Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, otro lunes más en el que estoy aquí, con otro capítulo, quizás un poco dramático, pero en fin ¿qué puedo decir? Me encanta el drama, pero creo que las personas que tienen tiempo leyéndome, ya saben eso, en fin, muchas gracias por sus lecturas, sus favoritos y follows, significan mucho, ojalá siga siendo de su agrado la historia, nos leeremos la siguiente semana.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖
Lily observó el rostro nada contento de Audrey, le había contado todo lo que había pasado en su viaje en Alemania, no sabía la razón por la cual estaba tan disgustada, aunque lo suponía, no le agradaba Ted para ella, sin importar cuanta experiencia sexual le pudiese brindar.
—Lo amo –informó Lily.
—No dejaste que te penetrara, así que lo dudo –informó –hacías todo eso con Jarvis.
—Bueno, sí, pero no con esa intensidad –admitió –además, dolió como el infierno cuando lo intentó.
—Obviamente, eres virgen, Lily, te apuesto que ni siquiera has intentado meterte un dedo ahí, ahora imagina un pene.
— ¿Un dedo? –Inclinó la cabeza.
—Masturbación, le llaman, es común, normal y saludable –se encogió de hombros –pero no lo has hecho, porque papi Potter piensa que es pecado.
—No es cierto –frunció el cejo.
—Sí lo considera –informó Audrey, un poco divertida.
—No, yo digo que no ha sido por eso, sino que no me ha llamado la atención eso.
—Inténtalo –se encogió de hombros –pero relájate, es la regla básica de siempre, si no lo estás, puedes lastimarte, aunque sea tu propio dedo –suspiró.
—De acuerdo, estás algo extraña ¿qué pasa?
—No te gustará si te lo digo.
—Sí, sí, no te agrada que Ted…
—Me acosté con tu hermano James, mientras tú estabas en Alemania, intentando acostarte con Ted.
—Vaya ¿y bien?
—Aparte de que pensé que tu ex cuñada lo dejó por su mal desempeño, créeme que no fue por eso, no he conocido un hombre que me haga llegar tan rápido como lo hizo él –aceptó.
—Entonces ¿cuál es el problema?
—Que James es demasiado perfecto ¿comprendes? He de admitir que he estado un poco enamorada de él desde niños, pero –suspiró –en serio, Lily, aunque siento todo esto, creo que no estoy hecha para algo así de sano.
—Bueno, tengo que admitir que me encantarían de pareja, y tú necesitas a alguien que te quiera y te haga sentir dichosa estando junto a él, lo mereces, no todo en la vida es sexo.
—Lo dices porque no lo has tenido –se burló la rubia.
Y tenía razón, a pesar de que ella y Ted no habían consumado por completo el acto, habían pasado sus últimos días en Alemania tocándose uno al otro, explorando cada rincón de sus cuerpos.
Observó de nuevo a su amiga cuando suspiró, sin duda no estaba para nada convencida de lo que estaba pasando entre ella y James, y aquello no le gustó para nada a Lily, si bien, quería que su amiga encontrara a un hombre que la amara completamente y de la forma que ella merecía, no se sentía para nada cómoda sabiendo que posiblemente, su hermano sería para Audrey una situación sin resolver al final y un nuevo corazón roto para Sirius.
—Solo voy a pedirte que lo pienses bien, antes de que lastimes a mi hermano, Audrey –pidió.
—Lo sé, es lo que no quiero, me conozco, sé que voy a terminar haciendo algo estúpido, y no quiero.
—Pues entonces, habla con él seriamente de cómo te sientes al respecto de todo.
—Eso es lo que haré.
Guardaron silencio un par de minutos, sin saber qué más decir, a pesar de eso, no fue incómodo en ningún momento, Lily se recargó en el dorso de su mano y suspiró.
—M—
Ted hizo a un lado el cabello de la pelirroja para poder besar su cuello, la joven sonrió, sujetó una de las manos del hombre, que estaban masajeando suavemente sus pechos para llevarla entre sus piernas, una vez que sintió los dedos presionar un poco y masajear, llevó su mano a su espalda, para masturbarlo a él, el pequeño gemido de placer de Teddy le pareció la cosa más sensual y sexy en el mundo.
El movimiento de la mano de Lily en su miembro incrementó también el ritmo de los dedos de Ted, provocando un ligero gemido que fue acallado por él, ya que estaban en su casa, aunque Ada no estuviera a esa hora.
—Sabes algo –musitó excitada Lily.
— ¿Qué estoy a punto de llegar? Sí, sin duda –gruñó Ted.
Ella sonrió divertida y aumentó el movimiento de su mano, hasta que lo escuchó gemir, a causa de su liberación, así que la giró hasta él, la recostó en la cama y se acurrucó con ella.
—Estuve hablando con Audrey sobre ya sabes, nuestra falla técnica en la penetración.
—Lily ¿en serio necesitas ser tan comunicativa con ella? –Se quejó Ted suspirando en resignación, la pregunta era retórica.
—Bueno, ella me dio una solución inesperada –sonrió, elevando su vista hasta él, que frunció el cejo, nada convencido.
