Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Muchas gracias a Roxana Elizabeth, Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) quien es la que ahora me ayudará con el beteo de los capítulos de la historia, ya que esta floja no pudo más con el doble trabajo por eso... por floja.


Outtake: Tomaste mi corazón y mi orgullo.


I Hate myself for loving you – Joan Jett and the Blackhearts.


— ¡Ve a cubrir tu vergüenza, idiota!

— ¡Así me hizo la vida!, ¿por qué debería avergonzarme de ello?

— ¡Porque eres del porte de un puto maní! —me reí apuntando su polla. ¿En que estaba pensando B? ¿En qué demonios estaba pensando yo?—; Ni siquiera puedo mirarte sin reír, Cobain, Dios, te cagaron con creces aquí…

— ¡Mamá siempre dijo que era mejor chiquito y juguetón que grande y tontón!

— ¡Jodido marica!

Solté una enorme carcajada por sus palabras. El pobre animal estaba tan ido que también sonreía, vaya a saber Dios porqué mierda. Él corría desnudo por la playa de un lado a otro, como si estuviera en los años hippies esperando las presentaciones en Woodstock (1). Yo lo veía, en cualquier momento aparecía Janis Joplin con una corona de flores corriendo junto a él, sacando la cara por las mujeres. ¡Pero que mierda más graciosa! Me daba entre pena y alegría el mirarlo. La fogata seguía a lo lejos, nos habíamos alejado de la muchedumbre cuando B se perdió de mi vista con el niño pijo. Alguien iba a tener una noche movida, joder, al menos que uno de los tres la tenga. Lo único que Grizz iba a conseguir si seguía saltando sobre la fogata solo en ropa interior, iban a ser unas bolas negras.

— ¡Vamos hadita, ven conmigo!

— Por favor ponte la ropa —le di un trago a mi vaso y negué con la cabeza—, ya fue lo bastante divertido burlarme de ti y de tu forma de ser un completo idiota, pero es suficiente. ¡Cúbrete, no quiero seguir viendo eso!

— ¡Eres una jodida aguafiestas! —se dio la vuelta y apoyó sus manos sobre sus caderas, dándome una perfecta vista de su trasero. Alcé mis cejas y volví a darle un trago a mi vaso. Bueno, qué íbamos a decir, tampoco estaba tan mal el muy cabrón—. Deberías hacer el intento, Tink, estar sin ropa es de puta madre. Y la brisa marina en tu cuerpo es como un orgasmo múltiple.

— ¿Qué demonios vas a saber tú de orgasmos múltiples?, teniendo eso entre las piernas…

Jasper me miró sobre su hombro y sonrió con diversión.

— Dímelo tú, hadita, yo recuerdo muy bien un día…

— Que preferiría olvidar, muchas gracias, coño —entorné mis ojos—. Eso fue hace mil años, supéralo cabrón, han pasado muchos luego de ti, tampoco fue algo tan memorable.

— Y a pesar de eso estás aquí —se giró por completo, luciendo serio de un momento a otro. Se acercó a mí con paso lento y me arrebató sus vaqueros, los cuales yo sostenía en mis manos—, conmigo… ¿No te dice algo eso, hadita?

— Me dice que si me vuelves a llamar hadita una vez más, acabaré contigo.

Siempre me he preguntado, ¿en qué demonios había estado pensando ese día en que me revolqué con él?

Falté al código de amigas, como punto más importante, me tiré al novio de mi hermana, por toda la mierda junta de este planeta. Lo peor es acostarte con un tipo y arrepentirte al otro día, joder, el sentimiento ese es asqueroso, gracias al divino B no estaba enamorada de la cosa, ella sólo quería pasarla bien como todos nosotros. No sé que hubiera hecho si ella hubiera dejado de ser mi amiga. Es todo lo que tengo, son todo lo que tengo. B, Grizz, a eso le llamo clan, ellos son mi familia y joder, por un estúpido error estuve a punto de perderlo todo.

— Eh, ¿qué pasa? —Cobain estaba frente a mí y me observaba con su ceño fruncido. Entorné mis ojos, despejando mi mente y quitándole importancia al asunto—. ¿Qué era lo que recordabas para poner esa mirada?, no me gusta verte así hadita.

— Y una mierda, no te importa —me crucé de brazos—, ponte la ropa y vamos con el resto, por mucho que me desagrades no quiero que el minino se quede sin hermano, estoy segura de que el gatito lloraría aunque le costara aceptarlo.

— ¿Gatito? ¿Qué tienen tú y B para tratarlo así?, carajo, y yo que pensaba que mamá y papá lo consentían…

— ¿Consentirlo?, ¡tú aún vives con ellos y eres un bueno para nada!, ¿de qué mierda hablas? — él rió y alzó sus brazos al aire.

