Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, ¿cómo les está yendo en este año nuevo? No es que tengamos muchos días en él, pero, ya deben tener una perspectiva de qué tal está marchando en sus vidas, en fin, no quiero aburrirlos, así que espero que les haya gustado el capítulo, cualquier cosa, por favor, no duden en decirme.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Ted se alejó de inmediato en cuanto sintió que el empuje era en serio, la respiración de la chica era agitada, aun así pudo notar como se relajaba ante el hecho de que desistiera de penetrarla sin tener que gritar por ayuda.

—Yo-Yo, lo lamento –soltó apenado.

Se levantó apresuradamente y fue hasta su bóxer, ella se sentó sobre la cama, sonrió al verla, se veía completamente hermosa estando desnuda.

—No te disculpes, te detuviste –murmuró.

—Sí, pero debí detenerme antes, no llevarte hasta aquí y… lo lamento, yo, te dejo sola…

—Teddy –se levantó asustada y fue hasta él, pegando su cuerpo a él.

La erección de su novio se pegó a su piel, al menos ella había alcanzado el orgasmo, suponía que se iría a su habitación a terminar el trabajo él solo.

—Está bien, perdón por el mal rato.

Lily soltó una risita divertida. —Fue todo menos un mal rato –admitió –fue maravilloso, antes del intento fallido de penetración –informó –pero no es tu culpa, en serio quería, pero… una cosa es el juego previo, y con eso estoy bien, lo otro… no.

—Tranquila –acarició su rostro y besó su frente.

—Teddy –soltó en un tono tranquilo, para relajarlo –en serio, estoy bien con lo que hicimos ¿recuerdas lo que te dije con las chicas? –Sonrió –estoy bien, en serio.

—Lo repites demasiado, así que…

Lily lo hizo rodearle la cintura un poco más, avanzó llevándolo consigo hasta la cama y aventándolo de nuevo sobre esta, se subió a horcajadas sobre él, que intentó incorporarse en cuanto su miembro quedó entre los pliegues de su vulva, la joven comenzó a frotarse sobre él, la fricción lo hizo maldecir y cerrar los ojos fuertemente, las suaves manos de la chica sujetaron sus brazos, para colocarlos a ambos lados de su cabeza, flexionó las piernas, era lo único que pudo hacer cuando la chica gimió ante el placer que también estaba sintiendo.

Ted sintió una suave presión más en sus muñecas y sintió el peso de la chica repartirse más sobre él, abrió los ojos, Lily se inclinó más hacia él, quizás al inicio tenía la intención de besarlo, pero se detuvo, tenía los ojos cerrados, los labios separados y sus ligeros gemidos al inicio, estaban dejando de ser poco prudentes, movió sus caderas cada vez más rápido, llevándolo al borde de lo insano, quería dominar aquello, pero no podía, se lo debía por haber perdido el control, así que dejaría que ella se satisficiera como quisiera.

Lily sintió la ola de placer cada vez más cerca, así que se movió cada vez más rápido sobre la erección de su novio, una vez el clímax volvió a golpearla, se recostó sobre el pecho de Ted, soltó sus brazos, que permanecieron en esa posición, no prestó mucha atención, su respiración era agitada y se sentía quizás un poco mareada.

Ted acarició la espalda de Lily con delicadeza, le agradaba que hubiese encontrado su liberación dos veces, pero él seguía sin poder tener la suya, así que lo mejor era ir a su habitación y solucionar el problema, se movió de forma que dejó a Lily recostada sobre la cama, iba a levantarse pero ella lo detuvo de nuevo.

—Pensé que eso te ayudaría, pero vi que no…

—No te disculpes.

—Ted…

—Iré a mi habitación –se inclinó a besarla.

—Genial –masculló enfadada –es bueno saber que yo no te doy el placer que te da tu mano –se cruzó de brazos.

—No es eso, Lily…

—Claro que lo es ¿qué sería sino? –Elevó una ceja –tu mano no te detendrá, por el contrario –negó –Ted, estoy dispuesta a todo, bueno –hizo un mohín –menos a la penetración, para ayudarte, creo que podemos encontrar una forma de satisfacernos sin necesidad de eso.

El chico, que se había puesto de pie y tomado sus cosas se acercó a ella y la besó dulcemente antes de besar su cuello, la joven sonrió ante el contacto, pero Ted se alejó.

—Aun así, te marchas ¿verdad?

—No quiero perder el control y asustarte, Lily.

—Te estoy diciendo que…

—Sí, te escuché, pero no quiero que hagas nada por sentirte presionada ¿bien?

Lily se puso de pie y sujetó el miembro de Ted, subiendo y bajando por su longitud, él cerró los ojos y la detuvo, le estaba tomando demasiado detenerla.

—No sabes lo mucho que deseo tenerte dentro, Ted, pero por el momento no tengo el valor de dejarte hacerlo –musitó –sin embargo, no hay nada que puedas hacer aparte de eso, que me asuste.

—Lily –gruñó Ted, apretando la quijada a causa del ritmo constante que tenía su mano en su miembro.

