Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 12: ¡Nadie me hará bajar la velocidad!


Highway to hell – AC/DC


— ¿Qué carajos están haciendo aquí?

Jake sonrió misteriosamente y le dio un trago a la botella de cerveza que sostenía en su mano. Grizz y Tink estaban fuera con el resto de la manada, la calle que cruzaba la entrada de nuestra tienda era perfecta para realizar algunos trucos en motocicleta, el tráfico era bastante leve y los chicos se habían apoderado del lugar. Yo estaba dentro del local tomando una cerveza con uno de mis más grandes amigos. La carretera y el amor por la libertad nos habían unido unos años atrás.

— Estábamos de paso —se encogió de hombros—, no tenía ningún lugar exacto al que ir así que me dije "Amigo, es hora de hacerle una visita a tu viejo" —sonreí, asintiendo a sus palabras—, pero no podía no pasar a saludarte antes, amor —me guiñó un ojo coquetamente.

El muy cabrón.

— Tu viejo nos quería encerrar el primer día que pusimos un pie en este chiquero —Jake soltó una enorme carcajada—, así que te deseo suerte, la vas a necesitar, en una de esas y te desconoce. Después de todo no eres el flacucho bebé que creía las historias de La Push.

— Nunca voy a entender como no nos conocimos antes, ¡nuestros viejos son amigos!

— La vida tenía preparada otra historia para nosotros, compañero —chocamos nuestras cervezas y volvimos a reír.

— ¿Y el mocoso?

La última vez que nos habíamos visto Floyd rondaba por el año y algunos cuantos meses. Mi renacuajo aún tenía un peluche de lobo que Jacob le había dado aquella vez, él todavía dormía con el destrozado peluche que había sufrido bajo las garras de Amy, la camaleón tenía algo en contra de ese pobre animal de felpa. Con todo el jaleo de la llegada de los Wolfpack, había olvidado por completo darle una llamadita a mi adorada hermana para que me hiciera un enorme favor.

— Floyd está en la primaria —dejé la botella de cerveza sobre la vitrina principal y marqué el número de mi hermana en el teléfono celular— Hey, Ness, ¿qué onda?

Isabella —murmuró seriamente. Rodé mis ojos por su tono de voz—, ¿necesitas algo?

— Estás donde Sue, ¿no es así?, algo mencionó papá sobre no tener clases…

Hubo un accidente en el laboratorio de química así que las clases se suspendieron —agregó con voz monótona—, y sí, estoy donde Sue ahora mismo. ¿Para qué me estás llamando hermana?

— Enana, necesito que me hagas un favor putamente enorme…

¿Otro más? —resoplé, ella iba a salir con su "solo si tú haces algo a cambio", estoy segura.

— Haré lo que me digas, lo juro Ness —Jake me miraba con entretención y una pizca de confusión en su rostro al verme interactuar con mi hermanita por teléfono—, ¿podrías ir a recoger a Floyd y Grace a la primaria?, estoy un tanto atareada en el local y le prometí al minino que hoy iría por ellos para que pudiera hacer una de sus mierdas esas que hace en las consultas…

Está bien —hice un gesto de victoria que causó la risa de mi amigo—. ¡Nos vemos el próximo domingo en misa, hermana!

Pendeja del demonio, ella sabía cómo hacerme sufrir, la puta madre.

Corté la llamada y me tiré como un asqueroso sacó de papas sobre el jodido taburete. ¡Ya no quería saber nada más de la iglesia!, con un domingo era suficiente, la buena acción de la vida, ¿por qué Renesmee trataba de hacerme sufrir de esta forma?, algún día hablaría con la nena seriamente, su odio hacia mí no podía ser tan grande, ¡antes ella me adoraba!, aún tengo guardado un dibujo en mi cartera de cuando ella tenía nueve, siempre lo llevaba conmigo. En esa época era una niña dulce y bastante tímida, me gané unos cuantos enemigos –qué novedad B– por tener que defenderla, ¡era la nenita más tierna que había pisado la tierra! Y ahora, ahora la pobre era una arpía.

Debe ser culpa de la puta pubertad.

— Creo que me he perdido bastante mierda por aquí —se acomodó bien en su silla, después de quitarse la chaqueta de cuero con el logo de su club—, ¿Quién coño es "minino"?, ¿Grace?, ¿Ness?, ¿has agrandado la familia, nena? Me siento jodidamente perdido en esta ecuación.

— Minino es mi elegido —me encogí de hombros y bebí de mi cerveza— A Gracie y Ness las conocerás luego, espera y verás.

— ¿Me cambiaste por un jodido gato?, ¡Los lobos somos mil veces mejores muñeca!, ¿un gato?, ¿un gato todo marica?, los gatos aruñan B, los lobos muerden —sonrió con picardía y movió sus cejas con sugestión—, no sabes lo que te estás perdiendo.

— El día en que piense en tener algo contigo, ese mismo día, me comeré una cucharada de mierda.

— Mi ego se ha ido al carajo, siempre fuiste buena en eso, no has perdido tu toque —inclinó su botella hacia mí—, ¡salud por eso! —chocamos nuestras botellas y dimos el último sorbo.

Estuvimos charlando un tiempo más, de fondo se escuchaba el motor de las motocicletas al acelerar y los chicos con sus vitoreos, alentando a quien coño fuera el que estuviera haciendo las piruetas. Paul era bastante bueno en las piruetas, casi el mejor en la manada de Jake, aunque mi querido lobito del demonio no se quedaba atrás, tenía sus reservas guardadas pero no alardeaba mucho… Al menos no cuando no había gente frente a él para hacerlo, era un jodido egocéntrico hijo de puta que amaba ser el centro de atención. La campanita de la tienda sonó indicando que alguien había entrado en nuestro templo, me giré a ver a la persona, una gigantesca sonrisa se posó en mis labios.

