Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward


¡Nuevamente miles de gracias a Sarai GN (a.k.a. LBM), Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction), por ser un sol y ayudarme con el beteo!


Outtake: Buenas noches, mi angel.


Lullabye (goodnight, my angel) – Billy Joel.


12 de Agosto del 2009.

Auburn, Alabama.

"Sweet home Alabama, where the skies are so blue…"

La cancioncilla campirana sonaba alegremente a través de los parlantes. Yo la estaba odiando con toda mi alma, completamente, iba a asesinar a alguien si no la apagaban. ¡Que alguien apagara esa maldita canción o iba a arder Troya, jodida mierda!

—¡La puta madre que los parió a todos! ¡Quiero un maldito doctor ahora mismo!

Grité.

Grité porque me estaban desgarrando por dentro.

Tomé la mano de Grizz entre las mías y la estrujé como si no hubiera un mañana. Dolía como la mierda. Quería que terminara pronto. ¿Dónde carajos estaban los doctores en este maldito hospital? Grizz soltó un gemido bajo lleno de dolor, estaba jodidamente loco si pensaba que yo iba a soltar su puta mano. ¡No lo haría! ¡Si a mí me dolía, a él también le iba a doler esta mierda! Tink me miraba con diversión, solo quería borrar esa maldita mueca de su rostro. ¡No era divertido! ¡Ya quería verla a ella cuando estuviera en mi situación!

—Señorita, trate de…

Le gruñí a la enfermera como un jodido monstruo.

Ella se puso malditamente blanca.

—Trae un puto doctor, ahora —rugí, soltando un nuevo grito de dolor cuando una nueva contracción atacó mi cuerpo—. ¡Ahora! —La tipa tragó saliva y asintió nerviosamente, corriendo por un largo pasillo. Otra de ellas se acercó a nosotros con una silla de ruedas.

—Nena, ¿podrías dejar mi mano?

—¡No!

B, cariño, tienes que sentarte en la silla para que podamos trasladarte, ¿sí? —Apreté mis dientes cuando una nueva contracción llegó—. Yo dejaré que me quiebres la puta mano, pero, por favor, el renacuajo ya quiere salir y hay que llevarte a la sala.

Asentí a duras penas.

No podía ni hablar.

Ni siquiera los pinchazos de las pequeñas agujas que contenía una máquina de tatuado habían generado tal dolor en mí. ¡Estaba putamente segura que aunque tatuara todo mi jodido cuerpo no se iba a comparar a esto! Tink y Grizz me ayudaron a tomar asiento en la silla de ruedas, agarré mi panza de nueve meses firmemente entre mis brazos. Dolía como la puta madre. Yo quería que todo esto terminara de una puta vez.

La enfermera a la que había intimidado en un principio apareció por el pasillo.

Ella habló, hizo algo, ni siquiera supe el qué. Solo sé que los chicos corrieron conmigo, Grizz tiraba de mi silla a lo largo del pasillo, una puta carrera contra el tiempo. No escuchaba más que mis gritos y maldiciones hacia el sucio cabrón que me dejó en este estado. Grizz se creía algún jodido corredor de fórmula uno, algo que podría agradecerle luego, cuando no quisiera matar a todo aquel que se cruzara en mi camino.

¡Tengo solo diecinueve putos años!

¡Nunca pensé que pasaría mis diecinueve años de este modo!

. . . . . . .

3 de Abril del 2009.

New Haven, Connecticut.

—¡Ayuda! ¡Necesitamos un doctor! ¡Mi hija va a nacer!

Estaba histérico.

Nervioso.

Por un momento me quedé completamente paralizado.

Charlotte gritaba entre mis brazos mientras agarraba su estómago fervientemente entre sus manos. La adrenalina se había apoderado de mí cuando, en plena discusión en el piso que compartía en la Universidad, ella había roto fuente. Ni siquiera lo pensé. La monté sobre mi auto y partimos rumbo al hospital. Cuando las contracciones comenzaron, también lo hicieron sus malintencionados comentarios.

No sabía de dónde había sacado la fuerza para tomarla entre mis brazos y entrar al hospital como un poseso.

