Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 23: Para nunca decir adiós.


Never say goodbye – Bon Jovi.


—Hey, B, quiero presentarte a alguien…

Sin dejar de enrolar el porro levanté la vista, observando a Jacob y el hombre que venía junto a él. Mis ojos pasaron por toda la extensión de su maduro cuerpo, el hijo de puta estaba bastante bien, más que bien diría yo. Él vestía gracioso, y digo gracioso el vestir con traje si andará alrededor de gente como nosotros. Mis ojos se posaron sobre unos magnéticos azules que estaban enmarcados entre espesas pestañas caoba, unas pequeñas arrugas hicieron acto de presencia cuando el susodicho sonrió por mi escrutinio. Sonreí, sacando mi lengua lentamente y lamiendo el pegamento del papelillo para terminar con el porro.

—¿Qué hay? —saludé, cruzándome de piernas sobre el desteñido sofá.

Lobo le guiñó un ojo al nuevo y, dándole una palmadita en la espalda, se giró para ir hacia donde se encontraban los chicos. Yo estaba aparte porque, bueno, no le hacía a esa mierda de coca y ellos estaban enfrascados en el negocio que tenían. Su basura, no la mía. Aparte que se pegaban una que otra línea, no gracias, no es lo mío. Puse el porro entre mis labios y estaba a punto de prenderlo cuando una mano se me adelantó, encendiendo un elegante encendedor de metal él me dio fuego, sin dejar de observar mis ojos en ningún minuto.

—Bella, davvero (1) —fruncí el ceño a sus extrañas palabras.

—¿Bella?, mi viejo es el único que me llama así. Soy B, nada de Bella.

—Bella significa hermosa en italiano, supongo que tu padre es realmente bueno en los apodos, te queda a la perfección.

Reí y le di una calada a mi cigarrillo de marihuana.

Hombres y sus asquerosas líneas de seducción, por favor, ¿cuántas veces no había escuchado lo mismo?

—Amigo, papá me llama Bella porque mi nombre es Isabella, y es una mierda andar mencionando ese puto nombre tan largo. —Aguanté el humo en mis pulmones hasta que estos ardieron y lo expulsé lentamente por mi boca— ¿Qué clase de extraña lengua fue esa mierda de todos modos?, ¿italiano?

—El mismo —se sentó junto a mí y apoyó su espalda contra el respaldo del sofá—, soy Alec, aunque ellos me conocen como Capo. —Apuntó al grupo de hombres que estaba junto a Jacob revisando la droga. Alcé mis cejas en comprensión y volví a fumar— ¿Cuántos años tienes?

Bufe y sonreí por su pregunta.

—Dieciocho, compañero, no tengas miedo, no hay delito —le guiñé un ojo con diversión.

—Diciotto ... Gioventù in superficie. Sei una bella ragazza (2) Alec soltó una seductora y ronca risa, que, si soy bastante sincera, mandó mis bragas a la mierda. No sabía qué demonios hablaba en italiano, no entendía un carajo, pero joder si no era malditamente caliente.

—¿Qué acabas de decir?

—¿Quieres saberlo?

—¿Por qué demonios crees que te estoy preguntando?

Él sonrió, sus labios se curvaron en una sonrisa destroza ovarios, sus blancos dientes reluciendo cuando los dejó al descubierto. Acercó su rostro al mío justo en el momento en que expulsé el humo de cannabis que aguantaba en mis pulmones. Fue algo tan jodidamente erótico, sobre todo cuando él aspiro de aquel humo con sus tersos labios. Tragué saliva, un tanto aturdida por su cercanía.

—¿Qué pasa si hacemos un intercambio?, te lo digo a cambio de un beso. —Podía sentir la intensidad de su azulina mirada sobre mis resecos labios. Mordió su labio inferior levemente e hizo un gesto con su cabeza, como de negación— Tesoro, non vedo l'ora di provare quelle labbra (3)

Me encogí de hombros y estampé mis labios con los suyos sin más.

Digo, joder, ¿qué podía hacer un beso?

Yo no quería cerrar los ojos al sentir sus labios sobre los míos.

Juro que no quería hacerlo.

Pero los recuerdos, esos malditos y tan buenos recuerdos me llevaron a hacer algo de lo que luego me iba a arrepentir como la mierda. No correspondí su beso, estaba en algún estado de shock por lo que estaba ocurriendo pero no iba a engañar a minino de ese modo, pero… Cerré los putos ojos. ¡Cerré mis malditos ojos y no hice nada para alejarlo en los primeros segundos!

Y luego le di un puto gancho en la mandíbula.

Alec trastrabilló y sonrió, pasando sus dedos lentamente por su labio.

Whoa, ¡detente! —Me acerqué a él y lo empujé de sus hombros, observándolo con incredulidad, sin soltar mi agarre— ¿Qué demonios crees que estás haciendo?, tú, hijo de puta… ¡No puedes aparecer aquí después de años en que no nos vemos y besarme como si te perteneciera!

—Siempre me pertenecerás, cara (4). —Sonrió y pasó su lengua sobre sus labios, una lujuriosa mirada acompañó ese puto gesto. Alec abrió sus brazos y luego los dejó caer— Aquí me tienes, bella, haz tus preguntas, veré como contestarlas.

—Eh, B… —Alec observó a Grizz por sobre su hombro cuando habló. Esos dos nunca se habían llevado muy bien del todo, y ahora se notaba bastante la animosidad. Grizz tenía una cara de culo, estaba cruzado de brazos intimidantemente— Él era la última cita del día de hoy, como claramente el cabrón solo quería hacer una entrada triunfal… ¿Puedo llevar mi trasero lejos de su ser?

Fottuto stronzo (5)

—Capo, si tienes alguna mierda que decirme hazlo como un puto hombre y no te escondas en ese idioma del carajo… —Grizz estaba a punto de acercarse a Alec para comenzar una disputa, pero Tink lo detuvo justo a tiempo. Alice sostuvo su antebrazo son fuerza entre sus menudas manos.

