Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 16: Calla tu preciosa boca.


Die die my darling – Misfits.


— ¿Q-Qué estás haciendo aquí?

Simba me rodeó lentamente, posicionándose frente a mí con una naturalidad completamente fingida. Fruncí el ceño, era como si él tratara de cubrirme con su cuerpo de esa alimaña, ¡bah!, ¡como si yo necesitara esconderme de una lacra como ella! Alcé mis cejas y me crucé de brazos, esperando a que respondiera la pregunta que minino le había hecho. Ella no quitaba su vista de mi hombre, por todo lo santo, paseaba sus sucios ojos sobre él como si fuera de su propiedad o alguna mierda parecida, ¿es que todavía tenía el jodido descaro de siquiera pensarlo? El usaba su pantalón de chándal y una playera musculosa, se veía delicioso, pero solo yo tenía derecho a pensarlo. Mis manos picaban tan fuertemente, quería con todas mis ganas adornar su jodido rostro con un cardenal hecho por mi puño.

Oh, sería algo hermoso.

— ¿Vas a responder la puta pregunta o tengo que sacártela a golpes? —minino cruzó su brazo cuando estuve a punto de abalanzarme sobre la enemiga, deteniendo mi paso. Resoplé y volví a cruzarme de brazos tras de él.

— ¡Vamos, nena!, ¿no puedo parar a hacerle una visita a mi chico aquí?

Lo vi todo rojo, joder.

— Escúchame bien tu jodida perra —minino volvió a cruzar su brazo entre la puerta y yo para que no me acercara a la mujer en cuestión. Ardía, joder, estaba ardiendo por culpa de esta maldita engendra—, él no es tuyo, ¡y no tienes derecho a traer tu asqueroso trasero a las una de la madrugada!, ¡hay niños, loca de mierda!

— Sé que hay niños —sonrió con burla—, la mocosa es mía, ¿recuerdas? Soy su madre.

— La tuviste nueve meses en tu panza, ¡gran mierda! —chillé exasperada—, no tienes derecho a decir que eres su madre, solo eres la puta de mierda que la expulsó de su jodida vagina, eso es todo, ese título te queda jodidamente grande.

— Eh, tú —la muy cabrona me ignoró, sin dejar de sonreír. Edward volvió a poner su atención sobre ella—, ¿podrías calmar a tu mascota aquí?, esta cosa es entre tú y yo, no necesito que tengas a tu puto mono hablando por ti, ¿aún eres un cobarde de mierda?

— ¡Tú eres la cobarde, maldita sea!, ¿cómo siquiera te atreves a decirle cobarde a él?, ¡él crió a su pequeña nenita cuando la zorra de su madre la abandonó! —entorné mis ojos y reí con sorna—, ¿realmente no te das cuenta de quién es la cobarde aquí?

Las fosas nasales de Charlotte se expandieron y aletearon conforme a su forzosa respiración.

Le había tocado los nervios, pues bien, que se joda.

— Juro que si ésta sigue hablando no respondo, y tú no quieres que la mocosa se entere, ¿verdad? —habló entre dientes, aparentando una calma que no sentía. Sus manos estaban empuñadas, observaba a Edward con sus ojos entrecerrados.

Ella estaba jodidamente loca si pensaba que iba a dejarlos solos.

Sobre mi puto cadáver.

— Isabella, por favor ve adentro.

— No, joder, no lo haré, ¿de qué carajos estás hablando?

— Isabella…

— No iré adentro, minino, no te dejaré solo con esta…

— ¡Isabella, ve adentro, demonios!

Abrí mis ojos con sorpresa, pestañeé un par de veces observando fijamente la expresión molesta de su rostro. Él… ¡me había gritado!, ¡minino me había gritado!, sus ojos verdes estaban más opacos, ellos estaban cubiertos de una emoción que nunca había visto en Edward, algo parecido al odio. ¿Estaba él molesto conmigo?, ¿pero qué coño pasaba?

¡Y la muy prostituta me miraba por sobre el hombro de Edward con la expresión de triunfo latente en su anoréxico rostro!

¡Maldita sea!

— Esto no se quedará así, ¡joder, no! —grité ofuscada, dando un portazo al cerrar.

Traté de calmarme, después de todo Charlotte tenía razón, ¿no?, la mierda era entre ella y minino, yo no pintaba nada en la maldita ecuación. A no ser que ella viniera con el propósito de esperar algo de Grace, ahí sí que no. Ella podía tener a minino, lo quiero, demasiado, me da miedo incluso pensar que realmente lo quiero demasiado para mi propia salud, pero no iba a venir a tocar a mi pequeña Weasley, ¡primero muerta antes que le ponga sus garras encima! Ugh, ella se lo iba a comer vivo, ¡su puto problema!, ¿no le gustaba mandarme adentro?, ahí tiene, que se ponga los jodidos pantalones de una vez.

No es como si realmente me fuera quedar al margen de todo esto.

Apoyé mi oreja contra la puerta y los espié, porque, joder, sentí la puta gana de hacerlo.

¿Qué estás haciendo aquí, Charlotte?, ¿qué es lo que realmente quieres?

¿No pudiste buscar algo mejor, niño? —pude imaginar a la muy puta rodando sus ojos— Ella tiene un leve parecido a mí, físicamente, ya sabes, ¿tienes un mismo patrón o algo?

— Isabella nunca se parecerá a ti, de eso estoy seguro —minino suspiró con cansancio—. Ella es una excelente mujer y una aún más extraordinaria madre, no te compares con ella, no lo mereces —puede que se esté ganando el perdón por haberme gritado después de todo—. Te preguntaré una vez más, ¿qué haces aquí?, nosotros tenemos un acuerdo, tú firmaste, Charlotte.

