Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, ¿cómo les va? Espero que muy bien, es jueves, y por lo tanto, aquí hay otra actualización, no tengo mucho que decir además de gracias por todo, y que nos leeremos el lunes 😋

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Lily rio divertida con los comentarios de Ada mientras jugaban, a pesar de que últimamente estaba teniendo una actitud bastante extraña y no le agradaba para nada, normalmente era encantadora y parlanchina, pero cuando había alguien más, se comportaba un poco grosera y la dejaba de lado, no le daba mucha importancia, al fin era una niña, y como hacía dos semanas que no había visto a Ted Lupin, suponía que era lo que la niña tenía, posiblemente estaba pasando muy poco tiempo con ella también.

—Buenas noches –saludó Lupin entrando al salón.

El corazón de la pelirroja se agitó un momento ¿por qué rayos? Preguntó, pero se limitó a asentir cuando la mirada miel del hombre se posó en la de ella, un poco consternado de verla ahí.

—Ya puedes irte, Lily, tu presencia aquí ya no es requerida –soltó Ada, observándola sobre el hombro, con un semblante frío.

—De acuerdo –sonrió –nos veremos después, señora Andrómeda –se despidió de ella y observó a Ted –señor Lupin, con su permiso.

—Ah, sí, Lily…

—Déjala, papá, ya no tiene nada que hacer aquí, que se vaya.

El varón frunció el cejo, consternado, no comprendía el cambio tan repentino de su hija, había comenzado a ser tan cortante con la pelirroja, pero ella pasaba todo insulto, seguía haciendo su trabajo de manera impecable.

—Te veré el lunes, Ada.

—Como sea.

Lily avanzó hasta la puerta sola, normalmente, él la escoltaba, pero vio la manera en que Ada lo sujetó para evitarlo, así que no dijo nada más, era obvio que no opondría resistencia a quedarse con su hija, sacudió la cabeza ¿por qué quería que la acompañara?

Esa idea era absurda, sacó su celular y llamó a su padre, que no tardó en contestarle.

—Hola, papi –soltó en tono alegre.

Hola, cariño ¿qué ocurre? –cuestionó.

—Tengo un montón de trabajos para la universidad, acabo de terminar mi horario y ¿te molestaría si me quedo con Audrey esta noche?

Lily, sabes que…

—Ya sé, pero entre las dos avanzaremos más rápido, por favor –suplicó en tono dulce.

Bien, pero mañana en casa ¿de acuerdo?

—De acuerdo –sonrió encantada.

Aun no se reconciliaba con la rubia, pero tomaría esa noche para pedir una tregua, esperaba que no estuviera tan enojada como para mandarla escaleras abajo una vez que viera que era ella.

Compró comida en el camino, no había mejor forma de llegar al perdón de Audrey que con comida, tocó el timbre y esperó un momento, de forma que no pudiera verla por la mirilla, así que con esa trampa, la rubia quedó ante ella en un momento.

—Hola –saludó, ocultando la comida a sus espaldas.

—Ah, eres tú ¿qué quieres?

—Apelar a tu bondad y pedir perdón –se hincó mostrando la comida –en serio, Audrey, lo lamento tanto, soy una estúpida, estoy consciente de ello, pero no quiero que estemos más tiempo alejadas.

Observó a la rubia poner los ojos en blanco, le arrebató la comida, y entró cerrando la puerta tras ella.

—Ya, ven, si me como todo esto yo sola me explotará el trasero en algún momento.

Lily chilló emocionada, la abrazó y entró al apartamento, la siguió hasta la isla y se sentó, en lo que la rubia sacaba unas cervezas.

—Dime ¿vas a decirme quien era ese hombre en el evento? –preguntó directamente.

—Mi jefe –contestó.

—No dijiste que fuese tan guapo –admitió.

—Bueno, sí, es atractivo –se encogió de hombros, pero su corazón latió raro ante la imagen de Edward Lupin en su mente –creo que la barba lo hace lucir atractivo, sin ella…

—Barba ¿segura que hablamos del mismo hombre? –Se burló –yo hablo del moreno de ojos azules del que huiste.

—Ah –hizo mala cara –ese es Sebastian Keller –sacó la lengua en señal de asco –el mejor amigo de mi jefe.

—Está interesado en ti ¿lo sabes?

—Sí, pero no me interesa, me parece nefasto.