— Te dije que me tendrían aquí nuevamente, y he venido por eso –el chiquillo apuntó mis aretes.

— ¡Nau! —chillé con alegría, poniéndome de pie y dándole un cariñoso abrazo seguido de un beso en su mejilla—, pensé que te habías olvidado de nosotros, mocoso, ¿todo bien con el tatuaje? —le pregunté. El morocho sonrió y asintió fervientemente, levantando su polera para mostrar la obra de arte que Grizz había hecho.

— Quedó de puta madre, los colores ni siquiera se han ido, ¡son unos genios! —rio, volviendo a acomodar su polera—, y ahora que pude juntar el dinero para el arete en mi ceja, aquí estoy. La señora Cullen me dejó trabajar en su tienda los fines de semana para que pudiera lograrlo —sonreí.

— Bien enano, ¿te molesta si lo hacemos aquí? —apunté la silla reclinable donde se hacían los tatuajes—, o prefieres ir al saloncito…

— Aquí está bien, B, ningún problema —el muchacho se sentó ahí en la silla a la espera—. Por cierto, tienes un espectáculo de lujo ahí fuera, ¿quiénes son ellos?, sus motocicletas están geniales…

— Unos amigos que no veía hace bastante tiempo —murmuré mientras me desinfectaba las manos y me ponía los guantes quirúrgicos—, el hombre aquí presente es el jefe de la manada. Saluda al chico, Lobo.

— Qué onda, Nau —el chiquillo soltó un gemido de sufrimiento cuando Jake pronunció su apodo con burla.

— ¡Es un buen apodo! —chillé de vuelta, poniéndome frente a él con la bránula en mis manos—, deberías ser un poco más agradecido, mocoso.

— Es gay —murmuraron ambos a la vez, como si fuera obvio.

— Es perfecto —y atravesé su ceja rápidamente sin más. Soltó un pequeño siseo al sentir la aguja en su piel, nada más exagerado, cambié la aguja por el piercing inicial y luego de tener todo listo, volví a sonreír—, un trabajo fácil, tienes que elegir un arete para que lo cambies luego de una semana, ¿sí?, ahí en la vitrina tienes bastantes modelos.

El muchachito, sonriente, se bajó de la silla de un salto y caminó hacia la vitrina donde había más piercings de los cuales podía elegir. En ese mismo instante la campanilla de la puerta volvió a sonar anunciando la llegada de una nueva persona, ni siquiera tuve que girarme a ver quién carajos era, los gritos que me llegaron al cerrarse la puerta no fueron necesarios.

— ¡Mami, mami, mami! —sentí a Floyd chocar bruscamente con mis piernas y abrazarse a ellas.

— ¿Estás bien renacuajo? —me senté sobre la silla reclinable con el ceño fruncido, tratando de separar a Floyd de mí. Él lucía asustado, como la puta madre, su pequeño cuerpecito tiritaba levemente— Eh, amor, mírame, ¿Floyd?, ¿estás bien mocoso?

— ¡Haz que se callen, mami! —se cubrió sus orejitas y comenzó a negar con su cabeza—, ¡no me gusta!

— ¿Qué se callen, quién?, bebé si no me dices que pasa no puedo entenderte —lo tomé entre mis brazos y lo senté sobre mi regazo, tratando de que se calmara.

— ¡Las motos, mami! —hizo un adorable puchero, sus ojitos cristalinos.

Antes de que pudiera hacer algo para que mi hijo se sintiera bien, Jake se había puesto de pie y había abierto la puerta de la tienda. Solo le bastó un chiflido exageradamente fuerte para hacerse oír entre los chicos de su manada, el bullicio que había fuera pronto dejó de existir y la calma se apoderó de nosotros una vez más. Jake volvió a tomar asiento sonriente, alzando sus cejas en el proceso y guiñándome un ojo.

— ¿Está mejor ahora, bebé? —Floyd asintió, escondiendo su carita en mi pecho.

Mis ojos se desviaron de mi hijo hacía la muchacha que estaba a un costado mío. Su molesto rostro me miraba de una manera acusadora, como si fuera mi culpa el susto que había pasado Floyd. ¿Cómo iba a saber yo que le iba a dar miedo?, ¡a él no le daba miedo cuando montábamos en la motocicleta con sus tíos! Renesmee estaba a punto de soltar toda su mierda sobre mí cuando un tenue sollozo le impidió proseguir, mis ojos bajaron hacia la nenita que se afirmaba firmemente de su mano y trataba de borrar las lágrimas que corrían por sus mejillas.

Ah, mi corazón de mamá osa estaba sufriendo con esa imagen.

— Nunca tienes consideración, debería darte vergüenza ser…

— Cierra el pico, mocosa —le di una mirada molesta—. Grace, princesa, ven aquí —palmeé mi pierna libre y estiré mi mano hacia ella para que la tomara. La pequeña Weasley dudó un momento antes de tomarla y caminar hacia mí con lentitud.

Nahuel, que había sido presente de todo esto, la ayudó a acomodarse sobre mi pierna libre.

— Ten —se sacó un dulce de la chamarra que andaba trayendo—, las princesitas no deben llorar —le sonrió con dulzura a la nena y juro por Carli que lo quise más que nunca como miembro de mi familia. ¡Ness abre los ojos, joder!

— Gra-Gracias —murmuró mi pequeña. La atraje hacia mi pecho y besé su cabeza, tal y como había hecho con Floyd, quien permanecía en silencio sentado junto a Grace. La niña comenzó a comer su dulce, dejando de sollozar en el proceso.

— ¿Nahuel? —mi hermanita frunció el ceño al ver al chiquillo aquí—, ¿qué estás haciendo aquí? —su ceño se pronunció más aún cuando deparó en el arete que ahora había en su ceja— ¿Isabella te ha hecho eso?