— ¡No es mi culpa tener unos padres que me quieren!

Bueno, el bastardo tenía crédito por eso.

— Suertudo —sonreí, dándole la razón.

Hubo una época donde fui una niñata ilusa, que siempre anheló unos padres como esos.

Ahora a mis veintidós años, sé que uno tiene que vivir con su mierda, tragársela hasta que la muy perra desaparezca y seguir adelante como si nada. La vida es una y hay que vivirla, eso fue lo que me enseñaron B y Grizz el día que los conocí. ¿Para qué amargarme y arruinar mi vida por personas que nunca me estimaron?, el destino me mostró que finalmente, luego de todo lo malo, hay algo bueno por lo que vale la pena seguir viviendo.

Otro día de mierda en la casa okupa (2).

Una dosis más alta de heroína, bah, la jodida vida apesta.

— Eh, petiza —traté de enfocar mi vista en la persona que tenía frente a mí—. Joder Grizz, esta chica está malditamente colocada —la cabeza me pesaba como los mil demonios, mi brazo dolía donde había inyectado la droga, sentía un cosquilleo justo allí—. Mierda, le voy a quitar eso…

Sentí como alguien tomaba mi brazo y quitaba el elástico que me había puesto para encontrar la vena e irme a la mierda con la sustancia que me había facilitado uno de mis dealers. Traté de pelear con la persona que me estaba jodiendo, pero mis articulaciones no respondían correctamente. Coño, me estaba perdiendo lentamente, podía sentir la droga trabajar en mí. Bah, eso era lo que quería, ¿no? Eso era lo que pedía día a día, olvidarme de toda la mierda y volar a un mundo nuevo donde nada de esto existía, había perdido demasiado, como para siquiera importarme que la puta droga estuviera acabando conmigo.

— Tenemos que llevarla a un jodido hospital, ¿qué carajos se inyecto esta niña?, mírala, joder, no tiene más de quince —otra voz se unió a las miles de voces que oía en mi cabeza, esta era ronca y gruesa, la voz de un hombre grande—. Vale, trae la van, yo la cargo.

— Odio a este tipo de personas.

— B…

— ¿Qué?

— Ella puede oírte.

— Y me vale verga, mejor que me escuche —alguien me alzó en el aire, me sentía volar—. Escúchame, mocosa de mierda, te odio. Te odio a ti y a los de tu clase, ¿tienes problemas en casa? Vale, se una mujer y enfréntalos, hacer esto es de putos cobardes. Eso es lo que eres, una maldita cobarde.

— ¡Bella!

— ¡Cállate, joder!, ¡y no me llames así!

La zorra esa tenía razón al fin de cuentas, yo era una puta cobarde.

— ¡Alice!

— ¡No me llames así!

— ¿Qué cosa tienen ustedes con los nombres?, demonios.

— Yo sólo… No me gusta —cuadré mi mandíbula y desvié la mirada cuando sus ojos se posaron sobre los míos, buscando algo, tratando de ver más allá de mí. Él no tenía permitido hacer esa mierda, joder—. Mira, Cobain, vine aquí porque alguien tenía que salvarte de tu propia estupidez, ¿sí?, B se fue con minino a follar por ahí, no había nadie más disponible, ¿podrías dejar de hincharme las tetas y hacer lo que te digo?

— ¿Mi hermanito está teniendo un polvo y yo no?, ¡¿en qué mundo es eso justo?!

El rubiales se puso como una cabra, les digo. Jasper comenzó a mirar frenéticamente hacia todos lados, como si pudiera ver en cualquier punto de la playa a minino y B enrollándose, ¿es que era idiota o qué?, era más que obvio que no se dejarían ver follando por ahí, digo, B podría haberlo hecho un tiempo atrás, pero… ¿Cullen?, ¿el niñito pijo?, explotaría de sonrojos masivos. Sería una mierda increíble de ver, pero no creo que B quiera que yo me divierta a costas de su hombre… Y menos que le vea la herramienta, se ha vuelto bastante egoísta la perra esa.

— Cálmate… Cobain, ¿qué demonios? —fruncí el ceño cuando lo vi calzarse el pantalón rápidamente—, ¿ahora te da por vestirte?, hombre… ¿Qué demonios estás buscando?

— ¡Al cabrón de mi hermano!, ¡le voy a joder la onda!, él no puede andar follando así como así, joder, ¡eso debo hacerlo yo! —entorné mis ojos por su estupidez.