—Bueno…

—Se atrevió a decirme que si no me parecía atractiva la idea de acostarme con él, claro, que podría invitar a mi jefe, para unírsenos, ya sabes cómo en el porno de niñeras.

— ¿Y qué dijo tu jefe? –Elevó las cejas Audrey.

—No lo sé, obviamente lo rechacé –soltó ofendida.

—Es guapísimo, pero para ser honesta, tampoco me agradó.

Lily se mordió el labio, observó a su amiga sentarse y abrir el contenedor con su comida.

—Creo que me gusta mi jefe –soltó, sorprendiendo a Audrey.

—M—

Ted entró a casa, era cerca de las doce, su abuela estaría en la parte de arriba, así que Lily ya no estaría en casa, tenía días sin verla, con su abuela Andrómeda en casa, Lily no era tan requerida, y sabía que esa era la intención de Ada.

Frunció el cejo cuando notó luz debajo de la puerta del baño, suponía que alguien la había dejado encendida, aun así y por precaución, tocó suavemente.

—Hola ¿Todo bien adentro?

—Alguien jaló de la cadena, esperó a que salieran, pero no lo hicieron, así que abrió preocupado por que fuese su hija o su abuela.

Se tensó al ver a Lily sentada sobre el piso, tenía el rostro más pálido de lo que normalmente lo tenía.

— ¿Qué te ocurre? –preguntó, acuclillándose frente a ella.

—No lo sé –suspiró –le dije a su abuela que me encargaría de recoger la cocina y me iría, pero comencé a sentirme mal, lamento todo esto, en un segundo comenzaré a lavarlo.

—Voy a llevarte a emergencias, sólo le avisaré a mi abuela, para que esté pendiente de Ada, por cualquier cosa.

—No, ya me siento bien, no tengo nada más que echar fuera, así que –se encogió de hombros.

— ¿Estás segura que estás bien?

—Sí –soltó una risita –debió ser algo que comí en el campus, no me vea así, o cualquiera pensaría que está preocupado.

Lily se puso de pie, y por primera vez en un tiempo, no tuvo que volver a sentarse por las náuseas.

—Te llevaré a tu casa –informó –le avisaré a mi abuela, que…

— ¿Me avisarás qué?

Ted se giró hasta su abuela, que acababa de bajar las escaleras, observó a la pelirroja con el ceño fruncido, no sabía que seguía ahí.

—Señorita Potter –comentó sorprendida –no sabía que seguía aquí.

—Me sentí mal de repente, por fortuna terminé de recoger la cocina –sonrió –pero ya me voy.

—La llevaré a su casa, abuela ¿Podrías quedarte pendiente de Ada?

—No es necesario –se negó Lily –llamaré un taxi.

—Es demasiado tarde para un taxi –soltó Ted.

Iba a negarse a dejarla irse sola, hacia días que no la veía, quería pasar un tiempo con ella, a solas, de ser posible, sin que Ada fuese grosera con ella.

—Lo mejor será que se quede, señorita Potter.

—No creo que sea…

El teléfono de la pelirroja comenzó a sonar, la joven lo sacó de su bolsillo, lo mostró, para que vieran de quién se trataba.

—Hola, papá ¿Qué ocurre?

Lo mismo quiero saber yo, Lily Luna Potter ¿Ya viste la hora? ¿No se supone que estarías trabajando? ¿Ese hombre te hizo algo?

—Sigo en el trabajo, papá –negó riendo –dime ¿Podrías venir por mí?

Estoy a cinco minutos, iba a ir a golpearlo, no contestabas el teléfono.

—De acuerdo, te veo aquí entonces.

— ¿Qué ocurre? –Preguntó Andrómeda.

—Está a cinco minutos, estaba preocupado, venía dispuesto a armar un alboroto –rió –se han librado de un loco.

—Creo que lo comprendo, haría lo mismo si mi hija no regresará a casa pronto.

—Como sea –restó importancia –perdón por despertarla, señora Tonks, iré por mis cosas y lo veré el lunes, señor Lupin.

—Bien, cualquier cosa, por favor avísame.

—Sí, pero solo fue un pequeño malestar, ya pasó.

Ted fue con ella hasta la puerta, abriéndola para ella, tenía tantas ganas de acariciar su pálido rostro para asegurarse de que todo estaba bien con ella.

—Avísame cuando llegues a tu casa ¿Podrías hacer eso?

—Desde luego –contestó.

—Esta vez, por favor, hazlo, siempre dices que lo harás, y me dejas toda la noche sin dormir, preocupado por si llegaste bien a casa.

