Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?
Forks Ink: tatuajes y perforaciones.
Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward
Capítulo 22: Aquí estoy, sacudiéndote como un huracán.
Rock you like a hurricane – Scorpions.
Sus ojos no dejaban de observar la estúpida prueba que descansaba en sus manos. No había mucho que ver tampoco, la línea roja ahí en el test no podía estar más clara que la puta agua. Sonreí sin humor alguno y comencé a delinear los tatuajes en mis brazos nerviosamente. No quería que él pensara que, diablos, no lo sé, podía pensar tantas cosas, Edward tenía esta gran mente que lo llevaba a sacar conclusiones que ningún ser humano cuerdo pudiera haber sido capaz de sacar.
Así que, para evitar eso, fui la primera en romper el tenso silencio que se había instalado en la habitación.
—Minino…
—¿Pensabas siquiera decírmelo? —él se tambaleó un poco antes de finalmente alcanzar la orilla de la cama. Se sentó bruscamente sobre ella, sosteniendo aun el test entre sus manos— Porque, Isabella, esto estaba en la basura… Si no me hubiera tropezado con el bota papeles, yo no sabría sobre esto, ¿cierto?
¿Por qué carajos tuve la oh-tan-brillante idea de botar la puta prueba ahí?
¡Las otras dos estaban bien enterradas, carajo!
—Cierto —murmuré—. Mira, minino, solo fue una falsa alarma, ¿sí? No hemos usado protección, mi puta menstruación no aparece y… Bueno, solo quería salir de la duda. Es negativo, no tienes de que preocuparte.
—¿Piensas que estoy molesto porque creíste que había un bebé creciendo dentro de ti?
Rodé mis ojos y luego observé fijamente sus nubladas esmeraldas.
—No, gatito, sé que serías el más feliz de todos —él asintió, frunciendo el ceño—, por eso no quería decirte. Era una falsa alarma después de todo, ¿para qué ilusionarte? —Minino trepó por la cama hasta que ambos estuvimos a la misma altura sobre el colchón, dejó el test sobre la mesa de noche y se giró hacia mí.
Él aún estaba levemente borracho, pero sus palabras eran completamente lucidas.
—¿Te ilusionaste? —Me preguntó en un murmullo, sus ojos revoloteando, tratando de alcanzar la lucidez del todo—, ¿te ilusionaste al pensar que podrías haber tenido un hijo mío dentro de tu panza?, ¿nuestro hijo? —estiró su mano hasta que la posó sobre mi plano vientre con delicadeza.
Posé una de mis manos sobre la suya y entrelacé nuestros dedos.
—¿Qué crees tú campeón? —él sonrió dulcemente cuando acaricié su mejilla con mi mano libre.
—Yo creo… —su lengua hizo acto de presencia, relamiendo sus labios volvió a hablar— Que no debes estar triste por esa prueba, cariño —minino curvó sus labios en una sugestiva sonrisita—, siempre podemos ensayar más, ¿no crees?
Reí y me subí sobre su cuerpo, apresando sus muñecas contra el colchón, a ambos lados de su rostro.
—¿No estás molesto? —pregunté, a la vez que dejaba un beso sobre su yugular.
—Molesto… N-No, solo un poco herido. Me hubiera gustado que confiaras en mí, Isabella, que no llevaras esto sola. Sé que dijiste que fue por… —tragó saliva cuando me apoderé de su lóbulo— Eh, ¿no querías ilusionarme? Uh, s-sí, eso. Pero… Pero, ¿q-qué hay de ti?
—Ya se me pasará —sonreí y besé sus dulces labios. Su sabor mezclado con el aroma del alcohol e incluso algunos retazos de limón, eran el cielo—, como dijiste… Siempre podemos seguir practicando.
Una sonrisita perdida se instaló en sus labios, sus ojos aún estaban nublados por la borrachera que traía encima. Suspiré y lo volví a besar, lento, dulcemente, con todo el amor que sentía hacia él. Realmente estaba armando un gran alboroto por todo, ¿qué creía que iba a pasar? Era minino, por todo lo santo, claramente él me iba a apoyar en todo. ¿Por qué siquiera le había escondido mi inquietud?
Última vez que hacía esa mierda.
Y se lo demostré, se lo demostré con todo lo que pude cuando nuestros cuerpos fueron uno, susurré un millón de veces contra su oído que nunca más me guardaría las cosas, que confiaría en él tanto como él lo hacía en mí, porque… De eso se tratan las relaciones, ¿no? De confianza, todo esta en la maldita confianza que tienes con tu pareja. Y, ¿cómo ibamos a hacer que esto perdurara?, ¡exacto! A base de confianza.
Esa fue una de las mejores noches que he tenido.
La mañana siguiente fue un caos, como siempre que los chicos estaban aquí.
Al despertar me quedé unos minutos más acurrucada entre la cárcel que eran los brazos de Edward para mi cuerpo. Él era una puta estufa humana, y para un pueblo tan jodidamente frío como Forks, era malditamente maravilloso. Minino despertó unos minutos después que yo, conversamos un poco más acerca del test de embarazo que había encontrado. Ahora, bajo sus cinco sentidos, él opinaba lo mismo. Me regañó como si fuera alguno de nuestros mocosos, cuando amenacé con perforar su verga mientras dormía si seguía moviendo su dedo índice frente a mi rostro, él se detuvo.
Digo, vale, está bien, puede regañarme todo lo que quiera.
¡Era ese maldito gesto el que enervaba mis nervios!
—¿Sabes?, siempre es una mala idea cuando dejamos a estos cabrones a su merced dentro de casa.
