Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 33: Nada de lo que digas me hará amarte menos.


I'll stand by You – The Pretenders


Abrí los ojos perezosamente cuando sentí algo acurrucarse a mi costado derecho, luego de eso sentí una cosa fría posarse en mi desnudo hombro, lo que causó un pequeño escalofrío en mi cuerpo. Fruncí el ceño y me tallé los ojos, cuando miré hacia mi lado derecho vi a Minino hecho prácticamente un ovillo tratando de entrar en calor, ocupando el dicho de calor corporal al pie de la letra. Su respingona nariz era la que estaba completamente fría apoyada contra mi hombro, me causó una puta ternura lo adorable que se veía con su naricita toda roja por el jodido frío. Me giré en mi costado para quedar frente a frente con él, su entrecejo se frunció al perder el calor de mi cuerpo, soltó un pequeño quejido por lo bajo y no pude evitar dejar un corto beso sobre su helada nariz.

Ahí fue cuando me di cuenta que el pobre gatito estaba cagadísimo de frío por mi culpa, puede que en la noche me haya adueñado de las frazadas en mi inconciencia y él, como el jodido caballero que era, me había dejado hacer de las mías, muriendo de hipotermia en el intento.

Joder.

Realmente, ¿qué hice yo para merecer a este hombre?

Minino tú eres idiota —negué con mi cabeza a la vez que lo cubría con el cubre cama, sus largas pestañas comenzaron a revolotear sobre sus mejillas, indicio de que se estaba despertando—, deberías haberme pateado en el culo simplemente para volver a cubrirte, de verdad.

Sus ojos verdes estaban nublados por el sueño, me dio una pequeña sonrisita somnolienta cuando los tuvo semiabiertos, le sonreí de vuelta y acaricié su mejilla con mi mano. Él, como el gatito que era, ronroneó por lo bajo y recargó su mejilla en mi mano.

—Buenos días, amor —murmuró con su voz pastosa, giró su rostro para dejar un dulce beso en la palma de mi mano.

—Buenos días, Minino —Edward se estremeció y se tapó más con las cubres—. Dormiste destapado toda la jodida noche, ¿te das cuenta de eso? —volvió a sonreír mientras cerraba sus ojos aún con sueño en su cuerpo.

—Te veías tan cómoda que no quise despertarte —él era una cosita dulce, por todo lo santo. Abrí mis brazos hacia él.

—Ven aquí antes de que me arrepienta —soltó una risita por lo bajo y se acercó a mí, su cabeza quedó bajo mi barbilla, pude sentir su respiración sobre mi pecho. Soltó un suspiro, y su helada nariz tocó mi piel cuando se relajó por completo contra mi cuerpo—, tu nariz está congelada.

—Bueno, no me importaría pasar por eso una noche más si me recibirás así por la mañana, amor.

Dejé un beso sobre su cabeza y comencé a acariciar su cabello despreocupadamente. Que malditamente… bien, se sentía esto, el estar así con él, acurrucados en nuestra cama. Aún era temprano así que nos quedamos así por un largo rato, Edward incluso volvió a quedarse dormido mientras yo jugueteaba distraídamente con su cabello cobre. Después de un rato decidí sacar mi trasero de la cama, cuidadosamente quité mi brazo (que Minino estaba utilizando como almohada) y me levanté de nuestro lecho sin hacer mucho ruido para así no despertarlo, Edward merecía dormir más.

Cuando salí al pasillo me dirigí a la pieza de Floyd, que era donde ambos pequeños estaban durmiendo, para ver si seguían en el mundo de los sueños o estaban haciendo una de sus jugarretas. Abrí la puerta silenciosamente y los encontré a ambos acurrucados en el centro de la cama. No es porque sea su madre, pero, joder, tenía los hijos mas putamente tiernos de este universo entero.

Iba a inspeccionar a Ness y Nau cuando escuché ruidos en la planta inferior, girando sobre mis talones me dirigí a la escalera para llegar al primer piso, había bajado apenas dos escalones cuando vi una escena un tanto tragicómica. Renesmee y Bree estaban ambas sentadas en la sala de estar, Bree seguía en el sofá de dos cuerpos donde había dormido la noche anterior, Renesmee en cambio, había tomado asiento en el sofá individual que estaba más alejado de su amiga. Mi hermanita observaba a su descarriada amiga severamente, sus manos estaban entrelazadas sobre su regazo, Bree por otro lado, estaba cabizbaja y jugueteaba nerviosamente con sus dedos. Era como si fueran madre e hija, con un demonio.

Bree levantó la vista con temor y apretó sus manos fuertemente la una con la otra.

Puede que me haya sentado en el segundo escalón superior de la escalera para espiarlas.

—Renesmee, yo… y-yo… —los ojos de la muchacha se aguaron y una lágrima rodó por su mejilla. Mi impasible hermanita la observaba con una de sus cejas alzadas, la jodida niña estaba hecha de acero en estos momentos, no había ninguna emoción en su rostro.

—Bree —Ness suspiró—, ¿por qué estás haciendo todo eso?, ¿tan terrible es ser tú?

—¡Esta soy yo! —chilló Bree con frustración—, así soy yo, Ness.

—No grites —la voz de Renesmee fue mortal— están durmiendo aún en casa, y mi nombre es Renesmee, no Ness.

—Tu hermana entiende…

No —me sorprendí al escuchar la voz de mi hermana cargada de rabia—, no te atrevas a compararte con ella, Isabella nunca —Renesmee apuntó a la chica con su dedo índice y recalcó—, nunca, hubiera hecho lo que tu hiciste. Mi hermana nunca habría robado, mi hermana nunca se habría reído del dolor ajeno. Tu puedes querer parecerte a ella con todo este embrollo de "ser libre" —Renesmee rodó sus ojos—, pero nunca serás como ella.

—Yo no quiero ser como ella, es solo que… —Bree soltó un quejido cargado de frustración— No pensé, Renesmee… Y-Yo simplemente no pensé en lo que estaba haciendo, yo solo quería encajar con ellos, ¿sabes? No pensé que harían todo… ¡todo lo que hicieron!

—¿No pensaste?, ¿no pensaste? —oh, joder, Renesmee lucía putamente molesta— ¡Nahuel sufrió por tu culpa y la de esos energúmenos! Él no hizo nada malo y aún así recibió ese trato, y tu lo celebraste —murmuró Nessie entre dientes—, ¡y mírate! —Ness la apuntó acusadoramente— ¡Si no fuera por mi hermana estarías aún en ese lugar, toda… toda mal! ¿Tienes una idea de lo que sentí al verte en ese estado?

—P-Paul dijo que…

—¡Paul dijo! —Renesmee alzó sus brazos al aire a la vez que se ponía de pie, la enana estaba explotando finalmente— ¡Paul dijo! —repitió con incredulidad, soltando un bufido, una cruel sonrisa se instaló en sus labios— ¡Estás arruinando tu vida por un chico, Bree!, ¡un tipo que no vale la pena! —Bree escondió su rostro entre sus manos y comenzó a sollozar.

—¡Lo sé!, ¡lo sé! —chilló, su voz amortiguada gracias a sus manos— P-Pero él… —Bree levantó su rostro y observó directamente a Renesmee, algo debe haber visto mi hermanita en los ojos de su amiga que la hizo quedar muda. Volvió a sentarse, sus ojos afligidos ahora.

—Dios, Bree, dime que tu no…

Bree se encogió de hombros y soltó una risita amarga.

