Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, se suponía que tendría que haber actualizado ayer, pero la verdad, no me sentía muy bien, así que mil disculpas, pero aquí estoy, aunque sea con un día de retraso, subiéndoles un nuevo capítulo, muchas gracias por las lecturas, se agradecen mucho.

Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en hacérmelo saber. 💖


Lily saltó cuando su celular sonó, se limpió las lágrimas antes de que se derramaran de sus ojos, vio el nombre aparecer, y aunque eso debió tranquilizarla, no lo hizo.

—Hola, Lils ¿estás muy ocupada hoy?

—Ah, hola, sí, tengo que ir… a la… universidad, sí, tengo que estar allá, y no tengo tiempo ¿pasa algo?

—No, pensábamos ir a comer con los abuelos, llamé para avisarte, y preguntarte ¿Hugo está contigo? Es que no me contesta su celular y…

—Hugo ¿por qué? ¿Por qué estaría conmigo? –Preguntó nerviosa.

—Bueno, son de la edad, les gusta ir de fiesta juntos, son uña y mugre desde niños, por eso.

—Esta vez… no, él no está conmigo, oye, Rose, te llamaré luego, en serio, lo lamento, y tampoco puedo ir allá, discúlpame con todos, dile a papá que… bueno, lo que te acabo de decir.

—De acuerdo, te veré luego, Lils.

—Adiós –colgó.

Avanzó apresurada hasta la puerta de la habitación, pero Ted la sujetó del brazo, lo observó, desconcertada, pero tenía esa postura y mirada de que no la dejaría ir de ahí hasta que no explicara su actitud.

— ¿Qué pasó con Hugo? –Preguntó.

—Nada, él… nada –sonrió –es solo que tiene unas cosas…

—Solo vete en el espejo, Lily, estás hecha un mar de nervios ¿para qué son los 150 mil dólares que dijiste?

—Ah, Ted, en serio…

—Hablo en serio, somos una pareja ¿no lo dijiste?

—Los debe –informó nerviosa –debe 150 mil dólares, para que los usó o los necesitó, realmente no lo sé –admitió –pero necesita mi ayuda.

—Claro ¿y cómo exactamente los piensas conseguir? –Elevó una ceja.

—Yo… no lo sé, él dijo que un amigo de él ofreció prestarle 100 mil, así que con mis ahorros, los pocos de él, juntaremos el resto.

—Bien ¿por qué va a prestarle alguien tanto dinero? Si ya sabe que no tiene para pagarlos.

—No sé –soltó desesperada –solo sé que quiere verme, dijo algo que el amigo con el que fui a la fiesta… debió decirle que lo ayudé con eso, pero solo nos dieron poco dinero, cinco mil libras, así que no entiendo por qué prestaría cien mil dólares –admitió, casi histérica.

—Espera, espera, espera, me dijiste que tú no…

—No éramos nada –soltó –no te debía explicaciones.

—Bueno, ahora lo somos, dame explicaciones.

—Ted, quisiera darte explicaciones, pero no ahorita, mi primo debe una cantidad de dinero ridícula ¿comprendes eso?

—Claro que lo entiendo, que planea prostituirte para pagar sus deudas ¿no es eso lo que pretende?

—Yo no me prostituyo –bufó ofendida.

—Pero te hace trabajar de acompañante ¿no es así?

—Son dos cosas diferentes –informó ella.

—Yo voy a darte los 150 mil –soltó Ted –háblale y dile.

— ¿Qué? –Soltó incrédula ella.

—Yo voy a darte el dinero, pero no quiero que él vuelva a involucrarte en algo así, Lily, no le debes nada…

—Tú no sabes eso –bufó Lily, soltándose del agarre de su novio –tú no eres nadie, para ponerme condiciones.

—Voy a darte 150 mil dólares, como regalo –completó –pero esa es mi única condición.

—No los quiero –bufó –tú no sabes nada sobre él y yo, de lo que le debo o no le debo.

—Solo te mete en problemas, Lily…

—Él solo me ha sacado de problemas, Edward –bufó, y lo observó furiosa –la gente como tú, con todo a su alcance hace todo lo que quiere cuando lo quiere, sin siquiera esforzarse un poco, él siempre ha estado para mí, las veces que mi padre me echó de casa ¿sabes acaso quien me dio comida y un refugio? ¡Hugo! –Soltó furiosa –todas las veces que he tenido miedo, y deseos de abandonar todo, él ha estado conmigo, apoyándome, así que no vengas a decirme que no le debo nada, cuando le debo todo, todo.

