Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, otro lunes más, y bueno, al parecer FFN se ha arreglado, sin mucho más que decir, espero que el capítulo sea de su agrado, nos leeremos pronto.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


James negó, mientras se adentraba en sus propios pensamientos, la rubia bufó enfadada, no podía creer la habilidad especial que tenía Harry Potter para dominar a sus hijos de aquella manera, comprendía que James estaba protegiendo a Lily al omitir aquellos detalles, pero no podían seguir así las cosas.

—Él va a cerrarte todas las puertas, hasta que vuelvas a casa ¿cierto? –Cuestionó.

—Cierto –admitió el moreno –lo único que me preocupa es que no lo tome contra Lily, si sabe que nos hemos visto, sin duda buscará algo para poner más presión en sus hombros.

— ¿Y qué hay de tus hombros? –Soltó indignada –Lily ya es una adulta, James, puede defenderse, es una maldita genio –bramó.

—Sí, y bastante ingenua –admitió.

—Puedes quedarte aquí, hasta que encuentres trabajo –comentó.

—Él siempre…

—Bueno, Jamie, es momento en que te unas a la clandestinidad que goza tu hermana y Hugo –sonrió –hablaré con Hugo, y le diré que te ayude a encontrar trabajo.

—Sería maravilloso –sonrió el chico.

—Bueno ¿estás seguro que quieres un empleo conseguido por tu primo?

—Mientras pueda mantenerme lejos de mi padre, sin duda, no me molesta barrer –admitió.

Audrey sonrió al ver aquel brillo en la mirada azul de James Sirius, sin duda había tenido que pasarla bastante mal en ese tiempo, él y Lily eran tan parecidos, que sin duda aquel rechazo le afectaba del mismo modo que lo haría con ella, pero el chico sentado frente a ella era demasiado valiente y estúpido, como para poner a su hermana siempre sobre todas las cosas, así él tuviese que vivir en la calle, todo era para que ella no fuera contra su padre.

—Sólo voy a decirte, que tienes que dejar de hacer de Lily tu debilidad, si tu padre no tiene con qué manejarte, verá que no es tan bueno en el juego.

—No puedo hacerlo, una vez lo hice con Albus, y terminó casado, aunque no le va tan mal, sin duda me culpa por dejarlo a su suerte, además Lily está bastante interesada en un tipo, ayer lo noté.

—Es su jefe –negó –ex jefe, tiene una hija.

—Ah, Lily –negó.

—No te agrada, por lo que sé a tu padre tampoco.

—No es que no me agrade, pero no creo que un hombre con una hija sea para mi hermana, ella necesita alguien soltero y sin ninguna clase de compromiso, alguien que la tenga como principal interés, eso merece ella –admitió.

—Pero ¿en serio crees que le gusta mucho?

—Bueno, estuvo haciéndome preguntas respecto a las razones por las cuales las personas deciden acostarse con alguien, sin que estuviera la pasión de por medio.

—Bastante curiosa –admitió Audrey.

—M—

Lily observó a su primo Hugo, estaban riendo divertidos por algunas anécdotas sobre su trabajo, le había conseguido una entrevista a James, y para sorpresa de todos, con tan solo ser visto, fue contratado, el pelirrojo estaba compartiendo con ellos su teoría, en cuanto la hija del dueño vio aparecer a Sirius, con ese porte, y esos ojos azules, sin duda se enamoró a primera vista, y por lo que dijo después, que le bastó verlo en calzoncillos ajustados para darle una zona bastante popular.

—Admito que para tener una noche ahí, las propinas fueron muy buenas.

—Las propinas son lo que hacen que valga ese trabajo.

—Sí, sin duda –admitió emocionado James.

—Pues me alegra –habló por primera vez Audrey, haciendo que la mirada azul de Sirius se posara en ella.

—Gracias, llevaré algo de despensa por la mañana –comentó.

—No es necesario.

—Es que ¿están viviendo juntos? –Preguntó Hugo, nada alegre.

—Sólo en lo que encuentro uno que no pague mi padre –mintió cuando su hermana lo observó.

James observó a Lily, que se distrajo de inmediato, vio la sonrisa dibujarse en su rostro cuando revisó su móvil, apostaría todas sus propinas, a que estaba hablando con el emoji de oso.

—Por cierto, pelirroja, tengo una propuesta para ti –comentó Hugo.

—Me dan miedo tus propuestas –admitió, bloqueando su celular –pero habla –sonrió.

—Bueno, estás desempleada, tengo un conocido en la universidad que necesita una compañía para un evento.

—Ya ves, por eso digo que…

—Es gay –comentó –pero sus papis aun no lo saben, y necesita a alguien quien ayude a ya sabes –sonrió –evitar que lo sepan.

—Bien, entonces, sólo hacerme pasar por su cita.

—Tienes que pretender que te interesa, aunque no lo haga.

