Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola ya sé que no es lunes, pero creo que olvidé comentarles, que estaría actualizando, a medida de mis posibilidades y del contenido que vaya avanzando, dos días por semana, así que por el momento, añadiré los jueves a las actualizaciones, espero que la historia siga siendo de su agrado, y muchísimas gracias por todo el apoyo, sin más, nos leemos el lunes.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
Lily se quedó quieta, la voz de su padre sonó seria, no estaba para nada feliz, normalmente cuando se iba de fiestas o cosas similares, mentía al respecto, sólo sus primas sabían lo fiestera que era, y para no meterla en problemas, evitaban hacer comentario alguno delante de sus padres.
—Ah, hola papá ¿qué haces despierto tan temprano? –Sonrió y avanzó hasta él, con una sonrisa inocente.
El hombre señaló la ventana de la cocina, Lily cerró los ojos, su padre la había visto con Jarvis, sonrió de nuevo cuando la mirada esmeralda de su padre se posó en ella de nuevo.
—Dime ¿quién te trajo a casa?
—Mi novio –informó.
—Tu novio –repitió, eso quitó grados al enfado de su padre –ni tu madre ni yo estábamos al tanto de que estabas saliendo con alguien.
—Bueno, papá, me gusta, me propuso ser su novia y acepté, no creo que vaya a ser mi marido algún día.
—Bien ¿entonces por qué te agarró el trasero?
—Papá ¿en serio necesitas gafas? Tienes una vista perfecta.
—Gracias a los lentes, pero no cambies el tema, dime ¿cómo se llama?
— ¿Llamarás a inteligencia británica para investigarlo? –bromeó.
—Si no me dices quien es y a qué se dedica, es una posibilidad, así me cueste la casa entera.
—Jarvis Whisp.
—Me suena –frunció el cejo.
El hombre se llevó la taza de café humeante a los labios y le dio un gran trago, sin hacer un solo sonido, después inclinó la cabeza a un lado, era obvio que no le tomaría mucho ubicarlo, Jarvis practicaba el deporte favorito de Harry Potter, y era bastante bueno, era la nueva promesa del deporte, y era bastante conocido —por quienes estaban al tanto del deporte y sus jugadores— que era un mujeriego incorregible y sin vergüenza.
—No me agrada –comentó.
—Papá…
—Sabes que tu noviecito es un heredero, tiene mucho dinero, Lily, no conforme con eso, es un mujeriego, no quiero que te veas en la tentación…
—Papá ¿no confías en mí? –Soltó ofendida.
—Sí, en ti sí, pero en él no, es un mujeriego ¿crees que no sabe cómo convencer a las mujeres de llevarlas a la cama?
—No lo sé ¿cómo sabes que les es fácil, en primer lugar?
—Porque si no les resulta fácil ¿cómo es que son mujeriegos?
—Rayos, no encuentro fallas a tu lógica –soltó sonriendo Lily.
—Vas a terminar con él –comentó –si quieres un novio, consíguete alguien más digno, alguien que esté interesado en su futuro, tanto como tú.
—Él está muy interesado en su futuro, es de las personas más comprometidas que conozco, casi tanto como tú…
—No vuelvas a compararme con alguien como ese –soltó enfadado su padre –y ya se acabó esta discusión, no me agrada, no tienes mi aprobación, así que terminaras con Jarvis Whisp, y listo.
—Pero no puedes decidir con quién salgo y con quien no, papá…
—Sabes lo que hay de por medio ¿no? Quédate con él, veamos si cuando lo vea en serio, quiere que sigas yendo a la universidad, termines de estudiar y puedas salir por ti misma, los tipos como ese, no están hechos para mujeres como tú.
— ¿Cómo es una mujer como yo, papá?
—Tengo que corregir –admitió –las personas como él, no están hechas para personas como tú, determinadas, a tal grado, que prefieren su futuro, sus planes a futuro que estar perdiendo el tiempo, quieres asegurarte un camino por ti misma, me queda más que claro, y él no va a ayudarte, va a estorbarte, y ya te dije, elige entre él o tu carrera.
—Eso es injusto –soltó dolida.
—Yo te pago la universidad, tu madre y yo hacemos muchos sacrificios por ti y por tus hermanos, Lily, ellos ya a su manera fracasaron, no queremos que te pase lo mismo, por eso nos ponemos más estrictos, tenemos dos errores, no queremos un tercero, decide si quieres ser una fracasada o una triunfadora.
