Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 17: Me preguntas si mi amor crecerá…


Something – The Beatles.


— Isabella, Alice, quítense de allí, ya fue su turno… Emmett, esto no es una sesión de fotos para Calvin Klein muchacho, joder… Chicas, no pueden… ¡Necesito tomarle la fotografía a Emmett, con un demonio! —papá estaba completamente cabreado y se veía realmente mono.

Él estaba tratando de tomarle una fotografía a Grizz para llenar el registro, las típicas fotografías que te tomaban con el cartelito con tu nombre y el fondo que indicaba tu altura. Era la cosa más putamente genial de la vida, a nosotros nunca nos habían tomado una de esas fotografías antes, incluso y cuando nos habíamos mandado unas cuantas cagadas en el pasado. Esta sería nuestra primera vez, ¡aws!, ¿cómo papá no puede sentir nuestra emoción? Decidimos dejar de joder las pelotas de papá y le dejamos tomar la foto de Grizz. El muy cabrón se sentía como una celebridad, haciendo ridículas posas frente a la cámara. Hubo un momento en el que Charlie simplemente se resignó a seguir regañándolo y tomó la puta fotografía, justo cuando Grizz hacía su mejor boca de pato.

Papá iba a tener que darnos una copia de eso.

— Supongo que nos darás una copia de eso, corazón —Tink se recargó contra el escritorio donde mi viejo estaba sentado haciendo el papeleo. Le dio una mirada de muerte que se vio un tanto chistosa con el moratón que se estaba formando en su ojo—. ¡No me mires así, tenía que hacerlo! —mi amiga hizo un puchero y parpadeó rápidamente tratando de ganar el perdón de papá.

— Me golpeaste, Alice —enfatizó su nombre, Tink hizo una mueca con sus labios—, por la razón que fuese, me golpeaste, no esperes que te sonría, esto —apuntó su ojo— no se quedará así… —suspiró y bajó la vista— Se pondrá morado.

Un silencio se instaló en su oficina.

— Viejo, si ese fue un chiste déjame decirte que, joder, eres asqueroso en eso…

— No estaba bromeando, realmente se pondrá morado —amontonó los papeles en sus manos y se puso de pie—. Bien, ustedes no deben estar aquí así que los llevaré al calabozo. Isabella, tienes cargos por disturbios en la vía pública y por agresión. Alice, golpeaste a un oficial de policía, tienes cargos por agresión también en contra de una autoridad. Emmett estás por las mismas, agrediste a un inocente. Solo podrán salir si alguien paga su fianza, muchachos…

— ¿Puedes dejar de llamarnos por nuestros nombres?, la cagamos, está bien, lo entendemos, pero… —Tink se estremeció levemente— Te lo juro, escucho que me llamas Alice una vez más y realmente tendré que golpear a alguien, de verdad.

— Creo que ustedes no entienden lo que está pasando aquí y la gravedad del asunto, esto será una manchita en sus papeles de vida —resoplamos los tres a la vez por la exageración de papá—. Andando, al calabozo hasta que puedan pagar la fianza, criminales.

Papá volvió a ponernos las esposas, salimos en fila de su oficina con la cabeza gacha cuales nenes de cinco años siendo regañados. Pasamos sin hacer ruido por la comisaría hasta llegar al calabozo, Charlie abrió la reja y nos hizo entrar allí después de sacarnos las esposas, para luego cerrarla. El muy maldito nos sonrió, meneó las llaves y luego las guardó en su bolsillo. Nos dejó allí mientras se iba silbando uno de los éxitos del rey Elvis. Entorné mis ojos y me senté en el roñoso asiento que había allí, masajeando mis muñecas en el proceso.

— Ahora, nena, creo que viene siendo hora de que nos digas que coño pasó allá afuera —Grizz se sentó junto a mí. Recargué mi cabeza contra su hombro y suspiré—. Fue la nota en la que estaba envuelta la piedra, ¿no? Esa nota decía alguna mierda sobre esa mujer, lo sé.

— ¿Quién es esa perra de todos modos?, jalar el cabello… Qué marica.

Sonreí por las palabras de Tink.

— Ella es Charlotte, la puta que engendró a Grace. Charlotte, Charlie, la misma que abandonó a minino con mi nena —empuñé mis manos—, ella fue a nuestra casa anoche para joder nuestras pelotas. Ella incluso hizo que minino me gritara, joder, él no grita nunca. Cuando fue a casa me vio con Simba, puede que le haya dicho unas cuentas verdades en la cara… —los chicos rieron suavemente— Ella es la puta culpable del desastre de la tienda, carajos, ¡yo no podía quedarme de brazos cruzados! —me puse de pie rápidamente recordando a la desagradable mujer. Caminé hacia los barrotes y me pegué a ellos— ¡¿Escuchaste papá?!, ¡no me quedaré de brazos cruzados!, ¡más te vale tener otro calabozo para esa perra, porque te juro que si la pones junto a nosotros seré capaz de sacar estos barrotes para insertarlos uno a uno en su puto culo!

Los chicos soltaron una gran carcajada por mis palabras.

Yo estaba realmente furiosa aún.

— Tienes una boca sucia ahí —me giré hacia la otra celda donde estaba un tipo observándonos—, podríamos hacer muchas cosas…

— ¿Quién demonios eres tú?, ¿Gollum?

— Carajos, pero que feo es —Tink entrecerró sus ojos y ladeó su cabeza para observarlo mejor—, ¿estamos seguros de que eso es una persona?, parece como de otro planeta… ¿Por qué Charlie nos hace esto, B?, ¿tan desagradables le somos?, ¿no podíamos tener algún beneficio al ser los hijos del sheriff?

— Yo soy su hija.

— Yo soy su futura esposa.

— Yo soy su amante —ambas miramos a Grizz—, ¿qué?, típico que el tipo es gay en las novelas, no me vean así.

El tipo que me había hablado de ese modo era raquítico, algo así como que sufría una anorexia severa, llevaba unas ropas que se veía no había lavado en años y tenía unos dientes amarillos del terror. Ya te digo, imagínate ir caminando por la calle y que te aparezca esa cosa en algún callejón. Era idéntico al monstruo ese de El señor de los anillos, un escalofrío recorrió mi espalda cuando Gollum me recorrió de arriba abajo con sus ojos y su asquerosa lengua remojó sus labios.

¡Ugh!

— Podríamos decirle al oficial Swan que te cambie de celda.

— ¡Papá, una mierda extraña me está acosando aquí!

Papá apareció luego de unos segundos con un rostro de perros.

— Isabella, no lo volveré a decir, ¡guarda silencio! —sus ojos fueron hacia Gollum— Aro, aléjate de mí muchacha si no quieres que despierte al sucio Harry —el tipo palideció y se alejó de los barrotes—. Isabella, compórtate —fruncí el ceño y me crucé de brazos, desafiándolo— Terca como tu madre —negó con su cabeza—, la señorita Charlotte está en el hospital, Edward tuvo que tomar el lugar del doctor que se ocuparía de sus heridas ya que este había terminado su turno, ella no vendrá…

— Espera, espera, joder, esa fue mucha información de mierda que debo procesar —moví mis manos frente a mi rostro y luego lo volví a observar a él—. ¿Señorita Charlotte?, por favor papá, los dos sabemos que esa hija de puta tiene de señorita lo que yo de santa —entorné mis ojos— ¿Cómo es eso de que mi minino está atendiendo a esa zorra?, ¿él no es pediatra o algo así?

— Él tiene conocimientos de medicina general, Isabella.

— Me vale mierda, él y yo tendremos una jodida conversación una vez este fuera de estas rejas, tengo que dejarle bastante claro una cosa —fruncí el ceño e hice una mueca con mis labios— él vuelve a ver a esa puta y yo no dudaré en romper su rostro una vez más. Minino es mío, joder, no tiene por qué estarle lamiendo las heridas a esa buena para nada.

