Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 11: Nacido y criado por hipócritas.


Jesus of Suburbia – Green Day


I'll be there for you. This five words I swear to you… (1)

Buenos días, Isabella —sonreí, dejando de cantar la canción pero sin dejar de picar la punta de su nariz con mi dedo índice, era como el botón de una rosa— Cariño… ¿Qué estás haciendo?

Me acaba de poner uno de esos motes cursis.

No chillarás como nena, Isabella, que demonios.

El minino tenía sus ojos cerrados aún, su voz sonó pastosa debido al sueño. Yo solo estaba jugueteando con su nariz desde hace un buen rato atrás, la tenía de un tenue color rosa y lo hacía ver de lo más adorable. Su cabello enmarañado como la melena de un apapachable lencito también lo hacía lucir adorable. Todo él es adorable, joder, ¡es la puta adorabilidad andante!, deberían prohibirlo. Sus espesas pestañas se movieron con parsimonia, luego me vi observada por dos orbes del color de la esmeralda. Sonreí a la nube somnolienta que cubría sus hermosos ojos, ¡otra cosa que lo hace ser adorable! Simba me devolvió la sonrisa torpemente y con su mano derecha acarició mi mejilla.

— Buenos días, dormilón —besé su barbilla y volví a apoyarme sobre su pecho—, tu nariz está roja, Rudolph. ¿Tienes frío?, pensé que lo estaba haciendo bien con esa mierda del calor corporal —moví mis cejas sugestivamente. Un tenue rubor cubrió sus mejillas cuando deparó en que ambos seguíamos desnudos.

— No tengo frío, es cosa de cada noche —le restó importancia con un gesto de sus labios—, ¿qué hora es?

— Son las siete en punto exactamente, los mocosos tienen que ir a esa joda Dominical, tú papá me va a deber una bien grande si Floyd se vuelve un iluminado, ya te lo digo —suspiré, apoyando mi frente sobre su pecho—. Y hay otra cosa que debo hacer… mátame, por favor.

— ¿Cómo podría hacerlo? —sus brazos me rodearon y nos giró a ambos, ahora en vez de estar sobre él estábamos ambos de costado, frente a frente. Hice un teatral puchero y Edward besó mi frente, como si fuera una jodida nena de pecho.

— Le prometí a Ness que asistiría a la misa del domingo, con un vestido —un gemido torturado escapó de mi garganta—, ¿por qué me castiga de esta forma?, ¡tendré que ver la cara de todos esos hijos de puta!, ¿sabes que tan desagradable es eso?, ugh, odio a la gente.

— Estoy pasando por alto los improperios que has soltado, solo porque los pequeños no están rondando por aquí —el minino sonrió conciliadoramente—. Te verás hermosa en un vestido, de eso estoy seguro. Solo será una hora…

— La peor hora de mi vida, prefiero morir…

— Solo será una hora —alzó una de sus cejas, como queriendo decir "vuelves a hablar sobre muerte y no me hago responsable de mis jodidos actos"—, una hora y nada más. Estaré a tu lado en todo momento, ¿está bien?

— ¿Es que acaso pensabas en no hacerlo?, de ningún jodido modo te dejaré escapar, pegaré nuestras manos con cola para que no arranques, tendrás que aguantar esa puta hora junto a mi sin derecho a reproche —besé sus labios rápidamente— y harás todo eso porque me quieres, ¿cierto?

— Algo me dice que me arrepentiré de haber confesado eso.

— Tú te arrepientes y te la verás con Ralph el demoledor una vez más —fruncí el ceño a sus palabras.

— ¿Por qué?, tengo derecho a hacerlo, además ni siquiera… —su rostro cambió de color rápidamente, un furioso rojo se apoderó de sus mejillas. Edward desvió la mirada y trató de zafarse de mi agarre— Debemos despertar a los niños, se nos hará tarde.

— Alto ahí, hombre, mírame —suspiré y tomando su barbilla lo obligué a mirarme—. Joder, eres tan terco —entorné mis ojos—, termina la frase, ¿qué ibas a decir? Y no te avergüences, yo no me burlaré… tanto.

— No es nada, olvídalo, es una estupidez. ¿Podemos, por favor, ir a despertar a los chicos?

— ¡No te dejaré salir de esta cama hasta que digas de una jodida vez eso que ibas a decir! —chillé enfurruñada por su actitud vergonzosa, ¡creía que ya habíamos pasado ese punto! Edward entornó sus ojos y resopló.

— Iba a decir que tengo derecho a retractarme de mis palabras porque ni siquiera me diste una respuesta a ellas… O algún "gracias"… O algo —carraspeó incómodo—. ¿Podemos ahora ir a levantar a los mocosos? —asentí, sin borrar la sonrisa de mi rostro.

Simba suspiró y abandonó la comodidad de la cama en la que estábamos –no sin antes enrollar su fantástico ser en una de las sábanas, para egoístamente privarme de la vista porque el pudor había vuelto a él–. Me quedé sobre nuestro lecho, observándolo fijamente. No podía creer sus palabras, realmente, a veces me cuesta hacer clic con las cosas y yo pensaba algo totalmente distinto a lo que Edward había dicho. Es más, él lucía desganado luego de soltar su inquietud. Era jodidamente tierno, por Dios.

— ¿Es realmente necesario que te diga cuanto te quiero, minino?

Su mano quedó suspendida sobre el pomo de la puerta, me observó por sobre su hombro con timidez.

— ¿Disculpa?

— Te pregunto si es realmente necesario, Edward —me cubrí los ojos con mi antebrazo, no estaba muy acostumbrada a estas mierdas de demostraciones afectuosas—, pensé que era bastante obvio cuanto te quiero… —carraspeé un tanto incómoda, por lo que me había hecho confesar y por su puto silencio.

— ¿Me quieres? —preguntó en un murmullo bastante bajo.

— Bastante, a decir verdad, ¿dudas de ello?, porque patearé tú culo si es así.

— Isabella, ¿podrías mirarme?

— No lo creo, nope —negué con mi cabeza enfatizando mi negativa—, nunca había estado tan avergonzada en mi puta vida, joder, ¡parezco una nena de quince o alguna mierda así! Que carajos… Será mejor que vayas a ver a los chicos, yo, uh, por favor vete.

— Por favor, mírame.

Ah, era tan jodidamente exasperante algunas veces.

Descubrí mis ojos a regañadientes, joder, podía sentir como tenía toda la puta cara caliente por la vergüenza que estaba sintiendo. Era la peor para estas cosas, ¿es que la gente no se podía conformar con gestos?, yo le demostré la noche anterior cuanto lo quiero, ¿por qué coño no se quedaba con eso?, no, el minino tenía que verme humillada diciéndole que lo quería incluso más de lo que quería aceptar. Maravilloso, alguien máteme por favor.

