Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, otro lunes, otra actualización, como siempre, espero que sea de su agrado el capítulo, nos leeremos la próxima semana.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
Habían pasado unos días desde que le había propuesto a Lily que fuera con él a Alemania, no había tenido respuesta alguna todavía, y estaba más que nervioso, no quería que eso se viera muy apresurado y como si quisiera forzarla a algo que claramente no quería.
Su teléfono sonó, pero el nombre que mostró lo hizo sentirse incómodo, nunca estaba preparado para charlar con esa persona, hiciera lo que hiciera o dijera, las cosas nunca se encaminaban por donde él quería.
—Hola –contestó en el tono tan neutral que encontró.
—Edward –murmuró la mujer al otro lado de la línea en tono frío y despectivo.
—Qué bueno es escucharte, Fiorella –comentó en ese tono burlesco, que la mujer siempre odió.
—No es placer la razón de mi llamada –murmuró enfadada –sino para acordar las fechas en las que llevaremos a Ada a New York –informó.
—Sí, ella me lo comentó, todas las vacaciones estarán allá.
—Así es –soltó arrogante –te envíe con mi chofer los papeles que necesitarás firmar y…
—Pudiste enviarlos por correo…
—El correo de Inglaterra…
—Electrónico, Fiorella –se burló el hombre –pero me imagino que los asuntos tecnológicos van muy por encima de los Flint ¿no es así?
—Por supuesto que no te interesa eso, quería asegurarme que los papeles te llegaran y regresaran a mí de forma segura.
—Claro, porque supongo que el gobierno Inglés tiene razones para intervenir tu mensajería, tanto electrónica como la física ¿me equivoco? –sonrió, y aunque la mujer no pudo verlo, supo que la enfadó, como siempre.
—Te parece muy divertido, tomando en cuenta que todo lo que tienes vino de la fortuna de los Flint ¿no es así, Lupin?
—Yo no tomé su dinero, Fiorella, y hasta donde tengo entendido, a Laura le costó sudor y sangre esta empresa, que yo he mantenido a flote ¿recuerdas eso?
— ¿Recuerdas la razón por la cual Laura no lo hizo?
Aquellas palabras fueron como una daga envenenada incrustada en el pecho de Ted, ahora era su turno de imaginar la sonrisa triunfadora en el rostro de su suegra, al mismo momento que su puerta se abría dejando pasar a un hombre de traje formal y monóculo y enorme bigote puntiagudo, si tan solo todo el dinero que tenían les pudiera comprar el buen gusto, pensó el hombre.
—Tu chofer acaba de llegar –le informó –firmaré los papeles, pero Ada tiene que llamarme todos los días, sin importar la hora ¿te queda claro?
—No vamos a robarla, Lupin, ya lo hubiésemos hecho…
—Más bien, no pudieron ¿no es cierto?
—Laura decidió que la niña estaría mejor contigo, pero es bueno que decidieras educarla como tiene que ser educado un Flint, no como tú, que tu deplorable abuela y tú, sólo supieron lo que era la buena vida, hasta que lograste que mi hija, pusiera todo a tu nombre.
—Esa es su parte de la historia, pero no lo que pasó en realidad, si sigo aquí, sentado en el lugar del jefe, es porque es la única forma en que me aseguraré que Ada, mi hija, y la hija de Laura, tendrá lo que le corresponde cuando yo no esté, sin importarme que ella tire todo a la basura cuando llegue a sus manos, porque será su dinero, y su decisión, no mía, ni de usted, ni de Laura, de ella –soltó enfadado.
—Solo firma los malditos papeles, y dejémonos de llamadas y actitudes hipócritas, Lupin.
El hombre hizo un ademán, para que el chofer se acercara, echó una larga leída a los formularios y plasmó su firma.
—Listo, tendré las cosas listas de Ada en una semana…
—No, la niña se quedará con nosotros hasta las vacaciones, ella ha dicho que le agrada la idea, y sabes el acuerdo legal, Lupin.
—Bien –rezongó enfadado –pero yo la llevaré a tu casa.
—De acuerdo –colgó.
Ted suspiró, necesitaba un maldito trago para quitarse ese mal sabor de boca, esa mujer lograba sacar lo peor de él, contrario a lo que su hija había logrado, ahora era un mejor hombre gracias a Laura Flint.
La mirada azul de Victoire fue hasta su jefe, que avanzaba a grandes zancadas rumbo al elevador, ni siquiera era la hora de salida ¿A dónde demonios iba? Había mucho trabajo por hacer.