Iba a nacer.

Mi bebé iba a nacer.

—Muchacho, tranquilo… —Una amable enfermera me sonrió dulcemente. Ella sostenía una silla de ruedas para mí, dejé a Charlotte sobre ella—. Padres primerizos, síganme, el doctor…

—¡Cierra la maldita boca, vieja de mierda, y sácame esta cosa ya! —Charlotte gruñó, apretando su estómago. Su mirada se fijó en mí, cubierta de desprecio y odio—. ¡Nunca debí dejar que pusieras tu maldita polla dentro de mí! ¡Eres un idiota! ¡Te odio, jodido imbécil!

Me sonrojé como un puberto y le sonreí vergonzosamente a la enfermera.

Charlotte estuvo despotricando en mi contra por horas, mientras el doctor esperaba pacientemente al lado de su camilla que la dilatación fuera suficiente para que el bebé llegara al mundo. Dejé que me insultara, que amenazara con cortar mi aparato masculino. Dejé que gritara con todas sus fuerzas cuánto me odiaba e incluso aguanté las miradas de lástima que me daban las personas que estaban en la habitación del hospital en el que nos encontrábamos.

—¡Debí haber acabado con esta mierda cuando tuve la jodida oportunidad!

Cuadré mi mandíbula y desvié la mirada.

Sabía que, lamentablemente, ella hablaba en serio.

Había intentado hacerlo, pero yo no se lo permití. Nunca podría habérselo concedido, así hubiera sido un irresponsable adolescente de quince años. No era diferente ahora, fui un irresponsable chico de veinte años que no pudo mantener su libido a raya.

Y aquí estaba la consecuencia.

Esa pequeña cosita que vendría al mundo en cualquier momento.

. . . . . . .

A la cuenta de tres, cuando yo te lo diga, debes pujar.

Asentí, afianzándome fuertemente de las manos de mis amigos.

Tink estaba a mi derecha y Grizz a mi izquierda.

Oh, y estaba abierta de piernas sobre una camilla donde tenía a un puto tipo con su cabeza metida ahí, hurgando en mi vagina. Una contracción me atacó y me mordí la lengua para no gritar. Estaba preparada para pujar pero el doctor nunca dio la señal, él solo fruncía el ceño y palpaba con sus manos en mis partes íntimas. Las contracciones se hacían cada vez más malditamente constantes, ¿qué carajos estaba esperando?, ¡yo no iba a poder aguantar más! Mi cuerpo casi se dobló por completo cuando una gran contracción me atacó, el doctor se asomó entre mis piernas. Sentí el color abandonar mi rostro al ver el suyo cubierto por un velo de preocupación.

¿Qué estaba pasando?

¡Nunca más iba a tener sexo en mi puta vida!

—Algo está mal…

Fruncí el ceño a las palabras del doctor.

Grizz me distrajo de mi preocupación.

—Vamos nena, lo estás haciendo bien. —Me limpió el sudor de la frente con su mano libre. Sus ojos se achinaron cuando sonrió tras la mascarilla que le habían hecho usar—. Ya falta poco para tener a un nuevo integrante en nuestro círculo, ¿no? —Me guiñó un ojo y yo sonreí a duras penas.

Estaba agotada.

Quería dormir para siempre.

—No cierres tus ojos, bebé, ¡ya queda poco! —Tink también sonrió tras su mascarilla, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas no derramadas—. No te rindas ahora, eres una luchadora, tal y como me enseñaste a serlo. ¡No vuelvas a cerrar tus ojos, Isabella Swan!

No tenía fuerzas para responder.

Ni siquiera podía partirle la madre por llamarme Isabella.

Una nueva contracción y sentí que ya no podía más.

—¡Isabella, aguanta un poco más! Hazlo por tu bebé, solo aguanta un poco más... —El doctor se dirigió a las enfermeras que estaban en la habitación—. Necesitamos aplicarle anestesia, realizaremos una cesárea de emergencia… —Quise quejarme cuando la alarma en su voz llamó mi atención, preguntar qué pasaba, negarme a la anestesia.

