Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Todos Humanos. Bella&Edward


Capítulo 5: Se busca vivo o muerto.


Wanted Dead or Alive – Bon Jovi


Floyd esperaba pacientemente a que contestara su pregunta.

Ugh.

Malditos sean los donadores de esperma fantasma.

— Es tarde, bebé, ¿qué estás haciendo aquí?

— Tía Reneswe me dijo que bajara a buscar un poco de chocolate para ella —su rostro se tornó culpable— y te vi por la ventana hablando con el señor cascarrabias y el tío de Grace —agachó su mirada y la clavó en sus manos, jugaba con sus dedos nerviosamente—, yo no quería escuchar, escuché un poquitito chiquito nada más —hizo la mímica de la cantidad con sus deditos.

Suspiré y lo tomé en mis brazos, robándole su asiento para así acomodarlo sobre mi regazo.

El momento había llegado, gracias a mi querida Ness y los hermanitos Cullen.

Algún día preguntaría por el cabrón de su padre después de todo.

— ¿Qué quieres saber, renacuajo?

— ¿Quién es mi papi?, ¿cómo lo conociste?

— Bueno, mocoso, primero que todo, ninguno de esos hombres que estaban fuera lo es —asintió interesado en la historia—. Tu padre… Tu padre es un… —carajos, si tan solo recordara algo— Un superhéroe.

— ¿Un superhéroe?

— Uh-huh —rasqué mi nuca y proseguí—, un día tía Tink y yo habíamos ido a comprar algunas cosillas para pasar la noche —habíamos salido a comprar yerba, en realidad— y en esa salida, unos chicos nos siguieron con malas intenciones.

— ¿Ellos querían robarles, ma'?

— Si, campeón —sonreí— ya sabes cómo es tía Tink, al principio nos rehusamos, incluso creo que tu tía le voló los dientes a uno de ellos, pero eran demasiados para nosotras —suspiré y me recosté contra el respaldo del sofá, jalé a Floyd más cerca de mí, haciéndolo apoyar su espalda en mi pecho—, ahí fue cuando apareció.

— ¿Papá? —me preguntó emocionado. Asentí— ¿golpeó a los malos?, ¿te salvó?

— ¡Uh-huh! Tu padre llegó y gritó un "¡No contaban con mi astucia!" y ¡puf! Saltó desde el techo de uno de los edificios, tiró uno de sus ganchos mortales, y ¡zaz! Los idiotas se desplomaron uno en uno. Acabo con los hijos de puta esos en solo unos minutos, y nos salvó a tía Tink y a mí. Fin.

— Mami… —Floyd me observó con los ojos entrecerrados— ¿esa frase no la he escuchado antes?

Esa jodida frase era del Chapulín Colorado (1).

— Uh… —fruncí el ceño y rasqué mi barbilla a modo pensante— Nope, no lo creo, no. Estoy segura de que tu padre fue quién la dijo, él es el inventor —asentí, para hacerlo más creíble.

— ¿Y cómo se llama papá?, ¿dónde está ahora?

— ¿C-Cómo se llama? —Floyd hacía preguntas realmente difíciles para una mujer como yo— Uh, se llama… Eh… Tony.

— ¿Tony? —asentí— ¿Tony qué?

— Eh, bueno… —tosí tratando de inventar algo rápido— Tony… ¿S-Stark?

— ¡Mamá! —chilló molesto Floyd, cruzando sus pequeños brazos por sobre su pecho— ¡Ese es Iron Man!

— Si, bueno, ese era el apodo de tu padre.

Hmpf, claro, ¿y dónde vive?

— Uh, vive en… —y nuevamente me iluminó la luz divina— 10880 de Malibú Point.

— Mami… —Floyd suspiró e hizo un gesto con su rostro, como si quisiera resaltar que su atolondrada madre estaba hablando mierda tras mierda—, ¿me dirás ahora que tu verdadero nombre es Pepper? Vi Iron Man con tío Grizz el otro día, solo para que lo sepas.

Puto Emmett, había arruinado mi historia.

Gah, está bien, está bien —suspiré y lo apreté contra mí—; puede que haya exagerado un poco con la historia de tu padre, mocoso. Lo siento, ¿sí? Quería hacerlo más interesante para ti —mi pequeño resopló por mis palabras—, ahora es demasiado tarde, vamos a dormir. Juro que te lo diré en otro momento —fingí un gran bostezo—, mami está realmente cansada ahora.

— Mañana me lo dirás, ¿cierto mami?

— Lo que quieras, bebé.

— Floyd preguntó por su padre.