—Concuerdo contigo, amor… —Minino suspiró y desordenó su cabello, observando sonrojado la escena frente a nosotros.
—¿Quieres encargarte del desayuno mientras despierto a estos zopencos?... No, la pregunta vendría siendo, ¿puedes hacerlo con la jaqueca que tienes? —Sonreí entretenida por la resaca con la que minino había despertado. Edward entornó sus ojos y caminó hacia la cocina, sosteniendo su cabeza entre sus manos.
Solté una pequeña risita y me giré hacia el nuevo caos.
Claramente ellos habían seguido jugando al strip póker, y luego se habían dormido así sin más. Parecían la escena de una porno encargada de mostrar un trío, porque, bueno, Tink estaba toda desnuda ahí envuelta entre los cuerpos de Grizz y Cobain, que, gracias al cielo, aún tenían sus bóxers. Alice tenía su cabeza apoyada en el regazo de Cobain y las piernas sobre los muslos de Grizz, uno de los brazos de Jasper cubría los pechos de mi querida y desvergonzada amiga, mientras que, supongo, Emmett había hecho el esfuerzo de cubrir su puta vagina con uno de los cojines del sofá, fallando asquerosamente en el intento.
Golpeé a Tink en su mejilla con mi palma unas dos veces, hasta que reaccionó.
—¿Qué coño? —murmuró con la voz ronca, abriendo apena los ojos.
—Levanta tu culo, nena, es hora de despertar.
—¿Eh?, no, yo quiero quedarme aquí un poco más, vete a joder a otra parte B… —Ella se acomodó sobre el regazo de Cobain una vez más. Tuve que morder mi labio inferior para no reír cuando comenzó a refregar su cabeza contra las partes sensibles del rubio, que soltó un bajo siseo.
—Me dejarás sin huevos si sigues aplastándolos así, hadita… Un masaje un poco más suave me vendría de lujo.
La cabeza de Alice se alzó como si fuera un maldito resorte.
Ella observó a un sonriente Cobain y luego su mirada viajo hacia donde había apoyado su cabeza anteriormente. Creo que hizo ese puto gesto como tres veces, antes de hacer una mueca de desagrado con sus labios y rodar sus ojos. Tink le dio un codazo a Jasper justo en las costillas, Cobain no halló nada mejor que darle un apretón a uno de sus senos, ese que justo estaba bajo su pervertida mano.
—¿Por qué demonios me estás tocando?
—Acabas de darle un masaje a mi polla con tu cabeza, creo que estamos a mano. —Él sonrió y dejó un rápido beso en sus labios. Tink lo observaba con perplejidad— No es como si fuera la primera vez, nena.
Espere de todo, ¿saben? Que le gritara, que se armara la tercera guerra mundial, que tuviéramos que llevar a Cobain a urgencias por perder sus bolas. En fin, esperé todo menos el pícaro guiño que le dio Tink y el rápido beso que le siguió luego. Estaba en la puta dimensión desconocida, no había ninguna maldita explicación más que esa. Grizz, que había despertado con todo el alboroto, alzó una ceja en mi dirección como preguntándome: "¿Acabas de ver la misma mierda que yo?" y bueno, no tuve otra alternativa que encogerme de hombros.
Ya era oficial.
Estábamos los tres jodidos.
—Minino está preparando el desayuno, tú cúbrete o a mi hombre le dará alguna mierda si vuelve a verte desnuda.
—¿Qué?, ¿es que acaso le gusto?
—En tus sueños, perra, él solo no puede soportar la presión de tener un cuerpo desnudo frente a si… Uno que no sea el mío, por supuesto. —Tink soltó una carcajada grotesca que luego los hizo a los tres hacer muecas debido al dolor de cabeza que los atacó— Creo que hay algunas aspirinas.
—Una cerveza me vendría bien. —Murmuró Grizz, sonriendo.
—Creo que tenemos de esas también —sonreí de vuelta y caminé hacia la cocina—, ¡los quiero a los tres decentes!, ¡nada de andar mostrando sus atributos! No quieren andar sembrando el terror por ahí, ¡en especial tú Cobain!
—¡Vete a la verga!
Reí dejando la sala de estar atrás y entrando a la cocina. Edward se movía como si fuera el puto dueño del lugar, estaba haciendo unos huevos revueltos con tocino, calentando un poco de café en la máquina y, aw, él era un adorable que había dejado unas cuantas aspirinas para los idiotas que estaban dentro. Caminé hacia él y lo abracé desde atrás, asomé mi cabeza por debajo de su brazo, curioseando lo que estaba preparando. Se veía delicioso todo, hasta olía espectacular. Grace había tenido tanta razón esa vez en el paseo a La Push cuando mencionó lo buen cocinero que era su papá. Yo podía acostumbrarme a esta mierda bastante bien.
—Esto huele malditamente delicioso, minino.
—Son solo huevos revueltos y tocino, amor. —Él soltó una pequeña risita y luego dejó un dulce beso sobre mi cabeza— Gracias por el cumplido de todos modos, ¿están los chicos bien?
—Tan bien como pueden estar, bonito. Los mandé a vestir, no queremos que mueras de sonrojos, ¿no?
—Gracias por cuidar de mí. —Sonreí por sus palabras y me alejé de él, desenrollando mis brazos de su cintura.
