Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, hola ¿cómo va todo? Espero que bien, bueno, pues vengo con otro capítulo de esta historia, esperando de todo corazón que sea de su entero agrado y gusto, bueno, estuve pensando, y creo que voy a intentar actualizar esta historia todos los lunes, así que nos veremos el próximo lunes, gracias por el apoyo.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
La mujer observó a su nieto, que desvió la vista de nuevo hasta la mesera, así que la mujer mayor no tuvo otro remedio que volver a prestar a tención a esa mujer, era bastante joven, posiblemente unos diez años más que su nieto, era tan pálida que parecía fantasma, pero la enorme sonrisa en su rostro hizo que Andrómeda se sintiera contagiada por aquél espíritu.
—Ella era la niñera de Ada –informó Ted.
—Parece una buena chica –admitió la mujer –joven y vivaz, algo bueno para Ada, que parece muerta por dentro.
—Abuela –la reprendió Ted.
—Te estoy diciendo la verdad, Ted, ve a tu hija, no le emocionó que hubiese piscina, tú te habrías aventado al agua en cuanto llegáramos, sin importarte si no tenías ropa adecuada para nadar ¿me equivoco?
—Bueno, cambié…
—Sí, es lo que veo, y me da tristeza, por eso quizás todavía no me muero, no quiero dejar a mi bisnieta con alguien como tú, o como sus abuelos –admitió, dándole otra calada más al cigarrillo.
Lily no lo vio, ubicó primero a Andrómeda, así que se acercó a ellos, con una amplia sonrisa.
—Buenos días ¿ya los atienden?
—No –contestó él, la vio tensarse, para después dirigir su mirada olivo a él, le sonrió amable, porque era su trabajo.
—De acuerdo, bien, entonces ¿puedo tomar su orden o les tomará un poco más?
—Cariño, dime ¿te he visto antes? –Preguntó Andrómeda.
—No, no le recuerdo, sabría si la hubiese visto antes…
—Ya sé de donde –la señaló.
—Abuela, es de mala educación…
—Interrumpir a la gente es de mala educación, y aquí estás, sé un buen chico, y quédate callado, querido –observó a Lily, que ocultó su sonrisa –te vi en televisión –estaba esperando en el consultorio de mi médico, ayudaste en algo.
—Ah, sí –sonrió amable –uno de los clubs de la universidad –admitió –hicimos un proyecto que beneficia al sistema de salud.
—Ah, que interesante ¿podrías hablarme más de eso?
—Me encantaría, pero estoy en el trabajo –admitió sonriendo –pero me alegra saber que alguien lo vio –rió divertida –bueno ¿tomo su orden?
—Mi nieto no se atreverá a decírtelo, pero te quiere de vuelta con él –la mirada de Lily fue hasta Ted, que observó a su abuela –Ada no la está pasando muy bien, sin duda ella más que nadie te quiere de vuelta.
—Su nieto tomó una decisión, señora, yo sólo acaté las órdenes…
— ¡Potter! –Gritó su jefe –te necesito trabajando.
—En seguida –le sonrió –lo lamento, me tengo que ir, les enviaré a otra persona que les tome la orden y…
—Dame cinco minutos, por favor –le pidió Ted.
—No –soltó decidida –no pienso abandonar mis trabajos por ir con usted, y en menos de una semana me eche a la basura, lo lamento.
Como no la soltó, tuvo que pellizcarlo, Andrómeda sonrió divertida, y observó sobre su hombro a la jovencita, sin duda le agradó más de lo que tendría que haberlo hecho.
—Si no la contratas como la niñera de Ada, me uniré a la huelga –informó la mujer –le haría mucho bien a tu hija, es joven, entusiasta, trataría a la niña como eso, una niña.
—Ya la oíste –comentó Ted, encogiéndose de hombros.
—No hay duda, mi esperanza de que no fueras un Lupin se esfumó en este momento –argumentó.
La pelirroja no volvió, Ada se sentó viendo a la piscina, Ted notó el anhelo en sus ojos verdes, pero no dijo nada, se quedó callado, fue su abuela Andrómeda, que envió a la niña a la piscina, Ada sonrió tranquila y fue, no se arrojó, como un niño normal, sino que se sentó al borde y se introdujo lentamente.
—Me compadezco por todos los que han tenido que vivir una infancia como esa –argumentó Andrómeda.
—Abuela, por favor, yo no critiqué tu forma de criarme ¿o sí?
—No hice un mal trabajo, bueno, sí, le pedí tanto a Dios que sentaras cabeza, que maduraras un poco, y mira –sonrió –me castigó por pedirle que fueses un poco más tranquilo.
—No soy una mala persona, ni tampoco un mal padre –soltó enfadado Ted –pero gracias por decir que lo soy.
—No, no lo eres, pero tu idea de ser un padre está un poco torcida, hijo –admitió.
Un mesero se acercó a ellos, a tomarles la orden, y para sorpresa de Ted, su abuela lo envió por Lily, o se irían y haría que su nieto cancelara su suscripción.
