Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 7: Tuyo hasta que dos más dos sea tres.


Baby, I'm yours – Arctic Monkeys


— ¿Qué haces tú aquí?

— Papá es el sheriff, tiene que dar un buen ejemplo —me encogí de hombros, de pie atrás de la última hilera de asientos de la iglesia. Papá y Renesmee estaban sentados escuchando las palabras del reverendo Cullen—, y, aunque el reverendo haya insinuado que los santos arrancarían de la iglesia al yo poner un pie en ella, bueno, debo apoyar a mi viejo, ¿sabes?

— Tienes corazón, Swan, quien lo diría.

— Bueno, no soy yo la dominatrix aquí.

Tanya se tensó y cuadró su mandíbula.

La misa del domingo había terminado, la gente de Forks siempre se daba un caluroso abrazo luego de que estaba finalizaba, así que ahí estaba yo, usando un jodido vestido por petición de papá, esperando entre ese mar de gente que Charlie decidiera finalmente volver a casa. Tanya no se había movido de mi lado, aunque ella estaba aceptando bastantes abrazos con una fingida sonrisa en su rostro.

Para mí no había abrazos, solo miradas curiosas o simplemente me ignoraban.

— ¡Edward! —chilló Tanya, me giré para observar la feliz imagen. Oh, minino estaba enredado en las garras de medusa. Tanya se había colgado de su cuello apenas Edward se había acercado a ella— Todas mis buenas bendiciones para ti —murmuró la rubia al oído de Simba.

— Uh, muchas gracias Tanya, bendiciones para ti y tu familia de igual manera —Edward se separó del abrazo violador de Tanya caballerosamente, pero esta no soltó su brazo en ningún minuto, y minino, con una sonrisa en su rostro, se giró hacia mí— Isabella.

— Minino —murmuré, haciendo un ademán con mi cabeza. Sonreí con picardía y caminé hasta quedar frente a él. Tanya me observaba con el ceño fruncido, pero yo estaba concentrada en el muchacho de ojos verdes frente a mí. Oh, ese sonrojo me gustaba tanto— ¿Para mí no hay abrazo ni bendiciones? Me hieres, ¿dónde está el perdón al prójimo?

— ¡Oh!, sí, lo siento —se separó de Tanya con un carraspeo e incómodamente me rodeó en un abrazo. Rodeé su cuello con mis brazos y lo atraje más cerca de mí—. Pensé que querías mantenerlo en secreto —susurró en un bajo volumen de voz, solo para que yo escuchara.

— Solo me estás dando las bendiciones —me encogí de hombros—, y esa perra no te quitaba las manos de encima.

— Isabella…

— Eres mí gatito, que te quede claro.

Y ahí, con la barbilla apoyada en el hombro de Edward, los fríos ojos de Tanya se fijaron en mí y yo le hice un humilde saludo con mi dedo medio. Ella simplemente no puede ni siquiera pensar en tener lo que es mío.

— ¿Qué es lo que tienes tú con Edward?

Me giré inocentemente hacía Tanya luego de distribuir las caluguitas de pescado entre Ethan y Floyd equitativamente. Sonreí siniestramente bajo su atenta y malhumorada mirada. No tenía nada con Edward, por supuesto, una que otra insinuación por aquí y por allá, pero nada más. ¿Es que acaso no sabía que la mayoría de la gente pensaba que ella era su novia?

— ¿No eres tú su novia? —le pregunté, como quien no quiere la cosa.

— Sabes perfectamente que estoy en eso —se sentó junto a mí, hablando bajo y amenazadoramente—. No pongas tus sucias garras en lo que es mío, Swan, más te vale que no lo hagas otra vez. Tú ya perdiste la oportunidad, ahora es mí turno.

¿Ella me estaba amenazando?

Oh, joder, ¡ella me estaba amenazando!

Yo había terminado con un tipo del doble de Emmett en Chicago… ¿Y ella se atrevía a amenazarme?

— Sí, bueno, amiga, no veo tu nombre en ninguna parte de su cuerpo —sonreí lentamente y luego fijé mis ojos en los suyos con sugestividad— ninguna parte, si sabes a lo que me refiero —bostecé con aburrimiento—, y el mío sí que lo verás en él, así que… Sip, desiste muñeca.

— No juegues conmigo, Swan —ah, esos ojos asesinos estaban ahí nuevamente, ella se imaginaba las una y mil maneras de matarme—. No con Edward, no con él.

— No estoy jugando contigo, Blondie, no lo haría aunque me rogaras hacerlo, soy bastante buena, por si te interesa, eso es lo que me dijo Tink una vez —le guiñé un ojo—. Y sobre Edward… Eso no es asunto tuyo, de todos modos. Ahora, si me disculpas, tengo que alimentar a mi bebé.

Su fría mirada azul se transformó en fuego, oh, ella no pensaba en matarme, ella quería matarme. Creo que si supiera que tomé la virginidad del pequeño Edward, yo ya estaría muerta, de hecho, me gustaría decírselo solo para ver su puta reacción, y para que sepa qué es verdad sobre de mi nombre en él, no literalmente pero... Debería haber patentado su verga cuando la tuve, demonios. De todos modos… ¡Booyah! La rubia se podía ir al carajo con esas palabras cavernícolas de "Él ser mío, tú, perra", porque, señoras y señores, él fue mío…

… Y lo sería otra vez, lo decidí en el momento en que me encerró en esa puta chaqueta.

Fue un gesto de lo más adorable y me encendió como los mil demonios.

Alguien debería haberle enseñado a Edward a no jugar con fuego.

— ¿Mamá?

Floyd me estaba llamando hace un buen rato y yo nuevamente me había perdido en el espacio sideral. No era el único que me observaba de una extraña manera, Edward, que estaba sentado justo frente a nosotros con Grace a su lado, y que lamentablemente había presenciado el amigable intercambio de palabras entre la furcia y yo, me observaba suspicaz, como si supiera que algo sucedía y él estaba involucrado.

