Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, después de un tiempo, aquí estoy con una nueva actualización, ojalá el capítulo y la historia, en general, siga siendo de su agrado, muchísimas gracias por todo el apoyo que me dan, bien, sin más, nos leeremos próximamente.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Ada Lupin observaba atenta a su mejor amiga y a su niñera, las dos reían completamente divertidas, mientras ella observaba sentada en el sofá, su padre no le permitía sentarse en el suelo, mucho menos maquillarse, como Clare lo estaba haciendo, mientras la pelirroja maquillaba a su amiga, su amiga maquillaba a la niñera, un fuerte sentimiento de desagrado creció en su pequeño pecho, de repente quería a Clare muy lejos de ahí, ella y Lily la pasaban muy bien juntas ¿por qué tenía que entrometerse su amiga en eso?

Se levantó rápidamente y salió de la habitación, los ojos olivo de su niñera se posaron en ella, la siguió con la mirada, pero ella no se detuvo cuando la escuchó llamarla de aquella forma que le encantaba señorita Ada, entró al baño y cerró con llave, mientras se sentaba en la taza y lloraba.

Hacía mucho tiempo que Ada no tenía a alguien para ella sola, Angie era una mujer encantadora, pero se limitaba a hacer cosas aburridas que su padre le pedía que hiciera en casa, así que ella tenía que jugar sola, o estar en su habitación sola, leyendo, y con la pelirroja, la escuchaba charlar unilateralmente mientras ella leía, le hacía compañía, se sentía acompañada por primera vez en mucho tiempo.

Lily era suya, era la única persona —aparte de su padre— que le pertenecía, no tenía más que tres días ahí, y le agradaba demasiado ¿hacía cuanto que no le agradaba alguien adulto?

—Señorita Ada –escuchó la voz de Lily al otro lado de la puerta, tocó suavemente –señorita ¿todo bien?

—Vete, déjame sola –soltó enfadada.

Ada vio la perilla girar, intentaba entrar, pero no lo lograría, se limpió las lágrimas y abrió la puerta, levantó la vista para toparse con la de la pelirroja, y le sorprendió cuando ésta se acuclilló, para quedar a su altura.

—Dígame ¿qué es lo que le ocurre? ¿Le hizo daño algo? ¿Se siente bien? ¿Puedo hacer algo por usted?

—Estoy bien –comentó en un tono lejano –es de mala educación dejar a las visitas solas –dio un paso al costado para pasar a Lily.

La mano de la pelirroja la sujetó, regresándola hasta ella, le observó con curiosidad, le limpió la mejilla y le regaló una sonrisa dulce, no dijo nada más, se levantó y le indicó que pasara primero.

—Ada, deja de distraer a Lily –soltó Clare.

—Lo lamento –soltó, levantando su mentón.

—Si la señorita Ada no quiere que la maquillemos dígame ¿qué le parece ser la juez en nuestra competencia?

Los ojos de la niña brillaron, estuvo a punto de esbozar una sonrisa, cuando notó como su amiga ponía mala cara.

—La estábamos pasando tan bien, Lily –musitó, berrinchuda Clare.

—No, gracias, tengo cosas más importantes que hacer.

Lily observó a Ada, perderse en las páginas de los libros, dejó que la otra niña la maquillara, mientras su atención iba a la pequeña castaña, que acercaba el libro cada vez más, mientras las manos le temblaban, no se necesitaba mucho para comprender que estaba controlándose para no llorar.

Aquello incrementó una barra en su desagrado por Edward Lupin, ese tipo era el peor padre que pudiese existir en el mundo.

—Traje chocolates –soltó Clare –dime Lily ¿quieres uno?

—Ah, sí, claro –sonrió amable.

—Le daría a Ada, pero ha estado de fastidiosa, además, su padre le prohíbe comer dulces, y ella, como la tonta que es, le hace caso.

—Es una niña obediente, es diferente a ser tonto –argumentó Lily.

—No es cierto, es tonta, mi papá me prohíbe hacerlo también, pero yo los me los como de cualquier forma, ellos hacen lo que quieren porque son adultos, y tienen tontas excusas para darnos, además, mi abuela le dice a papá que no beba, y él lo hace de cualquier manera ¿por qué no habría yo de comer chocolates?

Lily no dijo nada, principalmente porque esa niña no era su responsabilidad, segundo, realmente no había encontrado fallas a su lógica, dudaba que tuviera realmente siete años, había explicado mejor que Billie o Audrey porque ella era una idiota al seguir haciéndole caso a su padre.

El timbre sonó, así que Lily les pidió que aguardaran ahí y salió a la puerta, observó por la mirilla, pero no reconoció a la mujer al otro lado.

— ¿Sí? –Preguntó.

—Soy la señora Walker, vengo por Clare –informó.

—Claro, permítame un momento.

Regresó, le pidió a Clare que fuera con ella y después de que la niña dijera que sí era su madre al verla por la mirilla, le abrió con una sonrisa agradable, le escuchó unos momentos, hasta que se disculpó y le cerró la puerta.

