Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?
Forks Ink: tatuajes y perforaciones.
Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" Inkbella. OoC. TH. AU. Bella&Edward
Capítulo 40: El ángel de mis pesadillas
I Miss You – Blink 182
El silencio predominaba en la habitación.
Yo había terminado de contar el relato, la versión resumida de todo lo que había sucedido en su ausencia. Distintas emociones se asomaron en el rostro de Edward, probablemente analizando todo lo que le había dicho. Después de todo, me daba cuenta que incluso yo tenía preguntas sin respuestas en cuanto a Alec en sí, nunca me dijo realmente por qué me estaba ayudando en todo, por qué había arriesgado su vida de esa manera cuando no había sido necesario, diablos, él tenía una hilera de hombres bajo su mando y yo todavía no podía entender qué lo había llevado a actuar por sí solo esa fatídica noche. Lo habíamos hablado un sinfín de veces, era lo que más le repetí cuando nos juntábamos a repasar la información que reunimos en el transcurso de los días. Se suponía que haríamos esto juntos, que nadie saldría herido y que sería una nueva anécdota para contar en un futuro.
Trae refuerzos.
Pero obvio que no lo hizo.
¡Joder!
Me pregunto, ¿será así cómo se siente papá cuando hago alguna mierda de las estúpidas?
—Ya está bien —carraspeé un tanto incómoda por los recuerdos, el silencio, por todo. Junté mis manos sobre mis muslos—, ¿podemos seguir mañana con esto?, ha sido un día bastante largo, primero porque finalmenet estás fuera del puto hospital —sonreí levemente hacia Edward, con sincera alegría. Él me respondió la sonrisa y mi corazón se derritió un poquito al verlo sonreír nuevamente—, después le siguió el viaje a Portland, todo lo que fue el funeral… —suspiré con cansancio, sentí mis párpados pesados. Solté un involuntario bostezo, como si estuviera abalando mis palabras— Me vendría bien dormir un poco…
—Tienes razón —Minino asintió quedito con su cabeza—, será mejor que vayamos a acostarnos, ha sido un día bastante… largo.
Subimos juntos la escalera hacia nuestra habitación.
Primero nos detuvimos cada una de las habitaciones de nuestros renacuajos, para cerciorarnos de que efectivamente estaban dormidos. Así fue, ambos angelitos dormían plácidamente sobre sus camas. Mientras que Grace dormía de manera angelical junto a su muñeca preferida, Floyd estaba regado por toda la cama, uno de sus brazos colgando fuera de sus cubiertas y el dinosaurio de peluche sobre su cabeza. Después de ver a los niños nos dirigimos a nuestra habitación. Ayudé a Minino a quitarse su ropa y ponerse el pijama, su brazo estaba en un cabestrillo por lo que no podía moverlo mucho, debido a la ubicación del disparo había salido un poco dañado, nada que unos cuantos días en reposo no solucione. Cuando fue mi turno de enfundarme en mi pijama, al sacarme la chaqueta y revisar sus bolsillos antes de guardarla, encontré el sobre que me había entregado Demitri en el funeral. Lo tomé entre mis manos y lo observé por unos largos segundos, intentando pensar en qué demonios hacer con el.
¿Debería leerlo?
¿Debería dejarlo en el olvido y hacer como que no existe?
—¿Bella?
Salí de mi aturdimiento cuando Minino pronunció mi nombre.
Arrugué el sobre entre mis manos.
—Uh, ¿sabes? —di media vuelta y caminé hacia la cama donde se encontraba Edward ya bajo las cobijas, esperando por mí— Cuando estábamos en el funeral, Demitri me entregó esto —le mostré el sobre que sostenía en mi mano derecha y me acosté junto a él—. Me dijo que Capo lo había dejado para mi —lamí mis labios que se encontraban secos de un momento a otro—, para mi y Floyd.
Minino asintió tratando de digerir todo.
—¿Tienes alguna idea de lo que podría ser? —negué lentamente con mi cabeza, sin quitar mis ojos del sobre— ¿Quieres saberlo?
—Yo… No lo sé en realidad —apoyé mi cabeza en su hombro bueno y suspiré—. ¿Te importaría verlo conmigo? No quiero hacerlo sola, yo puede que no me sienta capaz aún, tengo un extraño sentimiento en mi interior y no quiero ahondar más en el —tragué saliva, jugando con el sobre entre mis manos—, creo que esta mierda podría detonarlo y no estoy lista para eso, ¿sabes? Suelo ser un tanto llorona con las cosas más estúpidas y lo odio…
—Esto no es estúpido —me regañó adorablemente, porque sabía que yo estaba tratando de aligerar las aguas, de hacer parece que no era la gran cosa—. Estoy aquí para ti, amor —dejó un dulce beso en la cima de mi cabeza—, no tienes que hacer esto sola. Lo haremos los dos, juntos, ¿recuerdas? —asentí a sus palabras—. Anda, ábrelo y veamos lo que hay en su interior.
Rasgué la orilla del sobre cuidadosamente con mis dedos.
Al interior de este había dos documentos, saqué ambas hojas, las cuales habían sido dobladas meticulosamente para que cayeran en el sobre de papel. Una de ellas era de un papel un poco más amarillento, llamó mi atención el color por lo que me decidí que esa sería la que veríamos primero, dejando la otra a un costado, comencé a desdoblar la carta y finalmente cuando estuvo extendida entre mis manos, pude ver que su interior me mostraba un escrito. Mis manos temblaban ligeramente debido al nerviosismo, casi pensé que se me estaba pegando la manía de Edward después de estar tanto tiempo juntos. Sin siquiera leer el principio de lo que ahí decía la doblé en dos rápidamente y la dejé a un costado, cerré los ojos tratando de controlarme.
Esa estaba descartada.
—¿Necesitas que la lea por ti? —la suave voz de Minino se escuchó fuerte y clara.
—Y si mejor…
—Creo que es buena idea que la leas, Bella —fruncí mis labios—. Si no quieres leerla al menos escúchame, la leeré para ti.
—Uh, está bien —asentí a sus palabras— ¿Podrías hacerlo?, yo no creo que… —me encogí de hombros— Ya sabes.