Cuando los chicos entraron a la cocina todo estaba en su lugar sobre la encimera, al igual que sus ropas gracias a Dios. Minino les entregó unas aspirinas a cada uno, acompañado de un vaso de agua que sinceramente agradecieron. ¿Pueden creer que era la única sin resaca esta mañana? Ni siquiera yo podía creerlo, por todo lo santo, ¿cuándo demonios había pasado eso? Esta era una de esas primeras veces que no olvidas nunca, ¿no? Digo, una jodida primicia que sea la única que se haya comportado la noche de ayer. Deberían darme un premio o algo para recordar este momento y poder contarles la historia a mis nietos o bisnietos.
—¿Cuándo es la salida de los mocosos a la piscina? —Preguntó Tink como si nada, dándole un mordisco a su tostada— Se vino a mi mente porque el otro día encontré el bikini con estampados de Misfits (1)que compre en Hot Topic (2) cuando anduvimos por Los Ángeles…
La tostada que llevaba hacia mi boca quedó suspendida a mitad de camino.
Oh jodida mierda.
Oh jodida mierda.
—¡Minino! —Me puse de pie de un tirón— ¡Joder, ¡minino era hoy!, ¡esa mierda de paseo era hoy!
—¿Hoy? —Su ceño estaba fruncido, asentí frenéticamente mientras echaba las tostadas a mi boca como si la vida dependiera de eso y bebía café como una maldita condenada— Isabella, tranquilízate… Eso amor, así es… —comencé a tragar todo, tratando de calmarme— Ahora dime, ¿estás segura de que era hoy?
—¡Estamos a martes!, ¡martes algo de Noviembre!
—Noviembre tiene muchos martes, cariño…
—¡Oh, cierra el pico, yo era la encargada de mis enanos!, tú… ¡Tú te salvaste porque tienes ese puto trabajo! —Dejé la cocina rápidamente bajo las divertidas miradas de todos, estaba a punto de subir cuando recordé algo. Me devolví hacia allí, donde ellos seguían desayunando muy tranquilamente— ¡Ustedes vienen conmigo cabrones!
Apunté a Grizz y Tink con mi dedo índice.
—Y una mierda… ¡No puedes hacerme esto ahora, B!
—¿Qué? No, no, ¿sabes cómo está mi cabeza B? —Grizz movió sus manos— ¡Así!, ¡así está de enredada!, ¿has visto mis ojos?, ¡parece que hubiera estado fumando marihuana toda la puta noche y ni siquiera lo hice!
—¡Me vale verga!, ¡vienen conmigo si o si!
Y me perdí por las escaleras, tratando de arreglarme y llegar al maldito paseo en un tiempo record.
…
Cuando llegamos a la primaria luego de estar completamente listos, el cuidador nos dijo que el bus escolar había partido hace aproximadamente tres horas y media. Casi me caí de culo al escuchar que llevaba más de tres malditas horas de retraso. Montamos nuestras motocicletas y partimos inmediatamente hacia Seattle. Era un viaje de tres horas en bus, así que los mocosos debían haber llegado apenas en esos instantes. Tink y Grizz se fueron quejando en todo momento, Cobain se había ofrecido para hacerse cargo de la tienda, aunque él no tenías nuestras habilidades iba a hacerlas de secretario para nosotros.
"Rainier Beach"
Rezaba el centro en unas letras plateadas en lo alto. Estacionamos las motocicletas y entramos al lugar cargando nuestros cascos en las manos. Pude que algunas personas se nos quedaran mirando más de lo estrictamente necesario. Grizz y Tink iban con gafas, gracioso ya que el clima estaba completamente horrible afuera. Tink había abierto su chaqueta de cuero morada dejando al descubierto su torso, ya que solo llevaba debajo la parte de arriba de su bikini. Gracias al cielo ella usaba jeans como corresponde. Grizz… Bueno, Grizz se había quitado la playera apenas y pusimos un pie en el lugar.
¿Qué iba a hacer con ellos?, joder.
—Uh, bienvenidos a nuestro parque de recreación en Rainier Beach, Seattle. ¿P-Puedo ayudarlos en algo?
El chiquillo temblaba de miedo frente a nosotros.
—Necesito encontrar a un grupo de mocosos que venía de paseo el día de hoy, ¿los has visto? —Pregunté, entregándole el casco a Grizz y gesticulando con mis manos— Son más o menos de este porte, gritan y chillan por todo… No se deben alimentar después de la media noche… ¿Te suenan conocidos?
—Ellos están en la piscina del establecimiento —el muchacho sonrió y nos guio al lugar amablemente—. La primaria de Forks, ¿estoy en lo correcto? —Liam, como rezaba la placa que estaba pendiendo de su playera, abrió una gran puerta de vidrio y abarcó el lugar de la piscina con su brazo— ¡Bienvenidos a Rainier Beach!
Y nos abandonó a nuestra merced dentro.
El lugar era un completo caos. Había una enorme piscina custodiada por unos cuantos adultos mientras alguno que otro mocosos tomaba un baño en ella. Un enorme tobogán amarillo destacaba en el lugar, la maestra Weber estaba a lo lejos reprendiendo a dos enanos. Sip, algunos padres y madres habían venido en compañía de sus renacuajos, las mujeres estaban en las típicas sillas de playa hablando entre ellas y cubriendo sus cuerpos con unos coloridos pañuelos. Los hombres, por su parte, creo que eran los encargados de correr tras los enanos, ninguno de ellos llevaba la playera fuera como Grizz, pero sí que andaban con bermudas. El lugar era cálido, como si el aire acondicionado estuviera haciendo perfectamente su trabajo. Oye, si cerrabas los ojos podías imaginar el sol sobre tu piel. Solo imaginarlo, claro está.