— ¿Estás contento ahora?, ¡mírame!, ¡soy un jodido tomate por tu puta culpa! —Edward sonrió con dulzura.

— Te quiero —murmuró, sus ojos fijos sobre los míos, me golpearon con un intenso sentimiento que me dejó momentáneamente muda. Era demasiada la fuerza que desprendían, el cariño que ahí había, ugh, ¿él estaba esperando mi respuesta?, ¿por eso hacía esa cosa hipnotizante con sus ojos?, ¿qué clase de puto brujo es?

— Vale, vale… Te quiero también —solté rápidamente, girándome sobre mi estómago y escondiendo mi cara en la almohada para que no viera la estúpida sonrisa en mi rostro. Definitivamente me estaba comportando como una púber, debería darme vergüenza— ¡Ahora vete, esclavo, y prepárame un rico desayuno!

Escuché como soltaba una pequeña risita antes de abandonar la habitación por completo.

Suspiré y conté mentalmente hasta tres para alejar la súbita vergüenza que me había atacado. Demonios, hasta a mí me pareció extraño todo eso, ¿de cuándo aquí yo me andaba sonrojando como idiota?, estás son las cosas que produce el muy malvado de Simba en mí, ¡y después tiene el descaro de preguntarse si lo quiero, que lo jodan! Me levanté con pereza de la cama y entré al cuarto de baño que Edward tenía en su habitación. Me aseé rápidamente, salí del baño envuelta en una toalla y me dirigí hacia mi habitación para vestirme.

Al llegar a la habitación escuché voces del baño que esta tenía, minino estaba dentro con los mocosos. Lo deben estar pasando de puta madre ahí dentro porque las carcajadas que se escuchaban no eran de Dios, joder, los renacuajos reían como si fueran unas pequeñas banshees (2). O yo estaba muy sensible, o ellos realmente eran muy chillones. La paciencia de Simba es un regalo de Dios, estoy segura de que yo hubiera hecho algo, incluso ofrecido alguna golosina a escondidas de papá, para hacerlos callar.

— ¡Bella! —me giré hacia la vocecita que había gritado mi nombre. La pequeña Weasley corría hacia mí con todos sus atributos al aire. Sonreí divertida por la imagen y abrí mis brazos para darle un caluroso abrazo a la ternurita—, ¡papi y Floyd demoran mucho ahí dentro! —la tomé en mis brazos, mientras ella cruzaba los suyos e inflaba sus regordetes mejillas.

— Supongo que mi adorado hijo estaba dando problemas con el baño nuevamente —Grace asintió fervientemente—, ¡supongo que me hijo dejará de comportarse como una nena y tomará su baño! —chillé para que me escuchara desde el baño. Grace soltó una pequeña risita.

¡Tengo pene, mami, no cuchi! —la voz de Floyd se escuchó amortiguada desde el baño, seguida de una suave y ronca risa proveniente del hombre cachondo que estaba con él.

— ¿Cuchi?, ¿qué carajos es cuchi?

¡Eward, mamá debe dinero, dijo una mala palabra! —rodé mis ojos por las palabras del traidor de mi hijo y cerré la puerta del baño, dejando a mis dos hombres dentro arreglando sus diferencias.

Senté a Grace sobre la cama y la ayudé a ponerse su ropa, un bonito vestido rosa con volantes para asistir a la misa de su abu Carli, cuando estuvo perfectamente vestida y luciendo como una pequeña princesita, le amarré su naranja cabello en dos coletas sujetas con unos lazos del mismo color de su vestido, se veía preciosa.

— ¿También usarás vestido, Bella? —me preguntó curiosa cuando comencé a buscar ropa en el armario. Tenía un vestido en algún lugar recóndito entre toda mi otra ropa, creo.

— Ese fue el trato —murmuré, encontrando finalmente la tele—, ¡aquí estás cabrón! —me encogí ligeramente al decir esa palabra, miré a Grace por sobre mi hombro lentamente, la niña me observaba sonriente—, será nuestro secreto, ¿sí? —la pequeña Weasley asintió.

Me quité la toalla del cuerpo y me puse mi ropa interior bajo la atenta mirada de Gracie. Ella fruncía su entrecejo de vez en cuando, su dedo pulgar estaba dentro de su boca como si fuera un chupón. Nunca la había visto hacer ese gesto, se veía tan mona la maldita mocosa.

— Tienes muchos dibujos —me dijo, apuntando mi cuerpo tatuado.

— Así es —asentí, sonriente—, ¿quieres preguntarme algo corazón?

— ¿Por qué tienes tantos dibujos?

— Porque me gustan.

— ¿Puedo tener yo muchos dibujos cuando tenga estos? —abrió ambas de sus palmas un par de veces.

— Eso, nena, deberás preguntárselo a papi —me pasé el vestido por la cabeza y lo acomodé en mi cuerpo—. Odio estás cosas, ¡las odio! —me senté junto a Grace en la cama y me calcé mis Vans negras. Me puse de pie y me enfrenté al espejo de cuerpo entero que estaba en el armario— No me veo tan… mal —hice una mueca y me encogí de hombros.

El vestido, que era casi uno de los pocos ejemplares que tenía, me lo había comprado hace bastante. No era fanática de este tipo de ropa, pero joder, cuando lo vi en una venta de garaje a cinco dólares en una de nuestras pasadas por Maine, tuve que comprarlo, ¡estaba putamente nuevo y a cinco dólares! Tenía un escote en forma de corazón, unos tirantes que se cruzaban por la espalda. Era bastante ochentero, estrecho hasta la cintura y luego caía libre hasta la mitad de mis muslos, era de un azul petróleo con detalles en negro.

— ¡Pareces una princesa! —chilló Grace, dando pequeñas palmaditas de felicidad.

— ¿Mamá?

Me giré hacia la puerta del baño donde estaban Floyd y Edward. Mi pequeño renacuajo me observaba boquiabierto, como si fuera un jodido alien o como si alguien le hubiera cambiado a su mamá. Tampoco era para tanto, joder, solo era un puto vestido. El minino tenía una pequeña sonrisilla en sus labios, cuando nuestros ojos se encontraron moduló un "perfecta" con sus labios, que me mandó literalmente a la mierda. ¿Qué carajos?, ¿era el día de "cuan roja podemos poner a B" y yo no tenía ni jodida idea? Resoplé y me crucé de brazos, desviando la mirada.

— ¡Dejen de mirarme así, caracoles! —entorné mis ojos.