—No estoy muy segura –admitió.

—Cinco mil libras están de por medio ¿te interesa ahora?

—Diablos ¿cuándo es?

—La siguiente semana, pasará por ti a la casa de Audrey a las ocho.

—Ya habías dicho que sí, antes de preguntarme –soltó incrédula.

—Yo te sugerí, me quedaré con mil libras –levantó la mano –siguen libres las cinco que dije.

—Así que tu amigo tiene dinero –comentó.

—Tengo amigos en todos los ámbitos –sonrió.

—Es lo que estoy viendo –negó.

—También pagará tu arreglo y ropa –le guiñó un ojo.

—Comienzo a preocuparme –comentó Audrey.

—Dime ¿estás seguro de esto, Hugo?

—Sin duda esto les preocupará más, pero le dije que la única condición es que yo estuviera en el evento.

—Joder –habló Audrey –estás prostituyendo a Lily.

—No, sólo está haciendo un favor.

James y Audrey trataron de convencerla, pero eran cinco mil libras ¿por qué diría que no? Eso ayudaba un poco en su economía, quizás si Hugo decidía poner una empresa de scort, ella podría trabajar con él, sin que su padre se diera cuenta, claro.

—M—

Ted frunció el ceño, se acomodó la corbata y guardó sus lentes en el bolsillo interno de su saco, aquel evento iba a ser un dolor de cabeza, pero tenía que ir, por fortuna Ada había accedido a quedarse con Victoire cuando salió la posibilidad de llamarle a Lily para que se quedara con ella a dormir.

El lugar era bastante amplio y elegante, con solo ver todo aquel despilfarro le ocasionó dolor de cabeza, observó a su alrededor, buscando a alguien conocido a quien acercarse para charlar, pero no encontró nada interesante.

Eran cerca de las diez cuando la mirada de Ted se posó en la pelirroja a unos metros de él, suponía que había vuelto a trabajar como niñera, ya que había algunos niños en el evento, y porque ¿Por qué otra razón estaría ahí?

Avanzó hasta ella, con una sonrisa, se puso frente Lily, y levantó una ceja, en señal de que le sorprendía verla ahí.

—Señorita Potter –saludó amable –me sorprende encontrarla aquí ¿Estás trabajando está noche?

Se quedó serio cuando un chico de cabellos color paja y ojos avellana la sujetó de la cintura, acercándola a él.

— ¿Este imbécil te está molestando?

—No –negó rápidamente, colocando una mano en su pecho –todo bien.

—Si vuelves a hacer un comentario como el pasado, haré que te echen y te golpeen tan fuerte, que olvides cómo te llamas ¿Te queda claro?

—Supongo –contestó rudo.

Lily supo que se estaba comportando porque odiaba hacer escenas como aquellas.

—Vámonos, Lily, mi padre nos espera.

—Te veré luego, espero –comentó Ted y ella asintió, otorgándole una sonrisa de disculpa y se alejó.

Ted no supo cómo interpretar aquello ¿Que hacía Lily en una fiesta tan elegante como esa? ¿Quién era ese tipo?

Un malestar lo removió ¿Ahora se dedicaba a ser acompañante? No iba a dejarla en ese sitio, en una situación como aquella, así Ada se enfadara, le regresaría su trabajo a la pelirroja.

El evento siguió su curso, y para ser honestos le costó un rato encontrarla, fue hasta ella, se detuvo cuando la vio fumando, se quedó quieto, y tensó la quijada.

—Ah, perdón –se disculpó con él, y se movió para apagar el cigarro, él se lo quitó, llevándolo a sus labios y dando una gran calada.

Lily lo vio cerrar los ojos, con todo el placer que le daba volver a probar un cigarro, expulsó el humo y gruñó.

El varón apagó el cigarro y lo guardo en su bolsillo interno del saco, hacía años que no probaba un cigarro, y era lo más cerca que había estado de los labios de Lily Luna, y ameritaba ser guardado como recuerdo.

—Dime ¿qué haces aquí? –Cuestionó.

—Vine con mi primo, es amigo del chico con quien me vio –admitió.

—Eres su acompañante ¿cierto?

—Sí, porque me invitó, somos universitarios, soy soltera, eso es lo que hacemos, salimos en citas, vemos si nos agradamos, sino, adiós –mintió, tan bien, al final ya estaba acostumbrada.

La mirada miel de Ted fue intensa y desconfiada en ella, no confiaba mucho en ella en ese momento, alguien se aclaró la garganta junto a ellos, así que se giraron para encontrarse con el primo de Lily.

—Hola, cariño, tu cita pregunta por ti, y tú estás aquí ¿con? –Elevó una ceja.

—Lily, estás aquí –la sujetó del brazo el chico de cabellos color paja –te necesito ahora mismo, vamos.

—Deberías tratarla con más respeto –la sujetó del brazo Ted, para evitar que se la llevara.

