Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es el último lunes del mes, y aquí estoy de nuevo, con otro capítulo, esperando que sea de su agrado, gracias por sus lecturas y reviews.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Todos ellos subieron como si no hubiesen bebido gota de alcohol hasta ese momento, sorprendiéndolo por la capacidad que tenían aun siendo tan jóvenes.

Ted los observó, por lo visto se llevaban bien, y como todos se conocían, no les importó olvidarse de los vasos y tomar directo, pero él se negó, hasta que la botella, cuyos únicos labios habían tocado eran los de Lily.

—Bien, bien, continuemos donde lo dejamos –sugirió Louis –así que, tipo nuevo ¿guitarra o bajo?

—Voz –se burló Audrey.

—No sé de qué hablen –murmuró confundido.

—Por favor, solo velo –lo señaló Lily divertida –dime ¿en serio tiene pinta de tocar un instrumento ajeno al violín o chelo? –Negó.

La mirada intensa del hombre fue hasta ella, y después a la enorme televisión al fondo, sonrió divertido, cuando notó que se pondrían a jugar.

—Me da igual –murmuró –ya la has oído.

—Déjale el bajo, no queremos ganarles por tanto –murmuró Hugo burlándose.

—Bien –argumentó Audrey –yo lo quiero en mi equipo –lo sujetó del brazo –seremos, Ted, Roxanne y yo.

—Louis, Susan y yo –habló Victoire

—Bien, Lily, Lorcan y yo –indicó Hugo.

—Lysander, Dominique y yo, supongo –se encogió de hombros Fred

—Bien, de acuerdo –argumentó Victoire.

—Pero a él déjenlo en principiante –se burló Hugo señalando a Ted.

—Sí, en lo que te acostumbras –admitió Audrey.

Hugo reía divertido, ya que ni siquiera en principiante, Ted podía atinarle en los acordes del bajo en el Guitar Hero, los demás reían pero con menos saña, la mirada de Ted fue hasta la pelirroja, que estaba con el ceño fruncido por la risa de su primo.

—No es gracioso, Hugo –bufó después de un rato.

—Es que ni siquiera ha tomado mucho y no puede atinarle, y está en principiante –soltó en una risa explosiva.

—Respeta a tus mayores –soltó Vic, divertida.

La canción terminó, Ted soltó la pequeña guitarra y se acercó a Lily, sujetó la botella que colgaba en su mano y bebió un gran trago, para después acariciar la mejilla de la enfadada pelirroja, negó, restándole importancia a las burlas.

La mirada de Audrey y de Victoire estaba fija en la interacción de los dos, que estaban creídos a que todos estaban pendientes de la gran habilidad de Fred, Dominique y Lysander.

Ted bebió un trago más y se inclinó a besarla, fue un beso rápido, cuando se giraron a observar el juego, sus espectadoras fingieron estar viendo a los chicos tocando la canción.

—Esto es aburrido –habló Ted, suspirando.

—Claro, lo dices porque no has dado ninguna ¿cierto? –bromeó Hugo.

—Subamos la intensidad, en ese caso –murmuró el castaño.

—Me agrada –admitió Hugo –pero la subiremos a experto ¿crees poder con eso, principiante?

—Bien, pero yo elegiré las canciones –se encogió de hombros.

—Bien ¿las más sencillas?

—Solo serán dos. Take This Life de Inflames, y por supuesto through the fire and flames, de DragonForce –sonrió Ted.

—Ah, cariño ¿seguro que quieres esas canciones? –Cuestionó Lily.

La comisura de los labios de Ted se elevó en una sonrisa, se giró hasta ella un poco, todos se giraron también ¿lo había llamado cariño?

—Sólo quiero intentarlo, cariño, veo que las han estado evitando.

—Sí, y por una muy buena razón –argumentó ella, completamente roja.

—Ya, ahora volvemos a la razón por la cual se hablan tan dulcemente, quiero humillarlo.

—Nivel experto, quedamos ¿cierto?

Ted Lupin sonrió divertido, ni siquiera habían avanzado mucho de Take This Life, cuando fueron abucheados, así que por órdenes de Victoire, fueron por separado, observó a Lily aun y cuando las notas seguían saliendo, le guiñó un ojo, y se giró a ver a Hugo, mientras comenzó a cantar la canción, hizo lo mismo con la siguiente, los presentes se habían quedado callados ante la actuación del castaño.

—Vaya Lily, que suerte, mira qué gran habilidad tiene en los dedos tu cariñito –se burló Audrey, haciendo que la pelirroja se pusiera roja ante su comentario.

—Me encantaría una explicación –se cruzó de brazos Dominique.

—Estuve obligado a tomar clases –comentó Ted, sonriéndole a Dominique –aprendí a tocar la guitarra y el bajo.

—No, pues tu novio si es una caja de pandora ¿o lo sabías? –Preguntó Roxanne.