— Déjate de joder, hombre y vamos donde el resto. Tu hermano y B necesitan tiempo a solas, ya tienen dos mocosos de los que preocuparse en casa, ¡vaya a saber desde cuando no tienen un tiempo para toquetearse!, ¡haz el amor, no la guerra!

— ¡Y una mierda, yo también quiero!

¡Y el cabrón comenzó a correr por la orilla de la playa!

Así sin más, sólo usando su maldito pantalón, corría buscando a su hermano para joderle las pelotas, Cobain tiene un magister en joder pelotas. Tenía dos opciones en este puto momento, la primera era dejarlo hacer de las suyas y que B se encargara de él, una vez que los encontrara. Él no iba a quedar vivo si B lo atrapaba, créanme, no iba a poder usar nunca más ese minúsculo maní que le cuelga entre las piernas, y la segunda opción era tomar al toro por los cuernos. Ya saben, hacer la buena acción del día, ser una buena mejor amiga, para que no se le enfriaran las pasiones a B cuando viera a este energúmeno tratando de arruinarle su sexo express. Tomé la segunda opción, con un demonio, a veces me bajaba lo buena samaritana.

— ¡Espérame cabrón!

— ¡Ven conmigo hadita, vamos a cagarles la onda por comer pan frente los pobres!

— ¡Ellos están escondidos, idiota! —lo alcancé rápidamente debido a su estado de embriaguez, yo había perdido cualquier achispamiento que había tenido—, ¡ven aquí hijo de puta! —cuando lo alcancé me lancé a su espalda, enrollando mis piernas en torno a su cintura y agarrándome firmemente de su cuello.

Fue la peor idea que he tenido en mi puta vida.

¡Él enclenque de mierda se fue de culo!

Nos fuimos de culo, a decir verdad, caímos duro contra la arena, él de espaldas sobre mí. Y claro, como era el idiota este, no encontró nada más divertido que cagarse de la risa en mi cara. ¿Qué demonios tenía esto de gracioso?, ¡puto idiota!, ¡como lo odio! Traté de empujarlo para que saliera de encima de mí, pero me era jodidamente imposible, flaco y todo, los huesos le pesaban como los mil demonios.

— Eres tan graciosa, hadita, había olvidado lo bien que lo paso contigo.

— ¡Cierra la puta boca y quítate de encima!

— También había olvidado eso… Que te gusta estar a ti arriba.

— Jódeme.

— Con gusto, hadita.

En un rápido movimiento realmente increíble para su borracho ser, quedó sobre mí. Su frente pegada a la mía, su respiración golpeaba mi rostro y no había nada de espacio entre nosotros, sus ojos azules más brillantes que nunca y fijos en mi mirada. Él casi lucía como si estuviera en sus cinco sentidos. Odiaba esta mierda. Odiaba la manera en la que me estaba mirando. Odiaba como me hacía sentir la mayoría del tiempo. Odiaba esa puta barba desatendida que le quedaba de puta madre, o como brillaban sus ojos con diversión todo el tiempo. Lo odiaba. Odiaba todo de él casi tanto como me gustaba, puta madre.

— Quítate.

— No lo haré, muñeca —el muy bastardo acomodó sus caderas contra las mías—, podemos seguir los pasos de B y mi hermanito, ¿qué dices?

— Que te falta un puto tornillo —murmuré, tragando saliva cuando sonrió de manera salvaje. Eso. También odiaba su maldita sonrisa moja bragas. Y su rubio cabello que caía libremente entre nosotros—, quítate de encima, Cobain, no lo diré otra vez y si me haces hacerlo, lo lamentarás.

— ¿Por qué eres así? —ladeó su cabeza, rozando su nariz dulcemente con la mía. Fruncí el ceño—, ¿por qué te niegas a esto, hadita? Hay que ser un puto idiota para no darse cuenta de la tensión sexual que hay entre nosotros… —sonrió—. No puedes negarlo, siento tus malditos pezones duros contra mi pecho.

— Una reacción normal si tengo tu maldito paquete pegado a mi entrepierna, idiota, si fuera otro estaría igual.

— Y ahí está otra vez la etapa de negación —negó lentamente con su cabeza—, vamos a tener que hacerlo algo respecto a eso muñeca —entrelazó nuestros dedos y acomodó mis manos con la suyas sobre mi cabeza—. Veamos si harías lo mismo con otro… —cuadré mi mandíbula cuando recorrió mi cuello con su nariz, suave, con lentitud, él muy maldito estaba tentándome.

¿Cómo se podía odiar y querer algo a la vez?

— Y ella es…

— Tink.

