Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 31: Todo lo que necesitamos es un poco de paciencia


Patience - Guns N' Roses


Entonces… ¿cuándo podremos probar un poco de eso?

Tink habló en un susurro junto a mi, mordiendo sus uñas en un acto de desesperación.

Digo, podía entenderla.

Dirigí mi atención hacia la escena frente a mí y di un gran suspiro de resignación. Estaba jodidamente aburrida y los Cullen no me hacían las cosas más fáciles. Ellos eran como la típica familia Americana y me estaba dando escalofríos, ¡incluso Cobain estaba usando uno de esos horrendos suéteres de lana con motivos navideños! El jodido Cobain, por todo lo santo. Ahí, junto al árbol de Navidad estaba papá Cullen, mamá Cullen y sus retoños. Creo que Minino era el que más feliz lucía, cosa adorable, estaba vestido con uno de esos suéteres de color rojo, que combinaba a la perfección con sus mejillas, cabe decir, y tenía un abominable hombre de nieve como motivo que estaba claramente pidiendo auxilio porque esa cosa estaba lejos de parecer un maldito muñeco de nieve normal… Pero no, eso no era lo peor del asunto…

¡Ellos estaban cantando villancicos!

¡Villancicos!

¡Como si escuchar villancicos toda la jodida mañana-tarde por la radio no haya sido suficiente!

¡Como si escuchar al puto Cobain cantar fuera una bendición!

Mátenme, por favor…

Floyd y Grace estaban sentados sobre la alfombra, a los pies del Coro Cullen, aplaudiendo con sus pequeñas manitas y meciéndose de un lado a otro al son de la canción Navideña que sonaba en estos instantes. ¿Es que ellos tampoco escuchaban el intento de canto de Cobain? Era el peor cover de Era Rodolfo el reno, que tenía la nariz, roja como un tomate~ ¡Lo juro! Carli era el único que a ratos parecía querer detener todo debido al fracaso que era su hijo mayor como cantante.

¿Y si hacemos un plan? —Los ojos de Grizz brillaron juguetonamente— Tink, joder, tu podrías decir que debes evacuar en el baño uno grandeTink rodó sus ojos y bufó algo por lo bajo, creo que fue un insulto al intelecto de nuestro osito—, B puede inventar alguna mierda de esas que se le da bien, no lo sé, como que debe ir a golpear algunas pelotas o algo —fue mi turno de suspirar esta vez—, y yo… podría inventar algo como que… ¡Ya sé, que debo ir a ver si está lloviendo en la esquina!

Emmett esperaba expectante a que alguien lo alabara por ese plan, de verdad que lucía como un niño pequeño esperando por ser llenado de cumplidos por lo bien que lo había hecho, aw, me dolía el alma romper su burbuja.

Grizz, lo diré yo porque si dejo a Tink probablemente tu ego termine en el puto suelo… —suspiré y puse mi mano sobre su hombro— Bebé, tu plan apesta… Pero, ya sé que podemos hacer... —sonreí y les guiñé un ojo a ambos. Me senté con la espalda recta en el sofá y carraspeé para llamar la atención del Coro Cullen que seguía cantando villancicos sin problema alguno.

Volví a carraspear porque, joder, nadie me estaba tomando atención.

Papá Cullen fue el primero en fruncir el ceño cuando carraspeé por tercera puta vez.

—Isabella, ¿hay algo urgente que necesitas para interrumpirnos en tan ameno momento? —el reverendo arqueó una de sus cejas hacia mí, se cruzó de brazos y esperó pacientemente a que yo hablara.

—Bueno, yo pensaba en el postre —sonreí con inocencia—, nadie recordó el postre de la cena, ¿qué es un pavo de Navidad sin postre?, ¿es realmente una cena de Navidad? —Carlisle puso sus ojos en blanco ante mi verborrea— Por lo que me ofrezco como voluntaria para ir por el postre, ya que no me dejaron poner un puto dedo en la cena de todas maneras… —lo último lo dije entre dientes, sin borrar la disque "sonrisa" que tenía en el rostro, los chicos soltaron pequeñas risitas al lado mío.

—¡Me ofrezco como voluntaria para acompañar a B en la misión!

—¡Misión postre! —gritó Grizz, alzando su puño al aire.

Carlisle suspiró y asintió con su cabeza.

¡Demonios, sí!

¡La victoria es nuestra!

Nos levantamos del sofá como si tuviéramos resortes en nuestros traseros, cualquier cosa por salir de esta casa llena de festividad, la cosa se estaba saliendo de control y eso que aún era temprano, ¡Charlie y la mocosa ni siquiera llegaban para ser parte de esta locura! Ugh, me da escalofrío el solo imaginar a Renesmee usando uno de esos suéteres del demonio cantando esos jodidos villancicos una y otra vez.

Ustedes simplemente no quieren oír a Renesmee cantar.

Eso definitivamente no es cantar.

¡Imaginen el dúo que haría Nessie con el idiota de Cobain!

Mis oídos sinceramente me piden a gritos que no les haga pasar por eso.

Los chicos habían subido al segundo piso por sus chaquetas, yo estaba en la entrada esperando por ellos, calzando un gorro de lana en mi cabeza porque estaba jodidamente frío allá afuera, estaba por dar media vuelta y gritarle a esos idiotas que apuraran su ritmo cuando un par de brazos se enrollaron en mi cintura, deteniendo todo tipo de reclamo de mi parte.

—¿Así que te ofreces para ir por el postre? —susurró Minino junto a mi oído, con un poco de duda en su voz— Por alguna razón eso me suena a que algo te traes entre manos, cariño. Y si hablamos de ti… —dejó su frase inconclusa, lo miré por sobre mi hombro, una de sus cejas estaba alzada en mi dirección, sus labios estaban en una línea recta, peleando para mantener la seriedad que la sonrisa que se quería asomar amenazaba con interrumpir.

Claramente me hice la ofendida.

Dos podemos jugar a este juego, gatito.

—¿Estás insinuando que me ofrecí para ir por el oh-tan-importante postre para hacer cosas de chicos malos? —abrí mi boca sin poder creer sus palabras, exagerando todo en el proceso— Y yo que pensé que al menos tú estarías de mi lado, gatito.

Edward rió dulcemente y besó mi sien.

—Te amo, por favor, se una buena chica… al menos por hoy.

Grizz y Tink llegaron junto a nosotros rápidamente, ambos luciendo como si fueran a ir al maldito Tibet de compras, creo que lo único visible de estos idiotas eran sus ojos. Ellos eran los encargados de enrollar el cigarrillo mágico, y por sus sonrisas supongo que la misión fue jodidamente genial. Le di un fugaz beso a Minino en sus labios y salí por la puerta junto a los chicos, antes de cerrarla miré a Edward por sobre mi hombro y le guiñé un ojo.

—¡Siempre he sido una buena chica!

Forks era blanco.

Todo lo que se veía era malditamente blanco.

—Oye, zorra —Tink golpeó mi hombro con el suyo suavemente—, ¿te das cuenta que tendremos que realmente encargarnos del postre para la jodida cena de Navidad?

—Si, bueno, hay que hacer sacrificios —me encogí de hombros y sonreí—. Ahora, ¿quién tiene fuego?

Estábamos en la plaza principal de Forks.

Raro como pudiera parecer en estas fechas, la plaza se encontraba completamente desolada. Digo, es Navidad, la iglesia del pueblo está en la plaza, ¿no se supone que hay misas y esas mierdas así? No había ningún alma, ¡lo que era jodidamente bueno para nosotros! Nos sentamos en una de las bancas y procedimos a prender el cigarrillo mágico que teníamos en nuestras manos. Si tenemos que seguir soportando esos villancicos…

Si tenemos que soportar a Renesmee y Cobain "cantando", que sea con estilo.

Grizzly me entregó el fuego para hacer los honores, encendí el cigarrillo y le di dos caladas, luego se lo entregué a Tink, mientras llenaba mis pulmones con el humo y retenía unos cuantos segundos antes de soltarlo todo. Tink y Grizz repitieron el proceso por su cuenta, así estuvimos por unos míseros y pacíficos minutos, aspirando el humo de la marihuana y relajando nuestras mentes de tanto estrés por la jodida Navidad. Que los regalos. Que la cena de Navidad. Que hay que hacer todas las putas cosas en familia. !Y no olvidemos los putos villancicos! Pero ahora, en este momento, eramos solos nosotros tres en este jodido mundo blanco que era Forks.

—¿Saben? Capo apareció.

Sentí dos pares de ojos fijos sobre mi.