—M—

Edward Lupin observó hacia la puerta de su oficina, sonrió en cuanto vio al hombre en el umbral, hacía tres años que no lo veía, era su mejor amigo desde hacía años, desde los 14 años para ser exacto.

—Vaya, Lupin, no pensé que te encontraría aquí, la verdad.

—Bueno, tengo que trabajar, alguien tiene que mantenerme a mí y a mi hija –soltó divertido.

—Dime ¿cómo está la pequeña Ada?

—Cada día más grande y hermosa, es una chica bien portada.

—Lo supongo –hizo un mohín –supongo que sigues el plan de crianza que Laura estipuló ¿cierto?

—Cierto –admitió Ted, haciendo una mueca –pero dime, ¿qué trae a Londres a Sebastian Keller?

—Trabajo, tengo un par de cosas que necesito, y pensé en ti, así que si te interesa, el contrato es tuyo.

—Desde luego –admitió –ven, charlemos un poco de lo que quieres.

— ¿Después iremos a cenar o algún bar? ¿Cómo en los viejos tiempos?

—Ya no hay viejos tiempos para mí –rió –tengo una hija que cuidar.

—Me imagino que tienes niñera ¿no es así? ¿No puede quedarse a cuidarla?

—Bueno, es complicado, ya sabes, está a prueba y no me sentiría bien de dejar a alguien desconocido durmiendo en mi casa.

—Cierto, entonces ¿qué te parece si después usamos tu casa como centro de reunión? Algo tranquilo, lo prometo –el hombre levantó la mano y llevó la otra a su pecho.

—Sí, claro.

—Entonces, comencemos con los negocios ¿te parece bien?

—Perfecto.

La charla de negocios se tornó más seria de lo que Ted hubiese esperado, tomando en cuenta de que era su amigo, pero también recordaba lo mucho que Keller adoraba comportarse como todo un empresario, le gustaba ocasionar miedo en sus subordinados, era un poco más estricto que él, al menos en el pasado, en los últimos años, Ted Lupin también había cambiado muchísimo en su personalidad, y aunque siempre había procurado ser alguien amable y tranquilo, eso cambió cuando se tuvo que hacer cargo de aquella pequeña empresa, y aunque no lo disfrutaba ni era su principal aspiración, sí, sus subordinados tendían a cuidar sus palabras cuando él estaba cerca, o no se atrevían a hacerlo enfadar.

Menos ella.

Lily Luna Potter era diferente a sus 480 empleados en esa oficina, la pelirroja no tenía problemas en contestarle y decirle sus cosas.

Levantó teléfono de su oficina sonó, así que se disculpó con Sebastian y levantó el teléfono.

— ¿Sí? –Cuestionó serio.

—Devolviste todo lo que te llevé ¿por qué razón?

—Victoire, estoy ocupado, no tengo tiempo para perderlo, Sanders sabe las razones, interrógalo a él ¿de acuerdo?

—Si me cuelgas, interrumpiré tu junta, quiero que me digas tú las razones, no puedes poner más presión sobre los hombros de…

—Pedirles buena calidad, no es poner presión, sólo pedirles que hagan algo competente.

—Ted, pero…

—Hasta luego, Victoire –colgó.

Observó de nuevo a su amigo, y más tardó en retomar la conversación, que la rubia entrar sin permiso, caminó hasta el escritorio, ignorando al chico.

—En serio, no…

—Ya está decidido, ¿tengo que recordarte que soy el jefe aquí?

Victoire se mordió el labio, y retrocedió, aunque estaba enfadada, no se atrevió a contradecirlo, en eso, no se parecía a su joven prima, así que Ted tuvo que hacerse la pregunta de forma mental ¿realmente se parecían en algo Lily Luna y Victoire? Parecía que no.

—No seas tan cruel con ella –soltó Sebastian, divertido.

—Sebastian –sonrió Victoire girándose hasta él –lo lamento, no te vi cuando entré –comentó, extendiéndole la mano.

—Eso es imperdonable, Weasley ¿cómo vas a ignorarme por él? –señaló a Ted, y sonrió.

—Asuntos de negocios, sólo eso –admitió tranquila.

—Yo también estoy aquí por asuntos de negocios –admitió Keller.

—Lamento la interrupción, hablaremos después.

—Claro –restó importancia Ted.

Sebastian se recargó en el dorso de su mano, divertido ante la cara de su amigo, negó cuando el tipo de barba se encogió de hombros, restando importancia a lo que había pasado.

—Aún sigue la pequeña Vic aquí, dime ¿tú y ella?

—No.

— ¿Nunca en todos estos años? –Elevó una ceja –es bastante bonita, y sin duda se siente atraída por ti desde que entró.

—Victoire es mi mano derecha –admitió –pero lo que hay entre nosotros es laboral, y un poco amistoso, nada de lo que estás imaginando, Sebastian.

