Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?
Forks Ink: tatuajes y perforaciones.
Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Todos Humanos. Bella&Edward
Capítulo 4: Viólame, mi amigo.
Rape me – Nirvana
— ¿Estás lista, muñeca?
Fruncí el ceño y me volteé lentamente, cargando la pesada mochila en mi espalda, hacia la persona que había osado llamarme muñeca. Era el peor apodo para una chica, era el apodo que te pondría uno de esos tipos que te gritaban cosas en la calle y podrían ser fácilmente tu papá.
Bueno, el tipo que me lo dijo estaba lejos de parecerse a Charlie.
Joder, si Charlie se pareciera a él pensaría seriamente sobre la ilegalidad del incesto.
Estaba montado en una motocicleta de lujo, vestido con una chaqueta de cuero negra y unos desgarbados jeans que se pegaban a sus piernas como una segunda piel, y claro, no olvidemos las botas de combate negra. Sostenía un cigarrillo entre sus labios, su cabello rubio y enmarañado le llegaba un poco más debajo de la barbilla, y tenía esa puta barba de dos días que me hacía suspirar.
Era mi sueño hecho realidad, el chico malo.
En realidad, tenía un aire a Kurt Cobain.
— ¿Quién carajos eres tú?
— Soy el que te llevara a recorrer el sendero de la vida.
— Mira, Shakespeare —reí, acomodando la mochila sobre mi hombro—, no te conozco, es más, creía que habías muerto.
— Ningún Shakespeare aquí, mi nombre es Jasper, bonita. Y si no te apuras en subir a la puta motocicleta, te cargaré yo mismo —tiró la colilla de su cigarrillo y sonrió de una manera que me hizo estremecer—. Estoy esperando, muñeca.
— Mira, "bonito" —fruncí el ceño y me crucé de brazos—, no iré contigo a ninguna jodida parte.
¿Quién carajos se creía él que era?
— ¿Y dónde está tu sentido de la aventura?, ¿dónde está el "no tengo nada que hacer en este lugar, necesito ser libre"? —mi ceño se pronunció aún más, dejando la pesada mochila en la entrada de mi casa, me acerqué amenazadoramente a ese tipo que ya no lucía tan atractivo.
Eso le había dicho a Simba la noche anterior.
¿Cómo podía saberlo?, ¿era un puto enfermo psicópata que nos había estado observando por la ventana?
— ¿Qué mierda quieres? No te conozco, no tengo contemplado ir en este viaje con nadie más excepto conmigo misma, que te jodan rubio —le enseñé dulcemente mi dedo medio.
— Ahora entiendo porque Edward está tan coladito por ti, la chica ruda ¿eh? —rió roncamente, erizando los vellos de mis brazos. ¡Malditas hormonas descarriadas, joder!—, destrozaste a mi pobre hermanito, muñeca, si no me resultara un tanto gracioso y necesario para que deje de ser el cabrón mimado que ha sido siempre, lo lamentarías.
— ¿Qué sabes tú de Cullen?, ¿Y por qué…
— Jasper Cullen —se sacó las gafas oscuras que estaba utilizando y me impactó completamente con sus hermosos y despiadados ojos azules. Ugh, tan parecidos a los del reverendo Cullen—, y tú, pequeña Swan, irás conmigo quieras o no.
— ¿Edward te envió? Joder, ese chico no sabe lo que es un no. Trate de no ser tan dura, tal vez debería haberle dicho simplemente que se fuera a la mierda, ¿crees que hubiera sido mejor? —suspiré y caminé hacia mi mochila nuevamente— Nunca debería haberme metido con un virgen, lo sabía —y el rubito rio.
— Edward ni siquiera sabe que los escuché en plena follada, niña.
— ¿Tú estabas ahí? —por primera vez en años, mis mejillas se sonrojaron.
— Eso ya no importa —echó a andar su motocicleta y aceleró repetidas veces, haciendo sonar el motor—, te estoy ofreciendo un aventón. ¿Vendrás conmigo o no? No eres la única que quiere escapar de esta mierda de lugar.
Y con esa frase me convenció.
En realidad no sé si fue la frase, o el hecho de que arrancar de un asqueroso pueblo como Forks afirmada a la cintura de un tipo cachondo, sobre una motocicleta espectacular, era mi fantasía desde que tenía uso de razón. Le di una última mirada y luego me gire a observar la casa que dejaba atrás. Charlie y Nessie estarían bien sin mí, se tenían el uno al otro…
Era mi turno de vivir la vida ahora.
