Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, primero que nada, quiero pedir disculpas, sé que la actualización era ayer, pero... tuve un par de cosas que hacer, así que no pude actualizar, pero aquí estoy, actualizando de todos modos, espero que el capítulo sea de su agrado, y en sí, la historia en general, muchísimas gracias por su apoyo, transformado en reviews, favoritos y follows, y lecturas, ojalá algún día esos que sólo leen, se animen a decir qué les parece la historia, pero no hay presión ;)

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Lily observó a lo lejos a su mejor amiga, hacía una semana que se había comportado como una idiota, y aún no se disculpaba por sus palabras y su comportamiento, sabía que la rubia estaba diciéndole la verdad, y que sólo quería lo mejor para ella, pero Lily aun no lograba procesar del todo las conversaciones con su padre.

—Toma –dijo el hombre colocando más copas sobre su charola –rápido.

—Claro.

Lily salió al salón, había demasiada gente adinerada ahí, en su mayoría nuevos ricos, se les notaba en la forma brusca en que la detenían para tomar una de las bebidas que sostenía en lo alto, gracias a los tacones, podía tener una altura mejor.

Se desvió del camino cuando vio a lo lejos en su camino al mejor amigo de su jefe, ese hombre no le agradaba, desde la forma en que se le había insinuado al llevarla aquella vez, después de que Lupin la despidiera, tenía sus precauciones con él, y parecía que eso más que dejarle en claro que a ella no le interesaba, le hacía insistir más de la cuenta.

—Tienes que seguir adelante –le informó Audrey en un tono serio.

—Lo sé, pero no lo haré –dio media vuelta.

—Para ser alguien a la que le desagrada incumplir ordenes, sólo lo haces cuando te conviene.

—Sí, como sea –soltó incómoda.

La mirada azul de Audrey se topó con una mirada del mismo tono que la suya, era un hombre bastante atractivo, cuando pidió un momento a la persona con la que hablaba para acercarse, se hizo a un lado para que Lily pasara sin decirle más.

—Oye, Lily –habló el hombre, pero la pelirroja lo ignoró –oye, tú –la interrumpió –dime ¿tu amiga se llama Lily Luna, cierto?

— ¿Mi amiga? –Cuestionó.

—Bueno, la otra mesera con la que hablabas hace un segundo.

—No, su nombre es Anne, con una E, y ya sabe de las tejas verdes.

Él sonrió divertido, tenía una sonrisa encantadora, así que de inmediato le desagradó a la rubia, tomó una copa y la dejó proseguir por la zona que le había tocado a Lily, ya que había salido al área de fumadores.

Sin duda la pelirroja tenía más misterios de los que le gustaba hablar ¿quién era ese tipo? Porque lograba ponerla completamente incómoda, a tal grado de hacerla escapar.

—X—

La noche avanzó más tranquila de lo que Lily había esperado, para su fortuna no se había topado con Sebastian Keller ni una sola vez más, si las cosas seguían así, podría llegar al final sin ningún contratiempo.

Sonrió alegre cuando la última copa fue retirada de su charola, iría por más, al parecer a estos nuevos ricos les encantaba pretender que eran muy aficionados al champagne.

Retrocedió para darse la vuelta y volver rumbo a la cocina, cuando su espalda se estrelló con alguien, quizás había festejado demasiado pronto la noche libre de contratiempos.

—Yo, lo lamento tanto –murmuró apenada, levantando la mirada, ya que había chocado con la espalda de un hombre que se giró también.

—Ah, señorita Potter –saludó Edward Lupin, en un tono sorprendido.

—Señor Lupin –comentó incrédula –lo lamento, no era mi intención…

—Ah, ya que estás aquí, toma mi copa vacía –sonrió la mujer de piel oscura y mirada penetrante.

—Sí, claro –dio un paso a un costado para pasar a su jefe.

—No sabía que también trabajaba en esto –argumentó.

—Bueno, no bromee con el que necesito el empleo.

—Su salario llegó como siempre ¿o no?

Ella sonrió encantadora. —Lo hizo, pero necesito mucho dinero –estiró la charola hasta la mujer, pero ésta le estiró la copa.

Lily la sujetó, porque la mirada de desagrado que le otorgó, le dijo que sino la tomaba ella, la dejaría caer al suelo, para culparla después, así que la colocó al centro de la charola y observó a su jefe, que se distrajo cuando la mujer lo abrazó bastante acaramelada.

—Ya que tu abuela está aquí ¿qué te parece si no llegas esta noche, Eddy? –Ronroneó la mujer –hace mucho tiempo que no me visitas…

—Maya –murmuró, incómodo.

—Nos veremos mañana, señor Lupin –se alejó Lily sin prestar más atención a lo que escuchó y a la forma en que la mujer se pegaba al varón, que parecía acostumbrado a eso.

Dejó la copa y tomó limpias y llenas de champagne, observó a Audrey, que tenía el cejo fruncido al verla, así que debía estar comportándose alterada, como siempre que algo la ponía nerviosa o incómoda.

