Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola gente ¿cómo están? Espero que muy bien, porque la verdad, yo no 😅 pero bueno, quiero disculparme con ustedes por tardar en actualizar el fic, no fue ni falta de inspiración ni de tiempo, ya que he estado encerrada en mi casa toda esta cuarentena, sin embargo, aún así me dio Covid 😶 bueno, ojalá estén muy bien, y les guste el capítulo, nos leeremos pronto, o eso espero.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
La mirada intensa de Lily se posó en la de él, pero no dijo nada, observó su reloj de pulsera y suspiró, llevándose un mechón pelirrojo detrás de la oreja, recordándole a Ted el vergonzoso peinado, intentó volver a hablar, pero la joven ya había terminado de bajar los escalones, se cambió de acera y se perdió de vista.
El varón regresó hasta la estancia de su casa, Ada estaba inquieta, esperando la reprimenda que le daría por ser tan mal portada, y eso que no se había enterado de los ocho chocolates que se había comido.
—Ada –musitó –dime ¿crees que estuvo bien lo que hiciste?
—Por tu cara creo que no –admitió –pero papi, jamás me había divertido tanto, Lily…
— ¿Lily? –Elevó una ceja.
—Ella me pidió que la llamara así.
—Creí que habías dicho que…
—Me agrada, ella me agrada, papi –admitió.
Ted suspiró. —Bien, pero ten más cuidado con lo que haces cuando juegas ¿bien? –Sonrió y acarició la mejilla de su hija –ahora, ve a quitarse ese maquillaje.
—Gracias –lo besó en la mejilla y fue corriendo hasta el baño.
Ver a Ada corriendo, era algo nuevo y extraño para él, no sabía si le agradaba o desagradaba, o las dos cosas al mismo tiempo, como fuera, ya eso había pasado, necesitaba pensar mejor sus palabras, para tener una charla seria con su hija, de cómo no debería tener en tan alta estima a Lily Potter.
—M—
Lily le arrojó un cojín a su hermano, cuando la vio llegar, no se había quitado el peinado que Ada le había hecho, la mayoría de la gente le ignoraba, pero uno que otro, sí la veía de forma extraña.
—Vaya, hermanita, papá se pondrá histérico, cuando sepa que rompiste la promesa de no sexo hasta el matrimonio.
—No la he roto –bramó enfadada –la niña a la que cuido, me peinó, me gustó –se encogió de hombros.
—Como digas –negó.
—Por cierto ¿qué haces aquí, papá lo sabe?
—No, mamá me dejó quedarme aquí, quiere que hable con papá, y le prometa que volveré al celibato, y esperaré a encontrar a la mujer de mi vida esta vez.
—No estaría mal que esperaras un poco.
La pelirroja se acurrucó contra su hermano mayor, y favorito, él pasó su brazo por sus hombros y la pegó más a su cuerpo.
—Bueno, ciertamente no sé cómo te afectó a ti la pubertad, hermanita, y si el hecho de que no tengas experiencia sexual, no te haga tener esa necesidad tan fuerte, como el oxígeno.
—Puedes controlarte un poco ¿no? –lo observó.
—Supongo que sí –puso los ojos en blanco.
—No me gusta que papá no te quiera cerca de nosotros, eres mi favorito, James –admitió, abrazándolo fuertemente.
Los dos hermanos levantaron la vista cuando su madre apareció, negó con la cabeza y le ordenó a Lily que subiera a su habitación, para que se arreglara el cabello y tomara una ducha.
—Papá no quiso hablar conmigo ¿cierto? –Preguntó James.
—Comprende que lo que le dijiste lo lastimo, nosotros sólo queremos lo mejor para ustedes, cariño –admitió la mujer.
—Mamá, lamento si lo que le dije lo lastimó, pero creo que debería dejar que Lily viva su vida como ella quiera, y es injusto que esa promesa interfiera en su forma de relacionarse con los demás, ya ni siquiera sale con nadie.
—Por favor, James, lo haces ver como…
—Mamá, tú fuiste joven una vez, sabes lo que es enamorarte de alguien, llega un momento, en que quieres ser parte de esa persona de todas las formas, y eso implica el sexo.
—Bueno, cariño, si quieres ser parte de esa persona en todas las formas, también implica el matrimonio –contradijo la mujer.
—Son demasiado conservadores para comprenderlo –hizo un ademán, restándole importancia –yo como sea, arruiné mi vida, casándome y divorciándome ¿no? Por fortuna, a Albus le ha ido bien, pero quiero que las cosas con Lily sean diferentes.
—Ella es la única que ha respetado su promesa y sigue en casa.