Alice asintió, siguiendo con lo suyo sin más y Emmett me dio una leve miradita antes de seguir limpiando la vitrina. Era lunes, gracias al cielo el día domingo Floyd había olvidado lo de su padre gracias a Charlie, quién lo había llevado a pescar, y hoy tenía colegio, entonces, creo que no tenía tiempo de pensar en ello nuevamente. Me tiré sobre el taburete que estaba contra la vitrina que Emmett limpiaba y suspiré agotada.

Habíamos atendido a cuatro personas el día de hoy.

Algo es algo.

— ¿Qué le dijiste? —me preguntó Alice, lanzando el paño a un lado y sentándose frente a mí.

— Que era un superhéroe —reí sin ganas.

— ¿Un superhéroe? Flash, a la mañana siguiente ni siquiera lo viste de tan rápido que corrió —Emmett sonrió.

— Oh, Dios. Estás tan gracioso Grizz, mira, mira como me rio, pero por favor graba bien este momento, estoy llorando de la risa —Emmett rodó sus ojos y empujó mi hombro ligeramente.

— ¿Al menos te creyó?

— No se creyó una mierda, creo que la cagué cuando le dije que se llamaba Tony Stark —los chicos comenzaron a reír desenfrenadamente—. No es mi culpa, Floyd nunca antes había tenido la necesidad de preguntar sobre su padre, no desde que esos dos idiotas de los Cullen aparecieron haciendo preguntas extrañas.

— El chico está creciendo B, en algún momento iba a pasar de todos modos.

— Lo sé, Grizz, pero ¿qué quieres que le diga?

— ¿La verdad? —murmuró Alice como si fuera obvio.

— Claro, ¿cómo no pensé antes en eso? Tomaré a mi hijo de cinco años y le diré que no se quien mierda es su padre, porque un día de juerga estaba tan borracha y fumada que mi menté no logró identificar al portador de semen. ¡Oh!, y que lo único que me dejó fue la boleta del motel donde no revolcamos.

Alice, Emmett y yo suspiramos, creo que los tres recodando ese día.

Bueno, "recordando".

El sol llegaba desde algún punto en… Donde fuera que me encontraba.

La cabeza me palpitaba a horrores, era como si un centenar de motocicletas hubieran pasado sobre mi cabeza y cuerpo. Traté, joder que traté de girarme y abrir los ojos pero me sentía como un bulto sobre la superficie en la que permanecía acostada. Santa mierda, ¿qué había hecho la noche anterior?

Recuerdo estar alrededor de la fogata tomando unas birras con los chicos cuando un grupo nuevo se nos unió de la nada, luego, uno de esos forasteros nos ofreció un porro brutal y mi mente se fue. Creo que bailé alrededor de la fogata que habíamos prendido bajo el estrellado cielo de la playa Delray. Florida era nuestra locación.

El sonido de las olas al romper en la orilla, risas producidas por el magnífico efecto de la marihuana, y unas manos que se posaron osadamente sobre mi descubierta cintura.

Y luego un dolor de cabeza de puta madre.

— ¿Dónde coño estoy? —mi voz sonó como la de un travesti. Giré sobre mi espalda como pude y parpadeé un par de veces, retirando el cabello de mí rostro para así poder enfocar mí vista en el espacio en el que me encontraba— Nunca más bebo.

Al abrir mis ojos me encontré rodeada de cuatro paredes roñosas. Joder, estaba en algún lugar de mala muerte, desnuda y cubierta con una sábana que solía ser blanca… Santa mierda, ¿Qué carajos era lo que tocaban mis manos? No quería mirar, no quería nada en realidad, solo quería saber que…

Venga, sé lo que hice aquí pero no recuerdo ni un carajo.

— B, eres una puta —murmuré, rascando mi cabeza—. Ni siquiera sabes quién fue el afortunado de profanar tu cuerpo escultural, ¿qué clase de mujer eres? Al menos me gustaría recordar si disfrute algo, coño.

Dejé la cama en la que me encontraba, inspeccionando la habitación de pie, completamente desnuda. Mis ojos fueron a parar a un pequeño y deteriorado buró que se encontraba a un costado de la cama. Me acerqué a él cuando un pedazo de papel llamó levemente mi atención.

Era la jodida boleta de la habitación, estaba ahí, con el precio y todo, incluso la dirección y nombre del lugar.

Al menos había pagada el muy cabrón.

Di vuelta la boleta y me encontré con una sorpresa bastante… Sorpresiva:

"Soy un vaquero que monta su caballo de acero. Me buscan vivo o muerto"

Uh.

Hombres y sus mierdas.