— U-Uh… —Nau carraspeó y sus mejillas se tornaron de un suave rosa, desviando la mirada se encogió de hombros y, luego de mostrarme el arete que había elegido y entregarme los dólares, salió disparado de la tienda.

¡Oh, él era tan jodidamente adorable!, mi hermanita era tan putamente boba.

— ¿Cómo están mis dos amores? —ambos renacuajos me miraron con sus ojitos acuosos por haber llorado. Grace sonrió suavemente hacia mí y Floyd dejó un beso en mi mejilla—, siento el show de afuera, no pensé que les vendría tan mal, cuando lleguemos a casa les haré… —hice una mueca con mis labios, pensando mejor mis palabras— Le diremos a Simba que haga unas ricas galletas —los pequeños rieron y asintieron.

— ¡Papi hace unas galletas de limón bien yummy! —chilló la pequeña Weasley, volviendo a su alegría de siempre.

— Nunca he comido galletas de limón, tía Reneswe hace de cocholate, ¡también le quedan yummy! Mamá una vez hizo galletas para Navidad —Floyd se acercó a Grace y "susurró" en su oído—, pero esas parecían como piedrecitas…

Inflé mis mejillas al escuchar la atronadora risa de Jake y ver la pequeña sonrisita de suficiencia en los labios de Ness. Cría cuervos y te sacarán los ojos, dicen, el enano ni siquiera agradecía el esfuerzo. Me había quemado los dedos aquella vez sacando las jodidas galletas del horno. Estábamos en Alaska esa vez, habíamos conocido a Irina, una chica Checoslovaca que tenía una adorable cabaña en el bosque. Nevaba asquerosamente y nuestra Van no tenía los complementos necesarios para andar por carreteras congeladas. Si no hubiera sido por Irina habríamos muerto del puto frío que hacía, a Grizz casi se le congelan las bolas, no se lo deseo a nadie, el hombre gritaba a horrores. Fue un poquitín gracioso, debo confesar, ¡el chillaba como Alvin y las ardillas! Ahí salió la idea de hacer galletas a modo de agradecimiento… Galletas que pasaron muchas horas bajo el sol, putas galletas que parecían carboncillo en vez de galletas en sí.

— ¿Así que eran dos y no uno? —Jacob apuntó a los niños con un ademán de su cabeza— Mami B, ¿ella también es tu hija?, es una nena adorable, debe haberlo sacado del gatito, ¿no?, porque tú de adorable… —negó con su cabeza, divertido.

— Gracie es hija de Simba, ella no es… —estaba a punto de decir que no era mi hija cuando sus grandes y expresivos ojos verdes se posaron en mí. Había algo en su mirada inocente que me hizo retractarme de mis palabras. Estaba llena de mierda, por Dios— Ella también es mía, sí —sus ojitos se iluminaron y se acurrucó más junto a mí.

— Ella no es tu…

— Renesmee, cállate, joder —le di una mirada asesina para que mantuviera esa remilgada boca cerrada—. Muchas gracias por ir a buscar a los chicos, nos vemos el domingo en la puta iglesia.

Ese era un "hasta la vista, baby" que ella no entendió muy bien.

— No puedes tomarte esas atribuciones —frunció el ceño y se cruzó de brazos—, ¿qué dirá Edward al respecto?, ¿acaso él sabe sobre esto?, creo que sería conveniente que fueras a confesarte con el reverendo Cullen, si quieres puedo pedir un tiempo para ti cuando vaya a mis reuniones de jóvenes —suspiré, contando mentalmente para no partirle el rostro a mi hermanita.

— ¿Y la monjita aquí quién es? —Jake le dio una mirada a Renesmee que –válgame Dios–, la nena estaba que moría de un infarto. Esto se iba a poner jodidamente bueno, señor, y yo estaba en primera fila para ver el espectáculo.

El lobito observó a Ness minuciosamente, su mirada la recorrió desde sus apenas visibles tacones, luego pasó por su larga falda, su camisa de mangas largas, el rubio cabello suelto de Ness que tenía una extraña tonalidad rojiza y finalmente la observó fijamente a los ojos, con una sonrisa que desprendía burla. Los verdes de Renesmee resplandecían llenos de furia, mientras que los negros ojos de Jake brillaban más que una puta estrella, llenos de diversión.

— Lobo, te presento a mi hermanita menor. Ella es Nessie.

— Mi nombre es Renesmee —me fulminó con la mirada y luego miró despectivamente a Jacob por sobre su hombro—, supongo que aquí tenemos a otro de tus "amigos", ¿o me equivoco hermana?

— ¡Esto es una maldita joda! —Jacob soltó una sonora carcajada, apuntó a Renesmee y luego volvió a reír— ¡Carajos!, ¡no puedo creer que la reencarnación de la virgen María sea tu hermana!, ¿qué coño te paso a ti para salir tan así?, ¿mamá te tiró de la cuna?

Jacob Black, el puto de Jacob Black se puso de pie y caminó alrededor de una ofuscada Renesmee luego de soltar esas palabras como si nada. Era como si el muy cabrón la inspeccionara. Estaba jugueteando con ella, sacándola de quicio. Tomaba la falda de mi hermanita y la levantaba, para que esta lo mirara incluso más molesta de lo normal y golpeaba su mano alejándola de ella. En uno de sus jueguitos Ness resopló tan fuerte por la indignación que un mechón de su rubio cabello se salió de lugar, cayendo deliberadamente entre sus verdes ojos. Jake quedó frente a ella y tomó el mechón de cabello entre sus dedos, luego lo acomodó lentamente tras su oreja.