—No hay problema, amor —Edward tomó la carta entre sus níveos dedos y carraspeó antes de comenzar a leer con su aterciopelada voz— "Mia cara Isabella, si esta carta llegó a tus manos es porque no sigo pisando el mismo reino que tú… —cerré los ojos para escucharlo atentamente, la voz de Edward me arrullaba aún y cuando las palabras que estaba soltando pertenecían a otra persona— Hay tantas cosas que me gustaría haberte dicho, espero haberlo hecho en algún momento, y si no, bene, el destino lo quiso así. Pero sí hay algo que te diré en esta carta, de lo cual estoy seguro nunca hice mención alguna, porque me prometí a mi mismo que me iría al infierno con este secreto. No espero que entiendas el por qué lo hice, mi vida no era tan fácil como podrás deducir, podrá sonar como una simple excusa para ti pero es la maldita verdad de todo lo que soy. Fuiste y siempre serás mi gran amor, la ragazza dei miei occhi(1). Quiero que disfrutes este regalo que tengo para ti, para ti y…—Edward dejó de leer súbitamente, fruncí el ceño por la repentina pausa. Carraspeó un par de veces y prosiguió— nostro figlio. Espero puedas llegar a perdonarme por nunca decirte la verdad, nunca tuve el valor, fui un cobarde y siempre estaré arrepentido de ello. Demitri nunca fue el culpable…"
Fruncí el ceño porque no estaba entendiendo nada.
—¿De qué está hablando? —murmuré, levantándome un poco de mi lugar para girar mi cabeza y hacer contacto visual con Edward— ¿Qué fue eso que escribió en italiano? Sabes que no sé el idioma… —Minino me observaba dubitativo, no sabiendo si decirme o no— ¿Podrías decirme a qué se refería con ese "nostro figlio"?, ¿por favor?
—Nuestro hijo —soltó sin anestesia.
Me observaba con cautela, esperando a que explotara de un momento a otro.
—¿Cómo? —pregunté un tanto aturdida, sin entenderlo del todo.
—Floyd —murmuró mi gatito bastante bajito—, él está admitiendo que Floyd es su hijo, Isabella —pestañeé un par de veces, aturdida—. Lo que Russo está tratando de decir es que su hermano nunca tuve algo que ver en esto, y que siempre fue él —mis manos formaron un puño inconscientemente. Cuadré mi mandíbula y volví a mi lugar, acostada junto a Edward con mi cabeza sobre su hombro.
Tenía tantas cosas en las que pensar.
Tenía tantas cosas que decirle al estúpido de Alec y no podría hacerlo.
Estúpido.
Idiota.
¡Imbécil!
—Puedes continuar…
—¿E-Estás segura?, ¿no quieres que hablemos de esto? —Edward carraspeó— Sé que es un tema que te importa, Isabella.
—No hay nada de que hablar, gatito. El bastardo fue un gran actor, ¿no crees? —sonreí con ironía— Joder, y pensar que yo le creí todo ese puto cuento de su hermano y el maldito hijo de la gran… —tomé una gran bocanada de aire y cerré mis ojos, podía sentir la rabia bullir en mi interior— ¿Tanto miedo le tenía a un niño?
—Yo creo que va más que eso, era sobre la vida que podía darle.
—¿De qué hablas gatito? —estaba un poco molesta por lo insistente que estaba siendo, a veces no lo entendía por completo, él era el abogado del diablo— ¿Estás intentando de encontrar una excusa para lo que hizo? —mi volumen de voz subió sin proponermelo— Joder, lo siento por no sentir una pizca de empatía en estos momentos con él, yo era una cría, por todo lo santo, me dejó malditamente sola con un bebé… ¡a mí!
—Yo no estoy poniéndome de su lado —Minino negó con su cabeza—, solo estoy intentando entender lo que él quiso decir. Tú misma me dijiste la clase de vida que llevaba, ese nunca será un ambiente para un niño. Tal vez él creyó que esa era la mejor decisión —Edward comenzó a dejar suaves caricias en mi espalda, tratando de apaciguar a la bestia—, más no estoy diciendo que tomó la decisión correcta.
—Lo entiendo, bebé, siento haberme puesto así —entorné mis ojos— Vale, ahora estoy segura —afirmé con un ademán de mi cabeza—, puedes seguir.
Mi gatito carraspeó antes de comenzar, para darle énfasis a su lectura.
—"… No hagas su vida imposible, solo estaba ayudando al stronzo de su hermano mayor. Probablemente no hice mucho por ustedes estando vivo, por lo que espero que después de mi muerte sirva de algo. Para ti y nuestro bambino —una molesta punzada se instaló en mi pecho cuando Minino leyó esa frase—, el otro documento es mi regalo. Los amo, per sempre. Alec Russo."
Nuevamente apareció el silencio que tanto estaba odiando, joder.
Como Edward había mencionado con anterioridad, Alec estaba aceptando ser el padre de Floyd.
Él fue el padre de Floyd todo este maldito tiempo, pero prefirió ocultarlo.
—No sé qué sentir al respecto —murmuré luego de unos cuantos segundos—, yo… Cuando estaba muriendo en mis brazos yo se lo dije, ¿sabes? —pasé mi brazo por el torso de Minino cuidadosamente y me apreté aún más a su costado, escondiendo mi cabeza en su pecho, recordando los últimos momentos de Alec— Le dije que Floyd amaba ese peluche que había sido regalo suyo… L-Le dije que tenía que vivir porque le permitiría acercarse a Floyd… yo… —mi dulce gatito me acariciaba la espalda con su mano buena, para reconfortarme.
—Él les dejó una gran suma de dinero… —mi cabeza se levantó como un resorte. Edward sostenía la otra carta que estaba dentro del sobre en sus manos, me la mostró para que viera de qué hablaba y mis ojos casi se salen de mis cuencas— Podrías hacer muchas cosas con esto, cielo…
—Yo no puedo aceptar esta mierda… —volví a mirar la cantidad de dólares que indicaba el papel, era malditamente absurdo— ¿Para qué necesitaríamos tanto puto dinero? No, yo no quiero tocar eso… —Minino iba a hablar— No, tu no sabes de donde puede venir ese dinero, gatito. Alec después de todo era un gángster, tú mismo has dicho que el ambiente en el que se rodeaba no era apto para un niño, realmente no sabemos…
—Siempre puedes abrir un fondo para la universidad de Floyd… —alcé una ceja observando a Minino, él simplemente se encogió de hombros restándole importancia— Será darle un bueno uso, así evitarás pensar en el cómo llegó ese dinero, ¿no? —tenía un bueno punto, si no quería tocar ese dinero bien podíamos darle un buen uso—. Es extraño que no quieras aceptarlo porque tiene dudosa procedencia, pensé que no te importaban las reglas… —un brillo de diversión resplandeció en sus lindos ojos, le di un suave golpe en su costado con mi puño.
