Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?
Forks Ink: tatuajes y perforaciones.
Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward
Capítulo 36: Triste y velada novia, por favor se feliz.
I Know It's Over – The Smiths.
—Minino, diablos, ¿podrías por favor decirme qué carajos está pasando?
Los nudillos de Edward se tornaron casi translucidos cuando afianzó su agarre en el manubrio de su automóvil. Renesmee había llegado a casa apenas la llamamos, no se atrevió a cuestionar nada después de ver el rostro que se traía mi gatito, así que se quedó sin chistar para echarle el ojo a mis renacuajos mientras nosotros íbamos a ver lo que ocurría en casa de sus padres. Él estaba actuando de una manera jodidamente misteriosa y me estaba poniendo de los nervios, era como la quinta vez que le insistía para que me iluminara sobre los padres de su querida prima Rosalie, pero cada vez que hacía la maldita pregunta él abría la boca como un puto pez, su ceño se fruncía y no salía palabra alguna de sus labios. Me estaba jodidamente hartando de estar en las penumbras con todo este tema, íbamos a llegar a la casa Cullen, por todo lo santo, ¡debía saber a qué cojones me estaba enfrentando!
Minino, sin previo aviso, dio una frenada estruendosa que casi me mandó a la mierda si no fuera por el cinturón de seguridad, sacándome de mis cavilaciones sin pensarlo. Le di una miradita un tanto nerviosa por el brusco movimiento, nerviosa digo, en realidad estaba juntando todas mis fuerzas para no gritarle algo de lo que me fuera a arrepentir luego porque, sinceramente, estaba jodidamente molesta. Sin decir nada se echó a un lado de la calzada y nos quedamos ahí, en silencio, el auto estacionado a orillas de la desolada carretera del pueblucho de Forks. Edward apoyó su frente sobre sus manos que aún sostenían el volante, suspiró cansadamente y luego me dio una angustiada mirada.
¿Qué mierda estaba pasando?
Ladeé mi cabeza y arqueé una de mis cejas a la espera de que me soltara las respuestas que estaba esperando.
—¿Por qué mejor no volvemos a casa?—susurró en un suave tono de voz, casi como un niño pequeño.
—Edward…—suspiró cansinamente cuando lo llamé por su nombre y con un tono de voz que no daba derecho a replicas— Bebé, ¿qué demonios?, ¿por qué te estremeces a la sola mención de tus tíos?, mis amigos están allá lidiando con ellos, ¿sabes? —asintió suavemente— Y también sabes que yo protejo lo que es mío, ¿no? —volvió a asentir— Bueno, cariño, ellos son mi familia, ¿podrías ayudarme aquí a entender en que rollo están metidos? En especial Grizzly, te estoy pidiendo ayuda, como me dijiste que lo hiciera… —suspiré y coloqué mi mano sobre su mejilla— Vamos a solucionar esto juntos, ¿no?
—Claro, juntos —sonrió dulcemente y se enderezó en su lugar.
—Entonces, por favor, ¿podrías decirme de una vez a que nos enfrentamos?
—¿Recuerdas que Rosalie comenzó a vivir en casa de mis padres cuando éramos unos adolescentes? —me preguntó casi en un murmullo. Entorné mis ojos y asentí, obvio que recordaba eso, habíamos ido a la secundaria juntos, yo había pateado su trasero (y el del idiota de su esposo) unas cuantas veces— ¿Te he hablado alguna vez de por qué estaba ella viviendo con nosotros?
—¿No? —dudé un poco— Bueno, no lo recuerdo en realidad, no me importa a ese extremo tu prima como para recordar algo de ella —puse mis ojos en blanco mientras el negaba con su cabeza—, creo que a veces la molestaba con eso… —Minino ladeó su cabeza, como preguntándome con qué rayos la molestaba. Carraspeé un tanto incómoda— Bueno, ya sabes, le decía cosas como que sus padres no la querían y así… —desvié la mirada para no ver la censura en sus ojos por mis palabras.
Vale, yo era una cría y ella se comportaba como la mierda con su dulce primo, ¿pueden culparme?
—Nunca supe que le decías esas cosas…
—¿Es acaso verdad? Yo solo lo decía para que reaccionara, ella se metía contigo y yo no iba a dejarla salirse con la suya —me encogí de hombros— Y a decir verdad, no me arrepiento, se merecía eso, ¿quieres que me disculpe? Porque no lo haré gatito, así que vete olvidando de eso…—volví mis ojos hacia él, que me observaba fijamente. Yo no iba a dar mi brazo a torcer, joder, ¡nos habíamos desviado del tema aquí! Edward meneó su cabeza y continuó.
—Ya hablaremos de ello en otra ocasión. —casi refuté a sus palabras, pero me mordí la lengua para dejarlo pasar. Minino siguió contándome acerca de los padres de Rosalie— Irina Cullen es la madre de Rosie, hermana de papá —asentí—. Su padre se llama Riley Hale…—fruncí el ceño al escuchar ese nombre que se me hacía vagamente familiar, pero no lograba discernir de donde lo había escuchado— ¿Nunca has oído hablar de ese hombre?
—Creo que sí, pero no sé dónde —me puse a pensar profundamente sobre ello, al final no llegué a ningún lugar, no podía recordar dónde lo había escuchado. Miré a Edward un tanto confusa—, no logro recordar de donde, pero, ¿debería conocerlo?
—Ese tipo, Hale, era un hombre realmente conocido en el mundo de los negocios. Fue un caso bastante grande, estuvo por toda la televisión y el resto de medios… —Minino mordió su labio inferior y negó con la cabeza— Ya no estabas en Forks cuando la bomba explotó, puede ser por eso —no estaba entendiendo nada a estas alturas, si soy honesta—. Rosalie vivía en casa conmigo y mis padres porque había huido de la suya.
—¿Huido?
—Ella y papá estaban trabajando en su emancipación, en el tiempo en el que íbamos a la secundaria. Papá quería tener la tutoría completa de Rosalie...—negó con lentitud, como si estuviera recordando algún mal momento del pasado— pero no podía acceder a ella, ese es un tema para otro momento, también —asentí con entendimiento, creo que todo esto referente a Rosalie era más grande de lo que pensaba—. Así que, lo único que podía hacer papá, era ayudar a Rose a conseguir la emancipación de sus padres —estaba procesando lentamente cada palabra de Edward para lograr entender todo este embrollo—. Papá no lo logró —el rostro de mi gatito se oscureció—, pero no fue necesario, Hale cayó en prisión unos años después, cuando dejaste Forks y yo aún iba a la universidad en Connecticut.
—¿Prisión? —Minino asintió lentamente— ¿Te importaría decirme por qué cargos?
Sus manos volvieron a hacer presión en el volante del Volvo, cuadró su mandíbula y habló entre dientes.
—Fraude al fisco (1), que era el principal tema de su detención ya que encontraron irregularidades en sus negocios. Pero en la investigación se dieron a conocer otros cabos sueltos y acabo acusado por otro cargo totalmente distinto al primero —abrí mis ojos de dos en dos—, por violación.
