Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, bueno, es de nuevo lunes, y el último lunes del año, así que aquí estoy, con otra actualización, esperando que sea de su agrado, muchas gracias por todo su apoyo a lo largo de este 2020, ha sido un año realmente bastante malo, pero tuvo sus buenos momentos, espero que este capítulo sea de su agrado, y en general, toda la historia, muchísimas gracias por sus reviews, lecturas y los favoritos y follows, nos leeremos el próximo lunes.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
James Sirius entró al apartamento de Audrey, que estaba observando la ropa sobre el sofá, con el ceño fruncido, sonrió divertido, tenía una expresión bastante encantador.
—No sabía que te pondrías a vender tu ropa –comentó, asustándola.
—Bueno, no, solo le mostraba a Lily que no toda la ropa íntima tiene que ser aburrida –se encogió de hombros.
—Audrey –comentó.
—No vas a comenzar a comportarte como tu padre a estas alturas ¿o sí? –Se burló ella.
—No, desde luego que no, pero… realmente ese tipo no me agrada para ella, eso es todo –admitió.
—Bueno, a ella sí le agrada, y ella no eligió a la persona con la que te casaste, porque estabas desesperado por un poco de sexo.
—Ah, gracias por el recordatorio –suspiró.
—Lo siento –se disculpó.
La rubia avanzó hasta el castaño, que no tenía una buena cara, a pesar de que había llegado de bastante buen humor, se sintió culpable, así que se acercó a él.
—Ya, discúlpame ¿quieres? –Sonrió.
—No te preocupes.
El chico colocó su mano en la mejilla de la rubia para tranquilizarla, sabía que también se oponía a la relación de Lily con ese hombre y que a pesar de todo, también odiaba la clase de vida y educación que su padre les había dado.
Audrey cerró los ojos ante el suave contacto de James Sirius, haberle propuesto que se quedara en su apartamento había sido una muy pésima idea, le dolía admitirlo, pero no recordaba que un chico la tratase tan dulce y encantador como lo hacía él, sumando que se había puesto increíblemente guapo.
James no rechazó el beso de la rubia, tenía que admitir que era una chica completamente hermosa, y le gustaba bastante, desde su forma de ser, hasta su físico.
El cuerpo de la delgada pero bien formada rubia se pegó al de él, que aumentó el beso, los labios del chico se separaron de los de la mujer, que estaba agitada, así que besó suavemente su cuello, mientras que ella le ayudaba a quitarse la playera, el cuerpo marcado de James quedó a su vista, podía comprender la razón por la cual le iba tan bien en las propinas en aquel lugar; el joven deslizó los tirantes de su fino camisón para después besar su hombro.
El brazo del chico rodeó la cintura de la rubia, acercándola a su cuerpo, ella rodeó las caderas del hombre y éste la dirigió a su habitación, Audrey le devolvió la sonrisa, su cuerpo cálido sobre el de ella no se sentía como el de ningún otro, se incorporó para volver a besarlo.
James la sujetó de las caderas, acercándola más a él, su rostro se perdió entre los pechos de la mujer mientras ella mecía sus caderas, provocando que la pegara más a él.
—James –gimió Audrey cuando sintió su erección debajo de ella.
Su mano fue hasta los pantalones del chico y liberó su miembro, le sonrió encantada, antes de subirse por completo sobre él, lo escuchó gruñir de placer una vez que lo adentró en su cuerpo.
—M—
Lily saltó de la cama cuando el reloj dio una hora decente, tomó una ducha y se colocó un nuevo conjunto de los que se había comprado para enviarle aquellas imágenes a Ted, que por cierto, él no había respondido absolutamente nada al respecto de su pregunta.
¿Le habrían gustado las fotos?
Gracias al cielo le había hecho caso a Audrey y no le había enviado ninguna completamente desnuda, pero no había cumplido con el otro pedido y al menos en siete de las fotos que le envió, se le veía el rostro, quería asegurarse de que supiera que era ella.
Iba a buscar una blusa, pero observó el body que llevaba, hacía doble función, así que solo se puso una chamarra, se sentó sobre la cama ¿sería mucho si iba hasta su habitación?
Después de que las imágenes se habían enviado, lo pensó mejor, hacer ese movimiento posiblemente le daría las ideas erróneas a Ted, le había dicho que no estaba lista para ser presionada para dar un paso así, y después le manda imágenes así.
Sin duda era un mensaje confuso lo que había hecho, así que se imaginó a Ted llegando después de su junta, a decirle que debería tomar responsabilidades a sus acciones.
Y la idea de él tomándola de aquella manera solo le hizo sentirse de una manera ardiente, e insegura, jamás había estado con un chico, si bien había recibido un ligero entrenamiento mientras estaba con Jarvis, no creía ser lo suficientemente buena en aquello.
Había investigado en internet posiciones, consejos para primerizas, incluso había incursionado en el material para adultos, Ted estaba alterando todo de ella, y ni siquiera era consciente de ello.