— No me importa la mocosa, chico, relájate, es toda tuya —empuñé mis manos para no cometer una locura en ese jodido instante—. Y ese puto papel que firmé debe estar en algún lugar, tampoco me interesa. Tienes la jodida custodia, el derecho sobre la chiquilla… ¡Todo tuyo!, no quiero esa mierda, déjame con mi libertad.

— ¿Entonces qué carajos estás haciendo aquí?

Uh-huh, minino había dicho una palabrota, ¡una jodida palabrota!

— Como le dije a tu animal… —animal la madre que la parió, basura— ¿No puedo venir a decir hola?

— No, no puedes, ¡no cuando mi hija está cerca!, ¿cuánto tiempo piensas quedarte por aquí?

— El que sea necesario… El tiempo que me dé la jodida gana, ¿tienes algún problema con eso?, puedo irme mañana, como dentro de dos días, una puta semana o tal vez un maldito año, ¡quién sabe!, puedo no irme… ¿Te gustaría eso, chico?, ¿te gustaría tenerme aquí?

— No tengo ni el más mínimo interés en ti, puedes hacer lo que te plazca, Charlotte, siempre lo hiciste. Pero escúchame bien, porque esto solo lo diré una vez —pegué mi oreja aún más a la puerta, expectante—. Pones una de tus sucias garras en algún integrante de mi familia y juro que te arrepentirás, bajo el nombre de Dios te juro que te arrepentirás de haberlo hecho.

Una sonora carcajada cargada de burla se escuchó al otro lado.

— ¿Tu familia?, ¿de qué carajos hablas?

— Hablo de Isabella, Floyd… Y también hablo de Grace.

Hubo un instante, un pequeño momento donde todo se quedó en silencio.

Grace… Así que ese es su nombre… —algo se apretujó en mi pecho al escuchar su tono de voz. La puta madre, mientras más vieja más difícil se hacía esta mierda de vida. Cuando habló otra vez su voz había vuelto a adquirir el tono burlón que había manejado a lo largo de su intercambio— ¿Sabes?, se me ocurrió algo que podrías darme a cambio de mantenerme alejada de la chiquilla…

Decidí que era momento de alejarme de ese lugar.

Necesitaba ver a mis enanos, porque, joder, eran míos, los dos.

Subí la escalera con parsimonia, mi mente aún en esos dos afuera y el extraño cambio en la voz de la perra al decir el nombre de mi nena. Al llegar arriba me asomé a la habitación de los chicos, solo se veían dos bultos sobre la gran cama de dosel que Grace tenía en su cuarto de princesita. Suspiré y me recargué contra el umbral de la puerta. Sabía que debía controlarme, lo tenía claro, pero joder, quien sabe que cosas le hizo la tipa esa a minino cuando era apenas un inocentón saliendo al mundo… ¿Y qué hay sobre que abandonó a su hija recién nacida?, ¿qué clase de mujer hace eso? Me era jodidamente imposible pensar en un mundo sin Floyd, o haberlo entregado luego de que con arduo esfuerzo finalmente llegara a este mundo. Ese momento putamente exacto en que lo colocaron entres mis brazos, una pequeña, rosada y horrible cosita que para mí fue lo más precioso que mis ojos hubieran visto. ¿Cómo alguien puede siquiera pensar en no verlo nunca más por el resto de su vida?

Ah, y ahora me iba a poner a llorar como una jodida sentimental.

— ¿Mami? —un susurro desde la oscuridad de la habitación me hizo volver a mis cabales. Uno de los dos cuerpecitos se sentó en la cama y bajó con cuidado de esta, no fue hasta que estuvo lo bastante cerca de la puerta para que la luz del pasillo alumbrara que pude ver cuál de los dos renacuajos era—, ¿y papi?

— Papi está un tantito ocupado ahora, enana —sonreí poniéndome a su altura. La pequeña niña talló sus ojos y asintió suavemente—, ¿te desperté, muñeca?, lo siento por eso, ¿sí?, ve a dormir, no volveré a molestarte.

— ¿P-Puedo dormir contigo, mami?

La tomé en mis brazos sin decir una palabra más, verifiqué que Floyd siguiera en su lugar y ambas fuimos a la habitación de minino y que ahora compartíamos. Acomodé a Grace en medio de la mullida cama y yo me acosté en la orilla. La nena se volteó hasta quedar frente a frente conmigo, una tierna sonrisa se posó en sus labios y sus somnolientos ojos brillaron dulcemente. Una de sus pequeñas manitas se posó suavemente sobre mi mejilla, sonreí observando en silencio cada uno de sus movimientos. Día a día se iba abriendo cada vez más a mí, la timidez que la caracterizaba y esas palabras de niña grande que usaba antes, como una sabelotodo, cada vez menos presente. Podía incluso decir que ahora se comportaba como una pequeña niña, joder.

— Muñeca.

— ¿Sí, mami?

— ¿Te he dicho que te quiero? —le pregunté, guiñándole un ojo. Su rostro se tornó rosa y negó suavemente. Abrí mis ojos haciéndome la sorprendida—, ¿no te lo he dicho? —volvió a negar—, ¡caracoles!, tenemos que cambiar eso entonces —sonreí y abrí mis brazos—, ven aquí enana —Grace se acurrucó entre mis brazos, escondiendo su cabeza en mis pechos—. Te quiero un montón, muñeca, tanto como quiero a Floyd.

— Yo también te quiero mami Bella, mucho, mucho —besé la cima de su cabeza—, ¿cuándo crezca puedo tener dibujos en los brazos como tú?, ¡quiero ser como tú cuando grande! —chilló, saliendo de su escondite y mirándome con esos hipnotizantes ojos verdes iguales a los de su padre.