—Lo hice, con él —Renesmee negó con su cabeza apesumbradamente ante las palabras de Bree—. F-Fue muy lindo, ¿sabes? Él fue muy dulce y atento conmigo, todo este tiempo lo ha sido, no me arrepentía de ello hasta que pasó todo esto… —Bree limpió sus lágrimas bruscamente sin dejar de mirar fijo a Renesmee. Yo estaba pensando en que debería haber golpeado aún más fuerte al jodido de Paul— Yo de verdad que no sabía lo que estaban planeando, , admito que estuve ahí cuando tomaron la motocicleta de Nahuel, ¡dijeron que solo sería una broma! No pensé que pasaría todo esto, de verdad, Renesmee, debes creerme…

—¡Te reíste!

—¡Lo sé!, ¡sé que me equivoqué! Estaré arrepentida toda la maldita vida por lo que hice, me sentí —se cortó a si misma y continuó— me siento tan mal, Paul me prometía que no harían nada malo, que solo sería una pequeña broma para asustar a Nahuel —Bree empuñó sus manos—, pero Lobo estaba muy cabreado con Nahuel, ¿sabes? N-Nunca lo había visto así desde que llegaron a La Push, Paul intentó detenerlo cuando las cosas se estaban saliendo de nuestras manos, pero él… está loco

—Sé que ese hombre está completamente desquiciado…

—No, Ness, no me estás entendiendo —Bree observó a mi hermana esta vez con preocupación—, ese tipo está loco por ti —Renesmee se tensó visiblemente ante esas palabras—. Renesmee, lo siento, lo siento mucho.

—No es a mi a quien debes pedirle disculpas, es a Nahuel…

—Bueno, espiar no es algo que deberías estar haciendo…

Mi cabeza se alzó como un resorte al escuchar la voz de Nau tras de mí.

El chico me sonreía perezosamente, su cabello largo estaba enmarañado y lucía como la jodida mierda. Pero estaba de pie, respirando y hablando, gracias al cielo. Tomó asiento junto a mi en el escalón y observó la escena que yo estaba mirando segundos atrás con tristeza. Su rostro aún estaba pálido y tenía unas ojeras de diez mil metros. Creo que me quedé mirándolo más de lo normal porque el color finalmente subió a su rostro, este fue a dar a sus mejillas nerviosamente, mientras me daba miradas de soslayo como queriendo preguntarme porque demonios lo estaba mirando tanto.

—Estás bien —murmuré como una idiota a la vez que tocaba su mejilla con mi mano, su sonrojo se intensificó—, joder, estás bien, no sabes el susto de mierda que nos diste —lo atraje hacia mi en un fuerte abrazo, causando su sorpresa. Estaba tan malditamente aliviada de que se encontrara recuperado, no al cien por cien, claro está, pero ya no lucía como un maldito cadáver.

—Yo, uh, lo siento —murmuró quedito, carraspeando luego y desviando la mirada— Siento no haber cuidado de Renesmee como dije que haría, lo siento —suspiró pesadamente, sus hombros se hundieron con tristeza—. Siento que ellas estén peleando también, por mi culpa. Renesmee quiere mucho a Bree, ¿sabes?

—Lo sé, por eso sé que se arreglarán después de un tiempo —fruncí el ceño y golpeé su hombro muy levemente con mi puño—. No tienes de que disculparte, y no tienes por qué cargar con la culpa de lo que pasó. El único culpable aquí es el hijo de puta de Lobo y esos malditos zánganos que lo siguen. Nada de esto fue tu culpa, de hecho, creo que ganaste muchos puntos con Renesmee, campeón —traté de aligerar el ambiente con una broma, sonriendo pícaramente a su persona. El chico se sonrojó, pero al menos cumplí mi cometido, ya que una pequeña sonrisa se posó en sus labios.

Su semblante cambió de la nada, volviendo la seriedad a su aniñado rostro.

—Escuchaste lo que dijo Bree, ¿no? —alcé una de mis cejas para que fuera más específico al respeto, digo, había estado escuchando toda la maldita conversación, había escuchado muchas cosas en este rato— Sobre ese tipo y Renesmee.

—No tienes de que preocuparte, Lobo no volverá a acercarse a mi nena, de eso me encargo yo y papá Swan, de algo sirve que el viejo sea el Sheriff de este pueblucho, ¿no crees? Ese cabrón no se saldrá con la suya —las facciones de Nahuel se relajaron un poco al escucharme hablar. Obviamente yo no iba a dejar que ese idiota (ninguno de esos idiotas a decir verdad) se acercara a, uh, mínimo cien kilómetros de mi enana—. Ellos tampoco se acercarán a ti, ¿entiendes? Yo cuido a mi gente, así que no te preocupes.

—¿T-Tu gente? —preguntó un poco avergonzado al respecto.

Le guiñé un ojo y desordené su cabello.

—Claro, ya eres casi parte de la familia —su rostro se tornó tan rojo que casi suelto una carcajada que nos delataría con Ness. En ese momento mi hermana se estaba poniendo de pie nuevamente, algo le había dicho a Bree sobre volver a casa para calmar a sus padres que se encontraban preocupados, y se dirigió a la escalera— Ahora, será mejor que vuelvas al cuarto o Renesmee te va a regañar por estar de pie, Nau.

Ambos nos escabullimos de vuelta a nuestros cuartos.

Al cabo de un rato escuché los pasos de Renesmee por fuera de mi habitación y como la puerta de entrada se cerraba suavemente de un portazo, lo que me indicaba que Bree había seguido el consejo de Nessie y volvía a casa. Edward seguía durmiendo sobre la cama, cubierto hasta las orejas. Eran las diez de la mañana y bueno, si todos en casa querían seguir durmiendo, también lo iba a hacer yo ¿no? O bueno, eso fue lo que pensé, pero solo fue cuestión de que tocara el delicioso colchón una vez más y tenía dos remolinos entrando a la habitación como si fuera suya. Rodé mis ojos y abrí mis brazos para recibir a mis renacuajos, Floyd y Grace se subieron a la cama y se estrellaron contra mi pecho, los abracé a ambos y besé sus cabezas. ¿Papá? Papá estaba comenzando a abrir sus ojos nuevamente.

—¡Buenos días mami! —chillaron ambos enanos a la vez.

—Buenos días mis tesoros —observé con genuina curiosidad el enorme peluche que Floyd cargaba consigo, era un dinosaurio de color celeste tan grande como él—, ¿y eso enano? —Edward ya había despertado y estaba sentándose junto a nosotros para unirse a nuestra conversación matutina.

—¡Está cool!, ¿no crees mami? —asentí a sus palabras, ganándome la mas hermosa de las sonrisas— ¿Me lo trajo Santa? —frunció su pequeño ceño— ¡estaba en ese regalo que brillaba mucho, mucho!

El regalo que brillaba mucho, mucho era el que Capo le había traído.

¿Cómo demonios sabía que mi enano adoraba los dinosaurios?

Minino acercó su mano al peluche y sostuvo una especie de etiqueta que colgaba desde la cola de este, sacudió su cabeza levemente para despejarse un poco, algo estaba escrito ahí que lo hacía fruncir el entrecejo más y más mediante leía. Intenté acercarme a él para poder leer también, pero alejó la carta de mi y siguió leyendo por su cuenta. Con el ceño fruncido le di un suave golpe en el hombro, al cabo de unos segundos me entregó la etiqueta sin mirarme.

La tomé entre mis dedos y comencé a leer.

"Ti proteggerò dall'ombra.
Mi dispiace.
Ti amo."

Era todo lo que decía, mi cerebro solo logró entender la última línea de la nota, ya que era la que más se acercaba a nuestro idioma. Me giré hacia Edward porque claramente él había entendido todo lo que decía al tener conocimientos en la lengua materna de Alec, el italiano. Los niños hablaban entre ellos ajenos a lo que estaba pasando, ambos estaban arrimados a mi costado izquierdo, lo que me mantenía en medio de Minino y los renacuajos. Sus orbes esmeraldas se encontraron con las mías tímidamente, alcé una de mis cejas a la espera de que dijera algo.

