Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola otra vez, otro inicio de semana, y con él, un nuevo capítulo, realmente espero que la historia les esté gustando tanto como a mí, agradezco mucho su apoyo en esta historia, en serio, bueno, sin más, ojalá que el capítulo sea de su agrado, y nos leemos el próximo lunes.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
Una vez que Lily se marchó, Ada apareció por la puerta de la cocina, observándolo bastante seria, tenía días actuando extraño, y no había querido investigar más allá, porque le había prometido a su abuela Andrómeda, cuando se fue, que dejaría de presionar tanto a su hija.
—Dime ¿qué ronda por tu cabecita? –La cuestionó serio.
—Nada, sólo que he notado que pasas más tiempo en casa.
— ¿Eso te desagrada? –Cuestionó sorprendido.
—Para nada, papi, es sólo que me gustaría que pasaras más tiempo conmigo y menos con Lily aquí en la cocina ¿ella te gusta?
—Ah ¿en serio crees que paso más tiempo con ella que contigo?
—No lo creo, es cierto, mi padrino salió más veces a ver cómo iba con mi tarea ¿y tú?
—Tienes razón, cariño, lo lamento, pero no es por lo que tú piensas, pasaré más tiempo contigo.
La mirada miel de Ted fue hasta su hija, que salió de la cocina, nunca esperó aquel reclamo, que era cierto, en todo aspecto, desde que había hecho una tregua tácita con Lily Potter, había regresado cada vez más temprano a casa, pasaba mucho tiempo en la misma habitación en la que se encontrara la pelirroja, sin importar si su hija estaba o no, con ellos.
También tenía que admitir que la chica le gustaba, demasiado para su propio bien, quizás estaba siendo demasiado obvio, por eso la actitud de Ada para con la pelirroja, cada vez un poco más cortante, aunque la joven no se quejaba, seguía haciendo un trabajo impecable.
Salió hasta el salón, donde su hija estaba, jugando con unos muñecos que Sebastian le había obsequiado hacía unas semanas, no se separaba de ellos, obligando a Lily a jugar con ella una vez que sus obligaciones estuviesen terminadas.
Se sentó delante de la niña, sujetó uno de los muñecos y lo movió, para verlo y luego mostrarlo a su hija, que sonrió.
No paró de jugar hasta que notó la hora, era momento de que enviara a la niña a la cama, revisó su teléfono móvil, tenía demasiadas notificaciones, todas laborales, y una que otra personales.
Deslizó todo, no tenía ánimo de pensar en nada laboral, el lunes que regresara a la oficina, entonces lo vería, no había nada urgente, así que esa noche pudo quedarse tranquilamente, observando a la nada, mientras pensaba en la bonita pelirroja que se había marchado hacía unas horas atrás ¿cómo iba a hacerle para librarse de aquellos pensamientos? Sobre todo, de las sensaciones que provocaba en él.
—M—
Lily rió divertida, el chico de ojos azules y cabello castaño hacía unos movimientos divertidos, llamando la atención de la gente a su alrededor, por fortuna, aquel lugar era tan exclusivo, y no tenía permitido el ingreso de cámaras, si alguien era descubierto con una, bueno, las consecuencias no le agradaría para nada.
Los labios de Jarvis Whisp se posaron en su cuello, mientras sus manos la sujetaban de la cintura, acercándola a él, la pelirroja cerró los ojos, pasó sus brazos por debajo de los de él, para sujetarlo de los hombros, se mordió el labio, él tenía la facilidad de lograr hacerla olvidarse de sus preocupaciones.
—Vamos a mi apartamento ¿te parece? –Preguntó.
Ella asintió, había hablado con él, la primera vez que quiso llevar el juego previo a más, se alejó, diciendo las razones por las cuales no irían más allá, y el hecho que no le propusiera matrimonio, fue un gran avance, la mayoría le decía que se casarían después del sexo, pero era bastante obvio lo que buscaban.
Él no, Jarvis simplemente se había recostado junto a ella, a preguntar su opinión al respecto, y una vez que le dijo la razón por la cual prefería salir con chicas, él hizo un trato con ella, avanzarían tanto como ella quisiera, un paso a la vez.
Había avanzado bastante con Jarvis, por lo cual, Audrey lo adoraba cada día más, al inicio, sólo eran besos apasionados, caricias subidas de tono, pero siempre vestidos, después, el sexo oral se unió al equipo, ahora, lo único que estaba ausente en su relación, era la penetración, pero de ahí, había muchas formas de obtener placer sin llegar a eso.
Llegaron al enorme apartamento del chico, que dejó sus cosas sobre el perchero, sus llaves sobre donde iban y se giró hasta ella.
—Dime ¿quieres algo de beber? –Preguntó.
—Cerveza, pero dime ¿te molesta si uso tu baño primero?
—Para nada, adelante –sonrió.