La sonrisa del rostro de Jacob no se borraba, Ness estaba cada vez más roja a medida que Jake, sin pudor alguno, acercaba su jodido rostro al de ella. Tentándola a perder los estribos. Esto… ¡Santa mierda, nunca me había divertido tanto! Las cosas como son, Renesmee necesitaba un poco de emoción en su vida, alguien que le jodiera los ovarios para que dejara de ser tan… Tan… Irritantemente amargada con la vida y las personas.

Al verlos a los dos una canción se vino a mi mente inmediatamente, podía escuchar al exquisito hijo de puta de John Mayer cantando su cover de Free Fallin'. Santa mierda, esto era mejor que una telenovela, ¡ya sabía yo que Forks me traería cosas buenas para divertirme! Incluso y cuando veía venir una explosión grande entre estos dos, casi como Troya ardiendo.

— Aléjate de mí —susurró mi hermanita entre dientes, observando fijamente a los ojos de Jake.

— Aléjame —murmuró Jake, acercando su rostro más al de ella y sonriendo de manera pedante.

— ¡Isabella has algo!, ¡es tu novio! —entorné mis ojos y abracé a mis pequeños que veían la escena al igual que yo.

— Nope, no me meto en mierdas ajenas. Arréglatelas solita, ya estás bastante grandecita.

Mi hermanita me miro con un odio que me atravesó completamente. Ah, tendría que haberla ayudado para calmar la paz, pero lo que hizo a continuación no pude creerlo ni aunque lo vi en primera plana. Era una puta espectadora VIP. Nessie soltó un gritito lleno de exasperación y sin más le propinó un jodidamente buen rodillazo a Jacob en sus partes nobles. Santa mierda, el pobre idiota iba a quedar sin cojones, ya lo veo, ese rodillazo fue de puta madre, como si yo se lo hubiera enseñado, ¡juro que escuché las pelotas de Jake romperse justo en el momento en que cayó al suelo doblado a causa del dolor!, yo no podía más de la risa. Escondía mi cabeza entre mis chicos y reía a mandíbula batiente, mis nenes también reían junto a mí a ver los extraños movimientos de dolor que hacía Jacob en el suelo. Y aun así, a pesar de todo, él mantenía su sonrisa.

— ¡Lo pensarás dos veces la próxima vez antes de siquiera tocarme un cabello, tú… —Renesmee infló sus mejillas y dio media vuelta para salir del lugar— ¡Infame!

Ness dejó la tienda dando grandes zancadas, podía ver el puto humo salir de su cabeza gracias al idiota de Jacob, ella dio un portazo al salir que casi rompió mi corazón, ¡mi jodida puerta no tenía la culpa! Senté a los chicos sobre la silla reclinable para así ponerme de pie. Miré a Jake desde arriba, cruzada de brazos y sonriendo. Ah, me sentía poderosa observándolo de esta manera, pobre cabrón, si tan solo pensara con la cabeza que está sobre sus hombros.

— Eh, idiota, ¿necesitas algo de hielo para tus bolas?

— Lo que necesito es un pedazo de eso —y apuntó hacia la puerta, por donde Renesmee había salido.

— Lamento decirte que no será posible, lobito, mejor te vas buscando por otro lado…

— Esa fierecilla será mía, amor —me guiñó un ojo—, ya verás cómo me meto bajo esas horrendas faldas. ¿Qué es la vida sin retos?, y estoy seguro de que este reto será tan dulce como la miel…

— Espero que estés hablando de mi hermanita en sí.

— Hablo de lo que hay debajo de esa asquerosa falda, muñeca. Niégame que es nuevo.

— Nuevecito de paquete, hombre, puede que incluso la chiquilla tenga telarañas, tal vez tendré que prestarte la podadora de minino si quieres meterte allí en el Amazona, quien sabe, quien sabe…

— ¡Y ahí lo tienes!, el olor a nuevo me enciende.

Hice una mueca de repulsión a modo de broma. Para que estábamos con cosa, algunos bastardos tienen ese fetiche de mierda de quedarse con la flor de las chiquillas vírgenes. Él era un completo asqueroso, pero estaba jodidamente loco si pensaba que iba a dejarlo meter sus sucias garras en las faldas de mi casta y pura hermanita. Este lobo no se iba a comer a la indefensa caperucita, no con la jodida hermana que tiene. ¡La flor de Renesmee estaba destinada a Nahuel no al lobo bueno para nada!

— ¿Qué le pasó a la enana? —Grizz entró a la tienda luciendo confundido—, ella iba maldiciendo a medio mundo y desenado que la ira del todopoderoso cayera sobre todos nosotros.

— ¡Tía Reneswe le pegó a él en sus partes! —Floyd cruzo sus piernecitas e hizo una mueca de dolor.

— ¿Él?, ¿es que no me reconoces renacuajo? —Jake, que ya estaba sentado en la silla nuevamente, hizo un sonido de desaprobación con su lengua— me hieres, y yo que te di ese jodido peluche para que no olvidaras al amor de tu madre…

— ¿Mami? —Floyd guio sus ojos hacia mí, luciendo confundido.

— Él es tu tío lobito, mi amor —le guiñé un ojo a mi pequeño—, te conoció cuando eras así de chiquito —junte mi dedo pulgar e índice, exagerando—, hace bastante que no nos veíamos, fue quien te regalo a Wuf cuando eras un nene.

— ¿Y es tu amor, mami? —me preguntó, su ceño fruncido levemente—, ¡yo soy tu amor mami!

— Claro que sí, renacuajo, tú eres mi amor —sonreí divertida por el arranque de celos de mi bebé.

— ¿Puedo ser tu amor también? —me preguntó Grace, completamente sonrojada.

— Claro bebé, tú también puedes serlo —le guiñé un ojo.

— ¿Y Eward? —Floyd ladeó su cabecita, inquiriendo—, ¿Eward también es tu amor mami?