—¿Es que ese cabrón aún no entiende? —Tink tenía el ceño fruncido. Me encogí de hombros ante su pregunta y cerré mis ojos— ¿Hizo algo?, ¿te dijo algo?

—El muy cabrón estaba hablando con Floyd —empuñé mis manos recordando el momento. Me daba rabia tan solo pensar que él había estado cerca de mi renacuajo, aún y cuando en el pasado también se habían conocido, pero al ahora saber todas las jodidas cosas que pasaron, la maldito historia detrás de todo, no lo quería cerca de mi bebé, ni a él ni a su familia—, le trajo un regalo de Navidad, un puto regalo, ¿pueden creerlo?

—Supongo que quemaste lo que trajo ese cabrón.

Me encogí ante las palabras de Tink porque claramente no lo había hecho.

En realidad, lo había puesto bajo el árbol junto a los otros.

—¿Nena? —Grizz me miraba esperando alguna respuesta de mi parte.

Jo-der, ¡Isabella!, ¡lo guardaste! —el grito exasperado de Alice me hizo encoger un poco en mi lugar—, no puedo creer que hayas guardado el regalo que trajo ese hijo de puta para nuestro bebé, ¡deberías haberte deshecho de él, con un demonio!

—No pude hacerlo, ¿está bien? —me exasperaba saber que me estaba volviendo toda una maldita blanda, estaba segura de que la influencia de Edward tenía que ver en esto— Joder, si hubiera sido antes probablemente le habría metido el regalo por el culo al cabrón ese, pero… ¡me dio pena!, ¡sentí lástima por él!, ¿pueden creerlo?

—Eso es parte de ser un ser humano, hermana.

Lo que me faltaba.

Joder, claro que sí.

No todo podía ser perfecto en esta vida, y mucho menos para nosotros, ¿verdad?

¡¿Acaso tú, niño Jesús, aún ni siquiera es tu maldito cumpleaños y no te aburres de jodernos la vida?!

Renesmee estaba de pie frente a nosotros con los brazos cruzados sobre su pecho, tenía una jodida mirada asesina en su rostro, si no fuera mi hermana pequeña estaría cagadísima de miedo, lo juro, probablemente me habría meado encima o algo, la mocosa daba miedo. Miré a Grizz quién se encogió de hombros y siguió en lo suyo, el grandulón ya tenía sus ojos más pequeños de los normal y un poco rojos, miré a Tink luego, y ella estaba, bueno, en otro mundo, creo que estaba atrapando los copos de nieve que caían. Era jodidamente gracioso de ver, los copos caían y ella intentaba retenerlos en su mano, pero… son copos de nieve, es agua, ¡que alguien le diga que es agua y que se derretirá si lo toca!

Me reí estúpidamente mirando la situación y sin hacer nada al respecto.

Mi atención volvió a Ness cuando chasqueó dos dedos frente a mi rostro.

—¿Isabella?, ¿me escuchas?

—Oh… —pestañeé un par de veces y asentí con mi cabeza lentamente. Demonios, me había pegado lo que fumamos y estaba actuando bajo los efectos en cuestión— sí, te escucho, perfectamente… ¿qué estabas diciendo, hermanita?

—¡¿Dónde está el postre?!

¿El postre?

—¡Para la cena de Navidad!.. Reverendo Cullen me llamó para que pusiera mis ojos en ustedes porque no confiaba en que... —arrugó su pequeña nariz en disgusto— ¿Qué es ese olor tan repugnante? —miró a Grizz que justo había llevado el cigarrillo a sus labios. Renesmee abrió sus ojos de par en par y soltó un pequeño gritito ahogado, algo así como el chillido de un gato— Es… ¿E-Es eso… marihuana? —lo último lo dijo en un susurro, casi como si fuera una palabra prohibida, como si nombrarlo fuera el peor pecado en el mundo.

Grizz asintió con su cabeza y sostuvo el cigarrillo hacia Ness.

—Uh, ¿quiéres?

—¡No! —chilló ahora un poco más agudo— ¡Isabella! —claro, yo era la culpable como siempre. Suspiré y la observé esperando a que me regañara como estaba acostumbrada a hacerlo— ¡No puedo creer que estés haciendo esto!

—Relájate, es solo uno pequeñito —junté mi dedo índice y pulgar para enfatizar lo "pequeño" que era—, no le hacemos daño a nadie, ¡tu no sabes lo difícil que es estar rodeada de los Cullen en estas fechas!, ¡yo tampoco lo sabía hasta hoy!

—¡Te estás drogando fuera de la iglesia de Forks en Navidad!

—¡No! —grité, ella lo hacía sonar todo muy feo— Me estoy relajando fuera de la iglesia de Forks en Navidad, esa sería una manera más correcta de decirlo, ¿no crees? —sonreí inocentemente. Pero joder, esta niña era inmune a todos mis trucos— No le digas a Minino, ¿sí? —hice un puchero, si tenía que caer así de bajo para poder convencer a mi hermanita, iba a malditamente hacerlo.

—Lo llamaré en este instante —Renesmee sacó su móvil y empezó a marcar lentamente.

Ah, joder.

Nessie, vamos, ayuda a tu hermana por una vez en la vida —mi puchero se acrecentó.

—Enana, no nos delates —Grizz junto sus manos en señal de rezo y prosiguió—, prometo ser tu esclavo por una jodida semana —Renesmee alzó una de sus cejas y siguió marcando pero esta vez mucho más lento— ¡Vamos, Tink, es tu turno! —Grizz golpeó en el costado a Tink suavemente con su codo, tratando de llamar su atención, la cual seguí en los copos de nieve.

— Me vale verga —Tink se encogió de hombros—, el gatito es guapo cuando está molesto.

—Tú, perra traidora… —Renesmee abrió sus ojos desmesuradamente. Ah, diablos, había maldecido frente a la iglesia, ¡que putamente pecadora eres B!— Ugh, Ness, anda, dile a tu hermana qué es lo que quieres, ¡lo que sea!

Oh.

Creo que ese fue mi mayor error.

Ese "lo que sea" hizo que mi hermanita, mi santa, pura y casta hermanita, sonriera como el jodido gato de Alicia en el País de las Maravillas. Creo que había apretado algún switch dentro de ella que había traído a la superficie una Ness totalmente distinta, algo así como que su gemela malvada. Renesmee, mi oh-tan-dulce Renesmee, sonrió como Tink lo hace cuando conoce a un tipo con la verga grande. Mi santurrona hermanita sonrió como lo hizo Grizz cuando tuvo su primer jodido trío con dos Barbie Malibú de tetas exuberantes que conoció en California, pero eso no era todo, eran gemelas.

—Yo me encargaré del postre —dijo Renesmee, guardando su teléfono en el bolsillo de su chaqueta. Me apuntó con su dedo índice y entrecerró los ojos—, necesito ayuda con algo esta noche y ustedes me van a ayudar —su dedo nos apuntó a los tres, pusimos nuestras manos en nuestras cabezas como un saludo militar, asintiendo a sus palabras—, y no le dirán a papá ninguna palabra sobre esto.

Asentí, recibiendo el cigarrillo que Emmett me estaba entregando.

Renesmee puso sus ojos en blanco al ver que seguíamos en lo nuestro porque claramente no habíamos aprendido la lección.

—¿Qué es ese algo? —preguntó Tink de la nada, interesada de un momento a otro en las palabras de Ness. ¡Adiós copos de nieve!— Si quieres nuestra jodida ayuda debes decirnos en qué, nena… ¡Oh! —los ojos de la hadita resplandecieron con entendimiento—, ¿acaso quieres hacer algo ilegal?

—¡Somos expertos en eso! —gritó Grizz, sonriendo como un bobo.

—¡No! —chilló Ness. Pero lo que sucedió a continuación nos pilló, nuevamente, de improvisto. Su rostro se tornó de un tono escarlata muy notorio, incluso sus orejas estaban totalmente rojas, por un momento, y al estar jodidamente colocada, lo atribuí al maldito frío que hace, hasta que Ness volvió a hablar, en un susurro esta vez y rápidamente— tengounacita.

—¿Tengo pancita? —Grizz frunció el ceño— Bueno nena yo puedo ayudar con eso, hay unas rutinas de ejercicios que te vendrían de puta madre si quieres bajar esa pancita… que no veo, por cierto, porque eres jodidamente delgada… —su ceño se frunció aún más, mirando fijamente a Renesmee, quién estaba en el punto máximo de la exasperación.

—¡Eso no fue lo que dije! —alzó ambos brazos al cielo y los dejó caer— T… —bufó y volvió a intentarlo— Tengo… T-Tengo una… —hizo un sonido de molestia y pateó la nieve que estaba bajo sus pies— ¡Tengo una cita! —gritó fuerte, tan fuerte que fue lo último que se escuchó porque luego nadie habló.