—Es una lástima, harían bonita pareja.

—No lo creo de esa manera.

Después de continuar con su pequeña reunión laboral, se dirigieron a la casa de Ted, ordenarían algo a domicilio, y beberían un poco después de que Ada se fuese a dormir, al menos esos eran los planes que Lupin tenía.

Abrió la puerta, a pesar de que las luces estaban encendidas, había demasiado silencio, entró a la estancia seguido de su amigo, Ted observó a Lily, tenía puesto unos pantalones y un jersey azul oscuro y un poco azul más claro, estaba tranquila, con los brazos cruzados, observando a Ada, que leía.

—Buenas noches –saludó Ted, en un tono más cortés que nunca, así que ella levantó la vista hasta él.

—Buenas noches –comentó.

—Bonita decoración, Lupin –soltó Sebastian, registrando por primera vez a Lily, que frunció el cejo –no lo decía por usted –corrigió el moreno –aunque realmente es bastante bonita.

—Gracias por el halago, pero no es necesario –comentó seria.

— ¿Pasa algo? –Interrogó Ted, haciendo que su hija bajara el libro y lo observara, tenía los ojos llorosos, así que devolvió la vista hasta la niñera -¿puedo saber que te hizo? –Le preguntó a su hija.

—Nada –contestó Ada, en tono ronco.

—Ada Lupin ¿qué hemos hablado de las mentiras?

—Ella no ha hecho nada fuera de lo que le has ordenado, papá –comentó la niña –cuidó de Clare y de mí, jugó con Clare, y nada más, ha sido una buena niñera.

—Entonces ¿por qué esa cara?

—Te lo diré después.

Lily observó al moreno poner los ojos en blanco, y moverse a observar una de las fotografías, al parecer no tenía tiempo para el drama de niños.

—Ya dale un poco de libertad, Lupin –soltó de la nada –es una niña, peleó con su amiga o algo así, tampoco pidas que te dé un resumen detallado de todo, déjala ser un poco.

—Para ti es fácil, porque no tienes una hija.

Lily le sonrió a Sebastian, cuando éste le dedicó una sonrisa cómplice, además, que pidiera un poco de libertad para la niña, hizo que le cayera bien en ese momento.

—Ordenaremos algo para comer ¿quieres algo, Ada? –preguntó, rindiéndose a la presión de su amigo.

—No, Lily me ha preparado la cena, ya comí.

—Bien, entonces comienza con tu tarea, la revisaré en cuanto la termines y usted…

—Sí, sí, ya me voy –levantó las manos.

—Pero ¿no vas a quedarte a cenar con nosotros? –Cuestionó el moreno.

—No –contestó ella –tengo un largo camino a casa, y mucha tarea que hacer, así que lo lamento, pero gracias por la invitación…

—Keller, Sebastian Keller –estiró la mano hasta ella.

—Lily Luna –sonrió amable.

—Hermoso nombre, le queda ¿le habían dicho eso?

—No son necesarios los halagos –comentó ella de nuevo, con una sonrisa educada en el rostro –nos veremos mañana, señorita Ada –le sonrió a la niña –nos veremos mañana, señor Lupin.

—Te acompaño a la puerta –se ofreció Sebastian, colocando su mano en la espalda baja de Lily, que lo sujetó de la muñeca, evitando que la tocara, volvió a sonreír.

—Gracias.

Ted observó a su hija, que bajó la vista en cuanto Lily y el otro hombre salieron de la estancia, así que su padre se acercó a ella, y levantó el rostro hasta él.

—Dime qué pasó.

—Clare se adueñó de ella –contestó frunciendo el cejo –no tenía derecho a hacer eso y sin embargo lo hizo.

—La señorita Potter tenía la orden de cuidar de las dos de forma indistinta, Ada, tenía que atender a tu visita de buena manera.

—Y lo hizo, pero no me agradó que pasara más tiempo con ella que conmigo –admitió la niña.

—La próxima vez, le pediré a la señorita Potter que se limite y no se entrometa con tu visita.

Ada frunció el ceño, al parecer su padre había pensado que se había enfadado porque Lily le había impedido que se divirtiera con Clare, cuando había sido al revés, aunque no dijo nada, sacar a su padre de aquel error, podría ocasionarle un regaño.

—Comienza con tu tarea, cariño –la exhortó y salió cuando vio a Sebastian regresar dentro.

—Vaya que te has lucido esta vez con la niñera, Lupin –soltó en un tono alegre –es bastante jovencita, pero supongo que el hecho de que no tengas distracción de oficina con Victoire, te hace llegar con bastante energía a casa.

—No es el caso –soltó frunciendo el cejo.

—Ah, vamos, hay mucho material en internet de la forma en que los papás se distraen con las niñeras cuando éstas terminan su turno de cuidar a los hijos.

—No comiences con temas desagradables, ella sólo es la niñera.

—Por qué quieres, en serio –sonrió.