— ¿Qué pasa, renacuajo?

— Grace quiere preguntarte algo —me dijo, apuntando a la pelirroja nena. Me giré hacia la niña, quien tenía sus mejillas tan rojas como una frambuesa y jugaba nerviosamente con sus manitas.

— ¿Quieres decirme algo muñeca?

— Uh, yo… ¿p-podría probar una?

— ¿Una de qué? —Edward lucía tan confundido como yo ante las palabras de su pequeña niña. Grace apuntó las caluguitas de pescado con su regordete dedo. Reí y le di una mirada a Edward para ver si se oponía.

— ¿Qué?

— ¿Puedo darle una? No se contigo, con toda esa mierda de la comida saludable —me encogí de hombros, el solo rodó sus ojos y asintió hastiado de mis palabras. Estaba segura de que odiaba oírme maldecir, pero era algo que llevaba en mí y, joder si lo cambiaba— Ten, tu papi nos dio pase libre —le guiñé un ojo a Grace y le di un poco de los animalitos.

— ¡Mira papi, un caballito de mar! —chilló, sosteniendo una caluga.

— ¿Cómo haces eso? —Edward le sonrió a su hija que le mostraba con entusiasmo las distintas figuras— El otro día llegó a casa pidiendo nuggets con forma de princesa, ¿cómo se supone que le haga eso? —me preguntó frunciendo el ceño.

— Ah, bueno, deberías preguntarle a Nessie, si no fuera por ella Floyd solo comería comida envasada, ya sabes, esa que se caliente en el microondas y viene preparada, solo llegar y calentar. La mejor invención del ser humano, mi humilde opinión.

— ¿No sabes cocinar?

Y Floyd comenzó a reír estruendosamente junto a mí, esa molesta risa que parecía más a un perro ahogándose, él reía tan fuerte que incluso el muy tonto se atoró con su propia saliva. Bueno, cuando se estuviera ahogando yo no iba a salvarlo, díganme mala madre y todo, no iba a hacerlo, él se estaba burlando de mí.

— ¡Una vez a mamá le explotó la olla! —gritó sonriente—, ella estaba haciendo un arroz, que no parecía arroz, era como una masa blanca toda pegajosa, ¡con tío Grizz pensábamos que en cualquier momento le saldrían brazos y nos iba a atacar! —hizo una mueca de desagrado con sus labios, le di un pequeño golpe en sus costillas con mi codo por ser un mal hijo— y de pronto, ¡pum!, ¡la olla explotó!

— La cocina y yo no nos llevamos muy bien. Nos odiamos, mantenemos nuestras distancias para que ninguno salga herido, es lo mejor que puedo hacer —Edward sonreía divertido por la historia que Floyd había contado. Yo no le encontraba nada de divertido, había terminado con una quemadura en mi brazo, dolió como la mierda.

Y el arroz no había quedado tan malo como Floyd lo hizo parecer.

Se lo comieron igual, todos.

¡Eran unos cabrones malagradecidos!

— Así que después solo comíamos McDonald's… o Subway, mamá ama Subway, ella puede comerse uno de esos sándwiches de treinta centímetros, con todos los ingredientes, de una mascada. Una vez ganó una membrecía en una competencia en el Subway de Detroit, ¿cierto, ma'?

— Cierto —murmuré, con la vista clavada en mi comida. No era necesario que Floyd le hiciera saber a Edward que podía meterme unos treinta centímetros en la boca, ¿para qué? Ya tenía suficiente con los chicos llamándome "Garganta profunda" como una porno que salió por ahí una vez.

— ¿Treinta centímetros? —el muy cabrón se estaba burlando de mí.

Tomé mi refresco y le di un sorbo, observando a Edward bajo mis pestañas.

— Treinta jodidos centímetros, imagina lo que puedo hacer con mi boca, ¿te lo imaginas? —arqueé una de mis cejas, sintiéndome orgullosa de mi persona cuando vi su manzana de Adán subir y bajar, y sus mejillas tornarse de un tenue rosa—, sip, parece que te lo imaginas.

— ¡Mi papi es el mejor cocinero de tooodo el mundo! —la pequeña Grace nos volvió a la realidad, esa realidad donde hablábamos de comida de treinta centímetros exactamente y no de otras cosas sucias—, abu Esme dice que sacó sus… sus…

— Dotes culinarias —murmuró Edward.

— ¡Sus dote culunarias!

— Culinarias, corazón.

— Eso —Grace asintió—, de ella, porque los dos cocinan riquísimo. Abu Carli dice que por eso se enamoré de abu Esme, porque cocinaba de maravillas.

Ese puto comentario machista, no podía esperar más del patriarca Cullen.

— ¿Abu Carli?

— Así lo llama Grace, le cuesta decir Carlisle.

— Me pregunto qué pensaría Carli de mí llamándolo así —Edward hizo una mueca con sus labios.

Uh-huh, eso mismo pensé.

— ¡Mamá, mamá!, ¡mami mira, puedo volar!

Floyd me gritaba desde una extraña plataforma de madera. Que digo, era un tronco gigantesco de árbol con extrañas formas, realmente lindo, y Floyd estaba parado en la cima. Joder, ¿cómo se había subido ahí? La cosa era del doble de Edward, y Cullen era grande, ¿cómo lo iba a bajar de ahí? Él estaba de pie sobre la cosa esa pasándolo de lo lindo, con ambos de sus brazos extendidos, el viento movía su chaqueta y… ah, él creía que estaba volando.

— ¡Floyd, bájate de ahí ahora mismo! —chillé caminando hacia el lugar.

— ¡Pero mamá, yo quiero una foto!