— ¿Por qué tienes puesto eso? —el renacuajo frunció el ceño. Él ya estaba completamente vestido, al igual que Edward, ambos vestían una camisa pulcramente lisa, minino llevaba pantalones de vestir plomos, en cambio Floyd usaba sus desgastados jeans y… una jodida corbata, ¿de dónde había sacado eso?

— Tía Ness quería que llevara un vestido, bebé —caminé hacia él y me agaché a su altura—, ¿y tú?, mírate, llevas una maldita corbata —reí, enderezándola en su cuello. Floyd sonrió abiertamente.

— ¡Era de Eward! —chilló, sus mejillas de un tenue rosa—, dijo que ahora podía ser mía, ¿puede ser mía mami?

— Si Simba está bien con eso, no tengo problemas —dejé un beso sobre su coronilla y me enderecé, esta vez fijándome en el hombre que estaba de pie tras mi hijo—, bien, creo que será mejor que comamos algo antes de ir al infierno.

— Isabella…

— Vale, vale —suspiré y tomé las manos de ambos nenes—. Amores, comeremos algo antes de ir al templo del todopoderoso, les advierto desde ya que si ven algún santo arrancando, no será por mi culpa…

Bajamos la escalera tranquilamente, los pequeños iban parloteando, Grace le contaba a Floyd sobre alguna de las cosas que hacían en la escuela Dominical, mi pequeño bebé abría sus ojos con sorpresa y emoción ante las palabras de la pequeña, como si fuera la cosa más maravillosa que alguien podía hacer en el mundo. Suspiré, me gustara o no, si él le tomaba cariño a estas cosas y luego era uno más de los discípulos de Edward y Renesmee, no había nada que yo podía hacer.

— ¿Qué demonios?

Santa mierda.

El caos estaba frente a nosotros.

El minino tomó a Grace entre sus brazos y jaló a Floyd con su mano libre, me dejó ahí observando el desastre que habían dejado mis amigos la noche anterior y se llevó a los niños a la cocina. Mordí mi labio para contener la risotada que quería soltar, estos cabrones habían dejado un desmadre. Simba volvió, su rostro completamente serio que incluso a mí me causó respeto. Ah, ellos la tenían gorda, ¡y yo me había portado bien esta vez!, me merecía una jodida estrella dorada, de esas que nunca me dieron en el puto colegio.

— Me gustaría saber qué diablos pasó aquí, pero me da un horror preguntarles…

— Le debemos un Whisky a tu hombre, lo sentimos.

Tink y Grizz estaban sentados frente a mi cabizbajos, la culpa sobre sus hombros. Tenía unas perras ganas de soltarme a reír a mandíbula batiente, pero la seria mirada en la cara de Simba… Me hacía querer reír más. Joder. Al bajar la escalera para preparar un digno desayuno para los mocosos, nos habíamos encontrado con una imagen que Edward llamó como "perturbadora para los inocentes ojos de su preciada hija". Floyd estaba un tanto acostumbrado a la extravagancia –por llamarlo de alguna manera– de Tink y Grizzly, así que verlos en ropa interior, todos rayados y amontonados uno sobre el otro, bueno, solo lo hizo reír y burlarse abiertamente de sus tíos.

— Robaron un Whisky a minino… ¿Por qué tienes tú un Whisky, minino?, ¿estás pecando? —le sonreí para aligerar el ambiente. Bueno, esa sonrisa no aligero ni una mierda, el seguía siendo el señor seriedad. La puta madre, la situación era de lo más graciosa.

— Los niños llegaran tarde a su clase Dominical —Edward observó su reloj de pulsera y suspiró—, será mejor que te quedes con tus amigos, yo los llevaré —asentí a sus palabras. Se acercó a mí y dejó un beso sobre mi frente, luego observó a los chicos que se encogieron aún más en su lugar—. Estoy bastante decepcionado de ustedes, chicos.

— Lo sentimos mucho, Edward —murmuraron ambos a la vez, cuales niños pequeños siendo regañados por su padre.

Los enanos se despidieron de mí con un grito, una vez Edward y los mocosos abandonaron la casa, no pude aguantarlo más. Comencé a reír como una jodida estúpida, es que, santa mierda, Tink había dibujado una grotesca cantidad de penes por todo el gigantesco cuerpo de Grizz, incluso tenía uno en su mejilla, mi adorada y jodida amiga necesita uno de esos rápido, joder. Tink tenía una uniceja, bigotes y un sinfín de garabatos por todo el cuerpo. Ella incluso tenía un "I love Jasper" en su estómago, encerrado en un deforme corazón.

— Patearé tus pelotas si esta mierda no sale —murmuró Alice, apuntando su estómago—. Lo juro, Grizz, juro que te haré la vida imposible por esta cagada. ¡Nunca debí escucharte!, ¿Rambo?, ¿por qué carajos eso me pareció algo lógico?

— ¿Yo tengo la culpa?, enana, bájale. Tú fuiste la que comenzó a pedir alcohol en sus venas, "tengo sed", "necesito el elixir de mi vida", "necesito el alcohol como Popeye necesita su espinaca" —Emmett burlaba la voz de Tink al copiar sus palabras. Alice le dio un golpe en sus costillas con su codo que lo mandó a callar.

— Y tú no te rías mucho, zorra, desde acá escuchábamos tus jodidos chillidos. O la tiene muy grande o el tío sabe realmente como usarla, porque gritabas como una jodida actriz porno —Tino movió sus cejas –la ceja, en verdad– sugestivamente, haciéndome reír.

— ¿Qué carajos pasó?

— Fumamos un montón, estábamos jodidos, como puerco B, esa mierda era buenísima. Entonces, a esta le dio sed, una cosa llevó a la otra, decidimos jugar a los comandos y entrar a la rastra a inspeccionar la casa de Alf y así fue como lo encontramos…

— El elixir de la vida —dijo Tink, luciendo seria.

— Un Johnny Walker etiqueta azul.

Gemí por la estupidez de ambos.

— Ustedes… ¡Esa mierda vale más que cualquiera de nosotros! —negué con mi cabeza— Un etiqueta azul tiene como cincuenta o sesenta años de antigüedad… ¡Y se lo tomaron solo los muy cabrones!, ¿tanto les costaba subir la escalera e invitarme? Hijos de su putísima madre, son los peores amigos…

— Tú estabas de lo mejor pegándote una folladita allá arriba, ¡comiendo pan delante de los pobres!, teníamos que ganarte con algo —Tink me sacó la lengua—. Si quieres te invitamos la próxima vez, con la condición de que me prestes al minino.

— Una de tus sucias garras sobre Simba y te ensarto la botella del Whisky en el culo.

— Como si fuera demasiado —rodó sus ojos—, necesitarías algo más grande para hacerme daño, perra.