Lily se perdió en el lugar, dejando al varón sacando las bebidas del refrigerador, se asomó cuando pasaron los minutos y ella no volvió, se adentró en su habitación, sonrió encantador, se quitó la ropa y fue hasta la ducha abierta, no perdió tiempo, en cuanto llegó a ella, comenzó a besarla apasionadamente.
La joven quiso alejarse cuando el sonido de su teléfono llegó a ellos, pero el chico la detuvo, se agachó un poco, dejándole sentir a Lily su miembro erecto, antes de sentirlo entre sus piernas, se aferró a él y a esa sensación, tanto que ignoró su teléfono, fue hasta la quinta vez, que ante tanta insistencia, él mismo la exhorto para que atendiera.
— ¿Hola? –cuestionó confundida al no tener el número registrado.
—Lily, ayúdame, por favor, tengo miedo.
La voz de Ada sonaba desesperada, estaba llorando, así que todo el vello de su cuerpo se erizó ante aquello, observó a Jarvis, supuso que su rostro demostraba el temor.
—Ada ¿qué está pasando? –preguntó.
—Hay alguien queriendo entrar –susurró, pero Lily notó el terror de la niña –estoy sola en casa, papá no está, papá no está –repitió casi histérica.
—Voy para allá –comentó –llama a emergencias.
Se vistió tan rápido como pudo, Jarvis ya lo había hecho, la motocicleta era la opción más rápida, se colocó el casco, y su novio condujo tan rápido como si el fin del mundo fuese a alcanzarlos, por fortuna y gracias a la hora pudieron tomar cuanto atajo pudieron, la chica saltó de la motocicleta en movimiento, y aunque se le dobló el pie, la adrenalina estaba a mil por hora, sacó las llaves, notó que la alarma no estaba colocada.
—Ve por la niña –soltó Jarvis –revisaré esta planta, para asegurarme de que no hay nadie –ella asintió, él le dio un beso fugaz y la envió arriba, no sin antes darle algo que tomó de la entrada y funcionaba como arma.
Lily subió despacio las escaleras, con tanta precaución por si había alguien todavía ¿qué Ada no había llamado a emergencias?
—Ada –susurró –Ada, soy yo, Lily –soltó suavemente.
Entró a la habitación de la niña, buscó a oscuras, pero no la encontró, su pecho se agitó violentamente, y el miedo la recorrió por completo, abrió la puerta del closet, y ahí estaba, encogida abrazándose, la luz se prendió de la nada, haciéndole saltar asustada, arrojó el paraguas que no le serviría de nada, y jaló la lámpara sobre el buró.
La puerta se abrió, agitó el objeto para golpear a la persona, pero alcanzo a detener el golpe, su corazón se agitó más al ver a Edward Lupin, no sabía si estaba aliviada de verlo ¿o que era ese sentimiento?
La mano de Lily se estrelló en su mejilla, tan fuerte que se quedó marcada en la piel morena del hombre, que solo frunció el ceño como toda respuesta.
—Es el más grande imbécil de todo Reino Unido ¿sabe eso? ¿Cómo demonios se le ocurre dejar sola a la niña? ¿Qué demonios estaba pensando? ¿Qué hubiese hecho si hubiese pasado algo serio? –explotó indignada.
—Yo no la dejé sola –comentó inquieto.
—Te busqué, papá –soltó Ada –tuve una pesadilla y te grité, siempre vienes, como no lo hiciste, te busque en tu habitación y no estabas –comenzó a llorar la niña –pensé que me habías abandonado, te busqué, te grite desde que baje y te busque en la parte de abajo, y no contestaste.
—Perdón, Ada, tuve que atender asuntos urgentes de trabajo, debí estar en vídeo llamada cuando tú me hablaste, pensé que todo estaba bien, me quede dormido en mi despacho.
Lily frotó la espalda de la niña, y después acaricio su cabeza, mientras le aseguraba que ya todo estaba bien.
—Ven, vamos a la cama, intenta descansar, tu padre regresará en unos momentos, primero pondrá la alarma, y ya que le gusta tanto dormir en sitios incómodos, velará tu sueño en esa silla –comentó Lily, acariciando el rostro de la niña cuando ésta se acostó –te veré mañana ¿bien?
—Gracias por venir, Lily –murmuró la niña.
—Siempre voy a estar para ti –se inclinó para besar la mejilla de Ada –ahora intenta descansar.
—Acompañaré a la señorita Potter y a su acompañante a la puerta y vuelvo, intenta dormir.
—Sí, papá –soltó apenada.
Lily hizo una mueca de dolor, una vez que salió de la habitación de Ada, y la adrenalina se esfumó de su sistema, camino como si nada hasta las escaleras.
—Lily.
Jarvis fue hasta ella, la sujetó en brazos y la ayudó a llegar a la planta de abajo.
—Estoy bien –lo tranquilizó.
—Eso te pasa por bajarte como loca de una motocicleta en movimiento.