—Él realmente quiere a Floyd… —murmuró, suspirando y echando su cabeza hacia atrás, golpeándose ligeramente con el respaldo de la cama—: Los protegeré desde las sombras. Lo siento. Te amo" —volvió a suspirar y desordenó su cabello con frustración— Este "Te amo", ¿será solo para Floyd?

—No lo sé —le respondí, realmente no podía saberlo, Capo, por muy fantástico que parezca, me había dejado bastante claro sus sentimientos. No podía responderle a Edward con un no retundo cuando hasta yo sospechaba que él en realidad me hablaba a mi y a Floyd en esa pequeña carta—, pero yo te amo a ti, ¿eso no cuenta?

A veces me cabreaba un poco la inseguridad de Minino.

Era como si él no confiara en mi ni en mis sentimientos. Vale, la había cagado en grande este último tiempo, pero estaba tratando de arreglar las cosas a mi manera. Pensé que ya habíamos dejado la etapa, de dudar de los sentimientos que tenemos el uno hacia el otro, atrás, pero creo que Minino algunas veces aún no creía que un nosotros era posible. Digo, ¿cuántas veces más necesito decirle que lo amo para que finalmente me crea y confíe en mi plenamente? Yo no iba a correr a los brazos de Alec al escucharlo decir un "te amo", ¿acaso me veía tan simple? En serio, yo podría haberlo hecho un sinfín de veces, tuve la oportunidad de hacerlo, pero aquí estaba, con él.

Pero había prometido tener paciencia, ¿no?

Así que mejor me puse a contar hasta diez.

—Y yo te amo a ti —sonrió dulcemente.

—Bien, porque realmente me molestaría si dudaras de mis palabras…

Sus ojos se abrieron de dos en dos con incredulidad.

—Yo no podría hacer eso —susurró, tomando mi mano entre la suya y dándole un suave apretón—, es solo que… A veces me pregunto si soy lo suficientemente bueno para ustedes dos —entrelazó nuestros dedos y volvió a darle un suave apretón a mi mano—, a lo mejor existe alguien mejor que…

Whoa, para ahí, gatito, ¿estoy escuchando bien?, ¿es que acaso te estás preguntando si eres lo suficientemente bueno? Estás loco, la que se debería hacer esa pregunta todos los días aquí soy yo —entorné mis ojos y apoyé mi cabeza sobre su hombro, lo observé por entre mis pestañas y le sonreí a su lindo rostro—, ambos sabemos quien es la mala hiedra en esta ecuación.

—¡Mami! —mi atención se centro en mi enano que tiraba de mi brazo izquierdo— ¿Qué haremos hoy?

—¿Qué haremos hoy? —pregunté al aire, poniendo mi dedo índice sobre mi barbilla a modo de pensar. Mis niños soltaron unas bajas risitas al verme hacer el gesto. Solté la mano de Edward y me giré a ellos rápidamente— Primero meteremos sus sucios traseritos al baño y luego veremos qué haremos hoy, ¿sí? —asintieron bajándose de la cama de un salto— ¡Espérenme en el baño, mamá va en un segundo! —ambos chillaron y corrieron fuera de la habitación hacia sus respectivos cuartos— ¡Y no jueguen con las burbujas!

—¿Soy el encargado del desayuno? —preguntó Minino, divertido con la situación.

—Eres el encargado del desayuno, primor —en un rápido movimiento me puse a horcajadas sobre él, tomé su rostro entre mis manos suavemente y dejé un pequeño beso sobre sus labios— Te amo jodidamente demasiado, recuerda eso —me bajé de la cama, siguiendo los pasos de los niños.

¡Te amo también, futura señora Cullen!

Puede que me haya sonrojado un poco cuando iba saliendo de la habitación y a él se le ocurrió gritar eso.

Una vez los mocosos estuvieron en pie, Edward y yo seguimos sus pasos. Luego fue el turno de Renesmee y Nahuel. Bajamos la escalera para disfrutar del delicioso desayuno que había preparado mi gatito. Edward había hecho tostadas y había una gran variedad de cosas para echarle, como mermelada de mora, huevos, ¡incluso tenía dulce de leche! Floyd era el más feliz por eso. Los niños se terminaron su leche de chocolate y sus tostadas con dulce de leche en un segundo, dejando a los grandes en la cocina, ellos partieron a jugar con la Play a la planta superior, en el cuarto de Floyd. Nosotros aún permanecíamos desayunando con tranquilidad, comiendo nuestras tostadas, cortesía de mi lindo Minino, y bebiendo café. Renesmee y Nahuel estaban sentados frente a mi y a Edward en el mesón de la cocina, ambos comían y bebían en silencio. Minino y yo nos dimos unas miradas algo extrañados por la actitud de los chicos. Debía informarle a Nessie sobre la decisión que había tomado de hablar con papá al respecto por todo lo que había pasado.

—Hermanita —Renesmee levantó su cabeza para fijar su atención en mi—, llamaré a papá para contarle lo que pasó realmente —los ojos de Nessie se abrieron con temor y comenzó a negar frenéticamente con su cabeza—. Escúchame, enana, tengo que hablar con papá para que haga algo al respecto…

—¡P-Pero Isabella, mírame!

Ella aún tenía aruñazos en el rostro claramente, y los cardenales se estaban tornando de un color púrpura.

—Si, bueno, yo no puedo mantenerte escondida hasta que se te quiten esos. Aparte ya no luces tan para la mierda a como llegaste ayer, y tú —apunté a Nau que aún tenía un semblante medio enfermo— tampoco luces tan muerto. Papá necesita saber sobre esto, Ness, es por el bien de ambos —le di una seria mirada a mi hermanita que aún lucía algo reticente a la idea de hablar con papá Swan—, ¿entiendes que lo hago para que nadie vuelva a hacerles daño?

—Si, hermana… —murmuró entre dientes, completamente derrotada.

Sonreí con suficiencia al haber ganado esta batalla.

—Estoy muy contento al ver que ambos están bien —dijo Edward, observando a ambos chicos conciliadoramente. Las mejillas de Renesmee se sonrojaron y volvió a bajar la vista, Nahuel frunció el ceño levemente ante el gesto de mi hermanita y le dio una mirada de reojo a Minino—. Renesmee, tu hermana no hace esto para molestarte, ella estaba realmente preocupada por ti, ¿sabes? Isabella incluso lloró cuando…

—Vale, gatito, realmente no es necesario que digas esas cosas, ¿sí? —cubrí su boca con mi mano antes de que soltara más cosas vergonzosas sobre mí. Renesmee me dio una mirada llena de burla y luego, cuando su vista se posó sobre Edward, esta se dulcificó. El ceño de Nahuel se frunció aún más al presenciar el notorio cambio.

¿Qué demonio…

—Ella tiene un enamoramiento con Edward

—¡Isabella! —gritó Renesmee completamente avergonzada, incluso sus orejas estaban arreboladas. Minino no se quedaba atrás, estaba completamente rojo, él y Nessie claramente estaban teniendo una competencia de sonrojos. Nahuel negó con mi cabeza y rió encantado. Él era un crío bastante extraño— E-Edward, y-yo… Isabella… uh… —mi hermanita comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente.

—Uh, yo… Renesmee… —Edward comenzó a doblar una servilleta que tenía en sus manos en pequeños cuadritos. Al menos sus manos no estaban haciendo esa cosa que hacían cuando estaba nervioso o algo lo sobrepasaba. Me sentí un poquitín culpable por la situación que había creado. Solo un poco— Yo… ¿Gracias?

Renesmee asintió a sus palabras, pude ver una pequeña sonrisa posarse en sus labios aún y cuando tenía la cabeza gacha debido a la vergüenza. Minino también tenía una sutil sonrisa en su rostro, sus ojos observaban a Ness con un poco de diversión y ternura en ellos.