—No quiero ver como se rompen la puta cara, por favor, estoy malditamente cansada y… Lo que sea que vino a hacer aquí Capo, tiene que ver con B… Así que Grizz, agarra tu mierda y larguémonos de aquí… —Grizz dejó las llaves del local con fuerza sobre la vitrina y tomó su chaqueta de cuero entre sus manos con brusquedad.

Cuando estaban a punto de salir él se giró en la puerta y sus ojos se clavaron en mí.

—¡Recuerda lo que tienes en casa, nena!, no lo arruines B.

Entorné mis ojos a su para nada sutil advertencia y fijé mi atención nuevamente en el hombre frente a mí, quien observaba la escena con sus minuciosos ojos y no paraba de sonreír como un idiota. Realmente los años no habían pasado por él, si, tal vez tenía una que otra arruga en su rostro, pero eso solo lo hacía ver más guapo e interesante de lo que ya era. Obligué a mi cuerpo a alejarse de su cercanía y sentarse sobre la silla de tatuado. Me afirmé con ambas manos a la orilla de la silla reclinable y esperé a que hablara.

—No tengo todo el día, Capo.

—Ha pasado bastante tiempo, Bella. —Con pasos lentos caminó entorno a la silla y tomó asiento al extremo opuesto al que yo me encontraba— No soy ningún cobarde, por cierto. Demetri estaba bastante entretenido con eso, él te llamó pequeña fiera.

—Tu hermano, del que nunca supe, a todo esto, puede meterse ese apodo por el mismísimo culo.

Sonrió felinamente.

—Sigues siendo la misma de siempre.

—No, no lo soy —negué y me crucé de brazos— Habla, tengo dos mocosos a los que cuidar y no necesito perder mí tiempo contigo. —Su ceño se frunció y elevó una de sus cejas luego, cuestionando— ¿Qué?

—¿Dos?, yo recuerdo que el bambino (6) era el único que tenías.

—Sí, pues, ahora tengo una princesita. Su nombre es Grace.

—¿Grace? —Asentí, recordando a mi hermosa pelirroja— ¿Y cuánto tiene?

—Cinco, los mismos que Floyd.

—Detente ahí, cara, que no estoy entiendo nada… —Movió su cabeza para tratar de despejarse y ordenar sus ideas, luego, clavó sus ojos fijamente sobre mi rostro— ¿Me perdí de algo?, ¿cómo es posible eso?, pensé que solo era uno…

—¿Tu hermano no fue un buen informante? —pregunté, cruzándome de brazos. Él sonrió viéndose atrapado en acción, y luego negó con su cabeza lentamente— Grace es la hija de mi hombre, y eso la convierte en mi nena también.

Él no habló por unos eternos segundos, sentí el momento exacto en el que se puso de pie cuando su peso dejó la silla reclinable. Capo rodeó la camilla una vez más, esta vez posicionándose frente a mí. Recargó sus manos sobre mis muslos y se inclinó hacia adelante, acercando nuestros rostros. Mis ojos se fijaron en la mancha rojiza que estaba sobre su mandíbula, justo donde yo lo había golpeado. Bien, se lo merecía por cabrón.

—¿Tu hombre? —las aletas de su nariz se expandieron al solo pronunciar esa frase.

—Mi hombre, si, escuchaste bien.

E chi è il figlio di una cagna? (7) —alcé una de mis cejas esperando que tradujera esa mierda porque no entendía nada de lo que hablaba. Él solía hacer eso, hablar en italiano cuando estaba molesto. Solía hacerlo bastante— Perdón, principessa —sonrió con cinismo y preguntó en mi idioma—: ¿Y quién es tu hombre ahora? —su pregunta salió en un bajo y ronco murmullo.

—El que lo ha sido siempre, cariño —mis labios se curvaron en una torcida sonrisa y le guiñé un ojo.

—¿Incluso cuando estabas conmigo, Isabella?

Él estaba utilizando ese tono de voz que usaba en el pasado, cuando yo hacía alguna mierda para cabrearlo. Su voz bajaba algunos decibeles y se tornaba completamente ronca. Como un gruñido gutural que surgía desde lo más profundo de su pecho. La llamada del puto infierno, sus "seguidores" se meaban encima cada vez que les hablaba de esa forma. Era jodidamente espeluznante, me atrevo a decir. Él estaba irritado, oh, yo podía verlo en sus ahora oscuros ojos azules, como aguas turbias. Él estaba malditamente molesto por la perspectiva de que, en aquel entonces en el que estuvimos juntos, yo hubiera pensado en otro que no fuera él. Sonreí, una malévola sonrisa curvó mis labios.

—Incluso cuando estábamos juntos, Capo.

Alec abandonó la tienda luego de que yo soltara esa frase.

Él ni siquiera me miró, solo se alejó de mí y salió del lugar, tal y como había entrado. Me quedé un rato más a solas en la tienda, pensando en los hechos, en lo que había ocurrido segundos atrás y que clase de mierda traería esto a mi vida. Capo era alguien de temer, no vaya a saberlo yo. Lo conocía perfectamente, como la palma de mi mano, si él estaba aquí era porque algo jodidamente malo se venía. La puta de Charlotte es una simple blanca paloma en comparación a este hombre… Debería presentarlos, tal vez a ella se le quite lo perra y Capo decida que no tiene que hacer nada aquí para cagar mi existencia. Uh, creo que es una buena idea, eh.

—¡Mami!

Había llegado a recoger a los mocosos a una hora prudente, gracias.

Abrí mis brazos a Grace, quien corrió hacia mí y se refugió en mi pecho. La atraje hacia mi cuerpo en un tierno abrazo del que no quería despegarme nunca. Dejé un pequeño beso en la cima de su cabeza y clavé mis ojos en Floyd, que sostenía la mano de Nessie entre las suyas. La enana tenía esa misma expresión estoica en su rostro, la que utilizaba siempre que me tenía a mí al frente.