— Voy.
— Así me gusta, nena.
Y al subir a su motocicleta no hubo vuelta atrás para mí.
…
— ¿De nuevo coqueteando con mi hermanito, Swan? —el muy cabrón negó con su cabeza, su cabello siguiendo el movimiento libremente—, que sepas que está pillado, ¿eh? —y volvió a acercarse a mí, demasiado cerca— Su hermano mayor, en cambio… —y dejando la frase inconclusa se alejó de mí, guiñando uno de sus ojos y sosteniendo esa maldita sonrisa torcida en su rostro.
— Veintisiete jodidos años… —reí— ¿Hace cuánto no nos vemos?, ¿cinco?, ¿seis años? —negué con mi cabeza, sin poder borrar la sonrisa de mi rostro— Y, déjame decirte, estas como el vino, Cobain, mientras más pasan los años…
— ¿Me pongo más caliente? —movió sus cejas sugestivamente, acompañando el pícaro gesto que hacía con sus labios.
— Absolutamente, hombre —volví a reír—, ahora volvamos a lo nuestro, ya tendremos tiempo para recordar viejos momentos y ponernos al día, ¿no? —Jasper asintió, guiñándome un ojo— ¿quieres ese tatuaje?
— Por favor —miró al cielo teatralmente—, pero que no sea la hadita la encargada, es capaz de tatuarme alguna mariconada que acabaría con mi reputación —Alice bufó junto a nosotros y gritó un "¡como sea!" antes de sentarse sobre su silla.
— ¿Grizz o yo?
— ¿Enserio me lo preguntas? —se giró hacia Emmett y se encogió de hombros— lo siento hermano, sabes que no me van los chicos —Grizz sonrió abiertamente y alzó sus pulgares en señal de aprobación—, además, me gustaría recordar viejos tiempos ahora, si no te importa, ¿qué dices, B?
— ¿Mamá? —Floyd jalaba de mi polera, llamando mi atención, su pequeño ceño fruncido observando a Jasper. Como la mala madre que era, al ver a Jasper había olvidado un poquitín la existencia de mi pequeño.
El ceño de Cobain se juntó hasta formar una sola ceja, sus ojos bajaron lentamente hasta el pequeño que estaba junto a mí y me había llamado mamá. Él no había alcanzado a estar con nosotros cuando me dieron la noticia de mi embarazo, para ese entonces ya había decidido dejarnos y seguir otros caminos por carretera. Había olvidado por completo que Jasper no sabía nada sobre mi pequeño Floyd.
Sus ojos azules pasaban desde el renacuajo a mí, sucesivamente.
Vi una pizca de curiosidad y un tanto de temor en ellos.
— ¿Qué pasa, mocoso? —me agaché a la altura de Floyd, bajo la atenta mirada de Jasper.
— ¿Quién es él? —susurró mi renacuajo.
— Es un amigo, bebé. Es hermano del señor cascarrabias.
— ¿Él es el tío de Grace? —asentí— Uh, hola señor tío de Grace.
— He-Hey —Jasper tartamudeó, tratando de sonreír, pero su intento de sonrisa se asimilaba más a una mueca de mal gusto—, tal vez sea mejor que Grizzly se haga cargo de mí, ¿no crees, Swan? Tienes que cuidar a tu pequeño bribón aquí.
— Puedo hacerlo, idiota, no tengo ningún…
— Prefiero que sea Grizz el que lo haga —refutó tajantemente.
— ¡Whoa, tranquilo viejo!, lo que quieras —me encogí de hombros restándole importancia, aunque por dentro me había resultado bastante extraña su reacción, ¿qué le sucedía?, ¿no se había tomado las pastillas?
Lo observé caminar hacia la silla de Emmett con una tranquilidad fingida. Sus anchos hombros estaban completamente tensos. Seguía igual de extraño que siempre. Luego de aquel extraño momento, vi algo que me sorprendió un tanto. Lo que me sorprendió, a decir verdad, era que Alice estaba hablando con una chica menudita que estaba sentada sobre su silla y movía sus pies de atrás hacia adelante con nerviosismo. Alice sonreía con diversión mientras le daba algunas indicaciones y luego, con su dedo índice, apuntaba hacia mí.
— ¿Algún problema?
— Aquí tenemos una pequeña valiente —Alice posó su mano sobre el hombro de la chica—, su nombre es Bree, tiene diecisiete años y siempre ha querido perforar sus orejas —la chica sonrió tímidamente. Su apariencia era igual de angelical que la de Ness: faldas largas, chalecos, camisas, cabello suelto hasta un poco más debajo de la cintura.