— ¿Tink?, ¿como Tinkerbell? —el rubio me dio una mirada de arriba hacia abajo, lentamente, como si me estuviera repasando para algún casting o una mierda así—. Una pequeña hadita…

— Realmente pequeña, tiene quince años, así que ni se te ocurra cabrón o llamaré a la policía —el grandote que se había presentado como Grizzly le amenazó, apuntándolo con su gran dedo índice—. Ya estás profanando a una y te lo dejé pasar, no más.

— Puedo cuidarme sola, campeón.

— Y una mierda que puedes hacerlo —la chica que respondía a B, y me miraba con desagrado la mayor parte del tiempo, habló—, no te habríamos encontrado al borde de la muerte si pudieras, niña.

— Bueno, tampoco les pedí que me ayudaran, así que no es tu puto problema.

— Lo es, cuando te cruzas en mi camino, enana de mierda…

— Mira, princesita, tú fuiste la que se cruzó en mi maldito camino —fruncí el ceño y caminé hasta ponerme frente a ella—, déjame con mi mierda, que yo no meto mis narices en la tuya, ¿estamos claros?

— Oh, nena, no acabas de llamarla así…

Y la muy puta me dio un puñetazo en la mejilla.

— Aprende a respetar a tus mayores, enana. Deberías estar agradecida de todo lo que hicimos por ti, joder, dormí en el pasillo de un apestoso hospital para ver cómo demonios estabas, ¡aprende a dar las gracias! —se acercó más, haciendo que pocos milímetros nos separaran—. Otra cosa, te veo metiéndote esa mierda una vez más y juro que te meto la jeringa por el culo.

— Tú no tienes idea de porque elegí hacer eso, ¡no hables como si me conocieras!

Ella rodó sus ojos exasperada y comenzó a pasearse por el lugar. El rubio miraba la escena completamente entretenido, sus azules ojos pasaban de mí hacia la castaña, que parecía una tigresa enjaulada. Cuando su mirada se detuvo una vez más sobre mí, me guiñó un ojo con descaro. ¿Quién coño se creía?, desvié la mirada y resoplé cruzándome de brazos, no iba a sonrojarme como una puta colegiala, demonios.

— Problemas en casa, una mamá ausente, un papá alcohólico… —comenzó a enumerar, restándole importancia.

— Un padrastro que le gustaba jugar a la casita con la nena de la casa —murmuré, no queriendo acordarme de esa desagradable época de mi vida—, si te vienen los viejos pues te lo regalo, veamos si después no quieres echarte algún polvo o una jeringa para olvidar ese asqueroso momento.

— Ningún viejo de mierda vale tu vida, chica —habló el rubio una vez más. Tenía un semblante completamente serio—, no deberías darle la satisfacción de verte hecha un asco.

— Cobain tiene razón, enana —la castaña volvió a acercarse a mí—, aquí tienes una nueva familia —sonrió imperceptiblemente—. Y créeme cuando te digo que no dejaré que este viejo de mierda —apuntó al rubio—. te ponga un dedo encima.

El maldito problema era que mi adolescente persona quería que él me pusiera un dedo encima.

— Basta…

Sus malditos labios se apoderaron de mi cuello sin darme derecho a replicas, no es como si quisiera, joder, se sentía endemoniadamente bien. No sé si era la brisa marina, las olas rompiendo de fondo o el sol saliendo a lo lejos, pero el momento se sentía idóneo, con él, aquí, así, sintiendo sus húmedos besos por la longitud de mi descubierto cuello. Quería más, mucho más e iba a tomarlo. Enredé mis piernas en su cintura y me entregué a la pasión del momento, me vale madre si luego me arrepentía de esto. Sé que será así. Sé que me cuestionaré luego, que lo maldeciré, probablemente lo culparé de aprovecharse de mi estado de embriaguez. Siempre lo haré. Cobain siempre será el jodido culpable de despertar una calentura indeseable y extraños sentimientos en mí.

También lo odiaba por eso.

— ¿Realmente quieres que pare?

— Te rompo los huevos si lo haces.

— Sabía que no debía ponerme este maldito pantalón, joder —murmuró contra mi cuello. Sonreí por sus palabras y cerré mis ojos, dejándome llevar. Solté un gemido por lo bajo cuando dio un pequeño mordisco justo al lado de la yugular—. Me encantan los sonidos que haces, los tengo grabados aquí, desde esa vez…

— No recordemos eso, demonios, sigue en lo tuyo…

— Fue una buena noche… Una de las mejores noches… La mejor maldita noche de mi vida, hadita, ¿te lo había dicho alguna vez? ¿Te había dicho lo genial que te sentías a mí alrededor? ¿Cómo de caliente me ponía escuchar tus gemidos en mí oído? —mordí mi labio recordando esa vez—. Joder, me pongo duro de tan solo pensarlo.