— ¿Dónde mierda estás?, ¡llevamos buscándote toda la puta mañana B!

— Hola a ti también, Grizz —sonreí sosteniendo el teléfono contra mi oreja. Al menos el tipo me había dejado unas monedas. No quería hacer alusión a que el tal vez insinuaba que yo valía unas pocas monedas— Estoy en "La madriguera del amor" —reí estúpidamente— Mi madriguera fue invadida anoche y no recuerdo una mierda, ¿podrías venir por mí?

— ¿Y dónde está el conejo afortunado? —chilló Tink desde algún lugar.

— Tal vez fue a buscar otro hoyo donde meterse.

— Uh, vale, suena horrible de esa forma… O de cualquier forma en que lo pongas —Tink sonrió pícaramente— ¿Aún tienes esa nota? —sonreí y asentí, golpeando levemente mi pecho izquierdo—, ¿la llevas en tu corpiño?, mujer, estás loca.

— Es mi amuleto de buena suerte, después de todo, el hombre de aquí es el que puso el ingrediente secreto para crear al niñito perfecto —imité la intro de "Las chicas superpoderosas", los chicos rodaron sus ojos.

— Sigue sonando horrible.

Alice tenía un punto, de cualquier forma sonaría horrible decirle a Floyd sobre su padre.

Ugh.

— No sé qué le diré cuando lo recuerde y vuelva a preguntar.

— Tranquila B, ahí inventaremos algo —Emmett dejó un baboso beso sobre mi mejilla.

— ¿Para qué nos tienes a nosotros, eh?

Sonreí a mis amigos, no sería nada de mí sin ellos.

— No podemos ir a Turner Falls ahora.

Estábamos en Oklahoma, sentimos la necesidad de conocer Turner Falls, nos habían dado buenas vibras sobre ese lugar. Pero ahora necesitaba hacer algo más importante antes de maravillar mi mente con la naturaleza de nuestra Tierra. Alice y Emmett me observaron confundidos.

— Hemos estado esperando bastante para conocer este lugar, ¿por qué debemos aplazarlo?

— Necesito hacer algo primero, Tink.

— ¿Qué es?

— No les importa —murmuré, dejando de mirarlos y observando por la ventana el paisaje que la carretera me brindaba—, es algo mío y de nadie más.

— Oye, para tu mierda ahí —Alice me obligó a mirarla, no sé qué habrá visto en mis ojos que su expresión se suavizó notablemente—, somos tus amigos, hermanos, B. Puedes contar con nosotros para lo que sea.

— Tienes diecisiete años y te escuchas más vieja que yo, Tink —sonreí y luego suspiré, preparándome para soltar la bomba. Era más difícil decirlo que tenerlo claro dentro de tu cabeza— tengo un retraso.

Ahí estaba.

Finalmente lo había soltado.

De fondo, luego de tirar las buenas nuevas, solo se escuchaba el sonido del motor, esos minutos en que los tres guardamos silencio se me hicieron eternos. No me había dado cuenta de mi retraso hasta hace unos pocos días atrás, cuando comencé a vomitar toda la mierda que me echaba a la boca y cuando el humo del cigarrillo empezó a molestarme. Yo amaba fumar, era uno de los vicios que sabía se me haría difícil dejar.

— ¿Estás segura? —me preguntó Emmett, estacionando la van a la orilla de la carretera.

— Lo estoy —asentí—, necesito… Necesito comprarme un test, chicos. Joder, tengo casi diecinueve años, ¿qué carajos voy a hacer con un bebé?, ¡ni siquiera sé quién es el padre!, ¡mi vida se irá a la mierda! Perderé mi libertad, tendré que volver al jodido pueblito de Forks.

— Primero compremos ese test, cariño —Alice me guiñó un ojo y acarició mi mano, enfundándome confianza— Luego, entre todos y con calma, veremos que mierda hacer.

Paramos junto a una farmacia que encontramos por allí, Emmett era el mayor de nosotras, me pasaba solo por un año, pero aun así él lucía mucho más grande debido a su contextura, Emm fue el encargado de comprar el test, yo… Las piernas ni siquiera me daban para bajar de la puta van. Estaba ahí, aovillada en el asiento trasero, pensando en que mierda haría si salía positivo.

Pero si estaba cien por ciento segura de que no quería tenerlo.

No lo haría.

Ese bebé no arruinaría mi vida.

— Tres minutos, dos líneas, positivo

Asentí a Alice, y con todo el miedo del mundo fui a hacerme el test.

