Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es lunes, y aquí estoy con un nuevo capítulo, esperando realmente que sea de su agrado, quiero aprovechar para agradecerles por todo el apoyo, sus favoritos, follows, sus reviews y sus lecturas, significan mucho para mí, nos leeremos el lunes.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Ted suspiró, había regresado temprano del trabajo, habían pasado tres meses desde que Lily Luna había vuelto a trabajar para él, y Ada estaba más que feliz por eso, aunque los dolores de cabeza habían aumentado para él, el cambio en su hija era notorio, despertaba con bastante ánimo y con mucha energía, le platicaba sobre sus planes de juegos que tendría cuando la pelirroja y ella llegaran a casa, y cuando él volvía del trabajo, rara la vez dejaba que la niñera se fuera temprano a casa.

Ese día por ejemplo, se había negado a dejarla ir cuando él llegó, no, quería que Lily se quedara con ella y le contara un cuento para poder dormir, la pelirroja no se negó, admitía que desde que llegó el lunes siguiente a volverla a contratar, se habían comenzado a tolerar más de lo normal, por Ada, más que por ellos mismos, su hija le había informado a Ted, que el chico de la piscina «Jarvis Whisp» y Lily, habían comenzado a salir «como amigos» según ella, pero no le creía ni una sola palabra, había pasado por ella muchas veces después del trabajo, irritando a Ted cuando la veía cruzar la calle y besar a ese tipo en la mejilla, mientras él la sujetaba de la cintura acercándola a él.

Ada sin duda adoraba a su niñera, aunque tenía que admitir que Lily Potter controlaba muy bien a la niña, a pesar de ser una consentidora de primera, cuando tenían que ir a lugares públicos o tenía que ir con su hija a eventos, la niña era una señorita educada, ningún problema, aunque sí jugaba de forma tranquila.

Volvió a suspirar, y prestó más atención en su trabajo, así que observó la bandeja de entrada de su correo personal, había un correo de Sebastian, así que decidió abrirlo, ya que decía que era importante

«Ted,

Sé que has estado pensando en esto desde que te lo sugerí, así no quieras admitirlo, pero te dejo esto.»

Dio clic en la liga, una pelirroja salió en primer cuadro, no entendió que iba, no conocía a esa mujer y la casa era desconocida, cuando la joven llegó hasta la cocina y vio a un hombre preparando café, se saludaron y el diálogo fue forzado y mal actuado.

Se removió cuando perdió coherencia y los "protagonistas" se empezaron a besar de la nada.

Por lo poco que entendió, aquello iba de lo mucho que Sebastian había insistido que estaba perdiendo una grandiosa oportunidad de acostarse con la niñera, y es que realmente él no tenía ninguna mala intención al respecto de la joven pelirroja que cuidaba de Ada.

Se sobresaltó cuando la puerta se abrió de golpe, Lily Potter le veía como si supiera lo que estaba viendo, cerró la puerta y avanzó hasta el escritorio.

— ¿Ha perdido la cabeza acaso? –Soltó indignada.

—Yo…

Pausó el vídeo, tener a la chica frente a él no ayudaba para nada, cerró la ventana y leyó lo que Sebastián había escrito al final.

«Disfrútalo, puedes imaginarte a ti, en el sofá de tu casa y esa hermosa pelirroja».

—Lo lamento ¿Que decías?

—Ada está dormida –frunció el cejo –si quiere ver esa clase de contenidos, por lo menos use audífonos –gruñó enfadada.

La vista miel de Ted se enfocó en el ordenador, él se había puesto los audífonos, pero no estaban conectados.

—Yo lo siento, no suelo… Yo no veo esa clase de contenidos, un amigo…

—Es desagradable –frunció el cejo Lily.

—No, yo no comparto pornografía, no es mi estilo…

—Como sea –lo interrumpió –Ada está dormida, todo está limpio, organizado para mañana, yo me voy.

—Es un poco tarde –murmuró.

—No se preocupe, un amigo ha estado esperándome fuera desde hace media hora.

— ¿Estás segura? Puedo llamar a algún taxi o uber.

—Estoy segura, no se preocupe, nos veremos mañana.

Ted se puso de pie, para acompañarla a la puerta, y se sintió muy agradecido que ella no lo juzgará de más.

No sabía que era lo que pretendía Sebastian, pero había conseguido parte lo que se había propuesto.

Por alguna razón, la imagen de la chica pelirroja vino a su mente, en una forma poco prudente, y es que la chica en el vídeo no se parecía nada a Lily, si acaso, lo único que compartían era esa piel tan blanca como la leche y los cabellos rojos como el fuego.

—Me avisas cuando llegues ¿Puedes hacer eso? –se apresuró a abrirle la puerta.

—Claro –se encogió de hombros –y por favor, no despierte a Ada de esa manera, lo veré en unas horas, señor Lupin, descanse.