— Él tuvo que hacerlo, luego del golpe que Emmett le dio me dijo que pasaría a aplicarse algo para no alarmar tanto a los niños por el cardenal en su pómulo —me giré a ver a Grizz que sonreía inocentemente—. Los chicos siguen en la primaria, por si te lo preguntas.

Por supuesto que estaban ahí, ¡aún era jodidamente temprano!

— Aun no termino, papá —levanté mi mano para interrumpirlo y luego carraspeé—. Ahora, ¿podrías explicarme detenidamente eso de que Charlotte no vendrá aquí?, creo que no lo entiendo del todo, porque ella debería estar aquí igual que todos nosotros…

— Tú comenzaste la pelea, hija, eso es lo que cuenta, el que da el primer golpe siempre es el culpable.

— ¡Ella destrozó mi jodida tienda!, ¡ella vino a Forks a acosar a minino y Grace!, ¿qué parte de que ellos son míos nadie entiende?, ¡joder! —chillé, dando un fuerte pisotón en el suelo— Ten, esta era la nota que estaba en la roca que fue la causante del destrozo —le entregué el papel que había guardado en la parte trasera de mi short.

El viejo lo leyó y luego alzó una de sus cejas en mi dirección.

— ¿Qué se supone que me diga esto?

— Verás, cuando la loca esa irrumpió en nuestra casa anoche…

— ¿Nuestra casa? —papá elevó una de sus cejas en mi dirección—, ¿es por eso que aún estás viviendo allí? Me dijiste que Edward y tú tenían algo pero no pensé que tan serio era ese algo —papá sonrió con diversión—, debí suponerlo de todos modos, me dijiste que tenía una nueva nieta, me estoy oxidando con esto…

— Hey, no estamos hablando de eso, estamos hablando de ese papel que es la prueba para que traigas a esa zorra a la celda —Charlie negó con su cabeza—, ¿qué?, ¡está claro ahí!, ella insinuó que minino me follaba como lo había hecho con ella… Y… Uh… Puede que yo le haya dicho que a las putas se las follan —hice una mueca con mis labios—, ya sabes, de todos modos minino me ama, ¿sabías eso?, por supuesto, todos me aman, joder, la mierda es que es ella, papá, ella es la jodida culpable y debe pagar por haberle hecho eso a nuestra tienda. ¡Si no me crees has eso de las huellas como lo hacen en la tele!, vi este programa el otro día…

— Estás nerviosa —murmuró papá, interrumpiéndome.

— ¿Eh?, ¿qué?, yo no estoy nerviosa —solté una risita estúpida.

— Si lo estas, estás hablando mucho, muy rápido y cosas sin sentido.

— ¡Tienen todo el sentido del mundo!, debería haber grabado esa puta conversación, ugh, de tan solo recordarla me hierve la sangre y me dan ganas de seguir rompiéndole el rostro a ese intento de mujer.

— ¿Qué fue eso sobre que Edward te ama?

— ¿Ah?, él me ama —me encogí de hombros—, él lo dijo, y yo tenía que dejárselo en claro a esa.

— ¿Él lo dijo?, ¿él realmente lo hizo?

— Si —alcé una de mis cejas con confusión—, ¿qué?, ¿es que no puede amarme?

— No, no es eso hija es… —papá lucía confundido también— ¿Qué hay sobre ti?, él es un buen muchacho, y… —alzó una de sus cejas, cambiando de lugar donde estaba apoyado— te conozco mujer, ¿qué sientes tu por él?

— ¿Perdón? —suspiré pesadamente y alcé mis manos al cielo— ¡Papáaa! —refunfuñé, mi voz sonó como la de Floyd cuando me pedía ver cinco minutos más de televisión—, no estamos hablando de eso, ¡estamos hablando de un tema serio!, ¡estoy en la comisaría y tú quieres saber lo que siento por él!

— Lo siento, lo sé, pero me gustaría escuchar tu respuesta, hija —él lucía entretenido, con sus brazos cruzados y recargado contra la pared que estaba frente a la celda, a la espera de que respondiera su puta pregunta—, ¿qué es lo que tú sientes por Edward?

— Bueno… Yo... —di media vuelta para que no viera que mis mejillas se teñían de rojo, joder— Él tiene este problema, ¿sabes?, es tímido y toda esa mierda, pero le encanta expresar sus putos sentimientos, yo... Le saqué la madre a su ex, ¿eso no te dice algo?

— Eso nos dice que tienes un grave problema controlando tu ira, muchacha —ah señor jesús, había llegado—. Me gustaría escuchar la respuesta a la pregunta de tu padre, si no te importa, estamos hablando de mi hijo y sus sentimientos. Sé que él es sincero, si te dijo que te amaba, me gustaría que tú lo fueras también.

Carli, pero por supuesto, él era el único que podía aparecer en una situación así.

Apareció tras de Charlie, lucía una pulcra camisa de color celeste a juego con sus ojos, su cabello rubio estaba perfectamente peinado hacia atrás. Tenía esa cosa en el cuello de la camisa que es como una tira de papel blanco, esa que usaban los curas y yo no sabía cómo carajos se llamaba. Creo que venía de su tan amada iglesia, tal vez había visto el show en primera fila porque yo masacré a Charlotte en la plaza, ni siquiera sé si tuve espectadores, toda mi atención estaba en esa zorra mal parida.

— Lo quiero, ¿vale? Me gustan muchas cosas de él, por ejemplo como se sonroja por cosas realmente estúpidas, o como le gusta cuidar de mi a pesar de que yo puedo partirle el culo, también me gusta cómo trata a Floyd —resoplé incómoda—, ¿por qué siquiera estamos hablando de esto?, ¿y qué haces tú aquí Carli?

— Vengo a pagar tu fianza —el reverendo Cullen se giró hacia papá, esperando que le dijera algo.

— Reverendo… —papá frunció el ceño— ¿Está hablando enserio?, yo creo que Isabella debería sufrir un poco más ahí dentro —ese era mi padre, gente—. ¿Acaso vio como dejó a esa muchacha?, mi hija es alguien de temer.

— ¡Papá, eres un traidor! —chillé.

¡Él se preocupaba por Charlotte!

— Estoy bastante seguro de esto, Charles, pero solo pagaré la parte de Isabella —Tink y Grizz hicieron unos mohines tras de mí—, luego, tal vez me compadezca de estos muchachos —sonrió tenuemente y observó a papá una vez más—. Quiero tener unas palabras con tu hija en privado, y necesito que este fuera de esas rejas.

— Sígame, haremos el papeleo inmediatamente.

El patriarca Cullen me miró por última vez y siguió a papá.

— ¡Viejo, espera! —gritó Grizz, pegando su rostro a las rejas— ¡Quiero mi llamada!

— ¡Sí, joder, en las películas siempre dan una llamada!, ¡exigimos nuestra llamada! —Tink se puso junto a Grizz para respaldar sus palabras. Mi padre los observó con diversión y se acercó nuevamente a la celda, les entregó un teléfono celular que era de su propiedad.

— Una llamada por cada uno —nos apuntó con su dedo—, también puedes utilizarla, Isabella. Solo una. Hacen más de una y pasaran la noche junto al sucio Harry y Aro —apuntó la celda contigua a nosotros donde dormía un vagabundo que se veía sumamente deplorable y el amigo Gollum que estaba agachado junto a él sonrió cuando lo observamos. Los tres hicimos una mueca y asentimos sumisamente— Volveré enseguida.

Se fue, el teléfono en manos de Grizz, lo mirábamos como si fuera una cosa de otro mundo.

Mi tesssoro, como diría el de la otra celda.