—¡Jerónimo! —gritó Grizz, haciéndome dar un respingo y llamando la atención de los que estaban cerca.
Mi amigo tiró todas sus pertenencias al suelo, incluyendo sus gafas de sol, y corrió hacia la piscina para tirarse un piquero, pero en vez de eso, cuando saltó, encorvó su cuerpo haciéndose bolita y cayó al agua creando más destrucción con aquella bombita que se había tirado. Los pequeños comenzaron a reír cuando les salpicó una gran cantidad de agua al lanzarse en picada, pero las mamás estaban jodidamente molestas porque Emmett se había encargado de mojarlas.
—Yo creo que iré a estirarme en una de esas putas sillas… Sí, dormiré una siesta…
Tink se acercó al grupo de mujeres que estaba en las sillas de playa y comenzó a desvestirse lentamente, llamando la atención de los hombres presentes. Mi querida amiga se quitó el jean quedando en un pequeño bikini negro con estampados de calaveras, el logo de Misfits claramente. Ella después se sacó la chaqueta de cuero, la dobló cuidadosamente y la puso como almohada antes de estirarse en la silla. Los ojos de los especímenes masculinos que estaban presente ya se salían de sus cuencas. Tink tenía un cuerpo de puta madre, que podía decir al respecto, si fuera hombre estaría igual. Otro punto negativo para las señoras que miraban a Alice horrorizadas, como si hubieran visto a Lucifer ascender desde el infierno o alguna mierda.
—¿Qué? —espetó bruscamente Tink observando a Jessica Stanley, la mamá del pequeño Ethan. La rubia mujer colocó su mano sobre su pecho teatralmente y le hizo un gracioso desprecio a Alice. Tink rodó sus ojos y resopló— Que te jodan.
Suspiré y negué con mi cabeza, caminando hacia donde se encontraba la maestra Weber.
—Por última vez, Ethan, Floyd, si quieren subirse al tobogán deben ir acompañados de un adulto.
—¡Pero el papá de Ethan es un aburrido! —Chilló mi pequeño cruzándose de brazos— Y miedoso… ¡Tú papá es un miedoso! —Floyd le sacó la lengua a Ethan y le dio la espalda. El otro mocoso le sacó la lengua por igual y observó a la maestra.
—¡Mi papá no es miedoso!, ¡el tuyo es miedosos!
—¡Mi papá es doctor, duh! —Floyd entornó sus ojos— Él ve sangue todos los días, ¡él no es miedoso! —Mi enano infló sus mejillas y su rostro se tornó rojo de lo enojado que estaba— ¡Si mamá estuviera aquí se tiraría conmigo no como tu mami!
Ethan entrecerró sus ojos en dirección a Floyd y supe que era momento de intervenir.
—¿Por qué no dejan de pelear como bebés y ambos se suben allí conmigo? —los dos mocosos se giraron rápidamente al sonido de mi voz. Floyd corrió hacia mí y me dio un fuerte abrazo, mientras que Ethan me miraba desde lejos con una tímida sonrisa en su rostro— ¿Dónde está Gracie enano?
—¡Mami Bella!
Iba a matar a Grizz.
Yo iba a matarlo.
—¡Grizzly!, ¡¿qué demonios?!, ¡bájala de ahí ahora mismo!
Grizz sujetaba a Grace con sus enormes brazos, ellos estaban en la cima del tobogán y mi princesa estaba sentada en el punto de partida de este, ella no llegaba abajo aun por el simple hecho de que Grizz la agarraba desde sus hombros con firmeza. Cabrón idiota, ¡él no podía lanzarla sola por ese maldito tobogán!, ¡la nena no sabía nadar! Ella no era como Floyd, ¿es que no sabía eso?, ¡era delicada!, ¡Floyd era como una especie de Tarzán y Gracie era Jane!
—¡Tranquila, B, tengo todo controlado!
Juro que dejé de respirar cuando el muy bruto la soltó para alzar sus pulgares en señal de que todo estaba en orden.
¿Será o se hace?
Grace soltó un pequeño gritito lleno de alegría y diversión cuando se resbaló por el tobogán, corrí hacia la piscina mientras me quitaba la jodida ropa del medio quedando solo con el estúpido traje de baño. Mis ojos estaban fijos en el pequeño cuerpecito de mi nena que se resbalaba por el amarillo cilindro del terror. Cuando Grace salió por el tobogán ella cayó de lleno contra el agua, el grito extasiado amortiguado por la caída. Me zambullí en el agua sin pensar en lo putamente fría que estaba, justo para tomar a Grace entre mis brazos y salir ambas a la superficie para pescar un poco de oxígeno en nuestros pulmones. Una vez nuestras cabezas salieron la risa de Grace no se hizo esperar, ella comenzó a chapotear con sus manitas y reía sin parar pidiendo una repetición. Yo… Joder, yo solo quería matar al cabrón de Grizz por lo que había hecho.
—¡Ella no sabe nada puto idiota! —grité, sosteniendo a mi nena firmemente contra mi cuerpo. Grizz alzó sus brazos al aire e hizo una mueca con sus labios— ¡Cuando bajes patearé tu trasero tan fuerte que no podrás sentarte en una semana!
Los mocosos que estaban a mí alrededor se largaron a reír por mis palabras y apuntaban a Grizz con sus dedos.
—¡Lo siento princesa! —gritó aun de pie en la cima del tobogán.
—¡Estuvo divertido tío Grizz! —Grace seguía jugando con el agua— ¡Hagámoslo otra vez!