— Eres una asquerosa, joder —reí negando con mi cabeza—. Simba está cabreado con ustedes, no sé si por perturbar la paz de la pequeña Weasley o por el asunto del Whisky que podría ser nuestro abuelo. Así que por cabrones deberán ir con nosotros a la misa del domingo.

— Dime que me estás jodiendo, por favor B.

— No, no lo estoy haciendo gracias a Dios.

— Antes no decías eso, cariño —Tink me guiñó un ojo coquetamente.

— B, corazón, yo te quiero bastante, ¿recuerdas esa vez que cuidé de ti cuando despertaste con la peor resaca de tu vida?, incluso te preparé una sopa de pollo, ¿lo recuerdas cariño?

— Perfectamente, guapo, pero no será así esta vez. Sus sucios traseros arriba, tú debes usar un vestido y tú una camisa con corbata y esas mierdas formales. Nos vamos a la iglesia, amiguitos.

— Si ardo con el agua bendita quedará en tu conciencia.

Sinceramente, creo que arderá la iglesia entera.

— Tu hombre nos mira con odio.

— Joder, le tengo miedo a un cabrón que se parece a Alf.

— Cállense, joder, el abu Carli está hablando —murmuré entre dientes.

Una suerte de puta madre nos seguía hoy.

Habíamos llegado tarde a la misa. Tink lucía un vestido casi parecido al mío, solo que el suyo era más corto y revelador. Grizz… El muy cabrón no tenía camisas, excepto por una blanca con las mangas rajadas de sus tiempos de stripper en Montana. Tengan la imagen de un montón de músculos en una camisa sin mangas y con una jodida pajarita roja. Éramos el peor trío, sin contar que ambos llevaban unas gafas por la resaca que tenían. Al entrar a la iglesia la puerta chirrió, haciendo callar a Carli y guiando todas las miradas sobre nosotros. Ese fue el segundo strike del día. A lo lejos había visto a Edward junto a los niños, cerca del estrado donde Carli se alzaba a dar la palabra del señor.

Hermanos, hermanas, estamos aquí reunidos para escuchar la palabra de nuestro señor —un coro de "amén" se escuchó luego de que Carli soltara eso—. Señor, te agradecemos enormemente por este nuevo día de vida que nos has dado y te pedimos desde el fondo de nuestros corazones creyentes que mantengas bajo tu manto a aquellos que ya no se encuentran con nosotros…

— ¿Por qué carajos hablan siempre así? —susurró Grizz, que estaba de pie entre Tink y yo.

— No lo sé, siempre me lo he preguntado. Como una jodida voz de ultratumba, y ese puto eco que hace ¿será algún efecto de Auto-Tune (3)?

Los tres soltamos unas risitas por lo bajo.

Algunas de las personas que estaban de pie en la corrida de asientos frente a nosotros se giraron molestos y no mandaron a callar, todo en coro, como si en la iglesia todo tendría que hacerse en coro.

— Este es el peor castigo que he recibido, y ahora para cagarla el doble, me imagino al viejo haciendo remixes con sus misas —Grizz resopló— D-D-D-Dios es nuestro salvador, wikiwiki —empezó a hacer extraños sonidos de musicales con su boca, haciéndonos reír una vez más.

Una mujer que reconocí como la señora Cope, se volvió a girar para hacernos callar. Cerré mis labios e hice como que lanzaba la llave lejos, y luego alcé mi pulgar derecho, indicándole que esta vez nos dejaríamos de payasada. La anciana resopló como una dama y me hizo un desprecio, la muy cabrona.

Escúchanos señor, te rogamos —volvimos nuestra atención justo cuando todos estaban tomando asiento. Nosotros permanecimos de pie, siendo un blanco fácil para los ojos del reverendo. Tal vez era una ilusión óptica, pero estaba segura de que sus ojos estaban sobre nosotros en todo momento—. Leeré un pasaje de Corintios que muchos conocen, y dice así "El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo…"

Oh, y con eso recordé a Simba y sus ternuritas de hombre.

Una extraña sensación me embargó al escuchar la lectura de ese pasaje de la Biblia. Nunca en mi vida había tomado el libro ese para otra cosa que no fuera con malas intenciones, confieso dignamente, así que no conocía mucho sobre el sagrado libro que era para algunos, lo justo y necesario, supongo, Adán y Eva, la muerte de Jesús, en fin, lo que muestran en las películas para semana Santa. Me pareció realmente bonito, todas esas palabras juntas sonaban de lujo, sobretodo la última parte, la imagen de Edward apareció en mi mente con ese último párrafo. Me estaba volviendo una jodida mujer cursi.

Yo estaba realmente sacando un trasfondo serio de todo esto, pero con los chicos al lado era imposible.

— ¿Esa mierda no era una canción de Taylor Swift? —susurró Tink, genuinamente confundida.

Y el tercer strike del día, la sonora carcajada que soltó Grizzly por la pregunta de una muy disparatada Tink.

Solo se escuchaba la risa de Grizz, resonante en el espacioso lugar. No más "amén" o "escúchanos señor, te rogamos" por parte de la audiencia, o la voz de ultratumba que usaba Carli. Nope. Incluso Carlisle había dejado de hablar mientras el mutante de mi amigo seguía riendo a mandíbula batiente, su maldita risa era tan jodidamente contagiosa, por todo lo Santo, me estaba dañando el labio de tanto morderlo para no reír junto a él. Tink sufría pequeños espasmos, carajos, ella también se iba a largar a reír, en cualquier momento… Pasó, Tink acompañó a Grizz en su risa, la zorra estaba incluso llorando de tanto reír.

Minino, perdóname.

— ¿Taylor Swift? —reí sin poder contenerme—, joder, recordé porque cojones somos amigos.

Luego de ese espectáculo que nos pegamos, nos pidieron amablemente si podíamos guardar silencio para proseguir con la misa como correspondía. Ah, podía sentir los ojos de Carli fríos como el hielo atravesándonos incluso en la distancia en la que nos encontrábamos. Él se veía imponente sobre el estrado, con esa ropa negra que usan los curas, luciendo serio pero amable a la vez. Lo demás pasó sin más, soltábamos pequeñas risitas por cualquier comentario, siempre guardando la compostura. Frente a nosotros sentados en una de las butacas estaba la familia Newton, lo supe porque el pequeño Ethan estaba junto al cabrón de su padre y la plástica de su madre. El nene miraba de vez en cuando en nuestra dirección y me sonreía tímidamente.

Y ahora, para finalizar esta jornada, compartamos la paz entre nosotros.