Gracias al cielo no se parecía a la inservible de su madre.

— Cuando crezcas te llevaré a escondidas de papi, solo para hincharle las… nueces.

— ¡Yay! —chilló con alegría, volviendo a acomodarse en mi pecho— Te quiero —volvió a murmurar—, yo… no importa que no me hayas tenido dentro de tu pancita, siempre serás mi mami… s-si tu quieres…

— Siempre, muñeca, siempre —suspiré, sin borrar la sonrisa de mi rostro, y traté de cerrar mis ojos, envolviendo mis brazos fuertemente alrededor de su pequeño cuerpo.

¿Cómo demonios pudo esa mujer perderse algo tan lindo como lo es ver en lo que su hija de ha convertido a través de los años?

Había algunas cosas que simplemente nunca me iban a caber en la puta cabeza, y esa era una de ellas, llevar por tanto tiempo una personita dentro de ti para luego botarla como un jodido juguete inservible, como algo que puedes reemplazar al solo chasquear los putos dedos. Sí, en un principio cuando el embarazo de Floyd llegó de sorpresa, pensé en hacer algo horrible, ¡pero recapacité, joder! Volví a besar la cabeza de Grace. Bien, si ella no quiso a su princesita está jodidamente bien, porque yo iba a ser todo lo que la pequeña necesitara, por el tiempo que ella estimara conveniente.

¡Veamos si la perra puede quitarme eso!

Di un pequeño respingo al escuchar el fuerte estruendo que dio la puerta de entrada al cerrarse.

¿Qué carajos…?

Eran las dos y media de la madrugada.

Esperé un momento que minino subiera la escalera y llegara a nuestra recamara, esa jodida mierda nunca pasó. Pasaron y pasaron los minutos y luego del maldito portazo no le vino nada más. Con el ceño fruncido me separé del cálido cuerpectio de Grace con sumo cuidado para no despertarla y me levanté de la cama. Siempre estaba un poco fresco por las noches en este jodido pueblo, me coloqué un suéter de Edward que encontré y salí de la habitación en su búsqueda. Todo estaba en penumbras en la casa, ¿dónde coño había ido? Bajé la escalera con cuidado tratando de acoplar mi vista a la oscuridad.

— Jodida mierda —siseé cuando me golpeé el dedo pequeño con alguna mierda de la sala.

Me quedé parada al final de la escalera, escaneando la habitación. Ahí fue cuando lo vi, sentado en sumo silencio en uno de los sofás que adornaban su sala de estar. Sostenía un vaso en su mano, no hacía más que mover el objeto y observar –supongo, no veía ni mierda, que carajos iba a saber yo donde estaban sus ojos— el líquido que se movía suavemente dentro de su recipiente. Era una imagen un tanto espeluznante, a decir verdad, como que dudé un tantito sobre acercarme o no, ¿y si era el psicópata asesino violador del hacha?, ¿quién coño me iba a salvar?

— ¿Isabella? —la ronca voz de Edward se escuchó desde ultratumba.

Santísima mierda, me había asustado, casi me meo encima.

— ¿No puedes ser un poco más sutil?, ¿tantear el terreno?, joder, casi me sacas el alma. ¿Qué carajos haces aquí? —me acerqué a él con el ceño fruncido y tomé asiento a su lado en el sofá— ¿Se fue la zorra esa?, ¿qué demonios quería de todos modos?, ¿por qué coño no me dejaste partir su cara de puta?

— No vale la pena que manches tus manos por esa mujer —murmuró como ido—, ella quería dinero.

— Diablos, no —me senté a lo indio sobre el sofá para mirar su perfil de frente. Ahora que estaba cerca podía ver todo el martirio en su rostro—, ¿se lo diste? —no obtuve respuesta alguna. Entorné mis ojos y resoplé—, pues claro que lo hiciste, joder, ¿por qué carajos hiciste eso?

— Porque no la quiero cerca de mi pequeña —contestó sin dejar de mirar el vaso.

— ¿Estas bebiendo whisky? —pregunté, alzando mis cejas en el proceso. No había reparado en la botella que estaba sobre la mesa de centro— El alcohol no es la solución a los problemas, hombre, y te lo digo yo, eh, que soy algo así como adicta a la poción mágica —suspiré— Tienes la custodia, puedes pedir alguna orden de alejamiento o esas cosas de las que mi viejo sabe, no tienes que darle dinero a esa mal parida vaga de mierda —estaba tan putamente molesta por la situación—. Además, Grace es nuestra.

— Sí… Es nuestra —sus labios formaron una pequeña sonrisa—. Todavía no logro entender qué hace aquí luego de tanto tiempo…

— Es una rompe bolas, ¿qué demonios estabas pensando cuando te dejaste engatusar?, pensé que te había enseñado mejor, joder —golpeé su hombro con mi puño—. Eso fue por idiota —volví a darle un nuevo golpe en su hombro, esta vez mucho más fuerte.

¡Hey! —chilló, sobándose el lugar donde lo había golpeado.

— Ese fue por haberme gritado, tú, jodido insolente —lo golpeé una vez más y él volvió a quejarse—, nunca en tu vida vuelvas a hacerlo, ¿me escuchaste?, y menos frente a esa cualquiera —mi puño se estampo con su hombro una vez más.

— ¡Isabella! —tomó mis manos entre las suyas para retenerlas—, basta —murmuró, acercando su rostro al mío. Mi ceño estaba fruncido, y se frunció aún más al ver la sonrisita en sus labios.

— Y ese otro golpe fue por decir que ella se parecía a mí —resoplé—, ya quisiera esa mujer ser tan genial como yo —acerqué mi rostro aún más al suyo, juntando nuestras narices—, ya hubieras querido tú que yo fuera la verdadera mami de tu princesa.