— ¿Por qué crees que quiere un trabajo? –Se burló de su madre –están tan ciegos para ver que ella sólo está buscando la forma de escapar de esta casa, tener un lugar donde meterse y como mantenerse, pero sigue siendo la niña buena y obediente, porque pagan su universidad, sin eso, Lily se desploma, y papá lo sabe, por eso sigue sometiéndola, si a Lily se le ocurriese, perder la virginidad, sabes también, que papá dejaría de pagar la carrera de Lily, y ella no tendrá una virginidad de vuelta que hará que papá se conmueva.
—Estás siendo injusto con tu padre.
—No, papá está siendo injusto con nosotros, ni siquiera sé porque demonios nos hizo prometer eso.
—Por qué quiere lo mejor para ustedes, y eso no es malo.
—No, es malo cuando tus hijos se lanzan al vacío sin paracaídas sólo para poder medio vivir su vida.
—Fue tu promiscuidad, no fue culpa de nosotros.
Lily regresó hasta el salón, pero su hermano ya no estaba, así que suspiró, imaginó que su padre no lo había perdonado, según la pelirroja, lo que su hermano había hecho no era el fin del mundo, para ella, pero sí para sus padres.
—M—
Ted observó por el retrovisor a la pelirroja, que hablaba tranquilamente con Ada, como si nada malo hubiese pasado, él estaba frustrado, porque la había visto llegar, con un enorme jarrón idéntico al que había roto su hija, bien lo había dicho, no notó la diferencia entre el original de miles de libras, y la "baratija" como ella le había llamado al que llevó.
Lo compré por 30 libras.
Había comentado encogiéndose de hombros, lo colocó en el lugar vacío, y después de un gesto, aseguró que era igual que el anterior, con el mismo mal gusto.
Llegaron pronto a la residencia Itō, la mirada del hombre se posó de nuevo en las mujeres sentadas atrás de la camioneta, su hija tenía un bonito peinado gracias a la pelirroja, que lucía como toda una niñera profesional, aunque no lo fuera.
—Buenas tardes –saludó el hombre.
—Buenas tardes –contestó en tono afable, dándole las llaves.
Lily avanzó detrás de él, haciéndolo enfadar, aun así sujetó la mano de su hija y avanzó hasta donde su cliente estaba, sonrió amable a él y a su esposa.
—Me alegra que pudiese venir, señor Lupin –admitió el hombre.
—A mí también, mi hija es la que está más emocionada.
La mirada de los adultos fueron hasta la niña, que sostenía el regalo, la pelirroja se inclinó en saludo cuando la observaron, para después sujetar la caja adornada de los brazos de Ada.
—Pero pasen, esperamos que disfruten la tarde.
—Lo haremos, muchas gracias –sonrió Ted.
Avanzaron hasta el patio, donde se suponía estarían los niños disfrutando del día, sin embargo, todos estaban en el amplio invernadero arreglado especialmente para la ocasión.
—Ustedes aguardarán aquí –informó Ted –compórtate bien, Ada ¿de acuerdo? –Elevó una ceja.
—Sí, papá –admitió con una sonrisa.
—Usted también –ordenó a Lily –recuerde que usted es el adulto.
—Lo intentaré –admitió con una sonrisa sarcástica –ahora márchese, que su lugar no es aquí –le indicó a la niña que pasara.
La mirada olivo de Lily se dirigió a todos lados, las niñeras estaban en una línea, hablando entre ellas, ignorando por completo a los niños, que bueno, no había de qué preocuparse, todos estaban sentados en pequeñas sillas, mirando a un punto intermedio, fingiendo disfrutar de la música clásica que estaban tocando en vivo, la puerta que daba a la propiedad mostraba a los adultos, charlaban alegres con música más instrumental, y con sus bebidas en la mano.
¿Aquello era una fiesta infantil? ¿O más bien una fiesta de negocios disfrazada? Su mirada se topó con la de su jefe, que estaba como siempre, muy atractivo, pero muy distante y amargado, ella le sonrió y saludó con la mano, señalando que se quedaría ahí como la buena chica que era, él puso los ojos en blanco y se giró, dándole la espalda.
—X—
Ted observó a su alrededor, todo en el salón estaba animado, las personas reían y charlaban alegremente, pero el único sonido que había desde el área de los niños, era la música clásica que sobresalía un poco, se asomó después de un rato, la pelirroja seguía de pie donde le había dicho que se quedaría, era la única con ese uniforme tan "elegante", se giró cuando sintió una mano en su hombro.
—Deberías dejarla vestirse como la chica que es, tal vez cambies de opinión respecto a ella –se burló el hombre a su lado.
—No comenzarás con eso de nuevo ¿o sí? –Frunció el cejo, incómodo.
—Te lo digo en serio, mi amigo, te estás perdiendo de un gran y delicioso bocadillo, sólo ve esa carita de ángel, y esos labios que se ven tan suaves y dulces, dime que no despierta nada en ti, el sólo verla.
