Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, aquí estoy, con otro capítulo, espero que sea de su agrado, muchas gracias por todo.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
El colegio de Ada estaba a quince minutos en auto, así que aparcó para poder hacer las mismas cosas que hacía cuando le tocaba llevar a su hija, pero cuando llegó al otro lado, para ayudarla, la pelirroja se había hecho cargo por completo, la sujetó de la mano y con su mochila en la otra, la puso en la entrada del colegio, y le sonrió.
—Espero que tengas un muy buen día, señorita Ada –sonrió Lily –acábalos a todos –le guiñó un ojo.
—Gracias, señorita Potter –le sonrió amable –nos vemos, papá –se despidió diciéndole adiós con la mano, se giró para ir hasta el edificio.
Ted se colocó al lado de la pelirroja, observando atento a la pequeña Ada, hasta que desapareció en el interior del edificio, observó a la pelirroja de reojo, que no quitó la sonrisa, hasta que se percató que él seguía ahí.
—Estaré aquí un poco antes de las tres, no se preocupe, señor Lupin –informó.
—Suba al auto, la llevaré a su universidad.
—No es necesario –negó –tengo algunos sitios a los que ir antes de ir allá, así que descuide, no le haré perder su valioso tiempo, con permiso –asintió y pasó junto a él, que tomó el atrevimiento de sujetarla del brazo.
—Entonces la llevaré al sitio más cercano –murmuró –suba al auto, ha hecho que mi hija se sienta cohibida, así que haré lo mismo con usted.
Ella soltó una suave carcajada. —No creo que sea capaz de eso, he visto a mi primo en ropa interior ajustada, señor Lupin, no hay nada que me haga sentir más incómoda y cohibida en la vida –negó –gracias por el ofrecimiento, pero puedo hacer mis cosas por mí misma, lo veré por la noche.
Lily tomó sus cosas de la camioneta y comenzó a caminar, sin decir nada más que un gracias, él tampoco insistió, era su decisión, él había ofrecido a llevarla, y ella no quiso, no tenía por qué insistir.
Lily corrió hasta la parada, si se apuraba, podía hacer todo lo que tenía planeado, Audrey la mataría por cambiar bruscamente el horario, pero realmente quería un trabajo, no estaba muy segura de querer trabajar para Lupin, pero había algo en la pequeña niña, que hacía que quisiera que realmente lo intentara, posiblemente era la tristeza que había en la mirada verde de Ada, cuando su padre no podía verla, eso le había partido el corazón al notarlo.
—M—
Victoire Weasley sonrió encantada cuando vio a la pequeña Ada caminando de la mano de Lily, que por fin tenía un par de jeans y una playera negra, le quedaba un poco justa, así que supuso que ese atuendo se lo había prestado su amiga, Audrey.
—Realmente pediste prestada ropa para poder verte presentable –se burló –hola, Ada ¿tu padre te espera? –Cuestionó.
—Buenas tardes, Victoire –comentó educada –levantó sus ojos verdes hasta la rubia y negó –la señorita Potter me ha traído hasta aquí.
—Ya veo –sonrió –tienes que saber que si Ted no te ha pedido que vengas, se enfurecerá, no le gusta que Ada venga al trabajo.
—Supongo que no puede resistirse a su adorable rostro ¿cierto?
Se agachó, enmarcando el bonito rostro de la niña, que sonrió casi imperceptiblemente.
—Sí, tienes razón –admitió la joven –iré con ustedes, así podré controlar el nivel de intensidad de sus gritos.
—Señorita Ada ¿podría esperar en la oficina de mi prima? –Sonrió.
—Desde luego.
La niña avanzó hasta la oficina de la chica sin preguntar y cerró la puerta, Victoire observó a su prima y le hizo un ademán para que avanzara hasta la oficina de Ted, la pelirroja tocó una vez y abrió la puerta, el hombre estaba al teléfono, se giró en su silla y colgó sin decir nada al verla.
— ¿Ocurrió algo con Ada? –Se levantó apresurado.
—No, nada ha pasado –negó ella.
—Entonces ¿podría decirme que rayos hace aquí? –Gruñó enfadado –además, nadie entra a mi oficina si no se le ha dado autorización.
— ¿Cómo que qué rayos hago aquí? –Frunció el cejo.
—Tendría que estar en casa, cuidando de mi hija, para eso se le contrató ¿no es así?
—Bueno –hizo un mohín –las leyes no son mi área de especialización, pero estoy a prueba, no estoy contratada todavía –hizo un ademán –y para estar en su casa, primero necesito algo con qué entrar, que no sea un vidrio roto o una chapa forzada, porque la policía me llevaría por allanamiento de morada, eso sí es un delito.
Victoire notó el cambio en el rostro de Ted, normalmente se mantenía en su plan de él todo lo sabe y puede, pero su primita lo estaba doblegando como un cachorro que se portó mal y lo sabe.