—¡No!, ¿por qué Grace pudo tirarse solita y yo no? —Floyd se cruzó de brazos enfurruñado— ¡Yo sé nadar!, ¡mamá y tía Tink me enseñaron en Cadolina del Sur!, ¿recuerdas mami?, ¡yo tenía estos! —él mostró dos de sus deditos para enfatizar su punto.
—Maestra…
—Es su hijo, señora Swan, no me haré responsable si algo le sucede porque usted le permitió hacerlo.
—Yo tomaré toda responsabilidad, no se preocupe maestra… —salí de la piscina dejando a Grace en tierra firme finalmente. Me acerqué a mi hijo y a Ethan, sosteniendo la mano de Grace entre las mías— Ve con tu tío Grizz, ten cuidado por favor enano, ¿sí?
—¡Yay! —Floyd partió corriendo hacia la escalera del tobogán. Me giré hacia Ethan quien se removía incómodo en su lugar, torciendo sus manitas entre sí y mordiendo su labio inferior incesantemente.
—¿Sabes nadar enano? —él negó lentamente con su cabeza. Suspiré— Ve con Grizz, él se lanzará contigo, ¿sí? Anda, ¡ve antes de que tus papis vean que te has aliado con el enemigo! —Ethan siguió los entusiastas pasos de Floyd y se perdió por la escalera— Ahora, tú señorita jugarás en esas piscinas —apunté a las piscinas que eran para niños pequeños, esas que a uno apenas y le cubrían un dedo—, no queremos accidentes o papi se volvería loco. —Grace asintió con su cabecita y fue a reunirse con algunas compañeritas que juagaban inocentemente en el lugar.
Caminé hacia un par de sofás alejados y me tiré sobre ellos con cansancio.
—Debe ser cansador ser madre de dos pequeños, ¿no?
Sonreí a Ángela y asentí. Ella me gustaba, no hacía preguntas, no se inmiscuía en la vida de los demás y era realmente amable. Nada de sonrisitas cínicas ni miradas juzgadoras, la mujer era real y eso se valoraba, joder, sobre todo en un pueblo tan de mierda como Forks. Ella asumía sin más que yo era la madre de Grace, sin hacer comentario alguno, no como otros seres que conozco que hacen apuestas y mierdas acerca de eso como si fuera de su puta incumbencia.
—No tienes idea —me estiré, alzando mis brazos al aire—, son unos pequeños diablillos. Aunque creo que mi renacuajo ha influenciado bastante a Grace en eso, ella era bastante tranquila… Hasta que el tornado Swan atacó —Weber rio y se sentó junto a mí.
—Así son los niños, unos traviesos. Floyd es una dulzura de hombrecito, él es bastante protector con Grace.
—¿Ah sí? —Me crucé de brazos y me recargué contra el respaldo, interesada en el rumbo de la conversación. Sabía que Floyd cuidaría de Grace sin importar el qué porque era su hermana y era una niña. Grizz le había enseñado desde pequeño que los hombres debían cuidar de las mujeres.
Alguna mierda buena que le haya enseñado, ¿no?
—Uh-huh. Floyd suele ayudarla cuando le cuesta algo, Grace es bastante inteligente para su edad pero se logra frustrar fácilmente cuando algo no le resulta. ¿Sabías que la pequeña tiene un leve tic? Sus manos, cuando siente esa frustración no puede controlar el temblor en sus manos.
—Me estás jodiendo, ¿es enserio? Nunca he visto que eso le pase a Grace. —Fruncí el ceño y luego sonreí tenuemente— Minino… —Ángela me miró interrogante sin saber a qué me refería, solté una pequeña risita y negué con la cabeza— Edward, a él también le pasa eso. Desde pequeño, cuando estaba muy nervioso no había manera de que controlara eso. Ahora… Bueno, ha disminuido, pero a veces vuelve a lo mismo.
—Creo que padre e hija tienen más en común que los ojos y el color de cabello. —Reí por sus palabras— Floyd sujeta las manos de Grace cada que sucede, y hace que lo mire a los ojos fijamente, entonces él empieza a cantarle una canción… Que supongo habrá aprendido de ti… —Ángela tenía una mirada divertida en sus ojos— No sé realmente como va, pero el mueve su cabecita de arriba abajo cada vez que la tararea…
—Sí, probablemente la aprendió de nosotros. —Volví a reír— Lo que me estás contando es como… Joder, volver a vivir lo que pasé con Edward… Es adorable de cierto modo, bastante adorable.
—Concuerdo contigo, tengo que contenerme de soltar un bajo "aww" cada vez que los veo.
—Lamento interrumpir su charla, amigas, pero B, nena, tenemos un problema…
Tink estaba parada frente a mí luciendo completamente hastiada, sus brazos estaban en forma de jarra, sus manos reposando sobre su cintura. Alcé mis cejas a modo de pregunta y ella apuntó hacia el tobogán con un ademán de su cabeza, mis ojos se fijaron en el puto tubo amarillo del terror y no vi nada del otro mundo, hasta que un exagerado grito, que me hizo chirriar los dientes y cerrar los ojos por unos segundos, se escuchó por todo el lugar.
—¡Ese salvaje tiene a mi bebé secuestrado!
Jessica Stanley gritaba con histerismo apuntando hacia Emmett que…
Ah, Dios.
Cabrón.
¡El cabrón se había quedado atascado en la mierda de tobogán con Ethan!
—¡Esto es su culpa!, ¿no se supone que debe poner sus ojos sobre las criaturas?, ¿para qué demonios le estamos pagando? —Michael –la roca– Newton se acercó a la maestra Weber de manera amenazadora, me interpuse entre su voluptuoso cuerpo lleno de esteroides y la lívida figura de la mujer.