—¿Estás tratando de decirme que Rosalie vivía en tu casa y era una perra de mierda porque…
Joder.
Minino se encogió de hombros suavemente y la tristeza se apoderó de sus hermosas gemas esmeralda.
—Cariño, ¿por qué crees que cuando íbamos en la secundaria te pedía que no le dieras importancia a lo que Rosalie hacía? —su tono de voz cargaba toda la tristeza del mundo— Rosie ya había pasado por mucho y bueno, yo… No lo sé, veía sus tetras como una manera de desquitarse —entorné mis ojos por sus dulces palabras que, a pesar de lo hablado con anterioridad, no compartía en sentimiento— Ese hombre fue a dar a prisión…
—Pero aún estaba su mamá, ¿no?
—Tía Irina… —un sinfín de emociones se arremolinaron en su rostro, todas dirigidas a la que se suponía era la hermana de su padre— Ella sigue siendo un misterio para mí, ¿sabes? Nunca dijo nada, nunca hizo nada, ella simplemente… estaba ahí.
—Yo… no entiendo —desordené mi cabello con frustración—… ¿Qué hacen estas personas aquí entonces?, ¿por qué quieren quitarle su bebé a Grizz? —solté un gruñido por el estrés que se estaba acumulando en mi cuerpo— ¿Cómo pudo tu tía no haber hecho nada al respecto? Joder, de tan solo imaginar que algo así le pasara… —no quise terminar esa frase, un escalofrío recorrió mi cuerpo ante el solo pensamiento de que alguien le hiciera algo a alguno de mis niños
—No lo sé, amor, también me gustaría saberlo —estiró su mano para acariciar mi mejilla con dulzura. Suspiró una vez más y echó a andar el auto. Con un suave ronroneo volvimos a la carretera—. Rosalie es una mujer adulta, no tendría por qué importar una visita de esas personas a estas alturas en las que no tienen poder alguno sobre ella, pero…
—Tink mencionó a Royce en todo esto, ¿tu crees que ese hijo de puta haya sido el responsable de que los padres de Rosalie estén aquí? —se encogió de hombros, con la vista al frente—, ¿es que acaso el no sabe por lo que Rosalie pasó? —volvió a encogerse de hombros ante mi pregunta. Me crucé de brazos, podía sentir mis músculos tensos, estaba jodidamente ardida por toda la situación— Minino…
—¿Sí, cariño?
—Juro que, si La Cosa estaba al tanto de todo lo que ocurría entre Rosalie y sus padres, yo voy a patear su trasero.
Edward soltó una pequeña risita por lo bajo.
—Te ayudaré en eso, haremos las cosas juntos de ahora en adelante, ¿no?
Tomé su mano que descansaba sobre la palanca de cambios y entrelacé nuestros dedos. El resto del viaje a la casa Cullen fue en completo silencio, creo que ambos íbamos inmiscuidos en nuestros pensamientos, tratando de descifrar qué demonios estaba pasando y con qué rayos nos íbamos a encontrar una vez llegáramos a nuestro destino. Podía sentir las suaves caricias que Edward dejaba en el dorso de mi mano, trazaba pequeños círculos con su dedo pulgar. Era tranquilizador, y me distraía un poco de pensar tanta mierda. Cuando llegamos a casa de los padres de Edward, todo estaba extrañamente en silencio. Estacionó fuera y me ayudó a bajar como el caballero que era, nos miramos con confusión y caminamos hacia la entrada tomados de la mano. Estaba un tanto nerviosa, debo admitirlo, yo me esperaba una maldita pelea en el jardín delantero o algo, pero no me esperaba este maldito silencio, como si la casa estuviera sola, solo podíamos deducir que había gente porque las luces permanecían prendidas. Minino tocó el timbre de entrada esperando que alguien nos abriera, cuando pasó ya un rato donde nadie se dignó a aparecer, él iba a golpear y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que la jodida puerta estaba entreabierta.
Diablos, era como una maldita película de terror.
—Gatito estoy… —tragué saliva y me escondí un poco tras su espalda mientras él se adentraba al hogar de sus padres sin pensar que podía haber un maldito asesino psicópata suelto por ahí o, no sé, Freddy Krueger (2)— Edward —me quejé, jalando la parte trasera de su chaqueta—, ¿no podrías llamar a alguien?, esto no me causa buena espina…
—¿Tienes miedo, cariño? —me miró por sobre su hombro con una sonrisilla cargada de sutil burla. Inflé mis mejillas por su maldito descaro— No pasa nada, estoy aquí contigo —tomó la mano que sostenía su chaqueta en un puño y entrelazó nuestros dedos una vez más.
Caminamos a lo largo del pasillo sin escuchar nada aún.
Di un respingo cuando mi teléfono sonó y vibró dentro del bolsillo trasero de mi pantalón, estaba a punto de contestar cuando vimos a Tink asomarse por el pilar que separaba la sala de estar del corredor en el que estábamos con Edward. Era ella quien me estaba llamando. Mientras más nos acercábamos más podía ver la cara de mierda que se cargaba mi nena, joder, algo de verdad había pasado aquí. Tink me dio un intento de sonrisa que más bien parecía una mueca, tenía sus mejillas húmedas y sus ojos estaban rojos, el delineador se le había corrido y parecía un pequeño mapache asustado. Abrí mis brazos sin pensarlo y ella corrió hacia mí, estreché su menudo cuerpo contra mi pecho en un apretado abrazo y acaricié su larga cabellera. Miré por sobre su cabeza y me encogí de hombros ante la inquisidora mirada de Minino, mientras consolaba a Alice que soltaba pequeños sollozos que hacían estremecer su cuerpo. Cobain apareció junto a Edward, cruzado de brazos y con un gran moretón en su ojo.
—¿Y eso?
—Grizzly tiene un puño de puta madre —el mayor de los Cullen se encogió de hombros—, aunque creo que me salvé porque estoy casi un noventa y nueve por ciento seguro de que no ocupo toda su fuerza, o creo que no estaría de pie contando esto.
—¿Qué pasó? —pregunté, apuntando a Tink disimuladamente con mis ojos para que el idiota de Cobain entendiera mi pregunta— Estoy jodidamente perdida aquí y no se realmente que debería hacer en estos momentos, ¿podrías ayudarme con eso?
—Es mejor que le preguntes a ella, es un problema de hermandad —arqueé mis cejas con la incógnita marcada en la frente ante sus palabras. Jasper se acercó a nosotras y dejó un rápido beso sobre la cabellera de Tink—. Ya llegó tu caballero de brillante armadura, hadita —sonrió con tristeza hacia la espalda de Alice mientras acariciaba su cabeza dulcemente—. Habla con ella, nena, me llevaré a Eddie para que estén en su zona.