— Tienes razón —murmuró, acortando la distancia y juntando nuestros labios en un dulce beso—, debes haber estado hermosa durante tu embarazo —sonreí, recordando la enorme panza que me había crecido con Floyd—, puedo imaginarte… Completamente adorable. Espero poder presenciar eso más adelante.

— Tú no estás insinuando nada acerca de bebés, no lo estás haciendo —cerré mis ojos y negué lentamente con mi cabeza. Este hombre es increíble, ¿cómo demonios lo hizo para cambiar de tema de conversación tan rápido?

— En realidad si lo estoy haciendo. ¿Tiene algo de malo?, me gustaría verte con un bebé ahí dentro —y tuvo el descaro de tocar mi plano estómago—, sería alucinante… Un bebé… Tuyo y mío…

Oh Dios mío, tú no estás hablando de toda esta mierda —me separé de él y me puse de pie rápidamente—, ¿qué carajos quieres?, ¿que salga corriendo de casa?, estoy a punto de hacerlo, eh, ¡estabas preocupado de que corriera cuando me dijiste que me amabas!, ¡ahora lo estás logrando!, ¡un jodido bebé!

Edward rió suavemente como respuesta a mi histeria.

Pero… ¡Él ya estaba hablando de tener un puto bebé!, ¿qué iba a venir después?

— Te amo —pronunció, dejando el vaso de whisky completamente intacto sobre la mesilla, se puso de pie frente a mí—, ni siquiera tienes una idea de cuánto —tomó mis manos entre las suyas y creo que comencé a hiperventilar o alguna mierda. Llevó una de mis manos a su boca y besó mis nudillos—, siento haberte gritado, siento haberte dejado aparte en esto pero tenía que hacerlo, confío en ti —rió—, siempre lo he hecho, ¿no?, pero Charlotte… Yo solo… No quería que pelearas con ella, no vale la pena, eres mucho más que eso… Y es por eso que quiero preguntarte algo… —él se metió la puta mano al bolsillo de su pantalón de chándal.

— Espera, espera… Joder, ¿Edward?, ¿qué demonios?, ¡para esta mierda!

— ¿Qué? —preguntó sonriente.

— ¡No te hagas el jodido inocente conmigo!, ¿qué coño haces?

— Diciéndote cuanto te quiero, ¿tampoco puedo hacer eso?

— No, no, eso puedes hacerlo, joder, me encanta pero… —moví mi cabeza de un lado a otro— Q… ¿Qué tienes en el bolsillo?

— Oh, ¿esto? —sacó la mano de su bolsillo lentamente y luego la abrió para mí, para que viera lo que ahí había.

— Una tapa —murmuré sintiéndome una completa estúpida.

— Iba a cerrar el whisky que nunca llegué a tomar —comentó, cerrando la botella, sin quitar sus ojos de mí. Asentí un par de veces, mis jodidas mejillas ardiendo. Minino tenía una sonrisita que estaba comenzando a odiar, por cierto—, ¿qué creías que tenía, Isabella?

— Nada, ¿qué?, nada, hombre —entorné mis ojos y bufé—, ¿qué iba a creer que tenías?, era obvio que era una puta tapa.

— Uh-huh —Simba rió—, ¡deberías haber visto tu cara! —volvió a reír luego de que dijera eso. Entrecerré mis ojos, sintiendo mi rostro sonrojarse aún más— Te amo, pero incluso hasta para mí sería algo descabellado proponerte cuando solo llevamos un corto tiempo junto…

— ¡Oh, tú, maldito cabronazo! —golpeé su hombro con mi puño repetidas veces—, ¡te odio!, ¡casi me da un jodido infarto!, ¡estabas hablando de tener bebés y luego me vienes con toda esa mierda de "te amo" y "quiero preguntarte algo"!, ¡vete a la mierda! —soltó un nueva carcajada antes de abrazarme por la espalda para que dejara de golpearlo, atrapando mis brazos con los suyos.

Me removí en sus brazos, tratando de escapar de su férreo abrazo.

Jodidamente imposible.

Cuando finalmente me di por vencida me recargué contra su cuerpo, lo sentí suspirar tras de mí y luego dejó un beso en el hueco tras mi oreja, su aliento produjo un pequeño escalofrío a lo largo de mi columna vertebral, cada vez que soplaba en esa parte de mi anatomía.

Algún día —susurró junto a mi oído.

— Floyd, te estás comportando como una nena otra vez…

— ¡No me importa!

Él se cruzó de brazos e infló sus mejillas con enojo. Su ceño estaba fruncido y me rehuía la mirada. Se veía jodidamente adorable y hermoso, me causaba una ternura extrema, solo quería apretar sus cachetes hasta dejárselos rojo. Suprimí la sonrisa que quería colgarse en mis labios y me senté junto a él en la cama, cuando hice esto el decidió que lo mejor era hacerme una especie de ley del hielo o alguna mierda así. Comencé a picar su costado con mi dedo índice, tratando de llamar su atención, pero mi hijo me ignoraba completamente.

— Bebé, mírame —seguí molestándolo con mi dedo, él se removía en su lugar para que dejara de molestarlo, pero ninguna palabra salía de su boca—, vamos muñeco, mira a mamá, ¿sí?

— ¡No!, ¡no!, y ¡no!

— Tienes que ir al colegio, mocoso, no tenemos toda la mañana. Gracie está abajo completamente lista… —rasqué mi nuca— Estabas dormido, por eso te dejé aquí, no porque quiero más a Grace, enano, ¿entiendes? La princesa me pidió si podía dormir con nosotros…

— Quiero a papá —murmuró enojado.