—Ve parando tu mierda, amigo, ella no tiene la culpa de que no usaras condón. Tu error, tu problema, no culpes a otros y, por favor, deja esa puta parada de soy-el-dueño-del-mundo porque realmente me dan ganas de sacarte la mierda de encima.
—Y la chica no está sola —Tink se paró junto a mí y se cruzó de brazos, alzando una ceja hacia Newton—, ¿por qué no subes al tobogán y rescatas a tu enano de los brazos de Grizz? Alcanzarías de una sola pasada, hombretón.
El gran y majestuoso Michael Newton se puso tan blanco como la nieve de tan solo pensar en subir a esa cosa. Oh señor, tenemos un miedoso a las alturas aquí. Él comenzó a balbucear absurdas negativas de por qué no podía hacerlo, sin decir algo en concreto realmente. Parecía un bebé que no lograba armar palabras coherentes aún, me quería reír en su puta cara… Y lo hice, claramente, ¿perderme la oportunidad? ¡Joder, no! Jessica llegó rápidamente hacia donde nos encontrábamos burlándonos de su preciado esposo, la mujer venía roja de furia y contoneaba sus caderas de un lado a otro. Su abominable trasero era enorme, podía asfixiar a alguien con eso, y en el traje de baño de una pieza que llevaba se veía incluso más grotesco de lo que era.
—¡Ve a sacar a mi hijo!
—¡Es tu hijo no mío! —Grité de vuelta— Manda al miedoso de tu marido.
—¿Mike?, ¡corazón, ve a salvar a nuestro pequeño!
—¡No puedo Jessica, demonios! —Él tiró de sus rubios cabellos— ¿Has visto lo alto que está?, ¡no puedo hacerlo!, ¡que salga por su cuenta el pequeño bribón!, ¡después de todo él se metió ahí!
—Haré esto solo porque Ethan es un amor y no tiene la culpa de tener unos padres asquerosos como ustedes. —Suspiré caminando hacia el tobogán, dejando a la vil pareja a mis espaldas— ¡Y se supone que yo soy la escoria en el maldito pueblo! Que jodida risa me da esto…
Comencé a subir la escalera, viendo como los mocosos se amontonaban a mí alrededor para curiosear lo que estaba sucediendo. Cuando llegué a la cima del tobogán Grace y Floyd estaban allí, ambos en sus rodillas inclinados en el tubo gigante ese de color amarillo. Me acerqué a ellos y copié sus posturas, inclinándome para observar dentro. Grizz sostenía a Ethan entre sus brazos, ambos estaban riendo por algo que mi grandulón había dicho. Negué con mi cabeza al ver que la mitad inferior del cuerpo de Grizz había quedado atascado casi al inicio del tobogán porque era un poco más angosto que el resto. Solté una enorme carcajada sin poder detenerme, llamando la atención de los dos personajes atascados en el lugar.
—¡No fue mi culpa esta vez B!
Emmett parecía un niño pequeño, tratando de exculparse por lo sucedido.
—Lo sé, idiota, no es tu culpa ser tan malditamente grande. —Estiré mis brazos hacia el tobogán— Ethan ven aquí, tus papis están abajo muy preocupados por ti. —Los ojitos del niño brillaron por mis palabras, y mis ganas de golpear a la pareja que estaba abajo discutiendo crecieron con ansiedad.
Tenían un enano que solo quería amor y… ¡Demonios!
El rubio mocoso estiró sus bracitos hacia mí, tomé su cintura entre mis manos y lo cargué con fuerza, hasta que sus brazos se enrollaron entorno a mi cuello y sus piernas entorno a mi cintura. Grizz, ahora que tenía sus manos desocupadas, jaló de su cuerpo hacia arriba para poder salir de la prisión en la que se encontraba, finalmente saliendo victorioso. Al verse libre de una vez por todas, se estiró en la plataforma, sus piernas colgando del inicio del tobogán. Grace y Floyd rieron, tirando sus pequeños cuerpos sobre el gran torso desnudo de Emmett, quien los recibió con los brazos abiertos.
—Eh, Ethan… —el mocosos miró a Grizz por sobre su hombro. Mi amigo sonrió dulcemente y alzó su pulgar en el aire— La próxima vez te enseñaremos a nadar, ¿está bien campeón? O traeremos alguna de esas mierdas de flotadores y todos podrán tirarse sin problemas por ese tobogán del demonio.
Sonreí observando la escena, él iba a ser un muy buen padre.
Rosalie ni nadie podía dudar de eso con la imagen que yo tenía frente a mis ojos.
…
—Isabella, amor, ¿estás segura de que todos están bien?, ¿Grace causó algún problema?, ¿Floyd no hizo alguna de sus travesuras?
Reí por su desesperación.
—Todos estamos perfectamente bien, minino. Grace es un angelito de mamá y Floyd es... Floyd, él lo llevó bien, amor, nada de que preocuparse. Ahora estamos en la tienda, Nessie vendrá en unos minutos por ellos para llevarlos a casa de papá. Están muertos, tendrías que haber visto como se divirtieron estos mocosos, están que se caen de culo al suelo por el sueño que traen encima...
—Los escucho reír de fondo, ¿estás segura de que mueren de sueño? —me preguntó con la diversión fluyendo de sus palabras.
—Segurísima... Son niños, minino, usan pilas recargables, tienen energía aun y cuando esta está en rojo marcando que necesita recarga.