Jo-der.

La nena tenía una cita.

—Uh, vale… —asentí y me incliné un poco hacia Tink¿escuchaste lo mismo que yo o estamos tan jodidamente colocados que estoy oyendo cosas que no son?

Escuché que tiene una cita —susurró Tink, codeó a Grizz y le habló— ¿escuchaste algo tú, cabrón?

—¿Que tiene pancita?

Alice y yo bufamos, ignorando a nuestro idiota.

—Puedo escucharlos, ¿saben? —pestañeamos inocentemente, haciéndonos los desentendidos— ¡Ugh!, ¡está bien!, ¡no necesito su ayuda! —Ness dio media vuelta, lista para alejarse de nosotros— ¡Sabía que se burlarían de mi!.. —volvió a patear nieve, caminando lentamente lejos de nosotros, sus hombros se hundieron y mi corazón se estrujo.

Aw, que mocosa tan adorable era, joder.

La hermana mayor que llevaba dentro salió a flote.

Dándole la última calada a nuestro, ahora inexistente, cigarrillo, me puse de pie para ir tras ella. Enrollé mis manos en su cuerpo, dándole un fuerte abrazo por la espalda, podía ver de soslayo su rostro sonrojado y las lágrimas que estaba intentando retener en sus ojos. Ella estaba malditamente molesta, Renesmee tenía ese mal de llorar cuando se sentía molesta y/o avergonzada, y creo que en estos momentos estaba sintiendo un poco de las dos. Besé su mejilla sonoramente, lo que la sacó un poco de estupor.

—Hermanita... —su rostro se puso aún más rojo, si es que era posible.

—¿A-A qué va eso?

—Nada —me encogí de hombros—, soy tu hermana mayor, tú eres mi hermanita y, créelo o no, te quiero y te ayudaré en lo que sea —sonreí de oreja a oreja—. ¿Tienes una cita? —su sonrojo se acrecentó—, Tink y yo haremos que te veas de puta madre para esta noche, lo juro por el meñique —levanté mi meñique frente a su rostro, ella entrelazó el suyo con el mío, un tanto confundida por toda la parafernalia—, pero ahora realmente debemos ir por ese postre.

Esperaba de todo corazón que Nau estuviera involucrado en esta "cita"

...

Ness era bastante buena con eso de elegir postres, los chicos y yo estábamos mas inclinados a comernos las cosas que buscar algo perfecto para la cena en realidad, teníamos un hambre asquerosa y el efecto de la marihuana aún hacía mella en nosotros, de hecho, estábamos como en la cima del asunto, recién entrando en el estado zen de la marihuana. Salimos del supermercado sosteniendo unas bolsas con ingredientes en ellas (en realidad, Emmett era el que llevaba las bolsa), al final Renesmee había decidido que ella sería la encargada de hacer el postre, en vez de comprar uno, ya que los que habían no cumplían con sus estándares de perfección. No me quejo, la mocosa cocina de puta madre así que sea lo que sea que vaya a hacer va a quedar yummy. Tink y yo nos estábamos comiendo un paquete de Skittles que habíamos sacado del super sin permiso.

Oops.

No le digas a Renesmee que no pagamos esto.

Come y sonríe, no hagas nada más Tink se veía graciosa intentando masticar los dulces y sonreír al mismo tiempo para lucir inocente.

Cuando llegamos a casa todo estaba en silencio, al fin, creo que ya había pasado el momento de los villancicos y estaba más que agradecida al respecto. Esme estaba en la cocina afinando los últimos detalles de la cena, Nessie entró en el lugar seguida de Grizz que sostenía las bolsas, Tink y yo pasamos de largo hacia el living donde, extrañamente, no había nadie. Nos miramos y encogimos de hombros, tomando asiento en el sofá en el que habíamos estado anteriormente para descansar un poco del viaje. Sentía los ojos pesados, en cualquier momento se me cerraban y me iba al mundo de Morfeo, probablemente los tenía completamente rojos debido a la jodida yerba, bah, también puede ser por la alergia, ¿no? Justo en ese momento Edward venía bajando las escaleras, miré a Tink y abrí mis ojos de par en par.

—¿Están muy rojos?

—Bueno, solo un poco Tink ladeó su cabeza y entrecerró sus ojos—. No, espera, creo que están muy rojos —volvió a ladear la cabeza— ¿Y si los abres un poco más para ver mejor? —intenté abrir mis ojos un poco más pero me era jodidamente imposible— Sip, definitivamente pequeños y rojos.

Joder.

—¿Ya llegaron? —preguntó Edward. Evité mirarlo y asentí.

No era solo porque me iba a delatar si lo miraba de frente.

¡Él seguía usando ese horrendo suéter y yo no me iba a poder aguantar la risa!

Tink soltó una pequeña risita junto a mi y luego carraspeó, cubriendo su boca con su puño. Maldita sea. Ella se iba a largar a reír en cualquier momento y a mi me iba a tomar cero segundos acompañarla. Alcé un poco la vista para mirar a Edward, el tenía la confusión plasmada en su cara, miraba de mi hacia Tink sin entender que diablos pasaba con nosotras. La muy perra de Alice volvió a reír, esta vez mirando a Minino directamente, de verdad, Alice tenía una sonrisa gigantesca en su rostro y solo observaba fijamente a Minino, sin hacer nada más que eso, mirarlo a él y a ese horrendo suéter Navideño.

—Lindo suéter —le dijo, apuntando al feo hombre de nieve que estaba plasmado en lana. Minino le sonrió tímidamente a modo de agradecimiento y Tink hizo un sonido estrangulado con su garganta, era como si la muy maldita estuviera sintiendo algo gracias a mi hombre—, realmente, gatito, creo que eres el único ser humano que puede llevar puesto ese suéter y no lucir tan mal.

—Uh, muchas gracias, Alice. Mamá lo tejió, sé que, uh, probablemente es algo especialTink soltó una pequeña risita ante la sutileza de Minino al querer decir que sabía que el suéter era un poco demasiado— pero sé que ella lo hizo con amor para cada uno de nosotros, así que agradezco que alabes sus esfuerzos —y por último, le sonrió dulcemente a la muy maldita.

Tink me miró de soslayo y sonrió triunfante.

¿Acaso estaba ella intentando ponerme celosa?

¿Porque yo no le había hecho ningún cumplido a Minino sobre ese horrendo suéter?

Gatito ella está jugando contigo —entrecerré mis ojos hacia Alice—, en realidad ella piensa que es jodidamente horrible, diablos, ¡hasta yo pienso que lo es!

—Lo sé —él se encogió de hombros restándole importancia—, pero fue lo suficientemente amable para camuflar su disgusto, no como tú —me sorprendí por sus palabras y lo observé fijamente, ahí estuvo mi error. Por un segundo olvidé que tenía los ojos para la mierda, demonios, debería haber llevado algunas gotitas o algo. Edward me observó y suspiró— ¿No que iban por el postre?

—Uh-huh.

—¿Y qué hay con esa cara, cariño?

—Es la única cara que tengo —me hice la desentendida.

—Isabella...

Suspiré y me enterré en el sofá, quedando más pequeña frente a Minino que seguía de pie delante de nosotras.

—¿Lo siento?

Y esta es mi señal para hacer una retirada... —la muy perra de Tink se escabulló, dejándome sola con Minino en la sala de estar.

—Uh, ¿y los niños? —Edward me ignoró espectacularmente y se sentó junto a mi. Joder creo que estaba un tanto paranoica porque estaba sintiendo un temor horrible por lo que me fuera a decir. Digo, no es como si hubiera hecho algo malo, pero para él sería como hacer algo malo, entonces, no se qué demonios esperar de su reacción.

—Los niños están con papá arriba —asentí a sus palabras—, Isabella, ¿podrías, por favor, mirarme? —negué con mi cabeza, me estaba comportando como una cría— ¿Por qué no quieres hacerlo?

—Porque me vas a regañar o algo, qué se yo, por alguna razón estoy jodidamente asustada de lo que me puedas decir en estos instantes.

—Perdón por todo esto —fruncí el ceño a sus palabras, aún sin mirarlo—, sé que probablemente no estés acostumbrada a este tipo de celebraciones en Navidad, no es que a mi me gusten tampoco, pero mamá... —suspiró y continuó— Desde que Grace llegó a casa mamá empezó nuevamente con todas las tradiciones de las que Jasper y yo eramos parte cuando niños, la hace feliz tener tanta gente alrededor, la hace feliz que usemos estos ridículos suéteres —soltó una baja risita— Así que, por favor, cariño, ¿podrías aguantar tan solo un poco más?

