Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola otra vez, estoy aquí con un nuevo capítulo, según yo, estuve revisando los imperfectos, pero no puedo asegurar al 100 % que no existe ningún fallo, incluso ahora, así que bueno, quiero agradecer por su apoyo que le brindan a la historia, significa mucho para mí saber que es de su agrado, en serio.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
Ted Lupin entró a la oficina de su mano derecha, la rubia tenía tres montones de papeles frente a ella, asuntos pendientes de firmar, asuntos pendientes de revisar y las niñeras, habían pasado dos semanas desde que Angie se había ido, y aunque a Ted no le agradaba mucho, había dejado que su hija fuese a pasar la tarde en casa de los Walker, después de que le hiciera casi firmar un contrato de nueve páginas, sobre todo lo que tenía que decirle si le llegara a ocurrir.
—Si no encuentras ninguna, llamaré a una agencia –informó Ted –no quiero que mi hija siga yendo a casa de los Walker, o tendré que comenzar a pagar por que la cuiden.
—No seas exagerado, Ted, la mujer estaba ebria cuando se te insinúo.
—Como sea –restó importancia –a Laura le pareció gracioso, pero si Tobías hubiese hecho algo parecido con ella, lo hubiese molido a golpes –frunció el ceño.
—Sí, te creo –admitió la rubia.
—Dame los perfiles, los que más te gusten, los revisaré.
La mirada azul de Victoire se posó en Ted, que ese día se veía demasiado atractivo, sabía que su rango de preferencia para las niñeras era de más de 35 años.
—Sabes, tengo una persona perfecta para el trabajo, le gustan los niños –él levantó la vista con una mueca –no de esa manera, idiota –soltó burlesca.
— ¿Tiene experiencia cuidando niños? –Elevó una ceja.
—Dos años –sonrió –eran sus vecinos.
—No creo que cuente como experiencia, además…
—Ah, vamos, Ted, es una persona confiable, no hará nada con tu hija.
—Prefiero…
—Entrevístala –sonrió.
— ¿Tienes su número? –Elevó una ceja.
—Es mi prima, Ted, si ella hace algo malo, te daré su ubicación para que puedas cazarla.
—Dile que venga –soltó poco convencido –le daré una oportunidad, sólo porque es tu prima, y confío que sea un poco eficiente de lo que eres tú.
—Le llamaré.
—Bien –salió sin más.
Victoire negó divertida, esperaría a que Lily se desocupara para poder llamarla, mientras tanto, ella organizaría un poco más en su trabajo, jaló unos cuantos papeles, para revisar si había fallos de redacción, y/o artículos, y sin darse cuenta, se sumergió por completo en el trabajo, olvidándose de llamar a su prima.
—M—
Lily abrió un ojo, eran cerca de las dos de la mañana, y su teléfono había comenzado a sonar, se fijó en la pantalla para toparse con el nombre de su prima Victoire, bufó, ella pensaba que el resto del mundo tenía horarios tan espantosos como los de ella, bueno, era una universitaria, pero había aprovechado sus pocos deberes para dormir un poco.
—Bueno –bostezó.
—Perdón que te llame a esta hora, pero si mi jefe se entera que no te llamé, me correrá –soltó divertida.
—Y ¿qué quiere tu jefe conmigo o porqué te haría eso por no llamarme?
—Bueno, le di tus referencias, cuidando a los hijos de tus vecinos, y quiere saber si no te interesa ser la niñera de su hija.
—Vic ¿sabes que necesito mi tiempo para estudiar?
—Él sólo quiere entrevistarte –informó ella –es un poco especial, pero recordé que querías trabajo, la paga es buena, y normalmente sale del trabajo y va a casa para estar con su hija.
—De acuerdo ¿A dónde tengo que ir? –Puso los ojos en blanco.
—Te enviaré la dirección por mensaje, y Lily, por lo que más quieras, por favor, usa algo formal, no lo que acostumbras ¿bien?
—De acuerdo –soltó –sino tienes nada más que decirme, dormiré ¿a qué hora tengo que ir?
—Le preguntaré, y te diré.
—Gracias, descansa, Vic –colgó.
Refunfuñó enfadada, se cobijó hasta la cabeza y se giró, para fortuna de la chica, no le costó mucho volver a dormir.
—X—
Lily condujo como loca, su prima Victoire había enviado la dirección, con un mensaje que decía ¡Preséntate de inmediato! Así que tomó una ducha y se vistió, no tuvo tiempo de buscar algo acorde con la ocasión, así que entró al estacionamiento, y corrió hasta el elevador, el piso número 18.
El ascensor se tomó todo el tiempo del mundo, para gusto de Lily, pero no dijo nada, salió apresurada hasta la recepcionista.
—Disculpa, buenos días, busco al señor Lu-Lupin –sonrió al recordar el apellido.
—El señor Lupin entró a una junta hace cinco minutos ¿gusta esperarlo?