— Tengo una puta llamada y no conozco a nadie en este pueblo —rascó su cabeza—, joder, estoy jodido, jodidamente jodido, ¿quién va a querer pagar mi fianza?, tendré que quedarme con el sucio Harry y eso —Grizz hizo sobresalir su labio inferior— Nenas por favor no me dejen con él, por favor, demonios, creo que es incluso más sucio que Laurent, ¿recuerdan a Lau?

— ¿Cómo vamos a olvidarlo?, su olor a muerte quedó impregnado en mi jodida playera de los Rollings —Tink se estremeció suavemente—, fue lo peor que pudimos sacar de Nueva York, la maldita gran manzana.

— Él nos dejó usar su jodida casa, deberíamos estar agradecidos.

— ¡Oh, vamos, B!, le agradezco que me dejara dormir en su callejón —Grizz entornó los ojos—, le agradezco que me prestara unos cartones para cubrirme y que hiciera esa fogata en el tarro de basura, ¡pero él sí que necesitaba un jodido baño!

— Vale, vale, olvidémonos de eso, haz tu llamado Grizz.

— Bien, mierda, espero que responda —él se giró y marcó un número rápidamente. Esperamos con impaciencia por unos largos segundo hasta que finalmente alguien le respondió— Hey, hermosa… ¿Ah?, ¡no!, ¡no! —se rascó la nuca una vez más—, joder, no me cortes nena, por favor, eres mi única salvación… ¿Qué?, ¡que se vaya a la mierda el barrigón de tu esposo!... Uh, vale, vale, lo siento, sí… Royce… Bien… ¡Que se vaya a la mierda Royce!… Estoy en problemas, no conozco a nadie más aquí… ¿Qué?, ¡carajos, no!, ¡no soy ningún matón! Bueno, golpeé a Alf… ¿Alf?, el chico de B… —sus ojos se abrieron de dos en dos y se giró lentamente hacia mí— ¿Es tu primo? —alzó sus cejas como diciéndome "¿por qué coño no me dijiste antes?". Sonreí— Él está bien, yo solo estaba apañando a una amiga en problemas, te dije que somos los tres mosqueteros nena, ¿recuerdas? —Grizz sonrió con picardía— Claro que lo recuerdas, estabas hermosa ahí sobre la manta ese día…

— ¡Basta con el jodido sexo telefónico y dile de una puta vez! —chilló Tink, fuera de control.

— Estoy en la comisaria, necesito que alguien venga a por mí, ¿puedes hacerme ese favor?, te pagaré el dinero, lo juro —Grizz resopló—. Joder, odio pedir dinero, sobre todo a una chica, pero no tengo solución… ¿Enserio? —sonrió abiertamente— ¡De puta madre!, te compensaré nuevamente, hermosa, tendrás otro día para recordar…

Grizz cortó su llamada sonriente y le entregó el teléfono con rapidez a Tink.

Alice se lo arrebató prácticamente de las manos y comenzó a teclear como una maniaca. Mi grandote amigo tomó asiento sobre el roñoso pedazo de tabla que había, sin dejar de sonreír como un idiota. Caminé hacia a él y me sentó a su lado en silencio, mirándolo con un tanto de curiosidad.

— ¿Rosalie vendrá por ti?

— Ella lo hará.

— ¿Sabes que ella es una perra, no?

— ¿Una perra? —Grizz frunció el ceño y luego miró hacia el frente—, que va, ella es un dulce.

— Y además está casada…

— No es la primera vez que soy la tercera rueda —se encogió de hombros.

— Bueno, solo quería que lo recordaras —dejé un beso sobre su hombro y él me sonrió—. ¿Sabes?, nosotros merecemos cosas buenas, joder… Mereces algo bueno, Grizz, alguien bueno para ti, hombre…

— Lo sé —murmuró, soltando una pequeña risita.

— Bien —asentí, un poco incómoda por hablar de estas cosas.

— Bien.

— ¿Cómo carajos no vas a tener un puto dólar vago de mierda?, ¿no puedes pedírselo a mami o algo? —Tink estaba echando humo, ella le gritaba al profe teléfono celular como si su vida dependiera de eso— ¡Pues inventa algo!, ¡tú me sacarás de aquí, cabrón!... ¿Disculpa?, ¿qué te crees que soy?, ¿una especie de puta?, ¡y un carajo, no venderé mi cuerpo… Ah… —el rostro de Tink se puso de un rojo furioso— ¡No sirves para nada, idiota, ojalá nunca más se te pare la pija! —ella cortó la llamada y estuvo a punto de arrojar el teléfono lejos.

— ¡Espera, falto yo! —quedó con su mano suspendida en el aire, respiró un par de veces y caminó hacia nosotros para tomar asiento al otro lado de Grizz. Me entregó el teléfono con un ánimo de perros— Debo suponer que ese era Cobain…

— Debería haber llamado al polla de caballo, James podría haberme sido de mucha ayuda —comentó abatida, soltando un suspiro—, debería haber sabido que el puto idiota no tenía un centavo, ¿cómo iba él a tener dinero si vive a costas de sus papis?, ugh, lo odio, quiero partir su bonito culo de una patada.

— Uh-huh —Grizz asintió, tratando de no sonreír—, bonito culo, ¿ah?

— ¡Cierra el pico!

Sonreí y negué con mi cabeza, marcando el número de minino mientras ellos seguían tomándose el pelo. Luego de dos tonos su voz se escuchó a través del auricular, no dije nada en un principio porque sinceramente no sabía qué coño tenía que decir. ¿Lo siento?, y una mierda, yo no lo sentía y no tenía por qué disculparme con él, Grizz debería hacerlo, a todos esto.

¿Hola?, ¿hay alguien?

— Te advertí que no te enamoraras mucho de mí, minino. Ya vez, solo soy problemas…

Isabella… —suspiró con lo que parecía alivio— No digas eso, volvería a hacerlo una y otra vez —no pude evitar una sonrisa a sus palabras— ¿Estás bien?, supongo que tu padre los tiene en el calabozo, él dijo algo sobre eso y una lección. ¿Has aprendido tu lección ya?, algo me dice que unas cuentas horas tras las rejas no te detendrán mucho…

— Estoy bien, Carli está pagando mi fianza, ¿sabías algo de eso?

¿Papá?, no, no… No sabía eso —él sonaba completamente confundido. Un golpe sordo se escuchó al otro lado de la línea y luego escuché a minino hacer un sonido ahogado—. Charlotte, ¿qué… Detente, te harás más daño y deja… Demonios, mujer, deja tu mano…

— ¿Qué carajos está pasando ahí? —me puse de pie rápidamente llamando la atención de los chicos. Fruncí el ceño y creo que solté un extraño ruido por mi boca— Edward…

Y tú no me gruñas —él se escuchaba divertido. ¡Noticia de último minuto!, ¡no tiene una mierda de diversión!—, tuve que atender sus heridas. Ella está bajo el efecto de las drogas y está actuando un tanto ida… Sumamente ida, a decir verdad… —él suspiró— Realmente la golpeaste duro, Isabella.

— ¿Sí?, pues que bien.

No está bien, hablaremos de ello en casa, ¿sí? —quería gritarle, realmente, estaba furiosa, ¿por qué todos la trataban como si fuera la víctima?— ¿Isabella? —apreté mi mandíbula y no respondí a su llamado—, ¿estás molesta conmigo?, ¿qué fue lo que hice ahora?

— ¡Tú y papá! —chillé—, ¡lo único que han hecho es defenderla!, ¡estoy jodidamente harta!, ¡ay si, la pobre de Charlotte!, ¡ojalá le caiga un puto rayo encima y se muera de una vez! —solté un bufido y volví a tomar asiento junto a Grizz— Ella no tiene nada de pobre, ella se buscó eso.

