Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, la verdad no pensaba actualizar hoy, pero es 1ro de Septiembre, y como la nostalgia es parte de mí, aquí estoy, actualizando solo por eso, así que espero que sea de su agrado el capítulo, muchísimas gracias por todo el apoyo, por sus reviews, sus follows y favoritos, significan mucho para mí.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Se observaron por un largo minuto, sin que ninguno se atreviera a moverse, los sistemas de riego volvieron a activarse cuando Ada se acercó a ellos, acompañada de otros niños más, Ted desvió la mirada de la chica, y observó a su hija, que estaba seria, pero quería saber que estaba pasando.

—Puede marcharse ahora mismo –le informó Ted –pagaré su transporte hasta su casa, no se preocupe.

—Papá –habló la niña –Lily…

—No, ella se marchará, y mañana llamaré a una agencia de niñeras, para conseguirte a alguien más competente que ella.

—Pero…

— ¡Genial! –soltó el niño junto a Ada –si tu papá correrá a tu niñera, eso significa que… ¡Papá! ¿Puedes contratar a Lily como mi niñera?

—No ¡Papá, tú contrata a Lily como mi niñera!

Ada observó a su papá, que observó a los niños correr alegremente, pidiendo a sus padres que contrataran a la joven empapada frente a él, ella le sonrió a Ada, y negó.

—No puedes correrla –soltó la niña.

—Ada, no lo discutiremos…

—Dijiste que era mi decisión si ella se quedaba o se iba ¿no es así?

—Sí, lo dije…

—Siempre has cumplido tu palabra, papá, no puedes correr a Lily, o me iré con ella.

—Ada –La pelirroja se hincó sobre el pasto mojado, sujetó las manos de la niña y le sonrió, así que Ada bajó la vista a la chica –tu papá es un adulto, él sabe…

—Él no sabe nada –soltó enfadada la niña, soltándose de Lily –sí tú te vas, me iré contigo, le hablaré a ese señor y le diré que cambié de opinión y que quiero ir con mis abuelos.

—Ada –soltó Ted, sorprendido.

—Sí tu corres a Lily, me iré con mis abuelos, y no volveré a verte nunca, papá, te lo juro por mi madre que si tú alejas a Lily de mí, haré que mis abuelos la contraten.

—No puedes amenazar a tu padre, Ada –soltó Lily –está bien, encontrarás a una niñera mejor que yo, que le agradará a tu padre, y tú…

—No, tú eres mía ¿lo escuchas? Mía y de nadie más, tú eres perfecta, porque me haces reír, me acompañas cuando estoy sola, preparas comida deliciosa y me das dulces.

—Ah, bueno, decir eso no ayuda en nada –soltó divertida Lily.

—Pero sobretodo, no le gustas a papá –aquello sorprendió a los dos –y que a él no le gustes, te hace sólo mía, y él sólo mío.

—Quererme como tu niñera sólo porque no le intereso a tu padre no es una buena razón, Ada –comentó Lily –aunque me agrada tener ese punto a favor –sonrió –comprendo a tu padre.

Aquella información sorprendió a Ted, siempre había pensado que le desagradaba en demasía a la chica, y escucharla decir algo como aquello, sin duda lo confundía.

—No es cierto –se quejó Ada –siempre dices que es un ogro, amargado y sin sentimientos.

Lily abrió la boca, pero no dijo nada, negó, divertida, observando de reojo a Ted, que frunció el cejo.

—Bueno, sí, lo sigo pensando, pero… comprendo que tu papá sólo quiere lo mejor para ti, y él no cambiará de opinión sobre que yo no soy una buena influencia para ti.

—Él me odia, por eso no te quiere como mi niñera; porque sabe que yo sí quiero que sigas…

—Los padres sólo quieren lo mejor para sus hijos, te lo digo por experiencia, mi papá es un hombre muy serio y reservado, muy estricto en muchos aspectos, pero él sólo quiere lo mejor para mí y mis hermanos, quizás ahora piensas que te odia, pero serás mayor, y notarás que él sólo hizo lo que en su momento, pensó que era lo mejor para ti.

Lily se sobresaltó cuando sintió algo en sus hombros, observó hacia arriba, el moreno amigo de su exjefe le había puesto su saco en los hombros, le sonrió y guiñó un ojo.

—No era necesario, pero gracias.

—Desde allá noté que estás temblando, estás empapada, así que no digas tonterías, vámonos –ordenó.

—Pero… no, papá… -Ada observó desesperada a su padre.

—Tranquila, la llevaré a su casa, está empapada y se enfermará si no se cambia de ropa –soltó Sebastian –dime ¿quieres que tu niñera se enferme sólo por tus berrinches?

—No –hizo puchero.

—La llevaré a su casa, y se verán después ¿cierto?

—Desde luego –soltó Lily, divertida –nos veremos después, tranquilízate, Ada.