—¿Se portaron bien? —pregunté, mientras le hacía una seña a Floyd para que se acercara.

Mi renacuajo se acercó a mí un tano renuente, algo que me sorprendió pero traté de no mostrarlo.

—Tía Reneswe nos orneo galletas. —Murmuró mi pequeño con un suave tono de voz.

—¡Con forma de tiaras y varitas! —chilló la pequeña Weasley, amarrando entorno a mi cuello sus bracitos por la emoción. Solté una baja risa y ella besó mi mejilla efusivamente— Estaban yummy, ¡me comí así un montón! —Grace abrió sus brazos exagerando la cantidad.

—¿También comiste galletitas con forma de tiara, enano? —le pregunté a Floyd, picando el costado de su cuerpo con mis dedos. Él se removió y negó lentamente con su cabeza, la cual agachó y luego murmuró por lo bajo.

—Solo de dinosaurios.

Y eso fue todo.

Con el ceño fruncido me enderecé, volviendo a mi estatura normal.

—Uh, bien… —rasqué mi nuca y observé a Ness— Gracias, Ness, te debo una.

—Sí, lo que digas… Solo… Solo recuerda hablar con Nahuel, ¿sí? —asentí a sus palabras, ignorando el rubor que cubrió sus mejillas. Yo quería molestarla por eso, cantar un "Renesmee y Nahuel, sentados en un árbol…" que va, necesitaba hacerlo como buena hermana mayor que era.

Pero esta era la conversación más civilizada que habíamos tenido y no iba a arruinarlo por mis infantiles juegos.

Aunque de todas maneras me miró asquerosamente horrible cuando moví mis cejas con sugestión.

¿Qué?, ¡no pueden culparme por eso!

Dejé la casa Swan con mis dos enanos cogidos de las manos. Justo cuando estábamos por llegar a nuestra Van, la patrulla de policía de papá estacionó junto a nosotros. Solté un silbido por lo bajo y una pequeña risita cuando Charlie Swan, mi Charlie Swan, corrió como un pavo despavorido hacia el asiento del copiloto y abrió la puerta de este con suma reverencia. De él se bajó la mujer que había visto una vez en La Push en el primer paseo con Floyd, ¿Susan era su nombre? La mujer tenía una tez oliva que contrastaba con su largo y espeso cabello, el cual era tan malditamente negro como la noche. Tenía rasgos indígenas, era como una versión madura de Pocahontas. Pues miren eso, el viejo seguía teniendo buen gusto, eh.

—¡Abuelo! —chilló mi enano, corriendo al encuentro con mi padre. Papá sonriente lo cargó entre sus brazos y dejó pequeños besos por todo el rostro de Floyd— ¡Basta abuelo, me haces cosquillas! —Papá se había dejado el bigote nuevamente.

—¿Cómo está mi campeón?

—¡Bien!, ¡tía Reneswe me hizo galletas de dinosaurios!

—¡Que fantástico! —luego, papá observó a la pequeña niña que aun sostenía mi mano. Una dulce sonrisa se formó en sus labios y estiró su mano libre hacia ella— ¿No vienes a darle un beso al abuelo Charlie, pequeña?

Grace me observó con sus grandes ojos verdes, tan idénticos a los de su padre. Le guiñé un ojo enfundándole confianza, ella se acercó a papá dando pequeños pasitos indecisos. Charlie intentó dejar a Floyd en el suelo pero este se rehusó, afirmándose al cuerpo de papá como si fuera un pulpo. Papá me dio una mirada llena de preguntas y no pude más que encogerme de hombros, estaba igual de sorprendida que él por la actitud que Floyd estaba teniendo en este corto lapsus de tiempo. ¿Qué demonios había pasado?, ¡estaba todo bien cuando habían dejado la Forks Ink! Como pudo, Charlie tomó a Grace también entre sus brazos. En cualquier momento se iban de culo al suelo, ya les digo.

—Y tú debes ser…

—Sue —eso, no era Susan. La morena mujer sonrió y estiró su mano en mi dirección—, encantada de conocerte, Isabella.

—Solo B, y ven acá mujer… —jalé de su mano y la encerré en un gran abrazo. Ella soltó una pequeña risita nerviosa, pero, luego de la conmoción, me abrazo con la misma efusividad— Cuida de mi viejo, ¿sí?, no tendré reparos en patearte el culo si intentas algo, ya ves… Su corazón no es el mismo que el de antaño…

—¡Isabella!

—¿Qué? —Sonreí con inocencia, observando a papá que estaba poniendo a los chicos en el suelo— Solo estoy cuidando a mi viejo.

—Las cosas no son así, nena, yo debo cuidar de ti. ¿Qué dirá Sue de esto? —sonreí por el simple hecho de que se veía pleno, resplandecía cada vez que le daba una mirada a la mujer que estaba frente a mí. No veía a papá así desde mamá. Él rodeó la cintura de Sue con uno de sus brazos y dejó un dulce beso sobre su mejilla.

—Supongo que tendré que darle las buenas nuevas a Tink, ella no va a estar contenta con esto.

Charlie rio y negó con su cabeza, repleto de diversión.

—Bueno... Alcanzo para todas, eh. —Sue golpeó su hombro con su mano y fingió sentirse ofuscada por sus palabras.

—Si la cosa es así no tendré reparos en aceptar la propuesta del chico Cullen… Sue alcanza para todos, ¿no? —arqueó una de sus oscuras cejas hacia papá, quien se quedó completamente enfurruñado y en silencio.

Oh, definitivamente ella era perfecta para él.

—¿Edward? —pregunté, ladeando la cabeza.

—No, no —negó con su cabeza, sus cabellos danzando entorno a su rostro—, no el adorable… El otro muchacho, con el que, si tuviera unos años menos, no dudaría en arrancarme de este pueblo. —me guiñó un ojo, sin dejar de sonreír.

Jasper, claro, ese hijo de puta.

Y sonreí por eso, sonreí al sentirme identificada con sus palabras sin que ella lo supiera.