—Hey, sé que eres el jefe, pero…
—Iré por Ada al colegio –comentó –Fiorella Flint me ha dicho que a partir de ahora y hasta que las vacaciones terminen, Ada estará con ellos –gruñó.
—Esa arpía –bufó Victoire.
—Te comprendo –la sujetó del brazo y se alejó, abotonando su saco y se alejó.
La rubia sonrió, sin duda tenía la manera de animarlo, y con Ada siendo cuidada por sus abuelos villanos, el hombre no tendría de qué preocuparse y se podía relajar bastante.
Hola, hola
Tengo planes para hoy
No hagas ninguno
¿Te queda claro?
Tengo cosas que hacer
Tengo una vida
¿Lo sabes?
Tu vida
Esa puede esperar
Por un momento
Además
Me la debes
Cuando comienzas así
Cobrando deudas
Me das más miedo
Que mi abuela
NTP, te gustará
Me asustará
Pero
Me gustará
Miedo 1000
Exageras
Como siempre
Si te vieras
Desde mi perspectiva
También te sentirías así
Soy incapaz de hacerte algo
Algo malo, al menos
Tu definición de malo
Y la mía, tienen un continente completo
De diferencia
¿Lo sabes?
Te gustará, ya verás
Victoire se burló y mandó unos mensajes más a diversas personas, era buena organizando cosas de la nada, después de todo, seguía en ese empleo, siendo la mano derecha de Ted Lupin.
—X—
Ted Lupin observó a Victoire que entró a su oficina, con una sonrisa que le dio un poco de desconfianza, siempre tenía esa expresión cuando tenía planes poco saludables, y no siempre le iba bien cuando se ponía así.
—Sea lo que sea, no –contestó.
—Ah, vamos, te la has pasado en casa, trabajando, cuidando de tu hija, necesitas un poco de diversión ¿no?
—Tu definición de diversión y la mía, son claramente diferentes, Vic ¿lo sabes, verdad? –Elevó una ceja.
—No es cierto –negó divertida.
—Ah, claro que sí, hay un océano de diferencia –negó.
—Estás abrumado por lo de Ada, pero no es cierto.
—Claro que sí, tú eres como América, yo soy como Europa.
—Ya, aburrida y vieja, yo joven, hermosa y moderna ¿a eso te refieres?
La mirada miel de Ted se enfocó en ella, sabía que no tenía escapatoria de aquello, así que suspiró y comenzó a cerrar todo en su ordenador, la rubia gritó emocionada.
—Bien ¿dónde nos toparemos con Sebastian? –Preguntó.
—Ah, no él no está invitado por el momento –comentó.
—De acuerdo, bien ¿entonces?
—Necesitas buena energía y vibras, será una fiesta infantil –soltó una carcajada ante su expresión –ya lo verás.
Ted dejó su automóvil, porque según la rubia, no lo necesitaría, así que se subió a regañadientes en el lugar del copiloto y se mantuvo callado durante el trayecto, sabía que si comenzaba a indagar por el lugar, ella comenzaría a acelerar.
Victoire lo vio abotonarse el saco cuando se bajaron, estaba incómodo por el aspecto del lugar.
—Tiene finta de bodega abandonada –comentó Ted.
—Tiene esa finta, porque es una bodega abandonada –hizo un mohín –lo era, ahora está adaptada, vive alguien –informó.
—Dime que no estás en drogas, o algo así –suplicó.
—Bueno, por la familia en la que vengo, eso sería muy probable –se burló –sólo hace falta ver a mis primos –se burló.
—Claro ¿ellos la venden, o la consumen?
—La segunda –se encogió de hombros –creo que la mayoría de los adolescentes o una buena parte de los rebeldes, lo hemos hecho.
—Ah, también tú –soltó incrédulo.
—Citando a la buena Lily, terminé la carrera –rió.
La bodega solo tenía mala finta de afuera, ya que estaba bastante bien arreglada por dentro, al fondo, había una pequeña cantina, había una poca cantidad de personas ahí, pero a Ted le costó un segundo reconocer la figura pelirroja que sostenía en lo alto un caballito.
—Voy a embriagarme esta noche, señores –dijo la voz de Lily –si mi padre llama, díganle que estoy en la cama de un extraño –rió.
—Es más fácil que le diga que estás vendiendo niños a que te estás revolcando con alguien –comentó un chico que Ted no reconoció.