Era realmente, realmente adorable verlos a los dos interactuar.

—¿Es normal que esté pensando que el doctor Cullen es jodidamente adorable?

—Amigo, me lo pregunto todos los putos días de la vida —posé mi mano sobre el hombro de Nahuel, respaldando su pregunta sin más porque, joder, Edward de verdad era el hombre mas malditamente adorable de todo el planeta Tierra.

. . . . . . .

—Bella, hija… —papá tomó el puente de su nariz entre su dedo índice y pulgar. Él se paseaba por la sala de estar como un jodido león enjaulado— ¿Podrías, por favor, decirme una vez más qué demonios pasó? —abrí mi boca para repetir una vez más la historia que Renesmee y Nahuel habían contado, lo que había hecho yo con los chicos, en fin, todo lo que había pasado no menos de veinticuatro horas, pero papá no me dejó hablar, él seguía mascullando con incredulidad— ¿Qué Jacob Black le hizo qué a mi pequeño tesoro? —Charlie estaba malditamente lívido.

—Lo que oíste viejo —suspiré y me puse de pie. Charlie se acercó a mi rápidamente y sin darme cuenta lo tuve mirándome de frente con completo enojo— ¿Por qué estás enojado conmigo?, ¡yo solo defendí a nuestra nena, que conste!

—Isabella Marie Swan —me encogí en mi lugar al escuchar mi segundo nombre. El viejo estaba jodidamente cabreado, putamente cabreado, malditamente cabreado—, me llamaste para decirme que mi Renesmee tenía su primera resaca y cuidarías de ella, te creí —tragué saliva audiblemente, papá me estaba dando un poco de miedo, me recordaba a la vez que era una cría de quince años que se había fugado de clases con el cabrón de turno y papá me trajo de vuelta a casa de una maldita patada en el culo—, ¡y era todo una jodida mentira tuya!, ¡carajo!, ¡joder!, ¡voy a matar a ese maldito cabrón hijo de puta!, ¡juro que Billy Black no podrá sacar a su maldita progenie de esta!, ¡le sacaré la mierda de encima a golpes!

—Bueno, joder, viejo, no te veía así desde…

—¡Cierra la puta boca, Isabella, o juro por Dios…!

Hice como que cerraba mi boca con un candado y una llave, tirando la imaginaria llave malditamente lejos de mi alcance. Si papá Swan me decía que cerrara la puta boca yo le iba a obedecer al pie de la letra, demonios, el cabrón daba un miedo de mierda cuando se ponía de unos ánimos de Satanás. Mi vista se posó en las otras tres personas que estaban en la sala, que no habían abierto la boca desde que papá había comenzado a despotricar.

Los ojos de Edward, Renesmee y Nahuel se abrieron de par en par con sorpresa.

Bueno, creo que ellos nunca habían visto a papá tan enojado en su vida, y mucho menos escuchado al Sheriff Swan maldecir de esa manera.

¿De quién creían que yo había sacado lo mal hablada?

¿De mamá?

Papá Swan caminó hacia mi hermanita y se puse en cuclillas frente a ella, tomó las manos de Renesmee delicadamente entre las suyas y les dio un suave apretón. Suspiró y alzó una de sus manos hacia el rostro de Ness, pasó sus dedos dulcemente por sobre los rasguños y pequeños cardenales que Nessie tenía en el rostro. Su cara mostraba la preocupación y la cólera contenida al ver a su pequeña de ese modo.

—Estoy bien, papá.

—¿Estás segura que estás bien, tesoro? —murmuró el viejo Swan en un bajo tono de voz— Dios, mi niña, juro que no descansaré hasta ver a ese jodido chiquillo pagar por esto —la mano que estaba sobre el rostro de Renesmee se empuñó. Charlie volvió su mirada a mi—, tendrías que haberme dicho desde el principio, Isabella…

Joder, él iba a regañarme una vez más.

—No te enojes con Bella, papá, y-yo fui la que le pidió que no te dijera nada. Ella no hizo nada malo, ¿sí? —papá miró a mi hermanita con frustración.

—¡Ella es tu hermana mayor! Ella me mintió, ella fue a ajustar cuentas por las suyas —Charlie resopló y se puso de pie de un sopetón una vez más—, ¡ahora no hay escena del crimen!, ¡si te hubiera acompañado yo…!, ¡si hubiera ido yo habría podido hacer algo teniendo pruebas, joder! —papá me apuntó con su dedo índice— Esto es algo serio, ¡no es una de tus peleas callejeras!, ¡le pudo haber pasado algo serio a él! —apuntó a Nahuel, quien se sobresaltó un poco—, ¡le pudo haber pasado algo serio a mi pequeña! Ella no es como tú, Isabella.

—Yo… Lo siento, de verdad, no pensé…

—No —Charlie me detuvo nuevamente—, tu nunca piensas y ese es el problema. Estoy muy decepcionado de ti.

Ouch.

Bueno, ya ven, yo la había cagado de nuevo.

Asentí a sus palabras, sin tener nada más que decir. Digo, que podría decirle si al fin de cuentas papá tiene razón al respecto. Yo debería haberle dicho la verdad cuando me comuniqué con él la noche anterior, que va, yo debería haberlo llamado apenas Renesmee apareció frente a mi luciendo como la mierda. Ella no es como yo, lo sabía a la perfección, yo podría haber salido de una situación así, supongo. Porque a eso se refería papá, ¿no? Claro, la fuerte y ruda Isabella, obvio que habría salido de esa sin daños colaterales y sin ayuda.

—Papá…

Me ignoró olímpicamente y se acercó a Nessie una vez más.

—Nos vamos a casa, te traje una muda de ropa como me ella me pidió —bueno, él ahora iba a estar en plan de "no digamos el nombre de B, porque está castigada"—, ve a cambiarte y nos vamos una vez estés lista. Tu deberías hacer lo mismo, muchacho, ve a asearte un poco a casa y luego te quiero en la comisaria para empezar todo… Y tú —me apuntó con su dedo una vez más—, quédate jodidamente fuera de esto, ¿me has escuchado?

—Fuerte y claro, señor.

—Bien.

Después de eso nadie habló y todos siguieron las ordenes del Sheriff Swan en sumo silencio. Renesmee bajó vestida con su muda de ropa, dejó la que yo le había prestado doblada sobre uno de los sofás, ella me dio una mirada llena de culpa y tristeza, le guiñé un ojo para indicarle que todo estaba bien conmigo, que ella no tenía la culpa de nada. Papá se despidió de Edward y de mi nada, obvio, yo no existía en estos momentos para él.

Cuando se fueron la casa quedó sumida en un incómodo silencio.

Estaba con los jodidos nervios de punta porque Edward no dejaba de mirarme como si me fuera a quebrar en cualquier momento, diablos, ¿con quién creía él que estaba tratando? Yo no iba a llorar por las palabras y el comportamiento de papá. Tomé asiento en el sofá despreocupadamente y me puse a pensar en cómo arreglar la situación, ahí fue cuando recordé a Bree, ella claramente podía ir a lo que sea que papá estuviera haciendo al respecto, como el policía que es, y ser una testigo, ¿no? Eso la haría ganas puntos para ser perdonada por Renesmee, por supuesto, ¡todos saldrían ganando! Tomé mi IPhone y le marqué a Nessie al celular.

Fruncí el ceño.

Claro, Renesmee tenía celular, ¿por qué ella no lo había usado esa noche…?

La pantalla decía "Hermana", por lo que debo suponer estoy al habla con la única, grande y nuestra, B. ¿Qué hay, nena? —empuñé mi mano fuertemente al escuchar la voz de Lobo a través del auricular— Recibí una golpiza de puta madre por parte tuya, joder —el tono juguetón de voz que siempre empleaba cambió drásticamente, a uno jodidamente oscuro—, deberías irte preparando, esto no se quedará así, Isabella.