No quería mirar el aparato, no quería contar el tiempo que transcurría para ver si mis dudas eran ciertas. Lo sabía, no necesitaba de esa pieza de plástico para saber que estaba jodidamente embarazada. Joder, joder, joder. ¿Por qué?, ¡siempre estaba consiente de usar protección!, ¿se habrá roto algún condón o algo parecido?

¿Por qué el puto de Jasper no estaba aquí apoyándome?

— B, ya pasaron los tres minutos —Emmett posó su mano sobre mi hombro y le dio un suave apretón.

El aparato estaba lejos de mí.

Lo tome con los ojos cerrados y conté mentalmente.

— Joder —murmuré al ver las dos líneas— ¡Joder!

— B, cálmate, saldremos de esta ¿sí?

— ¿Saldremos de esta? —grité enojada—, ¡yo soy la estúpida que se embarazó!, ¡yo soy la que tiene que cargar un mocoso dentro por nueve jodidos meses! No lo haré —dije con convicción—, no tendré este puto bebé.

— No digas eso, mujer —Emmett estaba enojado—, no se te ocurra decirlo. No estás sola, deja este show, deja de actuar como una niña, desde que decidiste dejar tu casa te convertiste una mujer, ¿no te gustó andar abriendo las piernas, nena? Pues te aguantas, ¡actúa como una jodida mujer ahora!

— Grizz, basta —Alice le dio una mirada que lo hizo callar—. Tendrás ese bebé.

— ¡No quiero!

— ¡Lo harás y punto!, ¡no dejaré que hagas algo de lo que te arrepentirás después! —mis ojos se abnegaron en lágrimas cuando miré a los azules de Alice, esos ojos que muchas veces guardaban tan bien sus emociones ahora estaban expuestos, abiertos completamente a mí.

Santa mierda, ¿ella…

— ¿Allie?

— No dejaré que hagas lo que yo hice, Bells, no lo haré.

Y no lo hice.

Solo faltó la primera ecografía, escuchar su pequeño corazoncito bombeando, ver esa extraña masita y que te dijeran "ahí está, ¿lo ves?, ese es tu bebé, y este es su corazón, ¿lo escuchas?" solo necesité eso para saber que era la mejor decisión que había tomado en mi vida, y que sin Alice o Emmett, nunca lo hubiera hecho.

Y hasta el día de hoy me arrepentía de haber siquiera pensado en abortar a Floyd.

¿Qué sería de mi vida sin él?

Seguimos con lo nuestro, limpiando el local esperando que viniera algún cliente más. Me encontraba en el cuarto de perforaciones cuando la campanilla de la entrada sonó anunciando la llegada de clientela. Emmett y Alice se encontraban en la parte delantera de la tienda así que no me apresuré y seguí limpiando mi instrumentaría, desinfectando todo meticulosamente, dejando que ellos se hicieran cargo de las o la persona.

Me giré para dejarlas sobre la mesilla y casi me caí de culo.

Reverendo susto el que me llevé.

— ¿Qué quieres ahora?

— ¿No puedo venir a verte, muñeca? —Jasper estaba apoyado contra la puerta cerrada de la habitación, era demasiado pequeño el espacio para estar con él encerrada de este modo— ¿Sabes? Antes solías ser más… —torció sus labios buscando la palabra— ¿Divertida? Sí, eso, ahora estás un poco apagada, Swan.

— Algunas personas, Cobain, crecemos —sonreí hacia su persona—. Otras se quedan como tú.

— ¿Me odias?

Esa pregunta me venía haciendo yo también desde hace ya un buen tiempo.

¿Lo odiaba?

Él nos había abandonado, algunas veces llegué a pensar que por su culpa había quedado embarazada de Floyd, porque él me había dejado sola. Después de que ese momento emo pasaba, mandaba a la mierda mis pensamientos, porque no era culpa de nadie más excepto mía. Estúpida niñita que intentaba culpar a otras personas de sus propios actos, Jasper era el menos culpable de todo esto.

— No lo hago —suspiré—, eres un hijo de puta que se fue de un día para otro sin avisar, pero no te guardo rencor.

— Tenía que hacerlo, B, lo sabes.

— Oh, no vengas con esa mierda de que te estabas involucrando demasiado en nosotros —dejé mi instrumentaría sobre la mesilla y apoyé mi cadera superficialmente en la orilla de esta—. Querías irte y punto, pero no te hubiera costado nada haber avisado antes, que va.

— Muñeca, sabes que no me habría ido.

¿Por qué tenían que ponerse tan serios?

Era un mal de los Cullen, fijo.

¿Y nosotras las mujeres éramos las sentimentales?