—Bobo —rodé mis ojos mientras tomaba la carta y quitaba de las manos de Edward el documento bancario, eché ambas cosas dentro del sobre y lo coloqué en el cajón del buró que estaba a un costado de la cama—. Realmente ha sido demasiado por hoy, será mejor que nos vayamos a dormir, ya mañana podemos seguir hablando de esto, de todo, ¿si? Es malditamente tarde ya…
Besó mi frente y asintió.
—Es hora de dormir. Dulces sueños, amor.
—Dulces sueños, bebé.
. . . . . . .
Mis ojos se abrieron de par en par.
Mi frente estaba empapada y mi respiración un poco agitada.
Minino dormía plácidamente junto a mi, su pecho subía y bajaba lentamente, unos pequeños ruiditos escapaban desde sus labios debido a la posición que tuvo que adoptar para dormir. Solté un tembloroso suspiro lleno de alivio al ver que no había despertado por mi culpa. Observé el reloj que descansaba sobre el pequeño velador, eran apenas las cuatro de la madrugada. Intenté no hacer ruido mientras me bajaba de la cama, había tenido una estúpida pesadilla nuevamente, Minino no estaba al tanto de estos episodios y no quería preocuparlo demás. Solo debía ir por un vaso de leche a la cocina y santo remedio, al menos eso era lo que me decía, se había vuelto en algo así como mi rutina. En días anteriores en los que Edward había estado en el hospital, Tink era quien dormía junto a mi para hacerme compañía cuando tenía una de estas pesadillas, ella era la que bajaba a la cocina por mi y me traía un maldito vaso de leche.
Siempre era lo mismo, una y otra vez repitiéndose en cámara lenta.
Minino siendo disparado.
Alec en el suelo empapado en sangre.
Yo sin poder hacer una mierda por ellos.
—Maldito cerebro —murmuré mientras terminaba lo último de leche que quedaba en mi mi vaso—, solo déjame dormir una noche en paz…
Subí la escalera con cansancio luego de beber la leche.
Mientras subía la escalera escuché unos pasitos acelerados en el pasillo, cuando iba acercándome a la habitación, unas voces provenían desde el interior del cuarto, suaves murmullos entremezclado que no lograba distinguir del todo. Al llegar al umbral me quedé fuera para no interrumpir, la pequeña Grace había salido de su habitación para ir a ver a su papi, estaba hablando con Minino, o al menos estaba haciendo un intento de.
—¿P-Papi? —silencio y nuevamente un pequeño susurro— ¿Papi?, d-despierta papi…
Escuché un pequeño ruidito, luego las cobijas y la cama rechinar bajo el peso de alguien.
—¿Qué sucede, tesoro? —la voz pastosa de Edward me decía que su sueño había sido interrumpido recién por una pequeña cobriza— Uhm, ¿has visto donde fue mami? —silencio, supongo que Grace había negado con su cabeza ya que Minino prosiguió— Está bien, ¿qué es lo que pasa?, ¿no puedes dormir, bonita?
—Q-Quiero dormir contigo, papi —mi corazón se enterneció cuando nuestra pequeña habló con una dulce voz, yo podía verla claramente en mi mente abriendo esos ojos de borrego y haciendo sobresalir su labio inferior—. Yo te extrañé mucho, mucho, papi.
—Claro que lo hiciste, corazón, ven aquí —esa fue mi señal para entrar, ya que mi gatito no podía levantar a nuestra nena con solo uno de sus brazos.
Edward me observó con sus ojos somnolientos mientras intentaba agarrar a Gracie con su brazo bueno, frunció el ceño imperceptiblemente al verme aparecer por la puerta a las malditas cuatro de la mañana. Me encogí de hombros restándole importancia a lo que su mirada implicaba y caminé hacia nuestra pequeña, Grace estiró sus bracitos hacia mi con gusto y la ayudé a acomodarse en la cama junto a papá. Solté un bajito "aww" cuando se acurrucó junto a su padre, su cobriza cabecita descansando cómodamente en el pecho de Minino. Grace soltó un largo suspiro y cerró sus ojitos, una hermosa sonrisa se posó en sus labios.
Era como si finalmente pudiera estar en paz.
—¿Dónde vas?
La voz de Minino sonaba con un deje de alarma.
—A buscar al enano —apunté hacia el pasillo, tratando de tranquilizarlo—, ya sabes que se nos armará una grande en la mañana cuando sepa que Gracie bebé durmió junto a nosotros y él no —las mejillas de mi nena aún se sonrojaban cuando la llamaba bebé, era tan malditamente adorable. Edward asintió a mis palabras con una divertida sonrisita en sus labios, porque, joder, realmente sabíamos que Floyd haría un berrinche de los grandes.
Entré a la habitación de Floyd, quien aún dormía completamente atravesado en su cama.
Entorné mis ojos y me acerqué sigilosamente a él. Intentando no despertarlo, lo tomé entre mis brazos cuidadosamente. Fue una completa odisea ya que parecía un muñeco de hule, mi enano no desprtaba por nada. Podía estar acabandose el puto mundo y el seguiría durmiendo como si nada. Cuando pude acomodarlo en mis brazos, aún con sus ojitos cerrados, rodeo mi cuello con sus bracitos y descanso su cabeza sobre mi hombro. Su acompasada respiración me decía que el bribón seguía durmiendo a pie suelto, mientras su mamá luchaba con su peso.
Oof, él estaba jodidamente grande.
—¿Ma'?
Sonreí al escuchar su somnolienta voz.
—La misma, renacuajo —soltó alguna incoherencia que no logré entender debido a que sus labios estaban presionados contra mi cuello—. Vamos a dormir en familia, ¿si? —asintió perezosamente a mis palabras, ni siquiera sabía si lo había entendido del todo. Caminé con Floyd en mis brazos hasta la habitación que compartía con Edward. Al llegar a la habitación casi solté un gritito por lo malditamente adorables que se veían Edward y Grace.
Ambos ya habían partido nuevamente al mundo de los sueños.
Diablos, era estúpidamente obvio que se trataba de padre e hija.
Minino y Gracie dormían de espalda, nuestra enana estaba prácticamente encima de Edward, sus bocas se encontraban ligeramente abiertas y sus largas pestañas revoloteaban sobre sus mejillas. Ambas marañas de cabello color zanahoria estaban desordenadas, el hecho de que Grace tuviera el cabello corto lo hacía incluso más gracioso ya que la similitud era mayor. Acomode a Floyd junto a su hermana que se encontraba en el centro de la cama, mi enano se removió cuando lo dejé sobre el mullido colchón, abrió uno de sus ojos color chocolate y me observó detenidamente. Probablemente aún estaba en el mundo de los sueños y no sabía qué coño sucedía.