—Cierto –admitió el pelirrojo primo de Victoire y Lily.
—Buenas noches –saludó Ted, haciendo que la pelirroja se tensara.
—Hola chicos –saludó Victoire –me alegra que todos llegaran.
—Hay pocas opciones cuando tu prima comienza a cobrar favores –admitió Hugo.
—Chicos, él es mi jefe, Ted Lupin, y el ex jefe de Lily –la señaló.
—Señor Lupin –murmuró la chica.
—Llámame Ted –soltó con una leve sonrisa.
—Sí, Lily, llámalo Ted –se burló una rubiecita.
—Cállate –soltó frunciendo el cejo.
—Ted, ellos son Lorcan, Lysander, Hugo, Audrey, Fred y Louis, Roxanne, Dominique, Susana, claro, y Lily, pero a ella ya la conoces, chicos, él es Ted Lupin.
—A él, le gusta arruinar oportunidades laborales –soltó Hugo.
—No es bueno que digas eso delante de extraños, Hugo –comentó Audrey.
La mirada miel de Ted se colocó de nuevo en la incómoda pelirroja, así que lo mejor era que se disculpara y la dejara divertirse con sus amigos.
—Yo creo que es mejor que me vaya –murmuró.
—No, no, para nada, te dije que esta noche te inyectaría juventud, qué mejor que las personas más divertidas, frescas y ebrias que conozco –rió Victoire –además, si estás tú, no seré la más vieja del lugar, así que vamos –lo golpeó en la espalda –denle tequila al hombre, para que se relaje.
Ted hizo una mueca divertida cuando las mujeres —sin incluir a Lily— soltaron un extraño grito de excitación y sirvieron un caballito que le pasó la rubia de ojos azules, que llamaron Audrey.
—Bien, Teddy, deberías quitarte esto.
—Ah, no creo…
Se tensó cuando las manos delicadas de la mujer desabotonaron su saco y acariciaron su pecho, para deslizar el saco fuera de sus hombros, su mirada fue hasta Lily, que se tomó de un trago el líquido de su caballito y tomó dos más, tan rápido como si solo fuesen agua.
—Estas muy en forma ¿te lo habían dicho? –se burló la chica.
—Estar en forma ayuda cuando se trata de encontrar chicas para follar –comentó Hugo –verdad, chicos –se giró a los gemelos.
—Bueno, no siempre el buen cuerpo es la clave, pregúntenle a Lily, que dejó ir a Whisp.
—Él no sólo era un cuerpo y cara bonita –se burló ella.
—Aun así lo mandaste a la basura –se burló Louis.
—Fue su padre –argumentó Audrey, quitando el chaleco de Ted y aflojando su corbata de forma lenta.
—Creo que ya fue suficiente de eso –la sujetó del brazo Hugo.
Ted se relajó, no vio en qué momento abandonó la parte trasera de la barra, para llegar hasta ellos, la chica frunció el ceño y soltó los bíceps de Lupin.
No sirvió de mucho, ya que la pelirroja ya estaba enfadada porque no había puesto un límite al respecto, pero ella había hecho comentarios fuera de lugar también, así que estaban a mano.
—Dime algo, Lily, siendo honestos ¿qué tan cierto es lo que se ve de Jarvis? –preguntó la otra pelirroja.
— ¿Respecto a? –Cuestionó.
—Ya sabes, con la ropa ajustada, hay cierta parte de su anatomía que se marca más que sus bíceps y pectorales ¿realmente está así o usa rellenos?
—Se lo preguntas a la última virgen del país –se burló Roxanne –vamos, Dominique –negó –el cinturón de castidad de Lily está diseñado para explotar si alguien toca abajo.
Lily soltó una risa divertida, mientras bebía otro trago, y evadió responder, pero eso le dijo más a Teddy de lo que él realmente quería saber, así que se tomó el shot de tequila y se puso junto a ella, estirando el caballito para que sirvieran otro.
Sonrió ante el grito emocionado de casi todos los presentes, observó de reojo a la pelirroja, que bebió el suyo, si planeaba retarlo a beber, sin duda ya tenía aquello ganado.
—Bueno, bueno ¿qué les parece si vamos a la parte de arriba? –Preguntó Lorcan.
—Sí, porque estos zapatos me están matando, una cosa es usarlos en un bar o antro y otra quedarse de pie solo bebiendo.
Lily sujetó tres botellas de tequila, mientras los demás tomaban unas cuantas más, Ted los observó subir las escaleras.