—Lo lamento, pero no tenemos ninguna mesera…
—Ah, joven, es la bonita jovencita que está entregando bebidas allá.
—Lo lamento –se disculpó –es un nuevo elemento, no la conocía –sonrió –en un momento la enviaré para acá.
Ted observó a la pelirroja que entró y volvió a salir con una bebida en su charola, se acercó a un hombre de cabellos miel y ojos azules, que de inmediato le sonrió, encantado, estaba tan concentrado en aquella interacción, que no notó cuando su hija salió de la piscina y corrió hasta la pelirroja, fue hasta que la nombró que se percató.
— ¡Lily! –Chilló feliz la niña.
El sobresalto hizo que la bebida se tambaleara y terminara cayendo al suelo, rompiendo el vaso, Ada estiró los brazos, pero en vez de rodearle la cintura, la empujó directo a la piscina, salpicando a varias personas, el tipo se arrojó de inmediato a la piscina para "salvar" a la pelirroja.
Ted se levantó de inmediato, fue hasta su hija, que ya la habían sujetado, mientras la reprendían por hacer algo tan estúpido.
—Vuelve a decirle algo y te meteré ese batido por el trasero –soltó Lily enfadada.
La mujer soltó bruscamente a la niña, y se dirigió dentro del lugar, la pelirroja se sobresaltó cuando sintió que la sujetaban de la cintura y la elevaban, observó sobre su hombro al hombre al que le tiró la bebida.
Un nuevo tirón la sobresaltó, Edward Lupin la había sacado de un fuerte jalón de la piscina, la mirada miel de su exjefe estaba en el chico que salió de forma ágil del agua.
—Muchas gracias, pero me haré cargo de esto a partir de este momento.
—No será necesario –comentó el chico, sonriéndole y observando a Lily –dime ¿estás bien?
—Sí, sólo un pequeño desequilibrio, no estoy acostumbrada a zapatos altos –sonrió.
—Me alegro que no pasara a mayores –quitó el cabello mojado del rostro de Lily, que se mordió el labio inferior, sonrojada.
El hombre era bastante atractivo, de ojos azules tan brillantes y cabello miel, parecía modelo, su cuerpo era musculoso, todo él era sensual.
—Lo lamento, señor, me disculpo por…
—No es necesario, Gerald –informó el chico de ojos azules –todo está bien, fue un accidente.
—Pero, no queremos que…
—Todo está bien, no es necesaria la disculpa.
—Pero su abuelo, el señor Whisp…
—No se preocupen por él, solucionaré todo –rió, en un sonido grave y sexy.
—Tú, ve adentro y toma tus cosas –informó Gerald, observando a Lily.
—Fue sólo un accidente –soltó Ted –mi hija…
—Una cliente ya se ha quejado por la forma en la que le habló, y no nos arriesgaremos a perder a un miembro tan…
—Bueno, entonces mi abuelo y yo cancelaremos la suscripción, ya lo ha mencionado el señor –señaló a Ted –fue una travesura de la niña, nada serio.
—No –intervino Ted –no se preocupe por ella, yo me haré cargo, va a quedarse, pero no como su empleada, sino como mía.
La mirada olivo de Lily abandonó el pecho del chico de ojos azules para enfocar la cara de Edward Lupin, que elevó un poco la comisura de los labios.
—Serás la niñera de Ada, y ya no puedes quejarte, porque no tienes trabajo.
— ¡Genial! –Soltó la niña feliz, abrazando a Lily –ven, iremos por un traje de baño, para que puedas nadar conmigo.
—Eso será interesante –sonrió el chico –ah, por cierto, soy Jarvis, Jarvis Whisp –estiró la mano a la pelirroja y después a Ted.
—Edward Lupin –saludó.
—Lily Luna –sonrió dulce la pelirroja.
—Ada Lupin –saludó la niña.
—Un placer, Ada –se inclinó hasta la niña –ve con Lily y elígele un traje de baño sexy –le guiñó un ojo.
Ada asintió y jaló a la pelirroja de la mano, rumbo a la tienda, Ted se interpuso en la vista de Jarvis, cuando siguió a la pelirroja, sonrió divertido hasta el varón.
—Deberías comportarte un poco –soltó.
—Sólo estaba viendo que estuviera bien.
—Desde luego –soltó serio Ted –aléjate de ella.
—Sólo es tu empleada, así que tranquilízate, puedo interactuar con ella después –le guiñó un ojo y se alejó.
La vista de Ted fue disimulada a la pelirroja, el traje de baño que había elegido, era bastante atrevido, aunque tenía la bandera de gran Bretaña, era demasiado escotado, la mayoría de los tipos estaban observándola, porque realmente se veía atractiva.
—Creo que ya consiguió novio –soltó Andrómeda, divertida.
Jarvis Whisp se había vuelto a acercar a ella, con bermudas, mostrando su cuerpo atlético, aquello enfadó a Ted, no solo Lily observaba embobada al tipo, también Ada.
—No me imagino cuando llegue a los quince y comiencen a gustarle los chicos en serio –se burló Andrómeda.