—Señor, usted debería meterse en sus asuntos, a menos que quiera la golpiza que le prometí hace unas horas atrás, consiga la propia.

Lily fue arrastrada hasta un par de hombres, la mirada de Ted fue hasta el supuesto primo de Lily, lo único que compartían era el cabello rojo, se preguntó ¿qué tan necesitados de dinero estaba su familia como para dedicarse a eso?

—Más vale que te quedes donde estás –argumentó Hugo –dime ¿recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos y quedó claro que ella no te debía dinero?

—Vagamente –admitió Ted.

—Realmente no te conviene meterte con él –sonrió –puedes ser pudiente, pero créeme, sé cómo funciona el mundo de los ricos, y tu fortuna no puede ser más grande que la de ellos –señaló a sus espaldas –así que haznos un favor a Lily y a mí esta noche, y no te metas, quédate en el evento, fuiste invitado por una razón, pero no arruines nuestros negocios, amistades –corrigió –quise decir amistades –le guiñó un ojo y se alejó con una sonrisa.

Ted se quedó viendo a la pelirroja que era arrastrada a otro lugar, y el comentario del pelirrojo llegó a su memoria como si fuese un bate.

«No voy a preguntarte la clase de trabajos que obtuviste de ella, pero si la buscas con tanto interés, puedo imaginarlo. Así que aprovechando que no es ella la que te debe, te daré un consejo, y aléjate de mi prima, no es alguien con quien realmente quieres involucrarte. Y antes de que digas algo, quizás yo no parezco atemorizante, pero el mundo en que ella se mueve, sin duda lo es».

—X—

Lily se libró de aquella charla aburrida, diciendo que iría al tocador, así que cuando llegó al balcón, dejó que el viento meciera sus cabellos, necesitaba que dieran las tres de la mañana para poder marcharse, y apenas daría la una.

—Ya voy, ya voy –argumentó cansina y se giró, se relamió los labios nerviosa cuando vio a Edward Lupin frente a ella –hola de nuevo, pensé que a esta hora estaría en casa, con Ada.

—Victoire la cuidó, menos mal, porque mi primera opción fuiste tú, no sabía que trabajabas esta noche.

—Ya dije que…

—Tu "primo" dijo otra cosa –comentó.

—Sí es mi primo –informó con una sonrisa –y no estoy mintiendo.

—Bien, entonces ven conmigo –extendió la mano.

—No tengo por qué ir con usted.

—No estás trabajando ¿o sí? ¿Qué tienes que perder?

Dos mil libras, pensó. —Bien, pero que mi primo no se dé cuenta, o querrá venir también, está muy aburrido.

—Supongo que lo de él es meserear semidesnudo ¿no es así?

—Creo que sí –soltó una carcajada divertida.

—Vamos.

Ted la tomó de la mano, rumbo a la puerta principal, pero ella lo jaló y negó, solo dijo que tenía otra ruta de salida, para evitar que su cita le diera problemas y su primo quisiera huir con ellos.

En menos de cinco minutos, estaban junto al auto del varón, la pelirroja se estremeció a causa del frío, así que él abrió el automóvil, uno irónicamente convertible.

—No ayudará mucho –informó.

—Es descapotable –argumentó lógicamente.

Ella se subió de copiloto, sin esperar a que él le abriera y cerrara la puerta, así que no le quedó de otra que subirse y arrancar, condujo sin rumbo fijo, observaba a la pelirroja a su lado, el vestido de seda negro sin duda hacía que resaltara su piel blanca como porcelana y su cabello rojo fuego, tuvo que concentrarse en la carretera.

—Te llevaré a tu casa –comentó –así que dime ¿dónde vives?

—No quiero ir a casa, no aun, puede dejarme…

Ted estacionó el automóvil, Lily no dijo nada, habían estado charlando vía texto, y una que otra vez por llamada, pero en ese momento, no tenía nada que decir, y él parecía que tampoco.

—Realmente me sorprendió verte ahí.

—Ya dije que no estaba trabajando –lo observó y se giró un poco para verlo mejor –la prueba es que vine con usted ¿no es así?

— ¿Cuándo vas a comenzar a hablarme de tú? –se giró un poco también.

—Me es incómodo ¿bien?

—Ya no eres mi empleada, ya puedes tutearme, es más, desde que me pediste que te tuteara, pedí que lo hicieras conmigo –cerró los ojos –no me refería a eso –aclaró –no hablo del aspecto sexual, yo… -gruñó, estaba nervioso, y normalmente decía estupideces cuando estaba en una zona desconocida.

—Entendí a qué se refería, no era necesario que aclarara –se burló.

—Bueno, así no se prestará a malos entendidos, de cualquier manera.

—Sin duda.

La mirada de Lily fue hasta su móvil, el rostro y nombre de su primo se mostró en la pantalla.