Yo no estoy excusándola, no quería que tú te metieras en problemas. Te lo dije, ¿de qué vale ensuciar tus manos por una mujer como ella?, tú eres más que golpes, amor, no deberías haberte rebajado a su nivel…

— Pero ella me provocó —murmuré, sintiéndome una estúpida de repente—, ella habló de ti, y de Grace. Charlotte habló de ustedes como si le pertenecieran. Ella destrozó mi fuente de trabajo… ¿Qué querías que hiciera?, ¿qué la llevara a tomar un café y hablar sobre lo sucedido? Ella me provocó…

Mi Bella —murmuró con dulzura, podía imaginármelo sonriendo al otro lado de la línea—, lo sé, sé que ella te provocó, tal vez esperaba una reacción así de tu parte. Tú estás allí en una celda y ella quedará impune, ¿ganaste algo con esto?

— La satisfacción de dejarla como un jodido orco.

¿Qué voy a hacer contigo? —preguntó riendo suavemente— Te amo, hablaremos mejor en casa.

— Te quiero, espero que no tengas un cardenal tan feo en el rostro, y me llamas si esa zorra pone tus manos encima aprovechándose de que está drogada, es capaz de cualquier cosa, ella quedó realmente obsesionada con tu polla, minino, creo que tendré que poner mi nombre con tinta en esa parte de tu anatomía —sonreí pensando en la posibilidad— Algo así como "Propiedad de B" o "Peligro, propiedad privada", o un simple "Vete a la mierda, esto es mío".

¿Qué estás diciendo? —carraspeó, él probablemente se había sonrojado— ¿Ustedes hablaron de mi… No importa, olvídalo. Y no, gracias, mi hombría y yo estamos bastante bien sin ser marcados, además, ambos sabemos que tenemos dueña. No dudaré en hacérselo saber si eso te deja tranquila.

— Excelente, me gusta escuchar eso —sonreí—. Eres mío y de ninguna zorra más.

Solo tuyo, corazón.

— Estás muy cariñoso hoy y eso es extraño, ¿no te auto medicaste con las drogas de Charlotte?

— No —rió—, estamos hablando. No hagas rabiar a papá ni a Charlie, por favor, y ve a ver a los niños cuanto antes si puedes. Renesmee me dio un sermón enorme cuando me llamó para avisarme de lo que ocurría en la plaza. Ella volvió a recordarme que tú me romperías el corazón.

— Esa enana del demonio —suspiré con cansancio—, trataré de que su profecía no se cumpla.

— Con eso me basta por ahora.

Y la llamada se cortó.

Los tres estábamos sumidos en un silencio agradable, cada uno encerrado en sus propios pensamientos. Luego de que toda la adrenalina del momento había pasado, los dolores comenzaron a hacerse presente. La muy puta de Charlotte me había arañado el rostro y parte de mi cuello, en el lado derecho, sentía una comezón horrible y podía sentir un poco de sangre en esas partes cada vez que pasaba mis dedos por allí. La cabeza también me dolía, donde me había dado con el pavimento, esperaba no tener alguna contusión o algo así, pero que va, creo que no era nada grave. Aparte de eso y unos cuantos rasguños más en mis brazos, estaba completamente sana. Sonreí, pensando en que ella se había llevado la peor parte, ¡demonios sí!

Papá apareció nuevamente, abrió la reja y estiró su mano en mi dirección.

— Eres libre de irte, hija, necesito mi teléfono de vuelta —le entregué el aparato antes de despedirme de mis chicos.

— Nos vemos, veré que quiere Carli. Vendré por ti Tink, ¿sí?, no te dejaré aquí así que no te preocupes, nena, para eso están los amigos, ¿no? —le guiñé un ojo— Quédate con ella lo que más puedas, vendré en cuanto me desocupe con la charla. Me siento una perra yéndome cuando ustedes están aquí por mí.

— Pues deberías, porque lo eres, joder, deberías haber negociado con Carli por nuestra libertad —Tink hizo un puchero— Te perdono si me esperas en casa con unas buenas birras, las necesitaré después de este día de mierda.

— Trato hecho.

Salí en compañía de papá que me guio nuevamente a la sala principal de la comisaría. Carli me esperaba de pie junto al escritorio que estaba cerca de la puerta de entrada. Ah, su rostro no presagiaba nada bueno para mí, nada. Mi viejo me entregó unos papeles antes de que abandonara la comisaría con el reverendo Cullen, fruncí el ceño y los tomé en mis manos, besé su mejilla y fui a cumplir mi sentencia de muerte. Cuando vi lo que papá me había dado reí suavemente, eran las fotografías que nos había tomado. Las guardé en mi chaqueta y caminé con parsimonia junto al patriarca Cullen.

Caminamos bastante, él no habló en ningún momento, solo caminaba y yo ya estaba jodidamente cansada.

— Esa mujer que lamentablemente conoció tus ataques de ira… ¿Es esa mujer la madre de mi nieta?

Su pregunta tan repentina me sacó de lugar por un momento. Estábamos cerca de la iglesia, Carlisle tomó asiento en las mesitas de ajedrez que adornaban el costado del lugar, tomé asiento frente a él y asentí levemente a su pregunta. Él asintió también, entrelazó sus dedos sobre la mesa de ajedrez y me miró fijamente.

— Charlotte, su nombre es Charlotte. Ella apareció ayer en casa, quería dinero.

— Edward nunca nos habló sobre ella en estos cinco años, ¿sabías sobre eso?

— Jasper dijo algo la otra vez —me encogí de hombros—, yo solo conocía su nombre… Y lo conocí hace apenas unos días atrás. Es un revoltijo de información que tengo, Jasper habló sobre el día que Simba llegó cargando a Grace entre sus brazos a su casa y que nunca quiso hablar sobre su madre, y algo sobre que esa mujer trato de arrebatarle a la niña…

— Edward era joven e inmaduro, él no estaba preparado para algo así, cometió un error como muchos lo hacemos.

— Un hijo no es un error —fruncí el ceño. Él sonrió, como si estuviera agradecido de mis palabras.

— Lo sé, los pequeños son una bendición. No hablo de Grace, hablo de esa mujer —asentí a sus palabras, dándole la razón—. Mi hijo nunca nos ha hablado de lo que sucedió realmente y con Esme nunca hemos querido presionarlo, algún día se decidirá y nos dirá la verdad. No me importa eso, amo a mi nieta y a mi hijo por sobre todas las cosas… Me preocupa realmente lo que quiera esa mujer…

— Ella no se acercará a ellos otra vez, tenlo por seguro, si lo hace se las verá conmigo una vez más. No me importa ir a la celda nuevamente si tengo que romperle la cara —mordí mi labio inferior—. Ella no le hará daño a Grace. Minino puede sobrellevarlo, pero la muñeca es una niña. Joder, no, esa mujer no pondrá ni siquiera sus ojos en ella…

— Eres bastante protectora con ellos.

— Los quiero, Carli, ¿tan difícil es de creer?

— No ahora, no realmente —él sonrió—, cuida de ellos, no estoy de acuerdo con tus métodos pero te doy las gracias una vez más por cuidar de mi hijo y de mi nieta —estiró su mano hacia mí para que la estrecháramos. Acepté su mano—. Edward me contó lo sucedido con lujo y detalle, también me habló sobre el problema en tu tienda —fruncí el ceño a sus palabras—. Me gustaría poder ayudarte.

— Gracias, pero no, gracias. Nos la arreglaremos de una forma u otra, conseguiremos el dinero en algún lado, ahí veremos por nuestros medios como carajos reparar el ventanal —me crucé de brazos y alcé una de mis cejas en su dirección— ¿Cómo que te contó lo sucedido?

— Él me pidió que pagara la fianza.

— ¡Es un mentiroso de mierda!, ¡dijo que no sabía nada!

— No uses esas palabras, jovencita —entorné mis ojos—. Él estaba preocupado… Aun lo está —el patriarca Cullen suspiró con resignación— Mi hijo te ama, por eso te estoy aquí ofreciéndote un préstamo para que repares el ventanal. No es un regalo, espero me lo devuelvas cuando puedas hacerlo, lo hago por mi hijo, no por ti —sonreí hacia él. Carlisle desvió la mirada incómodo, sus mejillas levemente sonrosadas.