Levantó la mano para sujetar su mejilla, pero el sonido del claxon hizo que se viera menos notorio el rechazo cuando se alejó.

—Ya veo que Ada tiene razón al sentir celos de esa jovencita.

—No, no tiene razón –comentó al ver a la joven subirse al auto en la parte trasera.

Aquello le recordó la vez que le pregunto la razón por la cual viajaba en la parte trasera del auto cuando iba con él.

«Papá odia que vaya en la parte delantera de los autos, además, soy una empleada, mi lugar no es el de copiloto, mi responsabilidad es proteger a Ada».

Ted cerró la puerta, colocó la alarma y subió a su habitación, había enviado a su abuela por delante, no quería que le dijera lo que era obvio, Lily le gustaba, y estaba completamente desquiciado, era una jovencita en comparación con él, tenía que sacarse a esa pelirroja de la cabeza.

Se giró cuando la pantalla de su teléfono se encendió.

Llegamos a casa

Sanos y salvos, descanse

Señor Lupin. 😉

Sonrió, era la primera vez que incluía un emoticón uno de sus mensajes.

Gracias

Descansa también

Te veré mañana

Recupérate 😤

Ese es un emoticón

De una cara enfadada 🙊

Y ese es uno de un simio

¿Me estás llamando primate acaso? 😎

No, desde luego que no, es mi jefe

Jamás insultaría a mi jefe

Pero necesita unas clases

De cómo usar los emojis. 😜

Supongo que las necesito

Descansa, Lily

Y recupérate. 😌

No hubo respuesta, así que bloqueó el móvil y se quedó observando el techo de su habitación, pensando en Lily, una vez más, aunque más tranquilo al saberla en casa, sana y salva.

—M—

Ada Lupin se quedó quieta cuando escuchó la voz de Lily; observó el calendario, era sábado ¿qué estaba haciendo ella en su casa y tan temprano? Normalmente el fin de semana, ella se levantaba a las nueve de la mañana, pero ese día en específico, se despertó a las siete, y la risa de su niñera era suave.

—Te lo estoy diciendo en serio –dijo la relajada voz de su padre.

—No lo estoy dudando –comentó la pelirroja, en un tono que denotaba que estaba conteniendo una risotada.

—No lo estás dudando, sin embargo, no me estás creyendo ¿verdad?

—Lo lamento, es inusual, sólo eso.

La niña entró a la cocina cuando la mano de su padre se quitó del rostro de la chica, no sabía cómo tenía que sentirse en ese momento ¿alegre o enojada? Era simple, aquello no le gustaba, para nada.

—Buenos días –saludó, haciendo que su padre y Lily se alejaran, ya que estaban bastante cerca.

—Buenos días, Ada –saludó Lily alegre.

—Papá ¿qué hace ella aquí? ¿Acaso se quedó a dormir aquí?

—Buenos días, Ada, no, Lily vino por unas cosas que olvidó ayer.

—Claro –entrecerró los ojos –y para recoger unas cosas era necesario quedarse a charlar ¿cierto?

—Lo mejor es que me vaya –comentó Lily, un poco seria.

—Sí, ya vete –soltó Ada.

—Te veré el lunes –acarició la mejilla de la niña y observó a Ted sobre su hombro –a usted también, señor Lupin.

—Supongo –asintió –y perdón el comportamiento de Ada, creo que si sigue comportándose así contigo, se quedará castigada por un buen tiempo.

—No soy grosera, pero ella no es requerida cuando tú estás ¿es acaso que ella te gusta? –Soltó indignada la niña, la pelirroja se tensó – ¿o acaso te gusta mi padre, Lily?

—Ella está saliendo con alguien –comentó Edward, serio.

—No –negó Lily –no estoy saliendo con nadie ya –se encogió de hombros –y creo que ya habíamos dejado claro las cosas, Ada.

—Papá no te gusta, pero cada vez pasan más tiempo, ustedes juntos ¿por qué?

—Bueno, porque tú padre ya no es un hombre de las cavernas –comentó Lily –se comporta como una persona y no como un ogro, y creí que para que estuvieses más tranquila, lo mejor es que no sintieras tanto estrés de la fricción entre tu padre y yo, pero si te molesta, es bueno que me lo dejaras claro, no volveré a salirme de mis funciones básicas, así que con permiso, Ada, señor Lupin –mostró sus libros y avanzó hasta la puerta.