Ted vio al chico salir del automóvil, no lo pudo ver bien, pero supuso que se trataba de Whisp, haciendo que volviera a irritarse, solo pudo verlo tomar las cosas de la pelirroja y las colocó en la parte de atrás del auto, ella se abrió la puerta y entró a la parte delantera, algo que jamás hacia cuando iba en auto con él.

No cerró la puerta hasta que el auto enfiló en la calle y desapareció, suspiró recargándose en la puerta, tenía que buscar una salida a lo que Sebastian había provocado al enviarle ese vídeo, y es que el maldito se había tomado el tiempo, de que la niñera en el vídeo fuese pelirroja, y el tipo era un viejo, quizás Ted no era tan grande como ese hombre, pero si diez años mayor que Lily.

Subió a su habitación, lo mejor sería dormir, y quitarse aquella idea de la cabeza.

—M—

El olor a comida lo alertó, bajo apresurado, la última vez que Ada quiso prepararle el desayuno ocasionó un pequeño accidente.

—Esa canción me ayudó a dormir toda la noche –murmuró su hija.

—Me alegro, papá solía cantármela cuando era una niña, incluso ahora, cuando las cosas no van como quiero.

—Papá jamás haría algo así –comentó Ada.

—Tu papá te adora, Ada –Aseguró Lily –para él no hay nadie más importante que tú.

—Dime algo ¿Tu dejarías que tu papá tuviese una novia?

—Mi padre tiene a mi madre –se encogió de hombros.

—Pero de no tenerla, como mi papá.

—Es complicado, soy tan celosa de papá como tú del tuyo, pero supongo que sí, al final, lo dejaría que encontrará a alguien que lo hiciera feliz, algún día yo voy a casarme, tener hijos y terminaré yéndome de casa, él se quedaría solo por mi egoísmo, no sería justo.

Hubo un silencio en la cocina, escuchó platos, y después una risita encantadora que provenía de Lily.

—Lo amará, yo subiré con él, y te lo daré para que entres y lo sorpre…

El hombre entró a la cocina, observando la bandeja con el desayuno, la mirada olivo de Lily se topó con él, haciendo que Ada volteara.

—Buenos días –saludó.

—No, no –Lily sujetó la mano de Ada –ve con él a su habitación, yo les llevaré esto.

—Pero ya no será sorpresa –comentó triste.

—Pero podrás desayunar con él acostada en cama, viendo televisión –se inclinó hasta ella –no seas berrinchuda, sé que querías eso desde un inicio.

—Te adoro –le rodeo el cuello y le besó la mejilla, sujetó a su padre de la mano, y lo arrastró hasta su habitación.

Ted hizo lo que su princesa le ordenó, volvió a meterse a la cama, hizo las cobijas a un lado, para que se acostara junto a él.

Cinco minutos después, la puerta se abrió, dejando paso a la pelirroja con una gran bandeja, la puso sobre la cama.

Fue en dirección de la ventana, abrió las cortinas, y sonrió en dirección a ellos, Ted la observó atento, hacía mucho que nadie hacía algo así por él, o por su hija, desde Laura.

—Estaré abajo, disfruten su desayuno –comentó Lily con una sonrisa encantadora en los labios –no se apresuren, tomen su tiempo.

—Gracias por esto, Lily –admitió Ted.

—No, yo sólo traje esto, la idea fue de Ada, y ella me ayudó en todo proceso, yo no tengo nada que ver –le guiñó un ojo a la niña.

—Gracias, Lily –sonrió Ada.

—No agradezcas, es un placer.

Cerró la puerta con cuidado, Ted se inclinó hasta su hija y besó la parte superior de su cabeza, la niña sonrió encantada, tomó el vaso con jugo de uva que Lily había servido para ella específicamente, ya que era su favorito.

—Te ves muy feliz –comentó Ted.

—La adoro, gracias por volver a contratarla, papá.

—Te prometí que sería tu decisión si ella se queda o se va, siempre será tu decisión, no mía ¿bien? A menos que haga algo que te ponga en peligro.

—Ya, de acuerdo, pero jamás la querré lejos de mí, papá –lo besó en la mejilla –Lily es una chica genial, es como mi hermana mayor, y me gusta su novio.

— ¿Qué? –Soltó Ted, escupiendo su café.

—Me gusta Jarvis, es muy bueno con ella.

—Pero dijiste que era sólo su amigo –comentó aclarándose la garganta.

—Bueno, la otra vez, cuando fue por mí al colegio, él la llevó, los vi besarse, pero como sé que no te agrada que ella vaya por mí cuando la lleva alguien, no te dije nada, aunque claro que Jarvis se negó a dejarnos venir solas, ella le dijo que tenía que respetar tus indicaciones.

—Ya veo, mientras no te deje sola con él, está bien, supongo.