Era una ternurita.

— Admite que me quieres de una vez, viejo, enserio, no necesitas negarlo más. Si lo dices primero, yo lo digo después.

— ¿Aceptas o no, muchacha?

— Te lo devolveré —alcé mis cejas y el asintió—, te lo agradezco mucho suegro —el rostro del reverendo Cullen se crispó y solté una enorme carcajada—, ¡joder, tendrías que haber visto tu rostro! —volví a reír— Vale, vale, lo siento. Acepto. Te pagaré cuanto antes pueda, te lo prometo, la fianza también, todo, demonios, odio deber dinero.

— Podrías ayudarme en la iglesia…

— No gracias, te pagaré, con intereses, pero no me hagas ir a misa una vez más —Carlisle rió por mi ruego, pero realmente yo no quería tener que ver a toda esa gente hipócrita por toda una mañana.

— Esme necesita ayuda para las clases dominicales de este fin de semana —él estaba siendo jodidamente injusto, sabía que si decía "Esme" yo iba a aceptar inmediatamente—, sería solo por este domingo…

— Eres… Un manipulador, sabes que no puedo decirle que no a Esme, joder…

— Además, Floyd también está invitado a asistir una vez más —gemí audiblemente y escondí mi cabeza entre mis manos—, el pequeño quedó encantado la primera clase a la que asistió, ¿sabías?

— Lo sé, demonios.

Carli sonrió victorioso y se puso de pie lentamente, enrolló su chaqueta en sus brazos con cuidado e hizo una extraña reverencia con su cabeza. El parecía uno de esos caballeros antiguos de los años de mierda donde ni siquiera papá existía. Bien, iba a tener que ir a ayudar a Esme en esas clases, ¿qué podría salir mal al estar rodeada de un montón de mocosos?, tengo dos de ellos ahora, por Dios, no podría ser tan catastrófico.

— Nos estamos viendo muchacha, eres libre de irte.

Y él caminó hacia la iglesia como una especie de eminencia o algo, era tan extraño.

Siempre que estaba en algún maldito problema, la iglesia venía como bonus.

Ugh.

No necesitas venir, el idiota vino por mí. Grizz ya se ha ido, no sé dónde carajos, con la rubia cachonda —asentí a las palabras de Tink—. No me gusta eso amiga, la cabrona esa está comprometida, no quiero que rompan el corazón de oso de mi grandote.

— ¿Realmente crees que ella lo haría?, estamos hablando de Grizz.

— Vale, él vive y respira por el sexo, pero sabemos que es un sensible de mierda.

— Te doy la razón en eso —suspiré—, bueno, esperemos que esto solo sea un polvo y nada más, si la rubia se atreve a dañar a nuestro osito… Tendremos que mamarnos algunas horas más en la celda, ¿no?

— Las cosas que tenemos que hacer por los amigos, joder —sonreí cuando Alice resopló—. Vale, ¿a qué hora estoy donde minino?, me debes unas birras, no creas que me he olvidado de ellas, las necesito con desesperación… ¿Qué?... ¡No, jódete!

— ¿Pero qué demonios?

Cobain quiere unírsenos, de ninguna manera —entorné mis ojos.

— Voy por los chicos ahora, no sé dónde carajos está mi moto, ¿sabes sobre ella? —me quedé completamente muda cuando justo en ese momento la vi pasar frente a mis ojos — Olvídate de mi pregunta, te veo a las siete…. Joder.

Estaba en la calle paralela al colegio donde estaban los chicos, había tomado prestado el Volvo de Simba. Minino… Él no me veía aún, pero yo podía observar claramente su rostro completamente enfermo luego de bajar de mi motocicleta. Que carajos hacía él con ella, no tengo ni la más puta idea, pero se veía malditamente caliente sobre ella. Cuando se sacó el casco lo hizo lentamente, su cabello era un desastre, sus puntas yendo hacia todas direcciones, tal y como hacía después de que teníamos una fabulosa sesión de sexo. Yo iba a tener que comprarle una motocicleta para mi placer personal, solo le faltaba la chaqueta de cuero y una nueva fantasía se formaría en mi cabeza. Ah, minino y yo sobre una motocicleta, y no precisamente montando la motocicleta. Pero que cosa más espectacular podría ser.

— ¡Floyd, Grace! —la maestra Weber llamaba a mis pequeños. Me paré tras de Edward con mis brazos cruzados, él aún no me veía. Ángela levantó su rostro y se encontró con mis ojos por sobre el hombro de minino, le hice una seña con mi dedo para que guardara silencio. Los enanos llegaron corriendo hacia él y se tiraron ambos a abrazar sus piernas— Que tengan un buen día —se despidió la maestra—, ¡recuerden lo que hablamos niños!

Simba se despidió de la maestra y tomó a los niños de sus manos, ellos aún no reparaban en mi presencia, así que caminé a una distancia prudente para escuchar lo que hablaban. Se veían adorables los tres juntos, caminaron hacia la motocicleta y minino sacó su teléfono celular de su bolsillo.

— ¿Por qué tienes una purpurita, papi?

Me golpeé la cara mentalmente ante el nombre tan gay que le había puesto a los moretones.

— Me golpeé en el trabajo —le sonrió a la pequeña—, ya se saldrá, ¿no te gusta mi purpurita?

— No —la pequeña Weasley negó con su cabeza—, las purpuritas duelen.

— ¡Yo tengo muchas, muchas! —chilló mi renacuajo, como si fuera la cosa más chévere del mundo— Cuando me subía al skate de mamá me dejaba pintas púrpura por todas partes, ¡y no lloraba! —sonreí recordando. Había sido solo una vez, se había dejado un cardenal en su pierna y desde ese día con los chicos escondimos todas nuestras tablas. Luego las vendimos para hacer dinero, siempre hemos sido tan malditamente pobres, joder.

— Eres valiente, campeón —Edward desordenó su cabello—, llamaremos a mamá para que venga por nosotros, alguien debe llevarse su motocicleta y no seré yo.

— ¿Por qué no?, te veías condenadamente caliente.

Tres pares de ojos se posaron sobre mí.

— ¡Mami! —Floyd corrió hacia mí y me abrazó. Lo tomé entre mis brazos y dejé un sonoro beso sobre su mejilla—, ¿qué te pasó? —frunció el ceño y pasó su pequeño dedo sobre las marcas que había dejado la zorra en mi rostro— Tienes sangue.

— Me caí —me encogí de hombros.

— Mentira —murmuró él, su pequeño ceño fruncido se pronunció aún más—, es como el rasguño del gatito de tío Capo —Floyd me observó con sus grandes ojos chocolate fijamente—, ¿te rasguñó un gatito?

— Una maldita gata, sí —mi pequeño besó mis heridas suavemente.

Sentí un tirón en el dobladillo de mi playera, mi vista se fue de Floyd a Grace, que me observaba con timidez en esos hermosos ojos verdes que tenía. Me agaché a tientas con el enano en brazos y lo dejé sobre sus pies, enredé mi brazo libre en la cintura de mi muñeca y la atraje hacia mí para dejar un beso sobre su mejilla también.

— Papi es doctor —murmuró la nena, acercando su dedito a mis heridas—, ¿cuidaras de mami, papi?

— Claro que si princesa, ¿hora de ir a casa?

Ah, por favor sí.

— ¿Una piscina?

— ¡Sí!

Chillaron los enanos y comenzaron a saltar como pelotas de un lado a otro.

— ¿Qué tiene esta primaria que le gusta hacer tantos malditos paseos?, ¿no es suficiente uno al año?, ¿por qué deben ir a una piscina ahora?, ¿y cuánto debo pagar? —me crucé de brazos y resoplé— Además, se morirán de frío en una miércoles de piscina.