Nos despedimos de ellos luego de un rato, los niños ya estaban montados sobre la Van. Papá me había contado que tendrían una humilde velada en casa, ya que estarían solos. Extraño, Renesmee estaba en casa, ¿cómo era eso de que estarían solos? Ignoré eso y le deseé suerte con su chica, aunque no lo necesitaba. Era un Swan, por Dios, teníamos en el ADN esto de ser irresistibles y unos conquistadores innatos. El camino a casa fue silencioso, Grace le daba pequeñas miraditas de soslayo a Floyd, quien iba de brazos cruzados observando por la ventana. La pequeña Weasley movía sus manitas nerviosamente sobre su regazo, y yo no sabía qué demonios estaba pasando con ellos.

Me exasperaba no saber las cosas.

Floyd no quiso dormir con Grace esta noche.

Primero arropé a la enana, que tenía una triste mirada en sus ojitos. Me rompía el corazón verla así, dejé un beso sobre su frente cuando estuvo dentro de su cama y me senté a la orilla de esta. Cuando posé mi mano sobre su mejilla, su rostro buscó rápidamente el calor de mi palma.

—¿Quieres decirme algo princesa? —Ella negó lentamente con su cabeza—, ¿sabes lo que le ocurre a Floyd? —se encogió de hombros, negándose a hablar una vez más. Suspiré y volví a besar su frente— Bien, duerme enana, estoy solo a unos pasos por si necesitas algo. Te amo.

Ella cerró sus ojitos y suspiró, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—También te amo, mami.

Cuando fui a la habitación que antes era la mía y la de Floyd, la de invitados, me encontré con la sorpresa de que el enano no estaba ahí. Frunciendo el ceño caminé hacia la habitación que compartía con minino, solo porque algo me decía de qué iba todo esto. Ahí estaba Floyd, acostado en medio de la gran cama. Se veía absurdamente pequeño en ella, estaba cubierto hasta el comienzo de su nariz y me observaba fijamente con sus ojos chocolates, retadoramente, como si estuviera esperando que lo sacara a patadas del lugar. Cerré la puerta tras de mi sin decir nada y caminé hacia él, para acostarme a su lado.

—¿Qué caracoles sucede contigo, renacuajo? —corrí su flequillo con mi mano y él giró su rostro hacia mí. Sus ojitos estaban cristalinos— ¿Por qué estás siendo un pesado con Grace?, ¿ocurrió algo entre ustedes?, puedes contarle a mamá sobre eso, enano.

—Tú eres mi mami.

—Lo sé, renacuajo —entorné mis ojos con diversión— Te tuve en mi pancita, ¿lo recuerdas? Las fotos que tío Grizz te mostró no mentían. Sé que soy tu mamá, ¿qué tiene eso que ver con tu comportamiento?

Él se cruzó sus brazos por sobre la colcha, haciendo que esta quedara doblada a la altura de su estómago.

—Ya no me gusta compartirte, mami.

—¿Por qué? —estaba confusa con sus palabras. Pensé que… Diablos, ¿no estaba todo yendo bien?

—¡Porque no! —Infló sus mejillas— Porque… Porque eres mi mami, ¡mi mami!, ¡y tía Reneswe es mi tía!, ¡y el abuelo Charlie es mi abuelo!

—¿No quieres que sea la mami de Grace? —Negó con su cabeza fervientemente— Seguiré siendo tu mami de todos modos, Floyd, nadie podrá cambiar eso. Nadie podrá cambiar tampoco mi amor por ti, sabes eso, ¿no? —su labio inferior sobresalió peligrosamente. Me giré quedando de costado, atraje su cuerpo al mío con mi brazo derecho y recargué mi barbilla en la cima de su cabecita— Te amo, renacuajo. Mamá te ama mucho, mucho. Lo mismo pasa con tu abuelo y tu tía. Todos te amamos.

—¿Mucho, mucho? —preguntó con la voz débil, asentí a sus palabras y besé su cabello.

—Mucho, mucho, corazón.

—¿Amas a Grace mami? —hice una mueca con mis labios, tratando de encontrar las palabras exactas para no cagarla. Él estaba en ese estado en el que necesitaba saber que mami lo quería, yo podía darle eso, todo el amor que él quisiera porque todo lo que yo tenía era para él.

Pero también estaba Grace.

—También amo a Grace… —él no dijo nada, se quedó en completo silencio— Pero, ¿sabes qué?

—¿Qué?

—A ti te amo desde mucho antes —su cabeza se movió como un resorte, sus ojos se posaron sobre los míos con rapidez—, así que no tienes que molestarte por eso. Los amo a ambos, pero a ti siempre te querré desde mucho antes, corazón… —toqué la punta de su nariz con mi dedo índice y él sonrió— Grace estaba bastante triste, campeón, tendrás que disculparte con ella mañana.

—Está bien —murmuró, acurrucándose en mi pecho—, yo no quería que llorara, pero no quería hablar con ella tampoco, mami. Dispulca. —Reí por su intento de "disculpa".

—Además, no eres el único compartiendo… ¿Qué hay de la abu Esme y el abuelo Carlisle?, Grace no se molesta porque tú también los llamas así ahora, como tampoco lo hace cuando llamas papá a Edward. ¿Por qué estás siendo egoísta enano?, mi pequeño no es así…

—Lo siento —murmuró, volviendo a armar un destructor puchero con sus labios. Se removió intranquilo entre mis brazos y luego soltó una nueva pregunta— Mami, ¿papá también me quiere como tú?

—Claro que si enano, pero él también quiere a Grace desde mucho antes. ¿Entiendes eso ahora?

—Uh-huh. Lo entiendo.

Probablemente él no lo hacía, pero agradecía al cielo haber disipado sus dudas de algún modo.