El coro de la iglesia empezó a cantar una puta canción que había escuchado nunca en mi vida. Las personas empezaron a ponerse de pie y, la mayoría con cínicas sonrisas en sus rostro, comenzaron a abrazarse entre sí. Esto era un circo de lo más gracioso. Ahí frente a mi tenía a Jessica Stanley y Lauren Mallory abrazándose con dos jodidas sonrisas más falsas que sus putos pechos. No había perras que se odiaran más en secundaria que esas dos mujeres, y ahora aquí dándose un abracito luciendo como buenas samaritanas. Lameculos, por eso odiaba este pueblucho, estaba lleno de hipócritas, todos ellos lo eran.

— Vaya, pero si no es… ¿Isabella Swan?, han pasado años…

Fruncí el ceño y me giré hacia la asquerosa voz que había osado a pronunciar mi nombre. Frente a mí se encontraba un tipo que nunca había visto en mi estancia en este jodido pueblo. Era un viejo chaparro, al menos era como de mi porte, tenía una barriga que colgaba sobre sus pantalones sin gracia alguna y una gigantesca calva, solo le quedaban como tres o cuatro pelos rubios en ese Sahara que tenía en su cabeza. Fruncí el ceño y me crucé de brazos, sin aceptar la mano que me extendía, su sonrisa petulante vaciló un poco.

— ¿Quién carajos eres tú?

Concisa, directo al grano, que no viniera con esas palabritas.

— ¿No me recuerdas? —preguntó, un tanto decepcionado— Esperaba que lo hicieras, pensé que lo harías después de la noche que tuvimos —se acercó a mí, bastante para mi desgracia, para susurrar eso en un volumen con el que me fuera posible solo a mi escuchar sus sucias palabras—. No puedo creerlo… Estás incluso más hermosa a como lo recordaba, me pregunto… —sus asquerosos ojos me recorrieron de arriba abajo con una lujuria que me colmó la paciencia.

¿Quién se creía este petizo?

— Oye, cabrón, deja de mirarme así —cuadré mi mandíbula y me paré recta, haciendo eso quedé incluso un poco más alta que él— Joder, me desagradas, ¿te conozco?, creo que recordaría algo tan repugnante como tú.

— ¿Royce, cariño?

Rosalie apareció tras el barrigón y frunció el ceño pronunciadamente cuando posó su mirada sobre mí. Mi boca no podía estar más grande. Santa mierda, ¡santa mierda!, ¡el chaparro panzón era Royce King!, ¡la puta madre!, ¡yo me había acostado con eso! Hice una mueca con mis labios y me recargué levemente contra Grizz que permanecía tras de mí, aun junto a Tink, en el mismo lugar que habíamos estado a lo largo de la misa.

Iba a vomitar.

Oh mierda, en cualquier momento.

— E… ¡Esto es una puta joda! —chillé incrédula— Carajos, me dieron ganas de vomitar —apoyé mi mano sobre el hombro de Grizz y cerré mis ojos sin poder creerlo— Grizz, joder, voy a vomitar o me va a dar algo, necesito aire.

— Eh, ¿qué coño te pasa a ti?, ¿estás bien? —Tink caminó hasta quedar frente a mí y sostuvo mi rostro entre sus manos— Espabila, B, inhala, exhala… Eso, nena, lo estás haciendo tie… ¿Qué carajos es esto?, ¿Santa Claus se adelantó este año? —Tink miraba a Royce completamente entretenida.

— Eso que está ahí era el chico más caliente de Forks, ¿puedes creerlo?, ¡me lo tiré!

— Oh, tú, ¡eres una sucia! —Tink hizo una mueca con sus labios.

— ¡Y la rubia caliente tras de él es su esposa! —chillé, esta vez riendo sin más— ¡Ella pensaba que con mi regreso le quitaría a su marido, joder! —volví a reír y luego me giré a Rosalie— Rosie, cariño, quédatelo, te juro que nunca pondré ni siquiera uno de mis cabellos sobre la cosa.

— Isabella, querida, deberías mostrar más respeto hacia las personas.

Ah, la voz del minino a mi espalda. Debería haberlo esperado, por supuesto.

— Minino, él me estaba mirando con sus sucios ojos como si fuera un jodido pedazo de carne, una chica tiene que defenderse —Edward frunció el ceño, esta vez su glacial mirada fue a dar sobre un nervioso Royce—. Y sabes sobre mi cosa por los apodos… La cosa le queda perfecto.

— Como condón a la verga, perfecto —Alice asintió, secundando mis palabras.

— Mi nombre es Emmett, tú puedes llamarme Grizz, preciosa.

Emmett se acercó a Rosalie, ignorando al enano de su esposo y al resto de nosotros, y tomó una de sus manos para llevársela delicadamente a su boca y dejar un casto beso sobre sus nudillos. Rosalie era conocida por ser una perra, realmente. En secundaria era controladora, fría y calculadora, no le importaba decir las cosas a la cara por muy mierda que fueran y odiaba que la halagaran. Bueno, en ese entonces su pequeño cerebro moldeado por este pueblucho le había hecho creer que en la vida solo importa casarse, engendrar hijos y dar la vida por tu hombre en sí, siendo una nena se había cegado a la vista de un futuro más prometedor, todo por Royce King, la sensación del momento y su "eterno" enamorado. Estaban pasando cosas muy extrañas el día de hoy, pero Grizzly siendo caballero con una mujer era una jodida anomalía. Y más lo era la reacción de Rose. Rosalie se sonrojó profusamente y agachó la mirada con timidez.

¡Con timidez!

¡Esa mujer no conocía ese jodido sentimiento!

— Yo… uh-uh… S-Soy R-Rose…

Rose, perfecto nombre para una perfecta flor —¡el no dijo eso!, joder, esto era divertidísimo—. Si alguna vez te aburres de La cosa, no dudes en buscarme, una chica como tú necesita un hombre de verdad en su vida, no un minion como este. Me viene eso de ser el otro, ¿cierto chicas? —Grizz nos guiñó un ojo a Tink y a mí—, sabría muy bien como darle emoción a tu vida…

— Ah… Yo… —Rosalie Hale se había quedado sin habla.

Santa mierda.

— Rosalie, tu padre nos está esperando —la voz de Royce salió desde el país de los enanos, trayendo a una avergonzada Rose a nuestro mundo. Se liberó de la mano de Emmett rápidamente y dándole una extraña mirada al minino, caminó entre nosotros para desaparecer entre el mar de gente—. Ella es mi mujer, que te quede claro eso.

— ¿Alguien me habló? —Grizz comenzó a mirar hacia todos lados, ignorando por completo al hobbit.

— ¡No quiero tus asquerosas manos sobre lo que es mío!

— Ella es una mujer, no un objeto que necesite un dueño, tú bastardo —Emmett se inclinó, luciendo amenazante—. Vuelves a mirar de ese modo a alguna de mis chicas y serás tú el que no podrá poner sus sucias manos sobre ninguna mujer en su vida.