Escuchaba como los niños reían en la tienda en compañía de Tink y Grizz como fondo. El trabajo era trabajo, y si bien ellos habían llegado bastante cansados de su paseo a la piscina, mamá debía volver a sus obligaciones. Cobain había tomado todo bastante bien a decir verdad, era el mejor secretario que habíamos tenido. Renesmee se había comprometido conmigo para cuidar de los niños mientras yo seguía en la tienda. Así que aquí estaban mis mocosos, casi cayéndose del sueño pero felices por el día que habían pasado. Yo me encontraba en mi pequeño espacio de perforaciones haciendo una que otra mantención a los aretes, desinfectando y… Diablos, cambiando los que tenía porque ya era demasiado tiempo con los mismos.
—Recuerda agradecerle a tu hermana de mi parte el que se quede con los niños, por favor, no sabía que mi turno se alargaría esta tarde y… —lo corté antes de que siguiera excusándose. No era su culpa, Dios, él tenía que cumplir con lo que pedían en su trabajo.
—Renesmee estará más que encantada de recibir agradecimientos de tu parte… Aunque a ella le gustaría recibir otra cosa…
—Isabella… —sonreí contra el teléfono y luego lo sostuve contra mi oreja, sujetándolo con mi hombro para cambiar el piercing de mi labio— No sé a qué hora estaré de regreso, amor, así que no me esperes despierta…
—Sabes que lo haré de todos modos, minino. —Entorné mis ojos y terminé de fijar el arete. Era una argolla plateada como la que llevaba en la nariz, sonreí al espejo y volví a tomar el teléfono en mis manos, justo cuando los chicos me llamaban desde la tienda— Ness está aquí, te dejo gatito. No coquetees con las putas enfermeras, salva muchas vidas y recuerda que esta mujer te ama. ¿Entendido?
Él soltó una suave risita que calentó mi corazón.
—Yo no coqueteo, Isabella —minino volvió a reír—, trataré de seguir tus palabras al pie de la letra, te amo también, nos vemos en casa. —Corté la llamada y salí de la habitación. Nessie estaba en la entrada, sosteniendo a un niño en cada mano.
—Hey, enana, ¿qué onda?
—¿A qué hora irás por los niños? —Me preguntó ignorando mi saludo y hablándome con un tono completamente serio e impersonal. Suspiré y pasé mis dedos por mi cabello, me encogí de hombros a su pregunta y creo que eso la hizo enojar. Era tan malditamente enojona— Bien… Mañana debo ir a la secundaria, ¿estás consiente de eso no?
—Ness, la tienda cierra a eso de las once, ¿sí? No te alteres, pasaré a buscar a los mocosos a esa hora.
—Bien… —ella frunció sus labios y luego sus mejillas se tornaron rosa— Podrías… ¿Podrías hacerme un favor?
Renesmee Swan pidiéndome un favor a mí, puta madre, ¡esto era una maldita primicia!
—¿En qué puede ayudarte tu descarriada hermana?
—Es… Es Nahuel, ¿p-podrías hablar con él? Y… —Renesmee se removió incómoda en su lugar y desvió la mirada— Yo hice algo que lo molestó, ¿está bien? Y me gustaría pedirle perdón por eso, pero él… —ella bufó, haciendo que un mechón de su cabello, el cual estaba peinado a la perfección, se saliera de lugar— Él me ignora, ¿sí? Tal vez si tú hablas con él…
—Hablaré con Nau, enana, no te preocupes. Déjamelo a mí —le guiñé un ojo y ella suspiró derrotada.
—Sí, eso es lo que temo. —Negó con su cabeza luego de murmurar eso en un bajo volumen de voz— Venga, niños, despídanse de mamá.
Me agaché a la altura de los enanos y abrí mis brazos para recibirlos gustosa. Ellos, a pesar de estar cansados como la mierda y tener sus ojitos somnolientos, corrieron hacia mí y me dieron un exquisito abrazo destructor. Llené sus rostros de besos y les prometí ir por ellos apenas cerráramos la tienda. Cuando dejaron Forks Ink, todo se mantuvo en un absurdo silencio que me hizo extrañarlos fervientemente. Caminé hacia la silla donde los chicos tatuaban y me senté sobre ella desganada, creo que las actividades de la tarde también habían tenido repercusiones en mi cuerpo.
—¿No están cansados?, estoy malditamente cansada en estos momentos. Solo quiero mi cama —me eché hacia atrás y recargué la cabeza en la silla—, dormir. Ah, me vendría bien dormir unas cuantas horas.
—He estado ignorando esa palabra todo el puto día para no cerrar los ojos y quedarme dormida en cualquier jodido lugar, no me estás ayudando mucho amiga. —Sonreí y murmuré un bajo "lo siento" a Tink.
—Podríamos cerrar más temprano el día de hoy… Creo que queda una cita más, pero no sé la hora exactamente. ¿Por qué no revisas lo que escribió Cobain en esa libreta? Nunca pensé que ese cabrón fuera así de organizado, ¡ni siquiera nosotros ocupamos libretas! —Grizz soltó una gran carcajada.
Era la verdad, Cobain nos había sorprendido con su habilidad.
—¿Hay alguna cita anotada para esta hora? —Pregunté mientras me ponía de pie y tomaba una bandeja de metal en la que reposaban algunas férulas esterilizadas entre mis manos. Tink asintió y comenzó a leer la libreta donde Cobain había anotado todo. Sus ojos se abrieron con asombro de repente.