Edward y yo estábamos completamente colgados. Jasper jaló del brazo de su hermano hasta que ambos desaparecieron dentro de la sala de estar. Mi atención se fijo al cien por ciento en la menuda figura de mi tonta amiga que lloraba como una cría desconsolada en mis brazos.
Carajos.
Era horrible con las lágrimas.
—Tink, bebé, ¿podrías, por favor, iluminarme en todo esto y decirme qué demonios está pasando? —separé su rostro de mi pecho y lo tomé entre mis manos mientras borraba los rastros de lágrimas de sus mejillas— ¿Por qué estás llorando? —miré hacia todos lados, esperando ver aparecer a los padres de Edward por algún lugar del pasillo— ¿Dónde están los Cullen? —apreté mis manos firmemente contra sus mejillas y la hice mirarme fijamente a los ojos— ¿Dónde está Grizzly, bebé?
—B… —su mentón tiritó levemente luego de soltar mi nombre, ella estaba intentando de retener los sollozos— Joder, B… Grizz… Yo no pude… —su ceño se frunció y una expresión cargada de rabia apareció en su rostro— ¡Y esos tipos! —sus ojos se abrieron de dos en dos y me miró con el horror plasmado en sus facciones— Tenemos que ir por… Grizz, B, ¡ellos se la llevaron!, ¡tenemos que ir!
—Vale, cálmate, nena, por favor. No estoy entendiendo nada —suspiré y cerré mis ojos, conté mentalmente hasta diez para tranquilizarme— ¿Qué no pudiste hacer?, ¿de qué tipos me estás hablando? Tink, diablos, yo de verdad estoy tratando de seguirte, pero…
—¿I-Isabella?
Me giré rápidamente al escuchar la voz de Minino tras mi espalda.
Él estaba de pie en el umbral de la sala de estar con una expresión sombría en su rostro, una de sus manos estaba apoyada en el pilar que separaba las salas en casa y la otra estaba escondida en el bolsillo de su pantalón. Oh, sus manos estaban haciendo esa cosa nuevamente. Podía escuchar la voz de Jasper tras de él, cargada de burla hacia quien fuera que sea la persona que estaba en la sala de estar de la que Minino había salido unos segundos atrás.
—¿P-Podrías venir, por favor? Trae a Alice contigo, yo, uh, creo que deberías ver esto…
Pasé mi brazo alrededor de los hombros de Tink y la atraje hacia mí, ambas caminamos hasta donde estaba Minino y bueno, nunca, lo juro, nunca, en mis veintitantos años de vida esperé estar lista para lo que tenía frente a mí. Esme estaba de rodillas frente a un jodidamente magullado Carlisle, jo-der, el reverendo realmente lucía para la mierda, era un tanto gracioso, a decir verdad, tampoco era como si me iba a reír descaradamente por ello, pero demándenme. Carlisle Cullen estaba sentado en uno de los sofás que ocupaban su sala de estar, espalda recta, cabello engominado a la perfección, el estaba tratando de cerrar los puños de su blanca camisa que, vale destacar, ya no era blanca. Era roja. Malditamente roja. Tenía unos enormes manchones de sangre y salpicones por aquí y por allá, casi tanto como su rostro y sus nudillos. Esme lo observaba con reprensión en los ojos mientras intentaba curar las heridas de su testarudo marido. Y si, Cobain claramente tenía una sonrisilla burlesca en sus labios mientras observaba a su padre. Carlisle alzó la mirada hacia mí, sus azules ojos se prendaron fijamente de los míos, demonios, yo sentí la comisura de mis labios alzarse un poco, mi querido reverendo Carli entrecerró sus ojos y susurró con voz ronca.
—Ni se te ocurra, Isabella Swan, tengo suficiente con el que se dice llamar mi hijo.
—¡Venga, viejo! No te me pongas sentimental —Jasper rio por las palabras de su papá—. Quiero que sepas que pienso que eres cool —tosí para camuflar la pequeña risita que quería soltar, Carlisle me fulminó con la mirada.
Alcé ambas menos frente a mi pecho a modo de defensa.
—Juro que no iba a hacer ningún comentario sobre tu aspecto —me hice la inocente—, aunque, ya que lo mencionas… —me encogí de hombros— No sé, recuerdo a alguien diciéndome que las cosas se arreglaban dialogando y no a golpes.
—Todo depende de la situación —fue su seco y cortante comentario, el cual le hizo llevarse un pequeño golpe por parte de su mujer, que lo miraba con desaprobación—. A veces yo también pierdo la paciencia, Esme —le susurró dulcemente a su esposa, quien lo miraba con tristeza y un amor infinito—. Rosie es mi familia.
—Nuestra familia, cariño —Esme se puso de pie suspirando y continuó atendiendo la nariz de su marido que no dejaba de sangrar—. Bella, se que probablemente te estás preguntando qué pasó aquí —asentí fervientemente—. Creo que deberías ir arriba, ¿sí? —mis cejas se juntaron hasta casi formar una debido a la confusión— Emmett las necesita, Alice… —Esme le dio una leve mirada a Tink que se encogió en su lugar— Cariño, no tienes que culparte por nada, debes entender que Emmett estaba en plena ebullición… —Tink asintió suavemente a las palabras de mamá Cullen— Ahora B está aquí, ahora puedes hacerlo, ¿no?
—S-Si, g-gracias, señora Cullen.
Me iba a explotar la cabeza al no entender nada.
—Me quedaré aquí con papá y mamá —Minino miró a sus padres y luego a mi—, luego hablaremos sobre los detalles —dejó un beso en mi frente y otro en la cima de la cabeza de Tink—. Ve, yo estaré aquí esperando por ti.
—Vale, yo iré con ustedes.
Jasper hizo un ademán con su cabeza para que lo siguiera. Alice me condujo silenciosamente al segundo piso, ambas íbamos tras de Cobain, su mano temblaba levemente entre la mía mientras me jalaba para que siguiera sus pasos. Me causaba una jodida curiosidad saber por qué demonios tenía ella tanto miedo, ¿qué la había asustado así?, ¿habían sido acaso los progenitores de Rosalie? Se me hacía muy difícil de creerlo ya que, hablando con honestidad, yo era la gallina entre los tres mosqueteros, Tink no se asustaba fácilmente. Al llegar al piso superior, Tink me guio hasta el último cuarto, y si mal no recordaba la última vez que había estado acá, este era el cuarto que los Cullen tenían para Rosalie desde que había dejado la casa que tenía con ese intento de hombre que se hacía llamar su esposo. Jasper y Alice se detuvieron frente a la puerta, esta última dio un paso hacia atrás, sin hacer preguntas sobre la manera en la que se había encogido como un pequeño animal en peligro al estar frente a la habitación, di vuelta la manilla de la puerta.