Y como un perro asustadizo, salió pitando sin mirar atrás.

— Sus manos es lo único que puede poner en una mujer, quedaría devastado si se las quitas —hice una mueca sintiendo un poquitín de lástima por él—. Debería rezarle a su Dios para que le alargue la verga aunque sea un centímetro, porque eso que tiene ahí entre sus piernas parece más un pezón.

— ¡Marica!, ¿aparte tiene la polla chica?, Dios, B, ¿tan necesitada estabas?

— ¡Él no era así!, ya te mostraré una foto yo, estaba caliente y yo era una nena con hormonas a la mierda.

— Vale, vale… —Tink rio— Oye, Grizz, eso fue… Whoa —asentí a las palabras de Tink—. Te amamos, hermano mayor y esto se merece una cerveza, chicos, yo no más digo...

— ¡Mamá, mamá! —me giré hacía la voz de mi hijo, quien venía de la mano de una muy feliz Esme entremedio del tumulto de gente que seguía abrazandose. Floyd llegó corriendo hacia mí y se abrazó a mis piernas—, ¡hoy aprendí muchas, muchas cosas!

— ¿Ah sí?, ¿cómo qué? —lo tomé en mis brazos y dejé un beso sobre su cabello.

— Bueno, abu Esme nos hizo dibujar la familia…

— ¿Abu Esme? —le pregunté, alzando mis cejas, dirigiéndole una pequeña mirada a Esme que sonrió con vergüenza. Le sonreí de vuelta para que no pensara que me había molestado, todo lo contrario—, vale, ¿y que más te dijo abu Esme que hicieras?

— Bueno, yo dibuje nuestra familia, ¡somos muchos! Casi no cupian en la hoja —Floyd tenía sus ojitos abiertos de dos en dos por la emoción con la que contaba lo que había hecho—, dibujé a tío Grizz y tía Tink, también a ti mami… Grace me dejó dibujar a Eward si ella podía dibujarte a ti, también dibujé al abuelito y a… ¡Tía Reneswe!

— ¿Cómo estás, cariño? —mi hermanita apareció frente a mí, sonriéndole con dulzura a Floyd. Sus ojos verdes se posaron sobre mi luego, una pizca de burla en ellos— Hermana, has cumplido tu promesa, nunca lo creí posible.

— Los Swan nunca rompemos nuestra palabra, mocosa —resoplé.

— De todos modos causaste un gran revuelo acá mientras pasaba la jornada, tenías al reverendo un tanto crispado —puse a Floyd sobre sus dos pies en el suelo, el chiquillo salió corriendo inmediatamente hacía Grace que ahora estaba junto a Edward, quien estaba saludando a algunas de las personas que se acercaban a él.

— Ese fue Grizz, ¡es su culpa!

— Enana, una risita no le hace mal a nadie, tranquilízate —Emmett desordenó el cabello de Renesmee, causando que esta bufara y tratara de acomodárselo en la fea cola de caballo que siempre trae—. Deberíamos llevarnos a la enana a alguno de nuestros viajes, ¿qué dices muñeca?

— Preferiría estar bajo el mando de la señora Stanley por todo el verano en el campamento espiritual.

— Creo que eso es un no —comentó Tink, encogiéndose de hombros—. A la chica le falta coger —el rostro de Ness se mostró alarmado ante las palabras de Alice—, una buena cogida, alguien que le suelte ese puto cabello y la desordene un poco.

— ¡Están en la casa de Dios! —chilló con una voz un tanto más aguda mi hermanita— ¡Blasfemos!

— Cuando será el día en que haremos las cosas bien… —murmuré viéndola marchar.

— ¿Eres tú Isabella Swan?

Suspiré con cansancio y me giré hacia el nuevo espécimen hombre que venía a joder mis ovarios.

— ¿Tú eres?

— Michael Newton —el rubio bueno para nada que estaba de pie frente a mi tenía un molesto rostro—, te diré esto solo una vez —se acercó a mí, intimidante. ¿Qué les pasaba a todos?, tanto que se jactaban de la iglesia, de la paz, de la hermandad y lo único que han hecho en este lugar desde que puse un pie es colmar mi paciencia—, no te vuelvas a acercar a mi hijo, ¿haz entendido?, si me entero de que si quiera has hablado con él la pagarás muy caro.

— Realmente eres un hijo de puta —suspiré y lo empujé por sus hombros, usando más fuerza de la necesaria—. Atrévete a amenazarme así otra vez y tú serás el que la pagará caro, cabrón.

Él era grande, realmente, casi como Emmett. En la secundaria era un jodido empollón, ¡por eso no lo había conocido! Su rostro finalmente estaba libre de acné y ya no era una bolsa de huesos, era una puta bolsa de esteroides. El rostro del fortachón rubio se tornó rojo, volvió a dar un paso amenazador hacía mí, listo para contraatacar, cuando Tink se interpuso y como si fuera cosa de cada día, le propinó una buena patada en las bolas. El bullicio que había dentro de la iglesia fue opacado por el fuerte chillido que el hombre soltó, Grizz rio y le dio los cinco a una muy orgullosa Alice. Los ojos están puestos nuevamente en nosotros.

— ¡Michael, amor mío! —la plástica de Jessica Stanley llegó corriendo a socorrer a su estúpido marido—, ¿qué le hicieron?, ¡animales! —ella quería llorar pero la silicona no se lo permitía.

— Él solo sufre de bolitis aguda, si me entiendes —Tink usó un tono chillón de voz para decir lo último.

— Uh, ¿Isabella? —miré de soslayo a Edward que había aparecido en la escena, Tink aun discutía con Jessica, quien la insultaba mientras que Tink respondía con irónicos comentarios que hacían explotar la cabeza rubia de la mujer—, ¿crees que podríamos esperar fuera con tus amigos?

— Nos echan incluso de las iglesias, era lo único que me faltaba de tachar en mi lista de "lugares exóticos de los que me han echado de una patada en el culo" —suspiré y le indiqué a Grizz que saliera, el grandulón me hizo un gesto con la cabeza y desapareció— Tink, nena, salgamos de aquí, tanta hipocresía junta me está haciendo doler la cabeza. No nos contaminemos, ¿sí?

— Vale, pero que conste que ese cabrón te amenazó primero.

— ¡Mi Michael nunca le haría eso a una mujer! —gritó Jessica nerviosa de lo que pudiera decir la gente que observaba la escena—, ¡él es un completo caballero!

— Lo será ahora —agregó Alice, como quien no quiere la cosa—, lo será si no quiere perder sus bolas otra vez.