— ¿Qué tan duro?

— Duro…

Jasper embestía fuertemente contra mis caderas, arañé su espalda tratando de afianzar mi agarre y no caerme de culo en el mejor polvo de mi vida. Estaba mal, malditamente mal, había quebrantado el código de amigas esa misma noche en que había puesto mis ojos encima de él cuando lo conocí, cuando dejé que sus palabras se convirtieran en la mantra de mi vida, cuando empecé a mirarlo como algo más que el novio de la que se convertiría en mi mejor amiga, más que eso, en la que se convertiría mi hermana. La había jodido y ahora me estaban jodiendo a mí, dulce y fuerte como me gustaba, deliciosamente maravilloso. Mis pies se clavaron en su culo cuando apreté mi agarre, sus embestidas se volvieron más salvajes, furiosas, estaba a punto de alcanzar la cima, lo sentía hincharse dentro de mí mientras aumentaba el ritmo.

— Sabía que serías dulce, hadita —murmuró sin parar de moverse contra mí—, no sabes cuantas noches pensé en ti y joder, que me castiguen, pero te imaginaba cuando estaba con…

— Cierra la maldita boca —escondí mi rostro en la curvatura de su cuello—, no lo digas, me siento como una jodida perra sucia. Somos unos cerdos.

— Lo somos —rió deteniendo sus movimientos. Le fruncí el ceño y traté de restregarme contra él—, mi pequeña salvaje, somos unos malditos cerdos… Alguien está impaciente, ¿eh? —hizo un pequeño movimiento circular con sus caderas que, puta madre, casi me hizo chillar.

— No me jodas…

— Demasiado tarde, ya lo estoy haciendo —rió otra vez—, dime como me quieres.

— Cobain, solo sigue…

— No lo haré —murmuró, volviendo a realizar la maldita maniobra. Gemí por lo bajo y mordí su cuello para amortiguar otro gemido que amenazaba con salir de mi boca—, dime como me quieres, hadita.

— Te quiero rápido —murmuré, agarrando su nuca y besándolo salvajemente—, te quiero rápido y duro…

— ¡Joder!

Solté un suspiro sofocado cuando estuvo dentro de mí de un certero golpe. Sus movimientos comenzaron lentos y algo torpes, la arena era jodidamente incómoda, la sentía en mi culo estorbando… Pero más lo sentía a él, moviéndose dentro de mí, tal como aquella vez hace mucho tiempo, esa puta vez que me había empeñado en olvidar, pero que era malditamente imposible. Cobain levantó su cabeza, apoyando su frente sobre la mía nuevamente, solté un gemido cuando se enterró profundo dentro de mí, dulce señor, la agonía de la espera, desde que había llegado a este puto pueblo que estaba con abstinencia, si tan sólo el verga larga de James no se hubiese hecho ese piercing en la polla, tal vez no estaría tan receptiva con el rubiales…

Ya ven y aquí estoy nuevamente con la negación e indiferencia. Jasper acercó sus labios a los míos, atrapé su labio inferior entre mis dientes y le di un suave mordisco, a medida que él aumentaba el ritmo con sus caderas. Las olas se escuchaban romper de fondo, era como si el puto de Cobain siguiera el suave vaivén del mar con cada uno de sus movimientos.

— Te sientes tan bien…—murmuró, volviendo a enterrar su rostro en la curvatura de mi cuello y dándome un pequeño arañazo con sus dientes—. Tan malditamente bien, hadita.

— No te detengas —hice más presión con mis talones sobre su culo—, más fuerte, cabrón, ¡más rápido!

— Estoy disfrutando este momento —lo sentí sonreír contra mi piel. Suspiré y cerré mis ojos, asintiendo imperceptiblemente a sus estúpidas palabras. Una de sus manos dejó su lugar para viajar lentamente por nuestros cuerpos—, no duraré mucho más, corazón, necesitamos algo de ayuda —mordí mi labio inferior cuando comenzó a estimularme a la vez que sus embestidas aumentaban de velocidad—. Te quiero, hadita, que te quede malditamente claro… No descansaré ahora que te he tomado una vez más, prepárate muñeca, me tendrás jodiendo de aquí hasta siempre.

No dije nada ante sus palabras.

¿Qué carajos iba a decir?

