Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo es lunes, así que aquí estoy con otra actualización de esta historia, esperando que sea de su agrado, muchas gracias por las lecturas, significan mucho para mí.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


La pelirroja rechazó la llamada y apagó su teléfono ante una mirada curiosa de su ex jefe, no dijo nada, pero que ella hiciera eso, le agradó, prefería pasar un rato ahí charlando con él, que decirle a su primo donde estaba para que fuera por ella, por fin tendría la oportunidad de saber dónde vivía.

—Ah ¿cómo ha estado Ada?

—Bien, no quiso que te llamara, mis planes eran que te quedaras a dormir en casa, no sabía cuánto tardaría –admitió –pero no quiso, así que le dije que entonces Victoire la cuidaría, y pareció tranquila con eso, pero… no lo entiendo del todo.

— ¿Qué? –Cuestionó Lily.

—Ella no tiene razones para de la nada, comenzar a rechazarte de esa manera, no es como…

— ¿Usted me gustase? –Preguntó.

—No, yo iba a decir otra cosa, pero sí, también…

Lily observó a otro lado, había estado charlando con Audrey, y ella tenía la filosofía que confesarle a una persona que te gusta no tiene nada de malo, lo peor que puede pasarte es que te rechacen y así, puedes seguir adelante con tu vida.

Se bajó del auto, en un momento, su cabeza comenzó a ir demasiado aprisa, y eso trajo consigo a su ansiedad, así que necesitaba un poco de aire fresco, él salió apresurado cuando ella comenzó a alejarse.

—Lily –la llamó –Lily, espera…

La pelirroja se detuvo, así que Edward quedó frente a ella en un instante, con el ceño fruncido, sin comprender aquella extraña actitud, la mirada olivo de Lily se posó en los ojos miel de Ted.

—Lo cierto es que sí –se encogió de hombros –me gusta –confesó –me gusta bastante, para ser honestos.

—Bueno, si quieres que sea honesto también, te diré que me gustas también –sonrió –ni siquiera mi esposa me gustó tanto como tú me gustas ahora –confesó.

Lily acortó la distancia, lo sujetó del cuello y acercó sus labios a los de él, para besarlo, agradeció que el la sujetara de la cintura porque cuando sus piernas se sintieron de goma habría terminado en el piso, los labios del hombre eran un manjar, eran suaves y perfectos, en un momento el tierno beso dejó de serlo, y cualquiera que los hubiese visto, pensarían que se trataba de un par de caníbales tratando de tragarse al contrincante.

—Necesitamos mantener esto en secreto –argumentó Ted, pegando su frente a la de ella y sus manos acariciaban el rostro de la chica.

—En serio me gusta, y mucho –admitió –pero Ada…

—Lily, no quiero ocultarle esto a ella, pero primero tengo que saber la razón por la cuál de la nada se comporta así.

—Bien –admitió.

—Y tenemos que encontrar una forma de vernos, sin que ella…

—Ella lo que no quiere es perderlo –comentó.

— ¿Ni siquiera ahora vas a tutearme? –hizo un mohín.

—Bien –puso los ojos en blanco –ella no quiere perderte, y le enfadaba que llegaras a tu casa, y charlaras conmigo en lugar de estar con ella, Ada te quiere, quiere que le demuestres cariño, que pases tiempo con ella, y no quiere que me lo dediques a mí, y yo no quiero que ella se sienta abandonada, sólo porque… nos gustamos y ya sabes –se encogió de hombros.

—Y comprendo todo eso, quiero pasar tiempo con ella, pero también quiero pasar tiempo contigo ¿tiene algo de malo? He pasado más tiempo siendo su papá que siendo yo.

—Bueno, la chica en esa fiesta dice otra cosa –soltó.

—Ah ¿estás celosa? –sonrió divertido.

—Claro que sí, es guapísima, casi una supermodelo, y yo soy… un gnomo de santa a comparación.

—Pero me gusta el gnomo de santa, no la modelo –sonrió, sujetándola de la mejilla y volviendo a besarla.

Sonrieron, ninguno de los dos pensó que eso pasaría cuando aceptaron ir a ese evento, Lily se dejó acercar a él, sin duda quería encontrar la manera de pasar tiempo con él, pero también quería que Ada no sintiera ninguna clase de imposición al respecto.

—Creo que seguiremos como hasta ahora –murmuró Lily.

— ¿Cómo? –Cuestionó Ted.

—Mensajes y llamadas, en lo que descubres qué pasa con Ada, te pide que tengas novia, pero que no sea yo –murmuró –creo que el problema soy yo, no tú.

—No me molesta hablar y mensajear, pero ¿cuándo vamos a vernos?

—El día que Ada decida hacer algo que no te involucre –admitió.

—Realmente no te importa que me dedique a ella y no a ti.

—Ada es tu hija, y creo que necesita saber que sin importar lo que pase, ella siempre estará sobre cualquier mujer que llegue a tu vida.