Me estiré junto a él, soltó un pequeño quejido y se acomodó junto a mi, su cálido cuerpecito presionando firmemente contra mis costado.
Aspiré y exhalé sonoramente, una estúpida sonrisa se extendió por mi rostro.
Ah, demonios.
Finalmente estábamos completos.
Cuando abrí mis ojos la mañana siguiente, y miré hacia mi derecha, logré captar una imagen jodidamente graciosa. Pestañeé un par de veces tratando de enfocar la vista en los dos enanos del demonio que tenía frente a mi haciendo unas de sus locuras. Grace y Floyd estaban ya despiertos, como era de esperarse porque tenían un reloj biológico que funcionaba a horas extrañas, ambos estaban de rodillas sobre el colchón rodeando a Minino, sobre él a decir verdad. Ellos lo miraban como si fuera algún tipo de puto experiemento y cuchicheaban entre sí vaya a sabor Dios qué cosas. El cabello de ambos niños estaba hecho un lío, parecián unos pequeños genios locos observando a su próximo conejillo de indias o algo por el estilo.
Si tuviera mi celular a mano habría sacado una foto.
—¿Crees que papá está bien, Gracie? —murmuró Floyd a modo de pregunta a su hermanita, una adorable mueca se posó en sus rellenos labios, como si él no estuviera del todo convencido de que Minino estaba fuera de peligro— Su brazo está malito y dentro de esa cosa —miró con disgusto el cabestrillo que mantenía el brazo de Edward en su lugar.
—P-Papi está bien, Floyd —dijo la enana con convicción, empuñando sus manitas que sostenía firmemente frente a su torso—, esperemos a que abra sus ojitos, mami dijo que no debíamos molestarlo.
Claramente Floyd no iba a esperar.
Mi renacuajo no encontró nada mejor que inclinarse sobre Edward un poco más y, con ayuda de sus pequeños dedos, abrir sus ojos.
—¿Estás despierto, papá? —la nariz de Floyd estaba prácticamente pegada a la de Edward, lo miraba fijamente mientras abría tiraba de sus párpados con nada de delicadeza porque, diablos, son niños. Solté una pequeña risita que llamó la atención de los presentes, pronto tuve dos pares de curiosos ojos sobre mi— ¡Mamá! Papá no quiere abrir sus ojitos —mi enano hizo un berrinche, mostrando un adorable puchero en el proceso.
Minino se removió suavemente en su lugar.
—Estoy despierto, campeón —fue el turno de Minino para hablar. Me giré para quedar de costado y así poder verlos de frente. Floyd quitó sus manitas del rostro de mi gatito y sonrió abiertamente, su nariz aún pegada a la de Edward—. ¿Me extrañaste? —mi renacuajo hizo una mueca con sus labios y sus cachetes se tornaron rosa, sin saber que hacer él solo atinó a frotar su nariz con la de Minino. Mi gatito soltó una pequeña risita cargada de felicidad por la muestra de cariño que mi enano le había entregado— Yo también te extrañé, hijo… —Edward atrajo a Grace a su costado y besó su mejilla— Los extrañé a ambos.
Y ahí fue cuando se desató el caos. Como mencioné anteriormente, son niños, por lo que cualquier cosa que se les diga no logran retenerla mucho en sus cabecitas dispersas. Puede que ellos hayan olvidado que papá estaba malditamente convaleciente, se tiraron sobre él sin previo aviso y lo atacaron con besos por toda la cara. Vi la pequeña mueca de dolor que se plasmó en el rostro de Edward ante la sutil demostración de cariño que le entregaron los niños, pero también vi como no le importaba si dolía un poquito cuando se trataba de nuestros enanos.
—Recórcholis, niños, recuerden que papá está malito —mis bebés se alejaron de papá cuando solté esa frase, en sus caritas se había instalado un deje de preocupación. Minino les aseguró que estaba bien y que no le habían hecho daño, lo que trajo nuevamente unas enormes sonrisas a sus rostros— ¿Para mamá no hay un abrazo, algo? —negué con mi cabeza con fingida indignación.
En apenas unos segundos sentí dos cuerpecitos colisionar contra mi cuerpo.
—Buenos días, mami —Grace dejó un sonoro beso sobre mi mejilla, le sonreí y copié su gesto, besando sus rellenos cachetitos.
—¡Qué onda, ma'! —Floyd era un poco más bruto, él tomó mis mejillas firmemente entre sus regordetes manitas y acercó su rostro al mío. Juro por el puto Dios que estuve a punto de soltar una lágrima cuando mi niño realizó la misma acción que había hecho con Minino y frotó nuestras narices con toda la dulzura del mundo. Joder, yo los amaba tanto— ¿Qué hay de desayuno? —ladeó su cabecita esperando mi respuesto luego de su pregunta.
Entorné mis ojos ante su pregunta.
Era mi hijo después de todo.
—Primero hay que limpiar esos traseritos sucios —le di una palmada en sus pompas y arrugué mi nariz con exageración para acompañar mis palabras. La risa de mi pequeña Grace no se hizo esperar—, vayan a su habitación y espérenme ahí, mamá irá en unos segundos, ¿si? —ambos enanos asintieron y se bajaron de un salto de la cama, partieron corriendo a sus habitaciones entre grititos y risas.
Me quedé a solas con mi gatito por un pequeño tiempo.
Me acerqué a él y dejé un beso en su mejilla.
—Buenos días, gatito.
—Buenos días, amor —su manos subió hasta mi mejilla y me dio una leve caricia—. Luego hablaremos de tu escapada nocturna, ¿no?
Por supuesto que él no iba a olvidar eso.
—Solo fui por un vaso de leche, nada de qué hablar —le resté importancia al asunto con un ademán de mi mano.
—Mhmm, claro. No creas que no sé sobre tus pesadillas, cielo —me tensé visiblemente antes sus palabras, ¿cómo se había enterado de todos modos? Y yo haciendo todo lo posible para que él no lo supiera—. Puedes hablar conmigo de ellas, puedes hablar conmigo de lo que sea —asentí a sus palabras, mi gatito era tan malditamente dulce—. No temas preocuparme, sinceramente eso hace que me preocupe el doble —soltó una pequeña risita y tuve la desfachatez de sonrojarme.