— Jasper, lo nuestro era… —mirando hacia el pasado, ahora tenía claro lo que había sido lo nuestro, simplemente un rollo, nos habíamos divertido mutuamente, disfrutado de la compañía del otro, pero nada más— Éramos algo así como amigos con derecho a roce.

— ¡Joder, tal vez para ti lo fue, no para mí! —cuadró su mandíbula, teniendo el descaro de lucir molesto.

Era tan buen actor el muy cabrón.

— ¡No me vengas con eso!, te estas comportando como Edward y en ti, muñeco, no se ve adorable. Mierda, te acostaste con Tink cuando estábamos "juntos" no puedes venir ahora y decirme que éramos más que eso —resoplé y me senté sobre la silla reclinable.

Jasper estaba tratando de ocultar el asombro de su rostro.

¿Acaso esperaba que no lo supiera?

Alice es mi mejor amiga, Jasper era mi chico en ese entonces, ¿enserio creyó que guardaría el secreto?, no los odiaba por haberlo hecho, tal vez en su momento lo hice, joder, era mi chico. Pero ahora veía las cosas con otra mirada, y si bien hubo un tiempo donde le hicimos a bastantes sustancias de dudosa reputación, bueno, doy fe que hay veces en las que uno comete locuras de las que luego se arrepiente, no vaya a saber yo.

Y Alice se arrepentía bastante, creo que desde ahí comenzó la rivalidad entre los dos.

— Me has atrapado —se rió, sus ojos juguetones—, quería meterme en tus pantalones nuevamente, lo siento. ¿Cómo sabes lo de Tink? —rodó sus ojos y resopló— Vale, pregunta estúpida, ella te lo dijo. A mi favor debo decir que… —alcé una de mis cejas en su dirección esperando por su inteligente respuesta— Tú sabes muchísimo mejor.

— Jodido cerdo, guárdate tus comentarios —reí.

— ¿Qué? Es la verdad, la pura y santa verdad. Me ha salido el tiro por la culata, y yo que solo quería tener un polvo de recuerdo contigo, por los viejos tiempos ¿eh?

— Tendrías que solo haberlo pedido —le guiñé un ojo—, y ahora, necesito ir a por mi hijo, así que si me disculpas.

Estaba a punto de pasar por su costado cuando me detuvo por el brazo.

— ¿Aceptarías un aventón, muñeca? —susurró, su aliento golpeando tenuemente mi cuello.

Esto se me hacía un déjà vu.

— Vamos.

Llegué a la primaria afirmada a la espalda de Jasper. Su motocicleta seguía siendo la misma en la que habíamos abandonado Forks, él aún conducía como un completo loco y su vehículo seguía haciendo el escandaloso ruido que el tubo de escape le otorgaba. Me saqué el casco y se lo entregué antes de caminar hacia la puerta de entrada para recoger a Floyd, la maestra Weber ya iba llegando a la puerta con la fila de niñitos tras ella.

Y ahí estaba Simba dándome una extraña mirada.

Más sentimentalismos de mierda.

— ¿Jasper?

— Hola, Edward, ¿cómo estás el día de hoy?

— No es necesario que uses el sarcasmo conmigo, Isabella —resopló y se cruzó de brazos. Se veía adorable.

— Y no es de tu incumbencia con quien llego a recoger a mi hijo, campeón.

Di media vuelta, viendo como los pequeños se despedían de su maestra.

Floyd estaba con Grace, y…

Estaban tomados de la mano, ¿qué demonios?

— Tu hija le está tomando la mano a mi bebé —comenté con el ceño fruncido, como quien no quiere la cosa.

— Es tu hijo el que la tiene agarrada —Edward estaba con el mismo gesto que yo en su rostro—, deberías hablar con él sobre esto. Es mi pequeña, tiene solo cinco años.

— Déjame recordarte que ella fue la que empezó esto mandando a sus matones.

— E… Están sonrojados, ¿por qué están sonrojados?

Caminaban hacia nosotros aún tomados de las manos, sus pequeños rostro rojos a morir. Algo había sucedido aquí y nos lo habíamos perdido. Alcé una de mis cejas hacia Floyd, él solo hizo un gesto con sus labios y luego se encogió de hombros con desinterés, sin soltar la mano de Grace.

Uh, vale, no me acostumbraba a la imagen de mi hijito con otra mujer.

El mocoso era mío.

— ¿Qué pasa aquí?

— Ethan me estaba molestando —comentó Grace, sonrojándose aún más y bajando su bella mirada a sus pies—, F-Floyd lo espantó para que me dejara tranquila porque yo no quería jugar con él.

— Él quería darle un beso —mi pequeño hizo una mueca de asco—, quería ser novios con Grace pero ella no quería.