Creo que ahí me enamoré un poquito más de él.

Porque claro, yo estaba siendo una perra cuando él solo quería hacer feliz a su mamá y a nuestra nena, y yo como la idiota que era no podía simplemente apoyarlo en ello, obvio que no, tenia que mostrar mi desagrado en el puto rostro, tenía que salir y encontrar un poco de diversión en cosas que no son de Dios, como diría mi querido suegro Carli. Joder, Minino es simplemente tan bueno que sigo pensando que no lo merezco, digo, diantres, porqué alguien como yo se merecería a una persona tan dulce como él, que siempre está pensando en los demás por sobre todas las cosas. Lo escuché tragar audiblemente mientras que una de sus manos se posaba sobre la mía y le daba un suave apretón.

—Amor, ¿e-estás bien?, ¿podrías decirme por qué estás llorando?, ¿fue algo de lo que dije? Si es así, lo siento mucho, te amo, perdóname, ¿sí?

Yo no estaba llorando.

Simplemente tenía un este-jodido-hombre-es-muy-bueno-para-ser-verdad dentro del ojo.

Y mierda, ¿por qué cojones estaba él disculpándose conmigo?

—Isabella, por favor, háblame.

—Te amo —murmuré, sorbiendo mi nariz—, yo definitivamente no estoy llorando y no tienes de que disculparte, bobo, yo soy la que tendría que hacerlo por ser un puto Grinch así que sí, perdón por ser una amargada de mierda, es solo que... —suspiré mirándolo fijamente— ¿Villancicos, bebé?, ¿de verdad? —Edward rió y besó la punta de mi nariz dulcemente.

—¿Algo más que quieras decirme?

—Solo fue un porro pequeñito, ya sabes —sus ojos se tornaron blancos ante mi explicación.

—¿Qué se supone que haga contigo?

—¿Amarme? —sonreí inocentemente y Edward solo volvió a dejar un dulce beso sobre la punta de mi nariz.

—Siempre —sonreí ante su respuesta, pero la sonrisa se borró inmediatamente de mi rostro cuando noté la expresión contrariada en el suyo. Minino tenía esa expresión en su rostro que me decía que quería decirme algo pero no estaba muy seguro como. A veces creía que él me tenía miedo, que va— Isabella, yo... —empuñó sus manos inconscientemente cuando no pudo seguir.

—Vamos, Minino, sabes que puedes decirme lo que sea, ¿no?

—Si, bueno, me gustaría que tu también hicieras caso de tus consejos —ladeé la cabeza un tanto confundida ante sus palabras—. Isabella, sabes que puedes decirme lo que sea, ¿no? —asentí lentamente, aún sin entender del todo por qué me estaba devolviendo mis propias palabras— Entonces, cariño, ¿por qué no dijiste nada sobre ese tipo?

—¿Ese tipo?

Ese tipo —su voz salió más dura esta vez, ahí fue cuando algo hizo clic en mi cabeza—. Los vi de casualidad por la ventana cuando fuiste por Floyd y Grace, sé que ese obsequio que está ahí —apuntó el regalo que se encontraba bajo el árbol— fue algo que trajo ese tipo —Edward suspiró y pasó sus manos por su cabellera, como hacía cada vez que estaba frustrado—. Yo entiendo que él es su familia...

Capo no es su familia, Edward —mis palabras salieron con algo más de brusquedad, joder, pero es que no podía tener la palabra familia y Russo en una misma oración, no cuando se trataba de mi renacuajo—. Perdón por no hablarte de ello, yo solo no quería preocuparte, pero está bien —posé mi mano sobre su brazo y le di un suave apretón—. Russo no volverá a tocar nuestras pelotas, y definitivamente no volverá a acercarse a nuestros niños. Si acepté ese regalo fue porque... —suspiré y me encogí de hombros— Supongo que el espíritu Navideño se apoderó de mi y quise hacer la buena acción del día... ¿Estaría mejor si me deshiciera de él? Sabes que puedo hacerlo si obtengo un sí de tu parte.

Minino abrió sus verdes ojos horrorizado.

—¡No! —dijo abruptamente— Yo no quiero eso, no podría, es Navidad... —dejó caer su cuerpo contra el sofá y cerró los ojos, su cabeza reposando en el respaldo— Me molesta saber que ese tipo estuvo cerca de ustedes, nada más.

Sonreí porque claro que eso era lo único que le molestaba.

Minino, tú sabes italiano, ¿cierto? —asintió con su cabeza, sus ojos aún estaban cerrados— ¿Qué significa "amerò sempre"? —abrió sus ojos de un sopetón y frunció el ceño, observándome— ¿Qué?, ¿es algo malo?, ¿es que acaso ese hijo de puta estaba insultando a mi madre o...

—Siempre te amaré.

Rodé mis ojos.

—Eso lo sé, Minino, no es necesario que me lo digas —Edward rió y negó con su cabeza.

—No, cariño, me refiero a que ese es el significado de la frase por la que me preguntas —mis mejillas se tornaron rosa y creo que eso no le gustó mucho a mi pequeño gatito— ¿Por qué te sonrojas? Fue ese tipo, ¿no? Él te dijo eso, por todo lo santo ese cabrón... —la verdad es que nunca me esperé escuchar eso de Alec, ni en un millón de años, las vueltas de la vida, ¿huh? Pero estaba aún más asombrada porque Edward había usado la palabra con "c".

—Tú acabas de maldecir en Navidad.

—No lo hice.

—Si lo hiciste, Edward Cullen, acabas de decir la palabra con "c" en plena Navidad —mordí mis labios intentando contener la sonrisa— ¿Qué diría el reverendo Cullen si supiera acerca de esto? Él estaría muy decepcionado de su lindo gatito.

—Papá probablemente diría que es la culpa de pasar tanto tiempo junto a ti.

Reí porque, joder, Edward estaba completamente en lo cierto.

...

Charlie llegó a eso de las nueve en compañía de Sue, quise hacer un comentario al respecto, una bromita, pero la mirada asesina que recibí de mi progenitor fue suficiente para entender que él era quien tenía un arma en su posesión y no dudaría en usarla en contra de su propia hija si decía algún jodido comentario desubicado, como podía haber ocurrido. Así que me aguanté las ganas, como la buena niña que soy. Esa era yo, Alice no pensaba lo mismo y así lo hizo saber una vez estuvimos todos reunidos en la mesa del comedor para comenzar con esta dulce cena Navideña que se transformó en un caos total cuando mi querida Tink le hizo una pequeña pregunta a papá.

—Entonces, Charllie, ¿qué tiene ella que no tenga yo?

Papá estaba justo tomando de su copa de vino cuando Tink lo sorprendió con esa pregunta, además de apuntar despectivamente a Sue con su barbilla. El vino casi salió disparado de su boca al escuchar a mi amiga. Quise reír tan fuerte pero, diablos, yo no iba a meterme en esto. ¡Que conste que yo me había comportado!

—Supongo que tú eres Alice —murmuró Sue, sonriendo dulcemente—, he escuchado mucho sobre ti.

— Es Tink Tink llevó un pedazo de pavo a su boca y continuó—, y yo no he escuchado tanto de ti, si somos honestas.

—Campanilla... —el tono de advertencia en la voz de papá habría hecho que Renesmee y yo calláramos en un segundo, pero claro, estamos hablando de Tink aquí, ella no se iba a callar con eso, es más, creo que la encendía que papá le hablara de ese modo, ew.

—Está bien, Charlie —Sue limpió su boca lentamente con la servilleta que estaba a su costado, sus ojos se posaron sobre papá y volvió a sonreír—, ella está preocupada. Eres el padre de su mejor amiga...

—Hermana.

Hermana —corrigió Sue ante la interrupción de Alice. Puede que el alma se me haya ablandado un poco al escucharla llamarme así—, es normal que esté preocupada sobre que clase de persona es la mujer que ahora es su compañera —los ojos de Sue, casi tan dulces como los de mamá Swan eran, se posaron sobre Tink esta vez, y creo que ni esa perra pudo resistirse al aura maternal que esa mujer desprendía— Quiero a Charlie, lo suficiente para querer nada más que su felicidad, y si esa felicidad es algo en lo que yo puedo aportar, no habrá manera de que desaparezca de su lado.

Todo quedó en silencio por unos segundos que parecieron horas.

Renesmee tenía las mejillas arreboladas al igual que Minino al escuchar esa confesión de amor.