— ¡Y una mierda, te quiero abajo en este instante mocoso! —Floyd resopló y se sentó en la orilla del tronco. Oh mierda, ya lo veía tirado de cabeza en la arena, desnucado, quedando parapléjico de por vida— Ten cuidado, joder, ¿cómo te subiste?

— Uh, y-yo lo ayudé.

Él lo había ayudado, claro, por supuesto.

Me giré hacia Edward como la nena del exorcista, estoy segura de que mi cara estaba igual de hermosa que la de ella. Él había ayudado a mi renacuajo a subirse a esa mierda de tronco, ¿él le iba a pagar el puto hospital si se quebraba algún hueso? No, su mamá tendría que correr con los gatos, y con las lágrimas, y con la angustia y con todo.

— Te patearé el culo, ¿te gustaría que yo subiera a…

— ¡Papi!, ¡papi, se ve todo el mar de aquí y no tiene fin!

Claro, mierda, ella estaba arriba también.

— ¿Ibas a decir algo, Bella? —había una pizca de burla en su tono.

— Si, te odio —le sonreí cínicamente y observé a los dos pequeñuelos— Si se quiebran algo, él es el culpable de esto, que conste —apunté a Edward con mi dedo— Ahora, pónganse para una fotografía —tomé mi Nikon y enfoqué el lente hacia ellos, se veían adorable, Floyd le había pasado su gorro de lana a Grace, ambos sonreían en la fotografía, felices y hermosos.

— ¡Vamos, Floyd! —la pequeña Weasley jaló a mi hijo de la mano—, si nos quiebramos algo papi nos arregla, él es doctor, ¿sabías? Papi arregla niños, él me arreglo cuando me caí cuando tenía estos —y le mostro tres de sus deditos, luego ambos se tomaron de la mano y corrieron por el tronco, lejos de mi vista.

Cruzaba los dedos para que no se cayera.

Floyd había sacado la torpeza de Renesmee, pasaba más tiempo con la cara en el suelo que en otra parte.

Estaba lleno de "marcas de guerra" como había bautizado sus cicatrizas con ayuda de Emmett.

Mi teléfono celular comenzó a vibrar en mi pantalón. Me puse histérica cuando recordé la musiquita que tenía cuando me llamaban, mis mejillas se colorearon sin permiso alguno y traté por todos los medios de atender la puta llamada antes de que sonara el ringtone designado. Joder, joder, joder, ¿por qué no lo había cambiado antes? Estúpida B.

Shot through the heart and you're to blame, darling you give love a bad name… (1)

— Pensé que no te gustaba Bon Jovi, ya sabes, demasiado… cursi para ti —rodé los ojos a Edward, ignorando lo rojo de mi cara y el tono de diversión que estaba latente en su voz, y contesté mi teléfono.

— ¿Qué onda?

¡Nos ha ido de puta madre! —la alegre voz de Emmett se escuchó del otro lado. Alice estaba cantando una pegajosa cancioncita que, creo, solo creo, era algo que habíamos escuchado en la radio, algo de Justin Bieber— Hemos atendido quince personas hoy B, ¡quince jodidas personas! Tatuajes y perforaciones, Tink se ha encargado de lo tuyo aunque… Tenemos una reserva, un tipo… —supuse que a Emmett le habían quitado su teléfono cuando escuché un chillido ensordecedor, tuve que alejar el auricular de mi oído un poco.

Alice era una jodida groupie (2).

¡Santísima mierda!, B, ¡te mueres! —gritó Alice como una colegiala de quince, ella seguía chillando con esa voz de pito que me rompía los tímpanos— B, nena, vino este tipo a la tienda, para chuparse los dedos B, lo juro. Hijo de puta, lucía como un actor de cine porno…

— ¿Así de mal, eh?, ¿qué tipo?, ¿James Dean o Brad Pitt?

James jodido Dean, y te aseguro que era su versión hetero, incluso estaba más partible que Dean. No pude evitar preguntarle si tenía su permiso para meter mi lengua en su garganta, lo siento, sé que debí guardar la ética profesional de nuestro trabajo, pero joder, imposible, y te lo digo yo nena.

— ¡Así de mal! —chillé con sorpresa. Alice no era una chica que se dejara llevar fácilmente por caras bonitas, así que debía estar de puta madre el tipo este— Ver para creer muñeca, ver para creer —reí bajo la curiosa mirada de Edward— ¿Qué hay sobre la reserva que hizo Grizz?, ¿fue el tipo este?

Prepárate, perra, no sabes cuánto te envidio —reí nuevamente por las palabras de Alice— El pecado andante, mi futuro esposo y padre de mis hijos, quiere una perforación, una que yo no pude hacer por falta de entrenamiento de tu parte… ¿A que no adivinas dónde?

— Me-estás-jodiendo.

Nope, cariño, no lo hago.

— ¡¿Quiere que le perfore la verga?! —chillé. Edward frunció el ceño y alguna de las mamás me dieron una que otra mala miradita por la palabra utilizada— ¿No le sacaste una foto o algo?, encantada le hago la perforación, si es una copia del siglo veintiuno de James Dean… Joder, le hago el aseo completo.

Su cita está apuntada para dentro de tres días, él lo pidió, no podía sacarle una foto como una puta acosadora, ¿qué querías que le dijera? "Eh, hombre caliente, ¿podrías sacarte la ropa para ver la mercancía? Mi amiga quiere ver de qué porte tiene que ser la férula que usara en ti… Y de paso te digo que ella se come sándwiches de treinta centímetros"

— ¿Qué les ha dado a todos por recordarme eso? Floyd hoy abrió su maldita boca y le contó a Edward sobre los Subways, ¿una chica no puede amar los Subways?

Te lo zarpaste, B. De un puto bocado, joder, estoy segura de que te lo hubieras comido atravesado. Si tan solo hubieras visto el rostro del pobre vendedor, creo que tuvo un orgasmo ahí mismo, lo hiciste manchar sus pantaloncitos.