Pero ella quería perforar sus jodidas orejas.
Por algo se parte.
— Bien, pequeña Bree, manos a la obra.
Y sonreí a esa osada niña que había tomado la iniciativa ante todos esos mirones.
…
La exposición término alrededor de las ocho, cuando el sol nos estaba abandonando, aun cuando teníamos la iluminación de la plaza, no era lo mismo y había que forzar más la vista, no queríamos accidentes, tenía que ser todo perfecto para taparle la boca a todos. Cuando teníamos todo desmontado –con la ayuda de los hermanos Cullen–, Emmett, Alice y yo nos juntamos a ver si es que habíamos hecho algún progreso, hablando sobre clientes.
— Cuatro, sin contar el tuyo B. Cuatro chicas tatuando su muñeca, cuatro tatuajes y números distintos.
— ¿Números? —le pregunté a Emm, alzando una de mis cejas con curiosidad.
— Bueno, que puedo decir, soy un pecado andante —reí ante sus palabras y negué con mi cabeza—, ¿y sabes qué es lo mejor?, que todas tenían la mayoría de edad recién cumplidas. ¡Booyah!
— Aw, bebé suertudo —Alice rodó sus ojos. Estaba un tanto irritable desde que había aparecido Jasper, nunca se habían llevado bien del todo, peleaban como perros y gatos—. Cinco en total, mixtos, mayormente en el brazo. Hubo un chico travieso que quería tatuarse una parte de su anatomía que no podía dejar aquí al descubierto —Alice sonrió pícaramente—, pero estaba bastante empeñado en mostrármela en privado.
— Dios, estos niños de hoy en día, en mis tiempos las cosas no eran así —ambos alzaron sus cejas en mi dirección—. ¿Qué? Es cierto, no eran así, yo tal vez sí, pero el resto no —me crucé de brazos ignorando sus miradas divertidas— Cuatro perforaciones y tres tatuajes, ¿sabes? Nunca había quedado más satisfecha que ahora perforando orejas. Las chicas lucían realmente felices con sus aretes, prometieron llevar algunas de sus amigas que no habían tenido los ovarios de aparecer hoy.
— Bien, esperemos que esto sirva para atraer más clientela.
— Amigo, hay que tener fe —Alice guiñó su ojo—, ahora, por favor vámonos, estoy jodidamente exhausta.
— Son las ocho con treinta minutos y tú quieres ir a acostarte —Jasper caminó hacia nosotros, sus manos escondidas en los bolsillos de su pantalón—, este pueblucho ya los está convirtiendo, ¿eh?
— Bueno, rubito, hay gente que trabaja, no como otros que viven a costas de sus padres —el comentario mordaz de Alice causó una pequeña sonrisilla inteligente en los labios de Edward—. B, ¿te quedarás con el idiota para recordar viejos tiempos o vendrás con nosotros?
— Vendrá con nosotros —sonreí al escuchar la enojada voz de Floyd—, ¿cierto mami?
— Duh, obvio que si renacuajo —desordené su cabello y me giré hacia los Cullen—. Chicos, muchas gracias por su ayuda, enserio —eran tan completamente distintos. Edward sonrió quedamente y asintió con su cabeza, Jasper, en cambio, se encogió de hombros impersonalmente—, mándale mis saludos a la pequeña Weasley.
— ¿Cuántas veces debo decirte que su nombre es Grace?
— Las que sean, seguiré llamándola así —hice un saludo militar y caminé hacia la van donde esperaba el resto.
Había sido un largo y productivo día, esperemos que traiga los frutos necesarios.
…
Estábamos en casa, Alice dormía a pie suelto sobre el colchón que habíamos acomodado en el suelo de mi pieza, Emmett y Floyd estaban jugando a la play station y yo… Yo pensaba en la inmortalidad del cangrejo mientras se escuchaba de fondo una de las melodías del gran Jimi Hendrix. Habían sido muchas confesiones en un día por parte de Edward, no, no confesiones, muchos recuerdos de mi vida irresponsable, esa vida donde no pensaba en nadie más excepto en mi misma. Todo eso cambió cuando tuve a Floyd, claro que sí, porque finalmente sientes que alguien depende de ti y si la jodes, lo joderas a él también.
Aunque… Seh, no había cambiado esa vida irresponsable, ¿a quién mierda trato de engañar?
— ¡Isabella!
El grito provenía desde el primer piso.
Era Renesmee.