Para su desgracia, el no toparse con Keller había traído como consecuencia toparse con su jefe cada dos por tres, la mujer había rodeado su cuello y besado suavemente, los demás parecían no prestar atención a eso, así que suponía que como bien había dicho, era bastante normal ver al siempre correcto y respetable Edward Lupin en esas situaciones, o con esa mujer, o con varias, vaya patán.

—X—

El evento terminó, los pies le dolían más que nunca, pero sonrió encantada cuando vio la cantidad que le pagaron, no era una fortuna, pero sin duda si pagaban tan bien, posiblemente terminaría dejando su empleo de niñera para dedicarse a ese tipo de trabajos.

—Gracias por apoyarnos, Audrey, tu amiga causó sensación –comentó el amigo de la rubia, haciendo que la pelirroja se tensara.

—Bueno, es de buen ver ¿no?

—Cierto, toma, Potter, un hombre me dijo que esta propina era especial para ti –le dio un sobre.

Todos la observaron, cuando el hombre se giró a repartir las propinas para los demás, la mirada azul de Audrey se posó en ella, y cuando se iba a acercar, fue salvada por un milagro.

Estoy afuera, apresúrate.

Ahora mismo voy.

Salió corriendo una vez que le dijeron que era todo, el auto de su primo Hugo estaba aparcado, así que corrió con una sonrisa, sin percatarse de nada más, se subió y se colocó el cinturón.

—Estás muy feliz –comentó el pelirrojo.

—Este empleo salió muy bien –admitió.

—Desde luego que sí, solo una sonrisa, un poco extra de amabilidad y a los meseros nos va muy bien, claro que no falta el idiota que te quiere menospreciar por prestar un servicio.

—Bueno, a mí no me va tan mal, comparada contigo, que vas casi desnudo –sonrió.

—Cállate, he pagado casi todas mis cosas con mi empleo, menos la universidad, esa la paga mi madre.

—La tía Hermione tiene un buen empleo –admitió la pelirroja –le va mejor que a tu padre ¿no?

—Bueno, papá viene de una familia más pobre que los ratones y las cucarachas del bar donde trabajo.

—No seas tan cruel –sonrió divertida.

—Bueno, tu papá también le va decente, para pagarte esa universidad que sale bastante cara ¿no?

—Sí –se encogió de hombros.

—Deberías comprarte un auto –comentó.

—Oye, no se te cae nada por venir por mí.

—Yo lo digo porque es más cómodo.

—Papá me sacaría de la familia, me enseñó a conducir mamá, y casi nos asesina a las dos, pero de ahí, no le gusta que maneje a menos que sea muy necesario.

—Sal del ala de tu padre, Lily, no te vendría mal, eres la niña de papá, tienes 19 y sigues viviendo con ellos ¿en serio?

—Audrey dice lo mismo –admitió.

—Sigues sin decirme la razón por la cuál te quedas conmigo y no con ella –la observó de reojo.

—Eres mi primo favorito, hace mucho que no pasamos mucho tiempo ¿tiene algo de malo?

—No, si fuera la verdad.

—Pelee con ella, le dije que es una zorra, y que se niega a salir contigo porque sabes que está más vista que el palacio de Buckingham, y bueno, más…

—Ah bueno, no sé cómo sigues con todos los dientes.

—Sí, ya sé que me pasé de la raya, Hugo, lo sé, y la verdad no sé cómo disculparme con ella.

—Yo no voy a meterme en cosas que no me importan, pero Audrey es la única chica que ha sido tu amiga a pesar de las circunstancias, y la única que estará para ti sin importar que sea más realista y madura que tú, Lily, así que deberías valorarla más.

—Lo sé.

Los chicos llegaron al lugar donde Hugo compartía apartamento con sus amigos de la universidad, era un lugar bastante pequeño, tanto que ellos tenían que compartir cuarto con uno de los amigos del pelirrojo y ellos la cama.

—Buenas madrugadas, Lils –bostezó el chico y se acostó en bóxer.

La pelirroja se puso su pijama en el baño y entró a la habitación unos minutos después, su primo la abrazó, hundiendo el rostro en su cuello, ella negó divertida, observó el techo mientras acariciaba el brazo de su primo de forma inconsciente.

El sol salió sin que ella hubiese dormido ni siquiera un poco, así que se levantó siguiendo a su primo, le sorprendía la fuerza de voluntad del chico, para dormir tan poco y aun así levantarse a la primera que sonara su despertador, se metía a bañar y se iba a la universidad, además de que mantenía unas notas admirables, que hacía que siguiera manteniendo la credibilidad en casa.

Para los demás Weasley, Hugo era un estudiante maravilloso, que se la pasaba dando clases de regularización, y el demás tiempo se la pasaba estudiando y haciendo proyectos, y para nada trabajaba en un bar como un mesero en ropa interior ajustada.