Sólo seguí disfrutando del momento, de su polla dentro de mí, de lo estúpidamente romántico que se veía todo el panorama. Aquí estábamos los dos, lejos del resto, revolcándonos en la asquerosa arena con la salida del sol de fondo, un hermoso amanecer que había cubierto el cielo de un rosa marica, las olas al romper contra la orilla acompañaban nuestros gemidos y la brisa marina cubría nuestros cuerpos confundiéndose con el sudor que se hacía presente cada vez más. Era una mierda de ensueño, la verdad. Eso, en eso debía pensar, no en su puto "te quiero", no en como quería gritarle malditamente que puede que yo también sienta lo mismo. No debía desviarme de lo importante aquí. Un polvo, eso era, un maldito polvo.

— Te odio —murmuré, apretando mis muslos cuando estaba tan endemoniadamente cerca del final.

— No lo haces, hadita —sus dedos detuvieron sus movimientos sobre mi botón, frustrándome como la mierda— y no seguiré hasta que aceptes que mientes jodidamente mal. No me odias, nunca lo has hecho, ¿qué sientes por este caliente hombre?

— ¡No puedes dejarme así!

— Puedo, y lo haré si no respondes. A mí con darme un chapuzón en el agua se me quitan las bolas azules, ¿qué hay de ti muñeca? —se retiró lentamente, él amaba tentarme, ¡con un demonio! Luego volvió a adentrarse en mí de un sólo golpe, sacando un suspiro de mi boca—. ¿Qué será? —cuando iba a repetir el movimiento lo perdí.

No iba a aguantarlo, quería venirme ahora, ya.

Cerré mis ojos.

¡También te quiero, con un demonio, te quiero tanto que lo odio!, ¡ahora fóllame, joder!

.

.

.

"Sé que se trata de ti y por eso estoy aquí... Sabes perfectamente que eso no fue lo que salió por tu boca hace unas horas atrás, nena, lo sabes. ¿Quieres que te repita lo que dijiste?, para que te hagas una idea…"

— ¿Ni siquiera un "gracias, Cobain, gracias por sacar mi culo de la rejas"? ¿Nada?

— Cierra la boca.

Cuando pagó la fianza, luego de que B y Grizz se fueran y me dejaran aquí junto a esa mierda viscosa que estaba en la otra celda y que se llamaba Aro, no se había despegado de mi lado. ¿Es que no entendía que no quería tenerlo cerca?, me ponía jodidamente idiota cuando lo tenía cerca, demonios. ¿Tanto le costaba entender eso en esa minúscula cabeza que tiene? Y hablo de la cabeza sobre sus hombros, todos sabemos que la que tiene entre las piernas es más que minúscula, es microscópica. Salí de la comisaría, podía sentir sus pasos tras de mí y sus murmullos que me enervaban los nervios.

— Gasté mis malditos ahorros en ti, ¿y no tienes ni una mierda que decirme? ¿Qué demonios? ¡No era mi deber venir aquí y darte mi puto dinero!

— Eh, ¿no se supone que eso hace uno por la gente que quiere? —alcé una de mis cejas en su dirección cuando lo observé por sobre mi hombro.

— Uno también le hace mamadas a la gente que quiere, ¿qué dices sobre eso hadita? —sonrió con diversión y movió sus cejas sugestivamente—. Sabes que sales perdiendo en estos momentos si hablamos sobre esa mierda de sentimientos.

— Ya quisieras, coñazo —me giré justo antes de que viera mi rostro crisparse por los nervios— ¿Cuándo vas a entender que lo de esa vez fue porque estaba necesitada de correrme?, una chica diría lo que fuera para que no la dejen con las ganas, cabrón, grábatelo en esa cabeza.

Te quiero tanto que lo odio…

— ¡Vete a la mierda, idiota!

— ¿Qué?, tú lo dijiste —se adelantó, caminando rápidamente hasta quedar frente a mí. Cobain comenzó a caminar de espaldas, sin dejar de mirarme—, te dije que hablaríamos sobre ese día, hadita, sobre lo que pasó, lo que dijiste…

— Me hiciste decirlo, idiota.

— Eh, yo no puse ninguna jodida pistola en tu cabeza, que conste —se encogió de hombros—, ¿por qué es tan asqueroso aceptar que aquí hay algo?

— Porque no lo hay, no lo habrá, ni lo hubo. Los alucinógenos te cagaron la cabeza. Y ahora déjame, joder, iré donde B y tú no estás en los planes. Tengo cosas más importantes que hacer aparte de tener una charla estúpida contigo. Te dije que te quería, vale, lo hice, me vale verga porque sé que no es lo que siento, ¿es tan difícil que aceptes eso?

Él se detuvo abruptamente haciéndome chocar con su cuerpo.