— Floyd, minino está…

— ¡Quiero a papá!, ¡papáaaaaaaa!

Y todo este alboroto porque la pequeña Weasley había dormido con nosotros y él no. Me puse de pie y refregué mi rostro con una de mis manos. Llevaba cerca de una maldita hora tratando de sacarlo de la cama pero él simplemente estaba berrinchudo, nunca me había hecho un jodido berrinche en sus cinco años de vida, ¿por qué demonios ahora?, no, pero aparte de no querer levantarse, me grita que ahora no lo quiero y por eso lo dejé triste y abandonado, digo, ¿qué demonios niño?, ¿triste y abandonado?, ¿es que había alguien más reina del drama que Floyd?, lo había, empezaba con C y terminaba con arli su nombre, ¡el enano ya se estaba convirtiendo en un iluminado más!, el patriarca Cullen estaría orgulloso de ver a su mini yo.

— ¿Qué pasó?, ¿está Floyd bien?, ¿se cayó?, ¿tiene algo roto?

Simba estaba en la puerta, luciendo tan desastroso como si hubiera corrido una maratón de mil horas.

— Minino, minino, relájate —dejé un beso en su mejilla cuando se relajó y comenzó a respirar normalmente—, el renacuajo está bien, el solo quiere a su papá —entorné mis ojos—, ¿podrías encargarte de su berrinche?

— ¡No es un brinche!

— Encantado —Edward sonrió con dulzura y besó me frente antes de caminar hacia donde se encontraba Floyd—, ¿podrías encargarte de Grace?, uh, la dejé sola abajo cuando escuché el grito de Floyd, yo…

— Como ordene, capitán —le guiñé un ojo—. Ah, y dile a mi hijo que mami está muy dolida por sus palabras —Floyd se removió sobre la cama pero su expresión no cambió—, ¿cómo puede decir que no lo quiero?, ¿puedes creer eso minino?, ¡él dijo que no lo quiero! —Simba puso una expresión de sorpresa en su rostro y observó a Floyd, era un buen actor, eh— Tal vez él es el que no me quiere y…

¡Mentira! —chilló, poniéndose de pie, su ceño aun fruncido. Me miró fijamente con sus grandes ojos chocolates y luego corrió hacia mí, abrazándome por mis caderas—, yo te quiero mucho, mucho, mami, ¡mucho, mucho!

— Y mami te quiere un montón más —lo separé de mi cuerpo y me acuclillé delante de él, quedamos frente a frente—, enano, así que no se te vuelva a ocurrir decir que no te quiero, ¿sí? —él asintió, haciendo un leve puchero con sus labios— Ahora dale a mamá un beso de esos que le gustan —mi bebé sonrió y dejó un sonoro beso sobre mis labios—, ¡eso es!, ve con papá ahora, los espero abajo.

Dejé a mis hombres solos y fui por la pequeña princesita que me esperaba.

Grace estaba sentada junto a la encimera, movía sus piececitos al compás de una melodía que salía de la radio suavemente, estaba comiendo su cuenco de cereales con leche con una tranquilidad enorme. A veces cuando la mirabas podías ver una niña mucho más grande que una nena de cinco años, tenía una independencia única. Debería pegarle un poquito de eso a mí enano, digo yo.

— ¿Necesitas ayuda con eso muñeca?

— Puedo sola, mami —asentí mientras me servía un rico desayuno preparado por Simba.

— ¿Quieres… —fruncí el ceño cuando fui interrumpida por la melodía de mi teléfono celular. Lo saqué del bolsillo de mi pantalón y contesté inmediatamente— ¿Qué onda?

Joder, debes venir ahora, B, la tienda… Santa mierda, ¿quién carajos tuvo las bolas para hacer esto?

— Grizz, ¿de qué estás hablando? —mis cejas se juntaron hasta casi formar una.

El ventanal, está destrozado, joder, alguna mierda tiraron contra él que…

— ¿El ventanal? —pregunté incrédula—, espera, ¿Tink y tú no duermen en la tienda?, ¡¿cómo demonios no sintieron algo?!

Bueno, papá Swan nos dijo sobre el reparo de la casa que tu olvidaste mencionar, por cierto, ¿tan malo es que quisiera dormir en una puta cama?, bueno, me disculpo entonces, demonios…

— Hey, bájale, no estoy diciendo que es tu culpa… —suspiré y conté mentalmente hasta tres— ¿Qué tan grande es el daño?

Tenemos ventilación, un agujero del porte de jodido Saturno, ¡no hay ventanal!, ¡nada!, ¡sayonara!, ¡finito! —negué con mi cabeza— Tu viejo está aquí revisando los daños, aunque mucho no puede hacerse, no tenemos seguro ni esas mierdas, ¿cómo carajos vamos a trabajar?, ¡perderemos todas las ganancias que tenemos hasta ahora por la reposición!

— ¿Quién habrá sido el maldito hijo de… —Edward venía entrando a la cocina con Floyd completamente listo, alzó una de sus cejas en mi dirección cuando estuve a punto de soltar la palabrota— Eh, hdp?

¿Alf está cerca, eh? Como sea, ¿puedes traer tu trasero acá?

— Desde que pisamos este pueblo nos hemos llenado de desgracias, caracoles, ¿por qué, señor?, ¡rayos y centellas!, ¡cáspita!, ¡miércoles! —chillé tratando de desahogarme sin soltar una sola palabra mala, debía ahorrar, con un demonio.

Cuando corté la llamada descansé mi cabeza contra la encimera, se me había quitado el jodido apetito con todo esto.

— ¿Mami?

Mi mirada se posó sobre Floyd, quien lucía un tanto curioso.

— ¿Sí, enano?