— ¡Habrá toboganes! —chilló Floyd—, ¡la maestra Weber dijo que podíamos usar los toboganes mami!

— ¡También habrá un castillo de agua, mami! —Grace movió sus bracitos como si fuera un pajarito a punto de volar— Tía Rosie me dio un traje de baño hace muuucho tiempo, ¡es rosa y de princesas!

— Hablaré con mamá sobre esto, ¿sí? —los mocosos asintieron—, pueden ir a ver la televisión —salieron corriendo rápidamente hacia la escalera— ¡No corran, no queremos accidentes!

— ¿Qué hablaras conmigo?, no me gustan las piscinas, no quiero que Floyd vaya ahí.

— Hablaremos luego, ahora siéntate, déjame ver tus heridas.

Simba se hizo con todo lo que necesitaba, algodón, alcohol y unas cuentas cosas más de su botiquín.

— ¡Hey!

Siseé cuando minino pasó un algodón cubierto en alcohol sobre mis heridas. La mierda esa dolía, joder. Él hizo caso omiso a mis quejas y siguió limpiando la zona, empuñé mis manos y apreté mis dientes. ¡Podría soplar ahí o algo!, ¡enserio que ardía como el infierno!, pero no, este era como mi especie de castigo porque él sonreía completamente divertido con la situación. Ugh, a veces me daban ganas de golpear su hermoso rostro, pero después pensaba en que sería algo no beneficioso para mí, ¿qué iba a hacer sin su lindo rostro?

— No puedo creer que te duela esto teniendo todos esos tatuajes en el cuerpo, ¿estás siendo seria Isabella?, es solo un poco de alcohol nada más —volvió a presionar el pedazo de algodón contra las heridas de mi cuello. Cerré mis ojos y conté mentalmente—. Eres un bebé, nunca lo pensé de ti.

— ¡Cállate, joder, y termina con esto rápido!

— No es necesario que grites —le mostré amorosamente mi dedo medio, causando su risa— Listo, he terminado. Ven aquí, necesito revisar tu cabeza —se sentó sobre el sofá y colocó un cojín sobre el suelo entre sus piernas para que tomara asiento. Le hice caso, acomodándome allí— Tienes… ¿Con qué te golpeaste aquí?, te quedará un chichón.

— La puta esa azotó mi cabeza contra el suelo —sentía sus dedos cuidadosamente tocando mi cuero cabelludo—, ¡Edward! —gruñí entre dientes cuando comenzó a limpiar con el puto alcohol— Recuérdame porqué te amo… —sus dedos se quedaron quietos por unos segundos, no podía ver su rostro para ver que sucedía.

— Bueno, no puedo recordártelo porque recién me entero de que lo haces…

— ¿Hacer qué?

— Amarme.

Volvió a su trabajo silenciosamente, ahora ni siquiera sentía el puto alcohol cuando limpiaba mi cabeza con cuidado. Bueno, lo había dicho ya, qué más da. Mordí mi labio inferior y comencé a jugar con el arete que tenía allí. Esperen, ¿y cómo es eso que recién se entera?, ¡hombres!, ¡y se supone que nosotras somos las complicadas, demonios!, ¿cuánto llevo diciéndole que lo quiero?, ¿no es suficiente?, ¿no es la misma mierda eso? Resoplé y comencé a jugar con mis dedos, dándole vuelta al asunto. ¿Amo él a Charlotte alguna vez?, tenía esa puta pregunta trabada en la punta de mi lengua, quería preguntárselo, pero estaba tan malditamente segura de que si la respuesta era positiva yo era capaz de asaltar el hospital de noche y asfixiarla con una de las almohadas.

— Minino…

— Isabella…

— ¿Qué sentías por ella?

— ¿Charlotte? —asentí, haciendo una mueca cuando jaló mi cabello— yo la quise, supongo.

— Oh, vamos, ¡es la madre de tu nena después de todo!, ¿qué sentiste realmente por ella?, me gustaría escucharlo. No, creo que necesito escucharlo, no me volveré como loca, lo juro por la garrita.

— Esa es la verdad —soltó mi cabello y luego lo sentí dejar un dulce beso en el tope de mi cabeza. Eché mi cabeza hacía atrás y la apoyé contra el sofá, para mirarlo hacia arriba, justo entre sus piernas. Tenía una buena vista desde aquí, eh—, la quise, no hubiera estado con ella si no la hubiera querido… Créelo o no, no siempre era así tan…

— ¿Zorra?

— Si —hizo una mueca por la palabra que había usado para describirla—, algunas veces ella era incluso dulce, actuaba de este modo cuando estaba rodeada de su gente, no lo sé… —se encogió de hombros— ¿A qué viene esto?

— ¿La amaste? —pregunté, observando fijamente a sus ojos para ver si mentía.

— No —sonrió con ternura—, yo ya amaba a alguien en ese entonces.

— Oh.

— Si —sus mejillas se sonrojaron.

Nos quedamos mirando por un largo tiempo, no pude evitar recordar la primera vez que Edward se me declaró, ahora, en este preciso instante se parecía un montón al muchacho que había llegado corriendo a casa en un día lluvioso para gritarme que me quería. Sonrojado, con su cabello desordenado y luciendo lo más adorable que alguien podía lucir.

— ¿Y qué es esto?

— El príncipe —murmuré por enésima vez a Renesmee. Ella miraba los cuentos que habíamos encontrado en el ático completamente fascinada. El cuento era "Rapunzel", en la portada aparecía la chica de cabello largo en la torre y el príncipe a los pies de esta—, él va a por ella, se casan, tienen bebés y son felices por siempre. Fin.

— ¿Y así? —asentí.

Ness tenía ocho años, estaba sentada sobre mis piernas mientras veía el cuento con imágenes. Afuera llovía como los mil demonios, realmente, era una de esas tormentas que no nos dejaban salir de casa, y en Forks eso era mucho. Llovía todos los días, por eso no era excusa no faltar a clases, pero esta tormenta lo ameritaba. Así que aquí estábamos, en casa leyendo cuentos de hadas a los pies de la chimenea. Papá había tenido que ir a la comisaría de todos modos, un apagón ocurrió en el pueblo así que solo estábamos a la luz de las velas. Estaba jodidamente aburrida y mi hermanita parecía hipnotizada con los príncipes y princesas. ¿Es que nunca le había mostrado alguna película de estas?, ¿qué clase de hermana mayor soy?

— ¡Yo quiero tener un príncipe!

— Algún día enana —besé la cima de su cabeza y sonreí—, aunque tienes que tener cuidado con los sapos, ¿eh?

— ¿Tienes un príncipe, hermana?

— ¿Yo?, n…

Unos frenéticos golpes en la puerta interrumpieron mi respuesta. Fruncí el ceño y dejé a Renesmee sobre el sofá, ella no quería soltar mi playera, lucía jodidamente asustada. Nuevamente se escucharon los golpes, me agaché frente a ella y le sonreí, acariciando su regordeta mejilla.

— No vayas, ¿y si es alguien malo? —sus ojos se abrieron de dos en dos—, ¿y si es una bruja?

— Enana, creo que no te dejaré leer más estas cosas —reí por sus ocurrencias—, no tardaré, espérame y lee un poco más para que me cuentes luego que carajos pasa con el príncipe y la princesa, ¿sí?

— Dijiste una mala palabra —susurró.

— ¡Papá no está en casa! —le sonreí mientras caminaba hacia la puerta. Cuando la abrí para verificar quien era el idiota que había salido con esta tormenta, mi ceño se frunció pronunciadamente— ¿Qué estás haciendo aquí?, ¿estás jodidamente loco?

— Necesito hablar contigo.

— ¿Hoy?, ¿tenía que ser hoy?, ¡pareces una rata mojada!