Me iba a dar alguna mierda con la mención de la palabra "amor" tantas veces.

— Vale, el minino también lo es. No se les puede tener contentos a ustedes, ¿eh? Dios santo, tengo demasiados amores para ir contándolos —Grizz y Jake rieron por mis palabras.

La puerta de la tienda volvió a abrirse escandalosamente. ¡Joder!, ¿cuál era el problema de todos?, ¡la maldita puerta no le había hecho daño a nadie! Tink entró enfurruñada seguida de un divertido Cobain, mi chica le mostró su dedo medio y le dijo sutilmente donde podía metérselo, y que aun así tendría espacio para su zapato, que iría directo a su culo si la seguía molestando de esa manera. Jasper no tomaba enserio sus palabras y eso a mí me daba un poquito de lástima, el muy cabrón no tenía idea de lo que Tink era capaz, ya la había visto yo tratando de sacarle los ojos a alguien con una cuchara en uno de sus días de furia. Todas sufrimos en esos putos días donde nos desangramos a morir, pero ustedes no quieren estar cerca de Alice en los días R, joder, no.

— Cada insulto tuyo es un halago para mí, hadita.

— ¡Vete a la mierda! —Tink entró a mi salón de piercing y dio un nuevo portazo al cerrar.

— ¿Qué carajos le hiciste a Tink?, ¿te das cuenta de que tendrás que dormir con un bate al lado de tu cama?, ella es completamente capaz de matarte mientras duermes, Cobain —Jazz rio y negó con su cabeza.

— Vaya, vaya, mira lo que trajo el viento —el rubio alzó una de sus cejas en dirección a Jake—, ¿aun tratando de conquistar a la muñeca?, te ha costado un buen, cabrón, te falta algo que nunca podrás tener… —Cobain se acarició la barbilla y luego sonrió con diversión— ¡El apellido Cullen!

— Ya quisieras tenerme de hermano, imbécil.

— Ya quisieras tú ser mi hermano para acabar con B —Jake frunció el ceño y Jasper sonrió abiertamente—, ¿no se lo has dicho cariño? —me preguntó con fingida indignación—, B está felizmente jodiendo con mi hermanito…

— ¿Él es el minino? —asentí, encogiéndome de hombros—, ¿todo queda en familia entonces?

— ¿Es que tienen ganas de hinchar mis ovarios?, no empieces por ahí Cobain —lo apunté con mi dedo índice, advirtiéndole desde ya que no estaba para sus jueguitos—. Y tú no te metas, joder, ¡qué les importa si estoy con minino o no!

— Y yo que realmente estaba feliz cuando tu hermanita me llamó tu novio —hizo un exagerado puchero.

Ah, ¿por qué me hacía esta clase de amigos?

— El único que no ha estado bajo las garras de B has sido tú, cabrón —Jasper palmeó el hombro de Grizz, quien sonrió—, ¿cómo le hiciste para no caer bajo sus encantos?, entiéndase como encantos… En realidad la nena no tiene encantos, uno simplemente cae… Deben ser los tatuajes.

— Deben ser los tatuajes —concordó Jake, asintiendo.

— B es como mi hermana pequeña, coño. Me da escalofrío tan solo pensar en ella como algo más, joder.

— Siempre quise saber tu secreto, Grizzly —comentó el lobito como si nada.

— ¿Mi secreto?, ¿de qué carajos hablas?

— Grizz, ¿cómo la hiciste todos estos años para viajar junto a dos chicas cachondas y sin tener una jodida erección en el proceso?, santa mierda, yo no hubiera durado ningún jodido día. Te admiro, cabrón.

— Eh, nunca dije que no tuve problemas con mis pantalones. ¿Han visto a Tink en bikini?, tiene un culo realmente agradable, hermanita adoptiva o no, el soldado no oye ordenes cuando se trata de ponerse firme —los chicos chocaron sus puños y rieron como unos jodidos trogloditas.

¡Eres un puto cerdo asqueroso Grizzly!, ¡debería amarrar tus bolas en un lindo lazo la próxima vez que uses "ponerse firme" y "el culo de Tink" en la misma oración, cabronazo!

Y las risas pararon abruptamente.

Los chicos lucían consternados y los tres cubrieron sus partes delanteras sin siquiera darse cuenta.

Fue mi momento de reír, ¡esa es mi chica!

— ¿Mami? —Floyd tiraba de mi playera suavemente para llamar mi atención.

— ¿Si, renacuajo?

— ¿Qué es erección? —me preguntó con inocencia, esperando pacientemente a mi jodida respuesta.

— Es… Es un… Es un insulto, así que no deberías decirlo nunca más, en especial frente a minino, perderás un dólar si dices esa palabra dentro de casa corazón —le guiñé un ojo y Floyd asintió fervientemente.

— ¡Santa erección! —gritó Jake, riendo—, es hora de que nos marchemos con los chicos, el viejo me espera.

— Que te vaya de puta erección, compañero.

Y volvieron a reír como unos idiotas.

— Ustedes… Y así después tienen el jodido descaro de decir que los hombres son más inteligentes que las mujeres.

¡Más inteligentes mis tetas! —chilló Tink aun encerrada en la sala de perforaciones.

— ¿Qué erección les pasa?, ¡déjense de tantas erecciones!, ¡mujeres!, ¡no saben cómo erección divertirse!

Me arrepentí tanto de haber usado esa mentira frente a los idiotas de mis amigos.

Estaba segura de que escucharía la palabra "erección" por un largo, largo tiempo.