—M—

El día alcanzó a Ted en la cama de Maya Clarke, la mujer con la que había comenzado a salir hacía un tiempo, pero meramente sexual, ella sin duda no perdía oportunidad para pedir algo más en serio, quería conocer a Ada, y que tuviesen una relación estable, casarse, y la mujer era hermosa, sin duda lo era, talentosa y bastante buena en la cama, se llevaban muy bien, hacían buena pareja, y aunque por un momento pensó en rehacer su vida, lo dejó de lado.

El hecho de que no pudiese quitarse de la cabeza la imagen de aquella bonita chica pelirroja con la que se topó en la noche, a la que observó mientras corría a aquel auto para alejarse del lugar donde había sido el evento.

Se llevó una mano al rostro, no podía creer que había terminado viendo a Lily Potter de aquella forma, y no sabía si culpar a Sebastian por toda la insistencia en la perversidad que existía en aquellos sitios con títulos que hacían mención a niñeras, o simplemente en la sensación que la presencia de la chica despertaba en su hogar mientras estaba ahí, aquella calidez que se perdía cuando su horario terminaba y que lo demás que quedaba era causado por su hija, si a Ted le quitaban a Ada, lo perdía todo, no tenía nada, era una persona sin chiste.

Se levantó después de un rato y avanzó desnudo hasta la ducha de Maya, tenía que llegar temprano a su casa para poder llevar a su hija a la escuela, aunque su abuela había dicho que ella podía hacerlo, no quería darle responsabilidades que no eran de ella.

Cuando llegó a su casa, Ada estaba bañada, arreglada y desayunando, su abuela lo observó con cara de pocos amigos, pero no le dijo nada, se acercó a la niña y la besó.

—Hueles a fresas, papá –murmuró la niña –nosotros no tenemos jabón de fresas, aunque deberíamos.

—Iré a vestirme, desayuna, princesa.

—Claro –frunció el ceño –abuela ¿papá sale con alguien? –Preguntó para nada feliz.

—No, cariño, no sale con nadie, deberías tranquilizarte.

—No quiero que papá se case de nuevo, con nadie.

—Despreocúpate, eso no pasará, no hay nadie más importante para tu padre, que tú –le sonrió.

Ted bajó rápidamente, abrazó y besó a su abuela antes de ir a llevar a Ada y después a la oficina, su hija iba bastante seria, había olvidado la capacidad de descubrirlo conforme a su olor.

—X—

Teddy regresó a casa a la hora normal, tenía que comenzar a portarse como siempre, o Ada comenzaría a preguntarle la razón por la cual solo llegaba temprano cuando Lily estaba en casa, aun así, llegó inquieto, esperaba que no le hubiese comentado a la niña que se habían encontrado la noche pasada y que lo había visto con alguien.

—Buenas noches –saludó, su vista fue hasta el lugar que normalmente ocupaba Lily cuando él llegaba, pero estaba vacío.

—Buenas noches, papi –la niña se puso de pie y fue hasta él –Lily me ayudó con la tarea, espero que no te enfades.

—No ¿y Lily? –observó el salón.

—Ah, le dije que podía irse temprano –argumentó Ada –la abuela dijo que estaba bien ¿tiene algo de malo?

—Para nada –comentó, sonriendo y acariciando la cabeza de su hija.

—Te daré de cenar, en lo que Ada sigue jugando.

—Claro, abuela.

Ted se sentó a la isla, su abuela comenzó a ir de un lugar a otro, sin decir nada, haciéndole sentirse incómodo, sabía que tenía una opinión al respecto de lo que Ada había dicho sobre él oliendo a fresas.

—Sabes algo –comentó la mujer –hoy en la tarde, Ada acusó a la pelirroja que tiene por niñera de oler a fresas también, igual que tú en la mañana –lo observó cuando se atragantó.

—No, no, no me digas que tú piensas que entre ella y yo hay algo, por favor abuela, yo salí a un evento anoche y…

—Para ser honestos, no –admitió –no creo que ella tenga esa clase de sentimientos por ti, pero sí creo que estuviste con una mujer anoche.

—Bueno, abuela, no he querido volver a rehacer mi vida porque Ada es mi principal enfoque, aparte de la empresa, que era lo que Laura siempre soñó –informó –aun así, eres una mujer viuda, sabes que a veces… se necesita un poco de distracción, y más para nosotros, los hombres –se encogió de hombros.

—Pretextos –comentó la mujer.

—En realidad ella quiere una relación formal, tenemos un tiempo saliendo ocasionalmente y…

—Sabes que Ada…

—Lo sé, abuela, pero ella tampoco puede prohibirme rehacer mi vida, su madre se fue, la vida siguió moviéndose, pero yo me quedé quieto.

—Como siempre, hijo, es tu decisión, tú más que nadie sabes lo que quieres y necesitas, y lo que será mejor para tu familia.

—Gracias por el apoyo –admitió.

—Solo asegúrate que esa mujer sea realmente la mujer que necesitas, que quieres, no sólo para llenar el aspecto sexual –comentó.