Harry Potter desapareció de la cocina, dejando a Lily sola, la chica se dejó caer al suelo, se abrazó las piernas y comenzó a llorar, no podía creer que a su padre no le gustara Jarvis Whisp, hacía un par de días, lo había escuchado hablar maravillas de él, y ahora, resultaba que era un perdedor más, que solo evitaría que todos sus sueños se realizaran.
Subió despacio hasta su habitación, se quitó la ropa y fue hasta el baño para ducharse de forma tranquila, pensaba tomar una pequeña siesta después, pero su madre la llamó a desayunar y después, como venganza disimulada, su padre le había hecho ayudarlo con algunos deberes.
—Estás muy seria ¿qué ocurre?
—Papá ya te lo dijo ¿qué quieres aumentar?
—Bueno, iba a decirte que si tanto te gusta ese chico, puedes esperar a que tu padre se le olvide la próxima vez que lo vea en un juego, cuando lleve al equipo al triunfo, tu padre estará rogando por que salgas con ese chico, y se lo presentes.
—Lo dudo –admitió.
—En todo caso, te diré, que lo que es para ti, lo será, ahora o dentro de cinco años.
—Ah, es que mientras paguen mis cuentas, Jarvis no es para mí ¿cierto?
—Cierto –contestó su padre entrando a la estancia.
—Harry –lo reprendió Ginny Potter.
—No quería ser tan rudo al respecto, pero ella tiene razón, es mi dinero, son mis reglas ¿no te gustan? Bueno, ya sabes lo que ocurre ¿no es así?
—Cierto, gracias por el recordatorio.
Desvió la vista cuando su celular comenzó a sonar, sonrió melancólica cuando vio el nombre de Audrey en la notificación.
Hola ¿qué tal anoche?
Dame buenas noticias, nena.
¿Qué tal es ese hombre en la cama?
¿Tan maravilloso como la imaginación o mejor?
Dame detalles.
Hola, no hay nada que decir
No hicimos nada anoche.
Entonces en la madrugada
¿Qué tal fue?
Nada de nada, primor.
Hubo un pequeño problema.
¡No me digas eso!
¡A JW no se le para!
¿Es precoz?
Ya te puedo ver vendiendo
Esa noticia falsa.
Nada de eso, tuve una llamada.
¿Tu padre tiene poderes?
¿Es alguna clase de hechicero tenebroso?
No, Ada, la niña que cuido.
Inoportuna.
Para nada, es de las pocas personas
Que realmente me agradan.
Dime que yo también estoy en la lista.
Desde luego, estúpida.
Eres la primera en la lista.
Menos mal, dime ¿nos vemos al rato?
No puedo, castigada.
Te veré en la U, en ese caso.
Adiós.
La mirada castaña de su madre estaba en ella, la pelirroja menor puso los ojos en blanco y susurró que era Audrey solamente, así que la atención en ella se quitó al menos un rato, cuando sus padres dejaron de prestarle atención, subió a su habitación.
Lamento hacerlo de esta manera, Jarv.
Pero tenemos que dejar de vernos.
Ya no me busques.
Se recostó sobre su cama, observando el techo, sabía que el chico estaba entrenando, por lo tanto no vería esos mensajes hasta dentro de unas horas, aún tenía tiempo, así que volvió a levantarse.
— ¿A dónde vas? –Interrogó su padre.
—Iré a cambiar mi número telefónico, para evitar que Jarvis vuelva a molestarme ¿quieres venir conmigo?
—Suena a una muy buena idea.
Ese domingo estaba siendo un completo infierno para Lily, comenzaba a comprender cada vez más a su hermano James y siempre creyó que eso era imposible, cuando su hermano decidió hacer las cosas a su manera, ella se puso del lado de sus padres, pero ahora ¿realmente James Sirius había sido el causante de todas sus desgracias? Bueno, de cierta forma sí, pero… al final de cuentas, sus padres eran demasiado estrictos en todos los aspectos.
Una vez que cambió de número y que su padre se cercioró que Jarvis no figuraba en esos contactos la dejó ir con Audrey, aun así el trayecto tenía que hacer algunas cosas.
—Hola –contestó el hombre al otro lado de la línea.
—Hola, lamento molestarlo, señor Lupin –murmuró Lily, en un tono serio, casi fúnebre.
—Suenas rara ¿todo bien? ¿Algo que pueda hacer para ayudarte?
—No, no, todo bien, sólo quería decirle que este será mi nuevo número, por cualquier cosa, de todos modos, nos veremos mañana…
—No es necesario, mi abuela llegará en unas horas, puedes tomarte lo necesario para que tu herida sane.
—Sólo se me dobló el pie, no es algo serio.