— ¿Algo más que necesite saber sobre el negocio, Tink?

¡Eres una aguafiestas! —chilló— Eso es todo, nada más interesante… Oh, y te llevarás una sorpresa enorme cuando sepas el nombre de tu futuro cliente —Alice sonó misteriosa en esa parte, fruncí el ceño por su actitud— ¡Te queremos, perra, no hagas sufrir al niño pijo y cuida de nuestro hijo!

— Vale, vale, no haré sufrir a Simba —una expresión inocente se formó en mi rostro cuando Cullen me observó interrogante— ¡Sigan así y tendremos juerga el fin de semana! Los quiero, idiotas.

Corté el teléfono sonriente y volví a guardarlo en el bolsillo de mi pantalón.

— Veo que ya no sientes frío.

Hmpf, cierto, ya no temblaba como una idiota. Pero tenía una certeza única en que Edward se refería a otra cosa al hacer ese inocente comentario al aire, más así como de connotación sexual, algo relacionado sobre mí poniendo un piercing en la verga de un chico que según Alice debía ser un monumento de la sensualidad.

— ¿Algo que quieras preguntar, minino? —arreglé mi gorro haciéndome la tonta, a la espera de que dijera lo que realmente sentía. Edward celoso era un amor, aún recuerdo una vez hace algunos años atrás cuando tuvo la cara de hacerme una adorable escena.

Ah, qué años aquellos.

— ¿Peter Shaw?

Dejé la pistola de agua a un costado y me enderecé un poco en la silla en la que estaba sentada. Era verano y… Bueno, no había mucho que hacer un verano en Forks, así que aquí estaba yo, en el patio delantero de mi casa solo usando la parte de arriba de mi bikini y un short. La pistola de agua que tenía conmigo definitivamente no tenía agua. Papá tenía un Jack que estaba de lujo.

Edward estaba frente a mí luciendo alterado. Estaba teniendo uno de sus episodios de ansiedad, creo.

— ¿Quién coño es ese? —le pregunté, poniéndome la pistola en la boca y saboreando las gotas de alcohol que salían de esta— Explícate Cullen, y cálmate, estás haciendo esa cosa con tus manos nuevamente —sus mejillas se sonrojaron cuando fue consciente de la manera tan desenfrenada con la que movía sus manos.

— Lo siento —murmuró avergonzado.

— No tienes porqué sentirlo, es algo tuyo, viene en el paquete —le sonreí.

— ¿Por qué con Peter? —me preguntó, acercándose un poco más a mí.

— Todavía no sé de qué me estás hablando.

— ¡De tu chico de turno! —chilló, alzando sus brazos al aire— Del chico que le está contando a media población masculina como fue… —y ahí estaba, el rubor nuevamente apoderándose de sus mejillas— Uh, como fue… C-Como fue hacerlo contigo.

— ¿Yo lo hice con un Peter Shaw? —hice una mueca con mis labios— Nope, no lo creo, nunca lo haría con alguien que tuviera un nombre tan estúpido como ese. ¿Estás seguro de que ese era el nombre?, ¿y qué anda diciendo el muy cabrón? No debe haber sido muy bueno si no recuerdo ni una mierda.

— ¿Cómo puedes no recordar con quien estuviste?

— ¿Cómo puedes tú creer todo lo que dicen?

Vale, me estaba encabronando.

Está bien, yo era todo lo que ellos especulaban en el pueblo, una zorra, una descarrilada, el anticristo, sigan nombrando que eso también lo soy. Pero eso no quería decir que me había acostado con todos los del pueblo, algunos, sí, y diferido de lo que piensa la población, si recuerdo con quienes me he acostado y han sido solo dos. ¿Peter Shaw? Ni en sueños húmedos, ese cabrón estaba mintiendo, no había sido el primero y tampoco sería el último.

No es como si me importara, les gustaría a esos hijos de puta probar un poco de esto.

— Y-Yo… —Edward lucía arrepentido ahora— Es solo… Cuando escuché lo que hablaba de ti yo solo pensé… Lo siento, en realidad no pensé, estaba tan molesto… —y sus manos comenzaron a moverse nuevamente— Quería… No me gusta escuchar sobre tus conquistas, no me gusta escuchar la manera tan vulgar que tienen al hablar de lo que hacen contigo.

— No hay ningún Peter Shaw, minino, no soy una puta, no ando con uno y con otro. Joder, solo me he acostado con dos tipos y de repente tengo una docena que dice que ha estado entre mis piernas. Cabrones mentirosos —negué con mi cabeza y me puse de pie lentamente— No hay necesidad de estas escenas de celo.

— Yo no…

— Oh sí, tú sí —sonreí, sosteniendo sus manos entre las mías para calmar el temblor en ellas. Él tenía un severo problema, le había acarreado algunos inconvenientes cuando íbamos en primaria. Se habían burlado de él por sus ataques… habían, yo me había encargado de los idiotas que osaron a burlarse— No es necesario.

— Lo es, contigo lo es.

— Tranquilo, hombre —reí, volviendo a poner la pistola en mi boca y dejando un chorro de Jack en ella—, eres tú ahora.

— Uh, claro, en secreto.

— Eh, Carlisle es el que pegaría el grito al cielo —Edward sonrió suavemente y asintió. Me acerqué a su rostro y deposité un corto beso sobre sus labios. Era un tierno sonrojándose de ese modo cada vez que lo besaba, ¡ni siquiera había lengua y él se ponía todo avergonzado!

— ¿No Peter Shaw?

— No Peter Shaw, solo Edward Cullen —y le guiñé un ojo.

Me gané una hermosa sonrisa luego de esa respuesta.

— ¿A quién le harás una perforación en, uh, ahí?