—No quiero pensar en eso por el momento, abuela, en serio.
—Yo sólo decía, para que fueras haciéndote a la idea, de que olerás a suegro muy pronto.
—M—
Ted observó a Ada, estaba completamente feliz, cuando se despidió de Lily, ella le prometió que la vería el lunes, y aceptó bajarse de la camioneta junto con su abuela, dejando a su padre y a su niñera en la camioneta, la llevaría a su casa.
—No es necesario, señor Lupin –habló desde el asiento trasero.
—La llevaré a su casa –informó –además, tenemos que hablar sobre su pago y…
—Si va a contratarme, espero que pueda llamarme Lily, o hablarme de tú, me es incómodo que me hable de usted, me hace sentir anciana.
—De acuerdo, Lily –habló él –te llevaré a casa.
—Dejé el auto de mi padre en ese lugar, me matará si llego sin él, así que le pediré por favor, que me deje ahí.
—Pero…
—Comprendo que quiere compensarlo, pero en serio, mi padre tiene un vínculo con ese auto, es como su primer hijo –soltó.
—De acuerdo.
Ted accedió a llevarla de nuevo al lugar, pero la acompañó hasta el auto, no quería que se volviera a topar con el todo sonrisas Whisp, observó el carro al que ella abrió la puerta para arrojar sus cosas, estaba en una pieza por un milagro, pero no era nadie para quejarse, suponía que no todos tenían las mismas posibilidades económicas, y quizás por eso, ella buscaba un trabajo tan desesperadamente, para ayudar a sus padres con los gastos.
—La veré…
—Dijo que me hablará de tú.
—Cierto, entonces, te veré el lunes, y… siempre y cuando, no lleves tu ropa corta, puedes vestir como te guste ¿bien?
—Oh, vaya, gracias por eso –sonrió y estiró la mano –creo que esta vez, podrá caerme bien, señor Lupin.
—Llámame Ted –pidió, ella negó.
—Señor Lupin está bien, no sería correcto, ni formal.
—Como gustes –informó él.
—Le veré el lunes entonces –le sonrió, abrió la puerta del piloto y se adentró.
Ted vio el auto perderse, volvió a su camioneta y suspiró, tenerla en casa iba a ser una tortura mental, sólo de pensar el caos que haría Ada con una niñera, que más que niñera, sería una niña más a la cuál cuidar, pero su abuela tenía razón, alguien tenía que tratar a su hija como lo que era, una niña, quería a Ada feliz, y suponía que Laura estaría de acuerdo con eso, donde quiera que estuviera, encendió el motor y se dirigió a su casa.
—M—
Lily observó a su mejor amiga, no podía saber si le agradaba o enfadaba la noticia, pero suponía que debería estar feliz, Audrey suspiró y negó.
—No lo conoces entonces –murmuró.
—Apenas lo conocí ¿me pusiste atención? –Frunció el cejo.
—Sí, ya sé, es Jarvis Whisp, pero ¿no te suena de algún lugar?
—No ¿tendría qué?
—Bueno, tomando en cuenta que su abuelo es multimillonario, sí, y que él es un deportista bastante popular en estos tiempos, sí, tendrías que conocerlo.
—Si es rico y famoso, entonces no tendré nada que ver con él, odio la atención, y lo sabes.
—Además, es súper famoso por ser un mujeriego, no creo que a tu padre le agrade eso, le entrará la paranoia de que logró hacer que su pequeñita cayera en el pecado.
—Tienes razón, no quiero que mi padre sufra un infarto, y menos por mi culpa –musitó.
—Entonces sí, sal con él –soltó enfadada la rubia.
—Estás de mal humor ¿por qué?
—Volverás a trabajar con ese tipo ¿en serio crees que es correcto, Lily? –Frunció el cejo.
—Ya te dije que él me da igual, pero Ada es una niña encantadora, te la presentaré, y lo verás.
—Si su padre es un tipo así, lo dudo –se levantó, fue hasta la cocina por más café.
—Oye, dices que yo soy genial y que mi padre es un imbécil ¿en qué mientes, rubia? –Soltó divertida.
—En ambas –rió Audrey, dejándose caer junto a su amiga –múdate conmigo.
—Si lo hago, mi padre vendrá en un instante por mí, si me mudo al campus, él respirará tranquilo.
—Lily, por favor.
—Vamos, pienso compensártelo casándome con un tipo al que mi padre no tolere –sonrió.
—Bien, trato hecho –estiró la mano.
—Ahora, dame de desayunar, está bien que sea domingo de holgazanear, pero me da hambre temprano.
—Vamos por algo cerca.
Lily siguió a su mejor amiga por la acera, iba detrás de ella, así que sonrió sin que su amiga lo notara cuando fueron interceptadas por Hugo, que sin duda, no se daría por vencido al conquistar a Audrey, ella sólo puso los ojos en blanco cuando llegó hasta ellas, intentó pasarlo, pero él pasó su brazo sobre el cuello de la rubia.