—¿No vienes conmigo? —pregunté, abriendo la puerta en el camino. La habitación estaba en penumbras. Alice se abrazó a si misma y negó suavemente con su cabeza, las lágrimas comenzaron a aglomerarse en sus grandes ojos una vez más— Dios, Tink, por favor no llores, ¡joder, me estoy volviendo loca! —desordené mi cabello en un claro arranque de frustración— ¡Si lloras no sabré qué hacer porque no se que cojones está pasando aquí! —Tink tragó y frotó sus ojos con el dorso de su mano bruscamente. Ah, mierda, ya me estaba comportando como la idiota que era. Dejé caer mis hombros y la atraje en un abrazo una vez más— Perdón, ¿sí?, no quería gritarte, es solo que… me molesta no saber, ¿está bien? Perdón.
—Te perdono, perra —solté una pequeña risita por su insulto, pude sentir como sonreía contra mi piel, pero la sonrisa le duró apenas un segundo— No puedo entrar contigo, no aún, ¿sí? P-Por favor no me hagas entrar, no estoy lista todavía para…
—Esta bien, esta bien… —hice una mueca con mis labios— Siento como si estuviera a punto de entrar a la boca de un monstruo, pero es solo Grizz, ¿no? —mi pregunta salió con toda la inseguridad que estaba sintiendo en estos momentos, la cual se acrecentó cuando Alice asintió dudosa a mis palabras.
—Estaremos aquí fuera —me hizo saber Cobain, que permanecía apoyada en la pared paralela a la puerta de la habitación—, me quedaré con Tink aquí esperando, cualquier cosa… —se enderezó en su lugar y se acercó a mi lentamente, estaba tan cerca que habló en un suave susurro— Y hable enserio, cualquier puta cosa, solo gritas, ¿sí?
—Me estás jodidamente asustando, lo sabes, ¿no?
—Más te vale asustarte un poco antes de entrar ahí —Jasper volvió a su lugar anterior, atrayendo a Alice con él.
Inhalé y exhalé pesadamente.
Bien.
Aquí vamos.
Di un paso al interior de la oscura habitación, cerrando la puerta tras de mi con sumo cuidado. Digo, no quería despertar a la bestia, si es que había alguna por aquí. Pude ver el rostro de Alice antes de sumirme en las penumbras, ella me sonreía tenuemente, era como si estuviera tratando de darme valor con ese pequeño gesto. Comencé a tantear la pared en busca de algún interruptor para poder ver algo en esta maldita negrura, cuando sin querer pasé a llevar algo con mi mano que cayó al suelo con un golpe sordo. Cerré los ojos y conté mentalmente hasta diez, esperando alguna respuesta de alguien o algo, hasta que lo escuché, una jodida voz que venía de algún lado en la habitación y que estaba tan cargada de sentimientos oscuros que me hizo estremecer de pies a cabeza.
—No te atrevas a encender la luz.
—Entonces dime dónde cojones estás para llegar…
—Vete —una palabra que salió de su boca, con una voz ronca que nunca había escuchado en él.
—No me iré, o me dices donde estás, o enciendo la puta luz. Tú eliges —me crucé de brazos, como si él pudiera verme. Esperé a que hablara una vez más pero no pasó, en cambio, la cama hizo un pequeño sonido y el aire a mi alrededor se tornó tenso.
Me abracé a mí misma por instinto.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal, era como si mi cuerpo sintiera la presencia de alguien tras de mi aún y cuando yo no podía ver a la persona en cuestión. De hecho, ni siquiera podía estar tras de mi porque mi espalda estaba pegada a la muralla que me separaba de esta habitación y el pasillo. Sentí los vellos de mi nuca erizarse cuando su aliento golpeó tenuemente con mi rostro, indicándome que realmente estaba muy cerca de mí ahora, su respiración se escuchaba errática y bueno, si temía encontrarme con un monstruo dentro no estaba tan equivocada después del todo.
—Dije. Vete. —separó ambas palabras marcadamente. Él estaba tratando de intimidarme, pero, joder si yo no era una mujer terca— No lo volveré a repetir, Isabella. Contaré hasta tres y te quiero fuera de esta habitación —apoyé mi espalda despreocupadamente contra la pared, aparentando una calma que no sentía— Uno —bostecé esperando a que parara con su mierda, el corazón me latía a mil—, dos —lo escuché tragar—. Bella no sé de lo que soy capaz, te juro que… —abrí los ojos cuando lo escuché soltar un bajo gruñido— Tres —iba a abrir la boca para decir algo, pero cualquier palabra que fuera a modular se quedó atascada en mi garganta cuando sentí como agarraba en un puño el cuello de mi playera y me levantaba del piso, mi espalda seguía pegada a la pared pero ahora podía deducir que mis ojos estaban a su altura.
Tragué saliva y moví mis pies que se encontraban en el aire.
—Grizz… —usé un tono de advertencia.
Yo también tenía mis límites.
—Te dije que te fueras, Bella…
—Deja de llamarme Bella, idiota…
—¡Te dije que te fueras, Bella! —gritó, a solo milímetros de mi rostro, su nariz rozaba con la mía casi fantasmagóricamente. Apretó un poco más el agarre en mi ropo, causando un pequeño escozor en mi cuello— ¡¿Por qué carajos nunca haces lo que te dicen?! —su respiración se volvió a acelerar, di un respingo cuando su mano libre se estrelló sonoramente a solo unos centímetros de mi rostro, dando con la pared al lado izquierdo— Estoy en mi límite, Bella…
Bueno, diablos, yo casi me había hecho encima.
—Golpéame entonces, campeón —aguantó la respiración ante mis palabras. Alcé mi mano y la puse sobre la suya, la que aún me tenía jodidamente elevada del suelo— ¿Te hace sentir mejor? Entonces hazlo, golpéame, ¡vamos, grandote!, ¿qué estás esperando? Porque, ¿sabes? Yo no iré a ningún lado —mi labio inferior se encontraba atrapado entre mis dientes, le di un suave apretón a su mano y proseguí—, entonces será mejor que lo hagas rápido y así nos ahorramos toda esta mierda, ¿qué dices?
El agarre en su mano se fue aflojando de a poco.
—Estás… Loca…
Suspiré llena de alivio cuando mis pies estuvieron nuevamente en tierra firme, pero su mano seguía agarrando mi playera en un puño, la acaricié con la mía para infundirle un poco de calma a través de ese gesto. Mi osito. Él era la persona que menos merecía que le hicieran daño en este mundo, ¿qué podría haber pasado que lo pusiera en aquel estado? Nunca, nunca desde que nos conocemos lo había visto tomar esta postura. Pasaron unos segundos hasta que finalmente me soltó y sostuvo mis manos delicadamente entre las suyas, escuché un fuerte golpe seguido de aquel gesto y los sollozos no se hicieron esperar. Había encontrado el interruptor entre toda la parafernalia así que encendí la luz rápidamente y la escena que tenía frente a mis ojos me partió el alma. Grizz había caído de rodillas frente a mí, lo que asociaba al golpe que había escuchado segundos antes de encender la luz, él lloraba con la cabeza gacha, sosteniendo mis manos entre las suyas. Me pedía perdón entre sollozos y soltaba una que otra palabra inentendible debido a la manera en la que su cuerpo se sacudía por culpa de las lágrimas. Alejé mis manos de las suyas con delicadeza y lo atraje a mi en un abrazo, sin pensarlo rodeó mi cuerpo con sus enormes brazos y me estrujo con toda la fuerza que tenía mientras sollozaba como un niño pequeño sobre mi pecho.