¿Estás en casa ya con los chicos?, yo he tenido una emergencia, estaré hasta un poco más tarde aquí en la consulta. ¿Recuerdas a Ethan?, el niño ingreso en Urgencias y debo examinarlo. Espero Grace no haya sido un problema, realmente no tenía con quien dejarla el día de hoy y…

Minino hablaba hasta por los codos. Tenía el teléfono sujeto con mi hombro, completamente pegado a mi oído, mientras terminaba de vestir a Grace y comenzaba a ponerle la ropa a Floyd. Rodé mis ojos cuando Edward se disculpó como por enésima vez por haberme dejado a la pequeña Weasley. Por Dios, el cuidaba de Floyd en todo momento, ¿tanto le costaba creer que su hija no era ningún problema para mí?, ¡Floyd sí que era un problema!, Grace es la niñita más tranquila que he conocido.

— Minino, para ahí —suspiré y me senté sobre la cama de Grace—. No es ningún problema cuidar de Grace para mí, lo sabes, caracoles, sabes que ella es realmente tranquila, el terremoto es otro aquí —le di una mirada a Floyd que sonreía inocentemente—. ¿A qué hora llegarás a casa?

¿Por qué?, ¿me extrañas, Isabella?

— Que va, ya quisieras —resoplé al sentir mis mejillas ponerse de un absurdo rosa.

— ¡Mamá está rosa!, ¡mira Grace, mami está de color rosa! —Edward rio al otro lado de la línea al escuchar los gritos del delator de mi hijo. Él era un traidor de lo peor, desde que estábamos con Edward y Grace se había cambiado de bando, ¡él era más un Cullen que un Swan, joder!

— Ustedes, quédense aquí, hablaré con Edward fuera —ambos asintieron—. Y tú, algún día me vengaré de ti —Floyd abrió sus ojos de dos en dos y tragó saliva—, así que ve preparándote muchachote…

Salí de la habitación de Grace y cerré la puerta tras de mí, me recargué contra ella y sostuve el teléfono con mi mano.

No tiene nada de malo que me extrañes, Isabella. Yo lo hago, te he extrañado todo el día...

— Eres un cursi de lo peor, minino, ¿te lo han dicho? —sonreí de todas maneras a sus palabras tiernas.

Aun así te gusta escuchar mis cursilerías, no puedes negarlo. Apuesto mi sueldo a que estás sonriendo.

— Me has pillado —reí—. Bien, debo terminar de acostar a los chicos, ¿nos vemos más tarde?

No es necesario, no sé a qué hora llegaré, duerme con tranquilidad.

— Nos vemos más tarde —murmuré sin derecho a replicas. Edward suspiró al otro lado de la línea.

Nos vemos entonces… Te quiero —dijo con un dulce tono de voz.

Él simplemente quería joderme.

— Lo mismo aquí, minino —sonreí cuando lo escuché reír quedamente. Al cortar la llamada suspiré como idiota. Algo me estaba haciendo él, algo que me estaba convirtiendo en una blanda de lo peor. Pero eso no era lo malo de esto exactamente, lo peor era que me gustaba.

Nuevamente fui a la habitación de Gracie donde estaban los dos mocosos esperando por mí ya dentro de la cama. A ellos le había gustado lo de dormir juntos así que me habían pedido que los dejara dormir una vez más, como no le veo nada malo a eso los dejé, pero tendría que hablarlo con Edward luego, tal vez y le molesta o algo. Me acerqué a los chicos y besé sus frentes, deseándoles buenas noches.

— ¿Papi llegará más tarde? —asentí a Grace y acaricié su cabello— ¿Bella?

— ¿Si, princesa?, ¿qué pasa?

Grace removió sus manitas con nerviosismo, luego le dio una mirada a Floyd, quien la alentó con un gesto de su cabeza a que me dijera lo que fuera que quisiera decirme. Me enternecía como los mocosos estaban conectados, era como si tuvieran un vínculo especial, a veces era como si fueran realmente hermanos, ¡como Tink, Grizz y yo! La pequeña Weasley suspiró y, con sus regordetas mejillas de un tenue rosa, me preguntó con su suave voz:

— ¿Q-Quieres ser mi mami?

Parpadeé un par de veces ante la pregunta que no me esperaba.

— ¿Quieres que sea tu mami? —asintió con fuerza varias veces, sus bucles naranja rebotando con el movimiento— Yo… Encantada, muñeca —sonreí y volví a besar su frente. Sus bracitos rodearon mi cuello y me abrazó, correspondí el tierno abrazo que me estaba dando. Por sobre su hombro observe a Floyd que nos miraba sonriente, le guiñé un ojo y desordené su cabello con mi mano libre.

Me alejé de ellos y caminé hacia la puerta para salir del lugar.

— ¡Buenas noches mami! —chillaron ambos mocosos a la vez desde sus camas.

Suspiré y luego sonreí.

— Buenas noches, mis renacuajos.

¿Isabella?, Isabella, cariño despierta.

Gruñí a la persona que osaba a molestarme en mi dormir y seguí en el país de los sueños. Estaba teniendo un sueño realmente hermoso, uno donde Edward hacía galletitas fiesteras (1) solo vistiendo un delantal de cocina. No había nada más bajo ese puto delantal. Oh, la imagen Dios mío, con la imagen de su jodidamente perfecto, y –¡gracias al todopoderoso!– todo mío, cuerpo, se me hacía agua la boca. Él se movía por la cocina con maestría, sus ojos puestos en mí en todo momento. Maldito hombre caliente que me tortura hasta en sueños. Minino preparaba unos plátanos con miel, frente a mí, le echaba la miel a la fruta tan eróticamente que estaba segura me orgasmearía ahí mismo. Lo único que yo quería era comerme su maldito plátano.

Abrí mis ojos perezosamente y parpadeé un par de veces para enfocar la vista.

Un sonrojado Edward estaba frente a mí, sonriendo con pudor.

— ¿Eh? —murmuré, sentándome en el sofá y restregando mis ojos—, ¿qué puta hora es?