Algo malo estaba por ocurrir.
— ¿No tienes modales, chiquilla? —me estiré junto a Alice y la miré desde abajo. Renesmee estaba en el portal de mi habitación, sus ojos como dos dagas se clavaban en mí— ¿Qué fue lo que te hice ahora?
— ¡Perforaste a Bree!, ¡Bree es mi amiga!, ¿cómo pudiste hacerlo?
— Ella me pidió que lo hiciera, ¿qué esperabas?, qué le dijera "Lo siento escuincla, no puedo hacerlo porque eres la amiga de Nessie", ¡vamos! Le quedaron súper —rodé mis ojos y luego apoyé mi ante brazo sobre estos.
— Bree es una buena chica, ¡tú no sabes nada!
— ¡Y no se hará mala por tener las jodidas orejas perforadas, mierda! —Emmett le subió disimuladamente el volumen a la televisión, y Alice abrió sus ojos con pesadez— relájate, eres tan molesta cuando te lo propones.
— Hablaré con el señor Cullen sobre esto.
— El señor Cullen estaba ahí, Nessie. Me ayudó a desmontar.
— ¡Mi nombre es Renesmee! —infló sus mejillas, enfurecida—, y no me refería a Edward, ¡me refería al señor Carlisle! —uy pero que miedo. Había lidiado con Carlisle a lo largo de mi vida, es más, creo que estaba extrañando que pasada una semana no lo hubiera visto por ahí rondándome.
— Haz lo que quieras, ahora piérdete, Ness.
—Te buscan abajo —murmuró antes de cerrar la puerta—, llevas una semana aquí y ya estas causando problemas con los Cullen, por algo el señor te tiene entre ceja y ceja.
Y golpeó la puerta al salir de la habitación.
Esa niña tenía un serio problema conmigo.
Suspiré, Alice me golpeó en el rostro con uno de sus cojines, giré mi rostro hacia ella. Tink me observaba fijamente, sus ojos estaban soñolientos, pero tenía esa mirada que solo había usado una vez en su vida, y fue cuando me enteré de Floyd y no estaba pensando racionalmente, fue por ella que no cometí una locura y siempre le estaré agradecida por ello, sin Alice o Emmett quizás… Quizás Floyd no estaría aquí.
— Por favor, olvídate del idiota. Un pene es un pene, tienes por montón, no es como si el imbécil de Cobain tuviera una verga de oro, tampoco es tan bueno.
— No haré nada, Tink —Alice entrecerró sus ojos sin creer una palabra—. Enserio, no haré nada…
— Siempre decías eso, B, y siempre caías, una y otra vez —rodó sobre sí misma, quedando de espalda acostada sobre el mullido colchón—. Tienes a Floyd ahora, piensa en eso mujer.
— Lo sé, Tink, lo sé, no soy idiota, ya no soy esa niña encandilada por la imagen de chico malo que él tenía, te lo aseguro. Aparte, era solo sexo —suspiré pesadamente antes de ponerme de pie—, maduré, uh, bueno, estoy en proceso de.
— Me alegro —cerró sus ojos y se volvió a acomodar—, le voy más al Cullen pijo que al otro idiota.
— Te gustaría más cualquier otra persona que Jasper, siempre lo tuve claro —y con una sonrisa, cerré la puerta de la habitación tras de mi para ir al encuentro de dos hombres que habían estado presentes en mi vida pasada.
Me coloqué mi chaqueta de cuero encima antes de salir a la fría noche de Forks. Ahí, en el jardín delantero de mi humilde hogar se encontraban los dos hermanos Cullen. Era tan jodidamente extraño todo esto, el bien y el mal juntos en un mismo lugar. Terrorífico. Salí abrazándome a mí misma para amortiguar el frío de la noche, o tal vez solo para reconfortarme por lo que vaya a saber Dios estuviera a punto de suceder.
Jasper y Edward Cullen.
¿Qué mierda estaba pensando en esa época?
— Entonces… ¿Qué es todo esto? —me paré frente a los dos. Jasper tenía una mueca en sus labios y Edward… Edward lucía molesto, contrariado… Estaba segura de que solo quería gritarme por algo— ¿Qué hacen aquí?
— ¿Te fuiste de Forks con mi hermano? —la manera en la que mi querido minino dijo "mi hermano" fue horrible, sentí incluso un poco de rencor cargado en esas palabras— Me dijiste que querías dejar Forks atrás, ¡y te fuiste con el bueno para nada de Jasper!