—¿Quién te hizo tanto daño, cariño? Dile a tía B para que vaya a partirle la madre por hacer llorar a mi dulce osito.
Mientras seguía acariciando su espalda para reconfortarlo, mi mirada viajó por la habitación que pertenecía a Rosalie. El cuarto estaba malditamente destruido, era como si la hubieran obligado a sacar cosas de los cajones a la rápida, la mayoría de las prendas se encontraban en el suelo, los cajones estaban sin cerrar, la cama era un desastre, en fin, un huracán había pasado por la casa Cullen. Los hombros de Emmett dejaron de temblar después de un buen rato, lo que me indicaba que mi osito estaba tranquilizándose y finalmente podríamos hablar del asunto. Se separó de mi aún sin ponerse de pie y rascó su nuca con incomodidad, encontraba sumamente adorable que no quisiera alzar la vista por la vergüenza que sentía, como si yo me fuera a burlar de su persona por el comportamiento que había tenido minutos atrás, cuando él siempre había estado conmigo en las buenas y en las malas.
—Tink estaba bastante conmocionada, ¿sabes?
—Yo… me porté bastante mal con ella… Y con Cobain —soltó en un bajo murmullo.
—Le dejaste un maldito ojo morado, Tink estaba despotricando por eso, diciendo algo sobre que el rostro de Cobain era su único encanto y tú lo habías arruinado —traté de aligerar el ambiente soltando esas palabras y lo logré por poco.
— Podrías… ¿Podrías decirle a Tink que pase? Yo no creo… Ella… No quiero asustarla otra vez —finalizó, soltando un pesado suspiro. Me agaché a su altura y le obligué a mirarme. Sus ojos aún estaban abnegados en lágrimas, dejé un pequeño beso en su frente y me puse de pie para cumplir su petición.
Tink dio un pequeño saltito cuando abrí la puerta de la habitación. Ella estaba acurrucada en los brazos de Cobain que la sostenía firmemente. Sus ojos se abrieron con temor al verme y se acercó a mi rápidamente, no supe que le pasaba hasta que sus finos dedos repasaron un costado de mi cuello, el cual escoció. Probablemente me había hecho un poco de daño con la ropa y la fuerza de Emmett, nada de que preocuparse. Bueno, para mí, ella lucía como si se iba a largar a llorar otra vez en cualquier momento. Yo seguía sin saber qué demonios pasaba y ya había tenido muchas lágrimas por un día. Era pésima con ellas y nunca sabía que hacer al respecto, no me la estaban poniendo nada de fácil estos dos.
—Él está tranquilo ahora, ¿sí? Hulk se fue, Banner (3) está con nosotras. Quiere que pases —Alice dudó entre los brazos de Jasper, tomé su mano para transmitirle seguridad—, es nuestro Grizz, Tink. No tengas miedo de nuestro idiota —Cobain la alentó con un gesto de su cabeza, apoyando mis palabras sin pronunciar sonido alguno.
Cerré la puerta por segunda vez tras de mí, esta vez en compañía de Tink. Emmett estaba sentada a orillas de la desordenada cama, sus codos apoyados en sus piernas y su cabeza caía entre sus manos pesadamente. Cada una tomó asiento a un costado de él, Alice estaba más reticente que yo, apoyé mi cabeza despreocupadamente sobre su hombro y nos quedamos los tres en un largo silencio que se me hizo malditamente eterno. Nuestras respiraciones era lo único que escuchábamos de fondo.
—Realmente la cagué esta vez, ¿no?
Grizzly fue el primero en romper el silencio.
—No es tu culpa, grandote. No es tu culpa —Tink apoyó su mano sobre el brazo de Grizz—. Encontraremos la solución.
Grizz la miró fijamente y luego asintió.
—Perdón —murmuró con voz de niño pequeño. Alice sonrió y negó lentamente con su cabeza—. Nunca quise asustarte, solo estaba… Me sentí tan solo, tan —hice una mueca con mis labios al escucharlo hablar— impotente, me sentí como hace años no lo hacía…
Él probablemente se refería a la época en la que aún no nos conocíamos, esa cruda época de su vida que lo había hecho el maravilloso hombre que era hoy, con una infancia a base de golpes y malas palabras por parte de un cabrón que veía a las mujeres como un maldito objeto. Viniendo de una familia disfuncional donde su padre abusaba física y psicológicamente de su madre, que era una mujer jodidamente dulce como Emm, podía entender a que se refería con sentirse solo, impotente. Tal vez él pensaba que nuevamente no había podido hacer nada para ayudar a su persona importante. Tal y como había ocurrido con su madre. Me maldije mentalmente por demorar tanto en llegar a su rescate. Ellos, Tink y Grizz, ambos volaban cada vez que algo sucedió en lo que me respectaba, y yo me había tomado mi jodido tiempo para llegar, diablos.
—¿Dónde está Rosalie, Grizz? —mi pregunta hizo que la tensión volviera en el aire, pero alguien tenía que tocar el tema por el que estábamos aquí.
—Ella se fue.
Su respuesta fue corta y concisa. Su voz cargaba una extraña emoción que rondaba por la soledad y el enojo. Por mucho que no fuera la fan número uno de Rosalie, sabía que, después de lo que Minino me había contado camino acá, ella no podía haberse ido por voluntad propia, algo había entre todo esto que no calzaba en lo más mínimo y mi instinto me decía que Rosalie no le había hablado a Grizzly de este tema en particular. No la culpaba en lo absoluto, era totalmente entendible que le costara abrirse al respecto, o que tan solo quisiera contarle a alguien sobre esto.
—¿Así sin más? —Sabía que mis preguntas le haciendo daño a su enorme corazón, pero debía hacerlas para llegar a una conclusión y así poder hacer algo al respecto. Grizzly cuadró su mandíbula y asintió duramente— ¿Estás seguro de eso, campeón? —me miró con un deje de enojo en sus azules ojos.
—Estoy seguro, B. Yo estaba aquí, ¿recuerdas? —un músculo de su mandíbula hizo acto de presencia cuando habló— Ella eligió a ese hombre por sobre mi. Yo escuché cuando él le exigió volver a su lado como la esposa que era. Yo vi con mis propios ojos como ella siguió esa orden sin rechistar y sin mirar atrás —me mordí la lengua para no volver a preguntar si él estaba realmente seguro de todo eso—. La Cosa se apareció aquí cuando… Yo estaba dándole sus regalos, ¿recuerdas que mi bebé va a ser el próximo Einstein?
—Claro que lo recuerdo, osito —sonreí con tristeza.