Buenos días
¿Estás despierta?
Hola, hola
Desde hace horas
¿Qué tan tarde llegaste?
Bastante tarde
Voy a compensarte
Te lo prometo
¿Hotel o fuera?
Lily tragó saliva, ¿compensarla de qué forma exactamente? Digo que tuviese que ver el hotel y otro lugar, su respiración se agitó, iba a contestarle cuando escuchó que alguien tocó a su puerta.
—Buenos días –saludó él, amable.
—Hola –contestó suave, bastante nerviosa.
Él le había contestado en aquella conversación, sin ni siquiera comentar sobre las imágenes ¿tenía que olvidar el hecho o cuestionar sobre si le gustaron? No sabía.
—Dime ¿hotel o fuera?
—Ah, bueno, yo no sé –admitió, nerviosa.
—La verdad es que normalmente prefiero el hotel, a menos que tenga una cita, pero…
— ¿Una cita? –Frunció el cejo.
—Sí, pero es más por comodidad, no me gusta estar buscando y preguntando mucho, así que normalmente prefiero el servicio a la habitación, pero supongo que quieres salir a explorar y buscar no lo sé, una cafetería o un restaurante ¿algún lugar donde quieras ir?
—A decir verdad, ahora que estamos en Berlín ¿podríamos ir al acuario cilíndrico? –Sonrió emocionada, sujetándolo del abrigo –después podríamos ir a Reichstag, al reloj mundial, al zoológico de Berlín, a la iglesia del emperador Wilhelm, pero primero al restaurante Zur Gerichtslaube.
—Ah, bastante conocedora de lo local –sonrió, bajando la vista, se inclinó a besarla.
— ¿Y bien? –Lo cuestionó fingiendo inocencia.
—Me parece bien, vayamos a desayunar a ese lugar –aceptó.
—No me refiero a eso, Ted –se cuadró frente a él.
—Ah, entonces ¿a qué? –Cuestionó confundido.
—Bueno, ayer te hice una pregunta que no contestaste –se encogió de hombros –así que bien ¿te gustó el collar?
—Ah, eso –comentó, aclarándose la garganta y acomodándose el abrigo un poco incómodo –sí, bastante, bonito –contestó con voz ronca.
— ¿En serio? –Sonrió feliz.
—Sí, desde luego –admitió.
—Ajá ¿y lo demás? –Sonrió coqueta.
—A decir verdad, lo bueno fue que tus fotos llegaron para despertarme, me estaba durmiendo en esa junta, lo malo, es que no pude concentrarme en más después de verlas, y ya que tocaste el tema ¿puedo saber el motivo?
—La verdad, es que no quiero a otras mujeres enviándote imágenes así –se encogió de hombros.
—Ni siquiera las veo, Lily –comentó.
—Lo sé, sabía que las mías sí las verías, y no quería que te ganara la curiosidad y comenzaras a mensajearte con ellas.
—Lily…
—Sí, sí, lo sé, tóxica de nuevo, pero dime ¿en serio no te gustó el detalle?
—Cariño, realmente me traes loco por ti, no pienso en nadie que no seas tú, y eso es desde antes de que me enviaras las fotos, no quiero que hagas cosas como estas por presión ¿bien?
—Entonces promete algo, cuando alguien más comience a gustarte, dímelo de inmediato ¿bien?
—No creo que pase, pero en el caso que sea así, te lo prometo.
Ted rodeó su cintura introduciendo sus brazos en su chamarra y la besó, él se alejó una vez que Lily dio un paso más hasta él, para pegarse a su cuerpo por completo, tragó saliva cuando entendió la razón por la cual siempre evitaba acercarla a él.
—Es mejor que nos vayamos –comentó aclarándose la garganta.
—Antes de irnos, quiero que veas algo –sonrió dulce –ven.
Tiró de él, para hacerlo entrar a la habitación y cerró una vez estuvieron dentro, Ted avanzó hasta la ventana, así que ella se quitó la chamarra y la colocó en el perchero, dejándole ver a Ted el largo escote del body.
—Ah, bueno ¿qué es lo que querías que viera? –Cuestionó incómodo.
Lily se acercó a él, jaló la solapa de su abrigo para que se agachara lo suficiente para poder besarlo, estaba bastante consiente de que tenía nervios, y ni siquiera sabía cuándo lo decidió, pero aquel viaje no era la oportunidad que Ted buscó para que eso pasara, sino la que ella quería, para estar lejos de todos, para poder estar con él, de todas las formas en que podía y quería estarlo.
—Lily –musitó Ted.
—Shhh –murmuró en sus labios –cállate ¿quieres?
Volvió a besarlo tan apasionada como podía, era divertido sentir como él estaba resistiéndose un poco, no porque no quisiera, sino porque no estaba completamente seguro que ella lo estuviese haciendo por las razones correctas.
La joven se alejó, rompiendo el beso, deslizó el abrigo del hombre haciendo que cayera al piso, se puso de puntitas para besar la mandíbula de Ted y después su cuello, desabrochó un poco más la camisa y besó su pecho, haciéndolo gruñir, iba por buen camino.