— ¿En el pene? —Edward rodó sus ojos por mi sutileza—. No lo sé —me encogí de hombros—, mañana lo sabré, ha dejado una cita para dentro de tres días más —sonreí expectante. No expectante de tener una verga frente a mí, solo… de la idea, como sufrían los hijos de puta cuando los atravesaba con la aguja.

— ¿Te gusta hacer eso?

Lo observé con confusión, parpadeando repetidas veces.

— Diablos, sí.

Su entrecejo se frunció, y caminó lentamente hacia mí, quedando a una distancia bastante remota nuestros rostros. Vaya, el pequeño Edward era un minino osado. Arqueé una de mis cejas, a la espera de que comenzara a vomitar palabras como usualmente lo hacía.

Pero no lo hizo.

Él hizo algo totalmente distinto que casi me hizo caer de culo sobre la arena.

Su mano derecha fue lentamente a dar con mi mejilla. Uh, okay, algo estaba sucediendo aquí. Una pequeña sonrisa se formó en mis labios, esperando cuál sería su siguiente movimiento. Mis ojos no dejaron su rostro en ningún momento, no era como si pudiera, estaba tan cerca que podía contar las casi inexistentes pecas que resaltaban en el puente de su nariz. Edward, luego de acariciar mi mejilla con su pulgar, lamió sus labios lentamente.

Solo salió la punta de su lengua a remojar sus labios, tentándome la muy bastarda.

Santa mierda.

¿Sabría él como me ponía ese gesto inocentón?

— Supongo que quisiste decir que te gusta tu trabajo, perforar —alzó sus cejas—, no poner tus manos sobre ciertas partes masculinas —él estaba jugando conmigo. Uh-huh, el simplemente no quería jugar, no si iba a salir perdiendo en esta. Pon bien las cartas sobre la mesa, Edward, sin arrepentimientos.

— Ambas, en realidad, mi querido leoncillo —le guiñé un ojo.

— ¿Tu querido leoncillo? —sonrió dulcemente, un tanto avergonzado. Toda la valentía que se había apoderado de su cuerpo lo abandonó en un santiamén. Se alejó lentamente de mí y entre bromas me dijo— ¿Es que ahora soy tuyo?

— Siempre lo has sido —encogí mis hombros—, siempre lo serás.

Algo brilló en sus ojos, algo cálido, algo como apreciación, pero el brillo se esfumó tan rápido como apareció y le siguió su ceño fruncido en profundidad. Ah, eso solo presagiaba problemas.

— Yo… N-No lo soy —dijo con lo que él suponía era convicción, cruzándose de brazos—. M-Mi hermano… Jasper lo fue, yo solo fui cosa de una noche, nada más, lo dejaste claro, ¿lo recuerdas?

Pff, Jasper no es mío, te lo regalo si quieres, no lo quiero —a modo de broma hice una mueca de asco para hacerlo sonreír. Eh, no sucedió, ugh, Edward era tan serio cuando se lo proponía— Tú, en cambio, sí lo eres. Y sabes muy bien que el sexo fue cosa de una noche, pero había algo ahí minino.

— No lo soy, yo… —desordenó su cabello y se sonrojó furiosamente, sus orejitas bien rojas— ¿Sabes cuantas veces quise escuchar eso cuando éramos unos púber? Y tú vienes ahora y… No, no lo soy.

— ¡Oh, venga ya, tengo tu virginidad! Eres mío, asúmelo. Además, tú lo dijiste.

— ¿Yo? Estás mintiendo.

— ¡No lo hago! No te hagas el idiota, lo dijiste Simba, así que no te queda nada más que aceptarlo —ahora fui yo la que se acercó lentamente a él. Su mirada era capciosa, como si estuviera esperando alguna movida de mi parte. Pero yo no haría nada, no señor.

— Si tu papi supiera de esto, ardería Troya.

— Papá no puede estar siempre diciéndome lo que debo hacer.

— ¿Por eso te gusto minino?, ¿por qué soy la fruta prohibida?

Estaba jodiendo, por supuesto.

Fruta ni que nada, pero era así como él me veía después de todo. Era la manzana podrida de Forks y Edward era el buen samaritano, el modelo a seguir de los de primer año, el orgullo de la comunidad. ¡Y yo lo estaba mancillando! Se sentía tan jodidamente bien. Edward me observaba dulcemente, sus ojos refulgían bajo la luz de la luna que se colaba por una rendija de su ventana. Llegué a cantar en mi mente una canción de Bryan Adams.

Bryan jodido Adams, por todo lo santo.

¿Qué tan cursi podía ser?

— ¿Cuándo te vas?

— Uh, en dos semanas más, cuando acabe el año —sonreí pensando en mi libertad— ¿Qué hay de ti?, he escuchado que te está yendo de puta madre allá en Connecticut, ¿eres tan bueno allá como acá?

— Uh, si, hago lo que puedo —supe que estaba sonrojado sin siquiera mirarlo.

— ¿Alguna novia?, un chico lindo como tú debe tener locas a las guarras del campus, ¿eh?

— No hay novia —le observé por el rabillo de mi ojo, quedando un tanto estúpida por la adorable sonrisa que había en sus labios—, no habrá novia, Bella, solo estás tú.

— Edward…

— Es la verdad, eres tú y nadie más, no importa si no quieres que lo diga, así es —suspiró pesadamente—. Sé que dijiste que cuando llegara mi turno de partir a Yale, terminaríamos todo, pero soy tuyo, tómalo o déjalo, porque lo seguiré siendo no importa el qué.

Se sentía bien, de todos modos, uh, tener algo… Algo que fuera mío.

— ¡No!, ¡e-eso pasó hace bastante tiempo! —chilló, sin querer asumir la verdad. Porqué él lo sabía, en sus ojos desquiciados lo podía ver, trataba de ocultarlo, pero, nene, es imposible olvidar a Isabella Swan, que va.