—Yo solo quería darle un poco de alegría, a ella y a mi bebé —Emmett empuñó sus manos con cólera— Porque es mi bollito, si ella quiere estar con ese cabrón está bien, pero no con mi bebé —sus ojos estaban oscurecidos por la rabia—. Ellos no podrán alejarlo de mí.
—Nadie hará eso, te lo prometo —y yo iba a cumplir esa promesa.
—Ella lucía muy contenta con mi jodido regalo, ¿sabes? —una tristeza sonrisa apareció en sus labios, marcando sus adorables hoyuelos— Sus preciosos ojos brillaban y sus mejillas estaban de un rosa malditamente adorable, carajos, yo pensé… —bufó sonoramente y pasó una de sus manos por su cabeza con brusquedad— Pensé que estaba haciendo las cosas bien, demonios, ¿qué hice mal, B?, ¿por qué mierda las mujeres que más me importan siempre eligen a otros cabrones por sobre mí?
Sabía que él estaba haciendo alusión a su madre también en esa pregunta.
—Tu no hiciste nada malo, bebé.
—Si ella… —la voz de Emmett se tornó completamente triste— Si Rosalie al final del día me dice que quiere regresar con King, que desea darle una nueva oportunidad a su matrimonio… —suspiró pesadamente y me miró con el dolor latente en su mirada— Yo no puedo competir con eso, le daría el mundo si me lo pidiera yo… Solo le pediría que por favor fuera feliz…
—¿La amas, Grizz?
—Lo hago, B —la intensidad que vi en sus ojos me llegó al alma.
—Entonces no te des por vencido antes de tiempo.
—Pero… ¿qué puedo ofrecerles yo, después de todo? Joder, no tengo nada, nena. No tengo casa, no tengo un trabajo con buena paga, ¡no soy nada! —se puso de pie y comenzó a dar vueltas en el reducido espacio— Al final terminé siendo todo lo que el hijo de puta de mi progenitor decía, ¡vaya mierda!
—Tú, jodido idiota —Tink se puso de pie y se detuvo frente a Grizzly con sus brazos cruzados, tenía una mirada cargada en enojo que estaba exclusivamente dirigida a mi grandote—, escúchame bien, nunca vuelvas a hablar de ti de esa manera.
—Yo solo estoy apuntando la puta verdad.
—Tu estas hablando de mierda material —comenté, tomando la misma posición que Alice—. ¿Qué importa si no tienes un lugar ahora? Sé que eres capaz de tenerlo si te lo propones, porque así eres tú.
—¿Qué diablos importa si no tienes un trabajo que te de una cantidad de billetes exuberantes?, ¿es que eso fue impedimento alguna vez para que fuéramos felices los tres en el pasado? —Tink alzó sus brazos al aire y luego los dejó caer— Cuatro, contando a nuestro renacuajo.
—¿Desde cuando te importa lo material?
—Desde que la conocí a ella… Desde que supe que iba a ser padre…
—¿Por qué? —ladeé la cabeza sin entenderlo— ¿Es que acaso no recuerdas lo que le hemos enseñado a Floyd desde pequeñito? —el rostro de Grizz se tornó rosa debido a la vergüenza— Lo que tú le has enseñado desde que era una cosa minúscula: El dinero no hace la felicidad, osito, las personas sí. Las personas que te quieren y que siempre estarán ahí contigo.
—Eres un hombre increíble, grandulón —Tink se acercó a él y le dio un fuerte abrazo.
—Eres uno de los hombres más magníficos que he conocido en mi vida. Eres único. Eres tú —fue mi turno de unirme a este abrazo fraternal—. Te amo, eres mi hermano y nunca podría haber pedido uno mejor. No te menosprecies de esa manera. No necesitas tener dinero o una jodida mansión, tu enorme corazón basta y sobra para hacer feliz a cualquier.
Grizzly rio quedito, él estaba claramente aguantando las lágrimas, nos rodeó a ambas con sus grandes brazos en un demoledor abrazo que duró unos segundos más. Dios, como quería a estos dos idiotas. Y siempre iba a estar ahí para ellos cuando necesitaran una maldita sacudida y un llamado de atención. Nos separamos después de un rato y volvimos a sentarnos a orillas de la cama, ahora que la calma reinaba una vez más, comenzamos a hablar del tema nuevamente, esta vez con un poco más de tranquilidad en nosotros, en especial en Emmett.
—¿Gatito no sabe nada acerca de los padres de Rosalie? —me preguntó Alice— Son sus tíos, después de todo.
—Oh, él me habló sobre ellos en el Volvo cuando veníamos hacía acá, por eso insisto en que algo no me calza en todo esto… Encuentro algo putamente inconsecuente en la actitud de Rosalie, principalmente —dudé un poco sobre si preguntar a cerca del tema de Rosalie con sus padres a Emmett en específico, pero debía hacerlo, encontraba que era algo sumamente primordial en este caso—. Uh, Grizz, ¿tu sabes el tipo de relación que tiene Rosalie con sus progenitores?
—¿No? Ella nunca los mencionó y —murmuró un tanto confundido—, ellos simplemente llegaron aquí junto a ese hijo de puta, exigiendo que Rosalie volviera, exigiendo que cumpliera con sus deberes como esposa. Ella… —su ceño se frunció— Su rostro se tornó pálido cuando los vio aparecer a todos… —su ceño se acrecentó, creo que ahora que tenía la mente despejada estaba finalmente atando cabos— Y el reverendo Cullen le partió la madre al padre de Rosie… ¿por qué el reverendo Cullen haría algo así?
—Y esa mujer… —Tink habló, también con la confusión en su rostro— ¿Su madre? —asentí suponiendo que hablaba de Irina Cullen, quien Minino había mencionado anteriormente— Juro que nunca he visto una perra tan fría en mi vida hasta que apareció ella.
Tink y Grizz dirigieron sus miradas hacia mí, esperando a que les soltara la bomba.
—¿Sabías que el padre de Rosalie era un tipo conocido a nivel estado en el mundo de los negocios? —Emmett entornó sus ojos y negó, obvio que no iba a saber esa mierda, a ninguno nos importaba ese mundo— ¿Sabías que estuvo en prisión? —me sorprendía realmente que el hombre anduviera suelto, pensé que con esos cargos los años dentro de la cárcel iban a ser más. ¡Bendita y santa justicia! Grizz volvió a negar con su cabeza— Entonces tampoco sabes con que cargos fue procesado…
—B, nena, ¿podrías ser más clara? Me estás sacando de quicio con todo esto, ¿estás tratando de decirme algo relevante?
—Minino mencionó fraude al fisco y… —tragué saliva y desvié la mirada, no quería ver como se ponía su rostro cuando soltara la siguiente palabra— Y el también fue procesado por violación —escuché a Tink tomar aire abruptamente, Grizz permanecía en silencio—, no sé los detalles, no tuve tiempo de preguntarlos y tampoco es como si quisiera saberlos. Todos nos podemos hacer una idea a que va esto, ¿no?