—Santa mierda… —murmuró bajo su aliento, volviendo a leer el nombre que allí estaba para la cita de ahora— Oh santa mierda. —Grizz frunció el ceño y se acercó a leer, cuando lo hizo siguió el dedo de Tink y tuvo la misma reacción que ella. Por un momento no dijo nada, sus ojos fijos sobre la libreta.
—Oh, joder… Oh, joder, esto se pondrá bueno…
Me giré hacia ellos para preguntar qué demonios ocurría cuando la campanita de la puerta sonó y me quedé, literalmente, de piedra.
Pestañeé un par de veces.
Esperen… Una vez más, por si acaso.
Oh Dios mío.
Me iba a dar alguna mierda.
Los chicos estaban asombrados, no tanto como yo lo estaba, pero sí que se podía ver en sus rostros que tampoco esperaban una sorpresa de este calibre. Digo, ellos al menos tuvieron segundos de preparación al leer el nombre en la libreta, ¡jodido Cobain que dijo y una mierda! Ahí, justo ahí en la entrada de nuestra bendita tienda de tatuajes y perforaciones, estaba Alec Russo en carne y huesos. El mismo cabrón por el que estuve medio loquita un par de tiempo. Los años le habían pasado como si nada, ¿cuántos debe tener ahora?, ¿treinta y cuatro? Él estaba parado rectamente en su lugar, su espalda derecha, la camisa negra se afianzaba perfectamente a su torso, tenía los cuatro primeros botones desabrochados y las mangas estaban hasta los codos enrolladas. Decir que no se veía condenadamente espectacular era una mentira, una vil y sucia mentira. Nunca había visto a alguien llevar tan bien un traje como a Capo. Oh, él se veía como todo un hombre hecho y derecho, un hombre de negocios, un hombre serio.
Pero sus ojos.
Esos azules ojos que brillaban llenos de diversión.
Alzó una de sus cejas retadoramente en mi dirección y juro que un escalofrío me recorrió de arriba abajo.
La bandeja de metal que sostenía entre mis manos cayó el suelo con un golpe sordo.
Estaba jodidamente nerviosa, pero, mierda, yo no iba a dejar que él supiera eso.
—Veo que tu hermano te dio el mensaje, ¿estás listo para dejar de ser un cobarde?
Escondió ambas manos en los bolsillos delanteros de su pantalón de vestir negro. Su vieja costumbre de utilizar ropas oscuras no había cambiado ni un poco. Dio un paso hacia al frente y estuve a punto de retroceder, pero me mantuve firme en mi lugar, sin dejar que me afectara. ¿Cuánto que no lo veía?, ¿tres años?, ¿dos? Una sonrisa torcida apareció en sus labios, su cabello castaño estaba corto, pero aun así él no dejaba esa costumbre de pasar sus manos por él. Me recordaba a Edward en eso, un poco. Sentí cuando su aroma invadió mi espacio personal, ese fuerte olor a perfume caro. Estábamos frente a frente, azul contra café, ambos retándonos con la mirada. Hasta que finalmente él rio, una elegante y ronca carcajada salió desde lo más profundo de su garganta.
Tragué saliva cuando sostuvo mi barbilla firmemente entre sus dedos y acercó nuestros rostros.
— Bella. —Murmuró con ese maldito acento italiano suyo. No pude evitar estremecerme, cosa que no pasó por alto bajo su escrutinio. Una lobuna sonrisa apareció esta vez en sus tersos labios. Sus dientes se apoderaron de su labio inferior por unos segundos del demonio, hasta que habló nuevamente— Mia bella, chi è il codardo adesso? (3)
Y sin darme tiempo a una mierda, él me besó.
(1) The Misfits es un grupo musical de horror punk y hardcore punk formado en 1977 en la ciudad de Lodi, Nueva Jersey, Estados Unidos, liderado originalmente por el cantante Glenn Danzig y el bajista Jerry Only.
(2) Hot Topic es de una cadena estadounidense especializada en música, ropa de la cultura pop y accesorios. La mayoría de las tiendas están ubicadas en centros comerciales.
(3) "Mi hermosa, ¿quién es la cobarde ahora?"
¡Buenas tardes!
Mira que me he demorado cuatro día en actualizar esta vez, soy Rayo McQueen (?) Bueno, la reacción de minino no fue tan exagerada. Digo, él solo sintió que B no confiaba lo suficiente en él para hacerlo participe de eso, aunque estaba bien lejos de la verdad porque B... El problema de esa mujer es que ve a minino como alguien a quien tiene que proteger, para que vean que son mas complicados de lo que se ven (?) Bueno, pero Edward ya le mostrará que el puede defenderse muy bien por si solo hehehe. Sé que me reclamarán por ese final pero, es necesario mwahahahaha. Ahí está mi novio (Alec es mío), las chicas que están en el grupo pudieron apresiar su hermosura que, destaco, me pertenece. ¿Quién carajos puede resistirse a un italiano en traje? nadie, nadie, nadie, así que no se me vayan en collera con B. HAHAHA este capítulo está mas corto que el resto, lo sé, pero es porque lo compensaré en el otro, ¿sí? Y bueno, el capítulo de "Se busca: Bella Swan" está en manos de Sarai :3 así que pronto tendrán noticias de ese fic también. Y de 321 me demoraré un poquitín más como siempre, ¿sí? Así que paciencia hahaha. En el grupo hay fotos del parque de recreaciones yyyyy, luego subiré una de los chicos y sus trajes de baño hahaha, ayer me dio un poco de flojerita usar el photoshop pero hoy es otro día (?)
¡Nos estamos leyendo! ¡Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos como siempre!
Lamb :3