—Tengo miedo de preguntar –admitió –pero dime ¿Qué solución te dio? ¿Involucra algo poco ortodoxo? –Elevó una ceja.
—No –rio divertida –la solución está al alcance de tu mano –elevó ambas cejas, sujetó la mano del chico y llevó su índice a la boca.
La respiración agitada del hombre le hizo sonreír, así que se giró, por un momento, pensó que desecharía de inmediato la idea, se sentó sobre sus talones, y acarició el muslo de Ted.
—Entonces ¿qué piensas?
—No creo que ella realmente sugiriera eso –admitió él, serio.
—Bueno, no, ella sugirió que usara el mío, pero… somos una pareja ¿no es así? Digo, hemos pasado el nivel de novios inocentes ¿no?
—En serio, no creo que estés preparada ni siquiera para eso –argumentó él –no quiero que te presiones al respecto, Lily.
—Necesito que entiendas esto, Ted, quiero estar contigo, esto es maravilloso, claro que lo es, pero quiero estar de esa forma, eres el único hombre con el que realmente deseo que pase, pero cuando quiero dar un paso más allá, pones esta barrera invisible entre nosotros y no entiendo por qué.
La mirada de Lily se desvió, para toparse la imagen de la atractiva mujer de cabellos oscuros, la esposa de Ted estaba mirándola directamente con una amplia sonrisa en sus labios, suponía que si estuviese ahí de forma real, estaría todo, menos feliz, de ver lo que hacía con él.
Comprendió que a pesar de lo mucho que ella pudiese gustarle, la mujer en aquellas fotografías siempre estaría de por medio, tenían una hija en común, y aunque Lily no entendía la razón por la que se separaron, sabía que de forma inconsciente, era esa barrera.
—Lily…
—No –se puso de pie rápidamente, comenzó a vestirse.
—Tenemos que conversar esto –informó él.
—Hablar ¿qué tenemos que hablar, Ted? ¿Que soy yo la que siempre tiene que tener la iniciativa entre nosotros? –Negó –por Dios, te mandé fotos en lencería, jamás había hecho eso en mi vida, estuve a nada de sobrepasar los límites que mi padre me ha puesto contigo ¿y qué es lo que siempre recibo a cambio? Negativas, dices que no tengo que haces cosas por presión, pero creo que más bien, tú lo haces –se negó a que él la tocara –creo que más bien, todo eso, en lugar de ser algo que –lo señaló y después a ella –sea nuestro, te ves presionado –negó –no quiero eso.
Ted la sujetó de los brazos un momento. —No me estas presionando a nada, me estoy conteniendo –informó –dices que está bien, pero estuve a nada de no detenerme contigo en Alemania, Lily, y no quiero dañarte en ningún modo ¿tan difícil es de entender eso?
—Tenemos una maldita palabra clave, como si esto fuese cincuenta sombras de Grey, Ted –se burló Lily.
Los labios del castaño fueron hasta los de ella, que no opuso resistencia a aquello, incluso de dejó desvestir de nuevo, rebotó un poco en la cama cuando la aventó.
—Bien, quieres intentarlo, lo haremos –informó él.
Lily se cubrió la boca cuando los labios de Ted fueron hasta el pequeño nudo entre sus piernas, no estaba siendo para nada el chico cuidadoso, y aquello sin duda la elevó hasta las nubes, su lengua moviéndose sin control en su vulva, su pulgar jugando con su clítoris, la espalda de Lily se arqueó, llevó su mano entre las piernas y enredó los dedos en los cabellos de su novio.
—Teddy –chilló cuando sintió el dedo de Ted en su entrada abrirse paso en ella –Teddy –gimió de nueva cuenta –para -pidió.
Sentir aquella falange en su interior, arremetiendo lentamente en ella sin duda la volvió loca, sumando los labios de su novio y su lengua, quería todo, menos que acatara su petición, bendita fuese la palabra de seguridad.
—Más –gimió con desesperación, cuando lo sintió aminorar lo que hacía –Ted, por favor, más -chilló.
—Puedo usar dos dedos –sugirió –deteniéndose.
La respiración agitada de Lily se controló un poco, las piernas le temblaban, y estaba completamente aferrada a las mantas, bajó la mirada hasta sus piernas, los ojos claros de Ted estaban atentos en ella, que se limitó a asentir a su sugerencia.
—Por favor –pronunció a duras penas.
— ¿Recuerdas la palabra, o me detengo la próxima vez que digas para?
—Mountain Dew –repitió ella.
Él asintió al hecho de que recordara lo que había dicho, así que volvió su atención a la intimidad de Lily, su sabor era bastante dulce, y le gustaba, quizás por eso volvió tan entusiasta, primero usando su lengua en su entrada, todo lo que alcanzaba a entrar, y cuando la respiración agitada de Lily fue en aumento, adentró su dedo índice en ella, logrando que arqueara la espalda, sintió como cerraba las piernas de instinto ante el placer, así que añadió su dedo medio, su interior sin duda era apretado y caliente, se estaba volviendo loco, moría por reemplazar sus dedos con su miembro pero sabía que no podía hacer eso, al menos no por el momento, así que movió sus dedos, como si fuese su miembro, con la ventaja de que podía doblar sus falanges en el interior de la pelirroja.