— ¿Y?, pasó. Toma, ahí lo tienes, ¡pasó! Fui tu primera, eso te convierte inmediatamente de mi propiedad, estás marcado, eres mío Cullen —sonreí con socarronería. Yo solo estaba jodiéndolo, en realidad no pensaba todo eso de "fui tu primera vez, me perteneces, tú, objeto", simplemente era divertido verlo refunfuñar como un gatito.

— ¿Isabella Swan fue tu primera vez?

Santa mierda.

Se le armaría una gorda a Edward, pero él empezó todo esto. Cuando nos giramos vimos a una muy asombrada Tanya tras nosotros. Bueno, no tan asombrada, más bien, encabronada Tanya tras nosotros. Sus ojos se clavaban como dagas en mí, oh Dios, estaría tan muerta ahora mismo, estoy segura de que si hubiera podido matarme, lo haría, luego me traería a la vida nuevamente para matarme por segunda vez.

— Tanya, estamos hablando aquí, si no te has dado cuenta.

— Y yo le hice una pregunta a Edward, no a ti —la perra me dio un leve empujón para ponerse frente a mí y encarar a Edward. ¿Qué importaba con quien había tenido relaciones?, era su vida, él podía hacerlo con quien quisiera.

Excepto la señora Cope, la señora Cope era… No, ugh, podría ser su tatarabuela.

— Tanya, esto no es de tu incumbencia.

— ¡Le has estado mintiendo a los niños! —chilló la rubia, un tic apareció en su rostro. Oh Dios, era la cosa más divertida que había visto, ¿q-qué era esa cara de ardilla?—, ¡les has contado una mentira cuando juramos decir siempre la verdad!

— Es solo una mentira blanca.

— Las mentiras blancas no existen, Edward —suspiró y trató de calmarse, la Tanyardilla aparecía de vez en cuando, Edward hacía como que nada pasaba. ¿Cómo podía estar así por así? Yo estaba cagadísima de la risa—, ¡les dijiste que tu primera vez fue con la mamá de Grace y que desde allí hiciste un pacto!, ¡y tú deja de reírte por un demonio! —me apuntó con su dedo índice.

Y ahí estaba.

Tanyardilla en su máxima expresión.

— ¡Joder!, ¿qué mierda con tu cara? —volví a reír. Edward abrió los ojos tras de Tanya y me hizo un gesto con su mano para que cortara lo que fuera que iba a decir— ¿Te sacaron del cast de Alvin y las ardillas o qué? —amorosamente levantó su dedo medio en mi dirección— El sentimiento es mutuo, corazón.

— ¡La única jodida cosa que sabes hacer es arruinar a la gente!

— Al menos nunca escondí mi verdadera naturaleza, ¿eh? —Tanya se quedó callada cuando dije eso— Ojalá y consigas hacer revivir a Big Bob pronto, tendrás una clienta fiel, como en los viejos tiempos.

— ¿Clienta?, ¿de qué están hablando?

— Minino, no eres el único que ha omitido información aquí —le sonreí—, aunque me duele que me hayas negado, eso fue feo de tu parte —hice un teatral puchero, aunque, en el fondo de mi alma, aceptaba que en realidad estaba un poco dolida con Cullen, ¡no tenía lepra ni ninguna cosa venérea!, ¿qué si se había acostado conmigo?

— Yo no te negué, yo pensé que tú… Que era lo mejor… —resopló— Vale, no importa. Ahora, Tanya, hablaremos luego sobre esto, ¿sí? —la rubia asintió de mala gana— No quiero que nuestra vida personal interfiera en el trabajo que estamos haciendo con los adolescentes de la secundaria, ¿está bien? —volvió a asentir— Este no es lugar para discutir sobre eso.

— Claro, lo siento Edward, simplemente… Me sorprendí al escucharlo.

— Ella estaba celosa, como una cabra.

— ¡¿Podrías callarte?!

Y la ardilla había vuelto.

Fue un día interesante, tanto para mí como para Floyd. Su relación con Ethan había mejorado bastante, eran niños después de todo, pero estaba esperando a que el padre del mocoso se apareciera frente a mí para soltarle unas buenas palabrotas. Hijo de puta. En fin, esos tres chiquillos era inseparables ahora, cuando la maestra Weber nos hizo montar el autobús de regreso a la primaria tuve que arreglármelas para ir junto a los dos mocosos. Edward me ayudó en eso, él estaba tan divertido como yo por el lazo que se había creado entre ellos.

Eran como dos pequeños caballeros cuidando de la princesita.

Adorable.

— Bueno, ha sido un día de lo más agradable, ¿no lo creen? —un coro de "si" siguió a la pregunta de la maestra— ¡Nos vemos mañana, niños, pórtense bien! —Ángela se despidió de los niños que habían asistido con sus padres, mientras que guiaba a los otros pequeños donde los adultos esperaban ya por ellos.

Ethan se despedía de nosotros con su manita, un tanto alicaído.

— Hiciste un nuevo amigo, ¿ves? Todo está genial.

— Sí, bueno —se encogió de hombro restándole importancia. Lo conocía tan bien para saber que en realidad si le importaba— Ethan esta… Bien. Mientras no moleste a Grace, está bien.

— Así me gusta, renacuajo —desordené su cabello con una de mis manos, ganándome una hermosa sonrisa.

— ¿Vamos a la tienda ahora ma'?, ¡quiero contarle a mis tíos como nos fue el día de hoy y quiero mostrarles el carapazón que encontré en la playa!

— Caparazón —reí—, a la tienda, es nuestro lugar.

— ¿Necesitan que los lleve? —di media vuelta para ver a Edward alzando las llaves de su auto, sosteniendo la manita de Grace que permanecía de pie a su lado. La pobre pequeña se estaba quedando dormida de pie—, vi que llegaste en taxi, uh, puedo ir a dejarlos a la tienda, si te parece.