La respiración de Lily se agitó cuando Ted la hizo girar rápidamente, se detuvo de la cama para evitar su caída, sus palmas abiertas, la mano de su novio recorrió su columna vertebral y sintió el calor de sus dedos entre sus pliegues, contuvo la respiración.

—Cierra las piernas –soltó él en un tono gutural –y si en verdad quieres ayudarme a venirme, déjame ser yo quien domine esta vez ¿puedes? –Lily asintió, tragando saliva –elige tu palabra, para saber qué quieres que me detenga, enterrarme las uñas no funcionará dos veces –gruñó en un tono bajo.

Sintió la respiración pesada del hombre a sus espaldas, tenía que pensar algo que no diría durante el sexo y que fuese fácil de recordar, tragó saliva, desesperada pero él aguardó, pero el hecho de sentir su erección en su trasero no ayudaba en nada.

Mountain Dew –susurró apenas audible.

Ted soltó una risa encantadora. —Bien ¿estás segura?

—Sí –aceptó en un tono más seguro.

—Cierra las piernas –volvió a pedirle en un susurro, sintió su aliento golpear detrás de su oreja.

La espalda de Lily golpeó contra el pecho de Ted, elevó sus brazos para que rodeara su cuello desde su posición, y comenzó a empujar sus caderas contra su trasero, ella apretó un poco más las piernas al sentir el miembro de Ted entre sus muslos, y sus manos masajeando sus pechos al mismo tiempo que sus labios besaban sus brazos elevados.

Lily soltó el cuello de Ted cuando se le durmieron los brazos de tenerlos elevados, sus manos se aferraron a la tela debajo de sus palmas, mientras las manos de su novio la sujetaban de la cintura y empujaba sus caderas un poco más apresurado, se mordió el labio fuertemente, y se detuvo antes de hacerlo sangrar, aun así, no pudo seguir conteniéndose y soltó su gemido fuertemente, el clímax tocó a su puerta y no tardó en llegar nuevamente, desvió la vista hasta sus piernas para ver el glande de Ted emerger y perderse entre sus muslos hasta que eyaculó.

—Me ha dado un poco de hambre –admitió Lily.

—Vayamos a desayunar, pero primero una ducha rápida…

—No, ven aquí, un segundo, ven.

Ted sonrió, se subió sobre la cama y ella lo hizo recostarse, así pudo acercarse más a él, para poder acurrucarse, el calor del hombre le hizo sentirse completamente segura.

—No sé para ti, pero a mí, me ha parecido maravilloso –elevó la vista hasta él.

—Fue sorprendente –admitió –una nueva aventura en mi camino –sonrió.

—Quédate conmigo –pidió Lily.

—Yo…

—El resto de mi vida –lo interrumpió.

—Será un placer, en ese caso –admitió, inclinándose a besarla.

—M—

Lily sonrió divertida cuando su novio la acorraló en una de las bardas antes de doblar la calle, se acercó a ella y la besó suavemente, se había estado comportando más cariñoso de lo normal con ella desde lo ocurrido hacía unas horas en su habitación de hotel, incluso le había pedido que pasaran juntos las noches que restaban en la misma habitación, después de un rato, logró convencerlo, ese beso era su respuesta.

Se alejó de ella, acarició su rostro y le sonrió encantado, Lily iba a acercarse a volver a besarlo, pero se distrajo cuando alguien se quedó de pie junto a ellos, lo que le sorprendió, fue lo distante que en un momento Ted lució.

—Ah, qué coincidencia encontrarte aquí –sonrió el hombre a Ted.

—Sí, eso parece –soltó irritado.

—Dijiste que habías venido solo a Berlín, no pensé que… -observó a Lily y sonrió de lado.

—Ah, ella es… -Ted balbuceo un poco más, que no la estuviese presentando como su novia, se debía más que nada, a que esa persona era alguien que podía ir a decirle a Ada, o hacer que de alguna forma, la niña supiera –es Lily, Lily Luna, una amiga, me la encontré por casualidad –se encogió de hombros.

El chico observó a Lily, esperando una reacción, pero lo único que pudo hacer fue quedarse callada, no quería arruinar las cosas, y más porque desconocía quien era, y porque había hecho que Ted de repente se pusiera a balbucear.

—Ella, solo habla alemán –comentó, encogiéndose de hombros.

—Hallo, mein Name ist Scorpius –pronunció el chico –Ich bin Ted Cousin, freut mich, Sie kennenzulernen. Sie von hier?

—Hallo, Scorpius –sonrió observando a Ted con el ceño ligeramente fruncido –ich bin eigentlich Brite, aber Deutschland ist meine eigentliche Heimat, was ist mit dir?

—Sie sind also Brite, warum sprechen Sie dann kein Englisch?

—Sí, bueno, yo no hablo alemán –comentó Ted.

Lily observó al chico rubio que le dedicó una sonrisa, levantó el dedo índice, indicándole que aguardara un segundo, en lo que solucionaba el problema.