—Realmente no hay nada que contar —suspiré con cansancio mientras me ponía de pie—, iré por los niños —apunté a su brazo en cabestrillo—, ¿puedes hacerlo solo o necesitas ayuda?
—Puedo solo.
—Me gritas cualquier cosa, ¿si?, yo estaré…
—Puedo hacerlo solo, Isabella, no estoy desahuciado, solo tengo un cabestrillo en mi brazo.
Fruncí el ceño con confusión por su repentino cambio de humor.
—Uh, ok —dudé sobre si irme o no, eso había sido un tanto extraño.
Al final terminé dando media vuelta y yendo donde me esperaban los enanos.
Después de un largo y desastroso baño, en el que terminé empapada de igual manera, los ayudé a vestir a ambos y bajamos las escaleras lentamente para ir a preparar el desayuno. Al llegar al último peldaño, Grace y Floyd se soltaron de mis manos y corrieron hacia la cocina. Yo iba justo tras ellos, por lo que logré divisar la extraña emoción que nublaba el rostro de Minino segundos antes de que los chicos entraran con su alboroto. Él estaba sentado en un taburete a un costado de la encimera, uno de sus codos se apoyaba sobre la superficie y en su mano descansaba su barbilla cansinamente. Nuestros ojos hicieron contacto y alcé una de mis cejas en su dirección instintivamente, él solo atinó a desviar la mirada y sonrojarse tenuemente.
Esto me olía mal.
. . . . . . .
—¿Y nuestro gatito?
Tink me observaba haciendo un puchero, entorné mis ojos por su expresión exagerada.
—Acabo de dejar a Minino junto a los niños en casa de sus padres —dejé mi bolso sobre la silla detrás del mesón principal de la tienda y caminé hacía donde se encontraban mis chicos, sobre el sofá de tres cuerpos que se encontraba al fondo de la tienda—, los enanos quisieron quedarse con él. Esme estaba más que encantada de recibirlos a todos, ya ves… —me encogí de hombros—. Algo pasa con mi gatito, y no puedo descifrar qué es…
—¿A qué te refieres con eso?
—No lo sé, carajos, solo sé que está extraño… Se puso así de un momento a otro —alce mis hombros sin entenderlo—,él probablemente se puso así por algo que dije, o solo andaba un poco sensible.
—Bueno… solo ayer dejó el hospital —Tink remarcó lo obvio—, tal vez solo está un poco abrumado con todo. Coño, yo lo estaría, como la mierda, digo, imagínate estar en una especie de sueño eterno y no saber qué diablos pasa a tu alrededor, no, ¡y eso no es todo! Que cuando despiertes te cuenten la maldita película que se rodó mientras no estabas presente —se encogió de hombros—, no lo sé, B, hasta yo me pondría un poco cucú…
Ella tenía un punto después de todo.
—¿Y tus pesadillas?
Ese fue Grizz el que realizó el sutil cambio de conversación.
—Están bien, gracias —sonreí con sorna, Grizz puso sus ojos en blanco debido a mi actitud—. Minino sabe acerca de ellas, no quiero saber quién abrió su bocota, pero puedo imaginarlo… —ambos traidores comenzaron a hacer como si nada, luciendo incluso más sospechosos cuando evitaban a toda costa hacer contacto visual conmigo. ¡Sabía que había sido uno de ellos pero nunca me imaginé que fueron los dos!— Pero ya va, ya no hablemos más de mi. ¿Cómo está Rose?, ¿cómo sigue el desarrollo de nuestro bollito?
—Mi ángel sigue en reposo —Emmett suspiró y tomó asiento junto a mi en el sofá, uno de sus grandes brazos rodeó mis hombros y me atrajo hacia él. Descansó su barbilla sobre mi cabeza despreocupadamente, como si fuera su puta mesa o algo—, está llegando a la fase final del embarazo, el doctor recomendó que debía hacer reposo absoluto en esta etapa debido a, no solo su estado físico, si no que su estado emocional… ya sabes, por todo lo ocurrido con sus… padres —la última palabra salió entredientes desde su boca, le di un suave apretón en el brazo a Grizzly.
—Deberías estar en casa cuidando de ella y tu descendencia, grandulón, sabes que podemos manejar las cosas aquí entre las dos —Alice respaldó mis palabras alzando sus pulgares a modo de aprobación.
—Está bien, bebés. Ella fue la que pateo mi trasero fuera de casa, creo que la sobrepasé un poco —se encogió de hombros timidamente, ambas reímos por sus palabras—. De todos modos, estaba pensando… ¿Y si nos tomamos el día? Con tanta mierda que ha pasado no tenemos ninguna hora agendada para lo que queda de semana, de eso nos hicimos cargo con Tink mientras tu andabas en la travesía de tu vida —ignoré el hecho de que quisiera sacarme en cara que había desaparecido sin decirles una palabra—. Vaya a saber el jodido Dios que necesitamos un puto break —sus ojos brillaron como si fuera un niño pequeño y una traviesa sonrisa se posó en sus labios—. Y tengo algo que nos ayudará a relajarnos perfectamente…
—¡Yo me apunto, joder! —Tink saltó como si tuviera un maldito resorte en el trasero y alzó su mano al aire— Lo necesitamos.
Ambos pares de ojos se fijaron en mí…
… Bueno, ¡qué demonios!
—Podemos ir al bosque que queda tras casa Swan…
Tink y Grizz comenzaron a vitorear por mi respuesta afirmativa. Ordenamos un poco la tienda, sacudiendo un poco el polvo y ordenando una que otra cosa que no estaba en su lugar, luego la dejamos bajo llaves al salir, no sin antes colgar el cartel de "cerrado". Decidimos ir en el Volvo, ya que para poder trasladar a Edward junto a los niños no podía hacerlo en mi motocicleta así que lo estaba usando en vez de ella. La extrañaba como los mil demonios. Conduje hasta la casa Swan y estacionamos en el jardín delantero como de costumbre, no se veía ni la camioneta de Renesmee ni el carro de policía del viejo, por lo que deducimos que no se encontraba nadie en casa en estos momentos. Bajamos del coche y caminamos hacia el jardín trasero, este lindaba directamente con el bosque, había un pequeño sendero que se podía seguir para adentrarse en el lugar, era un camino que me sabía a la perfección ya que solía arrancarme muchas veces cuando era una cría.
—Qué mierda, aún no me acostumbro a que estemos en algo así como El Señor de los Anillos —murmuró Alice mientras caminábamos por el angosto sendero, los árboles nos rodeaban por todos lados, no se escuchaba mucho aparte del viento que movía las hojas y los pajarillos al cantar—, tanta maldita vegetación… —Tink resopló furiosamente cuando una rama se atascó en su cabello.