—Mo-Mo-Moun-tain –la escuchó apenas tartamudear, así que se detuvo por completo, a pesar de que quería llevarla a la locura.
Lily llegó al orgasmo un poco antes de que Ted dejara de moverse en su interior, su respiración estaba tan agitada, que aquel insoportable zumbido había comenzado a volverse insoportable en sus oídos.
Ted se levantó del suelo y se subió sobre la cama, la erección había vuelto a aparecer, así que Lily se sentó temblorosa en la cama, gateó hasta él, y lo besó tan apasionada como podía, si lo había detenido no era porque realmente quería que aquello terminara, sino porque si hubiese seguido con aquello, sin duda la volvería loca.
Se subió a horcajadas sobre su novio, tomó su miembro y lo llevó hasta su entrada, notó la incredulidad del hombre, pero suponía que si dos dedos habían sido tan buenos como el borde de la locura, aquello sería el cielo mismo.
La vibración en el buró junto a la cama de Ted distrajo a Lily, así que Ted observó sobre el hombro de su novia, el rostro en la pantalla del celular de Lily era el de su primo Hugo.
—Un… un segundo ¿sí?
—Lily –gruñó frustrado Ted.
—Lo lamento, te compensaré –informó ella.
Se quitó de encima de él, se sentó a la orilla de la cama y contestó con la voz un poco inestable.
—Hola, Hugo ¿qué ocurre? Estoy un poco… -observó la erección de su novio –MUY ocupada.
—Necesito tu ayuda –soltó.
La voz nerviosa de Hugo mató todo el deseo sexual de Lily, así que se puso de pie de la cama y avanzó hasta su ropa interior.
— ¿Qué pasa? –Preguntó.
—Entre tus ahorros ¿es posible que tengas 150 mil dólares?
— ¿Te volviste loco? –Bufó.
—No, no, para nada, lo estoy diciendo en serio, digamos que… no los necesito, sino que… los debo, para ayer.
—Pero… ¿Cómo rayos pasó eso, Hugo? –Bufó furiosa.
—Yo… yo… realmente no sé lo que pensaba, se me hizo fácil, Lily… necesito tu ayuda en esto.
—No los tengo ¿de dónde voy a tener 150 mil dólares, Hugo, te has vuelto loco? Son… son 109.559.25 mil Libras, más o menos –bufó –no lo tengo, no sé… yo… ¿dónde estás?
—Estoy, por el momento, vivo –soltó en un tono nervioso que quiso que sonara divertido –estoy con un amigo, un amigo de un amigo, que… podría prestarme no lo sé ¿cuánto? –Cuestionó a alguien en la misma habitación que él, escuchó susurros, pero nada más –cien mil dólares –soltó.
—Eso aún nos deja por conseguir cincuenta mil, pero… seguramente hay un pero ¿cierto? –Bufó.
—Bueno, sí, le interesas tú –admitió –digo ¿recuerdas al amigo con el que fuiste a una fiesta?
—Sí, no es él ¿o sí?
—No, por supuesto que no, le debo a alguien con quien nadie quiere meterse, en serio, a un Zabini.
—Por todos los cielos, Hugo ¿te volviste loco? –Observó sobre su hombro a Ted, que tenía la cabeza inclinada y la mirada seria, así que se alejó y bajó la voz –como maldita sea se te ocurre meterte con un Zabini –bufó furiosa –los Zabini están en las ligas mayores ¿sabes a lo que me refiero? Hugo, esos… están en cosas serias.
—Ya lo sé, pero ya lo hice, y necesito tu ayuda.
— ¿Qué es lo que quiere tu amigo de mí? Son cien mil dólares, Hugo, no creo que quiera ir a un baile ¿o sí?
—Él quiere que vengas y lo traten personalmente.
Lily observó sobre su hombro, Ted se había comenzado a vestir mientras ella tenía su maniaca conversación con su primo, así que suspiró frustrada, suponía que ese tipo querría lo que había estado planeando guardar hasta el matrimonio, y que hacía mínimo cinco minutos, había querido darle a Ted.
—Yo… iré en unos minutos, mándame la dirección.
—No, dice que enviará a alguien por ti.
—Hugo ¿sabes lo mal que se escucha eso? –La voz le tembló.
—Lamento meterte en esto, Lily –soltó realmente al borde de un ataque nervioso –dime ¿dónde pasa por ti?
—Ah… yo… déjame pensar, un lugar que no involucre a nadie más –se golpeó la frente, el cerebro se le estaba trabando y eso jamás ocurría –yo… en la universidad, estaré en la universidad, llevo puesto…
—Ya te ubican –soltó –te veré en un rato, Lily, perdón.
—Hugo –soltó pero la llamada se cortó –maldición.
Se giró, estaba temblando, pero a diferencia de hacía unos minutos, que era ante lo que Ted le hacía, ahora era de miedo, eso rara vez le pasaba, pero ahora era bastante real e intenso, le costó acomodar su ropa y colocársela, fue su novio quien la ayudó a vestirse en silencio, aunque acusándola con la mirada.