— ¡Eres genial, Edward!

Para que decir que Floyd estaba de lo más feliz por seguir con Grace un ratito más del día.

Eran alrededor de las siete de la tarde. Nos montamos al Volvo de Cullen tranquilamente, igual que la otra vez, yo en el asiento del copiloto y los dos mocosos atrás, cada uno usando su cinturón de seguridad, papá Edward era más sobreprotector que yo en ese sentido, había amenazado con no partir el auto hasta que Floyd y yo tuviéramos el cinturón debidamente abrochado.

Mi teléfono celular comenzó a vibrar en algún momento del camino.

— ¿Qué mierda?

La tienda cerraba a las nueve, todavía teníamos tiempo de sobra para llegar. Cuando saqué el celular de mi bolsillo verifiqué que tenía un extraño mensaje de texto de Emmett donde me urgía a llamarlo lo más pronto posible. Estábamos en una luz roja cuando le marqué, nunca me esperé una llamada de esta calaña, joder, no podía pasar algo bueno uno de estos días, todo tenía que ser malo para nosotros.

Puto karma, ¡ya me has hecho pagar bastante!

La nena nos llamó, Charlie está tratando de acabar con el problema. Tink y yo tuvimos que cerrar la tienda, B. Mierda, está… Tu casa está hecha una mierda, hay agua por doquier y tu hermanita se la ha pasado llorando todo este rato.

— Grizz, espera, espera —suspiré y apreté el puente de mi nariz— ¿Qué fue lo que sucedió exactamente?

Uh, lo que nos dijo tu hermana fue que… —no escuché más la voz de Emmett, en cambio, se escuchó como una pequeña interferencia y luego una agitada respiración.

¡Tu hermana es la puta culpable de todo! —alejé un poco el teléfono de mi oreja al escuchar el grito de Alice, mordí mi piercing inconscientemente—, está bien, entiendo que se rompa una cañería, una inundación poca, que va… ¡Esto es peor que un tsunami!, Dios B, tu puta casa…

— Joder —murmuré, imaginándome el aluvión que debe haber caído.

Charlie dice que fue un problema con las cañerías, que estaban demasiado viejas o una mierda así, y que cuando Ness tomaba su baño simplemente explotaron debido a la presión del agua, causando que tu casa se convirtiera en una jodida pileta.

— Yo… llegaré en unos minutos, esperen ahí, ¿sí? Y será mejor que saquen las carpas, joder, tendremos que dormir en la van nuevamente, ¡me estaba acostumbrando a tener un rico colchón esperándome en casa! —corté la llamada luego de despedirme de Alice.

Genial.

Simplemente genial.

¿Qué íbamos a hacer ahora?

— ¿Estás bien?

— Edward… ¿Podrías dejarme en casa, por favor? —cuando un problema me superaba incluso me ponía decente.

— Claro, como quieras —Edward hizo una maniobra para cambiarse de pista y hacer el trayecto a mi casa.

Miré por el espejo retrovisor, Floyd y Grace dormían dulcemente, Grace tenía su pelirroja cabeza sobre el hombro de mi bebé. Renacuajo, se llevaría una enorme sorpresa cuando se enterara de la desgracia que había ocurrido, cruzo los dedos porque su play station esté intacta o se armaría la grande.

Cuando Edward dobló en la esquina para llegar a la casa de papá, todo era un caos. Los chicos estaban ahí, había un gran camión rojo de bomberos con ellos, algunos de ellos hablaban con papá que tenía abrazada a Ness. La casa… Bueno, la casa en sí se veía bien por fuera, aunque el jardín estaba prácticamente inundado, el pasto estaba todo húmedo y había un gran barrial en algunas partes.

Demonios, no quería ver el lugar por dentro.

— ¿Qué pasó aquí? —me preguntó Edward, estacionando junto al auto de policía de papá.

— Problemas con las cañerías, eso fue lo que me dijeron —suspiré y dejé caer mi cabeza contra el respaldo del asiento—, tengo que despertar a Floyd…

— Déjalo aquí, no creo que despierten pronto —sonrió levemente antes de abrir la puerta de su lado, rodeo el auto y luego abrió la puerta para mí, fiel a su papel de caballero—, vamos a ver lo que dicen los expertos.

— Uh, sí, claro —me bajé un tanto desorientaba y caminé hacia los chicos, Edward caminaba a mi lado, guiándome con su mano en mi espalda baja. Un suave toque, no dije nada por ello— No se ve tan terrible por fuera —murmuré al llegar a su lado—, ¿cómo carajos pasa esto?

— No tengo ni la más puta idea, no soy plomero —Emmett rascó su barbilla.

— Chicos —papá llegó a nuestro lado con una nerviosa sonrisa en sus labios—, no sé qué decir a esto. El señor Cheney dijo que el problema se debía a las cañerías, que la presión del agua había sido más fuerte que ellas y finalmente habían estallado, que solo era cuestión de tiempo.

— ¿Y qué haremos ahora? —le pregunté.

— Bueno, la única solución es que cambiemos todo —papá se quitó su gorro de policía y rascó su cabeza—, les llevará un buen tiempo hacerlo, contando de que adentro esta todo jodidamente mojado.

— Dime que rescataste el play station de Floyd —Emmett hizo un puchero y negó con su cabeza— ¡Joder!

— Renesmee y yo nos quedaremos en casa de Sue por un tiempo —Charlie se giró hacia mí—, la casa de Sue no es tan grande para todos nosotros, estaríamos incluso más apretados de como estábamos aquí.

— No te preocupes por nosotros, viejo —Emmett le guiñó un ojo—, tenemos experiencia quedándonos fuera.