—De todos modos, Ada estuvo de acuerdo, así que no te desesperes, mejórate pronto ¿sí?
—Gracias –colgó antes de más malas noticias.
—X—
Audrey McLaggen observó a su amiga, no había dicho mucho, sólo le había contado sobre la razón por la que había cambiado de número y que tenía prohibido dárselo a Jarvis, por más que lo pidiera.
—Tu padre es un monstruo, y lo peor, es que está haciendo de ti otro.
—Gracias –frunció el cejo.
—Mírate ahí, tan tranquila, si mi madre o padre me hubiesen obligado a dejar a un semental como Whisp ¿sabes que hubiese hecho yo?
—Sí, bastante segura de que habrías ido hasta él y perdido tu virginidad ¿no?
—Es lo que deberías hacer ¿qué opinas?
—Que estás loca, como mi padre, eso opino.
—Dijiste que compensarías las cosas casándote con alguien que no le agradara a tu padre, ese sin duda será Whisp.
—Primero tengo que terminar la universidad, y dejar de depender de ellos ¿ya ves porque necesito tanto este trabajo?
—En una semana, un amigo hará una fiesta, dos de sus meseras se enfermaron, dime ¿quieres ir? Será de negocios, no hay mucho que hacer, ya sabes, solo pasar como idiotas con la charola en la mano, esperando a que alguien tome, sin agradecer.
—Para ese momento, mi pie sanará, así que sí, apúntame.
—Así se habla, ganarás bien, ya lo verás, y será un extra a lo que el señor Dumpin te pague.
—Lupin.
—Eso dije, Dolphin.
Lily negó divertida, mientras seguía meciéndose en el reposet que su amiga tenía en la sala, observó por la ventana, había conseguido también permiso de su padre para pasar unos días con Audrey, que no sabía cómo era, de lo contrario, jamás permitiría esa amistad.
—Es mejor pedir algo de comer –comentó la rubia –ya tengo hambre.
Lily observó la tranquilidad de su teléfono móvil, esperando milagrosamente encontrar una notificación con el nombre de Jarvis Whisp escrito en él, pero no, era imposible que eso pasara, porque Audrey sería lo que sería, pero siempre una amiga leal.
—Llegó la comida –argumentó la rubia –si el repartidor es ardiente, lo dejas pasar, le pagaré de otra forma –sonrió perversa.
—Estás loca –negó divertida y avanzó hasta la puerta.
El cabello castaño y los ojos azules estuvieron frente a ella, sorprendiéndola, observó sobre su hombro, Audrey estaba recargada en la barra, con una sonrisa y un "Te prometí que no le daría tu nuevo número, no que no le diría donde encontrarte" en su mirada.
—Necesitamos hablar –comentó él, agitado.
—Absolutamente no, estás perdiendo el tiempo si crees que voy a cambiar de opinión al respecto, Jarvis.
—Sí, ya Audrey me dejó claro que la palabra de tu padre es ley, ni siquiera la Reina tiene tanto control en sus súbditos como tu padre contigo.
—Esa es buena, la anotaré en los comentarios crueles que suelen decirme respecto a eso.
—Lo lamento –admitió –pero Lily, yo jamás te he forzado a nada, y…
—Ahora lo estás haciendo –se cruzó de brazos –vete.
—Lily…
—No quiero hablar contigo, no quiero que vuelvas a buscarme, Jarvis, así que por favor, evítame decirle a mi padre que me has buscado.
—No serías capaz…
—Soy más devota que los súbditos de Elizabeth II –soltó dolida.
—Lily, por favor.
La pelirroja observó a otro lado, al ver la súplica en la mirada de su novio, bueno, exnovio, cerró los ojos, antes de abrazarlo y besarlo tan apasionadamente como era capaz de hacer, cerró la puerta en las narices del hombre y se recargó.
—Has echado a un buen hombre –argumentó Audrey.
—Me vendiste.
—No, juramos decirnos las cosas directamente y no a espaldas, Lily ¿cuándo tiempo más vas a dejarte manipular por tu padre?
—Él no me está manipulando, sólo quiere lo mejor para mí.
—Eso no es verdad, mis padres…
—A tus padres les importa una mierda lo que haces, Audrey, y quizás debieron prestarte atención un poco, para que te valoraras un poco, y no te fueses a la cama con el primer imbécil que se te pusiera en frente.
—Vaya –soltó dolida la rubia.
—Sabes que es verdad, estás tan ultrajada y lo sabes, que por eso no quieres a Hugo cerca, porque va a darse cuenta que ya no tienes valor de esa manera.
La chica tomó sus cosas y salió del apartamento de su mejor amiga.