Contracción.

—¡Mi jodido nombre es B! —grité, y sentí que lo perdía.

Me sentí desfallecer.

Veía entre una nebulosa personas corriendo de un lugar a otro. Pero lo escuché, entre la neblina que se había apoderado de mi cuerpo escuché el veredicto del puto doctor. "El niño tiene el cordón umbilical enrollado al cuello". Quise llorar por la vida de mi bebé, pero no tenía fuerzas. Cerré mis ojos por un momento, solo por un momento. Traté de hacérselo saber a los chicos que comenzaron a hablarme rápidamente entre los dos y a la misma vez.

Yo iba a estar bien.

Que no se preocuparan por mí, demonios.

Solo mi bebé.

Yo quería a mi bebé.

. . . . . . .

—¡Sáquenlo de mí!

El grito de Charlotte inundó la habitación.

La doctora volvió a su trabajo, tomando su lugar entre las piernas de ella. Me acerqué a la camilla donde Charlotte estaba estirada a punto de dar a luz. Mis manos temblaban, no podía detener el temblor que me recorría de la cabeza los pies. No solo eran mis manos, era todo mi cuerpo, mi cerebro, mis pensamientos, mi corazón. Era todo yo. Estaba tan cerca, tan cerca de que finalmente la hora llegara.

Alargué mi mano para tomar la suya y darle fuerzas.

Charlotte me alejó de un manotazo.

—¡No se te ocurra tocarme, hijo de puta!

Di un paso hacia atrás.

Suspiré.

Y todo comenzó.

Charlotte gritaba y gritaba, no había dejado nunca de destilar su odio hacia mí. Mis ojos estaban fijos en el trabajo de la doctora, en cómo la enfermera trataba de calmar a la embarazada mujer que estaba por dar a luz. Cada vez que una contracción hacía que el cuerpo de Charlotte se contrajera, la doctora la obligaba a pujar para que el proceso terminara pronto. Yo quería que terminara. Estaba ansioso, nunca había estado tan ansioso en mi vida como en este momento.

—Vamos, Charlotte, puedo verlo, aún nos falta, ¡puja una vez más!

—¡Vete a la mierda, sácalo ya!

—¡Puja! —gritó la enfermera. Charlotte gruño, pujando con todas sus fuerzas—. ¡Eso es, mamá! ¡Veo la cabeza! ¡Puja una vez más! —Se desplomó sobre la camilla, respirando trabajosamente. La enfermera limpió el sudor que cubría su frente. Ella ni siquiera la detuvo, la energía abandonando su cuerpo—. Una vez más y todo estará listo.

—No puedo más —murmuró bajo su aliento.

—La última vez, mamá.

—No… —Charlotte tomó una bocanada de aire, gritó y pujó cuando una nueva y grande contracción golpeó su cuerpo—. ¡No me llame mamá! —La doctora volvió a acomodarse entre sus piernas, sin dejar su lugar—. ¡Yo no la quiero!

Ese último grito, y esa cruel verdad, fue acompañado del sonido más hermoso que haya escuchado alguna vez.

Ahí fue que lo sentí.

El llanto más hermoso de la vida inundó la habitación en la que me encontraba.

. . . . . . .

—Despertaste, nena.

Traté de enfocar mi mirada en la persona frente a mí.

Grizz me sonreía dulcemente. Quise igualar su sonrisa pero estaba segura de que solo una mueca se había posado en mis labios, aún no recuperaba todas mis fuerzas. Estaba en una nueva habitación, no era la misma en la que había estado dando a luz… Mi bebé. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas rápidamente, el aire comenzó a hacerme falta, no podía respirar. Era como si una puta mano estuviera estrujando mi garganta con todas sus fuerzas.

Me sentía morir.

Hasta que lo oí.

Un suave gimoteo que llamó mi atención. Busqué con mis ojos rápidamente por toda la habitación. Mi vista se posó en Tink que me daba la espalda, que se mecía lentamente, abrí la boca para decir algo cuando ella se dio la vuelta para mirarme. La alegría en su rostro era palpable pero no me importaba, todo lo que me importaba era el pequeño bultito que sostenía entre sus brazos. No lograba verlo desde mi posición, la manta que lo cubría me privaba de apreciar al pequeño renacuajo que estaba en los brazos de mi mejor amiga.