Sus manos volaron hacia mi rostro, me mantuvo la cabeza fija, para que no tuviera la oportunidad de correr la mirada de sus absorbentes ojos. Tragué saliva y me paré firme frente a él, sin temor, aceptando la mierda que había dicho, tragándome mi maldito orgullo y quitándole importancia a aquellas palabras que significaban jodidamente bastante para mí. Ahí estaba el puto miedo que tenía, sin más, un "te quiero" para mí era lo más parecido a "casémonos, tengamos muchos renacuajos y seamos monógamos" y eso no lo quería. No lo quería. No ahora, no nunca y menos con alguien como él. B tenía una suerte de puta madre, minino era una cosita única, hombres así de adorables y comprensivos no quedaban y su hermano era un dolor en el culo, tal vez si hubiera salido un poquitín más parecido a Simba todo sería distinto… Yo nunca me hubiera fijado en él, por ejemplo.

— Insistiré todo lo que pueda, hadita, pero joder, puede que un día de estos me canse.

— Y ese día lo estaré esperando con ansias, joder.

— No tengo miedo de decirte lo que siento —se rió como si estuviera recordando algo—, ¿sabes quién me enseñó esa mierda? Edward, cuando era un enano, él andaba gritando a los cuatro vientos cuanto amaba las cosas sin importarle el qué dirán… Joder, era de conocimiento público que Eddie estaba hasta las patas por B, todos en el pueblo cuchicheaban sobre ello, ¿tú crees que a él le importó?

— Está claro que no.

— B le puso más atención a eso y pasó todo lo que pasó. Yo no seré como mi hermano, hadita —su tono se volvió serio— yo no te esperaré por siempre, tengo mis límites… Sí, te quiero, joder, lo hago… Pero no tengo una paciencia enorme como Eddie y si sigues sin tener claro lo que quieres…

— Yo lo tengo claro, ¡eres tú quien no lo entiende! —Tragué, sintiéndome malditamente nerviosa de un momento a otro—. Sé lo que quiero y no eres tú, pelmazo.

— Vale, sólo recuerda mis palabras, hadita. Por ahora no me importa estar siendo un puto cargante contigo, pero si sigues con esa actitud de mierda y no quieres ver más allá de tus ojos, no habrá nada más que hacer. Te dejaré tranquila, no joderé tus ovarios nunca más, será como si fuéramos meros conocidos… ¿Eso es lo que quieres?

— T-Tal vez —carraspeé—, vete a la verga, Cobain.

— Me iré sólo si te vas conmigo, hadita —acarició mi barbilla dulcemente, sonriendo.

¿Era realmente eso lo que quería?

Que él hiciera como si nada hubiera pasado aquí, ¿era eso lo que quería?

Di media vuelta, soltándome de su agarré y caminé directamente a la casa del pijo Cullen. Las palabras de Jasper rondando en mi cabeza, como jodidas moscas revoloteando en el interior de mi cráneo, zumbando, haciendo mella en mí. Pero hice lo mejor que sé hacer y que he aprendido a hacer a lo largo de estos años, almacenar las palabras en el fondo de mi cerebro y dejarlas allí hasta que el puto problema llegara a su fin y no hubiera nada que hacer para arreglarlo. Era lo mejor que sabía hacer. Evadir los problemas. Ignorarlos y seguir viviendo la vida.

— ¡Oh santa mierda! ¿Qué carajos estás haciendo desnudo en la puerta de minino y B? —solté una carcajada observando el desnudo trasero de Grizz frente a la puerta de Simba y B—. Tengo que tomarle una foto a tu culo, no te muevas Grizz, quédate ahí… —saqué mi teléfono celular, ignorando a la persona que estaba detrás de mí y centrando mi atención en mis amigos— Vale, perfecto, la pondré de fondo…

Mientras guardaba la foto del culo de Grizzly en mi celular, las palabras de Cobain seguían en mi mente.

Tal vez era lo mejor, esa mierda de olvidarse y todo.

Yo no iba a ser como mamá Brandon, no, joder.

— ¡Todo esto es tu culpa!, ¿quién quiere salir con una mujer que carga una mocosa con ella?

— Bueno, joder, yo no te llevé de la mano a andar follando con cualquier puto que se te pusiera por delante ma', no me culpes por eso —catorce años y una boca de caminero, que me había salvado fervientemente de algunas conquistas de la vieja Brandon.

— ¡Eres una cualquiera! —gritó, queriendo darme una cachetada que detuve con mis manos—. ¡Logan se marchó por tu culpa!