Claro que no estaba bien, no le agradaba que a su hija le agradara Whisp, no quería que tuviera una aliada en Ada, aquello hizo que su estómago se irritara todavía más y era demasiado temprano para ello.

—Cuando tengan bebés ¿crees que me dejen ser su niñera?

Ada observó a su padre, era la segunda vez que tenía un ataque así, el primero con el café, ahora con el pan francés, frunció el cejo, aunque estaba segura que a Lily le gustaba Jarvis, la actitud de su padre al respecto, no le agradó para nada.

—X—

Ada observó con atención a su padre una vez que bajaron, él se negó a que Lily le quitara la bandeja con las cosas, pudo notar la forma en que la comisura de su boca se elevó en una sonrisa, pero la pelirroja no lo notó, porque se había girado en dirección a la niña, pero avanzó hasta la puerta cuando el timbre sonó.

—Buenos días –saludó Sebastian, haciendo que Ada sonriera.

— ¡Padrino! –chilló emocionada.

Aquella información sorprendió a Lily, las veces que había estado presente, jamás lo había saludado así, el varón de ojos azules sonrió a la niña y la alzó.

—Ahijada ¿cómo estás?

—Muy bien –sonrió la niña –papá y yo desayunamos juntos, viendo caricaturas.

—Vaya, me sorprende que tu padre accediera a eso.

—Bueno, fue mi idea, pero Lily me ayudó a llevarla a cabo.

—Ah, con razón, ya decía yo que era demasiado bueno para ser cierto –se burló Sebastian, observando a Lily.

—El señor Lupin nunca le niega nada a Ada, siempre y cuando estén solos cuando ella lo pida –se encogió de hombros Lily.

—Llegaste temprano –soltó Ted, al observar a su amigo.

—Lo hice, sí –sonrió cuando el hombre de ojos miel se quedó junto a Lily, sus manos chocaron, así que ella respingó asustada.

—Iré a lavar los trastos –soltó con una sonrisa –dime, Ada ¿me acompañas leyendo algo mientras yo los lavo?

—Será…

—No, no, ella se quedará charlando conmigo en lo que Ted se prepara ¿cierto?

—Sí –soltó alegre la niña.

—No la quisiera fuera de mi vista –comentó Lily, un tanto incómoda.

—Vamos, Lily, soy su padrino ¿qué podría hacerle?

—No lo digo por eso –se puso roja, pero Sebastian sonrió, como si no le creyera una sola palabra.

—No me tardaré, de cualquier forma –comentó Ted, colocó su mano en la espalda baja de Lily –tranquila, confío en él, con mi vida.

— ¿Ya ves? –Elevó las cejas en un gesto divertido.

Lily vio a Sebastian sentarse en el sofá, dejando a Ada sentada en su regazo, observó a su jefe, que seguía junto a ella, quizás demasiado cerca, se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja, cuando él la observó, y le guiñó un ojo, para marcharse, Lily fue a la cocina a lavar los trastes, mientras más rápido terminara mejor.

—Tu niñera me tiene desconfianza –se burló Sebastian.

—Ella no te conoce, padrino –informó la niña.

—Lo sé, pero ¿no crees que tu padre y tu niñera están muy cercanos últimamente? –Elevó una ceja.

—No comprendo –comentó la niña.

—Bueno, creo que si tanto te agrada tu niñera, quizás tu papi esté pensando hacerla tu nueva mamá.

—Eso no pasará –soltó Ada –Lily es mía, no de papá.

—Vamos cariño, que ella te quiera mucho, no significa que la cercanía y el trato que tienen tu papá y ella no dé paso a sentimientos románticos.

—Pero Lily tiene un novio muy guapo, y muy divertido.

— ¿Ella tiene novio? –Cuestionó frunciendo el cejo enfadado, observando a la puerta.

—Sí, se conocieron hace unos meses, viene por ella, los he visto besándose y reír juntos, así que dudo que ella y papá tengan una relación o algo así.

—Bueno, a veces sales con alguien, pero no es la persona que te gusta realmente.

—Si ella y papá salieran, ella viviría aquí ¿cierto? No se iría a su casa –meditó la niña.

—Sí, algo así –admitió.

—Pero si es novia de papá –la niña meditó.

Sebastian notó que la idea no le desagradaba para nada. —Está bien ¿no? Digo, Lily sería parte de tu familia, aunque como tu nueva mamá, las cosas cambiarían.

Ada observó a Sebastian. —Cambiar ¿cómo cambiarían?

—Bueno, ella y tu papá pasarían más tiempo juntos, te conseguirían una nueva niñera, quizás una anciana, porque ella no se arriesgará a que la cambie por la nueva niñera, y bueno, tú te la pasarás con esa nueva niñera, mientras ellos salen a cenar o divertirse, mientras te quedas en casa, como ahora con Lily, pero sin ella.

Sebastian sonrió feliz cuando el desagrado creció en Ada.