Ella creo que vio la necesidad de tenerlo cerca que yo sentía.

Se acercó lentamente a la camilla.

Grizz me ayudó a sentarme, mientras Tink me entregaba cuidadosamente a mi hijo.

Mi hijo.

Cuando lo sostuve entre mis brazos, las lágrimas comenzaron a caer desde mis ojos sin permiso alguno. Oh, mierda, él era tan malditamente perfecto. Tenía una pequeña naricilla respingona que me retaba insolentemente, sus pequeños labios estaban fruncidos en una divertida mueca. Era tan jodidamente pequeño. Hermoso. Pequeñas pelusas oscuras adornaban su cabeza. Sus ojos estaban cerrados, pero cuando toqué su naricilla con mi dedo índice, él los abrió. Yo vi mi vida reflejada en sus grandes ojos oscuros. Me vi reflejada en ellos, en su fragilidad, por primera vez luego de tanto tiempo me sentí completa.

Me había enamorado a primera vista.

—Hola, tú —murmuré sonriendo, tocando su mejilla con delicadeza—, soy tu mamá, ¿puedes creerlo? —Lo observé con fascinación—. Eres un luchador, renacuajo. Pensé que te había perdido… —Mi voz se volvió pequeña con el simple pensamiento—. Eres el mejor regalo que tu mamá ha recibido…

Sus curiosos ojos me miraban fijamente.

Cuando una de sus pequeñas manitas se curvó en torno a mi dedo, reí.

Reí entre lágrimas y lo acerqué a mi pecho.

Besé su cabeza, prometiendo quererlo y cuidarlo por el resto de su vida.

En ese instante supe, simplemente supe que yo daría mi vida por él.

—Así es, compañero… soy tu mamá, y tú eres mi pequeño Floyd Swan.

. . . . . . .

—Aleja esa cosa de mí.

La enfermera se detuvo a mitad de camino cuando Charlotte soltó esas crudas palabras, dando media vuelta sobre la pequeña camilla, mostrándole la espalda a la enfermera que sostenía a mi hija entre sus brazos. Vi a la mujer hacer una mueca con sus labios, luego se giró hacia mí con algo de reticencia en sus ojos. Tal vez esperando la misma reacia reacción.

Oh, qué tan equivocada estaba ella.

—No los quiero aquí. —La voz de Charlotte se escuchó una vez más—. ¡Los quiero a todos fuera de aquí!

Y se cumplió su petición.

Ellos se llevaron a mi hija lejos de mí.

Yo comencé a hiperventilar. Yo no era Charlotte, yo la quería, ¡la quería conmigo! ¡Ellos tenían que saberlo! La enfermera que la había sacado de la habitación no estaba por ningún lugar. Me sentí morir. Mientras corría por el pasillo sentía que las paredes a mi alrededor se iban apretando cada vez más, acercándose a mí, contrayendo el espacio en el que me encontraba, quitándome el aire.

¿Dónde estaba mi hija?

¿Por qué no podía ver a mi hija?

—¿Joven Cullen?

Suspiré con alivio al encontrar a la doctora que atendió el parto.

—Yo… Doctora… Ellos se llevaron a mi bebé —comencé a hablar atropelladamente. La doctora soltó una pequeña risa y negó con su cabeza. Me molesté por eso, ¿qué tenía de gracioso mi desgracia? Iba a abrir la boca para hacerle saber lo malo de su comportamiento cuando ella habló.

—Nadie se ha llevado a tu hija, muchacho. La enfermera fue a alistarla, ven conmigo. —Seguí a la doctora completamente avergonzado por mis pensamientos. Ella me guio a una habitación que estaba apartada, siguiendo otro pasillo que no había visto antes—. Su bebé está sana, una muchachita que pesó tres kilos, realmente grande, ¿no?

Se detuvo frente a un espejo que mostraba una habitación repleta de cunas.