— ¿Qué es hdp? —me preguntó con toda la inocencia que un niño de cinco puede tener. Me removí incómoda en mi asiento, no podía simplemente decirle que era "hijo de puta", ¿no?, ¡lo había acortado precisamente por la ley de las palabrotas!

— Es… Es… helado de piña —asentí, respaldando mis palabras—. Sip, helado de piña, muñeco.

— ¡Yo quiero un hdp! —gritó la pequeña Weasley, alzando sus manitas al cielo—, ¿puedo tener un hdp papi?

— Uh, después hablaremos de eso, corazón —Edward negó con su cabeza levemente. ¿Qué?, ¡había hecho mi mejor esfuerzo en camuflar la palabrota!— ¿Está todo bien?

— Problemas en la tienda, algún mal nacido se ensañó con el ventanal principal —suspiré y me puse de pie—. Debo partir a ver los daños, aunque Grizz fue bastante explicito diciendo que no había quedado nada de lo que fue el vidrio.

— Llevaré a los niños al colegio —asentí y besé sus labios.

— Gracias minino, yo iré por ellos luego.

— Puedo ir yo si aún no resuelves tu problema —le sonreí y volví a besarlo—, ve con cuidado.

— Te quiero —le guiñé un ojo y me giré para besar la cabeza de Grace—, nos vemos princesa —luego besé la mejilla de mi enano—, pórtate bien, ¿sí?, mira que no me han llamado de la primaria aún, pero puede pasar en cualquier momento —mi mocos sonrió todo inocentón—. Bien, familia, mamá debe ir a patear algunos traseros.

Era un puto desastre, todo. Grizz tenía razón, no había quedado nada de nada del puto ventanal, estaba todo destrozado. Tink estaba sentada en la acera fumando un cigarrillo, su expresión de hastío en el rostro era de temer, joder, ¿qué cabrón tuvo las bolas necesarias para hacer esto?, porque yo iba a buscarlo, y cazarlo, y luego le haría comerse sus bolas. Grizz y papá miraban los daños, no había mucho que se pudiera hacer, éramos tan jodidamente pobres que ni siquiera una cámara de seguridad le habíamos instalado a la tienda, no teníamos el presupuesto para eso. Y aquí estaban las consecuencias. Íbamos a tener que trabajar duro de ahora en adelante, teníamos que conseguir una de esas cosas, una alarma, la mierda que fuera para no pasar por esto nuevamente.

— ¿Tienes otro de esos?, siento que han sido años desde que no me fumo un puto cigarro.

— Ten —Tink me tendió la cajetilla, donde saqué uno de los cilindros—, tengo unas perras ganas de golpear algo, o alguien… Alguien, más preferible, si al idiota de Cobain se le ocurre aparecer por aquí, está jodido, yo acabaré con él de un solo y certero golpe.

— ¿Tienes alguna idea de quién pudo haber sido?

¿Hola?, apenas y los conozco a ustedes en este pueblo, qué demonios voy a saber yo…

— Voy a averiguar quién carajos fue, Tink, lo haré. Y ese hijo de puta… —cuadré mi mandíbula— Iré donde está papá con Grizz, esto no se quedará así, joder —dejé a mi amiga sentada en la acera y caminé hacia los hombres—. ¿Algo?, ¿alguna mierda que nos diga quien coño fue?

— Uh, por eso quería que vinieras rápido B, ten —Grizz me entregó una piedra que estaba envuelta en un papel.

Qué demonios, era como de película.

— Tienes que estar jodiéndome —entorné mis ojos y abrí el maldito papel.

"Seré puta, pero tu hombre lo disfrutó como nunca"

Eso es todo.

Yo la iba a matar.

— ¿B?, ¿nena?

— Me largo —arrugué el papel entre mi mano y di media vuelta para ir a mi motocicleta.

— Hija… ¿Estás bien? —papá sostuvo mi brazo, impidiendo que siguiera mi marcha—, ¿qué decía la nota?

— Papá, te amo, pero necesitas soltarme en este momento —hervía por dentro. Iba a recorrer todo Forks si era necesario, y la iba a encontrar, y luego… Luego me encargaría de hacerla desaparecer de este puto mundo. Charlie me soltó del brazo lentamente—. No te preocupes, no haré ninguna locura —traté de sonreír para calmarlo—, solo… Hay un lugar al que debo ir, ¿sí?, regreso luego…

Y partí, carajo.

Me subí a mi motocicleta y comencé con mi jodida búsqueda. Maldita perra loca, ¡estaba loca!, ¡ella había destrozado mi fuente de trabajo!, ¿esperaba que me iba a quedar de brazos cruzados o algo?, ¿es que también es retrasada o estúpida?, ¿quién demonios que no desee morir deja una maldita nota? Ella quería morir, era la única solución a todo este embrollo, lo estaba pidiendo a gritos. Desde antenoche, con su maldita actitud, perturbando la tranquilidad de minino y amenazando la seguridad de la pequeña Weasley, y hoy iba a tener su jodido merecido.

La divisé a lo lejos en la plaza del pueblo.

Era putamente obvia la mujer, demonios, luciendo como una prostituta barata en un convento. Aceleré y estacioné a una velocidad que ni yo creía posible, dejé el casco en la motocicleta y caminé hacia ella. Cuando me vio sonrió perversamente, una maldita sonrisa que no le iba a durar tanto en su jodido rostro, así que hay que dejarla sonreír, que sonría, porque no iba a poder hacerlo en un tiempo bastante grande, no cuando terminara con su puto rostro. Me detuve a solo unos pasos de distancia y la observé fijamente, ella era unos cuantos centímetros más alta que yo, y me importaba una reverenda mierda.