La niña asintió se hizo a un lado, Sebastian sujetó a Lily del hombro y observó a Ted, con un extraño brillo en la mirada y una sonrisa divertida camuflada en una de condescendencia.

—Puedes mandarle su pago con Victoire –lo tranquilizó, golpeando su hombro –vamos, Lily.

—M—

Edward Lupin estaba sentado en su silla en su oficina, bastante pensativo, habían pasado dos semanas desde que le había dicho a Lily Potter que no necesitaría más sus servicios, Ada había comenzado una huelga de hambre que había terminado dos días después, aun así, sólo le dirigía la palabra para lo más básico, y había comenzado a hacer su tarea ella sola, nunca se había puesto en esa actitud, y comenzaba a temer su etapa adolescente, si con siete años hacía cosas así, no la quería imaginar a los quince o diecisiete.

—Ah, sigues aquí –suspiró Victoire –que bien, porque te tengo esto para firmar –le extendió unos papeles.

La mirada de Ted fue hasta la rubia, estaba bastante tranquila, al parecer Lily no le había dicho nada al respecto, y bueno, si le preguntaba por ella, no quería a Victoire apretando sus bolas a causa de la estupidez que había hecho, sí, lo admitía, había sido una decisión equivocada la que había tomado.

—Tienes un almuerzo de negocios mañana –le informó –te enviaré un correo con todo lo necesario.

—Gracias –soltó Ted, concentrado en otras cosas.

—Te veré mañana, y deberías irte a casa, o Ada se enfadará.

—Sí, eso haré.

Para fortuna de Ted, su abuela había ido a visitarlo, así que ella se estaba encargando de Ada, posiblemente la mujer había sido la razón por la cual su hija había dejado los berrinches de lado.

Condujo demasiado confundido por la dirección que había tomado, aquel lugar era de malvivientes, pero recordaba a Victoire mencionar que su prima le había dicho que si él la corría, ella volvería a trabajar a ese sitio.

Entró, observando a todo su alrededor, intentando ubicarla, pero no lo hizo, se interpuso en el camino del chico que en el pecho tenía una etiqueta que decía Weasley.

—Lo lamento –dijo el chico –pero no es un bar como el que piensas, sólo sirvo tragos –quiso pasarlo, pero lo sujetó del brazo.

—Necesito cinco minutos de tu tiempo, te daré buena propina.

—Bien.

Ted siguió al chico, que se quitó la gorra, dejando un cabello pelirrojo, pero no tan intenso como el de Lily Luna, él se giró y se cruzó de brazos.

—Cinco minutos.

—Necesito saber si sabes dónde puedo encontrar a tu prima, Lily Luna.

La mirada castaña del chico se posó en él y suspiró al final. —Dime ¿en qué lío está metida otra vez? –se hizo el cabello hacia atrás con la mano –si te debe dinero…

—No, ella no me debe dinero, es al contrario –admitió él.

—Ah ¿puedo saber por qué razón le debes dinero?

—Por un trabajo, y necesito contactarla de nuevo, ¿sabes?

El joven lo sujetó de la solapa del saco y lo empujó contra la barda, su mirada había pasado de un chico tranquilo no quiero problemas, a un tipo que sin duda daba un poco de miedo, por muy joven que pareciera en comparación con Ted.

—No voy a preguntarte la clase de trabajos que obtuviste de ella, pero si la buscas con tanto interés, puedo imaginarlo –apretó más su saco –así que aprovechando que no es ella la que te debe, te daré un consejo, y aléjate de mi prima, no es alguien con quien realmente quieres involucrarte –lo soltó, y se puso su gorra de nuevo –y antes de que digas algo, quizás yo no parezco atemorizante, pero el mundo en que ella se mueve, sin duda lo es.

—Gracias por la información –se acomodó la ropa –ella solía ser la niñera de mi hija, pero ahora comienzo a creer que fue buena idea correrla.

—Ah –soltó, pero aquello no lo alteró, pensó que se disculparía con él y hablaría bien de la pelirroja, pero eso no ocurrió.

—Te agradecería que le hicieras llegar esto –le dio un sobre –y esto es tu propina.

Cuando llegó a casa, su hija comenzó a guardar sus cosas, la mujer mayor no dijo nada, permaneció tranquila, cuando Ada salió del salón sin saludar a su padre o algo parecido, la mujer sacó su cigarrillo y lo encendió.

—Abuela ¿qué te he dicho de fumar? –La reprendió.

—Yo no soy tu hija –comentó la mujer tranquila –así que ese tono conmigo no va a funcionarte –informó encogiéndose de hombros –soy la adulta en este lugar.

—Tengo veintinueve ¿te recuerdo?

—Eres un mocoso para mí –se puso de pie –y no me molestes, a menos que quieras un regaño, con lo que le haces a tu hija es suficiente.

—Abuela, es por su bien –comentó.