—Su padre…
Las manos de Grizzly se hicieron un puño.
Íbamos a tener que hablar seriamente con el reverendo Cullen a cerca de este tema.
. . . . . . .
—¡Carlisle, deja de moverte!
—Mamá, deja que me encargue yo de eso. Papá, te estás comportando como un niño, estoy muy decepcionado de ti.
—¡Oh no, Eddie está decepcionado de papá, rápido, recen unos diez Ave María!
Cuando los tres entramos a la sala de estar de los Cullen, ya con los ánimos más tranquilos (en lo que se podía, después de haberles soltado la información que Edward había compartido conmigo en el auto), nos encontramos con una escena bastante peculiar. Minino estaba de pie frente a sus padres, ambos se encontraban sentados en el sofá donde solo el reverendo había estado anteriormente. Mi gatito lucía como si estaba regañando a sus progenitores, ambos lo miraban directamente y con una extraña emoción en su rostro, a decir verdad, Edward tenía razón cuando decía que su padre se estaba comportando como un crío, Carli tenía la misma expresión en su rostro que Floyd cuando hacía alguna de sus travesuras y lo pillaba en el acto. Jasper miraba el espectáculo desde el otro sofá individual, burlándose de vez en cuando de las cosas que su familia decía.
—En una noche he visto un sinfín de facetas de Carli que en todos mis años había visto jamás —los Cullen nos observaron entrar a la sala de estar. Carlisle ahora lucía un poco más pulcro que antes, al menos su rostro ya no estaba cubierto con rastros de sangre— Entonces, reverendo… ¿al menos obtuvo una victoria?
—¿Qué crees tú, muchacha? —arqueó una de sus perfiladas cejas en mi dirección, tenía un gesto en su rostro que me daba entender lo estúpida que le parecía mi pregunta. Esme resopló junto a él y alzó un dedo hacia mí.
—¡No lo alientes, cariño! —sonreí abiertamente a Esme y asentí a sus palabras. La mamá de Edward desvió su atención de mi y la posó en Emm, las facciones de su rostro se suavizaron y le habló muy dulcemente a mi osito— ¿Te sientes mejor, mi niño?
—Si —murmuró mi grandote, carraspeó un poco para quitar la incomodidad de su persona, desvió la mirada y volvió a hablar con sus mejillas un poco arreboladas—. Quería darles las gracias a ambos, y pedirles perdón…uh, por todo —ambos Cullen asintieron a las palabras de mi amigo, aceptando lo que él les daba. Pero Emmett no estaba muy paciente que digamos y soltó todo de un sopetón— Yo… B nos acaba de decir algo… —pasó ambas manos por su cabello en un gesto de desesperación— ¿Es cierto que ese hijo de puta que se hace llamar padre abusó de ella? —el rostro de Carlisle se ensombreció y la siempre sonriente Esme mostró una lúgubre expresión.
No se necesitaban palabras para certificar la veracidad de esa pregunta.
Sus expresiones lo decían todo.
—Será mejor que tomen asiento —murmuró el reverendo, apuntando el sofá frente a nosotros.
—No tengo tiempo para tomar asiento, necesito…
—Emmett, por favor toma asiento —sin una palabra de réplica Grizz guardó silencio y siguió las palabras de Carlisle al pie de la letra. Nos encontrábamos todos en la sala de estar reunidos, a la espera de que papá Cullen hablara— La madre de Rosie es mi hermana menor —asentimos a sus palabras—. Irina siempre ha sido un tanto… especial, por así decirlo. Reservada sería una buena palabra para describirla…
—Descorazonada diría yo. Fría. Calculadora… —Esme miró fijamente a su marido al soltar todos esos calificativos hacia su cuñada— Siempre fuiste muy blando con ella, aún y cuando no lo merecía…
—Esme…
—Estoy con mamá en eso, tía Irina siempre me heló la puta sangre —comentó Cobain, encogiéndose de hombros cuando su papá lo reprimió con la mirada.
—Es la verdad, Carlisle. ¿Qué clase de madre es?, ¿cómo, después de todo, permite que suceda esto? —el ceño de la matriarca Cullen estaba jodidamente fruncido, nunca había visto a Esme así de enojada, esta era una noche llena de sorpresas— ¿Qué clase de ser humano es si no uno sin corazón? Sé que es tu hermana, pero Rosie era una niña… es su hija, por todo lo santo…
—Ese hombre fue…
—No —me sobresalté ante el brusco cambio en el tono de voz de Esme—, no la excusas culpando a ese monstruo por todo. Ambos son unos seres despreciables, tanto él por perpetrar el acto y ella por ser cómplice de ello. —Esme observó a Emmett, cambiando drásticamente su expresión— Por favor no juzgues a Rosalie por esto, estoy segura de que no quiere estar donde está ahora. Estoy bastante segura de que mi niña daría todo lo que fuera para estar junto a ti, aquí, es solo que ella debe haberse sentido tan… —juntó sus labios con congoja, tratando de buscar la palabra adecuada.
—Asustada, atrapada, probablemente —Minino suspiró junto a mí, soltando las palabras que su mamá parecía no encontrar para terminar su idea—, ella debe haber pensado que hacerles caso a esas personas era lo mejor.
—Como siempre —Cobain bufó—, debería haberse podrido en la cárcel ese hijo de puta…
—Rosie, dulce Rosie, ella estaba claramente pensando en no ser una molestia para nosotros —Carlisle fijó sus ojos aguamarina en Emmett—, una molestia para ti —el reverendo Cullen se puso de pie lentamente—. Es así como se ve mayormente, debido a las cicatrices que le dejó su pasado, está constantemente pensando en que resulta molesta, alguien completamente desechable para el resto.
—¿Por qué venir ahora después de tanto tiempo? —pregunté, interrumpiendo al patriarca Cullen.
—¿Por qué crees tu que vendría un ex convicto a meterse donde no le inmiscuye?
—¿Por… dinero? —Carlisle alzó sus cejas en aprobación— ¿Me estás jodiendo?, ¿por dinero?, ¿estás tratando de decirme que La Cosa no encontró nada mejor que pagarles a los suegros del año para arruinar más la vida de su desdichada esposa?
—Es exactamente lo que tememos —Carlisle comenzó a pasearse por la sala como un león enjaulado, otro rasgo que tenía muy similar con Minino—. Riley salió hace apenas unos meses bajo fianza, no habíamos querido contarle la noticia a Rosalie debido a su estado, nunca pensamos que Royce haría una jugada tan sucia.
—De tenerlo todo a tener nada, es lo más lógico pensar que Royce King interpuso una suma de dinero en todo este embrollo —Edward le dio una mirada a su padre de soslayo— Tía Irina había venido con anterioridad en búsqueda de la ayuda monetaria de papá para sacar a ese hombre de prisión…
Esme abrió sus ojos con sorpresa y después, con toda la furia del mundo, miró a su esposo. Oh, creo que Minino acababa de delatar a su padre, y el muy cabronazo lo sabía porque se estaba haciendo el tonto mirando a todas partes menos a su progenitor que no sabía dónde carajos esconderse para salvarse de la furia de su esposa.