—Es un poco descortés, que si ella solo habla alemán, nosotros nos comuniquemos en un idioma que desconoce –se giró a Lily y después de un segundo volvió a Ted –pero ¿cómo es que se comunican si ella no habla otro idioma más que el alemán? –Elevó una ceja –si acabas de decir que tú no lo hablas.

—Bueno, yo…

—Ah, tonto de mí –negó –a las acompañantes no se les necesita entenderles, solo tienen una función ¿no es así? –Volvió a observar a Lily –por cierto, primo, es muy joven para ti ¿no? –Sonrió.

—Basta, Ted –lo detuvo cuando dio un paso decidido a golpearlo –lo lamento, es mi culpa el malentendido, mucho gusto, Scorpius, soy Lily Luna Potter –sonrió, extendiendo su mano.

—Scorpius Malfoy –informó –como ya dije, primo de Ted.

—Yo soy…

—Espera, ¿Potter? –Elevó una ceja –hace unos días conocí a un Potter –informó –fui a París, estaba ahí con una chica un poco enfadada ¿cuál era su nombre? ¿Argus? –Frunció el cejo –Argus, Aticus, no lo recuerdo ¿no es algo de ti?

—No –soltó seria –no conozco a ningún Argus ni Aticus –se encogió de hombros –lo siento.

—Ahora que lo pienso –se inclinó hasta ella, sus rostros quedaron tan cerca que su aliento a menta y chocolate golpeó directamente en la nariz de Lily –se parecen un poco, aunque… eres más mi tipo ¿sabes? –Acarició su rostro –sí, sin duda lo eres –pasó su dedo pulgar por los labios de Lily.

—Nosotros ya tenemos que irnos –Ted se interpuso entre los dos –lo lamento…

—Oye –la mano de Scorpius fue al cuello de Lily y sonrió –eres la chica del collar, sin duda te lucía genial.

La pelirroja se giró a Ted, abrió un poco los ojos sorprendida ¿eso era lo que hacían los hombres cuando una chica le mandaba imágenes así? ¿Enseñarlas a otro de sus amigos?

—Yo no se las enseñé, estaba sentado junto a mí en la junta –informó Ted, intentando aplacar la furia de Lily.

—Así que no son solo amigos.

—Lo somos –informó Lily, frustrada.

—Así que sí eres su acompañante, digo, una chica de tu edad, viajando a Alemania bajo sus propios medios –bufó –estoy por ir a Londres por asuntos de negocios, dime ¿te gustaría ser mi acompañante? –Sonrió malicioso, observando de reojo a Teddy –te prometo una buena paga y ser lo más educado posible –levantó la mano en juramento.

—Claro, tu primo puede pasarte mis datos de contacto, hasta luego.

La pelirroja se alejó un poco enfadada, al final de cuentas no era culpa de Ted que las personas pensaran que era una acompañante, Scorpius Malfoy tenía razón, una chica costeando todo aquello, negó, al final de cuentas, eso era lo que era, después de todo, Ted pagaba las cuentas, mientras ella se acostaba con él, o casi.

—Lo lamento, yo no pensé que nos fuésemos a encontrar a Scorpius, ni siquiera sabía que vivía aquí –la sujetó de su brazo.

—Descuida –negó –no dijo nada que no fuese cierto.

—Tú eres mi novia y…

—Claro, soy tu novia clandestina, Ted, y aun así, tiene razón, pago tus favores dejándote tocarme.

—Eso no es así –negó enfadado.

—Claro que es así, y todos lo ven, menos nosotros.

—X—

A pesar de que el día pasado ellos medio pelearon, Lily despertó envuelta en los brazos de su novio, no había nada más perfecto para ella que eso, quería despertar así el resto de su vida, pero mientras Ada no diera su aprobación a esa relación, ese tipo de pequeños momentos quedarían aislados en eso.

—Buenos días –saludó Ted, comenzando a besar el hombro de Lily.

—Buenos días –sonrió dulce.

—Dime ¿qué planes tienes para hoy? –Cuestionó – ¿A dónde quieres ir?

—Para ser honesta, me estaba preguntando ¿podemos quedarnos así el resto del día? –sonrió.

—Tus deseos son órdenes –informó él, hundiendo su rostro en la cascada pelirroja, depositando suaves besos.

Lily cerró los ojos ante las sensaciones que comenzaron a invadir su cuerpo, iba a girarse hasta él, pero lo evitó.

—Dijiste que nos quedaríamos así el resto del día –le informó –respeta la petición.

—De acuerdo –sonrió.

Llevó su mano a la espalda, frotando el miembro de Ted aun sobre la tela del pantalón de su pijama y el bóxer, él gruñó, así que su mano se introdujo en sus shorts, ya que no llevaba ropa interior, así que lo escuchó gruñir al descubrirlo.

—Al parecer, vamos a jugar sucio ¿no? –Cuestionó Lily, apretando las piernas.

—Tú comenzaste –soltó en su defensa.

—No es verdad –rió divertida Lily –fuiste tú.