—No, él no es mí… solo estamos saliendo ¿felices? –Soltó incómoda.

—Esto si es una sorpresa –comentó Victoire –díganme ¿Ada sabe eso?

—No –admitió Ted –y me encantaría que no se lo comentaras.

— ¿Ada? ¿Quién es Ada? –Preguntó Lysander -¿es tu novia o esposa?

—Es su hija –comentó Lily.

—Qué buen partido te fuiste a conseguir, Lily –se burló Hugo –tu papá sí que adorará a este, ya tienes una hija sin tener que tener sexo, nada hará más feliz a tu padre que eso.

Todos rieron, haciendo que Lily se sonrojara aún más, pero no dijo nada, Ted observó a los demás, el hecho de que el padre de Lily fuese tan estricto en esos aspectos, parecía divertirles a todos, aunque fuese algo cruel.

La chica se llevó la botella a la boca, bajando gran cantidad del líquido, él se la quitó, bebió un poco y negó, sujetándola de la mano, para que se relajara un poco.

Sus primos y amigos siguieron en lo suyo, charlando y divirtiéndose, mientras ellos estaban recargados en el barandal, viendo hacia la pequeña cantina en la planta de abajo.

—No sabía que Vic te traería, sólo dijo que quería una noche alocada, fácil de relajar hasta a un fósil –sonrió.

—Pues independientemente que no le agrado a tu primo Hugo, y de las burlas crueles, estoy disfrutando la noche –la sujetó de la mejilla.

—Me alegra que estés aquí, y que te la pases bien entre miembros de mi familia –sonrió –en su mayoría están locos –se encogió de hombros.

—Sí, se les nota –admitió divertido.

La chica se acercó a él deliberadamente a besarlo, ya que la gente con quien mejor se llevaba sabía que salía con él, no había motivo para comportarse, sabía que su relación con Ted, estaba a salvo.

—Así que cariño –soltó con una sonrisa –dime entonces ¿no es muy pronto para motes cariñosos?

—Ah, ¿te unirás a las burlas? –Sonrió.

—No, me gustó que me llamaras así –admitió.

—A mí me dicen Lils, de cariño –admitió –así que ¿cómo te digo yo?

—Teddy, solo pocas personas me llaman así –admitió.

—Vic te llama así –informó.

—A veces, sabe que no me gusta que ella me llame así –admitió –sólo mi abuela y mis padres solían llamarme así, bueno, mi abuela de vez en cuanto aún me nombra así, pero nada más.

—Dime ¿tu ex también te llamaba así? –Preguntó.

—Ella solía llamarme Edward, o Ed, como mucho –admitió.

—Teddy suena bien –admitió ella –es tierno, dulce y suave.

Él sonrió, pegándola a su cuerpo cuando volvió a besarlo, acostumbrarse a ella era demasiado sencillo, sus labios debían contener una sustancia sumamente adictiva, y el olor de su cuerpo, sin duda despertaba en él algo más que una simple ternura.

—Será mejor dormir –murmuró Roxanne –Lily ya está bastante pegada a su oso Teddy –se burló.

Todos los observaron, las piernas de Lily estaban sobre la pierna derecha de Ted, mientras estaba recargada contra él, medio dormida, él sonrió de lado y no dijo nada ni hizo nada para despertarla.

—Será mejor que me vaya a casa –admitió él –tengo trabajo que hacer en unas horas.

—Yo te traje y… bueno –balbuceo Victoire.

—Sí, tómate el día –ordenó, su mano se colocó en la pierna de la pelirroja –me voy, Lils –murmuró para ella.

—Llévame a casa –pidió ella.

—No traje auto –murmuró él.

—Puedes llevarte el mío –comentó Dominique, arrojándole las llaves –yo me quedaré a dormir aquí, con ellos.

— ¿Estás segura? –Se cercioró.

—Eres el jefe de mi hermana, no creo que huyas ¿o sí? –se burló.

—Vaya ¿eres hermana de Victoire? –Abrió los ojos sorprendido.

—Sí, Louis es nuestro hermano también –lo señaló.

El rubio casi castaño, estaba al otro lado, arrojando dardos con Susan, mientras reía, aquello sin duda sorprendió a Ted, en la familia Weasley, había varios rostros diferentes, pero igual de atractivos.

—Gracias, en unas horas haré que alguien te lo regrese –informó.

—Deja que tu cariñito lo regrese a mí, no te preocupes.

—Bien, gracias, y nos veremos después –se despidió de todos.

La mayoría contestó de buena gana, mientras volvían a invitarlo, no le quedaba dudas de que Lily era la preferida de muchos ahí presentes, la ayudó a bajar, ya que estaba somnolienta.

—Sólo falta que me presentes a tus padres y hermanos –comentó Ted, divertido.

—Jamás va a pasar –negó, con los ojos apenas abiertos.