— Lo que Grizz dice, Charles —Alice sonrió apoyando su brazo en el hombro de Emmett—, tenemos la tienda, podemos acomodarla para dormir ahí, no es problema.

— Floyd podría venir con nosotros —Renesmee apareció detrás de papá—, yo podría cuidarlo por ti, Isabella.

Asentí, sería lo correcto y lo mejor para él.

— O… O podrían quedarse en mi casa.

Cinco pares de ojos estaban puestos sobre el sonrojado rostro de Edward.

— ¿Eh?

— Tú y Floyd podrían quedarse conmigo y Grace, hay espacio suficiente para los dos —se encogió de hombros haciendo como si no le importara compartir su hogar, pero por cada palabra que decía, su sonrojo se intensificaba aún más. Sonreí divertida ante sus reacciones.

— ¿Qué hay de Tanya? —no me había olvidado de la odiosa, aunque al parecer Edward si lo había hecho.

— Ella no es mi novia, ¿cuándo entenderán eso?

— Bueno, hombre, si mi chico tuviera en su casa a una mujer tan espectacular como yo —reí—, partiría sus bolas de una patada. No quiero ser la manzana de la discordia —Alice y Emmett alzaron sus cejas sin creérselo—, no esta vez.

— Tienes razón —asintió cayendo en cuenta.

— ¿Estás aceptando que soy una mujer espectacular?

— Nunca he dicho lo contrario —me quedé sin palabras—, pero no tendría por qué molestarse después de todo, solo estoy tratando de buscar una solución a tu problema, mi casa es grande, estaríamos con los niños, ¿qué problema hay? Además, como dije anteriormente, ella no es mi novia. ¿Por qué todos piensan lo contrario?

— ¡Solo dile que si al hombre, mujer! —chilló Alice, acercándose a mí. Cuando estuvo lo bastante cerca guio su boca a mi oído y susurró solo para mí— Te dije que me gustaba más el chico pijo, tiene esa pinta principesca y el sentido del deber grabado en toda su persona. Y… —Alice le dio una mirada de pies a cabeza— Está bastante bien, si te lo follas te haría un altar, nena.

— Ya lo hice, yo fui su primera.

— ¡Me estas jodiendo! —negué la cabeza con socarronería—, eres mi ídola.

— ¿Qué tanto cuchichean ustedes dos? —nos preguntó papá con la entretención tangente en sus ojos—, es peligroso cuando dos mujeres hablan entre sí, vaya a saber Dios que cosa están hablando.

— No creo que sería apto para Floyd estar en ese ambiente —murmuró Renesmee parándose frente a mí—, conociéndote… No creo incluso que sería algo bueno para ti, Edward —frunció sus labios—, Isabella tiende a meter la pata en casi todo, y arrastra a las personas que la rodean en ello.

— Floyd es mi hijo, Nessie —su rostro se crispó cuando escuchó su apodo—, no tuyo, yo veré lo que es bueno para él.

— Eso es lo que me preocupa —y sin más se alejó.

— ¿Por qué me odia de esa manera? No le he hecho absolutamente nada a la mocosa esta, no sé quién demonios se cree, ¿dónde está el "respeta a tus mayores"?, ¿es que acaso no le enseñaste eso?, ¿qué hay de las escuela dominical, no le enseñaron esas mierdas? —papá rió.

— Creo que debes preguntárselo personalmente, tal vez ahí entenderías —fruncí al ceño a las palabras misteriosas de papá. Estaba por responderle cuando sentí un tirón en mi playera, al bajar la vista me topé con los somnolientos ojos de Floyd.

Ni siquiera un seguro anti niños se salvaba de mi pequeño demonio.

— ¿Por qué están los señores bomberos, mami?

— Verás renacuajo, ocurrió una calamidad en casa.

— ¿Calamidad? —me preguntó, arrugando su ceño.

— Ajá, calamidad, una desgracia —asintió—, y no podremos estar en casa por un tiempo.

— ¿Y mi play station?

— Pronto te compraré una nueva, ¿si mocoso? —mierda, su labio inferior ya había comenzado a temblar ligeramente— Hey, espera, espera —me agaché a su altura, despejando sus ojos del asesino flequillo que tenía— deberías estar feliz.

— ¿Por qué? —preguntó haciendo un adorable puchero.

Aw, mi corazón de madre.

— ¡Porque nos iremos a vivir con Grace por un tiempo!


(1) You give love a bad name - Bon Jovi: "Tiro directo al corazón y es tu culpa, cariño le das mala reputación al amor"

(2) Es una persona que busca intimidad emocional y sexual con un músico famoso u otra celebridad.


¡Buenas tardes!

Aquí vengo con el capítulo 7, ¡espero haya sido de su agrado! Por cierto, la canción de este capítulo es hermosa, AM es una de mis bandas favoritas, se las recomiendo al 100% jajajaja. Bien, como verán aquí B ya sabe que es lo que quiere, y eso es Edward por cierto. Aunque Tanya no se dará por vencido tan facilmente, Tanya nunca se da por vencido facilmente, siempre tiene que andar jodiendo ovarios por todos lados (?) Creo, si no me equivoco, que alguien me preguntó si habría un capítulo donde estos muchachos se fumen uno natural... Yo ya tengo todo planeado eso, así que sí, lo habrá, se me ocurrió un día cuando venía de la U a mi casa bajo los efectos de Big Bob, pero será más adelante, aunque ya está escrita esa parte ;) Bien, sobre Carlisle... Aparecerá en el capítulo 9, estoy en proceso de escritura de ese capítulo también XDD

Las que me leen en "Cada príncipe con su color" les tendré el cap. más adelante, aún no he podido terminarlo pero de esta semana espero no pasar.

¡Muuuuuchas gracias por sus rr, alertas y favoritos!
And I'll be yours until the stars fall form the sky.

Lamb.