—No –quitó la vista de la pelirroja y se alejó, deseando que con alejarse de ella, Sebastian dejara de insistir sobre que debería aprovechar la oportunidad con Lily Luna Potter.
Se tomó el champagne de un solo trago, haciendo que su amigo sonriera divertido, y sólo diera un pequeño trago, luciendo más elegante que él, pero no le prestó mucha atención, los saludos y las sonrisas eran para él, no para Keller.
—Relájate un poco, dejaré a Lily fuera de tu mente, si eso te tranquiliza un poco.
—X—
La mirada de Lily fue hasta el salón de adultos, se acercó para cerciorarse de que su jefe estaba alejado, y cuando lo vio hablando con ese moreno atractivo, sonrió, se distraería bastante, regresó hasta Ada, la sujetó del brazo y sonrió.
—Dime ¿te estás divirtiendo?
—Sí, demasiado –sonrió.
—No te creo –negó y observó a un niño que bostezó –oye –lo llamó, así que el niño dio un salto.
—Lo lamento, es sólo que…
—Dime ¿quieres divertirte un rato? –Sonrió, el niño observó a su niñera –no te preocupes, yo también soy niñera, de ella, Ada Lupin, dime ¿cuál es tu nombre?
—John Grant.
—Bien, John, Ada, Ada, John, ahora que se conocen, dime ¿quieres jugar con nosotros?
—Bien ¿a qué jugaremos?
—Espera, necesitamos más gente en esto.
—Me encargo de eso –soltó el niño –conozco al niño del cumpleaños, y es quien más aburrido está.
Lily sonrió, alisó el vestido de Ada, era demasiado bonito y pomposo, analizó los posibles daños, pero supuso que su abuela podría quitar cualquier mancha como si tuviese magia.
—Listo –soltó John.
—Mi nombre es Shu –comentó el niño –dime ¿qué se te ocurrió? –Curioseo en dirección a Lily.
—Verás, ocuparemos a las niñas también.
Lily se levantó con una sonrisa amplia, las niñeras estaban demasiado ocupadas en sus chismes de ricos que no prestaron atención a Lily y a los niños que tendrían que estar cuidando, así que cuando salieron al jardín, de manera discreta, fue señal de que realmente tendrían la mejor experiencia de juego.
Lily sujetó a Ada de la mano y corrió jalándola al inicio, pero después de un momento, corría por sí sola, con una gran sonrisa en su rostro, haciendo que luciera como la niña más alegre y feliz que pudiese existir, en comparación con la niña que tenía que cuidar normalmente.
— ¡Todos por ella! –gritó un niño, señalando a Lily que se echó a correr con una sonrisa divertida.
—X—
Ted se quedó callado, había estado tan concentrado en sus charlas que no había prestado atención a nada más, había olvidado por un momento que había llevado a Ada con él, y no sólo a su hija, sino a la niñera también, y ella le preocupaba más que su hija.
Se disculpó, y no fue el único, el escándalo que había en el jardín era tanto, que sobrepasaba el sonido de la música instrumental y clásica, observó a las niñeras salir corriendo del lugar donde estaban los niños, así que cuando él salió, seguido de varios padres más, vio a la pelirroja que estaba encargada de vigilar y cuidar a Ada, corriendo, descalza, las medias se habían quedado en algún lugar, igual que el sombrero, su cabello estaba suelto, los sistemas de riego automáticos se activaron, haciendo que los niños gritaran todavía más alegres.
— ¡Atrápenla! –gritó un niño.
La risa de la pelirroja era escandalosa, se giró hasta los niños y en un momento, la estaban tacleando entre todos, quedándose sobre ella, su vista fue hasta su hija, que estaba despeinada, mojada y llena de lodo.
— ¡Ada Lupin! –Soltó en un tono de voz alto, no le gritó, pero habló tan fuerte como para congelar a la niña, y a los demás niños.
Las niñeras aprovecharon que el hombre los había hecho quedarse quietos, para ir cada uno por su niño, con rostros horrorizados, sólo fue un momento murmuraban todas, pero algunos niños se negaron a alejarse completamente.
La mirada de Ted fue hasta la pelirroja aun en el suelo, riendo suavemente, se incorporó con los codos, el vestido se había levantado bastante, dejando sus piernas a la vista de Ted, la observó con más atención, con aquel vestido mojado, ajustándose a su figura, sin duda era atractiva.
—Señor Lupin –comentó tranquila –yo…
—Suficiente –soltó enfadado, la levantó del suelo, así que ella se acomodó su ropa –es suficiente señorita Potter, sus servicios no serán requeridos, no terminará la semana, pero cubriré su salario por toda, no quiero volver a verla, ni en mi oficina ni en ningún lugar ¿está claro? –soltó en tono cortante.
—De acuerdo –admitió ella, observándolo fijamente.