Cullen estaba frente a mi todo empapado, la camisa blanca que llevaba se pegaba completamente a su escuálido cuerpo, su cabello –que siempre llevaba perfectamente peinado– goteaba por el exceso de agua y sus puntas apuntaban a distintas direcciones. Sus mejillas se pusieron de color rosa, él asintió y desvió la mirada por unos segundos. Sonreí y me crucé de brazos, esperando a que hablara.

— ¿No me dejarás pasar?

— Mojaras la casa.

— Oh, c-claro, uh, lo s-siento —entorné mis ojos y me hice a un lado en la puerta, ¿enserio pensaba que iba a dejarlo ahí para que se pegara una neumonía?—. G-Gracias, Isabella.

— Odio que me llames así —caminé hacia la sala de estar donde Renesmee aún me esperaba, sus ojos se prendaron sobre Edward y luego me miró a mí con un tanto de temor— Él es Edward, Ness, no es ninguna bruja —sonreí con diversión—. Espérame aquí, te traeré algo —él asintió y se quedó allí de pie, mojando mi salita de estar—. Enana, ven conmigo.

Me llevé a Renesmee escalera arriba, la arropé en su cama y le prometí que vendría con ella rápidamente, que necesitaba arreglar algo primero. Ella asintió con sus ojitos brillosos y siguió leyendo, acercando la lámpara a baterías que tenía en su pieza al libro para poder leer más. Bajé la escalera con una toalla en mis manos. Al llegar a la sala le lancé la toalla a Edward.

— ¿Q-Qué es esto?

— Un cadáver —resoplé—, ve a secarte, te enfermarás. Te sacas la ropa y… Bueno, la maldita secadora no funcionará, podemos ponerla frente a la chimenea —tomé asiento en el sofá. Cullen dudó y luego desapareció hacia donde le indiqué que estaba el baño. Minutos después apareció, sostenía sus ropas mojadas en sus manos y su cuerpo estaba cubierto solo por una de las toallas.

— No era necesario que hicieras esto, Isabella.

— No quiero que tu papi me eche la bronca luego por enfermar a su nene —sonreí, acomodando su ropa frente al fuego de la chimenea— Bien, ahora dispara, ¿qué quieres decirme?

— E-Estoy enamorado de ti.

— Vale, vale… ¿Qué?

Él tragó saliva, su manzana de Adán subió y bajó lentamente. Tomó asiento en el sofá frente a mí cuidadosamente. Acerqué mis piernas a mi pecho y las sujete con mis brazos, apoyando mi barbilla sobre mis rodillas, no deje de mirarlo fijamente. ¿Él había venido hasta aquí para decirme eso?, ¿estaba jodidamente loco? Además, él solo tenía quince años… ¿Cómo puede enamorarse alguien a los quince años?, ¿y de una nena de catorce?, ¡éramos unos niños!, ¡alguien estaba viendo mucho Disney últimamente! Sus orbes verdes estaban llenas de vergüenza, una pequeña sonrisita nerviosa se posó en mis labios.

— Me gustas.

— Escuché eso, Edward… —rasqué mi nuca y carraspeé— ¿Por qué era tan importante decírmelo hoy?

— Porque… quería —murmuró, su rostro se sonrojó furiosamente—. Estaba en casa pensando y… Me di cuenta de que estaba enamorado de ti y… Necesitaba decírtelo, así que salí y, uh, aquí estoy…

— Así que estás enamorado de mí… —murmuré, ladeando mi cabeza levemente.

— Uh, si…

— ¿Por qué?

— ¿Por qué, qué?

— ¿Por qué demonios piensas que te gusto?

— Porque me gusta la manera en la que te mueves, como sonríes cuando alguien dice una broma o porque simplemente algo que nadie más entendió te pareció gracioso. Hay algo en la manera en que ves las cosas que me atrae —suspiró, su rostro a rojo fuego—. Hay algo en ti que te hace única, y eso me gusta.

Carraspeé, alzando mis cejas, sin poder creerme sus jodidas palabras.

¿Era acaso una especie de poeta o algo?

— Uh, bien.

— Bien…

Un ruido se escuchó en las escalera y juro por Dios que casi me caí de culo, estaba todo oscuro excepto por las velas y no se veía y una mierda, joder. Tragué saliva sin dejar de mirar hacia allí, y luego volví mí vista a Edward que estaba sentado en el sofá más grande. Me puse de pie y caminé rápidamente hacia donde él estaba para tomar asiento a su lado. Me acurruqué junto a su cuerpo y volví a mirar hacia la escalera.

— ¿E-Estás bien?

— No, joder, le tengo terror a la oscuridad —me estremecí levemente—, ¿escuchaste eso, no?, estoy segura de que escuché alguna mierda por ahí… Renesmee está sola en su habitación, joder, joder… ¿Podrías ir a buscarla por mí?

— No escuché nada, Isabella —uno de sus brazos rodeó mis hombros dubitativamente, hasta que finalmente su mano se posó sobre uno de mis hombros y lo apretó ligeramente, me apreté aún más a su costado.

Algo increíble pasó ahí.

¡Él ronroneó!, como un pequeño gatito cuando me acurruqué contra su cuerpo.

— Acabas de ronronear como un minino…

— No lo hice.

— Si lo hiciste, minino —reí suavemente. Mi risa se detuvo abruptamente cuando un ruido se escuchó una vez más— ¡Joder!, ¿lo escuchaste?, ¡dime que ahora lo hiciste! —mis ojos no se corrieron de la escalera hasta que una luz apareció en la cima— Qué demonios es eso…

— ¿Hermana? —suspiré con alivio cuando Renesmee bajó la escalera sosteniendo la lámpara en sus manitas. Ella nos dio una mirada y luego sonrió abiertamente—, ¡hermana!, ¡si tienes un príncipe!

Entorné mis ojos y me alejé rápidamente del agarre de Cullen. Sentía mis mejillas calientes por las palabras de mi hermanita. Edward tosió junto a mí, escondiendo la sonrisita inteligente que había aparecido en sus labios tras su puño. Que truco más barato. Piqué sus costillas con mi dedo índice y él volvió a ronronear. Sonreí y observé a mi Nessie que nos miraba absolutamente maravillada, como si un jodido cuento de hadas estuviera rodando frente a sus ojos.

— Lo único que tengo, Nessie, es un pequeño gatito.

Me puse de pie y me senté sobre su regazo. Minino rodeó mi cintura con sus brazos y me recargué contra su pecho, suspiré, jugando con los botones de su camisa. Desde ese día también había comenzado a llamarlo minino. Diez jodidos años atrás, como pasa el maldito tiempo.

— ¿Te sientes mejor?, ¿te duele algo más? —negué lentamente con mi cabeza— Bien, me alegro.

— ¿Qué hay de tu cardenal?

— Sanará, Emmett no utilizó toda su fuerza al golpearme gracias a Dios.

— Te hubiera roto, y yo hubiera hecho algo al respecto —Edward rió—. ¿Crees que esa zorra vuelva a molestar?

— Kate estaba completamente avergonzada por todo lo ocurrido —suspiró y comenzó a jugar con mi cabello—. Ella y yo nos conocíamos, me pidió disculpas por el comportamiento de Charlotte y dijo que se la llevaría de aquí apenas pudiera levantarse. No sé si podrá hacerlo, esa mujer es terca —soltó una risita. Alcé mi rostro y lo observé con el ceño fruncido.

— ¿De qué te ríes?

— Ella realmente me recuerda a alguien que conozco… —arqueó una de sus cejas y yo entrecerré mis ojos.

— Sigue diciéndolo y te dejaré el otro pómulo morado.

— Te amo —bajó su cabeza y besó mis labios, enrollé mis brazos en su cuello para retenerlo más tiempo junto a mí. Cuando intentó separarse mordí su labio inferior y le guiñé un ojo, ganándome una hermosa sonrisa como premio—, no vuelvas a preocuparme de este modo.