Esme y Carlisle se miraban empalagosamente, tanto que casi me dio diabetes.

Tink carraspeó y desvió la mirada.

—Si, bueno yo también quiero a Charlie... para mi.

—¡Y amén por eso!

Carlisle interrumpió lo que podría haber venido a continuación alzando su copa de vino al aire, haciendo un brindis por vaya a saber Dios qué cosa.

Todos le siguieron alegremente, incluso los mocosos alzaron sus vasos con jugo de frutilla al aire.

La cena terminó en un abrir y cerrar de ojos, creo que me dediqué a comer el noventa por ciento del tiempo, después del numerito de Tink todos se habían enfrascado en pequeñas charlas, era un ambiente bastante ameno. Alice tiraba uno que otro comentario que Sue respondía sin inmutarse, Jasper las observaba riendo mientras que papá estaba cada vez más rojo por las ocurrencias de mi hadita. Renesmee y Edward también estaban en su mundo, hablando de cosas de niños buenos a las que no les puse atención. Emmett tenía una de sus manos sobre el abdomen de Rosalie, estaba haciendo como que le hablaba al bebé desde su panza, sonreí por inercia, mi osito sería uno de los mejores padres que puedan existir. Joder, me sentía un tanto abrumada por las escenas que tenía frente a mi, todo se veía demasiado perfecto para mi salud mental. Un tirón en la manga de mi suéter negro hizo que desviara la vista, observé a la personita que estaba demandando mi atención con una sonrisa.

—Mami, ¿ya está por venir Santa?

Mi pequeña Weasley me miraba con sus ojitos verdes atentamente, se veía completamente adorable en un vestido todo pomposo color rojo, con vuelos en blanco y dos coletas que enmarcaban su regordete rostro a la perfección. Su cabellera naranja había crecido un poco después de ese fatídico día en el que habíamos ido a la peluquería, por lo que sus bucles estaban más marcados aún.

—Aún no pequeña, recuerda que Santa viene por la noche, cuando tú y el bravucón —apunté a Floyd que comía el postre hecho por Renesmee alegremente— estén durmiendo, por eso debemos dejarle un vaso de leche y un poco de ese pastel que tía Nessie preparó, ¿no crees? Ser tan panzón y venir de tan lejos debe causar hambre.

—¿Y para los renos?

—Los renos —fruncí mis labios—, bueno... el jardín delantero está lleno de pasto...

—¡Pero ahora hay nieve!, ¿y si los renos no pueden encontrar el pasto bajo la nieve?, ¿se morirán de hambre? —los ojos de Grace se abrieron con terror— ¡No podemos dejar que eso pase, mami!, ¡ellos también vienen de muy lejos y con hambre! —su pequeño ceño se frunció levemente— Mami, ¿los renos comen pasto?

Ah, joder, ¡¿cómo iba yo a saber eso?!

Piqué el costado de Edward con unos de mis dedos para llamar su atención.

Minino, ¿qué comen los renos? —su rostro confundido me causó ternura, porque aunque no entendiera por qué mierda estaba yo haciéndole esa pregunta él me respondió de todas maneras.

—Ellos comen... hojas de sauce y algunas hierbas —ladeó su cabeza en un gesto bastante adorable, juro que podía comérmelo a besos en estos momentos—, para buscar su comida ellos arañan la nieve con sus pezuñas delanteras hasta encontrar su alimento...—le di un pulgar arriba por ser una enciclopedia andante y me giré hacia nuestra pequeña.

—¿Escuchaste, cariño? ¡Ellos no morirán de hambre!

Grace sonrió abiertamente y alzó sus manitas al aire.

¡Yay!

...

—Renesmee, joder, ¿puedes dejar de moverte?

—¡No!, ¿qué es eso, Isabella?, ¿por qué estás acercando esas pinzas a mis ojos?, ¡me vas a sacar los ojos!

—¡Juro que si no dejas de moverte es exactamente lo que haré!

Yo no quería sacar sus ojos, simplemente quería encrespas sus pestañas.

Renesmee estaba sentada frente a mi con toda la disposición del mundo, se suponía, para que la maquilláramos para su cita. La cría nunca había tomado un maldito labial en su vida, ¿delineador de ojos?, ¿qué es eso?, ¿se come? Alice y yo estábamos intentando ayudarla para que luciera maravillosa en su primera cita, pero si ella no dejaba de moverse como un maldito gusano nadie iba a salir ganando en esto. Eran las once de la noche y la tercera edad, a.k.a. los Cullen, papá Swan y compañía, habían vuelto a sus respectivos hogares, con la promesa de que mañana abriríamos los regalos todos juntos. Grace y Floyd ya estaban descansando en los brazos de Morfeo, no sin antes dejar un vaso de leche y un trozo de pastel de chocolate, cortesía de Ness, en la mesa de centro que estaba justo frente al árbol de Navidad, claramente para el viejo panzón. Edward, Emmett y Jasper estaban haciéndole compañía a la cita de mi hermanita que gracias a su nerviosismo había llegado un poco, demasiado, antes de la hora acordada, y, por alguna extraña razón, Rosalie había acabado con nosotras en la pieza matrimonial.

—¡¿Qué es eso?! —Renesmee chilló al ver que Tink acercaba algo a su ojo derecho.

—¿De verdad no sabes lo que es un delineador de ojos?, ¿dónde has vivido todo este tiempo, bajo una roca? —Tink intentaba por todos los medios poner delineador negro en los ojos de mi hermanita, ojos que se cerraban cada vez que la punta del lápiz se acercaba— ¡Juro que usaré fósforos y cinta adhesiva si no dejas los ojos abiertos, maldita sea!

—Ustedes... —Rosalie negó con su cabeza y suspiró derrotada— Son un desastre, ella parece Ozzy Osbourne (1).

Puede que la rubia tenga un poco de razón en eso.

Alice resopló indignada y le entregó los utensilios a Rosalie.

—Bueno, hada madrina, ¡haz tu jodida magia!

—Puedo hacer algo mejor que... esto —la muy zorra apuntó despectivamente al arduo trabajo que Alice y yo habíamos hecho—. Ella no es como ustedes, Renesmee debería usar otro tipo de colores, así como...

Ugh, por favor no lo digas...

Rosado... —reí un poco cuando Tink gimió dolorosamente, como si escuchar esa palabra le causara algún daño a su persona— Colores pálidos, algunos rosas y blanco, también pueden ser cafés —Rosalie comenzó a jugar con el rostro de mi hermanita, aplicando unas cuantas capaz de maquillaje por aquí y por allá, utilizando una paleta de colores cálidos que, siendo sinceras, se veían mucho más armoniosos en el rostro de Ness. Alice y yo nos quedamos un poco prendidas viendo como trabajaba Rose en el maquillaje de mi hermana, ella era una verdadera artista en esto. Cuando hubo terminado, Renesmee simplemente brillaba. Sus labios estaban cubiertos de un leve rosa que los hacía ver casi naturales, el rubor de sus mejillas combinaba a la perfección con el sombreado de sus ojos. Ella lucía demasiado bonita y yo no iba a llorar de orgullo, claro que no—. Ahora, luces hermosa.

La enorme sonrisa en el rostro de mi hermana pequeña me dijo que le había encantado.

—Muchas gracias —murmuró tímidamente, el sonrojo artificial intensificándose cuando sus mejillas se colorearon naturalmente.

—No hay de que, linda —Rose se puso de pie y caminó hacia los atuendos que estaban sobre la cama—, ahora nos queda la vestimenta, ¿si?

Decidí abandonar la habitación silenciosamente cuando la rubia y la hadita se pusieron a discutir sobre el vestido negro y el rosa pastel.

Al bajar la escalera me encontré con otra situación.

La cita de mi hermana estaba sentada entre Edward y Emmett, luciendo un traje de color negro, con corbata y todo, y peinado perfectamente hacia atrás. El crío vestía bastante prolijo, lo que me causo mucha gracia, y es que alguien como él luciendo así era algo digno de ver. Jasper, por alguna razón que desconocía, estaba jugando el papel del policía malo, paseándose frente a los muchachos que estaban en el sofá, algo decía que hacía que las mejillas del chico se tornaran cada vez mas rosa, de hecho, Minino también se veía un poco acalorado por el asunto.

Cuando supe que Nahuel era la cita de Renesmee quise hacer un baile de la victoria mental.

¡Yo no tendría problemas aceptando al niño en la familia, de verdad!