Lo sujeto de la muñeca, para colocar su mano en su pecho menudo, cerró los ojos un momento, sintiendo el calor de él que lo masajeo un poco hasta que alejó la mano como si hubiese hecho algo malo e imperdonable, así que volvió a acercarse a él, se desabotonó el pantalón y bajó el cierre, él la observó atento a los ojos, queriendo asegurarse de si eso iba en serio o era una prueba para asegurarse qué tan confiable era.
Sintió el cuerpo mediano de Lily contra él, lo sujetó de nuevo y esta vez, guio su mano dentro de su pantalón, las falanges largas de Ted se colocaron en su intimidad, ella soltó un pequeño quejido y exhaló todo el aire en sus pulmones ante aquella sensación, Ted tragó saliva estruendosamente, y presionó sus dedos contra la tela, ella volvió a reaccionar favorablemente al contacto.
Su mano libre fue hasta su cuello, acercándola para besarla una vez más, mientras hacía la tela a un lado, para tocar su piel desnuda, haciéndola gemir en sus labios, para después morderlo suavemente en el labio superior.
El hombre sacó su mano de entre las piernas de su novia, la sujetó de la delgada cintura elevándola, para que rodeara sus caderas, sus manos fueron hasta su trasero mientras la besaba con toda la intensidad que tenía, haber dormido hasta tarde viendo esas fotos sin duda estaban propiciando esa conducta inapropiada para él, pero al parecer ella realmente quería eso, o lo habría dejado alejarse cuando lo intentó.
Avanzó hasta la cama, colocó la rodilla en el colchón y dejó que Lily se deslizara por su pierna hasta que quedó sentada sobre la cama, los dedos de Ted, con los que antes la había tocado, recorrieron su cuello hasta toparse con la tela negra de la prenda que llevaba puesta que al inicio pensó que era una playera, pero al parecer, era una pieza completa; empujó suavemente su hombro para que se recostara, una vez que lo hizo, se inclinó a deshacerse de sus pantalones, con una sonrisa sensual, que sin duda incrementó las ganas de tenerlo para ella.
El chico se quitó la camisa y los pantalones de una sola vez, dejándose solo los bóxer, pegó sus labios a la pierna desnuda de la pelirroja, que abrió los labios agitada de solo aquel pequeño contacto, sus manos ascendieron dibujando su figura y deteniéndose en sus pechos, amasándolos suavemente, provocando una nueva gama de emociones, reconoció algunas de cuando Jarvis hacía eso, pero otras más eran completamente nuevas.
Se perdió entre sus piernas, solo la sentía retorcerse de placer ante lo que estaba haciendo, separó un poco sus pliegues, para poder saborear un poco más de ella, se alejó de su intimidad cuando sintió los pequeños espasmos que hacían que se contrajeran sus músculos a causa del orgasmo, Lily se incorporó de nuevo, completamente roja y lo besó, sentándolo en la cama, mientras ella se hincó, el hombre de cabellos miel besó su cuello suavemente, acercándola a su cuerpo, se sentó sobre sus talones, dejándose llevar a un nuevo universo.
Las manos amplias de él bajaron el body que llevaba puesto, dejando al descubierto sus pechos, sintió su brazo rodearla y acercarla a donde estaba, sintió sus abdominales contra su espalda, mientras le besaba el cuello y masajeaba sus pechos, inclinó la cabeza, aquello se sentía de maravilla ¿cómo es que se había negado a ese placer por tanto tiempo? No lo sabía, su mano se coló en los calzoncillos de Ted, sujetando su miembro para comenzar a estimularlo, aunque no parecía necesario, estaba bastante duro al tacto, sonrió y siguió masturbándolo.
La espalda de Lily quedó sobre la suave cama de nuevo, Ted se recostó sobre ella mientras su mano acariciaba su cuerpo en descenso desde sus pechos hasta su intimidad, Lily arqueó un poco la espalda cuando sintió sus dedos entre sus pliegues, se incorporó, sentándose sobre sus talones y jalándola de las piernas para quedar entre ellas, la pelirroja sintió el miembro duro de Ted en su pelvis, fue la primera vez que le prestó atención, sin duda era bastante diferente al de Jarvis, era grueso, y un poco más largo.
Su corazón se agitó, la mano del chico fue entre sus piernas, y sujetó su miembro, llevándolo a su entrada, su respiración se agitó un poco más, sintió el glande de Ted queriendo entrar en su interior, y el pánico la embargó por completo, sintió a Ted empujarse en ella, pero no pudo entrar en la primera, aunque sintió un fuerte dolor, llevó sus manos a las piernas del chico y lo empujó un poco, para evitar que intentara de nuevo entrar en ella, él volvió a empujarse, sintió que entró un poco, cerró los ojos y empujó las piernas de Ted lejos de ella, enterrando un poco las uñas.