— Me estás pidiendo algo realmente difícil, minino…

— Al menos dime que harás el intento para estar más tranquilo.

— Haré el intento —era una vil mentira y él lo sabía muy bien— ¡Ah!, ¡casi lo olvido!, ¡por tu culpa tendré que ayudar a Esme en las clases dominicales! —golpeé su pecho con mi puño— Me mentiste sobre Carli, minino.

— Sabía que si te decía que él iría a por ti te negarías.

— No quiero deberle dinero a nadie.

— Lo sé, pero es una ayuda —se encogió de hombros—, un préstamo, lo pagaremos luego.

— Lo pagaré.

— Pagaremos.

— Basta, dije pagaré, no me discutas en esto o estaremos toda la jodida noche —sonrió y besó mis labios castamente— Además, debo pagar también el paseo de mierda ese al que irán los enanos… ¡Una jodida piscina!, ¿es que hay de esas en Forks?, porque si es así yo no llevaré a mi renacuajo, ¡se congelará!

— Se supone que es un centro de recreación en Seattle, no creo que Ángela quiera enfermar a los niños, ellos se divertirán, corazón.

— Esta bien —solté un bufido—, solo porque me llamaste corazón —sonreí cuando sus mejillas se tornaron rosa.

El timbre de la puerta de entrada sonó repetidas veces, escondí mi cabeza en la curvatura de su cuello y conté mentalmente hasta cinco, pensando en los escenarios más indeseables de la puta vida. Algo así como Charlotte volviendo de la ultratumba para hacerme terminar lo que había empezado. Ella no sería tan estúpida de venir a molestar una vez más, ¿no? El timbre volvió a sonar sin cesar, resoplé y liberé a Edward, poniéndome de pie para dejarlo atender la puerta, caminé tras de él cruzando los dedos para que la mierda nos dejara tranquilos de una vez por todas.

Necesito tu ayuda.

— ¿Qué demonios hiciste ahora?

— ¿Aparte de saltar de una ventana en un segundo piso, correr con el culo al aire por la calle y agarrándome las bolas con ambas manos?, bueno, me acosté con su prima —apuntó a minino con su barbilla y luego continuó— y el panzón de su esposo llegó antes de tiempo. Cabrón de mierda, no tienes una idea de cómo duele que te dejen en ascuas. Realmente, realmente me gustaría entrar para que la gente dejara de verme el culo y poder terminar con mi problema.

— Tú no te correrás una paja en el baño, cerdo asqueroso.

— ¿Podrías al menos dejarme tomar una puta ducha de agua fría?, mis pelotas están azules, B.

Grizz estaba frente a nosotros completamente desnudo, sus manos cubrían su polla a duras penas debido a que no había alcanzado a terminar su trabajo por culpa de Royce, pobre bebé. Él se veía tan malditamente chistoso, saqué mi teléfono celular del bolsillo trasero de mi short y me encogí de hombros ante el ruego que veía en sus ojos para que no tomara la fotografía.

— Tenía que hacerlo, esta mierda se quedará hasta la posteridad.

— Se me están estrangulando las bolas, B, las perderé si sigo así y no quiero ser un desbolado.

— ¿Él y Rosalie…

Edward estaba como en una especie de shock por la información.

— Sí, sí, yo también lo hubiera hecho con La cosa como marido, eh —sonreí—. Cuando Tink se entere de…

— ¡Oh santa mierda!, ¿qué carajos estás haciendo desnudo en la puerta de minino y B? —soltó una sonora carcajada— Tengo que tomarle una foto a tu culo, no te muevas Grizz, quédate ahí… —se escuchó un tenue clic y luego la risa de Tink una vez más— Vale, perfecto, la pondré de fondo…

— ¿Es esto una orgía?, ¿y así no querías invitarme?, eres de lo peor hadita…

— Viniste de todos modos, cabrón.

— Me la debías, te saqué de esa sucia celda y de las garras de Harry… No te salvarás de mis garras, si te lo preguntas…

— ¡Puede alguien dejarme pasar o darme algo para cubrirme la polla, por favor!

— Ten —le entregué un masetero que minino tenía en la puerta de entrada—, creo que con eso será suficiente.

— ¡Gracias, joder!

— ¿Por qué no querían que me uniera a su puta orgía?, son unos maricas de mierda, negarme esto es como, como…

— ¡Nadie hará una orgía, enfermo!

— ¡Silencio! —gritó minino, sacando voz de macho. Sonreí tenuemente cuando los tres guardaron silencio y lo observaron atentamente— Emmett, por favor entra, no quiero que perturbes a mis vecinos con…—abarcó toda su anatomía con sus manos— esto —Grizz asintió y entró a la casa cubriéndose con el masetero aún. Edward negó con su cabeza— No puedo creer que Rosalie… —suspiró y sus ojos se posaron sobre Alice y Jasper— Ustedes dos, no quiero nada de peleas y malas palabras.

— ¡Oh, vamos, Simba! —Tink hizo un puchero—, ¡esa jodida regla va solo para B!

— He dicho nada de malas palabras, Alice, o deberás despedirte de tu dinero —Tink resopló y asintió a regañadientes— Y tú deja de provocarla, no puedo creer que seas mi hermano mayor —se hizo a un costado de la puerta— Pueden pasar —los chicos pasaron, caminando directo a la sala de estar—. ¿Es que no podemos tener un día de normalidad en esta casa?

— Uh, lo siento, creo que la normalidad se fue el día en que decidiste aceptarme aquí.

Hice una mueca con mis labios. Él sonrió y acarició mi barbilla dulcemente con sus dedos.

— Si ese es el precio, no me queda más que aceptarlo.


¡Buenas noches!

¡Aquí vengo recargada con nuevo capítulo!, espero les haya gustado :3 Charlotte debe pagar por lo que hizo, lo sé, pero no desesperen que aún queda capítulo, luego les explicaré. Carli pagando la fianza de B, alguien lo menciono en un rr, creo que fue Solecito, ¡le achuntaste! jajajaja Alguien tenía que hacerlo. Y tampoco iba a ser gratis, B tendrá que ir a su amada iglesia una vez más. Bien, sobre la canción que elegí, es más de B para minino que al revés, es hermosa esa canción y creo que describe bien como se siente ella con él aunque no sepa decirlo exactamente. ¡Escuchenla si no la han escuchado y lean la letra! Entonces, aquí vengo a explicar lo que sucederá ahora XDDD Bien, este capítulo estará dividido en dos partes, peeeeeero, la segunda parte vendrá luego de que suba los outtakes. Por ende, después de este cap tendrá los outtakes de Grizz y Tink y luego vendrá su segunda parte, ¿me entienden? jajaaj no se explicarme pero espero lo hayan hecho. Y ahora me disculpo por los otros fics, me es imposible escribirlos cuando solo se me vienen ideas para este, ¡es terrible! así que me disculpo por mi irresponsabilidad, espero poder tenerles capítulos de los otros fics lo mas pronto posible, pero no daré fechas :(( Nesines puede que Jake sepa algo, el recuerda más que B de esa noche, y no se quedará muy tranquilo que digamos, solo les digo que algo lo inquieta a nuestro lobito sobre el papi de Floyd Joha Asecas y LaPekee Cullen la verdad es que no tengo día fijo para actualizar, lo hago cuando puedo, apenas y tengo el capítulo listo los subo, trato de no demorarme tanto, pero día fijo no hay :(

Creo que eso es todo, una vez más les digo que tratare de ponerme al día con los otros fics pero no pondré fecha :( espero disculpen mi irresponsabilidad pero que conste que este trío del mal es el que tiene la culpa porque solo quieren que escriba de ellos.

PS: Para las chicas que me preguntas sobre el grupo de los fics, en mi perfil está el link si lo quieren :)

¡Les agradezco enormemente por sus reviews, alertas y favoritos chicas!

Lamb.