— ¿Y agarraste su mano?

— Uh, ¿sí? —una adorable confusión apareció en sus ojos— Tú hacías eso con tío Capo —se encogió de hombros nuevamente—, cuando él agarraba tu mano, los amigos de tío no se acercaban a ti, ¿lo recuerdas, mami?

— ¿Tío Capo? —Edward me observaba a mí ahora, su ceño seguía fruncido. Desde que había vuelto a verlo su ceño seguía así, ¿es que nunca se relajaba? Antes solía reír bastante.

— Alec, un… Amigo que tuve, era italiano —me agaché a la altura de los pequeños. Capo quería decir "jefe" en italiano, Alec era algo así como el jefe de su clan y lo llamaban de esa manera, lo llamábamos así— Bien, creo que es hora de que se suelten esas manos antes de que a tu papi, pequeña, le dé un aneurisma.

— ¿A mí? Tú era las que comenzó a reclamar sobre Grace sosteniendo la mano de Floyd.

— Ahora es cuando debes guardar silencio, Cullen —le guiñé un ojo a Grace y tomé la mano de Floyd—. Hora de irnos, gusano, despídete de la princesa.

— A-Adiós —murmuró mi hijo con sus cachetitos rojos.

— Nos vemos, Floyd —y la pequeña hizo algo impensable bajo los atentos ojos de su padre.

Beso la jodida mejilla de mi renacuajo.

¡Yo era la única que podía hacer eso en público!

— ¡Hey, tú solo tienes permitido besarme a mi hasta que cumplas… Muchos años más! —Edward sostuvo a Grace en sus brazos, quien soltó una adorable risita ante los celos inocentes de su padre.

— ¿Y a tío Jazzy?

— ¿Qué hay con tío Jazzy? —el Cullen mayor apareció tras de mí, y posó su mano sobre mi cintura, mientras que en la otra sostenía su casco—, ¿es que acaso mi pequeña ya tiene novio, eh? —Edward se tensó visiblemente— joder, espero vivir hasta ver ese momento, me gustaría ver la cara de mi hermanito cuando Grace llegue a casa de la mano de su novio.

No pasé por alto la mala mirada que le dio Floyd a Jasper por la manera tan íntima en la que había rodeado mi cintura con su brazo. Y claro, el rubio lo hacía solo para molestar, el muy idiota sabía que a pesar de todo yo seguía siendo la misma chiquilla hormonal de antaño, que amaba las sensaciones que despertaba en mí cada vez que acariciaba mi cintura de la manera en que lo está haciendo ahora.

A veces sentía amorodio por él.

— No sé cómo puedes aguantarlo, llegó a casa de mis padres hace cuatro meses y ya no lo soporto.

— Es como la peste, completamente molesto. A veces hay que tan solo ignorarlo.

— ¡Estoy aquí, joder! —chilló Jasper exasperado—, venga, vamos B, llevemos a nuestro hijo.

Hijo de puta.

Cabrón.

Infeliz.

Muérete.

— ¿M-Mami?

— Ignóralo corazón, ignóralo, eso es lo que yo hago —Floyd asintió con su pequeño ceño fruncido—. Tendrás que irte solo, Floyd no puede montarse en la motocicleta con nosotros, nos iremos caminando.

— Podríamos hacerle un espacio.

— No es seguro —el rubio rodó sus ojos y movió su mano restándole importancia, alegando un "como sea" se retiró dando grandes zancadas y partió sobre su motocicleta sin más—. Nos estamos viendo, Edward.

— Uh, t-tengo un Volvo.

— Eh, bien por ti —entrecerré los ojos—, son buenos autos.

Hmpf, me refiero a que podría llevarte… Si quieres, claro —sonreí cuando sus mejillas se sonrojaron— ¿Sabes?, olvídalo, no me prestes atención… Yo… N-Nos vemos…

— Hey, está bien, sería muy lindo de tu parte —asintió— ¿vamos?

— Vamos.

El auto de Edward era igual que él, elegante y sofisticado, era de un color gris platinado, tan estricto como él. Tenía seguro de niños y unos cuantos juguetes de la pequeña Weasley. Nuestros niños se subieron en la parte trasera rápidamente, estaba a punto de subir al asiento del copiloto cuando una nívea mano abrió la puerta por mí. Claro, había olvidado el caballerismo de Edward, a veces, en el pasado, estas pequeñas cosas me sorprendían.

Nunca nadie me había tratado así.

Los chicos pensaban que, bueno, uno al tener esta imagen, no le iban estas cosas.