Ted observó a la pareja, no necesitaba ser un genio para saber que habían estado juntos, además, Lily traía puesta una playera que le quedaba floja, suponía que era de Jarvis ¿qué habían estado haciendo cuando Ada la contacto?
—Lamento todo esto –comentó Ted.
—Pues sí, debería lamentarlo, entré y la alarma ni siquiera estaba puesta ¿cómo se le ocurre? Hay una niña de siete años viviendo con usted, no puede hacer cosas como esas –soltó irritada –debería ser un poco más responsable y…
—Lily –la interrumpió Jarvis –él es tu jefe –le recordó –Ada es la niña a la que cuidas, no tu hija.
—Sí, lo sé –soltó más calmada –es solo que…
—Que estas reclamando como si fueses la madre de la niña –soltó su novio.
—Es que… La forma en que se escuchaba –negó –solo espero que esto no se vuelva a repetir.
—No lo hará –aseguró Lupin –puedes tener la custodia si vuelve a pasar –soltó divertido, observando en dirección a Whisp.
—Deberíamos irnos ya, Lily.
—Sí, sí, llévame a casa, por favor.
—De acuerdo, pero primero te llevaré a que te revisen.
—No es necesario, vamos, hasta mañana, señor Lupin.
Jarvis los observó cuando la mirada de la pelirroja se topó con la de su jefe, se observaron un largo segundo, hasta que ella desvió la vista, aquello no le gustó para nada al castaño de ojos azules, y lo demostró cuando Lupin lo observó, para despedirlo.
—Te ayudaré –murmuró pasando un brazo de Lily sobre sus hombros.
—Jarv, eres demasiado alto ¿recuerdas nuestros problemas por eso? –Cuestionó.
—Te encanta, lo sé –sonrió, observando sobre su hombro a Ted, que puso mala cara por aquel comentario –te llevaré en brazos –la besó.
Ted observó a la pareja llegar hasta la motocicleta, no comprendió como es que ni siquiera escuchó el ruido que había ocasionado el sonido del vehículo al golpear con el asfalto.
Cerró la puerta una vez que los vio perderse en la calle, colocó la alarma y subió con dirección a la habitación de su hija, que no estaba dormida.
—Ya que mi abuela estará aquí, le daré a Lily una semana.
—Pero papá, no era mi intención…
—Lo sé, pero se ha lastimado una pierna, necesitará reposo.
—Bien –hizo puchero.
—Ahora duerme, tienes que hacerlo, yo me quedaré aquí –informó, sentándose en la silla, observando a su pequeña Ada.
—X—
Jarvis llevó a Lily hasta su casa, el sol estaba a punto de salir, pero aún estaba un poco oscuro, de cualquier manera, le pareció imposible observar por la ventana.
—Una semana de reposo, tendría que concedértelo al menos –argumentó el chico –y sino, dime, te daré el sueldo de la semana, pero no…
—Jarvis, por favor –pidió.
—Tu jefe no me agrada, eso es todo, Lily.
—No comprendo la razón por la que no te agrada, es solo mi jefe, supongo que tienes una razón.
—Ah, vaya que la tengo –la sujetó suavemente de la barbilla –me gustas, Lily Luna, y mucho.
—También me gustas, Whisp –sonrió –de lo contrario, jamás hubieses llegado hasta donde lo has hecho.
—No lo digo por eso –argumentó –realmente me gustas, para algo en serio, quiero decir.
—Vaya –soltó sorprendida.
—No pongas esa cara, Lily, te digo la verdad.
—Solo quieres llevarme a la cama, lo sé –rio.
—Nunca te he mentido, te dije que sí, era un mujeriego, estaba con mujeres sólo por una noche, y ninguna me interesó para algo serio, hasta que te conocí, si te quisiera solo en mi cama, te hubiese tenido, y de no haber podido, hubiese seguido buscando, sin embargo, aquí sigo ¿no es así?
—Sí, lo estás –lo besó suavemente –te veré después, ve con cuidado, y perdón por no dejarte dormir en toda la noche.
—Algún día, me vengaré de eso, no dejándote dormir, pero de otra forma –le guiñó un ojo y sonrió.
Lily negó divertida, sin duda esa era la noche que ella había estado esperando, había elegido a Jarvis como el chico con el que quería algo más que experimentar de esa forma, podía ir de bar en bar, seducir y seducir a chicos, hasta que alguno le gustara lo suficiente, pero, sabía que no encontraría a ninguno que fuese más cuidadoso que Jarvis Whisp con ella en el aspecto sexual.
Suspiró y avanzó hasta su casa, el sol ya había salido cuando ella decidió caminar lentamente hasta la puerta y entrar a casa, dejó las llaves y su abrigo de forma silenciosa, avanzó sin hacer ruido, como la experta que era, rumbo escaleras arriba para llegar a su cuarto y tomar una ducha.
—Lily Luna ¿dónde estabas y qué horas son estas de llegar?