Floyd cayó en los brazos de Morfeo rápidamente, me quedé un tiempo más junto a él, velando sus sueños. Cuando escuché la puerta de abajo abrirse, ya era bien pasada la medianoche. Me puse de pie perezosamente y bajé al encuentro con minino. Él estaba colgando su chaqueta en el perchero de la entrada, su maletín estaba en el suelo y su cabello completamente desordenado le daba una apariencia desaliñada que me encantada. Me quedé a los pies de las escaleras solo observándolo. Era malditamente hermoso. Cuando se giró hacia donde me encontraba, sus ojos se iluminaron y una preciosa sonrisa me recibió. Abrí mis brazos hacia él, a lo que rio, dejó el maletín sobre la mesa de centro que estaba en la sala de estar y caminó a paso rápido hacia mis brazos. Como aún estaba sobre la escalera le ganaba en estatura, su cabeza quedó a la altura de mis pechos cuando me abrazó fuertemente por la cintura. Rodeé sus hombros con uno de mis brazos, mientras que con mi mano libre acariciaba su rebelde cabello.

Él alzó su cabeza y quiso juntar nuestros labios, pero no se lo permití.

Oh, mierda.

Iba a tener que lavarme con lejía o algo por culpa del puto de Alec.

—Bueno, espero que tengas una buena explicación para ese beso en la mejilla. ¿Es que no puedo besar los labios que más amo en este mundo? —hice una mueca con mi boca y la ampolleta se encendió en mi mente. Genio, era una puta genio.

—Tengo… Tengo un fuego en la boca, no quiero contagiarte. Creo que comí mucho chocolate.

—No me importa —murmuró, rodé mis ojos y besé su frente.

—Tú eres el doc aquí, minino, sé responsable. —Él sonrió y volvió a esconder su rostro en mi pecho. Inspiró sonoramente y luego dejó salir todo el aire en un simple suspiro— Vaya, ¿qué carajos fue eso?, ¿has tenido un día de mierda?

—Solo digamos que te extrañaba.

Sonreí.

—Yo también te extrañé, minino…

La atmósfera fue cortada abruptamente por mi teléfono celular. Resoplé antes de sacarlo del bolsillo trasero de mis jeans, me sorprendí como la mierda cuando en la pantalla apareció en letras grandes el nombre de Renesmee. Contesté luego del segundo tono, algo grande debe haber pasado para que me estuviera llamando a estas horas de la madrugada, eran cerca de las dos y media ya.

¿B-Bella?

—¿Nessie?, ¿qué demonios?

Yo, uh, y-yo… N-Necesito que vengas por mí, yo… —mi ceño se fruncía cada vez más por su estado. Me alejé del reconfortante abrazo de minino bajo su atenta e inquisidora mirada— Por favor, Bella. —risas se escuchaban de fondo, y algo de música.

Si no fuera mi hermanita la que está llamando pondría mis jodidas manos al fuego al decir que estaba en una fiesta.

—¿Dónde estás, Ness? —Caminé hacia la mesa de centro y tomé las llaves de mi motocicleta que estaban dentro del bol de vidrio que la adornaba— Dime dónde estás e iré inmediatamente. Maldición, enana, ¿estás bien?, ¿qué no estabas en casa?

Yo… Salí… —Se escuchó una estruendosa risa y la música subió de volumen— No me gusta esto, Bella, por favor, por favor ven rápido. Estoy en La Push, en First Beach… Dios santo, no sé qué es lo que hago aquí… Yo no… —un sollozo abandonó sus labios y juro que el cabrón que haya hecho esto no se salvaría de mí.

—Espérame, llegaré en un abrir y cerrar de ojos… Solo… No tomes nada que te den, nada Renesmee. —Corté la llamada y guardé el teléfono en mi pantalón nuevamente. Genial, la guinda a este día— Jodida mierda, ¡diablos! —Desordené mi cabello llena de preocupación y comencé a pasearme de un lado a otro— ¿Qué demonios hace en La Push a esta hora de todos modos?, maldita niña. Esos cabrones… ¡Voy a acabar con ellos uno por uno!

—¿Isabella?

Me giré hacia minino, quien me miraba expectante.

—Renesmee… Está en La Push, quiere que vaya por ella. Minino, yo no sé… No sé qué demonios le sucede, se oía tan malditamente angustiada… Oh, Oh Dios, ¿y si le hicieron algo? —mis ojos se abrieron de dos en dos y Edward se acercó rápidamente a mí— ¿Y si alguno de esos cabrones la tocó?

—Isabella… Bella, mírame amor. —Mis ojos se posaron sobre los suyos, él tomó mi rostro entre sus manos y dejó un dulce beso sobre mis labios. No pensé en nada más que sus labios sobre los míos tratando de calmarme— Ve por ella, yo veo a los niños… Si necesitas ayuda…

—Ven conmigo —susurré sobre sus labios—, por favor ven conmigo.

—Amor, los niños… ¿Qué hay de los niños?

—Llamaré a Grizz, o a Tink, ellos no pondrán peros. Necesito… Te juro que si voy sola y alguno de esos bastardos le ha hecho algo a Renesmee no podré contenerme, si estás ahí… Joder, si estás ahí al menos podré hacerlo, ¿por favor?

—Por supuesto, iré contigo, llama a los chicos.

Tink fue la que estaba disponible, ella no rechistó cuando le pedí el favor.

Grizz estaba jugando a la casita con Rosalie en la casa de los Cullen, mañana iba a tener que decirme ese cómo demonios le hizo para que el reverendo Cullen lo dejara pasar la noche con ella sin poner un pero de su parte. Tink llegó en apenas diez minutos, ella se bajó de su motocicleta y se quitó el casco, luciendo igual de preocupada que yo lo estaba. Si, Ness rompía nuestras bolas con su charla de moralidad, pero era mi hermanita, joder, fuera como fuera. Es mi jodida hermana.

—Ve, me cuentas al regreso. Si hay que matar a alguien… Demonios, nena, yo te ayudo a esconder ese cuerpo.

—Te debo una grande, Tink —la abracé fuertemente.