—Eres increíble ¿lo sabías?

La sujetó de la mano y la hizo girar, rodeando su cintura, Lily sintió el abdomen firme del hombre pegado a su espalda, y sus manos amplias, en su estómago, un cálido y suave beso se pegó en la parte posterior de su oreja, no hizo nada más, la dirigió al automóvil y pidió la dirección de su casa y en su aturdimiento, dio la de Audrey.

La mano de Ted se colocó sobre la de ella la mayoría del trayecto a la casa de Audrey, en los semáforos, se inclinaba hasta ella para besarla, tal parecía que ninguno de los dos, creían que aquello era real.

—Vamos, te acompañaré a la puerta.

Avanzaron sujetos de la mano, riendo un poco de los comentarios de Lily al respecto de algo, se acercó al varón cuando llegaron a la puerta para besarlo, fue lento y considerado en esa demostración de afecto, ella sonrió.

—Te invitaría a pasar, pero…

—No creo que a tus padres les agrade que entre a tu casa, y menos a esta hora ¿o sí?

—Seguramente no –admitió divertida –aunque claramente no iba a despertarlos para presentarte tampoco –besó la mandíbula de Ted –iríamos directamente a la habitación –rió –claro que tienes que volver a tu casa, para llevar a Ada al colegio en unas horas.

—Creí que eras una hija obediente con el reglamento de papá –murmuró Ted, tranquilo.

—Es cierto –admitió –lo más seguro es que te hiciera perder el tiempo allá arriba –se encogió de hombros.

—Estar contigo jamás lo consideraría una pérdida de tiempo –acarició su cuello –así sea que sólo me dedique a admirarte.

—Eres todo un donjuán ¿eh? –Sonrió –siempre sabes que decirle a una mujer, tu juventud debió estar llena de mujeres ¿me equivoco?

—Dime ¿me veo como una persona así?

—No, te veo ahora, y sin duda veo un aburrido hombre de negocios, que no deja que su hija coma chocolate o azúcar alguna –se encogió de hombros, divertida.

—Es la educación que su madre y abuelos eligieron para ella –admitió Ted –aunque… educarla así, ha evitado muchos dolores de cabeza.

—Sólo para ti, no para ella, créeme –admitió Lily.

—Bueno, sueles comprender a tu padre muy bien, y a mí acusarme de ser un ogro, un hombre de las cavernas, decídase, señorita Potter –sonrió –dime ¿qué es lo que somos tu padre y yo? –Cuestionó.

—Varones –contestó como si nada –padres.

—Es mejor que entres a tu casa, o tu padre bajará a golpearme.

—Yo dudo que eso pase –lo besó de nuevo –conduce con cuidado.

—Te enviaré un mensaje cuando llegue, y yo sí lo haré, no como tú.

—Perdón por eso, no me gusta incomodar a las personas mayores tan tarde –soltó una carcajada que él acalló besándola.

—Te veré después, descansa.

—Igual.

La pelirroja subió corriendo las escaleras, bastante emocionada, no podía creer el trayecto de aquel evento a casa de Audrey, una sensación se extendió por todo su cuerpo, y aunque pensó que la emoción no la dejaría dormir, se perdió en sus sueños rápidamente.

—M—

Ted no pudo dormir, llegó a casa bastante tarde, envió el mensaje a Lily y esperó la respuesta que nunca llegó, al ver la hora, prefirió tomar una ducha y después bajar a preparar el desayuno.

—Despertaste bastante temprano ¿a qué hora llegaste? No te escuché –preguntó Victoire bostezando.

—Llegué un poco tarde, tengo muchas cosas que hacer en la oficina, así que preferí avanzar las cosas.

—Bien, iré a despertar a Ada.

—Gracias –le sonrió.

Ted revisó su móvil de nuevo, había casi todo tipo de notificaciones, menos la que él tanto esperaba, suspiró resignado, y terminó de hacer lo que hacía.

Ada y Victoire entraron a la cocina charlando, al hombre le sorprendió la interacción, no era un secreto que a su hija no le agradaba Victoire, porque siempre pensó que había algo entre ellos, pero ahora, estaba hablando como si fueran amigas de toda la vida.

Ada observó la pantalla del teléfono de su padre cuando se encendió, el nombre de Lily en la notificación la confundió, así que abrió el mensaje.

Qué bien

Perdón por no contestarte

Me quedé dormida

En cuanto mi cabeza tocó la almohada

No supe más

Los ojos verdes de Ada se posaron en su padre, que estaba distraído ordenando los trastos limpios, una vez que una foto de Lily terminó de descargarse, Victoire estaba adormilada todavía, así que no prestó atención a lo que ella hacía.

Ted se giró apresurado cuando escuchó un gritó asustado, la tetera se había volteado, y el agua hirviendo había viajado por la isla.