—Vete a la mierda, Jacob —lo escuché reír al otro lado de la línea.

Todo se devuelve en esta vida, nena —lo escuché quejarse por lo bajo, supongo que el cabrón estaba adolorido por lo de ayer, bien—, yo solo quería jugar un poco pero tu complicaste las cosas…

—¿Yo compliqué las cosas? —estaba hirviendo por dentro debido a la rabia—, ¡tú complicaste las cosas cuando decidiste que mi hermanita sería tu presa, enfermo hijo de puta! —apreté el celular entre mis manos— Ven con todo lo que tengas, sabes dónde encontrarme y yo no voy a esconderme, cabrón.

Nos estamos viendo, corazón —hice una mueca de asco cuando lo escuché lanzarme un beso de despedida— ¡Y diles a esos jodidos amigos tuyos que pagaran lo que hicieron con nuestras malditas motocicletas! —después de gritar eso, cortó la línea.

Lancé el maldito teléfono sobre el sofá de dos cuerpos que estaba frente a mí.

Que puedo decir, no podía darme el lujo de destrozarlo lanzándolo al otro lado de la habitación.

—Isabella…

—No digas nada, Minino —le advertí, realmente no estaba de humor para ahora escuchar su sermón también.

—Si pones un pie fuera de esta casa, me veré en la obligación de avisarle a tu padre.

Jo-der.

Yo no podía creer esto, ¿me estaba él amenazando a mí con acusarme a mi padre? Era un día de locos, eso ténganlo por seguro. Me puse de pie observándolo con jodida incredulidad porque, diantres, no podía creer lo que estaba sucediendo frente a mis ojos. Minino estaba de brazos cruzados esperando expectante a que yo alegara por lo que me había dicho, su rostro serio, no había ningún rastro de su característica timidez. Claro, ahora el también se iba a poner en plan de "jodamosle las pelotas a B".

Sacudí mi cabeza y caminé hacia el la entrada para calzarme mi chaqueta, bajo la atenta mirada de Edward. Cuando tuve la maldita chaqueta puesta y el gorro sobre mi cabeza, me giré a él y le sonreí con una dulzura que no sentía en estos momentos porque estaba putamente cabreada.

—Iré a la tienda —le dije sin reparos—, y tú no vas a detenerme. Jódete, Minino.

Me fui, no sin antes mostrarle con todo el amor que le tenía mi dedo medio.

. . . . . . .

Al llegar a la tienda vi a los chicos desparramados por el lugar holgazaneando. Cuando la campanilla sonó ambos miraron hacia la entrada esperando ver algún cliente, supongo, cuando se dieron cuenta de que era yo, los muy cabrones hicieron como si fuera invisible y siguieron en lo suyo, o sea: comer chatarra y ver la televisión. Entorné mis ojos y me saqué la chaqueta mientras entraba al lugar, me acerqué a ellos y me senté junto a Grizz.

—¿Qué fue lo que les hicieron a las motocicletas de los Wolfpack? —pregunté al aire, quitándole uno poco de Cheetos que Grizzly tenía en su poder.

—Nada muy grave —Tink movió su mano en el aire restándole importancia—, solo pinchamos sus ruedas con unos clavos, ¿oopsie?

—Si, bueno, Jacob dijo que pagarían por eso —me encogí de hombros al soltar el mensaje.

—Me gustaría verlo intentarlo —murmuró Grizz, echándose un puñado de Cheetos a la boca. Se giró hacia mi y frunció el ceño profundamente—. Tienes una cara de culo que no le encargaría ni a mi peor enemigo, ¿qué fue lo que pasó?

—Charlie está malditamente molesto conmigo, yo creo que me odia.

—No seas exagerada, joder, ese hombre te ama —Tink bufó y luego sonrió ampliamente con la picardía brillando en sus ojos—. Un Charles molesto debe ser jodidamente caliente, ¿lo grabaste?

—Uh, ¿no? —la incredulidad estaba latente en mi tono de voz al responder su pregunta que estaba jodidamente fuera de lugar, luego hice una mueca con mi boca— Estaba prácticamente concentrada en no hacerme en los pantalones al ver lo putamente molesto que estaba conmigo, se los digo enserio, nunca había visto al viejo así de enojado.

—¿Y por qué estaba molesto?, defendimos el honor de nuestra nena.

Sonreí ante las palabras de Grizz.

—Papá dijo algo sobre destruir la escena del crimen, como no iba a tener suficientes pruebas, y esas cosas que hablan los policías en televisión —puse mis ojos en blanco—, ¡y eso no es todo! Me prohibió meterme en el asunto, para colmo, cuando estaba por salir de casa Minino se puso en papel León y me dijo —carraspeé, imitando pobremente la voz de mi hombre—: "Si pones un pie fuera de esta casa, me veré en la obligación de avisarle a tu padre", ¿pueden creerlo?

Los chicos soltaron unas atronadoras carcajadas.

—¡Me estás jodiendo!, ¡el gatito está sacando sus garras!

—Yo tuve unas inmensas ganas de patearle el culo —suspiré con desgano y me acurruqué contra Emmett, quien pasó su gigantesco brazo por sobre mis hombros y me atrajo a él en un abrazo de oso—, no se que debo hacer para enmendar esto, ¿cómo se supone que papá le haga algo a Lobo y sus cabrones si no tiene ninguna prueba de la mierda que hicieron?

Los tres nos pusimos a pensar en alguna solución para poder redimirnos por lo que habíamos hecho. Tink levantó su dedo y juro por el jodido Dios que vi una ampolleta prenderse sobre su cabeza. Ella tenía una sonrisita juguetona en sus labios que me indicó que, fuera lo que fuera que se le haya ocurrido, no era nada bueno y probablemente a Charlie le iba a dar un aneurisma e iba a terminar odiándome más…

—Deberíamos aceptar el reto que nos puso Lobo, ¿por qué no le das una llamadita y le dices que nos juntemos en un lugar específico? —Alice junto sus palmas y las frotó juntas, parecía una puñetera bruja— Tengo un plan de puta madre, esto hará que Charles me pida matrimonio o finalmente me interne en el loquero.

Llamé al teléfono de Renesmee una vez más para comenzar el plan de Tink.

El maldito bastardo de Jacob volvió a contestarme con mofa, tirando uno que otro comentario divertido, según él. Quedamos de juntarnos en el claro que quedaba a las afueras de Forks, en el bosque, era algo así como la limitación entre Forks y La Push. Estaba bastante segura de que seríamos tres contra nueve, y si Lobo era tan enfermo como había sido estas últimas horas, nosotros nos íbamos a llevar la golpiza de nuestras vidas. Tomamos nuestras cosas y cerramos la tienda al salir, girando el letrero de "abierto" a "cerrado". Nos montamos en nuestras motocicletas y partimos a nuestro encuentro con los Wolfpack.

Juro por todo lo santo que podía escuchar como Eye of the Tiger (1) sonaba de fondo.

Cuando nos estábamos acercando a claro a lo lejos divisamos las motocicletas de Jacob y su pandilla, llegamos antes que ellos al lugar, dejamos nuestras motos estacionadas a un costado y ahí fue cuando saqué mi teléfono celular para enviar un mensaje de texto y comenzar el plan. Aguanté la risa cuando vi como todos los lobos habían cambiado los neumáticos de sus motos por unos neumáticos de baja calidad.

"Minino, S.O.S.
Estamos en el claro con Lobo.
Creo que deberías acusarme a papá.
Oops."