— ¡Hey, estoy aquí cabrón!, cuida tus putas palabras, hermanito.
— El problema no era Forks, Edward —me encogí de hombros restándole importancia e ignorando el comentario de Jasper— el problema… No, no problema, el dilema eras tú —divisé un velo de dolor cruzar por su rostro. Me arrepentí de haber dicho aquellas palabras pero eran ciertas—. Yo no quería llevarte conmigo.
— ¿Por qué? —me preguntó dolido y un tanto enojado.
— ¡P-Por qué no eres como nosotros! —chillé perdiendo los estribos— No eras como nosotros, no eres como nosotros y nunca lo serás. Tú tenías tu vida planeada Edward, sabías lo que querías, lo sabías, ¿para qué ibas a perder eso por mí? —rodé mis ojos— Yo no valía la pena en ese entonces. Te hice un favor, mírate ahora.
¡Él estaba bien ahora!
Había terminado sus estudios, tenía un trabajo estable y una hermosa pequeña.
— Para mí si valías la pena —murmuró.
Ugh.
Él y sus frases cursis que llegaban ahí, justo en mis sentimientos. Así era Edward, un completo adicto a las frases cursis, y a las canciones también, ¿por qué creen que nuestra canción es la de Bon Jovi? Aún recuerdo cuando le dije que me iría del pueblo en cuanto terminara la secundaria y él…
Joder.
…
— ¿Qué carajos estás haciendo aquí y esta hora?
Unos constantes sonidos contra la ventanilla de mi habitación habían alejado el sueño de mí. Eran las dos de la mañana de un día de semana en el que yo, al otro día, tendría que asistir a la secundaria con una actitud de zombie. Y ahí estaba él, el culpable de mi desvelo, ¿qué hacía Edward tirando piedrecillas a la ventana de mi habitación? No, y lo más extraño, ¿qué hacía él con una guitarra?
¿Venía a cantarme una canción de esas que canta en el coro de la iglesia?
¿Dios está aquí, aleluya?
Yo no estaba para esto.
— Yo, uh, n-necesito que escuches esto —incluso de esta distancia y con la escasa luz que la luna profería, podía ver el tenue rubor que se había marcado en sus mejillas—. Debo volver pronto a la Universidad y tal vez cuando vuelva al pueblo tú ya no estés aquí… Uh, yo… Por favor escucha.
— Mira gatito, papá está durmiendo y Ness también, yo te escucharía, joder, pero ¿por qué a esta hora?, ¿por qué?
Y él simplemente me ignoró, comenzando a tocar la guitarra que tenía en sus manos. Unos suaves acordes inundaron el ambiente a medida que Edward rasgaba las cuerdas de su guitarra. Oh, santa mierda, yo conocía esa canción, la señora Cope la escuchaba todas la mañanas y luego limpiaba sus lágrimas cuando pensaba que nadie estaba viendo.
—…Sé que en verdad el amor al final siempre duele, no lo pude salvar y hoy voy a pagarlo con creces, baby —él estaba perdido en la canción y la cantaba con un sentimiento… ¿Por qué me hacía esto? era un tanto gracioso verlo mover la cabeza de arriba hacia abajo cada vez que rasgaba las cuerdas— Si mis lágrimas fueron en vano, si al final yo te amé demasiado, como yo, como yo nadie te ha amado…
Los últimos acordes de la canción de Bon Jovi se perdieron en el aire.
Un silencio un tanto incómodo acompañó el ambiente luego. Estaba mordiendo mi labio fuertemente, ¿qué se supone que diría después de esto? Edward no debería andar haciendo estas cosas así porque sí, simplemente no puede hacerlas. ¿Qué hay de mí y de lo que yo pienso/siento?, ¿se ha puesto alguien a pensar en eso?
— La prefiero en inglés —murmuré estúpidamente, como la perra que soy.
— No tiene el mismo sentido —replicó Edward, luciendo avergonzado.
— Uh, yo… Lo sé —rasqué mi nuca igual de avergonzada que él—. Eh, ¿gracias?
— Si… No hay de qué —se encogió de hombros.
Nuevamente el silencio se hizo presente. Hasta que un ruido nos advirtió de la presencia de otra persona, miré hacia abajo, al porche de nuestra casa, papá estaba de pie en la entrada de ésta observando a Edward con diversión, luego sus ojos se desviaron hacia arriba, donde estaba yo inclinada en el alféizar de mi ventana.