—Rayos –bufó cuando sujetó su teléfono pero volvió a soltarlo.

—Mal día ¿eh? –se burló Victoire.

—Al parecer –gruñó.

—M—

Sebastian observó a la niña, que estaba bastante indignada por lo que había leído en la mañana, según lo que le contó, en la foto, Lily salía despeinada y adormilada, como para comprobar sus palabras.

—Tranquila –comentó, pero no estaba para nada feliz.

—Tenías razón, padrino, ellos están saliendo.

—No me creíste cuando te lo dije ¿o sí? Pero ahí está la razón por la cual tu padre no dijo nada, y no insistió para no despedirla ¿no? Han estado viéndose, y no es como si Lily hubiese insistido en verte o algo ¿verdad?

—No –admitió.

—Te lo advertí, pero no quisiste creerme, Ada, ahí están las consecuencias.

Los dos se quedaron callados cuando Edward apareció, enfadado y con un teléfono nuevo, le tomaría a la compañía recuperar algunos datos, pero nada serio.

—Ya necesitabas uno nuevo –bromeó Sebastian.

—Sí, supongo que fue el destino –murmuró.

—Una señal, de que algo que hacías estaba mal ¿no?

La mirada miel de Ted se posó en su amigo, sabía que él no estaba al tanto de su reciente relación con Lily; pero relacionó sus palabras con eso.

—Y bien ¿qué harán para las vacaciones ustedes dos? –preguntó a Ada.

—No lo sé, papá no ha dicho nada, al parecer está muy ocupado con algo –lo observó seria.

—Es trabajo, como siempre –comentó él.

—Estaría bien si la llevaras a otro lado –comentó Sebastian tranquilo.

—A otro lado ¿cómo qué otro lado? –Curioseo.

—Bueno, tengo un amigo que tiene una gran propiedad en Alemania ¿qué te parece, Ada? Es un castillo.

— ¿Un castillo? –Sus ojos se abrieron emocionados –papá ¿podemos ir al castillo?

—Si es lo que quieres, podemos ir –admitió Ted –hablaré con tu abuela Andrómeda ¿o quieres que solo vayamos nosotros dos? –La observó.

—La abuela Drómeda puede venir con nosotros –admitió emocionada –le encantará.

—Es un poco especial, pero supongo que si te ve tan emocionada, no dirá que no.

—Tampoco es que sea muy indispensable tu abuela ¿o sí? –Preguntó Sebastian.

—Supongo que no, pero hay ciertas cosas que requieren que Ada haga, y que es más cómodo si la acompaña una mujer.

—Papá tiene razón –comentó Ada –además, es la abuela Andrómeda.

—Tienen razón –se encogió de hombros.

—Iré a llamarla –se levantó apresurada la niña.

—M—

La pelirroja suspiró, estaba demasiado aburrida en aquella comida, sus padres le habían pedido que asistiera y no podía negarse, se acomodó cuando sintió su bolsillo vibrar, su madre la observó un poco extraño.

—Iré al tocador, con permiso –se puso de pie y se alejó.

Era la única excusa viable, se arriesgaban a que hiciera una escena si las necesidades básicas eran reales, cerró la puerta con delicadeza y se sentó sobre la taza.

Vaya, que bonito lugar –se burló Ted al ver el fondo.

—Es un mal momento para una vídeollamada –comentó.

Ya puedo notarlo ¿muy ocupada?

—Vine al baño para poder atender ¿qué te hace pensar eso?

Bien, entonces hablaré rápido.

Un suave toque se escuchó. —Lily ¿con quién estás hablando?

—Con nadie mamá –soltó irritada –me gusta distraerme cuando tengo estreñimiento –soltó, haciendo que Ted se riera.

—Pareciera que estás con alguien –murmuró.

—Fue un gas ¿quieres pasar y comprobarlo por el olor?

No hubo respuesta por un momento. —De acuerdo, te dejaré sola.

—Gracias.

—Sí que son bastante estrictos, y yo que pensaba invitarte de vacaciones.

—De vacaciones ¿y Ada? –frunció el ceño.

—Teníamos pensado ir a Alemania de vacaciones, hasta ayer –hizo un mohín que la hizo sonreír.

—Claro ¿y qué cambió? –Comentó elevando una ceja.

—El tiempo compartido –murmuró encogiéndose de hombros –sus abuelos maternos la buscaron hoy en el colegio, quieren que vaya con ellos a Norteamérica de vacaciones, dijo que sí, sin ni siquiera consultarlo –por su ceño, aquello le molestaba.

—Así que tienes un boleto sobrante.

—Si no quieres ir, puedo cancelar ¿qué dices?

—Tengo que inventarle algo a mis padres, como puedes ver… Aún tengo tiempo ¿cierto?

—Así es –admitió –no me enfadaré si dices que no.

—Veré que puedo hacer, y te avisaré.

—Estaré esperando tu mensaje –sonrió antes de que ella colgara.