Le di a enviar justo cuando Jacob y su pandilla llegaba frente a nosotros. Bien, si mis cálculos no fallaban, Edward debe estar leyendo el mensaje en estos instantes, él probablemente entraría en pánico y no encontraría nada mejor que ir directamente a la comisaría a avisarle a papá en vez de llamarlo por teléfono, lo que nos daría unos diez minutos, ya que pensando en que Edward quisiera venir con él, tendría que volver a casa con un canguro para los niños, lo que se resume a Ness y Nau. Papá de seguro avisaría a Billy por esto, lo que los retrasaría un poco más, así que, si mis cálculos no fallan, estarían llegando en eso de veinte minutos. Guardé mi IPhone en la parte trasera de mis jeans y me crucé de brazos enfrentando a los Wolfpack que lucían jodidamente cabreados.

Bueno, no eran los únicos.

—Pensé que no vendrían.

—Oh, vamos, Jacob, nos conoces mejor que eso —Tink resopló por la estúpida frase que soltó Lobo, como si alguna vez hubiéramos huido de nuestros conflictos—. Nosotros pensamos que te conocíamos, también, pero joder que nos equivocamos en eso, ¿no?

—Mira, nena, no es mi culpa que ustedes ahora estén intentado jugar a la casita feliz —sonrió con mofa en nuestra dirección—. Tú jugando a la familia feliz con el pijo de mierda, este —apuntó a Grizzly con su dedo índice, soltando una risita despectiva en el proceso— jugando al papá y a la mamá con una mujer que ni siquiera es suya —Grizz dio un paso hacia adelante, él estaba tocando sus nervios, joder. Lo detuve con mi brazo, extendiéndolo frente a su pecho y murmuré un "paciencia" bajo mi aliento—. Y ni hablemos de la indomable hadita, ¿Cobain?, ¿es enserio? —comenzó a reírse atolondradamente, secundado por los idiotas que lo seguían.

B, creo que este plan se puede ir a la mierda… –susurró Alice con furia contenida, extendí mi otro brazo para detenerla a ella esta vez. Diablos, porque demonios tenían que ser tan temperamentales mis queridos amigos.

—Vamos, bebé, podemos hacer esto, ¿sí? Solo deja que el idiota hable.

Me concentré en Jacob una vez más.

—¿Qué? —me increpó, alzando una de sus cejas—. ¿Tienes algo que decirme?

—¿Cómo te sentiste después de que te partiera la madre? —pregunté, haciéndome la inocente— Digo, hombre, eres gigante y una enana como yo te dejó hecho una mierda, ¿no te da vergüenza salir a la calle después de eso? —vi como su mandíbula se cuadró ante mis palabras. Debía provocarlo, no había otra forma— ¿Qué pensaría la gente si supiera que B le pateó el culo a los Wolfpack? Jodidamente sola, Grizz era el plus para que quedaran incluso más muertos.

—No estábamos en nuestros cinco sentidos —murmuró como excusa. Tronó sus dedos y sonrió salvajemente—. Ahora, en cambio… —movió su cabeza, haciendo sonar los huesos de su cuello— Oh, nena, desearás nunca haberte metido conmigo.

—Lo mismo digo, sucio cabrón…

Ellos se lanzaron contra nosotros sin previo aviso, y bueno, papá lo había dicho esa vez que golpeé a Charlotte y le rompí la maldita nariz: "El que pega primero es el culpable". Así que nos dejamos golpear. Ese era nuestro plan principalmente después de todo. Lobo lanzó un gancho izquierdo hacia mi rostro que me golpeó de lleno en la mandíbula. El hijo de puta realmente era gigante en comparación conmigo, puede que me haya fracturado algo con ese jodido golpe, dolió como los mil demonios, me tiró al suelo rápidamente. Miré hacia mi costado y vi como entre tres estaban golpeando a Grizz en el suelo, otros dos tenían a Tink sujeta desde sus brazos mientras que ella intentaba morderlos a como de lugar. Si nos defendíamos nuestro plan se iría a la mierda, debíamos aguantar hasta que la policía llegara a hacer su trabajo y los pillara con las manos en la masa. Joder, si no podían detenerlo por lo que pasó con Nahuel y Renesmee debido a nuestra puta culpa por tomar las riendas del asunto, que al menos los tengan dentro un tiempo por sacarnos la mierda de encima. Lobo me tomó por el cuello de mi remera y me sostuvo fuertemente, sus ojos a la altura de los míos.

—¿Qué dirá la gente cuando sepa que la magnífica B no es tan ruda como aparenta?

Le escupí en el rostro y sonreí a su furioso rostro.

—Vete a la mierda.

El desquiciado este me soltó, haciendo que cayera de culo al suelo, y aulló al cielo. Sus secuaces lo siguieron, aullando a la inexistente luna porque estábamos de día, joder, qué diablos les pasaba. Había visto este disque "ritual" de ellos muchas veces, siempre me había cuestionado su sanidad mental. ¿Acaso de verdad se creían lobos, por todo lo santo? Sus ojos se clavaron en mí una vez más y rectifiqué que de cuerdo no tenía nada. Él volvió a golpearme, esta vez me dio una patada en el puto estómago que me dejó sin aire por unos cuantos segundos de mi vida que parecieron años, jadeaba a estas alturas y estaba perdiendo la noción a ratos.

Ellos de verdad nos estaban haciendo puré.

¿Cuánto tiempo había pasado ya?

Creo que después de un rato no sentía los golpes, estaba tan magullada que puede que se me haya dormido todo el cuerpo y joder, ya no había nada que hacer, era mejor no sentirlos a estar en un dolor constante. Mis chicos estaban igual de jodidos que yo, por lo que podía ver entre la maraña de piernas y brazos que veía como un borrón. Grizz estaba un poco más allá de mí, cuando me vio me guiñó uno de sus ojos a duras penas y un intento de sonrisa se posó en sus labios, justo cuando el cabrón de Paul le pateaba nuevamente. Escuché un grito de guerra de Tink, ella gritaba como una jodida valkiria. A lo lejos creí escuchar las sirenas de una patrulla, pero tal vez solo fue mi imaginación, lo único que recuerdo a continuación es que me sumí en un vacío negro y me quedé ciega.

Ciega y sorda.

No veía ni escuchaba nada.

Todo estaba negro a mi alrededor.

. . . . . . .

La cabeza me dolía horrores.

Sentía que tenía miles de pequeñas agujas clavadas en la sien, era algo así como acupuntura pero a modo de tortura.

Pestañeé un par de veces antes de abrir los ojos por completo, había algún tipo de luz que me molestaba por la intensidad que tenía. No sabía cuanto tiempo había estado nadando en la inconsciencia, a decir verdad, no quería regresar a la realidad del todo. Minino estaría malditamente molesto conmigo por ser tan imprudente y papá probablemente querría ocupar su arma en mi. Y me dolía todo el puto cuerpo. Cuando abrí mis ojos finalmente un blanco cielo me recibió, traté de moverme, pero cerré los ojos una vez más debido al dolor. Demonios, mañana me iba a doler todo incluso más. Giré la cabeza hacia la izquierda con cuidado y vi las máquinas esas que están en los hospitales. Ge-nial. Estaba en el maldito hospital. Odio los hospitales con toda mi alma, ellos huelen tan a desinfectante que me enoja. Me giré hacia la derecha cuando escuché un ruido proveniente de esa dirección, antes de centrarme en la persona que estaba ahí, miré como tenía una vía intravenosa en mi brazo, hice una mueca y fruncí el ceño acercando mi mano izquierda a la cosa esa que estaba estorbándome.

—¿Qué crees que estás haciendo?

—Edward, sácame esto… —mi voz estaba un poco más ronca de lo normal, carraspeé para tratar de hablar con más normalidad— No estoy tan mal como para necesitar suero, ¿sí? Quítamelo —él ni siquiera se inmuto con mis palabras, haciendo caso omiso a estas se sentó en la única silla que estaba junto a la camilla donde yo me encontraba. Me dio una extraña mirada y después preguntó en una suave voz.