— La una de la madrugada, Isabella —carraspeó—. Yo… uh, ¿qué estabas soñando?

— Te mueres —cerré mis ojos y me eché hacia atrás, gimiendo al recordar el hermoso sueño—, te mueres de un jodido infarto. Creo que tengo una fantasía sexual y tú, minino, me la cumplirás algún día.

— ¿Tiene que ver con plátanos?

— Y miel —abrí mis ojos y sonreí pícaramente—. Simba, plátanos y miel, una combinación de muerte. Se me hace agua la boca tan solo pensar en esa combinación —mordí mi labio inferior sin poder quitarme la imagen de Edward vistiendo el delantal de cocina—. ¿Tienes un delantal de cocina?

— Lo tengo, sí —frunció el ceño mientras asentía—, ¿por qué lo preguntas?

— Tendremos que dejar a los chicos con los abuelos alguna noche de estas —sonreí pensando en el hermoso futuro de mi vida sexual—, y tú usarás eso para mí… Solo eso —Edward entornó sus ojos, sonriendo tímidamente.

— Me encantaría escuchar lo que tienes que decir sobre ese sueño, cariño —frunció el ceño levemente—, pero al llegar a casa me encontré con un regalo en la entrada y… —fue interrumpido por el sonido de un motor acelerando— Creo que te buscan fuera.

— ¿Quién?

— Bueno, no lo sé. Solo sé que nuestra acera está repleta de motocicletas, unas ocho o nueve —me puse de pie y negué con mi cabeza. Ellos volvieron a hacer sonar sus motores—. Creo que será mejor que salgas luego, los niños… —hizo una mueca con sus labios.

— Quiero mi beso primero —me crucé de brazos y alcé una de mis cejas a la espera. Edward sonrió suavemente y se acercó a mí, inclinó su cabeza y dejó un casto beso sobre mis labios—, ¿solo eso minino?, ¿no que me habías extrañado? —rodé mis ojos y lo jalé del cuello de su camisa.

Nuestros labios se juntaron explosivamente, un beso pasional, de esos que realmente te demuestran cuanto había extrañado a alguien. ¡Él era muy tímido para este tipo de cosas pero para eso estaba yo! Me encantaba besarlo, sobre todo cuando se ponía tímido, era una cosita adorable.

— Sabía que me habías extrañado —susurró, juntando su frente con la mía.

— Te dije que yo soy más de demostrar las cosas que decirlas —le guiñé un ojo y lo besé otra vez—. Iré a ver que quieren estos idiotas, ¿sí? Espérame aquí, vuelvo en un rato.

Dejé al minino en la sala de estar y salí fuera donde se encontraban las motocicletas tal cual Edward dijo. Los chicos al verme salir se sacaron los cascos y sonrieron, Tink y Grizz estaban entre ellos, sonriéndome también. Me crucé de brazos y alcé mis cejas, bajando los escalones de entrada. Y ahí me quedé, de pie esperando que hablaran sobre que carajos estaban haciendo aquí perturbando la paz del tranquilo barrio donde quedaba la casa de Simba. Los muy idiotas en respuesta volvieron a acelerar los motores de las motocicletas, todas juntas a la vez.

— ¡Guarden silencio, carajo! —grité, moviendo mis brazos para que bajaran el puto volumen— Mierda, ¿qué coño les pasa?, ¡hay niños durmiendo en casa! Putos inconscientes —negué con mi cabeza enfurruñada—, ¿qué mierda quieren?

— ¿Quién coño eres tú y que carajos hiciste con B? —preguntó Jake, exagerando por supuesto— Hemos venido a invitarte a una joda.

— Lo siento, no puedo.

Tuve nueve pares de ojos sobre mí, no podían salir del asombro a mi negativa.

Ugh, me molestaba eso.

— B, ¿estás enferma? —me preguntó Paul, el chico de las piruetas— Hace tiempo que no nos vemos, ¡vamos, nena! Ven con nosotros a La Push, la pasaremos de puta madre —los chicos secundaron su propuesta con vitoreos y sonrisas.

— El problema aquí es que yo tengo un enano… —me refregué el rostro con la mano, no iba a caer en la tentación, joder, tenía que ser fuerte— Dos enanos, tengo dos enanos y un minino dentro que me esperan para dormir —por favor Dios no me dejes caer en la tentación.

Solo mi yo interno sabía cuántas jodidas ganas tenía de irme de joda y tomarme una birra como el mundo manda.

— Antes Floyd no era un problema —comentó Tink—, antes eras chévere bebé, ¿qué te está pasando?, ¿el niño pijo no te da permiso?, ¿es que acaso tienes que pedir permiso?, ¡vamos B, pasemos un buen rato mujer!

Ellos eran los peores amigos de la existencia.

¿Es que acaso no podían ver que yo estaba tratando de ser responsable por todo lo Santo?

— ¡Vamos B, será solo un ratito!

Y ellos empezaron a gritar mi nombre en coro, "¡B!, ¡B!, ¡B!" como jodidos idiotas. Ah, yo estaba entre la puta espada y la pared, santa mierda. Me debatía entre ir solo un momento o quedarme en casa como una buena mujer. ¡Pero yo no era una buena mujer, con un demonio! Mordí mi labio inferior, pensando, pensando. ¡Ugh, la antigua B no lo hubiera ni pensado!, bueno, esa B no tenía un minino en su vida. Coño. Solté un grito lleno de frustración y me adentré a la casa una vez más. Edward me esperaba de pie en el pasillo con sus brazos cruzados. Él tenía la mirada en su rostro, esa mirada que usaba Charlie cuando yo tenía como quince. Carajos.

— ¿Quieres preguntarme algo, Isabella?

— ¿Quieres ir conmigo a La Push, minino?