—Ella quiere a esa niñera ¿no es así? –Elevó una ceja –si es un mero capricho, se le pasará y te dejará correrla, pero ahora, sólo la estás alejando de ti, Ted, y no creo que quieras esa brecha entre ustedes, al final, no sabes si podrás cerrarla, o hará que ocurra lo que pasó con Laura, tú y sus padres.

—M—

Lily observó atenta a su primo, que se había dejado caer en su cama, se estiró por la almohada y se acostó, observando el techo, Lily no preguntó, suponía que su turno había terminado hacía poco.

—Me visitó tu amante –comentó él.

—Claro –se burló.

—Tienes que tener un código mejor, primita, en serio.

—Hugo, no sé de qué me estás hablando.

—Bueno, no creo que a tu padre le guste saber que un tipo te está buscando porque te debe dinero.

—Ningún tipo me debe dinero.

—Por un momento, al ver la clase de ropa que llevaba, pensé que te buscaba para cobrarte algún favor.

—Lo haces sonar como si estuviese en la mafia o algo malo, Hugo –se levantó enfadada de su cama.

—Dijo que eras su niñera, bueno la niñera de su hija.

—Ah, dime que le golpeaste o algo.

—Bueno, cuando me dijo que quería encontrarte, un poco deseoso de volver a verte, pensé que habías desobedecido a tu papi, y ya sabes –sonrió –le advertí que no se te acercara más, pero te mandó esto.

El pelirrojo sacó un sobre y lo puso a su lado después de que lo estiró para ella y no lo tomó.

—No lo quiero, puedes dejártelo.

—Creí que ocupabas el dinero, por eso comenzaste a buscar un trabajo.

—Pues sí, pero no quiero nada que venga de ese tipo, no sé cómo Vic puede trabajar para él.

—Supongo que le gustó la cara de ken que tiene.

—Posiblemente –sonrió divertida –duerme un rato, iré a ducharme y me iré, pero puedes descansar aquí.

—Gracias, eres un sol.

Lily entró al baño, tomó una ducha bien merecida y salió completamente lista, su primo estaba dormido, se había quitado los zapatos, ella lo cobijó y se alejó sin hacer ruido.

—Buenos días, mi dulce niña –saludó su padre, besándole la frente.

—Hola, papi –sonrió alegre –buenos días.

—Dime ¿qué planes tienes hoy? –Cuestionó el hombre.

—No mucho, en realidad –admitió sonriendo –bueno, iré a ver a unos amigos, pero nada serio ¿podría usar tu auto?

—No me gusta que manejes, lo sabes.

—Sí, pero es más rápido.

—El auto de Hugo está afuera ¿por qué no le dices que te lleve?

—Está dormido –se encogió de hombros –se desveló estudiando, ya sabes cómo es –rió.

—Bien –le extendió las llaves.

—Eres un amor, papá –sonrió encantada.

Lily llegó al lugar donde una de sus compañeras le había dicho que era fácil que la contrataran, era algo sencillo, si la contrataban, sería mesera de un lugar un tanto exclusivo, era un mini club, uno extremadamente pequeño, subió hasta la azotea, que era donde estaba ubicado, se entrevistó con el gerente, y por fortuna, el puesto fue suyo, se puso el uniforme y de inmediato salió a atender a los clientes.

—X—

Ted observó de su hija a su abuela, el clima estaba decente, hacía sol, así que aprovechó que era fin de semana y decidió llevarlas a almorzar fuera, la niña no estaba alegre, y su abuela, estaba de un humor extraño, pero aprovechó el aire libre para encender su cigarro, sin importarle la mirada enfadada de su nieto.

—Es un día encantador, Ada ¿por qué no vas a nadar? –Cuestionó Andrómeda Tonks, la abuela de Ted.

—No traje ropa para la piscina.

—Creo que adentro hay una tienda, elige lo que quieras, das el nombre de tu padre, que por lo visto, es miembro de aquí.

—Ve, cariño –le sonrió amable, pero la niña le dio la espalda, con una mirada severa.

—Seguirá enfadada contigo, y harás que me enfade contigo si sigues diciéndome cosas sobre mis cigarrillos, o poniéndome caras –informó.

—Bien, no diré na…

Ted se quedó callado cuando un manchón rojo llamó su atención, no le tomó mucho distinguirla, sin duda era Lily Potter, se aclaró la garganta, traía el uniforme del lugar, era una mesera, pero admitía que la falda era demasiado ajustada para ella, su figura se marcaba demasiado bien.

—Que Ada no te vea observando así a la mesera, o te intentará ahogar en la piscina –soltó Andrómeda, observando a la pelirroja –es muy jovencita para ti, además.

—Abuela –frunció el ceño –no es esa la razón, creo que fue una mala idea venir aquí.

—Ah, te pareces más a tu padre de lo que hubiese deseado –informó la mujer, dándole una calada a su cigarro y expulsando el humo.

—Bueno, Ted, es la primera mujer joven que veo que te llama la atención, Laura era cinco años mayor que tú.

—Y tampoco te agradó la idea mucho ¿cierto?