—Hasta donde nos harás caminar, B —Emmett se quejaba como un puto crío mientras caminábamos, en cualquier momento me pedía que lo cargara porque se le habian cansado los pies—, ya me cansé de caminar, ¿no podemos sentarnos aquí? —entrecerré mis ojos en su dirección sin poder creer lo que salía de su boca.
—¿Dónde quedó todo ese puto entusiasmo de antes, eh?
Nos adentramos un poco más hasta que finalmente llegamos al spot que quería encontrar.
Era un pequeño lugar en el bosque cubierto por árboles tan altos que apenas y podías ver la cima de ellos, y ni decir del cielo. Algunos rayos de luz se colaban por entre las ramas, dándole un aspecto malditamente genial al lugar que estaba todo cubierto de distintos tonos de verde, había uno que otro tronco donde podíamos sentarnos y tomarnos ese momento de relajo que tanto anhelamos. Los chicos desplegaron unas gatunas sonrisas y se apresuraron a tomar asiento. Tink abrió la caja de cervezas, le entregó una a Grizz y se dejó otra para ella. Yo estaba manejando, y era una mujer disque responsable.
Grizz bebió de su cerveza y luego sacó tres cigarrillos de marihuana de su bolsillo.
¡Que comience la diversión!
Cada uno tomó el suyo entre sus dedos. Saque el encendedor que tenía en el bolsillo trasero de mi pantalón y lo encendí, cerré los ojos mientras aspiraba el humo lentamente y lo retenía en mi interior. Podía escuchar a Tink tosiendo debido al humo y a Grizz burlarse de ella, para después toser de igual manera. Después de unas cuantas caladas sentí como mi cuerpo cambiaba lentamente y comenzaba a relajarse, mis pensamientos estaban más dispersos, mis extremidades se sentían mucho más livianas y mis ojos un poco más pesados.
—Joder, cómo te extrañaba —Grizz besó teatralmente lo que le quedaba de cigarrillo.
Reí por su acción.
—Mhmm —Tink se estiró a lo largo del tronco en el que se encontraba, parecía un felino—, podría quedarme dormida aquí y ahora —cerró sus ojos y suspiró lentamente—. Creo que deberías hablar con Minino, ya sabes, sobre tus pesadillas… —sin abrir los ojos, continuó hablando. Yo solo la escuchaba atentamente, me sacó un poco de lugar el drástico cambio de conversación, pero debería haberlo esperado— Tienes unas orejas putamente asquerosas, ya te digo, si fuera tu me daría vergüenza salir a la jodida calle…
—Cállate, perra —reímos—. Hablaré con él, ¿está bien? aunque no creo que sea necesario —comencé a jugar con el encendedor que aún tenía entre mis dedos—. Estoy segura que con el tiempo ya no aparecerán más y…
—¿Y si no es así? —esta vez fue el turno de Grizzly para hablar. Le dio un nuevo sorbo a su cerveza antes de seguir con su discurso— ¿Y si sigues teniéndolas? Sabes que te sacará la cuenta con el paso del tiempo, no estás durmiendo como corresponde, tu cuerpo lo exigirá en algún momento. Joder, B, tienes que hablar con alguien… —Emmett cuadró su mandíbula y desvió la mirada, cualquier cosa que fuera a soltar ahora sabía que no sería de mi total agrado— Demonios, nena, sé que ya lo hemos dicho todo pero tu eres la que más dañada salió de todo esto…
—…Porque la muy puta siempre tiene que hacer todo malditamente sola —Tink interrumpió las palabras de Grizzly y resopló sonoramente, alzando sus brazos al aire con exasperación en el proceso—. Juro que quise partirte la madre cuando supe que fuiste sola donde ese malnacido bueno para nada…
—Se supone que veníamos a relajarnos…
—¡Oh, tú! —Alice se sentó nuevamente en el tronco y me observaba completamente enfurruñada por mi intento de olvidarme de todo— ¡No te atrevas! —me apuntó con su dedo índice y le dio un enorme sorbo a su lata de cerveza— ¡Estábamos tan malditamente preocupados por ti!, ¿y si no hubiera sido Capo?, ¿y si hubieras sido tú?
—¿Qué carajos esperabas que le dijéramos a Floyd?
—Pero no pasó, ya —resoplé, mis ojos clavados en lo que debería ser el cielo, estaba malditamente harta de tener que repetirme—. No pasó. Estoy aquí, estoy putamente vivita y coleando, y se supone que estoy tratando de olvidar todo pero ustedes no me lo están haciendo para nada fácil, ¡diablos! —chillé, un poco molesta con la situación.
Nos quedamos en silencio, solo los suaves y relajantes sonidos del bosque haciéndonos compañía.
Hasta que Grizzly rompió la calma.
—Quién iba a pensar que terminaríamos así de serios… —Grizz soltó una pequeña risita, que fue secundada por Tink para al final terminar los tres riendo.
—Quién iba a pensar que terminaríamos en la maldita novela de las dos —una nueva ronda de risas le siguió—, sinceramente, si alguien nos hubiera dicho esto yo me habría reído en su puta cara por lo loco que suena todo… —entorné mis ojos y alcé ambos de mis brazos al aire— ¡Pero ya nos ven, re jodidos!
—¿Estaremos pagando toda la mierda que hemos hecho?
—Tampoco es como si hubiéramos hecho tanto —murmuré, sin querer creer en el castigo divino que Tink estaba sugiriendo. Casi soñábamos como las personas que acompañan a Carli en misa todos los domingos—, digo, hay gente peor aún, ¿no?
—¿Será por todas las veces en las que me encamé con chicas comprometidas? Como esa vez en Alaska —su mirada estaba perdida en vaya a saber que año, soltó un ensoñador suspiro—, oof, nunca había pasado un invierno tan malditamente caliente…—Grizz ladeó su cabeza con genuina curiosidad— No es como si haya sido mi culpa realmente, ¿quién soy yo para decir que no? —movió sus cejas con sugestión y se ganó un zape por parte de Alice.
—Yo creo que nos hemos pasado por el culo todos los mandamientos de los que habla Carli.
—¡Y salud por eso! —gritó Tink, alzando su cerveza en el aire.
Entre risas y griterío pasó nuestra tarde.