— Chicos, eso ha sido adorable, pero este hombre necesita trabajar el día de mañana —Edward estaba completamente rojo—. Edward, mi hija te agradece el gesto, probablemente muy dentro de ella debe estar saltando emocionada como una adolescente normal —papá suspiró—, pero ya sabemos cómo es Bella.
— Sí, señor —Edward asintió y sonrió avergonzado. Luego sus verdes ojos se posaron en mi nuevamente, y con el alegre gesto en su rostro sin ser borrado, volvió a hablar—, ya sabemos cómo es Bella.
Ya.
Puede que papá tuviera un poco de razón con respecto a la adolescente interior en mí.
Solo un poco.
…
El rencor seguía ahí latente en sus ojos.
— ¿Pueden dejar su pelea matrimonial para otro momento? Joder, son peores que las peleas con la furcia de Tanya.
— ¡No la llames así!, ella es una buena mujer. Y nunca hemos peleado.
— Si, bueno, hermanito, que bueno que recordaste que tu novia es una buena mujer —Jasper dejó caer el cigarrillo de su mano y lo pisoteó en el suelo—. Y solo la llamo por lo que es, si le recriminas a B el haberse acostado conmigo, creo que deberías…
— Yo nunca le recriminé eso —y por culpa del bocón de Jasper, Edward me odiaba una vez más—. Vaya, no sé por qué me sorprende —una amarga carcajada abandonó sus labios— ¡Y deja de decir que Tanya es mi novia, diantres!
— Bien, bien, pueden hablar eso más tarde, lo mío es más importante, joder —Jasper refregó sus manos sobre sus muslos y luego sus ojos, esos ojos que ahora estaban completamente desquiciados, se posaron en mi— Ahora dime la verdad, muñeca.
La frase de Jasper me desconcertó, al igual que a su hermano. Edward lo observó de soslayo, su ceño cada vez más fruncido. El rubio estaba inquieto, tremendamente, nunca lo había visto tan nervioso, no dejaba de pasar sus dedos por sobre su cabello ni moverse de un pie a otro, aguantando su peso. Junto a él, en el suelo, había un montón de colillas de cigarros.
— ¿Qué verdad?, ¿de qué coño estás hablando?
— Joder, ya sabes… —el rostro del gran Jasper Cullen se sonrojó furiosamente, y luego mordió su labio inferior con nerviosismo. Recuerdo tiempos aquellos donde ese gesto me ponía a mil por hora— Es… ¿Ese mocoso es mío? Porque puede serlo, estaba sacando conclusiones, y las fechas calzan, B… —resopló y volvió a desordenar su cabello— Estuve pensando toda la puta tarde en él. Ni siquiera se su jodido nombre, pero cuando lo vi ahí llamándote mamá… —sus ojos acongojados se posaron sobre mí— Me hubieras dicho, ¿no? Me hubieras dicho si el chiquillo fuera mío… —estaba por abrir la boca para decir algo cuando él siguió vomitando palabras— Mierda, ¿soy padre? Mierda, mierda…
Era divertido verlo hiperventilando de esa manera.
En todos estos años que lo conozco nunca lo había visto así, ni siquiera cuando por culpa de tener una polla social había estado a punto de contraer una enfermedad venérea. Jasper era una de esas personas que no se dejaba alterar por nada, era realmente light respecto a todo.
¿Y si lo dejo sufrir un poco más?
— Sí.
— ¿S-Si?, ¿si qué? —Jasper se acercó a mí y se afirmó de mis hombros— No me jodas con esto, Swan, no lo hagas.
— Estoy contestando a tu pregunta, y esa respuesta es sí.
— ¿S-Soy padre?
— Sí.
Un silencio abrumador se hizo presente, dos pares de ojos estaban sobre mí. Unos estaban con una pizca de shock y una emoción un tanto indescifrable que no me permití explorar, y los otros… Esos ojos verdes estaban dolidos. Carraspeé tratando de retirar el incómodo momento, pero se volvió aún más incómodo cuando uno de los teléfonos comenzó a sonar y la indiscutible melodía de I'll be there for you de Bon Jovi se escuchó.
Edward cortó su teléfono rápidamente, sus mejillas arreboladas.
— No puedo creerlo —susurré, enternecida por la situación.
— Patético, lo sé —el color de sus mejillas se intensifico. ¿Tenía que ser tan adorable, por todo lo santo?, ¡no era justo, simplemente no lo era! Joder, después de todo Edward sigue siendo el mismo chiquillo de años atrás.
Y luego de eso Jasper se desmayó.
El simplemente se desplomó frente a nosotros como una niñita miedosa.
