaba sacarme de mis casillas, Isabella —sonreí recordando—. Tenías un extraño afán en besarme, donde quiera que estuviera, simplemente te acercabas y lo hacías, como si fuera lo más normal.

— Me gustaba hacerlo —me encogí de hombros—, era divertido ver como tu rostro cambiaba de color.

— Si, bueno, tú fuste la culpable de que me gustaras. Con todas esas cosas que hacías… Diantres, enserio me gustabas, me gustabas mucho —su tono de voz desbordaba frustración.

— Lo sé —sonreí recordando aquellos tiempos de juventud. Ah, se escuchaban tan lejanos, sin Edward la secundaria hubiera sido peor de lo que fue, él era mi… Mi saco de arena para golpear—, ¿dónde quieres llegar con todo esto?, tu padre te hubiera cortado las bolas si se hubiera enterado de que follamos. El reverendo Cullen ya tiene un hijo descarriado, siempre tuvo su esperanza en ti.

— Esas palabras que usas… —movió su cabeza y rió—, eso ya es pasado, Isabella. Solo quería hablar de eso, tenía una curiosidad, era como una espina en el trasero —sonrió hacia mi persona, y joder, que sonrisa— Creo que debo seguir los pasos de mi hija, primero que todo.

— ¿De qué hablas? —y ahora estaba completamente confundida.

— Debo pedirte perdón por cómo te traté esta semana, yo solo… No estaba resentido, ni tengo rencor alguno, solo estaba… Estaba tratando de resguardarme —murmuró en un bajo volumen de voz aquello último— Así que lo siento, Isabella, por todo, ¿crees que podríamos empezar de nuevo?

Él estaba tratando de esconderse de mí.

Ah, hombre, soy la peor.

— ¿Empezar de nuevo? —alcé una de mis cejas con picardía— No me importaría, minino, el sexo de reconciliación es el mejor.

Me dedicó una avergonzada sonrisa que hacía juego con sus adorables mejillas sonrojadas.

— Por cierto, mi padre está resentido contigo aún más si es posible.

— ¿Conmigo?, ¿por qué? —me hice la ofendida, era un secreto a voces que el patriarca Cullen me detestaba.

— Por mi madre.

— Yo pensé que por follar con su campeón —le guiñé un ojo y me puse de pie—. Toda esta plática me hizo recordar esa noche, sabías como moverte para ser virgen, hombre, aun cuando tuvimos problemas al principio.

— Isabella…

— Me pregunto cómo lo harás ahora que has experimentado más —le di un pequeño vistazo, entretenida por su nerviosismo—, mándale saludos a tu amiguito, estoy segura de que ya no es "amiguito" después de todo… Aunque nunca lo fue, estabas bastante, bastante bien —y dejando a un Edward sonrojado tras de mí, di media vuelta y grité— ¡Renacuajo, hora de volver!

Caminé hacia los columpios donde se encontraba Floyd. Quise mirar hacia la banca para ver cómo había jodido al puritano de Cullen con mis palabras pero me contuve, no estaba mal hacerlo sufrir un poquito. Tomé la mano de mi hijo y juntos caminamos hacia donde se encontraban los chicos, el grupo de gente habían incrementado, pude ver de lo lejos a Emmett cruzado de brazos observando algo frente a él, fruncí el ceño y jalé de Floyd para que apurara su paso.

¿Qué coño pasaba ahora?

— Cobain, ¿qué carajos estás haciendo aquí?

— Aquí es donde vivo, tú eres la que está invadiendo mi espacio personal, petiza —esa voz se me hacía tan jodidamente familiar—. Ahora, ¿no se supone que esta mierda es una exposición gratuita? Bueno, vine a hacerme mi puto tatuaje gratis.

— No tatúo penes, y menos en el rostro, ya sabes, tenemos una política aquí respecto al decoro.

— Aw, hadita, ¿y qué con la diversidad?

— ¡No me llames hadita, joder!

Cuando me abrí paso entre la muchedumbre lo vi ahí, estirado sobre una de las sillas reclinables, sus brazos tras su cabeza, descansando como si fuera el puto rey del lugar. Su cabello rubio y lacio caía hasta su barbilla, no fue hasta que estuve de pie frente a la silla que sus azules ojos repararon en mí. Maldito hijo de puta, seguía igual de follable que la última vez que lo vi.

— Bueno, bueno, mi sobrina me había dicho que una chica con dibujos en sus brazos había destrozado a su muñeca Marie —se puso de pie lentamente y quedó frente a mí, su nariz casi rozando la mía, sus magnéticos ojos me dejaron completamente paralizada—. Ver para creer, B —se echó un poco hacia atrás y me recorrió lentamente con la mirada— Siempre lo he dicho.

— Vete a la mierda, Jasper.

Y sonreí.


(1) Hipster, la tendencia que está de moda hoy en día, esos que usan la bandera de UK pensando que es la de Inglaterra, que le sacan fotos a su comida para subirla a instagram, que usan cámaras con rollo para revelado, que escuchan música independiente y juran que nada de lo que hacen es mainstream.


¡Buenas tardes-noches!

Les traigo el tercer capítulo, ¡espero lo disfruten!, si ven algún error de tipeo es todo mi culpa, así que perdonenme por eso XD por cierto, vengo a pedirles disculpas... No pude seguir contestando reviews, ¡ustedes son muchas y yo solo una! y este cuerpo virginal tiene mucha flojera en su interior, juro por Loki que lo intenté, pero eran tantas, y yo veía y hacía scroll y me traumaba fgtbcnfgj Así que seguiré a la antigua agradeciéndole a todas por aquí, deberán perdonarme por eso (?) Wajajaja, bien, sobre el capítulo: Aquí esta mi Jasper. No es que esté siendo egoísta, para nada, no fue por eso porque enfaticé el "mi"... A las que le parezca demasiado pronto el perdón de Floyd a Grace, el próximo capítulo que suba será una especie de Outtake de los pequeños, o tal vez lo suba al final del fic, como ustedes quieran, ahí me avisan (?) aunque no soy partidaria de los outtakes al final, pero bueno, el cliente siempre tiene la razón XDDDD Y, ¡Edward no es malo! ya lo ven ustedes, él es un amor, se comportó de esa manera para proteger su corazoncito de melón, así que no me lo odien, se los prohíbo XD

PS: Les digo desde ya que el Epílogo de Primerizo está en manos de Di, así que apenas me lo envíe lo subiré. Cada príncipe con su color y 3, 2, 1 los subiré el fin de semana sin falta, créanme esta vez XDDDD, el sábado en la noche tal vez o el domingo :)

¡Muchísimas gracias por leer y por todo su apoyo, me alegran mi fomeque vida con sus palabritas!
Welcome to the jungle, we've got fun and games!

Lamb.