Y dejamos la iglesia con la frente en alto, bajo los murmullos y miraditas idiotas de esos hijos de puta falsos. Lo último que escuché antes de abandonar el lugar, fue un murmullo de la señora Cope hacía María, la típica vieja loca de los gatos y que decía algo como:

"¡No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal!"

— ¿Puedes venir conmigo un momento? —Edward me indicó que fuéramos hacia un costado de la iglesia, que estaba sin gente y completamente a solas. ¿Me querría violar o algo?, no sería violación si hay consentimiento. Asentí y me dejé guiar, indicándoles a los chicos que volveríamos en un rato— ¿Qué fue lo que sucedió en casa?

Y comencé a contarle la parafernalia.

— Los chicos te pagarán el Whisky, sea como sea, ellos encontrarán una solución, están realmente avergonzados…

— ¿Lo están? —me preguntó, alzando una de sus cejas con entretención.

— Bueno… Un poco, ya verás —suspiré pesadamente—. Vale, estoy segura de que lo harían otra vez si tuvieran la oportunidad. Me disculpo por la clase de amigos juergueros que tengo —Simba acarició mi mejilla y rio suavemente.

— No pasa nada, yo, uh, creo que exageré un poco, es solo… Grace…

— Oh, lo sé, estás en todo tu derecho corazón, no te preocupes por eso, esos idiotas necesitan un castigo de vez en cuando —le guiñé un ojo a su sonriente rostro—. De hecho, les haremos creer que aun sigues enojado, para que les duela a los cabrones…

— Me llamaste "corazón" —él estaba tratando con toda su fuerza de voluntad esconder la tonta sonrisita que amenazaba con posarse en sus carnosos labios. Fruncí mi boca y negué con mi cabeza, desmintiendo cualquier tipo de cursilería por mi parte.

— Mientes, no lo hice.

— Lo hiciste, claramente, y lo sabes, por eso estás ruborizada.

— No estoy ruborizada minino, necesitas lentes, joder, estás ciego —resoplé y me crucé de brazos.

— ¿Te dije cuan hermosa te ves con ese vestido?

— Minino, basta —alcé mis cejas, advirtiéndole que no siguiera por ese camino.

— Te ves realmente hermosa, Isabella, el azul contrasta con tu piel, pareces un hada —tomó un mechón de mi cabello entre sus dedos y lo colocó tras mi oreja con delicadeza. Ugh, lo odiaba. Pero dos podíamos jugar este juego.

— Dije que basta, pero tú no escuchas —sonreí con malicia—. Si estamos con eso, perfectamente puedo decirte que tan caliente te ves con una escala del uno al diez. Mil, minino, tu puntuación es mil. Me jode realmente verte con esos pantalones de traje que se amoldan a tus muslos, ¿sabes que tengo una fijación con ellos? —Edward tragó saliva y negó lentamente— ahora lo sabes, me encantan… Sobre todo cuando están entre mis piernas —sonreí con picardía y tomé su corbata entre mis manos, la jalé acercando su rostro al mío—, me dan unas ganas enormes de hacer jirones esa jodida camisa y que me folles contra la pared de esta puta iglesia, el pecado más dulce, minino.

— Eres… —tragó saliva nuevamente, su rostro acalorado y un problemita en sus pantalones— Eres cruel.

— Ya sabes qué pasa cuando juegas con fuego, corazón —y entre risas besé sus labios.

Estuvimos besándonos tranquilamente escondido tras las murallas de la iglesia, como dos adolescentes despreocupados. Nunca me podría cansar de sus dulces besos, ni su exótico sabor a especias y menta, ni a él entero. Cuando toda la gente estuvo fuera de la iglesia, Edward y yo tuvimos que dejar nuestro escondite a regañadientes, Esme y él se quedaron fuera con los niños ya que Carli nos había pedido a Tink, Grizz y yo que entráramos un momento para entablar unas cuantas palabras con nosotros. Íbamos a nuestra muerte, de seguro, Carlisle debe estar cabreado porque habíamos interrumpido irrespetuosamente su sesión de los domingos.

— No sé cómo pasó por mi mente el que todo saldría bien. Debería haber sospechado algo si Isabella estaba involucrada, pero esto… —Carli negó con su cabeza— Es como tener trillizos, tres Isabella. ¿Cómo dijeron que eran sus nombres?

— Yo soy Ti…

— Sus verdaderos nombres, por favor —el patriarca Cullen daba miedo cuando se lo proponía.

— Mary Alice —Tink hizo un leve puchero con sus labios.

— Emmett.

— ¿Emmetterio?

— ¿Qué?, no, ¡no, carajos, no! —chilló Grizz, histérico— Solo Emmett, de verdad, si quiere le muestro mi ID.

— Bien, Isabella, Emmett, Mary Alice —los chicos gimieron al escuchar sus nombres—, espero que la próxima vez sepan comportarse, ¿estamos claros? De a poco irán agarrando el ritmo de nuestros domingos, ya verán…

— ¡Nosotros estábamos tranquilamente atrás, que conste! Sus siervos fueron a insultar a mi chica aquí —Grizz frunció el ceño y se cruzó de brazos— No me disculparé por algo que ellos merecían, ¡el panzón tiene una esposa caliente y no paraba de mirarle las piernas a B!, que carajos…

— Emmett, no es tu deber hacer pagar a las personas que cometan malos actos, todo cae en su lugar, ellos tendrán su merecido cuando este estimado, no por eso debes actuar de una manera agresiva.

— El otro tipo tenía toda la intención de golpear a B, joder, nosotros simplemente nos cuidamos el pellejo entre hermanos, somos familia, ¿por qué nos llega la bronca a nosotros cuando ellos fueron los provocadores? —preguntó Tink un tanto hastiada.

— Porque confío en que ustedes son más sensatos que aquellos pobres e ignorantes hombres —Carlisle sonrió con calidez—. Esta conversación termina aquí. Vendrán nuevamente a la iglesia, ¿cierto? —sus azules ojos estaban fijos sobre nosotros.

— Uh, s-sí, sí reverendo —contestó Tink sumisamente, luego de la especie de halago que había utilizado el reverendo Cullen hacia los chicos. Era una especie de halago, nunca nadie decía cosas buenas de ellos… De nosotros.

Joder.

Carli estaba haciendo de las suyas.

— Excelente, que Dios los bendiga muchachos, espero verlos como miembros activos de nuestra comunidad, y ojalá sepan pedir las disculpas apropiadas a nuestro señor, eso queda en vuestros corazones.

— Lo sentimos, reverendo Cullen.

Cabizbajos los tres pidiendo perdón. Olvídate de tu estrella dorada, B.

— Nunca pensé que ir a la iglesia fuera tan agotador, joder, necesito dormir.