— Supongo que te gustó el regalito que te dejé —su sonrisa se acrecentó—, esa mierda de tienda… Necesitaba un poco de ventilación, ¿no crees?, era… Jodidamente sofocante, olía —se estremeció—, espero que ahora respiren un poco de aire libre.

— Primero, te golpearé por minino —comencé a enumerar con mis dedos—, por lo que le hiciste cuando tuvo la mala desgracia de toparse en tu puto camino, sé que no lo traste como merecía y eso merece un castigo —alzó una de sus cejas y se cruzó de brazos cuando le enseñé un segundo dedo—. Segundo, te golpearé por Grace, por mi nena, mi princesita que no merece la madre que le tocó —su sonrisa flaqueó un momento—. Tercero, te golpearé porque destrozaste mi jodida tienda, tú, buena para nada —cuadré mi mandíbula y le mostré un cuarto dedo—, y por último, cuatro, te golpearé porque mis manos pican por destrozar tu maldito rostro, zorra de mierda.

El primer golpe que le lancé no se lo esperaba, mi puño impactó contra su barbilla tan deliciosamente que, enserio, fue casi un orgasmo. Su rostro incrédulo debido al primer golpe pasó a la furia rápidamente, y ella no se quedó atrás. ¡La muy zorra peleaba como una nena!, ¡no halló nada mejor que jalarme el jodido cabello!, ¡era una marica! Forcejeamos por un rato, me tenía putamente inmovilizada agarrándome del pelo gracias a su altura, hasta que se me ocurrió atacar sus pies.

¡Y la puta cayó de espalda al piso!

Me subí sobre ella y comencé a repartir golpes por todos lados, mientras ella seguía jalándome el cabello.

¡Que me dejara calva, me importaba una mierda!

— ¡Pelea como una jodida mujer, maldita sea!

— ¡Puedes golpearme todo lo que quieras, loca de mierda, pero el niño pijo fue mío y la nena es mía, quieras o no!

— ¡En tus malditos sueños! —y otro puñetazo directo a su nariz.

Oh, joder, escuché el pequeño crack y luego la sangre.

En mi descuido al ver la sangre ella nos giró, quedando sobre mí esta vez. Santa mierda, juro que por un momento entre en pánico porque con esta nueva posición ella tenía más posibilidades. Con una de sus manos sostenía su sangrante nariz y con la otra trataba de mantenerme pegada el piso. No le di tregua, peleé, pataleé y me moví como una jodida serpiente para que me dejara estar nuevamente arriba. En uno de sus arrebatos de gata me aruñó, ¿pero qué demonios?, ¡que alguien le diga que pelea como una niña!, ¡que pelee como un hombre, por Dios!

Pasó su antebrazo por su nariz y limpió el exceso de sangre, aun y cuando esta seguía saliendo. Debió haberle dolido como la mierda hacer ese gesto. Con sus dos manos me afirmó firmemente del cabello, golpeando mi cabeza contra el pavimento. Acercó su rostro al mío y sonrió. Qué clase de enferma era esta jodida idiota.

— Actúas así porque sabes que es verdad todo lo que te digo —carraspeó y volvió a sonreír—. ¿Sabes?, eres graciosa, creo que podríamos haber sido amigas si no fuera por toda esta mierda en la que estamos.

— Nunca sería amiga de una mierda como tú.

— Tu… ¿Minino?, ¿así es como le dices al niño pijo? —fruncí el ceño y traté de levantarme pero ella hizo más presión—, ¿qué tal está ahora?, recuerdo que cuando lo conocí allá en Connecticut él era una cosa… Una caja de sorpresas, nunca pensé que el chico nerd tuviera una polla tan deliciosa —rió e hizo una mueca de dolor luego—, tenía toda esa pinta de ser un chico bueno, oh, pero en la cama él era totalmente distinto, de gatito a león, ¿no? —ladeó su cabeza— Una cosa que amaba eran las mamadas, el chico se volvía loco, ¿aún le gustan?

— Tú no sabes nada, joder.

— Oh, sé mucho —rió nuevamente—, sé bastante sobre él, quieras o no. Sé que prefiere estar arriba, sé que le gusta lo convencional porque tiene una jodida alma romántica, le gustan tanto las mamadas como hacer sexo oral, sé…

— ¡Pura basura! —grité enajenada—, sexo, sexo y más sexo. ¿Crees que una relación se basa en sexo?, ¡pues no!, puedes saber todas esas cosas de minino pero no sabes lo esencial, ¡así que no vengas con tus mierdas de que lo conoces porque no lo haces zorra de mierda!, ¡él es mucho más que eso!, él es ternura, compasión, cariño, dulzura… Amor, joder, ¡quién necesita tu mierda de sexo cuando se tiene amor!

Y Hulk se apoderó de mí nuevamente.

Nos giré en un rápido movimiento y, oops.

Puede que yo haya terminado golpeándola mucho, más de lo necesario. Solo me di cuenta de eso cuando alguien gritó mi nombre tras de mí. Charlotte tenía la respiración acelerada, escupió sangre hacia un costado, ¡y seguía sin borrar esa puta exasperante sonrisa de tu rostro!, alce mi puño una vez más para terminar con esto de una jodida vez pero una mano me detuvo.

— Basta —la profunda voz de papá no me dejó continuar.

— ¡Deja que le saque la madre a esa basura! —chilló Tink, que estaba siendo sujetada por Grizz—, ¡yo misma acabaré con ella!, ¡B, sigue con lo tuyo nena, esa zorra merece eso y mucho más! —Emmett me miro y se encogió de hombros, sin soltar a Alice—, ¡Charlie, suéltala!