—Es cierto, señorita Potter, lo lamento mucho, pero esta mañana huyó tan aprisa que ni siquiera recordé el hecho de que no le di la llave.
—Yo creí que Ada tenía su propia llave.
—Es una niña –recordó en tono serio.
— ¿A qué edad desbloqueas la opción de tener llave, Vic? –Se giró a su prima, confundida.
—No lo sé, yo siempre tuve llave de mi casa, desde que entré al colegio –se encogió de hombros la rubia.
—Yo no, pero era porque mis hermanos iban conmigo, ellos no metían ardillas a la casa –se encogió de hombros –pero Ada merece su propia llave –lo señaló –así que si no le molesta, tengo muchos planes, y poco tiempo, hemos perdido la hora de ronroneo –señaló el imaginario reloj de pulsera.
— ¿La hora de? –Hizo una mueca –sabe qué, no me diga –sacó las llaves de su bolsillo derecho y las extendió a la pelirroja –tendrá que sacar un duplicado –informó.
— ¿Y el que tenía Angie? –Lo cuestionó Victoire.
—No sé dónde lo dejé –observó a Lily de nuevo –espero que mañana a más tardar pueda regresarme mi llave.
—Ah, claro, no se preocupe por eso –negó –lo veré en la noche, señor Lupin –se giró hasta su prima –que bonito labial, combina a la perfección con tu atuendo –le guiñó un ojo y salió del lugar.
La mirada de Ted se posó en la rubia, que se había girado un poco, para observar a su prima, y después observó a su jefe, permitiendo que el hombre notara sus labios morados que combinaban con su blusa.
—Es todo un personaje tu prima ¿no es así?
—Un hermoso personaje –sonrió –te cayó mal, pero si la contratas, terminarás amándola con locura.
—Dudo que eso pase –comentó volviendo a su escritorio.
—Ya verás que Ada no querrá dejarla ir jamás, incluso cuando tenga 18, la seguirá queriendo como niñera.
—Para esos momentos, tu prima habrá terminado la carrera, y encontrado un trabajo acorde, y yo tendré paz, por fin.
—Creo que vez a Ada como tu pequeña princesa, y está bien –sonrió cuando Ted la observó –pero se te olvida, que crecerá, y bueno, vas a vivir en el infierno, cuando le comiencen a gustar los chicos, entre a la universidad, y tenga una vida tan activa como Lily.
—No me interesan sus asuntos personales, mientras cuide de mi hija y no sea un mal ejemplo para ella, todo está bien.
—Ella no es una mala influencia, acéptalo de una vez, Ted –negó –iré a trabajar.
—De acuerdo –asintió, concentrándose en su propio trabajo.
La rubia caminó en dirección a su prima y la hija de Ted, que estaban charlando sobre algo, así que les sonrió, sin embargo no fue bien recibida por Ada.
—X—
Lily observó a la niña, tamborileó los dedos sobre la mesa, mientras ella seguía leyendo, nunca se había topado con una niña tan aburrida, más que nada, parecía un pequeño adulto, y no había nada más que frustrara a la pelirroja, a la edad de Ada, era para que estuviese gritando, corriendo y riendo como loca, mientras Lily la perseguía, o haciendo travesuras, pero no, estaba leyendo un libro de Jane Austen, no tenía nada en contra de la autora, pero… esas actitudes en un niño, nunca le agradaban.
Lily se puso de pie de un salto, avanzó hasta la puerta, no abrió hasta fijarse por la mirilla, el rostro atractivo de su jefe estaba al otro lado de la puerta, podía dejarlo esperando por horas, pero sólo le ocasionaría problemas, así que abrió.
— ¿Así abre la puerta? ¿Sin preguntar primero? –Frunció el cejo.
—Mirilla, te presento al señor Lupin, señor Lupin, le presento a la mirilla, normalmente, se usa para observar quién está al otro lado de la puerta, además, creí que si le preguntaba quién era después de ver que era usted, me ocasionaría más malos aciertos.
—Sí, como sea, ya estoy en casa.
—Pude verlo, desde que esperaba al otro lado.
La chica pasó junto a él y fue hasta la estancia, Ada levantó la vista, y cuando ella asintió, se levantó hasta el umbral, le sonrió a su padre, y fue hasta él para abrazarlo, él se limitó a acariciar la cabeza de la niña.
Cuanto amor, pensó Lily.
—Bueno, señorita Ada, su padre llegó, así que es hora de que me marche.
—Pero la estábamos pasando muy bien –comentó.
—Sí –admitió Lily –eres tan bien portada, que es una maravilla.
— ¿Oíste, papá? Fui una niña bien portada.
—Me alegra, es lo menos que puedes hacer.
Lily negó, avanzó hasta su mochila, y se la colocó en el hombro, caminó hasta padre e hija y le sonrió a la niña.
—Vaya con cuidado –pidió Ada.
—Lo haré, aún es temprano –observó el reloj –mañana traeré mis tareas y podré hacerlas mientras usted lee –se encogió de hombros.