Apuntó hacia el frente, a una enfermera que sostenía un bulto rosado entre sus brazos.

—¿Ella es…?

—Es tuya, muchacho. —Me dio un suave apretón en el hombro.

Sentí mis ojos llenarse con lágrimas.

—Yo… ¿Y-Yo puedo ir a sostenerla?

—Por acá… —Me guio a una puerta, acompañándome a entrar. La enfermera sonrió cuando nos vio dentro de la sala, la mayoría de los bebés estaban durmiendo—. Stephenie, éste es el padre de la hermosa señorita que sostienes en tus brazos.

—Oh, supongo entonces que querrá tener su tiempo a solas.

Cuando se acercó a mí para entregarme al bebé, el nerviosismo se apoderó de mí una vez más.

—Yo no sé cómo… ¿Y si la dejo caer?

Ambas rieron suavemente, sentí mis mejillas arder por eso.

—No lo harás, ven aquí, pon tus brazos… Eso, de esa manera.

Cuando mis brazos sintieron el peso del pequeño cuerpecito, me quedé estático.

Era…

Nunca podría describir la emoción que me embargó.

Mis ojos recorrieron embobados su regordete rostro, sus rosadas mejillas y el casi inexistente cabello que cubría su redonda cabeza. Estaba claro que sería de un color suave, tal vez y sería un rubio como el de mi padre, o la herencia pelirroja de mamá haría acto de presencia una vez más. Su pequeña nariz parecía una bolita de cristal, y sus labios eran como el pequeño botón de una rosa. Era una muñeca de porcelana la que sostenía con sumo cuidado, tan perfecta, tan hermosa, tan frágil.

No podía creer que yo había contribuido a la creación de tal belleza.

—Eres hermosa y eres toda mía, princesa. —La mecí entre mis brazos y ella abrió sus preciosos ojos. Tan grises como un cielo nublado de Forks—. Estás aquí por obra y gracia de Dios, eso es lo que diría tu abuelo, ¿sabes? —Reí, sorbiendo mi nariz cuando las lágrimas comenzaron a caer—. Grace —murmuré, besando su frente—, tú serás mi hermosa Grace Cullen, y yo seré tu padre por lo que me quede de vida.

Nadie la iba a arrebatar de mi lado.

Yo iba a quererla como un padre y una madre.

Ella era mía para adorar.


¡Buenas noches!

Bueno, en mi país es oficialmente 10 de Agosto.

¡No puedo creer que el fic ya tenga un año!

Aquí este es un pequeño regalo de mi parta por este aniversario y por haberme acompañado a lo largo de este fanfic en todo este año, por la paciencia que me claramente me tienen y los quebraderos de cabeza de les he dado. Muchas, muchas gracias por todo chicas, realmente, me hacen alguien feliz con sus palabritas cada vez que recibo un rr o un comentario en el grupo, no saben cuanto, ¡para mi es todo un placer hacer esto de escribir! Asi que me pone de muy buen humor y sumamente feliz que les guste cada una de las palabritas que he escrito en este fanfic. Gracias, enserio, miles de gracias por acompañar a mis chicos en esta nueva travesía de su vida. La travesía del crecimiento, que muchas tendremos que vivir, ¿no? hahaha. Y bueno, espero traerles pronto el capítulo de verdad hahaha, sé que las dejé un tanto en ascuas con el final del capítulo anterio, me disculpo por eso (como siempre lo hago, *inserte gif de Tom Hiddleston aquí pidiendo disculpas*) Les quiero agradecer a las nuevas lectoras que aparecieron también, Dariana Cullen y Liza de Cullen, ¡que bueno que les haya gustado la historia! Leí ambos rr y quiero decirles que pusieron una gran sonrisa en mi sonrojado rostro, hahaha, son unos dulces, enserio, ojalá le sigan gustando los próximos capítulos y lleguen al final de la historia de mis chicos.

Sin mas que decir, me despido chicas, ¡nos estamos leyendo pronto!

¡Muchas gracias a todas por sus reviews, alertas y favoritos como siempre! Y por todo el apoyo que me brindan en cada locura que subo :3

Lamb~