—Sí, gracias.
El sonido de la oficina la volvió loca, no era una persona de ese tipo de ambiente, así que se puso de pie, habían pasado noventa minutos desde que había llegado, maldita Victoire, no pudo decirle más pronto, no vivía a la vuelta de ese lugar.
Sacó su móvil, sus audífonos y puso música, era la mejor forma de pasar el tiempo, la voz de Debbie Harry sonó de inmediato, así que comenzó a bailar, en lo que regresaba hasta su silla, se giró cuando sintió algo suave bajo su pie.
—Lo siento –gritó a causa de los audífonos y la música alta.
Se quedó quieta, el hombre frente a ella era bastante apuesto, cabellos color miel, barba bien cuidada, y unos lentes bonitos, hizo un ademán indicándole que se quitara los audífonos.
—Lo lamento –volvió a decir apenada –no estaba prestando atención.
— ¿A quién busca? –Inquirió en tono serio.
—Bueno, no sé si tengo una cita o no, pero me dijeron que preguntara por el señor Lupin.
—Ah, es la prima de Victoire Weasley –asintió –sígame.
—Sí, de acuerdo.
Quitó la música y la guardó su teléfono en su bolsillo, avanzó detrás del hombre, tenía un traje a la medida, suponía que debía irle bien en ese trabajo, además de que estaba bastante bien, para trabajar en una oficina.
Observó la placa en la puerta, donde rezaba E. Lupin, así que ese hombre, era el jefe de su prima, no, pues comprendía porque le gustaba, lo había imaginado como un tipo de cincuenta y picos años.
—Bien ¿cuál es su nombre?
—Lily –musitó, observando a su alrededor.
Ted entrecerró los ojos al verla, en ese momento le daba la espalda, porque estaba observando todo en su oficina sin miramientos, con los labios un poco separados, él supuso de la sorpresa.
—Lily Luna Potter –sonrió cuando estuvo frente a él y estiró su mano, recargándose en el escritorio para poder hacerlo.
—Edward Lupin –murmuró como respuesta –Victoire me comentó que le gusta cuidar niños.
—Sí, es divertido cuidarlos –informó –cuidé a mis vecinos por dos años, desde los catorce hasta los dieciséis.
— ¿Por qué dejó de cuidarlos?
—Se mudaron a Australia –se encogió de hombros.
—Y ¿qué edades tenían sus vecinos?
—El más grande, tenía once, ocho, siete y seis meses –comentó seria.
—Bueno, no creo que tengas su número en Australia ¿cierto?
Lily rió divertida, pero cuando notó su rostro serio, entendió que no había sido un chiste, se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja.
—No, lamentablemente no –informó –pero mi mejor referencia es Victoire, ella me conoce de toda la vida.
—Dígame ¿cuántos años tiene?
—Diecinueve –informó tranquila –estoy en la universidad, busco un poco de independencia de mis padres.
—Dígame ¿cuáles son sus mejores cualidades, cuando cuida de niños?
—Soy una de ellos cuando cuido niños, sin perder mi autoridad como adulto o mayor en la habitación –se encogió de hombros –normalmente me llevo bien con los niños, desde seis meses, hasta… pubertad, no sé cuáles son mis cualidades, señor Lupin.
—Eso no le ayuda mucho ¿sabe?
—Dígame ¿cuáles son las suyas? –Frunció el cejo.
—Es su entrevista, no la mía, además –la observó –si tuviese que guiarme por algo más que su nula experiencia laboral con niños, no le contrataría –la observó –su ropa –le aclaró a la consternada pelirroja –mi hija tiene siete años, no necesito una mala influencia para ella a esta edad.
—Voy a la universidad ¿si lo dije?
—Sí, muchos drogadictos también, algunos la terminan, otros no.
La pelirroja se acomodó en la silla. —Mi prima Victoire me dijo por mensaje que viniera enseguida, no vivo a la vuelta de la esquina ¿sabe? Soy una universitaria, tengo cosas que hacer, tomé una ducha y me puse lo primero que pude y…
—Significa que hay muchas prendas como esas y nulas de personas normales en su guardarropa, señorita.
Lily se lamió los labios, para terminar mordiendo el inferior, en clara frustración, inclinó la cabeza y observó hasta el techo.
—Comprendo que un padre quiera estar seguro de quien va a cuidar a su hija, pero, le diré algo, hay mucha gente vestida como usted, siendo verdaderos hijos de puta –se puso de pie –gracias por la entrevista, espero que encuentre a la persona que busca, señor Lupin –le enseñó el dedo medio, con una bonita sonrisa y avanzó hasta la puerta.
Victoire le sonrió y quitó la sonrisa al ver su ropa, le dedicó una de "en serio te pusiste esto", y observó a Ted, que no estaba de un buen humor, pero su prima estaba de uno peor.