—No te preocupes por mí, bebé, ve a por la enana. —Ella le dio un beso a minino en la mejilla a modo de saludo y despedida. La dejamos en casa cuidando de los renacuajos y partimos a La Push en el Volvo de Edward.

Edward iba conduciendo a una velocidad que, cualquier día normal, haría que le diera un aneurisma.

Cuando llegamos a First Beach esta estaba igual a como la vez que vinimos nosotros en nuestra aventura, cuando Wolfpack había llegado al pueblo liderados por Lobo. Había una inmensa fogata y alrededor estaba repleto de gente riendo y gritando a los cuatro vientos. Bebiendo claramente y vaya a saber Dios que coño más, porque siempre había más en estas fiestas. Me bajé rápidamente del Volvo sin esperar a minino, y caminé hacia el gentío. No veía a Renesmee por ninguna parte y la puta angustia me estaba matando. Digo, yo podía estar en estas cosas, yo podía sobrellevar que alguien le metiera mierda a mi bebida. Había estado ahí, había salido de ello porque sabía cómo eran estas cosas. ¿Qué puede saber una nena como Ness que con suerte y sale a comprar el puto pan al negocio de la esquina? Ella no sabría decir que no a una "inocente" bebida, tampoco sabía sobre la puta técnica de golpear el vaso que te sirvieron para saber si traía algo dentro.

¿Cómo podía saber ella que si la bebida hacía espuma era porque una mierda había allí?

¿Bella?

Y para romper más mis ovarios, la única voz que no quería escuchar me nombró.

—Capo, no estoy de puto humor, apártate de mí.

Craso error, él se metió más en mi puto camino.

—Pensé que no iba a verte esta noche aquí, cara. ¿Dónde quedó la familia? —estiré mi mano para apartarlo cuando hizo el intento de acercarse. Él no estaba en sus cinco sentidos, ya que sus pupilas estaban demasiado dilatadas.

—¿Dónde está Lobo?

—¿Por qué no hacemos un intercambio?, como en los viejos tiempos —sus ojos brillaron y se acercó de todas maneras a mí, mi mano presionaba firmemente con su pecho pero era una batalla perdida. Momentos como este donde desearía ser hombre y tener más fuerza—, un beso por la respuesta…

—¿Isabella?

Miré por sobre mi hombro a minino, quien se acercó a mí y observó a Alec con el ceño fruncido. Sus ojos luego repararon en el hecho de que yo estaba intentando alejarlo de mí. Juro por mi hijo que nunca quise que me tragara la tierra hasta en este momento. Una cosa era hablar del pasado, una cosa era conocer a la bastarda que había arruinado a mi hombre, y otra cosa muy distinta es que él estuviera frente a frente con uno de los mayores errores de mi vida.

Figlio di una cagna… (8) —Alec escondió sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón de vestir y sonrió, una sonrisa tan jodidamente oscura que incluso tuve un poco de miedo. Solo un poco, se me pasó con la puta brisa marina que corría en el lugar y, obvio, al ver el gran cardenal que adornaba su mandíbula gracias a mi adorado puño— ¿Es él?

—Es él —tomé la mano de Edward entre la mía y entrelacé nuestros dedos—, ahora, si me disculpas, tengo algo más importante que hacer que lidiar con un hijo de puta dopado. Vete a la mierda, Capo. —Utilicé mi mano libre para mostrarle mi dedo medio.

¡No decías eso antes, cara!, ¡mucho menos cuando me diste el sí!

Cuadré mi mandíbula y seguí caminando sin prestar atención a sus palabras.

Minino caminaba tras de mi sin hacer preguntas sobre lo acontecido, oh, pero él iba a hacer las preguntas en casa. Lo sabía, solo… Solo tenía que saber qué demonios responderle por ello. Justo a un costado de la fogata lo vi. Vi a Lobo con un grupo de los de su manada y la jauría de perros que siempre seguía a Capo a todos lados. Babosos vasallos que no tenían dignidad alguna. Ellos le estaban haciendo a esa mierda de la coca, esperando sus turnos para tirarse una que otra línea.

—¡Lobo! —gruñí, al llegar a su lado. Solté la mano de Edward y tomé a Jacob por las solapas de su chaqueta de cuero, estaba tan jodidamente drogado el idiota que solo atinó a sonreír— ¿Dónde coño está Renesmee?

—¿Re… qué?

—¡Dime dónde está mi hermana ahora, tú, pedazo de mier…!

—¡Bella! —lo solté apenas y escuché la voz de Ness entre el bullicio del lugar. Lobo trastrabilló y alguno de los muchachos lo ayudaron a estabilizarse. El alma me volvió al cuerpo cuando al girarme vi a Renesmee de pie ahí frente a mí.

Ella se veía tan fuera de lugar.

Llevaba un suéter de color rosa pálido, y una camisa bajo este de un blanco perla, el cuello de esta sobresalía del suéter. Ella no llevaba sus características faldas, en cambio usaba un entallado jean de un azul claro que le quedaba a la perfección. Pero era Renesmee, el aura de niña buena y pureza la rodeaba de todos modos. Mi nena. Dios. Ella no pertenecía aquí, ella… ¿Qué estaba haciendo aquí? Ni siquiera me di cuenta cuando la tuve entre mis brazos, solo supe que un alivio fuera de este mundo había embargado mi cuerpo. Se veía bien, demonios, a simple vista se veía que nada malo le había pasado.

Bien por Lobo, yo iba a partirle el puto rostro.

—¿Estás bien?, ¿te hicieron algo?, ¿te dieron algo? —la tomé por los hombros y comencé a inspeccionarla de arriba abajo con mis ojos. Aparte de tener los ojos hinchados por haber llorado, todo lo demás estaba en su lugar— Respóndeme, Ness —apunté al grupo de enfermos tras de mi—, ¿alguno de ellos te tocó? Nena, solo dime cual y partiré cada uno de sus dedos lentamente, ¡háblame!