—Bien, es un trato –la niña estiró la mano hasta Lily, que la estrechó alegre.
—Le acompaño a la puerta –comentó Ted –sigue leyendo, cariño.
—Sí, papá –la niña regresó hasta el sofá y abrió el libro de nuevo.
—Conozco la salida –comentó Lily.
—Insisto –le hizo un ademán para que saliera.
Lily no insistió, sabía que más que nada, quería decirle algo, que no quería que la niña escuchara, por eso no renegó más, se limitó a poner los ojos en blanco.
—Gracias por cuidar bien de ella, pero le voy a pedir que cualquier cosa que ella haga fuera de los límites permitidos, me lo haga saber, nada de cubrirla.
—No comprendo a qué se refiere ¿qué está fuera de los límites permitidos? No me dijo nada de eso.
—Bueno, tiene prohibido comer golosinas, cualquier tipo, o azúcar, he leído que eso altera el sistema nervioso de los niños y es perjudicial –se encogió de hombros –un tono elevado hacia su persona, o si corre por el lugar, o si grita…
—O si se comporta como una niña –balbuceó por lo bajo Lily.
— ¿Disculpe? –Frunció el ceño –no le entendí.
—Que su hija realmente ha sido una niña muy bien portada, me dijo que haría la tarea cuando llegase usted ¿eso está bien? –Él asintió –bueno, comió sus verduras, no probó nada de azúcar, y se quedó la mayor parte del tiempo leyendo, después me pidió tomar el té, así que lo preparé para ella, y me pidió que la acompañara con una taza ¿eso también está permitido?
—A menos que sea juego de té, no –informó para ella.
—Bien, me limitaré la próxima vez.
—También quiero aprovechar para recordarle que mañana la quiero con una ropa más adecuada para una niñera.
—Sí, lo lamento, esta ropa me la prestó una amiga tres tallas más delgada que yo –jaló la tela de su playera –pero hoy pude comprar algo más apropiado, no se preocupe por eso.
—De acuerdo.
—Lo veré mañana, señor Lupin.
—Descanse, señorita.
—Un universitario no sabe qué es eso, pero usted ya está demasiado fosilizado como para recordar eso –le sonrió y se dio media vuelta.
Ted la vio bajar brincando los escalones y corrió un poco por la calle, hasta que se perdió de vista, observó su reloj de pulsera, eran las 8:30pm.
Entró al salón, su hija dejó de leer, corrió hasta él y lo abrazó demasiado alegre, así que le sonrió, ya se había quitado el peinado, dejando su bonito cabello suelto.
—Dime ¿qué tal la pasaste?
—Bien ¿ella dijo lo contrario?
—No, por el contrario, dijo que habías sido una niña bastante bien portada –sonrió –dime ¿te agradó?
—No la conozco demasiado, pero se ve que es agradable, también es muy tranquila, insistió en que hiciéramos algo, algún juego, pero le dije que prefiero leer un poco.
—La invitaste a tomar té –le recordó, así que se sonrojó.
—Sé que no te gusta, pero no lo volveré a hacer ¿bien?
—Tranquila –la despeinó –hagamos la tarea, para que vayas a dormir.
—Bien.
Ted suspiró cuando su hija le dio las buenas noches, bajó después de arroparla, todavía tenía que prepararse algo para cenar, no tenía humor, pero si se iba con el estómago vacío se arrepentiría.
El post it estaba pegado en la puerta de la cocina.
«Preparé algo para Ada, quedó un poco, por si quiere comerlo»
Suspiró, tenía que recordarle que aquello no estaba dentro de sus funciones, y agradecerle después por el gesto, pero que no volviera a repetirse.
Sacó el plato, y olisqueó el Bubble and squeak, no olía mal, pero no se fiaba de aquello, aun así, tomó una tenedor y lo probó, para ser justos, tenía un excelente sazón, devoró por completo lo que había en el plato, y hurgó por si había quedado un poco más, pero no, a pesar de que la porción había sido bastante, y al inicio pensó que no se lo terminaría, jamás había probado un Bubble and squeak tan delicioso como ese.
Lavó los trastes utilizados, subió hasta su habitación, se quitó el traje y se puso su pijama, se lavó la boca, aunque eso significara borrar aquel delicioso sabor que le había quedado, se sentó a la mesa que estaba en su habitación y comenzó a trabajar en algunos pendientes que tenía.
Revisó un par de veces para asegurarse de que todo estaba bien, colocó la alarma, revisó que Ada estuviera dormida todavía y volvió a sus pendientes.
La vista del varón se posó en la foto sobre el buró, la mujer le sonreía, así que se relajó un poco, avanzó hasta el portarretratos y lo sujetó.
Sonrió cuando el recuerdo de cuando la conoció apareció en su memoria, no había parado hasta conseguir su nombre y como contactarla, había sido amor a primera vista, algo que no le volvería a pasar con nadie.