— ¡Cierra la boca, Alice! —gritó papá, llamando a Tink por su nombre. Alice abrió sus ojos y dejó de pelear contra Grizz. Oh, papá estaba molesto, jodidamente molesto— Levántate —me ordenó, soltando mi mano. Me puse de pie lentamente, puede que le haya dado una patada en el camino a Charlotte por si las moscas, solo por eso—, estoy decepcionado de ti, hija.

— El día en que eso me importe, te lo haré saber, pá.

— No me faltes el respeto, mujer —papá me apuntó con su dedo índice. Él estaba realmente molesto—. No soy uno de tus amigos, soy tu padre y el jefe de policía. Date la vuelta.

— ¿Disculpa?

— Date la vuelta, debo llevarte a la comisaría…

Abrí mis ojos con sorpresa.

— ¿Me estás jodiendo?

— Isabella, date la maldita vuelta… —Charlie apuntó a Charlotte— ¿Puedes moverte?

— Y una mierda que no —murmuró a duras penas, poniéndose de pie con una lentitud del asco, para volver a caer sobre su culo segundos después—, todo se mueve mucho, joder…

— ¡Emmett!, ¡llama una ambulancia! —gritó papá, y luego volvió su atención a mí— Vendrás conmigo a la estación, muchacha…

Y justo en ese momento aparece Simba con el rostro desfigurado. Genial, para ponerle una pizca más de color a todo este asunto, por los mil demonios. Edward se acercó a nosotros, mirando con incredulidad de mí al rostro machucado de Charlotte que permanecía sentada en el suelo. Agradeciendo que era un pueblo pequeño, la ambulancia llegó rápidamente, ellos se hicieron cargado de una muy magullada zorra. Papá y minino me miraban con reproche, pero me era imposible borrar la sonrisa de mi rostro.

— Bueno, vale, lo siento por haberle sacado la madre al intento de mujer que se acaba de llevar la ambulancia, pero debo decir a mi favor que golpear su rostro una y otra vez fue una puta experiencia religiosa, amén —minino se acercó a mí, en su rostro podía ver la batalla perdida.

— ¿Te das cuenta de que esto es algo serio? —me preguntó. Entorné mis ojos y bostecé cuando papá acomodó las esposas en mis muñecas— Isabella, estoy hablando seriamente, ¿por qué lo hiciste?

— Ella me provocó.

— Dios, mujer… —Edward dio media vuelta y suspiró con cansancio— Te amo pero no logro entenderte…

— Eh, tranquilo, a las mujeres no se les entienden, se les quiere, se les complace y nada más —le guiñé un ojo. El viejo me empujó desde la espalda para que caminara hacia la patrulla. Entretenida, seguí sus pasos en silencio. Simba caminaba junto a mí al igual que los chicos que tampoco habían dicho palabra alguna sobre el asunto.

— Tienes derecho a permanecer en silencio, cualquier palabra que digas podría ser utilizada en tu contra, la…

— Charlie, amor mío, lo siento tanto… —papá calló cuando Tink lo interrumpió abruptamente, justo antes de que mi alocada amiga le diera con su puño justo en el ojo izquierdo. Charlie trastabilló hacia atrás y miró a Alice con incredulidad— He golpeado a un oficial, creo que serán dos esposas este día, muñeco…

Y otra cosa jodidamente increíble pasó.

Minino pagó las consecuencias esta vez, cuando Grizz lo golpeó al igual que Alice había hecho con papá.

— Viejo, que sean tres —y sonrió de lado, remarcando el juguetón hoyuelo en su mejilla.

¡Estos son amigos!, ¡joder!


¡Buenas madrugadas!

Nuevo capítulo arriba, ¿saben? es terrible, yo había abierto word para acabar el capítulo de "Tres, dos, uno, ¡estamos al aire!" y me fue imposible porque solo quería escribir el cap de Forks Ink, así que aquí lo tienen, un capítulo que no tiene mucho de humor, está mas sangrienta la cosa (?) alguien va a necesitar cirugía por aquí jajaja, ¡espero de todo corazón les haya gustado!, sé que muchas no querían pelea, pero así es B, impulsiva y algo maniática, deberían saberlo a estas altura, ella es una mujer que cuida lo que es suyo y Charlotte era una amenaza a su nueva estrenada familia. También sé que muchas querían algún tipo de castigo para Edward por haberle gritado, bueno, no lo encontré necesario porque él no lo hizo por algo malo, estaba pensando en Grace, y también el asunto debía tratarlo por si solo con Charlotte, ama a B, confía en ella como nadie, pero este tema en particular es algo que tiene que llevar por si solo. Sarah Cullen Masen me preguntaste en qué me inspiré para el fic, incialmente lo hice por mi amor a los tatuajes y el prejuicio de la gente al ver a alguien tatuado, luego... Eso se fue a la mierda y salió esto (?) XDDD pero ese era el tema principal, jijijiji. Y bueno, muchas preguntonas quieren saber si Dimitri es el papi de Floyd o Alec... ¡Me encanta que saquen conclusiones! muajajaja, pero... Solo les digo que tienen que ser pacientes y tan solo esperar para leer que es lo que sucede, porque los fantasmas apareceran en algún momento a perturbar la paz nuevamente, jijiji, no todo puede ser azucar, flores y muchos colores (?)

Bueno chicas, creo que eso es todo, espero pronto traer noticias sobre los otros fics, cualquier duda, pregunta, etc, etc, que tengan, a un rr o en el grupo o donde se les plazca, que trataré de contestar lo mejor que pueda sin dar tantos spoilers jajajaja

¡Nos estamos leyendo luego (espero)!

PS: Para las chicas que me preguntas sobre el grupo de los fics, en mi perfil está el link si lo quieren :)

¡Muchísimas gracias por todos sus reviews, alertas y favoritos!

Lamb.