—¿Por qué lo hiciste?

—Tenía que hacerlo, por Ness —intenté encogerme de hombros y dolió, dolió como la puta madre.

—¿Tienes una idea de lo preocupado que me tenías? Me enviaste un mensaje, por Dios, un mensaje pidiendo ayuda, pensé… estaba histérico, tu realmente habías hecho lo que te dijeron que no hicieras —tomó mi mano derecha entre las suyas y la acercó a su boca, dejando un pequeño beso en el dorso de esta— ¿Tienes una idea de como te vez en estos momentos? —su mano se posó con delicadeza sobre mi mejilla— Tu hermoso rostro está cubierto de cardenales, amor, está hinchado y…

—Sabes que no, y sé que probablemente luzco horrenda, pero, joder, ¿qué se supone que debía hacer?

—¡Dejar que tu papá se encargara de esto!

—Si, bueno, yo quería ayudar al respecto, papá no podía hacer todo el trabajo después de que yo la había cagado desde un principio, así que le di una mano, ¿no fue más fácil agarrarlos de esta manera? —Minino suspiró con frustración y se puso de pie, escondiendo sus temblorosas manos en los bolsillos de su bata de doctor. Ah, yo había sido la causante de que esa manía que tenía volviera— Tampoco era como si él fuera a matarme a golpes o algo.

—¡Podría haberlo hecho! —gritó Edward— ¡Tú estabas inconsciente cuando llegamos! —sus ojos verdes estaban acongojados— ¿Por qué no te defendiste como siempre haces? —abrí la boca para contestar su pregunta, pero él me interrumpió con una nueva—, ¿por qué me haces sufrir de esta manera?

Mi corazón se apretujó ante su última pregunta.

—Bebé, lo siento, yo no quería hacerte sufrir…

—Verte sufrir me hace sufrir, Bella, ¿cuándo vas a entender eso? Odio ver como la persona que amo va en busca del peligro deliberadamente, tu papá tiene razón cuando dice que nunca piensas, ¿tan difícil es para ti aceptar que ahora tienes más personas en quienes confiar? Podríamos haber solucionado todo esto sin la necesidad de causarte daño, tú no necesitas hacerte cargo de la cosas por ti sola ahora, me tienes a mi —negó con su cabeza— Tienes a tu padre, ¡tienes a tantas personas! Alice y Emmett son igual de tercos. Sé que por cosas de la vida ustedes solo confían el uno en el otro, pero es distinto ahora, amor.

Suspire ante sus palabras. Sabía que Minino tenía razón, pero costaba un poco eso de abrirse a los demás, digo, los tres mosqueteros siempre habíamos arreglado nuestros problemas así, entre los tres, uno para todos y todos para uno, ¿recuerdan?, por lo que para nosotros era algo natural asumir que si uno la cagaba los otros dos estarían a su lado apoyándolo como fuera, no era una cosa de que no confiara en el resto, era simplemente... porque así hacíamos las cosas siempre, no puedo dejar esas costumbres tan fácilmente.

—Dime, ¿por qué no te defendiste?

—Yo no podía —solté una risita, pero me callé al instante ya que Edward tenía una cara de pocos amigos, no estaba para humoradas el día de hoy—. Papá lo dijo, ¿está bien? Esa vez que golpeé a la perra de tu ex, él dijo que el primero que golpeaba era el culpable…

—¿Qué le diremos a los niños cuando preguntan sobre el rostro de mamá? Tú luces verdaderamente fatal en estos momentos.

—Gracias, Minino, yo también te amo —sonreí falsamente ante el hincapié de que lucía como la mierda. Obvio, que no iba a lucir como si fuera a una pasarela, ¡me habían hecho puré, que esperaba!, no podía evitar lucir deforme en estos instantes— Digámosles que me caí, Floyd siempre se cree eso.

La puerta se abrió justo en ese instante, dejando ver al jefe Swan.

Tragué saliva porque, si papá ya estaba cabreado conmigo, ahora probablemente querría matarme.

—Edward, ¿me dejarías a solas con Isabella, por favor?

—Claro, Charles —Minino me dio una última mirada antes de salir y abandonarme con mi enojado padre.

Comencé a juguetear con el dobles de la sábana, papá caminó lentamente hasta la silla en la que Edward había estado sentado anteriormente, él se tomó todo su tiempo para tomar asiento también, quería esconderme en algún lugar pronto y no salir de allí por un buen tiempo. Papá carraspeó intentando llamar mi atención, me obligué a levantar la vista y posar mis ojos sobre los suyos. En realidad, tenía miedo, miedo de ver la decepción en sus ojos chocolate tan iguales a los míos, miedo de ver que tan enojado estaba conmigo y cuanto me despreciaba en estos momentos. Me sorprendí como nunca al ver que, en realidad, sus ojos estaban jodidamente aguados y mostraban una preocupación malditamente grande.

—¿Papá? —murmuré quedito, un poco aturdida al verlo en ese estado.

—Demonios, Bella —una lágrima rodó por su mejilla, la cual quitó rápidamente con el puño de su chaqueta—, ¿por qué tienes que ser así, niña? —suspiró completamente acabado— Desde el día en que naciste solo me has traído dolores de cabeza…

Hice una mueca con mis labios al escuchar eso venir desde sus labios. O sea, yo sabía lo malditamente irritante que podía llegar a ser, pero aún así dolía escucharlo directamente desde papá. No soy perfecta, pero al menos pensaba que el me quería así por sobre todo.

—Yo… Lo siento…

—… Tenías apenas cinco años cuando comenzaste a arrancarte al bosque, ¡para encaramarte en los malditos árboles! —gruñó poniéndose de pie, caminando de un lado a otro en el reducido espacio mientras soltaba una palabra tras otra rápidamente— A los diez te lanzaste por la bajada más alta de Forks en patineta, ¡en patineta! Sin contar que ya habías empezado a pelearte con tus compañeritos por vaya a saber Dios que jodida cosa —resopló ante el recuerdo y yo no pude evitar una sonrisa—. Tenías catorce años cuando tu madre murió —la sonrisa se murió en mi boca—, catorce años cuando conseguiste tu primero de esos… —apuntó mis tatuajes.

Lo interrumpí para que no hablar de mamá, no ahora.

—Estaba tratando de ayudar, ya la había cagado antes así que pensé que de esta manera podía arreglarlo…

—¡Te dije que te mantuvieras fuera de esto, Isabella! —me encogí en mi lugar por su grito— A los dieciocho años te fuiste —se dejó caer pesadamente sobre la silla—. Tomaste tus cosas y te fuiste, a vivir la vida. Mi niña se iba de casa, ¿y que podía hacer yo al respecto? —tomó mi mano entre la suya y comenzó a juguetear con mis dedos, vi como su barbilla tembló cuando comenzó a hablar una vez más— ¿Tienes una idea de lo preocupado que estuve esos seis años que estuviste lejos de mi? —negué lentamente con mi cabeza, sintiendo como las lágrimas se acumulaban en mis ojos— Tenía tanto miedo de que algo fuera a pasarte, eres tan malditamente temeraria, pero no podía dejar de pensar, ¿quién iba a defenderte de las cosas malas que hay allá afuera ahora?, ¿estabas comiendo bien?, ¿había alguien velando tus sueños?

Pude sentir una maldita lágrima traicionera deslizarse por mi mejilla.

En realidad, nunca habíamos hablado de este tema. Siempre asumí que papá estaba bien con todo, digo, él nunca intentó detenerme cuando anuncié que dejaría Forks para vivir una vida por carretera. Si bien estuve lejos por seis años, nunca perdimos el contacto, me comunicaba esporádicamente con él a través del teléfono, papá siempre se escuchaba tan alegre que nunca me puse a pensar realmente en lo que él estaba sintiendo en esos momentos, ¿qué cara tendría cada vez que se terminara una de nuestras llamadas?, ¿cuán preocupado se pondría cuando yo olvidaba llamarlo como habíamos acordado?