—No puedo hablarte cuando sigues vomitando palabra tras otra… —Me regaló una pequeña sonrisa— Estoy bien, solo… Un ataque de pánico, no… Uh, no estoy en mi ambiente, ya sabes. —Se encogió de hombros un poco sonrojada— ¿Podrías llevarme a casa, por favor?

—¡Aún es temprano, nena!

Oh.

Oh.

Si yo pensé que las miradas de la muerte que Ness me daba eran las peores, pues, bueno, me rectifico. Ella mató, literalmente, a Lobo con sus ojos. Esas no eran dagas, eran putas metralletas con balas infinitas dando con el idiota de Jacob, justo frente a mí. Sonreí porque, después de todo, mi hermanita no era tan blanda como pensaba.

—Tú puedes ir olvidándote de que alguna vez siquiera consideré el tenerte como amigo. Eres un ruin, asqueroso y pobre hombre que no sabe nada acerca de la vida. Te estás matando lentamente, desperdiciando años de un precioso regalo que te fue dado… No mereces ni siquiera que te mire, me das asco.

¡Y el Oscar va para Renesmee Swan!

¡Esa fue la salida más putamente triunfal de la historia, juro que mi boca tocaba el suelo!

Minino soltó una pequeña risita tras de mí, mientras ambos observábamos como Ness caminaba lejos del tumulto de gente, contoneando sus caderas sin ser consciente de ello. ¡Primera vez que la veía actuar como una verdadera Swan! Me limpié una lágrima ficticia de mi ojo, lo que causo que una gran carcajada abandonara la garganta de Edward. Estaba tan orgullosa de mi nena, ¡había dejado a Lobo jodidamente pasmado! Creo que al cabrón incluso se le había pasado el efecto de la mierda que estaba jalando por su nariz.

—Y eso es para que sepas que no debes meterte con una Swan, cabrón.

Con minino seguimos los pasos de Ness, sin dejar de reír por la escena que acabamos de presenciar. El alivio aún estaba presente en mi cuerpo, por haberla encontrado en buen estado. Al menos Tink no tendría que ayudarme a esconder ningún maldito cadáver esta vez.

¡Me casaré con tu hermana, B!

Eso fue lo último que escuchamos antes de montarnos en el Volvo y partir a Forks.

—Gracias, Bella.

Ella volvía a ser la señorita educada de siempre.

—Me diste un susto de muerte, hermanita. Solo… No lo hagas de nuevo, no podría con ello. —cuando sonreí ella me correspondió la sonrisa. Y juro que ahí sentí una pequeña conexión entre ambas que no había sentido antes— Sabes que estoy para ti.

—Lo sé —murmuró. Cuando entró a la casa me miró por sobre su hombro y volvió a sonreír—, ahora lo sé.

Y ahí estaba, ese pequeño voto de confianza que me estaba dando implícitamente.

Mientras íbamos a casa sabía que Edward se estaba preguntando unas cuantas cosas. Como por ejemplo, las palabras de Capo y mi comportamiento hacia él en la fogata. Lo sabía por el simple hecho de que, en todo el trayecto a nuestro hogar, no había dejado de fruncir el ceño y retorcer sus manos contra el volante. O abría la boca, preparado para soltar una que otra palabra, y luego la cerraba inmediatamente, arrepintiéndose de ello.

Iba a tener que decirle la verdad de una vez por todas.

Joder, y yo pensé que iba a llevarme esa parte de mi vida a la tumba.

Digo, era un secreto que no quería que nadie supiera porque, demonios, hasta yo estaba consciente de que había sido la estupidez más grande que había cometido en la vida y quería borrarlo de mi mente para siempre si era posible. ¿En qué demonios estabas pensando B?, no, la pregunta correcta sería, ¿estabas pensando siquiera?, a lo mejor y me había fumado algo.

Esa era una mejor respuesta.

—Entonces, uh…

Y ahí estaba, arrepintiéndose una vez más de hablar.

Era malditamente tarde ya, Tink estaba durmiendo en la habitación de invitados probablemente. Era consciente de que Floyd ocupaba nuestra cama, así que, si queríamos hablar íbamos a tener que hacerlo en la sala de estar. Me senté en el sofá y palmeé el espacio vacío junto a mí para que tomara asiento. Minino se acercó sin titubear y , cuando estuvo acomodado en su lugar, tomó mi mano entre las suyas y le dio un cálido apretón.

—Sip, minino, tenemos que hablar…

—¿Sabes?, he leído que siempre que una mujer dice "tenemos que hablar", es sinónimo de problemas. ¿He hecho algo para molestarte? —Gemí y cubrí mi rostro con ambas de mis manos.

¿Cómo podía creer que él era el culpable cuando la zorra era yo?

—Minino, te engañé… —su ceño se frunció con profundidad y se quedó estático en su lugar. Retuve sus manos en la mía cuando hizo el ademán de retirarlas— Bueno, mierda, no, no te engañé… ¡Diablos!, ¡no quería decir eso! —Pasé mis dedos, de la mano libre, a través de mi pelo con nerviosismo— Hay muchas cosas que tengo que contarte acerca de esos años que estuve lejos…

—Ese es tu pasado, amor, no es necesario que me hables de ello si no quieres. —Se removió incómodo— Sé que tal vez ese hombre… Yo solo lo sé, ¿sí?, pero su, uh, tengo curiosidad acerca de lo que dijo. Solo es eso, no te estoy presionando a nada. Amor, habla de ello cuando estés lista.

—No, no, tú no lo entiendes, ¡demonios!, ¡sé que es pasado! —Suspiré— Pero, gatito, cuando el pasado vuelve a joderte las pelotas es mejor dejar las cosas claras de una vez. Déjame hacer esto, quiero que sepas esto aunque juré guardarlo bajo siete llaves porque, infiernos, me siento avergonzada de ello. ¿Te hablé alguna vez de Capo? —él lucía confundido, negó lentamente con su cabeza antes de hablar nuevamente.