Edward frunció el ceño por un momento, yo me mordí la lengua por lo idiota que había sido.

— ¿A La Push?, ¿y qué haremos allí, Isabella?, además, están los chicos, y es bastante tarde…

— Puedo llamar a Renesmee, un favor más, uno menos —rodé mis ojos—, ¿tienes consulta mañana?, podemos ir solo un rato, ya verás que no te arrepentirás, los chicos son de puta madre, te divertirás como nunca minino…

— Yo… No lo sé…

— Te diré que te quiero todos los días de nuestra puta vida, lo juro —hice un puchero, juntando mis palmas en el proceso. Edward rio suavemente y luego desordenó su cabello. Joder, casi, casi, él estaba cayendo—, ¿vamos?

— Esta vez debes llevar una chaqueta.

Chillé de alegría y me colgué de su cuello.

— ¡Te quiero, joder! —besé sus labios con euforia y corría escalera arriba.

Busqué una de mis chamarras de cuero y bajé una chaqueta de Edward también. Él me esperaba pacientemente al pie de la escalera, le entregué las chaquetas para así poder hablar con Renesmee y pedirle este enorme favor que me iba a salir jodidamente caro, lo sabía, la enana iba a pegar el grito al cielo.

Isabella, son la una y media de la madrugada, ¿qué es lo que quieres esta vez?

— ¿Puedes venir a hacerlas de niñera?, te pagaré lo que quieras enana.

¿Por qué debería hacerte otro favor?, ¿qué has hecho tú por mí?, además, estoy segura de que quieres salir con esos amigotes tuyos buenos para nada, ¿es que acaso no piensas en mi sobrino?

— ¡Claro que pienso en él!, ¡por eso le estoy pidiendo a su tía favorita que venga a cuidarlo!, ¡me pondré una de tus horrendas faldas para la iglesia si es lo que quieres!, ¡rezaré treinta jodidos ave maría!

Edward entornó sus ojos y me arrebató el teléfono sin cuidado.

— ¿Alo?, ¿Renesmee? —Edward sonrió por cual fuera la respuesta de mi hermana— Lo sé, pequeña, lo sé. Sí, sí. Tranquila, no me dejaré engatusar por tu hermana —sonrió mirándome de soslayo—, no, está bien, ella no me ha hecho daño y tampoco lo hará —rodé mis ojos—. ¿Nos harías el favor?, muchas gracias Renesmee, te lo agradezco de corazón, que Dios te bendiga.

Y cortó el teléfono todo sonrisitas.

Que Dios te bendiga —remedé, rodando mis ojos.

Nessie llegó montada en la Chevy roja que tenía. Esa era la camioneta más horrenda en el mundo, incluso más fea que sus faldas y eso era decir mucho. Al pasar por la escalera miró a todos los chicos de una despectiva manera, se sacudió su largo cabello rubio del hombro y entró a la casa sin decir más, solo con un amable saludo a Edward quien le respondió de la misma manera. A mí y con suerte me miró, incluso creo que ella soltó unas maldiciones al pasar por mi lado, como alguna especie de Avada Kedavra o algo por el estilo. Entorné mis ojos y jalé del brazo al minino.

Nos íbamos de juerga.

¡Demonios, sí!

— Minino, ¿estás bien? —Edward estaba montado tras de mí en mi motocicleta, sus brazos rodeando firmemente mi cintura. Asintió, con su casco ya puesto— Vale, agárrate fuerte, ¿sí? —volvió a asentir, sus brazos me estaban estrangulando. Reí— Hombre, no tan fuerte.

— Lo siento —murmuró con timidez—, es solo… Yo nunca…

— Lo sé.

Era su primera vez en una motocicleta, ¡aws!

Echamos a andar los motores, el ronroneo de todas las motocicletas a la vez era sublime. Hace tiempo que no hacíamos algo así, lo había extrañado. Este era mi ambiente, esta era mi vida y la extrañaba a montones. Antes de partir nos pusimos todos en filas, los chicos que eran miembros de Wolfpack soltaron unos aullidos liderados por Jacob y una a una las motocicletas comenzaron a andar, con Jake como el cabecilla y nosotros, Tink, Grizz y yo, íbamos al último.

— ¡Agárrate!

Fue lo último que grité antes de partir en la motocicleta hacia la juerga que nos esperaba.

Minino iba a ver cómo era que nos divertíamos nosotros.


(1) Las "galletitas fiesteras" son galletas con marihuana, no se como se les llamará realmente o si tienen nombre, pero así las llamamos con mis amigos jajaja.


¡Buenas madrugadas!

¡Otra vez estoy actualizando! como dije, creo que las tengo muy consentidas últimamente, jajaja. ¡Espero les haya gustado este capítulo! un tanto random, aparte de la interacción de Jake/Nessie. Mas adelante se verá de eso, en el próximo capítulo veremos como se comporta minino en una de las fiestas de B. Tal vez será mucho para él o... Puede que termine danzando sin polera al rededor de la fogata, quien sabe, quien sabe, todo puede pasar con esta ternurita y mas si esta en las garras de la loca de B. También en el próximo capítulo sabremos sobre el papá de Floyd, bueno, ya se sabe algo de él pero B se enterará de algo y minino sabrá la historia oficial finalmente, no la parte de que es un rockero jajaja. ¡Oh, y lo olvidaba! también tendrán una conversación sobre Grace llamando mamá a Bella, y eso incluirá a nuestro pequeño y sus ganas de tener un papi. Creo que ya les di muchos spoilers, en el grupo iré poniendo adelantos y cosas para ustedes :3

¡Nos estamos leyendo corazones!

PS: Para las chicas que me preguntas sobre el grupo de los fics, en mi perfil está el link si lo quieren :)

¡Les agradezco un montón por sus reviews, alertas y favoritos!

Lamb.