—...Pero sobre todo, tienes que ser un caballero —ese era claramente Minino hablando—. No es no, nunca hagas algo en lo que ella no esté de acuerdo, ¿está bien? Todo parte con el respeto —juro que vi a Cobain rodando los ojos incluso y cuando estaba de espaldas a mi—. Renesmee es una niña muy especial, ella ya es parte de mi familia, por lo que espero que cuides de ella como yo lo haría.

—Claro que sí, doctor Cullen —Nau asintió a las palabras de Minino, él lo miraba como si fuera un gurú de las citas.

—Que va, cabrón, las chicas solo quieren una cosa y esa es... —Cobain movió sus cejas sugestivamente e hizo un movimiento de caderas que casi me causó arcadas.

—Tú me das asco —le di un zape en la cabeza a Jasper cuando pasé junto a él—, y tú eres una cosa muy linda —Minino claramente se había ganado un beso por ser tan malditamente maravilloso— Escucha a gatito, te juro que ganarás más que haciéndole caso al idiota este... —miré a Cobain e hice un sonido de disgusto— De verdad, que-puto-asco.

—Ahora —Jasper bufó—, antes disfrutabas de este puto asco, ¿acaso no lo recuerdas, B? Yo te haría recordarlo encantado.

—Yo voy a partir tu cara, hermano —Minino sonrió con falsa dulzura a Jasper, quien le respondió de la misma manera.

—Púdrete, santurrón —y levantó su dedo medio.

—Mocoso, esta vez debo decir que estoy del lado de Alf aquí —Grizzly puso su mano sobre el hombro de Edward—, hay mujeres y mujeres en el mundo y cada una de ellas tiene distintos gustos, la nena parece ser de las que les gusta las flores y esas mierdas, así que esta vez te haría bien si escuchas a tu lado bueno —Emmett sonrió y apuntó a Cobain con su dedo pulgar—, ese demonio de ahí te llevará al puto infierno.

Cobain abrió la boca indignadamente sin poder creer lo que Grizz estaba diciendo.

—Tú... —Jazz apuntó a Emm con su dedo índice acusadoramente— ¿te estás convirtiendo en un marica?

—No —Grizz sonrió abiertamente como un niño pequeño—, solo estaba pensando —su ceño se frunció levemente— ¿qué pasaría si el pequeño bollito que mi Ángel lleva en su panza es una nena? Yo definitivamente no querría que un cabrón como tú pusiera sus garras en ella —me derritió la manera en la que Grizz explicó su punto de vista, si hubiéramos tenido esta misma conversación un tiempo atrás, el probablemente ya le habría entregado una caja de condones a Nahuel sin decir nada al respecto. El que ahora utilizara su cabeza pensante era abrumador, normalmente era igual que Jazz y utilizaba esa jodida cabeza que cuelga entre sus piernas y tiene cero sentido común. Grizz apuntó a Minino con su dedo—, en cambio, él es... bueno, algo idiota, pero bueno.

—¡Yo también soy bueno, joder! —Cobain parecía un crío con una pataleta por como estaba despotricando— Solo estaba bromeando — se cruzó de brazos enfurruñado—, ¿que no ven que ahora senté cabeza? Una cosa es ser bueno para una chica y la otra es ser un aburrido de mierda, ¿flores?, ¿de que siglo vienen? ¡Estamos en el siglo veintiuno!, todo-es-sobre-sexo.

—Yo creo que mi hermanita viene del siglo en el que le gustan las flores —le guiñé un ojo a Nahuel quien se sonrojo en el proceso—, mira enano, tu solo... sé tu mismo, si Nessie no estuviera levemente atraída por ti, esta cita no estaría pasando en primer lugar.

Ouch, touché.

—Hay que ser honestos, la niña es un tanto especial, al menos ya no te ve como un delincuente juvenil, algo es algo.

Nau escondió su rostro entre sus manos y soltó un pequeño ruidito ahogado, el pobre se estaba muriendo o algo así.

Intenté recordar si yo estuve así de nerviosa en mi primera cita pero fallé en el proceso.

Ni siquiera recordaba mi primera cita.

Probablemente estuve un poco entonada.

Cuando escuché a los chicos aguantar la respiración (y a Cobain silbar por lo bajo) me di vuelta hacia la escalera por la que había bajado recientemente. La sonrisa en mi rostro no se podía borrar, joder, Guasón quién. Renesmee estaba en la cima de la escalera luciendo completamente hermosa, ella llevaba un vestido negro y encima de este una delgada chaqueta de color rosa pastel que hacía juego con su maquillaje y los accesorios que llevaba. Se podía ver claramente que Alice y Rosalie habían llegado a un mutuo acuerdo sobre que colores utilizar en Ness, y por sus rostros llenos de orgullo supuse que ambas estaban satisfechas con su trabajo. Miré de soslayo a Nahuel y jodido niño del demonio, yo podía apretar esos cachetes que tiene de lo adorable que se veía observando a mi hermanita como si fuera la cosa más bella que existiera en este mundo. Renesmee bajó la escalera y se detuvo frente a Nahuel, jugando con sus manos nerviosamente y la mirada fija en sus negros zapatos. El chico estaba igual o más nervioso que ella, era una escena jodidamente graciosa de presenciar, pero, por una vez en mi vida, me comporté como una buena hermana mayor y decidí que era hora de intervenir.

—¿No es hora de que vayan yendo? digo, ya es casi medianoche...

—¡S-Sí! —Nahuel rió nerviosamente— Uh, Renesmee... —sus ojos se posaron en Nessie una vez más y suspiró como el crío enamorado que era— Te ves completamente preciosa —él acercó su mano renuentemente a las de mi hermanita y les dio un suave apretón. Juro que podía ver todas esas mierdas que salen en los anuncios de San Valentín, el bebé en calzones, corazones por doquier, unicornios, cualquiera de esos malditos adornos cursis, nómbrenlo y también estaba ahí, rodeándolos en su mundo de azúcar.

¡¿Por qué carajos no estaba sacando fotos en estos momentos?!

Me sentía como una mamá entregando la mano de su retoño en matrimonio.

Los chicos se fueron a su tan esperada cita, puede que haya soltado un pequeño gritito de emoción cuando Edward cerró la puerta de entrada, y puede que mi hombre me haya mirado un tanto sorprendido por mi gesto. Vale, yo estaba soltando grititos como esas tipas bimbo de las que con Tink nos burlábamos sin parar, joder, joder, qué carajos me estaba pasando últimamente. Hice como que cerraba mi boca con un cierre y Minino rió, entendiendo a la perfección que no quería ninguna palabra al respecto por mi comportamiento. Regresamos a la sala de estar donde estaban todos, Rosalie y Grizz sentados en el sofá de dos cuerpos, Tink sentada sobre las piernas de Cobain en el sofá individual. Era un tanto... extraña, la escena que tenía frente a mi. Si bien en el pasado con mis mosqueteros habíamos tenido muchos enamorados en carretera, esto era completamente distinto. Creo que por primera vez en eones, parecía que finalmente pertenecíamos en un lugar, en un grupo, en algo.

Y ellos se veían felices.

¿Qué tan malditamente genial era eso?

—Alice y Jasper tienen sus ojos puestos en mi colección —susurró mi gatito, observando a la parejita con los ojos entrecerrados. Su colección de vinos, regalos que le hacían los padres de sus pacientes de vez en cuando a modo de agradecimiento—. Mira, Alice está cubriendo con su pierna el brazo extendido de mi hermano, creyendo que no puedo ver que quiere sacar una de mis reservas.

—¿Serás tacaño en Navidad, gatito?

—Pero esa es mi colección —estuve a nada de arrastrarlo a nuestra pieza por el jodido puchero que me hizo—, esos vinos son buenos, cariño, ¿de verdad crees que Jasper puede diferenciar entre un vino de buena sepa y vinagre?

—Eres bastante cruel con tu hermano, Edward Cullen — reí mientras acariciaba su mejillas con mi mano. Me di la vuelta y carraspeé para llamar la atención de Bonnie y Clyde (2)—. Ustedes dos, ¿podrían, por favor, dejar de romperle las pelotas a mi hombre aquí queriendo robar uno de sus preciados brebajes mágicos? Está por darle un aneurisma.

—Hermanito, ¿por qué carajos eres tan jodidamente tacaño?, ¡es Navidad!, ¡hay que celebrar!

—Concuerdo con el idiota aquí, ¿nunca has oído la frase "sin alcohol, no hay diversión" gatito? —Tink movió sus pestañas exageradamente, otra de sus sucias artimañas para engatusar a mi hombre— Todavía nos queda un poco de plantita mágica de todas maneras, así que elige. O es el vino, o es lo otro —Minino suspiró y negó con su cabeza lentamente.

—¿No pueden simplemente estar un día en paz?