Están equivocados, orangutanes, las chicas aman un poco de cursilería de vez en cuando.

El auto partió con un suave ronroneo, nada que ver con el estrepitoso sonido que hacía la van al andar. Olía a menta, olía a Edward. Oh, mierda, esto no estaba bien, ¿por qué carajos sabía cómo olía Edward? Miré por el retrovisor a Floyd y Grace que iban hablando entre murmullos y reían de vez en cuando, el hombre al lado mío iba un tanto tenso.

— ¿Mami? —miré a Floyd por sobre mi hombro. Movía sus manos nerviosamente sobre su regazo, Grace hizo un adorable movimiento, poniendo su manita sobre las de mi niño para así calmarlo.

— ¿Qué pasa guapo?

— ¿Puedes hablarme ahora de mi papi?

Carraspeé sintiendo la incomodidad en mí.

— Eh, renacuajo, tenemos compañía, ¿qué te parece si lo hablamos en la tienda? Te diré todo lo que quieras saber, pero, uh, ahora… Gusano, no es un buen momento, estoy segura de que Edward y la pequeña Weasley aquí no quieren escuchar sobre esto…

— No —di un pequeño respingo ante su determinación y la manera tan brusca en que soltó su negativa. Carajos, mi hombrecito estaba sacando sus garras, ¿eh?—, me gustaría escucharlo ahora, ma'. ¿Porfis?

— Tu padre… —por el rabillo de mi ojo me di cuenta de que Edward sostenía el manubrio de su automóvil con más fuerza de la necesaria. Ah, tema incómodo, tema incómodo— Tu padre fue un rock star, renacuajo.

— ¿Un rock star?, ¿uno así como Axl Rose? —sus ojitos brillaron y se hizo un poco más hacía adelante, enganchándose de a poco con la historia. Sorpresivamente, Grace estaba igual de emocionada que Floyd por la historia que se vendría.

— Uh-huh, uno como Axl pero mucho, mucho más guapo. Sabes que mami tiene buen gusto en eso —le guiñé un ojo. Yo tendría que haber sido escritora o algo por el estilo, era una genia inventando historias, aunque eventualmente tendría que dejar de mentir.

— ¿No se llamaba Tony Stark, cierto? —Edward me observó con confusión cuando Floyd me preguntó eso, su ceño fruncido a la espera de mi respuesta, me reí quedamente.

— No, cariño, no se llamaba Tony Stark. Lo siento por eso, hubiera sido de puta madre de todos modos —le sonreí avergonzada a mi hijo—. Estábamos en Florida con tus tíos, su banda dio un show en un bar de por allí, ahí lo conocí, era el chico malo del lugar, vestía siempre de cuero negro y usaba el cabello largo, como tú. Todas las chicas querían a tu papi —le guiñé un ojo.

— ¿Pero él te quiso a ti, mami?

— Uh, si, algo así —rasqué mi nuca, la incomodidad volviendo a mí.

— ¿Cómo se llamaba? —esa pregunta salió de la boca de la pequeña Grace.

— Eh, se llamaba… —y un flash llegó a mi mente— Tony —Floyd enarcó su ceja y volví a reír—. Tranquilo, esta vez no es Stark, su nombre era Anthony… Anthony Masen. Era un gran fan de Bon Jovi, ¿sabes? Anthony amaba esta canción… Cómo es que se llama… ¡Ah, sí, I'll be there for you!

Sip, las manos de Edward apretaron incluso más el volante.

— ¿Anthony Masen? —el ceño de Floyd se frunció.

— ¡El segundo nombre de mi papi es Anthony y el apellido de la abu Esme es Masen! —chilló Grace con alegría.

— ¿Enserio? —Me hice la desentendida— Vaya coincidencia, ¿no lo crees, Edward?

— Una coincidencia bastante sorpresiva, Isabella.

Ay Dios, se había enojado.

¿No podía relajarse un poquitín?, ¡era una inocente bromita!

— Y, ¿por qué no está con nosotros ma'?

— Bueno… —carraspeé— papi está en esa banda aún, y, uh, bueno, necesita estar lejos, anda por otros países y esas cosas, dando conciertos, ya sabes pequeño, como el concierto de The White Stripes al que fuimos en Chicago.

— Mamá… —Floyd rodó sus ojos y suspiró, como si yo estuviera hablando estupideces— Tenía como un año.

— Dos, tenías dos años y te veías hermoso en la playera de la banda.

— ¿Cómo llevas a un niño de dos años a un concierto? —me preguntó Edward, consternado.