—Cría cuervos y te sacarán los ojos… (4) —murmuró Jasper bajo su aliento, soltando un silbido por lo bajo.
—Carlisle, cariño —la voz dulce que empleaba mamá Cullen en estos momentos haría estremecer hasta a el más rudo de los seres humanos—, ¿te importaría hablarnos al respecto? —sonrió tensamente, esperando las palabras de su marido. El reverendo Cullen suspiró y tomó asiento una vez más.
—Irina vino hace unos meses a pedirme dinero…
—¿Se lo diste?
—Es mi hermana menor, cariño…
—¡Se lo diste! —Esme se puso de pie de un brinco— ¡No puedo creer que hayas hecho eso!, ¡y no me dijiste absolutamente nada al respecto, Carlisle! —fue el turno de Esme de pasearse de un lugar a otro en la sala— ¿Estás consciente de que tu querida hermana puede haber usado ese dinero para sacar a ese puerco de la cárcel?, ¡después de todo lo que hicimos para meterlo ahí!
—Mamá…
—¡Nada de mamá, Edward Anthony!
—Papá no le dio el dinero —Minino miraba a su madre con un tanto de aprehensión en sus ojos. Esme pestañeó un par de veces hasta que las palabras de mi gatito hicieron eco en su mente. Tomó asiento una vez más en completo silencio—, y como papá no le dio el dinero pensamos que fue a buscarlo a otro lugar…
—Donde el cabrón de King —murmuró Jasper—, tal vez fue a darle una visita a su hija después de sabe cuanto jodido tiempo y puede que el maldito bastardo la haya puesto al día sobre las aventuras de su nena —Cobain apuntó a Grizzly con su dedo—, una cosa llevó a la otra y aquí estamos, ¡haciendo negocios familiares!
Sentí náuseas al pensar en todo.
Incluso sentí pena por Rosalie y puede que mi yo adolescente que llevaba en el interior ahora entendiera un poco el por qué se comportaba de forma cuando éramos unos críos. Ella estaba rota por dentro, supongo que cuando tienes mucha mierda con la que lidiar no encuentras nada mejor que hacer que otros sientan lo mismo que tu estas sintiendo. Eso me lleva a pensar en que tal vez y Rosalie sentía celos de Edward y por eso era así con él en la época de secundaria (sumándole a todos sus problemas la oh-tan-aclamada pubertad), después de todo él tenía la familia que cualquier persona desearía.
Joder.
Ella probablemente se preguntaba por qué él nació en el lado bueno de la familia Cullen y ella no.
—¿Ustedes creen que el sepa sobre la relación que tiene Rosalie con sus padres?
—Yo creo que ahora lo sabe y por eso está haciendo todo esto —murmuró Edward.
Claro, Rosalie hirió su orgullo de hombre desde el día en el que osó a poner sus ojos sobre Emmett, lo humilló frente a toda la comunidad de Forks y su familia cuando se dio a conocer que el bebé que esperaba no era de su flamante esposo sino del gorila bueno para nada de la tienda de tatuajes, claramente su esposo pensó en cómo pagarle de vuelta y la mejor venganza cayó justo fuera de su puerta como por arte de magia.
Grizzly se puso de pie abruptamente, captando la atención de todos los presentes.
—Debo ir a por Rosie.
Carlisle, que por alguna razón se había puesto de pie sin que nadie lo notara, se estaba calzando ya una de sus pulcras chaquetas de vestir, le tendió la suya a Emmett mientras ayudaba a Esme a colocarse encima un abrigo de cachemir bastante colorido, algo característico de ella, y sonrió. Pestañeé un par de veces un tanto aturdida al ver esa sonrisa ladina marca registrada de mi gatito, la cual usaba en ocasiones especiales y que me hacía tirarle las bragas a la cara. Bueno, que Esme me perdone, pero joder, con golpes y todo en la cara, ya sabía de donde había sacado ese encanto bastante peculiar mi dulce hombre.
—Sabía que dirías eso, muchacho —el reverendo Cullen tomó las llaves de su auto y habló— Andando.
Iba a ser una larga, larga noche.
(1) Es el fraude cometido contra la hacienda pública, en forma de evasión de impuestos o de cualquier otra de irregularidad que tenga como consecuencia un beneficio ilícito o no declarado, con consecuencias fiscales.
(2) Es el personaje principal de la saga de películas de terror A Nightmare on Elm Street.
(3) Es un genio científico, alter ego de Hulk.
(4) El refrán "cría cuervos y te sacarán los ojos" hace alusión a la característica carroñera del cuervo, o sea, que se alimenta de animales muertos. El cuervo es personificado para referirse a personas que no retribuyen los favores, además de hacer mal a quienes los ayudaron.
¡Buenas madrugadas!
Son las 7 am y en realidad no me sorprende, tengo que aprovechar ya que me queda solo esta semana de vacaciones y se viene mi último semestre en la Universidad ( AL FIN *TIRA CONFETI*). Espero les haya gustado el capítulo, a mi me gustó (?) me gusta un montón escribir escenas lacrimógenas entre los tres mosqueteros porque mis niños pueden ser rudos en el exterior pero son unos malvaviscos por dentro. Tuve que re leer algunos capítulos para recordar la historia detrás de Emmett antes de conocer a las chicas, me sentí la peor escritora de fanfic ever por olvidar el background de un personaje (aunque, si soy sincera, no me sorprende con lo olvidadiza que soy). Rosalie es un tanto especial, sé que la mayoría pensaba que era la mala pero no lo es tanto, al menos no por que quiera serlo, supongo que las circunstancias la hicieron así. Sé que aún no se resuelve del todo lo de los papás de Rose haciendo acto de presencia y por qué decían que le quitarían su bebé a Grizz, eso ya aparecerá en el próximo capítulo jeje. Y bueno, volveré a repetir (parezco disco rayado ya) por aquí: Por el momento, no continuaré las otras historias. Lo siento. Perdón. Pero como ya he dicho espero terminar Forks Ink para plantearme el seguir con las otras, así me es mas fácil concentrarme en una y no dejarla tirada como lo hice antes XDDDD Me conozco y sé lo dispersa que soy, así que no haré ninguna promesa para luego no cumplirla. Otra cosa, alguien en los rrs me preguntó como contactarme por facebook, no recuerdo quién fue la persona, sé que era un guest peor no encontré el rr otra vez y :( escribo por aquí mejor: Me encuentran en facebook con el mismo nombres que tengo aquí "Lamb'stown" y también pueden encontrar el grupo en facebook donde subo adelantos y esas cositas, se llama "Welcome to Lamb'stown" Y eso sería todo por hoy (?)
¡Muchas gracias por sus reviews y lindos comentarios! que sepan que los leo todos, todos.
Una oveja con ojeras,
Lamb~