— Vale, vale, siento no haberlo dejado entrar a mi pieza por la noche —entorné mis ojos irónicamente—, ¿qué querías que hiciera? ¿Qué lo dejara follarme para que pudieras retenerlo un poco más? ¿Quién te crees que soy? ¿Tu puta personal?, al menos págame algo.

— ¡Él era el hombre de mi vida! —la teatral señora Brandon se tiró al suelo, completamente desolada por la pérdida de uno de sus tantos amores—. ¡Si no hubiera sido por ti aun estaría aquí conmigo! ¡Eso fue lo que me dijo cuándo me dejó!

— Bueno, vale, ve a la esquina y búscate otro… El otro día llegó un nuevo tipejo al barrio, estaba bastante bueno ma', creo que vive en la casa de la esquina.

Y ahí estaba.

Ese maldito brillo en los ojos.

Se limpió las lágrimas rápidamente y trató de peinar su cabello mientras se ponía de pie como si nada hubiera pasado, como si segundos atrás no hubiera estado armando un show, que ya me sabía de memoria. Siempre era lo mismo, desde que tengo diez años había comenzado con esto. ¿Tanta necesidad era para ella tener un hombre a su lado?, ugh, dependencia, yo no quería depender de nadie y menos de un hombre, nunca, sólo son problemas.

— Entonces, Allie, ¿cómo me dijiste que era este buenmozo?

Mamá cambiaba de tipos como quien cambiaba de calzones.

Sí, demonios, iba a ser lo mejor que Cobain se aburriera de mí… Que se buscara a otra a quien joder y me dejara malditamente en paz. Luego de los fracasos amorosos que la vieja Brandon —mí no querida y jodidamente odiada madre— había sufrido, me había prometido a mí misma no caer en su mierda. No dejaría nunca que un tipo tuviera ese poder sobre mí, ese maldito poder que les da el derecho de quitarte tu corazón, tu orgullo y estrujarlos cuanto les dé la gana sólo porque sí. No iba a permitirlo, ni por los sentimientos que tenía por él.

Yo iba a ser la única que tuviera ese derecho sobre mi maldita persona.

Para que vean que B tuvo razón esa vez en que nos conocimos, soy una puta cobarde.


(1) El festival de música y arte de Woodstock (Woodstock. 3 Days of Peace & Music) es uno de los festivales de rock y congregación Hippie más famosos e importantes de la historia.

(2) El movimiento okupa es un movimiento social consistente en dar uso a terrenos desocupados, como edificios abandonados temporal o permanentemente, con el fin de utilizarlos como tierras de cultivo, vivienda, lugar de reunión o centros con fines sociales y culturales.


¡Buenas noches!

Primero darle la bienvenida a Roxana que comenzará a ayudarme con la historia, beteando los capítulos, ¡muchas gracias por tu ayuda mujer!

Y ahora lo que esperaban, aquí vengo con el primer Outtake: Tink y Cobain. Me demoré un montón, perdón por eso, no tengo excusa aparte del pase al que asistí toda la semana pasada, ¡pero aquí hay capítulo finalmente! jajaja Bien, la historia de estos dos, a pesar de que claramente Tink siente algo por Cobain, no será tan, uh, "fácil" por así decirlo, como la de Grizz con Rose, que es más color de rosa -obviando el hecho de que ella está casada-. Tink es más terca, desconfiada y, uh, bueno, es jodidamente testaruda la mujer XDDDD peroooo, ya le sigo que algo pasará que la hará cambiar de idea de la noche a la mañana, ya verán. Bien, una mala noticia, ¡mañana entro a la Universidad! *rueda en el piso y llora*, siento que no tuve nada de vacaciones :(( pero la cosa es que este año se me viene pesado, así que probablemente tarde un poquitín más -descarada, como si no he tardado años en caps. anteriores- en actualizar, como siempre les digo, solo deben tenerle paciencia a esta oveja descarriada, ¿sí? jijiji. Jolie Love Jake no es el papá de Floyd, jajaja, que eso quede claro, ya se me haría raro que fuera el papá de mi nene y después estuviera con la tía, o algo así XDDD Fran Ktrin Black Si! soy de Chilito! Quinta región aquí, un pueblucho que se llama Villa Alemana que la mayoría de los mortales no cacha donde está jajajaja. Bien, creo que esas fueron las preguntas mas preguntosas para responder en esta ronda, cualquier duda o cosa que quieran saber -y que pueda decirles sin spoilear en el intento- aquí me tienen :)

¡Nos estamos leyendo chicas!

PS: Para las chicas que me preguntas sobre el grupo de los fics, en mi perfil está el link si lo quieren :)

¡Un abrazo gigaaaaante por todos sus reviews, alertas y favoritos chicas!

Lamb.