— ¿Por qué no? –La interrogó, mientras colocaba su saco sobre sus hombros y se colocaba él el chaleco, sin abrochar, dándole un aspecto sexy y desalineado, ocasionando que Lily volviera a besarlo.

—Si papá no te conoce, no podrá prohibirme salir contigo –admitió ella –no sé si pueda dejarte si él me lo pide.

—Bueno, no tenemos mucho saliendo –la observó.

—Pero me gustas, mucho –murmuró –aun no sé qué tanto –admitió –y adoro a Ada, tengo la esperanza de que un día me quiera cerca, sin importar si eres o no mi novio –se encogió de hombros.

Ted sonrió, sin duda en algún momento, le había hecho efecto todo el licor que había tomado, la llevó hasta el auto de Dominique, no era el gran auto, pero serviría para llegar a casa de Lily y después ir a la suya.

—No quiero ir a casa –murmuró ella, cuando reconoció el camino.

—Les dijiste que vendrías a casa –comentó –estoy muy seguro que no te habrían dejado venir conmigo de lo contrario.

—No, ellos me conocen muy bien, saben que no soy capaz de desobedecer a mi padre respecto al sexo –musitó.

—Pero no me conocen a mí, fácilmente podría someterte si lo quisiera ¿lo sabes?

—Vic te conoce, si fueses esa clase de tipos, no habría permitido que fuese la niñera de tu hija.

—Cierto –admitió con una sonrisa.

—Además, ellos no sabrán que no llegué a casa –comentó –son mis primos, no mis hermanos, mis padres piensan que me quedaré con Audrey, y a ella no le dije nada, así que… ¿puedo ir a tu casa? En serio, no quiero ir a la de mis padres.

—Bien –asintió.

El trayecto fue tranquilo, la pelirroja dormitó durante el camino, no le dijo nada, le parecía encantadora cuando hacía eso, ni siquiera notó cuando echó el asiento hacia atrás, para que descansara mejor, sin duda que Ada no estuviera en casa, ayudaría a que Lily pudiese despertarse a la hora que quisiera.

—M—

Lily abrió los ojos pesadamente, no había podido dormir bien desde hacía un par de días, y el hecho de haberse quedado quieta, acurrucada contra el calor de Ted, había hecho que le diera sueño y se le subiera lo que había tomado, normalmente no hubiese pasado, era difícil que se embriagara; aunque claramente Ted tendría la impresión contraria.

Salió de la habitación de huéspedes, él sólo le había quitado el saco, el suéter y los zapatos y le había arropado, no había indicios de nada más, así que se relajó.

Él ya no estaba en casa cuando se despertó, así que aunque eso iba en contra de todo lo que sus padres le habían enseñado, y de ella misma, subió las escaleras y husmeo en la habitación del hombre, el aroma de su colonia aún seguía en el aire.

Observó la fotografía de la mujer en el buró del lado que él dormía, lo recordaba del día que les había llevado el desayuno a la cama a él y a Ada, era una mujer demasiado hermosa, no comprendía como es que se había separado de Ted, que aparte de ser un hombre extremadamente atractivo, se veía que la había amado locamente.

Sí, a pesar de las fotos por todo el lugar, le creyó cuando le dijo que ella le gustaba más de lo que su esposa le gustó en su momento, él no habló de amor, habló de atracción, y es que ella también sentía esa electricidad y ese impulso de idiotez cada que estaba junto a él.

Sabía, y estaba consciente de que en algún momento, los besos de Teddy no le serían suficientes, que sus caricias despertarían sensaciones que antes no lo habían hecho en su totalidad, Jarvis había logrado desbloquear ciertas sensaciones, que sabía que en manos de Edward Lupin, sólo la conducirían a la locura, y que cuando él la tocara, ella no querría parar.

No sabía cuánto le tomaría, pero sabía que su viaje a Alemania ayudaría a incrementar el deseo de rebelarse contra su padre, y es que por primera vez, la imagen de Harry Potter no aparecía en su mente cuando se imaginaba a ella misma, entre los brazos de Teddy.

El lugar no tenía gran cosa, salvo ropa, y cosas de uso personal y trabajo, la mesa al fondo funcionaba como un escritorio más, ella imaginaba que cuando tenía flojera de quedarse en el despacho de la parte inferior.

Salió sin prestar más atención, sí que era bastante aburrido, pero más bien, tenía una hija de siete años, y tenía que ser cuidadoso con los asuntos de faldas.

Bajó, se preparó el desayuno y no fue hasta que recogió todo, que vio la nota del hombre.

Lils,

Lamento no haberte despertado, pero ayer ni siquiera te diste cuenta cuando te bajé del auto, me llevé el carro de Dominique al trabajo, haré que alguien lo entregue, ten un buen día.

Teddy.

La pelirroja sonrió, guardó la nota en su bolsillo, lo que menos quería era que Ada la encontrara cuando regresara de sus vacaciones, así que tomó sus cosas y salió de la casa de Ted.