— ¡Joder! —murmuré agachándome a su altura—, idiota, idiota, ¿enserio se la creyó? —negué con mi cabeza y comencé a echarle aire con mis manos— Y tú, ¿qué haces de pie ahí?, ¡ayúdame a despertarlo! Es tu puto hermano.
— Está bien —Edward se encogió de hombros—, se puede justificar su reacción luego de enterarse de que es padre de un niño de cinco años, ¿no lo crees? —una cínica sonrisa bailaba en sus labios. Resoplé y golpeé la mejilla de Jasper con mi palma.
— ¿También lo creíste? —negué con mi cabeza, incrédula— Es imposible que Jasper sea el padre, ¡solo quería joder sus pelotas! Se lo merece, pero no pensé que sería tan nenaza.
— ¿N-No es su hijo?
— Joder, no. Gracias al cielo que no —me puse de pie y lo moví con la punta de mi zapato—. El padre de Floyd no tiene nada que ver con Jasper —sonreí—, puede que me haya metido con los hermanos Cullen, pero nunca te hubiera hecho eso, lo creas o no.
— No es como si debiera importarme ahora, de todos modos —comentó, haciendo una mueca desinteresada con sus labios.
— Exacto.
Me crucé de brazos sin quitar mis ojos del hombre que estaba estirado sobre el pasto del jardín delantero de mi hogar. Creo que se me había pasado la mano engañándolo de ese modo, bueno, nunca pensé que se pondría tan histérico con la perspectiva de ser padre. Luego de unos minutos en silencio, donde podía sentir los ojos de Edward escrutándome directamente, Jasper comenzó a despertar. Pestañeó repetidas veces y luego sus hermosos ojos azules se posaron sobre mí, para así cubrirlos con la parte posterior de su brazo.
— Soy padre…
— Lo eres, págame estos cinco años de manutención, cabrón.
— Soy… ¡Joder, soy padre!
— Y también le debes cinco regalos, por los cinco cumpleaños que te has perdido, sin contar las putas navidades —Edward me observaba interesado, una confundida sonrisa en sus labios— Así que será mejor que te traigas un montón de regalos.
— ¿Cuál es su nombre?
— Eres el peor padre de la existencia, ni siquiera sabes el nombre de tu hijo —suspiré teatralmente—. Su nombre es Floyd, Floyd Swan.
— ¿Floyd? —Jasper quitó rápidamente el brazo que tenía sobre sus ojos y se sentó recto sobre el pasto—, ¿le pusiste a mi hijo Floyd?, ¿Cómo Pink Floyd? —asentí— El mocoso está jodido con los padres que le tocó. Mañana vendré a verlo, ¿está durmiendo? Joder, le traeré regalos, lo que quiera… Floyd Cullen, suena jodidamente cool…
— Eh, Cobain —reí por su verborrea—, para ahí…
— Cinco putos años perdidos, deberías haberme buscado o algo. Mierda, el viejo se va a morir cuando sepa que es abuelo de un mocoso, y Esme… Mamá lo consentirá hasta la muerte… ¿Y cómo se supone que le diga que soy su padre? Me odia, lo vi hoy en sus ojos marrones, el cabrón me odia porque piensa que tocaré indebidamente a su madre.
— Jasper, alto —mis ojos estaban abiertos de par en par debido a la sorpresa—. ¡Tranquilízate! —lo moví por sus hombros haciendo que enfocara su mirada en mi— Uh, Cobain, sabes… te jodí.
— No, yo te jodí a ti y salió el mocoso. Así es como funciona.
— ¡Cobain estoy hablando enserio!
Y él seguía hiperventilando, ignorándome por completo.
— Marica, cálmate, pareces una nena por Dios —reí a carcajadas—. Siempre usamos condón, y que lo recuerde ninguno se rompió, aparte, es casi imposible que sea tuyo, tú te fuiste cinco meses antes de que yo supiera que estaba de dos semanas.
Jasper dejó de hablar súbitamente.
— ¿Estás segura? —titubeó—, porque no tendría problema alguno haciéndome cargo de él, muñeca.
— Segurísima, hubiera salido rubio, ¿no crees? O con ojos azules, o zafado —Jasper hizo una mueca— Floyd no se parece nada en ti, gracias a Dios, nada de nada. Puedes estar tranquilo, no eres el padre, te estaba jodiendo —respiró calmadamente y luego comenzó a reír como un loco.