Los chicos terminaron tomándose todas las cervezas que habían comprado, por lo que no estaban en su mejor estado. Tampoco era como si yo estuviera bien al cien por ciento, estaba jodidamente colocada pero al menos podía manejar. Partimos los tres rumbo a casa Cullen, Tink y Grizz iban en el asiento trasero, soltando una que otra estupidez que los hacía reír como enfermos. Solo esperaba que pudieran comportarse cuando llegaramos donde los padres de Edward, joder, al menos nos ahorraríamos un nuevo reto, sería lo que nos faltaba, ¡la guinda de la torta!
Yo sinceramente no estaba de humor para que nos regañaron, nuevamente.
—Hueles a cerveza —arrugué mi nariz como si realmente apestara.
Grizz hizo un puchero con sus labios.
—Rosie va a matarme.
—Toma un baño antes de aparecer por su pieza, genio.
—Si hago eso, Rose va a matarme, B —reí por su mala suerte y le di un suave golpe en la espalda con mi mano a modo de apoyo— ¿Al menos me veo decente o me veo como Tink? —asentí, no era como si estuviera borracho, tan solo estaba un poco achispado, su apariencia seguía siendo normal, era esa maldita bocota que tenía que no podía guardar silencio.
—¿Qué putas pasa conmigo?
Mis ojos cayeron sobre la menuda figura de mi amiga.
Tink era una historia completamente aparte, ella tenía varias ramas y hojas en su cabello, cuando caminábamos de regreso por el sendero Alice se había tropezado vay a saber con qué cosa y caído de bruces al suelo sin que nos diéramos cuent. Debo admitir que cualquiera de nosotros pudo terminar con el culo en el suelo porque se había oscurecido, estábamos en el maldito bosque y no había nada de luz en el lugar, lucía espeluznante, casi como la boca de un lobo. Las linternas de nuestros celulares tampoco sirvieron de mucho que digamos ya que la luz que estás emitían era jodida basura, así que sip, Tink había terminado en el suelo y ahora, aparte de que su cabello luzca como un nido, estaba salpicada de barro y lucía dos manchas de tierra en las rodillas de sus jeans.
—Bueno, supongo que encontraremos una forma de explicar esto —abarque toda su anatomía con mi mano.
Tocamos el timbre, los tres parados en el umbral de la puerta.
Mi pie se movía incesantemente contra la cerámica.
Me ponía un poco nerviosa estar aquí ya que me traía recuerdos non gratos.
La puerta de entrada se abrió de par en par, dejando mostrar a Esme, quien tenía una enorme sonrisa plasmada en su rostro, la cual se congeló en en unos segundos al observarnos detenidamente. Le di una sonrisa a modo de disculpa, mientras que Tink intentaba quitar las ramitas de su cabello y Grizzly solo asentía para que no sintiera su aliento a cerveza. Por Dios, siempre teníamos que ser un desastre.
—Debo suponer que han tenido una tarde agradable —la sonrisa confidencial de la matriarca Cullen hacía nosotros nos sacó una sonrisa—, ¡entren, cariños! —se hizo a un lado y nos dejó pasar— Rosie se encuentra en su habitación, Emmett —mi osito asintió—, puedes tomar un baño rápido en el baño de visitas que se encuentra al final del pasillo si quieres.
—Es un puto sol, señora Cullen —el grandulón dejó un sonoro beso en la mejilla de Esme antes de desaparecer por el pasillo, directo al baño de visitas. Mamá Cullen soltó una risita encantada.
—Jasper está en la cocina… —Esme le dio una pequeña miradita a Tink— Dile a ese bribón que te enseñe donde puedes tomar un baño también, cariño. Puedo lavar tu ropa mientras estás en la ducha, mi hijo puede prestarte algo suyo mientras —Alice sintió a las palabras de Esme, sin hacer un esfuerzo por moverse del lugar.
Nos quedamos las tres de pie ahí, observándonos en silencio.
Alice me dio una pequeña miradita confundida cuando ninguna se movió de su lugar, pasó de mí a Esme, y luego le dio una nueva mirada a la mamá de Edward, y como si algo se prendiera en su mente, habló.
—Joder, lo tengo —señaló a Esme con su dedo índice y le guiñó un ojo—, las dejo solas.
Desapareció por el pasillo al igual de Grizz, dejándome a solas con la mamá de Minino.
Le di una mirada inquisidora a Esme, ya que por lo visto tenía algo que contarme y yo no estaba enterada. Con un ademán de su mano me indicó que la siguiera, caminé tras ella hasta llegar a la sala de estar. Ambas tomamos asiento en lo sofás individuales que la adornaban, sin darme siquiera el tiempo de preguntar de qué demonios se trataba todo esto, mamá Cullen comenzó a hablar.
—Edward está con Carlisle en su despacho —asentí a la nueva información que me entregó, nada bueno podía significar eso, los Cullen se encerraban en el despacho de papá solo cuando tenían que hablar temas de relevancia—, ellos están hablando de lo… acontecido estos últimos días —los labios de Esme formaron una mueca de disgusto—. Cariño, sé que probablemente todos te han hecho la misma pregunta pero, ¿te encuentras bien? —Esme se sentó a la orilla del sofá, quedando un poco más cerca de mí, inclinándose hacia adelante tomó mis manos entres las suyas con una dulzura a la que no estaba tan acostumbrada.
Me hacía recordar a mamá.
—Edward hablo sobre mis pesadillas, ¿no?
—No te enfades con él, nosotros…
—Está bien —le di un suave apretón a sus manos que aún sostenían las mías—, está bien. Yo entiendo que esté preocupado, pero solo son eso, pesadillas. Sé que son producto de… bueno, todo lo que hemos pasado en este corto periodo de tiempo. Ya van a pasar, ¿si? Realmente soy más fuerte de lo que piensan —entorné mis ojos aligerando el ambiente—, ustedes tienen que dejar de tratarme como si fuera de cristal.
—Bueno, yo creo que es todo lo contrario en cuanto a ti. Eres una persona fuerte, y por lo mismo tiendes a esconder tus emociones…
—Bueno, puede que sí —me encogí de hombros—, pero tienes un hijo bastante terco, incluso mucho más que yo —solté una risita que Esme acompañó—, por lo que al final del día siempre termino diciéndole todo, así que no tienes de qué preocuparte, ¿si? —le guiñé un ojo y me sonrió con alivio.
—Estoy orgullosa entonces, del hombre que es mi hijo.
Sonreí a sus palabras porque, diablos, claro que debería estarlo.
Luego suspiré, sabiendo lo que se me venía una vez llegáramos a casa.
Miré a Esme a los ojos e hice una mueca con mis labios.