Tink se tiró en la silla reclinable, soltando un escandaloso suspiro.

Estábamos a lunes por la mañana, la tienda estaba abierta, los chicos en el colegio, Edward en el trabajo. El día de ayer había sido largo, putamente largo, y eso que la misa solo fue en la mañana, pero Carli luego nos pidió ayuda para algunas cosas de la iglesia, en fin, habíamos acabado a eso de las ocho de la noche, finalmente nos pudimos ir a casa completamente exhaustos. ¡Él nos había hecho barrer toda la puta iglesia!, y limpiar, y sacarle brillo a unas cosas extrañas que tenían ahí. Santa mierda, no quería poner un pie en ese lugar nuevamente.

— El viejo se aprovechó de nosotros, joder.

— Deberías haber usado la carta de nuera, que se yo, que se apiadará de nuestras corrompidas almas, una mierda así —Grizz entornó los ojos— Emmetterio, ¿es que acaso ese es siquiera un puto nombre?, ¿quién coño puede llamarse así?

— "Carta de nuera", si claro, cuando se entere de que me toqueteo con su bebé le exigirá hacerse unos exámenes, espera y verás, y le hablará sobre aconsejarme para asistir a las reuniones de A.A., apuesto cien dólares a eso.

— Oye, ¿y? —Tink me esperaba expectante a que respondiera esa pregunta sin fundamentos.

— ¿Y?, ¿qué?

— En que andan el niño pijo y tú —movió sus cejas—, solo tiran o hay algo más ahí…

— Algo más ahí, definitivamente, ¿no has visto la cara de boba que pone B?, ni siquiera cuando creía que Cobain era un puto rockstar lo miraba de esa manera, mi querida Tink, hay que estar jodidamente ciego para no darse cuenta…

— No les importa una mierda, y tú cállate mira que yo también puedo hablar, empezando con el "Rose, perfecto nombre para una perfecta flor", ¿qué carajos fue eso? —Tink rio recordando a Grizz en modo conquistador.

— Ese gatita será mía, ya lo verán. Ese cabrón panzón no merece ese pedazo de mujer, joder, ¿por qué no me dijiste que habían mujeres así de buenas en Forks? —me sacó la lengua— y casada, por todo lo Santo, como se puede desperdiciar una carne así con un jodido papel que te ata hasta que la muerte los separe… O un abogado, vendría siendo la misma mierda.

— Rosie, Rosie, ella es prima de Edward —sonreí—, me odia, también.

— Causas ese efecto en la mayoría de las personas, B, no te preocupes.

— Tus palabras son un consuelo, amiga —entorné mis ojos—. Rose solo conoce una verga y es la de su esposo, quiero ver como juegas ahí campeón —Emmett alzó su pulgar en el aire, estaba a punto de decir algo más cuando un ruido proveniente de las afueras nos alertó.

Era un ruido demasiado conocido para nosotros.

Salimos a la berma, los tres, y nuestras sospechas fueron aclaradas. Unas amplias sonrisas se formaron en nuestros rostros al ver el grupo de motocicletas que se acercaba, eran alrededor de siete motos que venían en perfecta sincronía, en fila, el jefe del club a la cabecera en su Harley negra. Los siete usaban los mismos chaquetones de cuero con un estampado en la espalda que distinguía a su club. Cuando estuvieron lo bastante cerca aceleraron con más fuerza para hacer sonar los motores de esas bebés, los chicos comenzaron a vitorear enérgicamente. Algunas de las personas que pasaban por ahí se quedaban a mirar el espectáculo, otras personas que estaban en las tiendas que había a los alrededores se escondían, como si fueran maleantes que venían a saquear su preciado pueblo.

Capullos.

Los chicos estacionaron uno a uno en la vereda de nuestra tienda, apagaron los motores y el cabecilla se sacó el casco.

— Escuché que abrieron una tienda de tatuajes de puta madre en el aburrido pueblucho de Forks, y solo se me ocurrieron tres nombres para semejante locura —sonrió mostrando su blanquecina dentadura que resaltaba por el color dorado de su piel— Y no me equivoqué, ¡cabrones!

— ¡Han pasado jodidas décadas, lobo!

— Y por eso, hay que recordar viejos tiempos, ¿qué dicen?

Lobo alzó una de sus cejas, una peligrosa sonrisa en su boca lo hacía lucir más joven de lo que era. El resto de los motoqueros se retiró el casco y aullaron como lobos hambrientos. Tink y Grizz se acercaron a los muchachos y fueron saludando de uno en uno. Reí fuertemente y fui a abrazar a otro de mis más grandes amigos que había conocido en mi viaje por carretera.

El cabronazo de Jacob Black, jefe de los Wolfpack (4).


(1) "Yo estaré ahí para ti, te juro estas cinco palabras..." Bon Jovi, I'll be there for you.

(2) Las Banshees forman parte del folclor irlandés desde el siglo VIII. Son espíritus femeninos que, según la leyenda, se aparecen a una persona para anunciar con sus gemidos la muerte de un pariente cercano. Sus gemidos o gritos son espantosos para el oído humano.

(3) Auto-Tune es un programa con el que algunos cantantes afinan sus voces en las canciones, o les dan efectos y esas cosas.

(4) "Manada de lobos", sonaba mas lindo en inglés por eso lo puse así XD


¡Buenas madrugadas!

Ahora no pueden reclamarme porque les traje capitulo super rápidamente luego de la última actualización, ¡yay! todo gracias a que salí de vacaciones y mágicamente la inspiración llegó a mi. ¡Espero les haya gustado este capítulo!, siempre me pregunto porque los capítulos de este fic me salen mas largos que los de los otros, nunca he tenido una respuesta. Mil disculpas por la misa de Carli, pero yo no he ido a una iglesia desde que me arranqué de la primera comunión a las ocho-nueve, así que no se mucho de eso XDDDDD le pregunté a mi mamá para que me ayudara, así de perdida con el tema (?) Bien, aquí llegó un personaje que será el infierno personal de cierta chiquilla remilgada, mhmm. Oh, y la reacción de Rose al conocer a Emmett, sé que algunas pensaron que lo iba a mandar a la mierda... Nena, es Grizz, por Dios, ¿quién se aguanta? XDDDD Ahora me iré a ver una peli, les digo que mañana me pondré a escribir los capítulos para los otros fics, ando con la inspiración en buenas así que debo aprovecharla, pero me tomaré el break de la noche porque escribí toda la tarde este capítulo y acabo de terminarlo, necesito descanso jajajaj.

¡Nos estamos leyendo chicas!

¡Miles de gracias por sus palabritas en rr, alertas y lindos favoritos!

Lamb.