—Gracias, Vic, por la oportunidad, pero lo que tu jefe tiene de buenos trajes, lo tiene de cabrón e imbécil.
—Lily –soltó reprendiéndola.
—No estoy diciendo nada que no sea cierto –observó al hombre sobre su hombro.
—Y con esa clase de lenguaje ¿cree que la dejaría cuidar a mi hija? –Se burló divertido –llama a una agencia de niñeras, Victoire.
—De acuerdo, Ted –asintió –y lamento el…
—Tú no te disculpes por nada, la grosera, drogadicta y de nula experiencia soy yo, no tú –le sonrió –gracias por intentarlo, de cualquier forma, Hugo dijo que podía ir al Andén.
—Lily, es un bar, no quiero que…
—Soy una universitaria, nosotros sabemos preparar tragos, y golpear tipos borrachos –le guiñó un ojo –te veré luego.
Besó a su prima en la mejilla y salió de la oficina, dejando a Victoire a solas con Teddy, que negó al verlo.
—Si pensabas ser tan grosero con ella, me hubieses dicho que no desde el principio.
—Ve a tu prima, y dime ¿realmente ves a Ada llevándose bien con ella?
—Lily es la adoración de los niños, no solemos llevarla a restaurantes con área infantil, porque sacarla de ahí, es imposible, una vez, organillo a diecisiete niños e hicieron un motín.
—Más a mi favor –soltó Ted.
—Ted, Angie era una mujer mayor, Ada se aburría la mayor parte del tiempo, y tú no la dejas ir a casa de sus amigos, Lily es un espíritu fresco, ponla a prueba, dile que use ropa adecuada para el trabajo y lo hará.
—Dudo que la tenga, es una… vándala.
—Oye, le gusta el rock, viste acorde a su gusto musical ¿qué problema tiene eso? Va a la universidad.
—Tienes razón, no es como si tuviese treinta ¿cierto? –resopló.
—Quieres una persona fiable y responsable, Lily lo es, la conozco desde que nació, y sí, es un espíritu libre, pero también tiene los pies bien puestos sobre el piso, tú quieres a alguien responsable y confiable que cuide de Ada, Lily lo hará, y le encantará cuidar de tu hija, de tu princesa.
—No confío en ella –admitió.
—Pero confías en mí, ponla a prueba, Ada decidirá si la quiere o no cuidando de ella, sabes que tu hija es un poco especial con sus niñeras ¿no es por eso que tienen que tener al menos 35 años?
Ted soltó una risa. —Cierto.
—Si por Ada fuese, tendría un niñero, que no rivalizara con su madre, Lily nunca rivalizaría con Laura, es más joven que tú, pero Ada puede verla como una hermana mayor, no como una amenaza a su estabilidad.
—No me gusta su…
—Dile que para el trabajo necesitará ropa casual, no lo que acostumbra, es una regla laboral que puedes establecer.
—Bien –asintió.
—Te daré su número.
Anotó algo en un papel, y le sonrió, alejándose de él para salir de su oficina con más papeles en brazos.
Ted observó la letra de su mano derecha, el nombre escrito era el de una delicada flor, sin embargo, la chica era todo lo contrario, gruñó enfadado al recordarla, sólo porque se lo había prometido a Victoire.
—M—
Lily observó el lugar, y su vista fue de nuevo a la ropa que Hugo le había dado, era demasiado atrevido, pero en realidad necesitaba el trabajo, así que se cambió, se observó en el espejo, gruñó, aquello era tan degradante, se giró un poco, ir desnuda y aquello no era muy diferente, se acomodó el moño que tenía el top, y se alisó la diminuta falda de colegiala.
—Te tocará atender aquella parte –le señaló Hugo.
La mirada de Lily fue a su primo, tenía unos bóxer bastante justos, y sólo una corbata, la gorra de conductor de tren, cubría la mayoría de sus cabellos pelirrojos, al menos las cosas eran un poco igualitarias en ese aspecto.
—No les dejaron el permiso de tenernos desnudos ¿verdad? –Se burló.
—Pagan bien –informó él irritado.
—Bueno eso espero.
—Además, las propinas mejoran las cosas.
Lily levantó su móvil cuando sonó, era un número desconocido, normalmente no lo contestaría, pero había dejado su número en algunos lugares de trabajo, así que esa podía ser su oportunidad para salir de aquél lugar.
—Hola –soltó esperanzada.
—Ah –la voz de un hombre que no distinguió sonó –disculpe, con la señorita Lily Luna ¿Potter? –Cuestionó.
—Ella habla, es mi número ¿quién más contestaría? –Hugo le hizo ademanes para que colgara —ya voy, Hugo, no me apresures.
—Soy Edward Lupin, el jefe de tu prima…
—Ah, sí, el imbécil –soltó como todo –lo lamento, pero es hora de entrar a mi turno, lo lamento.
Lily le dio su móvil a Hugo, que lo guardó en un casillero.