Solté una sonora carcajada por la angustia en su voz.

—¿Dónde está la diversión en eso? —le contestó Alice, sin dejar de sonreír.

Edward desistió inmediatamente, estaba claro que no podía hacer entrar en razón a Tink.

No es como si me estuviera quejando.

En realidad, me vendría jodidamente genial una copa (o una cuantas) de vino en estos instantes.

—Ángel, juro por la garrita que solo beberé una copa —Grizz tenía la mano en el corazón mientras le hacía esa promesa a Rosalie, su otra mano estaba en el aire, dedo meñique arriba. Rose frunció los labios sin creer del todo las palabras del grandulón, y siendo honestas, yo tampoco le creía mucho. La rubia no pudo resistirse a los ojos de cordero degollado que Grizzly tenía, terminó cediendo y aceptando una promera que tenía todas las de ser incumplida—. Si tomo más de una copa, que me castren.

—Grabaré eso.

Grizz tragó visiblemente.

—B-Bueno... una promesa es una promesa.

...

Grizz iba en la segunda botella de vino.

Rosalie estaba jodidamente molesta y mi osito no encontró nada mejor que cantarle una canción para apaciguar la ira de Medusa (3). Él tenía apoyada una rodilla en el suelo y su cabeza estaba prácticamente pegada a la panza de Rosalie, creo que le cantaba al bebé, algo como que perdonara a su papá el borracho. Rose lucía un tanto contrariada, creo que no sabía si estar molesta o encontrar el momento dulce. Si me preguntaban, yo encontraba que era una escena malditamente graciosa.

—Emmett...

—Rosie, Rosie, mi Ángel, estoy teniendo una charla muuuuy pro-activa con nuestro bollito Grizz volvió a apoyar su oreja contra la panza de Rosalie, trayendo un nuevo sonrojo al rostro de la rubia, quien cubría su rostro para disimular la vergüenza que le ocasionaba el actuar del grandulón—. Entonces, ¿eres nene o nena? —de repente, Emm se cubrió la boca rápidamente— Lo-siento, aún eres muy bollito para saber eso. Mamá y papá te amaran aunque seas... lo que sea... que quieras ser. ¡Te amaré incluso y si vienes con la pija corta como Cobain!

—¡Púdrete, cabrón! —Jasper, que ya estaba medio muerto sobre el sofá, salió de su estupor con la sola mención de su nombre, y luego volvió a caer knock out contra el respaldo del sofá. Alice rodó sus ojos cuando los, para nada suaves, ronquidos de Cobain se escucharon por la sala de estar.

—¿Estás grabando todo esto?

—¡Demonios, sí! —chilló Tink, quien también iba casi por la segunda botella— Y también tengo a esa preciosura —apuntó a Minino que estaba junto a mi cabeceando, sus mejillas estaban arreboladas debido al alcohol, creo que el había tomado casi tanto como los chicos—, ¿no quieres hacer un cambio de hermanos?

—No, quédate con el pija corta —Edward se removió, apoyando su cabeza en mi hombro y soltando un suspiro— ¿Estás bien, Minino?

—Mhmm... —masculló algo más en un idioma medio alien que no logré identificar. Su labio inferior estaba sobresalido, su cabello estaba enmarañado y el leve rubor en su rostro lo hacía ver jodida y absolutamente adorable. Si fuera un pedazo de chocolate ya no quedaría nada de él. Intenté quitarle la copa media llena que aún sostenía en su mano pero bufó sonoramente y la alejó de mi con torpeza— Es mía.

—Si, bebé, si sé que es tuya, pero estás por derramarla y...

Nope —murmuró, atrayendo la copa a su pecho—, es mía —la voz de niño pequeño que estaba empleando era material seguro de burlas porque Minino simplemente odiaba que lo molestara recordandole su comportamiento en sus estados de borrachera y obvio que yo amaba molestarlo, era como mi hobbie preferido. Edward me miró con sus ojos un tanto adormilados y sonrió dulcemente—, tú también eres mía.

No pude aguantarme más y tomé su rostro entre mis manos para dejar un sonoro beso en sus labios borgoña.

—Hey Tink... —me giré a mirar a mi amiga que aún sostenía su celular en el aire— ¿grabaste eso?

—¡Todo está aquí guardado!

Yo iba a tener mucho material para molestar a mi lindo gatito.

...

La mañana siguiente fue el momento de abrir los regalos. Minino estaba con una resaca de puta madre, pero él se forzaba a decir que "todo estaba bien" para parecer un chico rudo, aw, como si yo no supiera lo que era una jodida resaca. Tink y Cobain ni siquiera se molestaron en levantarse del sofá en el que habían pasado la noche. La familia comenzó a llegar para abrir los regalos a eso de las diez de la mañana, lo encontré una jodida falta de respeto porque ojalá y poder dormir hasta, mínimo, las dos de la tarde. Los padres Cullen intentaron despertar a Jasper para que se uniera, pero creo que recibieron un gruñido como respuesta. Nosotros ni siquiera nos dimos el lujo de cambiarnos de ropa, quedando en nuestros pijamas porque nos daba la puta gana. Los niños eran los más entusiastas por los regalos que estaban bajo el árbol, eran todos prácticamente para ellos. Había logrado conseguir una consola de Play para reemplazar la que habíamos perdido en la maldita inundación de la casa de papá, los ojos de Floyd brillaron con completa alegría cuando vio la nueva consola de videojuegos. ¡Y eso que aún no le mostrábamos su nueva habitación! Estaba extasiada pensando en la expresión que tendría mi renacuajo al ver como había quedado su nuevo cuarto, habíamos decidido con Edward que una vez que estuviéramos los cuatro solos en casa (en paz, como debía ser), le mostraríamos a Floyd su nueva habitación.

Así se nos fue la mañana entre tanto regalo.

A eso de las doce ya no quedaba nadie más en casa, aparte de nosotros.

Charlie antes de irse mencionó algo sobre Renesmee y cómo esta no había llegado a casa.

¿Acaso Nahuel de verdad le había quitado su tarjeta V a Renesmee?

Yo podría patear su trasero.

—¿Crees que le guste? —Minino apoyó su mentón sobre mi hombro mientras me abrazaba por la espalda— ¿Y si no?

—Le va a gustar, es mi enano, lo conozco. Él va a amarlo —le guiñé un ojo y tomé su mano, guiándolo hacia donde se encontraban los niños. Grace y Floyd estaban en pijamas jugando en el nuevo Play de mi enano. Ambos retoños nos miraron cuando llegamos donde se encontraban— Hey renacuajo —desordené el cabello de mi enano—, papi y mami aún tienen un regalo más para ti.

Grace hizo un puchero. Solté la mano de Minino para tomar a mi princesa en brazos.

—¿No hay uno para mi, mami?

—Es que... es algo que tú ya tienes, princesa —toqué la punta de nariz causando una pequeña risita—, y Floyd no. Estoy segura de que estarás igual de feliz al ver la sorpresa que le tenemos al renacuajo, ¿quieres que te diga que es? —Grace asintió fervientemente y Floyd bufó, diciendo que era una "injusticia", palabra que probablemente había aprendido de MininoFloyd tendrá su propio cuarto —susurré al oído de mi nena. Grace abrió sus orbes esmeralda de par en par y cubrió su pequeña boca con ambas manitas para amortiguar la risa que quería salir de sus labios.

Edward tomó a Floyd de la mano, y yo seguía sosteniendo a Grace en mis brazos.

Nos dirigimos al segundo piso, donde había una puerta que tenía un enorme listón de regalo color verde.

Floyd miraba intercaladamente de Edward y a mi, sin saber qué hacer.

—Vamos campeón, abre tu regalo —Minino le dio un suave empujoncito para que fuera a abrir la puerta.

Me enternecía completamente ver a mi niño tan tímido siendo que normalmente era una bola de energía. Abrió la puerta lentamente con sus ojitos cerrados, hasta que al fin ésta estuvo abierta de par en par, dejando a la vista el nuevo cuarto. Era una habitación bastante simple, con las paredes verdes y uno que otro motivo de dinosaurio, la cama estaba en el centro, ésta también tenía motivos de dinosaurios que combinaban con el verde de la habitación. Floyd estaba de pie en el marco de la puerta mirando todo con asombro en su rostro. Creo que incluso me estaban dando ganas de llorar, solo un poco. Floyd nunca había tenido un cuarto para él en realidad, si bien nunca nos faltó un techo bajo el que dormir, mi enano a fin de cuentas nunca tuvo ese lugar en especial solo para él. Eramos una especie de grupo nómade, por lo que tener un lugar fijo para llamar propio no era algo que estuviera en nuestro vocabulario. El haber podido hacer todo esto era gracias a la ayuda de Edward mas que nada, estaba agradecida de corazón por todo lo que él hacía por mi niño.