—Lily…

—Quédate con tu maldito dinero, es todo lo que tienes, a partir de ahora.

La chica salió del lugar, llegar a la universidad fue algo que le pareció una completa eternidad, una vez en el lugar, observó de un lado a otro, completamente desesperada.

—Eres Lily Luna Potter ¿cierto? –Preguntó un chico de ojos verdes.

—Sí, soy yo.

—Tu primo Hugo me envió por ti ¿me sigues?

Lily asintió, porque sabía que si contestaba, le fallaría la voz, así que dejó que el chico la sujetara del hombro y la guiara a un automóvil de lujo, de vidrios polarizados, una vez que le abrió la puerta y la empujó al interior, se topó con los ojos azules de su primo Hugo, que le sonrió.

—Hola Lils –sonrió nervioso.

Ella se echó a sus brazos, haciendo que se quejara, suponía que el ojo morado, era poco de lo que le habían hecho, pero estaba en una pieza, aunque magullado, estaba vivo y completo, así que lo golpeó fuertemente en el estómago, frunciendo el cejo.

—M—

Ted Lupin avanzaba de un lado a otro como una fiera enjaulada, no podía creer que Lily se pusiera en una situación así por culpa de su primo, podía comprender que ese pelirrojo fastidioso había hecho muchas cosas buenas por ella, pero ponerla en peligro, sin duda era algo que no podía perdonarle.

Gruñó frustrado una vez más, se dio la vuelta, para toparse con su mejor amigo, Sebastian estaba de pie, con los brazos cruzados y una sonrisa divertida en el rostro, verlo de ese mal humor no era una novedad para nadie, pero claramente siempre le parecía divertido a Keller.

—Sí que estás de un humor, cuando me lo advirtieron en la puerta lo dudé, pero mira, casi parece que tienes una tormenta en la cabeza.

—No estoy de humor –soltó irritado.

—Ya lo sé, y de solo verte –sonrió –dime ¿qué te ocurre? ¿En qué puedo ayudarte?

—No son problemas de la empresa, son personales.

—Ya ¿problemas con Ada de nuevo? –Elevó una ceja.

—No, ella está bien –informó.

—Claro ¿problemas de faldas entonces? –Sonrió.

—Algo como eso –admitió.

Ted se giró hasta Keller, que se quedó serio, se suponía que lo suyo con Lily tenía que ser secreto, pero ella había hecho participe a su familia y amigos, así que él podía contárselo a Sebastian.

—Es sobre Lily –admitió.

—Lily ¿Lily Luna? ¿La ex niñera? –Comentó fingiendo sorpresa.

—Tengo un tiempo saliendo con ella –admitió.

—Ah, saliendo, vaya, siempre dijiste que no…

—Ya sé lo que dije, pero… bueno, se dio la oportunidad y comenzamos a salir, sencillo como eso.

—Bien ¿y qué pasó con la dulce señorita Potter y contigo?

—Tuvimos una discusión –admitió.

—Bueno, todas las parejas la tienen ¿por qué discutieron?

—Su estúpido primo, tiene problemas y acude a ella…

—No le veo el problema ¿no es lo que hace la familia? Digo, ubícame en eso, yo no tengo –admitió.

—Sí, es lo que se hace, pero el jovencito, se endeudó con 150 mil dólares –informó frustrado –y ahora, pretende, que Lily lo saque de ese problema.

—Pero… ¿cómo precisamente lo hará? Era tu niñera, no creo que le pagaras tan bien como para que tuviera esa cantidad guardada ¿o sí?

—No –admitió él –un amigo suyo le presta 100 mil, a cambio de Lily.

La risa de Sebastian inundó la oficina de Ted, que era bastante amplia, así que eso lo enfadó más, y se notó en su ceño fruncido, eso no logró que su amigo para de reír.

—Dime ¿él le llamó mientras estaba contigo? –Cuestionó.

—Sí –admitió.

—Ah, la gente pobre y su habilidad para timar a los ricos –negó.

—No sé de qué hablas, Sebastian.

—Dime algo, Ted ¿ya te acostaste con Lily? –Preguntó.

—No –hizo un mohín.

Aquella respuesta ocasionó que la risa de Keller aumentara, tanto que se sostuvo el estómago para intentar controlar el ataque y el dolor que iba creciendo a causa del ataque.

—Ah, esa chica tiene más talento del que esperaba, ni siquiera se ha acostado contigo, y ya te ha sacado 150 mil dólares, me pregunto ¿cuánto te logrará sacar cuando seas tan idiota y caigas?