—Estoy segura de que apenas pongamos un pie en nuestra puta casa Minino me hará la misma pregunta…
. . . . . . .
—¿Te encuentras bien como para que sigamos nuestra conversación de ayer?
Joder.
Dicho y hecho.
—Qué más quieres saber, primor —me estiré con cansancio sobre la mullida cama, esperando que me atacara con todas las preguntas que habían quedado pendientes en su cabecita curiosa.
—Tía Irina…
—¿Carli no te habló de ella? Estuviste en su despacho toda la tarde, bebé, no nací ayer —Minino rodeó la cama y se acostó junto a mi, dudó por unos segundos para finalmente asintir a lo a obvio— ¿Qué más necesitas saber que tu padre no te haya dicho entonces? La declararon con demencia, o algo así. Si me lo preguntas, creo que para estar con ese bastardo algo debe haber fallado ahí de todos modos…—toqué mi sien sin pudor alguno—, está internada en un centro de Wyoming (2)…
—Papá también dijo que ella fue la responsable de… —dudó nuevamente antes de continuar— de la muerte de Russo.
Asentí con parsimonia, recordando ese momento vividamente.
Sacudí mi cabeza para despejar mis pensamientos.
—¿Quieres hablarme de tus pesadillas?
Me quedé en silencio pensando en qué responder.
Yo en realidad no quería hablar de ellas.
Pero sabía que Minino no quedaría tranquilo hasta que supiera finalmente qué coño pasaba por mi mente.
Me acosté sobre mi costado y lo observé fijamente. La imagen de Edward en la cama del hospital casi moribundo estaba grabada en mi retina, pero el hombre que yacía frente a mi en estos momentos no tenía nada que ver con ese otro extraño. El color ya había vuelto a él por completo, su piel ya no lucía enferma como antes y sus mejillas habían adoptado nuevamente su tono rosáceo sin esfuerzo alguno. Yo realmente había vivido muchas situaciones peligrosas a lo largo de los años en los que estuve lejos del pueblo, recorrer América de rincón en rincón no es pan comido, cada lugar tiene su gente, en todas partes hay personas buenas y malas y nunca se sabe en realidad qué es lo que va a pasar. Vi cosas que nunca quise haber visto, pero siempre fui el tercer partido. Eran situaciones que le sucedían al amigo de un amigo, nunca directamente a mi, por eso todo fue completamente distinto cuando la persona que estuvo en peligro era alguien a quien amaba con todo mi podrido ser.
Yo sentí que perdía una parte de mi corazón esa noche, una parte de mi misma, y sinceramente no sé si la he recuperado aún.
Por alguna extraña razón se me hace algo surreal tenerlo sano y salvo frente a mi.
Pareciera que en cualquier momento despertaría del sueño.
Una de mis manos se posó sobre su cálida mejilla.
—Yo solo… —carraspeé, nunca dejando de ver sus ojos color esmeralda— Eres tú, en el suelo cubierto de sangre… Y yo sin poder hacer nada por ti —deje caer mi mano de su rostro y suspiré—. Fue horrible, Edward… —intenté hacer pasar el nudo que se alojó en mi garganta ante los recuerdos— En mis sueños, pesadillas, puedo ver claramente tu cuerpo tendido en el suelo, inmóvil, y por más que grito pareces no escucharme… Es enfermo, porque de alguna forma te ves hasta angelical, tan malditamente quieto, y ni siquiera puedo acercarme…—fruncí el ceño— Y después… Y Capo… —negué con mi cabeza—, creo que fue demasiada acción incluso para mi. Pero no debes preocuparte…
—Bella…
—Estoy hablando en serio, no te preocupes por esto, tontito, yo estaré bien.
—Te amo —soltó de la nada, tomándome de sorpresa—, siempre me preocuparé por ti, lo quieras o no. Te amo, Isabella, ven aquí —estiró su brazo bueno hacia mi para que me acostara a su lado utilizándolo de almohada—. Yo velaré tus sueños, no tienes nada que temer, corazón, cuando abras tus ojos estaré justo aquí, a tu lado.
—Te amo, gatito. No me dejes, yo sería un jodido desastre sin ti.
Unas pequeñas arrugas aparecieron en la comisura de sus ojos.
—No tengo intención de hacerlo, amor.
(1) "La niña de mis ojos"
(2) Wyoming es un estado del oeste de los Estados Unidos que se caracteriza por las vastas llanuras y las Montañas Rocosas.
¡Buenas madrugadas!
Les traigo el siguiente capítulo de este culebrón.
Debería estar durmiendo porque mañana debo ir a laburar como la adulta responsable que soy, pero OBVIO que estoy subiendo capítulo porque todos sabemos que soy un animal nocturno. Bueno, es un poco más cortito pero creo que con este capítulo ya hemos llegado al cierre de lo sucedido con Riley Hale. Claramente hay unos temas que trabajar aún, B, con todo lo ruda que tiene por fuera y todo, está en alguna especie de shock debido a los trágicos sucesos que vivió, nada que un lindo gatito no pueda ayudar a sanar. Y finalmente se destapó la verdad en cuanto al papá biológico de Floyd, Capo lamentablemente fue un cobarde en ese aspecto cuando estaba vivo y siempre estuvo consciente del error que cometió, más nunca se arrepintió de ello.
Me gustaría informarles que creo que ya le queda poco al fic de todos modos, no sé exactamente cuántos capítulos más pero sé que nos acercamos al final. Y estaba pensando seriamente en seguirle con "Se Busca: Bella Swan" Peeero, también estoy muy tentada a subir un borrador que encontré de hace años y que en realidad siempre he querido desarrollar, de verdad que tengo muchas ganas de escribirlo jiji ¡También es con niños pequeños! creo que alguna vez subí un extracto al grupo, parece que me gusta escribir historias con niños ajajaja. Pero bueno, veremos lo que depara el tiempo mejor, si quieren darme su opinión al respecto estaría encantada :). Espero les guste este, es como una extensión del anterior, ya en el próximo el tiempo va a avanzar un poco más, nos queda la llegada del bollito para celebrar jiji.
Les vuelvo a contar que me encuentran en facebook con el mismo nombres que tengo aquí "Lamb'stown" y también pueden encontrar el grupo en facebook donde subo los capítulos y esas cositas (toda comentario/queja/reto es aceptado, así que vengan con confianza jiji), el grupo se llama "Welcome to Lamb'stown"
Y eso sería todo por esta madrugada.
Ojalá lo disfruten, ¡muchas gracias por su apoyo y lindos comentarios!
Lamb~