— Joder, estuvo a punto de darme un paro cardiaco —reímos juntos—, eres una… —mordió su labio conteniendo el insulto que quería abandonar sus labios— ¡Con esas mierdas no se juega!, ¿quién fue el cabrón entonces?
— Edward.
— Estas de joda otra vez.
— ¿Te imaginas? —solté una gran carcajada— sería la comidilla del pueblo "La oveja negra de Forks discutiendo la paternidad de su hijo entre los hermanos Cullen" —Jasper rio conmigo, debo aclarar que Edward tenía cero sentido del humor porque no le causó gracia alguna mi comentario.
— Bien, cuando quieras me contarás enserio quien fue, para ir a partirle las bolas —Jasper se puso de pie y sacudió el pasto de su ropa—. Uff, no sabes lo tranquilo que estoy, me tuviste pensando, ¿cuándo en la puta vida había pensado?
— Cuando te desmayaste fue lo mejor —ambos miramos a Edward—, lo tengo todo aquí —y levantó su IPhone.
— Cállate, pendejo de mierda —Jasper frunció el ceño y se acercó a Ed amenazadoramente—. Borrarás eso en este instante, joder, ni se te ocurra mostrarlo.
— En realidad tenía pensado mostrarlo en una de las reuniones del club de castidad, para que sepan los muchachos a qué atenerse cuando andan de una chica en otra y no saben dónde sueltan su esperma —Edward sonrió y Jasper pegó su nariz incluso más con la suya, estaban cara a cara, retándose— Deberías estar feliz de ser un aporte a la sociedad.
— Que te jodan, hermanito —lo empujó levemente por los hombros—. Dame esa mierda.
— No lo creo —Edward guardó su teléfono en el bolsillo delantero de su pantalón—, se queda aquí.
— Recuerda quien ganaba en las peleas que teníamos cuando éramos unos enanos.
— Ahora no somos unos niños, ¿no?
— ¡Ustedes dos, basta! —chillé, tratando se separar a estos dos niños grandes— Nadie derramará sangre en mi jardín, solo yo puedo hacerlo. Basta, vayan a pelear a otra parte, estoy cansadísima y lo único que han hecho, los dos —los miré a ambos para enfatizar lo que quería decir— el día de hoy ha sido hinchar mis ovarios. Jódanse y déjenme en paz o llamaré a Esme.
— No es necesario, Isabella —Edward suspiró y desordenó su cabello, un gesto que ambos hacían.
— No metas a mamá en esto, bruja, déjala descansar.
— Tú tienes una hija que cuidar —alcé mis cejas hacia el bueno de Cullen— Y tú… Algo tendrás que hacer por ahí, no lo sé —ahora fue el turno del Cullen malvado—. No tengo nada más que hablar con ustedes. Adiós.
Los dejé ahí varados, sin poder replicar a mis palabras.
Ellos habían venido simplemente a estorbar.
Hombres.
Al entrar a casa alguien me estaba esperando en la salita de estar. Su carita estaba confundida y tenía una gigante interrogante que acompañaba su anterior gesto. Floyd me observaba desde el sofá favorito de papá, donde veía el juego de los Lakers. Fruncí el ceño y me acerqué a mi hijo, agachándome a su altura.
— ¿Sucede algo, renacuajo?
— Uh, mami… —las mejillas de Floyd se tornaron rosas y se removió incómodo en el sofá— Mami, ¿quién es mi papá?
A la mierda.
¿Tenía que haber escuchado esa parte?
¡Buenas tardes!
Cuarto capítulo arriba, creo que les he actualizado mucho este fic (?) XDDDD Bien, decidí poner el Outtake al final, creo que al final pondré distintos Outtakes de punto de vista de Floyd, así que no se perderán porque será una manera resumida de él de ver las cosas realmente :) Siempre me ha gustado escribir de la perspectiva de niños, creo que es porque tenemos una mentalidad parecida (?) XDDD Bien, ¡espero les haya gustado el capítulo y por supuesto mi Jasper! Y me disculpo nuevamente por hacerles creer a algunas que Jasper era el padre de Floyd, yo solo quería leer sus reacciones XDDD lo siento... en realidad no, no lo siento, pero por cordialidad les digo que si, ¿lo ven? soy buenísima XD En el próximo sabrán sobre el verdadero padre del mocos, bueno... "sabrán" porque es medio complicado esto, B tiene la culpa por ser tan promiscua, buena para empinar el codo y una liberal XD
¡Muchísimas gracias por leer, los rr, alertas y favoritos!
Hate me, do it and do it again. Waste me, rape me my friend!
Lamb.