Nuestro niño.

—¿E-Es mío, mami?

—Todo tuyo corazón.

¿Eward? —Floyd miró a Minino por entre su flequillo, luciendo avergonzado— ¿Puedo decirte papi por siempre ahora? Minino era el que parecía que iba a llorar ahora, lo juro, sus verdes ojos estaban cristalinos. Carraspeó para aclarar su garganta y se agachó a la altura de Floyd, removió su flequillo dulcemente con su mano y le sonrió.

—Claro que si, campeón —Floyd no lo dudó y se lanzó a los brazos de Edward sin pensarlo, dándole un fuerte abrazo que fue correspondido de igual manera. Grace, que miraba la escena aún en mis brazos, apretó sus pequeños bracitos que estaban alrededor de mi cuello aún más y dejó un baboso beso en mi mejilla, el cual recibí gustosa porque joder, mi princesa era un dulce.

—Te quiero, mami.

—Yo también te quiero tesoro —fue mi turno de besar su mejilla ahora. Me agaché con la nena en brazos para quedar a la altura de mis hombres, dejando a Grace sobre sus dos pies abrí mis brazos hacia Floyd—. ¿Qué?, ¿para mamá no hay un abrazo? —mi enano se zafó del agarre de Edward rápidamente y se tiró a mis brazos, llenando mi rostro de pequeños besos que disfruté como los mil demonios.

—Te amo mami, mucho, mucho, muuucho.

Aw, mami también te ama renacuajo.

El día podría haber terminado ahí.

Un final feliz para todos.

Pero obvio que las cosas no pasaban así, ¿no?

Estaba disfrutando tanto esta jodida burbuja de felicidad con la que ahora era mi familia que estuve a punto de echar todo mi puto dinero dentro del frasco de las groserías para así poder insultar a la persona que osaba a interrumpir mi felicidad tocando el timbre como si trajera todo el jodido dinero del mundo. Cerré mis ojos y conté hasta diez mentalmente, aún abrazando a Floyd, él me calmaba, solo un poco, porque seguía escuchando el puto timbre sonar de fondo y me estaba sacando de quicio completamente. Dejé salir un largo suspiro y solté a mi enano, para ponerme de pie. Minino me miraba cuidadosamente, no sé que cara tendría que él estaba siendo bastante cauteloso conmigo.

—Yo puedo ir a ver quien...

Nope —sonreí falsamente—, mami se encargará de esto, ¿sí?

—¿Estás segura, cariño? —asentí a su pregunta— ¿No habrá sangre en la entrada?

—Nada de sangre en la entrada —rodé mis ojos—, no es como si fuera a salpicar de todos modos, siempre puedo hacer todo meticulosamente.

—Isabella...

—¡Vale!, juro por la garrita que no le haré daño a la peperoni persona que osó a interrumpir este jodiasombroso momento con mis niños.

Antes de bajar la escalera Edward me gritó algo sobre haber visto un juramento por la garrita que había pasado al olvido, él probablemente estaba hablando de Grizzly y su numerito de anoche. Dando zancadas llegué a la entrada principal, realmente yo estaba lista para despotricar contra quien quiera que fuera que estuviera parado al otro lado de la puerta, lo que no esperé fue encontrarme una Renesmee que lucía completamente jodida, digo, realmente jodida. Jodida en todos los sentidos de la palabra. La princesa que había dejado esta casa la noche anterior no estaba por ningún lado, 404 error not found. A Cenicienta se le había acabado el tiempo y su hechizo se había ido a la mismísima mierda. Mi hermanita, carajos, mi hermanita parecía sacada de una película de terror, de esas películas en las que las chicas corren despavoridas por los bosques, rompiendo sus vestidos con las ramas de los árboles, cayendo al fango, y miles de idioteces más. El maquillaje de Renesmee estaba corrido, se notaba a leguas que había llorado prolongadamente, su cabello estaba hecho un desastre, pequeñas ramas y hojas estaban enredadas en él, pero eso no era lo peor. No. No. Mi pequeña hermanita tenía su precioso vestido negro hecho jirones, no había rastro alguno de la chaqueta rosa pastel con la que había salido de casa, estaba descalza y sus medias estaban rotas, podía ver una de sus rodillas sangrar. Sus brazos, los cuales estaban descubiertos ahora, también tenían rasguños y manchas que parecían cardenales que estaban prontos a aparecer.

Mis brazos cayeron muertos a ambos costados de mi cuerpo, di un paso hacia adelante, el miedo apoderándose de mi en un segundo.

¡¿Dónde carajos estaba Nahuel?!

Me acerqué a ella rápidamente y tomé su rostro entre mis manos, pasando ambos pulgares por sus mejillas para quitar los rastros de lágrimas que habían ahí.

—¿R-Renesmee?

Y eso fue todo lo que necesito mi enana para largarse a llorar, arrojando su frágil ser contra mi cuerpo, buscando consuelo. Abracé su tembloroso cuerpo fuertemente, atrayéndola más cerca de mi, si es que eso era posible. Acaricié su espalda con lentitud, las putas manos me temblaban como nunca, seguí acariciando su espalda y cabello, soltando pequeñas palabras de aliento, diciéndole que todo iba a estar bien, que ella estaba a salvo, que por favor dejara de llorar porque me partía el maldito corazón, y que por favor me explicara que carajos pasaba aquí porque no entendía nada y no quería pensar en lo peor.

Yo no quería pensar en lo peor.

Era mi hermanita.

Ella no podía haber pasado por eso.

Y yo iba a matar al hijo de puta que siquiera pensó en poner sus manos encima de la pequeña de los Swan.


(1) Cantante, músico y compositor británico con una carrera de más de cincuenta años de actividad. En sus inicios, fue parte de la formación original de la banda de heavy metal Black Sabbath.

(2) Fueron dos famosos fugitivos, ladrones y criminales de los Estados Unidos

(3) En la mitología griega, era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos.


¿4 años?

¡Casi 4 años!

Y vuelve la oveja arrepentida con el rabo entre las piernas...

¿Cómo han estado?

¿Qué ha sido de su vida?

Supongo que ya deben estar todas grandes, ¿no?, aw.

Lo que es yo, sigo siendo igual de aburrida que siempre, solo que más vieja.

Siendo exactamente las 6.13 am, vuelvo a rectificar que soy una persona de madrugadas, hay cosas que los años no cambian (?)

Yo sé que lo que estoy haciendo es un descaro y probablemente no hay nada que pueda decir a mi favor, así que simplemente subiré esto, esperando alegrar a alguien por ahí que por esas casualidades de la vida se topó con este fic en estos tiempos. Pregunté antes por fb si estaría bien subir un capítulo después de tanto tiempo porque de verdad, de verdad, que pienso que es el colmo, onda, Marina, eres horrible XDDDD. ¿Cómo pasó? No tengo ni la mas puta idea to be honest, solo sé que ayer no tenía nada que hacer y de repente recordé fanfiction, so me puse a leer Forks Ink y ya pues de la nada había escrito 7000 palabras para este capítulo, hasta yo me sorprendí (de hecho, volví a leer fics de Twilight lmao) Estoy bastante entusiasmada a decir verdad, extrañaba mucho demasiado escribir así que ojalá vernos por aquí más seguido *wink-wink* ¡Y obvio que ojalá les guste este capítulo! Esta vez el título del capítulo no tiene mucho que ver con él, pero si con la paciencia que han tenido ustedes conmigo, a eso quería llegar XDDD Y eso, solo me queda disculparme eternamente por la espera, y por favor, no me pregunten sobre los otros fics porque no sé si me alcanzan las musas (que se tomaron una siesta de 4 putos años) para continuar con todo de una, paciencia is the key (?) (insisto, qué descarada soy)

¡Las sigo queriendo mucho, mucho!
Gracias eternas por la espera a todas las que tuvieron fe en que esta oveja volvería.

PD: Me enteré que en el 2016 me gané un award por ser una loser que dejó el fandom por RK kjdvjsddgkj os amo.

PD2: Cualquier cosa (ya sea odiarme por hacerlas esperar o darme amor porque lo necesito, o simplemente decir hola) me hablan por rr, dm, fb, lo-que-sea, ahora estaré rondando por aquí así que veré todo, también volví a recordar la contraseña del fb Lamb'stown así que estaré usandolo igual (ya ven que la edad me tiene con alzheimer ahora y se me olvidan las cosas)

Lamb~