Renesmee tenía razón, después de todo, al igual que el reverendo Cullen.

Cuando dejé Forks yo realmente no pensé en nadie más que en mi misma.

Que maldita perra egoísta.

—Papá, de verdad lo siento mucho… por todo —más lágrimas cayeron por mis mejillas—. Renesmee, ella está bien, eso es lo que importa, ¿sí? Tú no tienes por qué preocuparte por mi…

—No —negó con su cabeza lentamente, aún sostenía mi mano entre las suyas— ¿cómo puedes decirme eso?, cuando te dije que te mantuvieras fuera de esto fue porque tenía miedo de lo que podía pasarte a ti. Sé como eres, Bella —una de sus manos se acercó a mi rostro y quitó los rastros de lágrimas que había en mis mejillas—, pero a pesar de todo sigues siendo mi dulce Bella, ¿por qué no confías en papá para que pueda protegerlas?

—No se trata de confianza, papá —le di un apretón a su mano—, sabes que confío en tu plenamente, viejo. Yo solo… Tu estabas tan enojado conmigo… Y dijiste que era una decepción —puede que esa frase me haya dolido más de lo que estaba dispuesta a aceptar.

—Nunca serás una decepción para mí, cariño. Estuve mal en decir esas cosas, estaba molesto, sí. Alguien le había hecho daño a mi niña —sonrió débilmente—, alguien había dañado a mi pequeña princesa, y mi valiente guerrera había ido a la pelea sin pensar en las consecuencias. ¿Tu crees que me haría feliz saber que fuiste a proteger a tu hermana con tus propios puños? Yo no quiero verte herida, hija, me duele saber que alguien te hizo daño cuando se supone que yo soy el que debería protegerlas a ambas —papá se puso de pie y dejó un dulce besó sobre mi frente—. Ese es el trabajo de papá, proteger a sus dos tesoros más preciados. ¿Cómo podría yo no preocuparme por ti cuando te amo tanto? Eres el primer regalo que tuve gracias a tu madre, claro que voy a preocuparme, aún y cuando tengas cincuenta años, seguirás siendo mi niña, mi Bella.

Yo estaba a punto de llorar porque tenía el mejor papá del mundo.

—¿E-Estás enojado conmigo?

—No lo estoy, cariño, me hace feliz ver que estás bien aún y cuando me has desobedecido.

—¿N-No me odias, entonces?

El entrecejo de Charlie se frunció profundamente.

—¿Cómo podría yo odiarte? Te amo, eres mi tesoro.

Charlie rio cuando comencé a sollozar como una nenita de cinco años, él se sentó junto a mi en la cama y me dio un dulce abrazo. Acariciaba mi cabello suavemente, dejando alguno que otro beso de vez en cuando sobre mi cabeza y murmurando palabras que solo un padre podría dar a su hija, yo simplemente no podía dejar de llorar, lo quería tanto, el me había enseñado tantas cosas, era tan bueno y comprensivo, joder, yo sé que debe estar exhausto por la hija que le tocó, pero siempre me sorprende dándome tanto amor.

—Papá, ¿dónde están Grizz y Tink? —pregunté después de un rato que estuvimos en silencio.

—Probablemente volviendo a Edward loco —sonreí porque me podía imaginar la situación—. Esos dos son bastante duros de roer, solo descansaron un poco y al despertar estaban con toda la energía del mundo —sip, eso definitivamente sonaba como Alice y Emmett—, también los regañé, por cierto.

—¿Lo hiciste?

—Lo hice, Campanilla me maldijo y lloró, y el Osito se puso tan rojo como un tomate, deberías haberlos visto —reí porque mis amigos querían a papá tanto como yo, él era la figura paterna que ellos nunca tuvieron en sus respectivos hogares— Tu hermana le dio una bofetada al chico Black, ¿sabes? Ella lo hizo por ti.

¿Nessie golpeando a Lobo?, ¿por mí? —mi boca se abrió en una gran 'O' al escuchar esos acontecimientos.

—Ella estaba bastante preocupada por ti, se culpa por lo que pasó.

—No tiene por qué culparse por lo que hicimos, lo haría una y otra vez si eso significa que ella estaría bien —papá resopló al darse cuenta que la terca de su hija no había aprendido nada al respecto— ¿Y qué pasó con los idiotas esos?

—Billy los tomó bajo custodia, dijo que se encargaría de enseñarles una lección que no iban a olvidar nunca —papá frunció el ceño—, mencionó algo a Jacob cuando los llevaba esposados hacia la furgoneta, ese algo hizo que el chiquillo ese se pusiera malditamente lívido. Sé que es su hijo, pero a Billy le cabrea completamente el estilo de vida que lleva, así que confió en su juicio. Estaba bastante horrorizado cuando le conté sobre lo que había pasado con Renesmee también, me pidió disculpas… A ambos en realidad.

—Bien, eso está bien.

—Debo volver al trabajo, corazón —papá se lamentó, poniéndose de pie—. Por favor, deja de darle tantos dolores de cabeza a Edward, el pobre muchacho no da más de la angustia por tu culpa, piensa un poco más en él, ¿sí?

—Lo haré —murmuré—, nos vemos, pa'.

—Nos vemos muñeca, te amo, nunca lo olvides ¿sí? —sus ojos desprendían una calidez enorme, el abrió la puerta y se apoyó en el umbral de la puerta, sin dejar de mirarme volvió a decir—: Sin importar lo que digas, lo que hagas, cuantas veces te equivoques, nada de eso me hará amarte menos.

—También te amo, papá, ¡eres el viejo más cool del Universo!


(1) La canción de Rocky, ¿qué mejor definición que esa?


¡Buenas madrugadas!

Aquí vengo nuevamente, a las 4.20 am, a entregarles un nuevo capítulo. Creo que de verdad me quedó un poco más largo que el otro. ¡Espero les guste tanto como a mí! Al principio lo iba a hacer en base a la canción de Elvis, Jailhouse Rock, pero mediante iba escribiendo se tornó en un capítulo basado en la relación padre e hija entre Charlie y Bella, ¿cómo pasó eso? No tengo la mas puta idea, pero sucedió XDDD Así que decidí utilizar I'll stand by you de The Pretenders, es una canción muy linda la verdad. Quiero que sepan que leo todos sus rrs, y sinceramente no hayo forma de agradecerles lo lindas que son conmigo. Quería mandarle una respuesta a Charlie Bronte por su rr pero fanfiction no me dejó vaya a saber Dios porqué demonios, así que lo haré por aquí: Lei tu rr (obviamente, lol) y quiero decirte que me hace muy feliz poder alegrarte con esto, de verdad que no se imaginan lo feliz que me hace que les guste, y quería responderte en especial porque sentí muy lindo que me dijera eso de "Piensa en mi como en la Tink para tu B, en serio" Así que sí, te lo digo de igual manera. Y no solo para ti, si no para todas, espero poder ayudarlas de algún modo mediante lo que escribo para cuando no estén teniendo muy buenos momentos, así fue como yo partí escribiendo en realidad, y cada vez que tengo algún tipo de recaída en la emosidad las musas vuelven y pues, que lindo escape es este, ¿no? Sé que de momento esta cosa se pone media emocional, pero por algo está en el tag de Romance/Humor, así que si puedo sacarles algunas sonrisas de vez en cuando, yo me doy por pagada completamente lmao.

Sin más que decir, espero les guste el capítulo, nuevamente.

¡Muchas gracias por sus reviews y comentarios en Facebook!

Una oveja descarriada,

Lamb.