—Espera… Floyd lo mencionó una vez… Sí, tú dijiste que era un viejo amigo —Minino sonrió dulcemente—, sé que fue más que un amigo, Bella, te lo dije, ¿es eso lo que querías decirme? —negué con mi cabeza. Oh, estaba jodida, malditamente jodida.

—Bien, ese hombre que viste en La Push es Capo —él asintió, entendiendo mis palabras—, Alec apareció aquí de la nada, su hermano había estado rondando la tienda unas cuantas veces. Algo putamente extraño, así que un día exploté y le mandé un mensaje con él, Demetri. Nunca imaginé que el cabrón aparecería aquí así como si nada —resoplé y solté sus manos para agitar las mías en el aire con exasperación—, ¡nunca imaginé que iba a besarme como si tuviera el puto derecho!

—Espera, ¿qué? —él me miró desconcertado, luego, sus verdes esmeraldas su llamearon con intensidad— ¿Ese hombre te besó? —La voz de Edward cambió radicalmente su tono, ahora se encontraba completamente serio— Tú… ¿tú lo besaste de vuelta, Isabella?, ¿eso es lo que tratas de decirme?, ¿por eso dices que me engañaste?

—¡No!, digo, cerré mis ojos pero yo no correspondí su puto beso, ¡no lo hice! —Tomé su rostro entre mis manos cuando hizo el ademán de levantarse— Minino, joder, no tratas de huir de mí, ¿me oíste? —Él desvió la mirada y cuadró su mandíbula— Cerré los ojos, ¡lo admito!, ¡los cerré!

—¿Por eso no quisiste besarme cuando llegué a casa, Isabella?

—Sí —el asintió y frunció sus labios, aun no me miraba—, y luego lo golpeé. Tú viste el cardenal que adornaba su mandíbula, obra y gracia de este hermoso. —Alcé mi puño, tratando de aligerar el ambiente. Malditamente imposible— Tienes que creerme cuando te digo que no lo hice, ¿me escuchas?, ¿para qué demonios querría yo besarle teniéndote a ti? —sus labios se curvaron involuntariamente en una pequeña sonrisa que trató de esconder.

—Yo te creo, Isabella.

Finalmente posó sus ojos sobre mí y suspiré al ver que no había nada más que amor en ellos.

—Bien, bien —asentí y sonreí, dejando un pequeño beso sobre su nariz—, porque… Uh, es algo más complicado que todo esto, ¿sí? Ahora, me vas a escuchar y no dirás nada hasta que termine. Y por favor, no te alteres —él asintió, con la curiosidad a flor de piel y la confusión latente en su mirada— Alec y yo tuvimos una relación…

—No es necesario que me hables de eso…

—Tengo que hacerlo, tienes que saber esto porque me lleva a todo lo que soy y tengo ahora. —Edward suspiró y asintió una vez más— Bien, él y yo tuvimos una relación. No como yo y tu hermano —entorné mis ojos—, esta fue una verdadera relación, nosotros fuimos novios… —mordí mi labio inferior— Nosotros fuimos más que novios…

—¿Qué es ser más que novios?

—Bueno, tú escuchaste cuando ese idiota gritó que yo le había dado el sí…—rasqué mi nuca y esta vez fui yo la que desvió la mirada lejos de su rostro— ¿Te conté alguna vez que estuve comprometida?, eh, nope, creo que no lo he hecho.

Y solté una estúpida risita nerviosa.

Claramente no le había contado esa jodida parte de mi vida.


(1) "Hermosa de verdad"

(2) "Dieciocho... Juventud a flor de piel. Eres una bella muchacha"

(3) "Cariño, no puedo esperar a probar esos labios"

(4) "Querida"

(5) "Pendejo de mierda"

(6) "Niño"

(7) "¿Y quién es el hijo de puta?"

(8) "Hijo de puta"


¡Buenas madrugadas!

Aquí son las madrugadas, bwahahaha. ¡He llegado con el nuevo capítulo! Primero, la canción que conste que es mas bien de Alec para B, o algo así (?) Y para las que le tenían poca fe a B, puede ser todo lo que quieran pero menos estúpida, eh, que ella sabe todo lo que pierde para echar todo a la borda así como así por una cara bonita. Pero Capo, él será mucho mas insistente que Charlotte, ya les vengo advirtiendo, porque él tiene algo que Charlie no, mas bien dicho: él siente algo que Charlie no. Y es todo el spoiler que les daré hahaha. Floyd estaba teniendo sus problemitas ahora, porque no solo él es el consentido por su tía Renesmee ni por los que lo rodeaban constantemente antaño, y por culpa de unas galletas se dio cuenta de eso (?) pero mamá B supo como controlarlo, los niños tienen miedos a veces y quería jugar con eso un poco también jijiji. Uh, que mas... Los capítulos de los otros fics tendrán que esperar porque no me he puesto a escribir de ellos, mi culpa, ya saben como es la inspiración cuando ataca, y bueno, suele pasarme mucho con FI y... Con otros que ni siquiera he subido, ¡si es muy perra la idiota! a veces la odio porque me ataca en plena madrugada, como ahora o cuando hago OS, y ahí tienen los resultados. Una ovejarina desvelada (?) Espero que este capítulo haya aplacado sus ansias, creo que este final no fue tan trágico como el otro para tenerlas en facebook al borde nuevamente, yo les confieso que disfruto siniestramente eso, ver todas las conclusiones que sacan y esas cosa mwahahaha XDDDDD Torposoplo12, Tata XOXO y Lynda Cullengh¡No puedo responderles eso aún! hahaha, pero todo a su tiempo, no falta mucho para que eso se sepa ;) También me preguntaron por ahí como reaccionará Edward a la aparición de Alec, si bien aquí se "conocen", bueno, aun quedan capítulo... No se confíen que, si les confieso algo, a mi me gusta cuando el gatito saca sus garras, hehehe.

¡Eso es todo como siempre! ¡Muchas gracias por su apoyo en todo, reviews, alertas y favoritos!

Lamb~