— No tenía niñera, él lo disfrutó bastante, realmente… No estábamos en un lugar sofocante, me di el tiempo de buscar un buen lugar, con asiento, para estar con él, trabaje duro para pagarlo, no soy tan inconsciente como piensas, Edward.

— Nunca dije que fueras… Olvídalo.

— Mami —Floyd nuevamente había vuelto al modo tímido—, uh, ¿no tienes nada de mi papi?

— Oh —carraspeé y rasqué mi nuca—, verás, esto es todo lo que tengo renacuajo —le entregué la boleta que contenía la nota que su padre había escrito la dichosa noche—. Lo siento corazón.

— ¡Es súper! —chilló con emoción— ¿Qué es un motel?

— Lo sabrás cuando cumplas dieciocho, no antes —Edward soltó una pequeña risita, alcé mi ceja en su dirección y el solo hizo lo que sabe hacer mejor, sonrojarse como los mil demonios.

¿Qué tan fácil era alegrar a un niño?

— ¡Tu papi debe ser súper! —chilló la pequeña Weasley de la nada. Floyd sonrió—, mi mami también es súper, ella está en el cielo con Diosito, papi dice que nos observaba todos los días desde una esponjocita nube —Edward se tensó visiblemente, no hice ningún comentario sobre eso, pero algo me decía que no era la única buena inventando historias por aquí.

— Yo puedo prestarte a mi mami, ¿cierto mami? —Floyd me miraba interrogante— Es la mamá más genial de todo el universo entero y… —Floyd se acercó al rostro de Grace y "susurró"— Mami podría darte dulces cuando tu papi no esté viendo.

— Puedes llamarme mamá B, pequeña —le guiñé un ojo causando un adorable sonrojo en sus mejillas— Y tú —apunté a Floyd—, ¿para qué me preguntas por tu padre si tienes una mamá tan genial como yo?, conmigo es suficiente, puedo hacer ambos papeles renacuajo.

Floyd pareció quedar satisfecho con esa respuesta, ya que no siguió preguntando más y se enfrascó en una nueva conversación con Grace, sobre vaya a saber Dios que cosa. Edward, en cambio, seguía tenso. Rodé mis ojos por su postura, él enserio no se relajaba nunca, algún día de estos le ofrecería unos masajes que me habían enseñado a hacer en Maui.

— ¿Estás molesto?

— No lo estoy —claro, y yo soy Joan Jett.

— Puedo decirle a Floyd que te llame papá gato, así quedaríamos a mano, ¿no? Aw, seríamos algo así como una bastante disfuncional familia —sonreí de lado por el rubor que cubrió el rostro de Edward, ¿cuántas veces se había sonrojado ya?— Y de paso, cambiarías esa cara de culo que traes —Edward rodó sus ojos mas no dijo nada, así que decidí que prendería la radio para sacar la tensión y sucedió lo más cursi que me ha pasado en toda la jodida vida.

No fui la única que tuvo el pensamiento de prender la radio para aligerar el ambiente entre los dos, y cuando estuve a punto de tocar el botón de encendido, la mano de Edward iba haciendo el mismo camino. Nuestras manos se tocaron por un mísero segundo, pequeño, molesto segundo. Fruncí el ceño y la retiré rápidamente por el cosquilleo que me había invadido, uhm, esto era extraño.

Muy extraño.

— P-Pon lo que quieras.

— ¿Estás seguro? —sonrió dulcemente y murmuró sin observarme.

— Todo menos Bon Jovi.

Y no pude evitar reír.


(1) Es una serie de televisión mexicana, parodia de los programas de superhéroes, creada por Chespirito.


¡Buenas tardes!

Quinto capítulo arriba. ¡Ojalá les guste!, se que muchas quería un nombre para el papá de Floyd, bueno... Tendrán que esperar a que me acuerde de su nombre (?) wajajaja. Tony Stark estaría bien, tho, ya quisiera B -y yo- haberse metido con semejante hombre XDDD La mamá de Grace también es una incógnita que será resuelta más adelante, así que tengan paciencia, B no es la única inventando historias, nuestro querido minino también tiene sus secretillos guardados bajo la manga. Bien, como dije en el otro fic, "3, 2, 1, ¡estamos al aire!" me demoraré un poco mas en actualizar "Cada príncipe con su color", aunque ya estoy escribiendo el capítulo, tal vez se los tenga para esta semana, porque creo que no me falta mucho para terminarlo, la verdad no lo sé, yo escribo nada más y cuando a mi mente se le ocurre parar, paro y ese es el final del cap. XDDD

¡Muchísimas gracias por leer, los rr, alertas y favoritos!
I still drive, dead or alive.

Lamb.