—No, no te comprendo, Sebastian, ella no aceptó el dinero.

—Obviamente no, es solo su manera de medir cuánto dinero puede sacarte ¿recuerdas la patraña de la virginidad? –Elevó una ceja –cuando la corriste, después del desastre de aquel evento, en el auto, la chica… digamos que se me insinúo, sabías que me gusta, pero ella buscaba matrimonio, para lograr lo que me interesaba, porque, como amante puede sacarte mucho dinero, la prueba está en esos ciento cincuenta, pero, cuando se casen, técnicamente, todo tu dinero, será de ella ¿no es así?

—No, es de Ada –informó –solo lo manejo.

—Pero tiene encantos, comenzará poco a poco, y después ¡Oh sorpresa! ¡Los Lupin están en la bancarrota!

Aquellas palabras dejaron pensativo a Ted, no era del todo una mentira, la chica hacía casi cualquier trabajo por dinero, aquello tenía que demostrar lo necesitada que estaba por ello, posiblemente salir con él también era parte del trabajo que Hugo Weasley le había conseguido, aunque… no creía a Victoire parte del engaño.

—Ya abriste los ojos ¿cierto? –Sonrió Keller –la gente pobre, haría cualquier cosa por volverse ricos sin tener que trabajar, bueno, ella tendría que acostarse contigo de vez en cuando, darte otro hijo quizás –se encogió de hombros –la chica es lista.

—Pero Victoire…

—Ah, vamos, Ted ¿has visto a una y otra? Son completamente diferentes, posiblemente se conocieron de niños y se dicen primos, como mucha gente lo hace, pero de que compartan sangre, lo dudo, en el apartamento de Vic, no hay fotos donde Lily aparezca en las imágenes familiares, así que –se encogió de hombros.

—M—

Lily observó por el amplio jardín de aquella enorme casa, no sabía de quien era, y no tenía cabeza para pensar en algo rápido, así que permaneció tranquila y calmada como lo habían pedido.

—Ahora que estamos solos ¿me explicas como es que debes esa cantidad?

—Un amigo me dejó unas monedas, fuimos al casino, así que me dijo que podía usar una que otra, así que me puse a apostar, y cuando me di cuenta, bueno, eran ciento cincuenta mil, y las fichas eran de uno de los Zabini –gruñó enfadado.

—Dime ¿cómo es que te involucraste con los Zabini?

—Un amigo de un amigo, de un amigo, de un amigo, llegó a la ciudad después de un tiempo, así que fuimos a apostar, yo no quería, en serio, pero era un conecte más que no podía desperdiciar.

—Y ya viste a donde nos trajo esto –bufó enfadada.

—Ya dije que lo lamento, Lily –admitió Hugo.

—Además, me pelee con Ted –bufó negando.

—Ag, ese tipo me desagrada, que bueno…

—Se ofreció a pagar la deuda –informó.

—Claro, ya me agrada, en serio ¿y el dinero?

—Puso como condición que no volviera a juntarme contigo, bajo ninguna circunstancia.

—Me siento alagado, que me eligieras a mí sobre al tipo ese.

—Tú eres mi primo, Hugo, no iba a dejarte en esto, y tampoco a someterme a sus ridículas órdenes.

—Pero necesitamos el dinero, Lily –informó Hugo –y es más fácil pagarle a Lupin, que no nos prestará con intereses, o eso creo –a que ese imbécil haga de ti… bueno, lo que quiere hacerte.

—Sí, no pensé en eso –admitió frunciendo el cejo.

—Tengo un plan, pero… si tu novio no nos ayuda, estoy frito.

—Estamos –lo sujetó de la mano.

—Bien –asintió.

A Lily Luna se le daba muy bien esconderse, la última vez que había jugado con Hugo, a ver cuánto duraban escondidos, ella había durado once horas y cuarenta y nueve minutos, en comparación con él, que duró siete horas.

Corrieron libremente por las calles de Londres, hasta que se toparon con un bus doble, se dirigieron al lugar de trabajo de Ted, todos los empleados estaban tranquilos hasta que irrumpieron, avanzó seguida de Hugo hasta la oficina del hombre, que se levantó apresurado cuando la puerta se abrió.

—Acepto el préstamo –soltó de la nada.

—Ah –soltó sorprendido Ted, y observó a Hugo, detrás de la chica, con el rostro golpeado –lo lamento, pero… dejaste muy en claro lo que opinabas ¿no es cierto?

—Ted, por favor, voy a pagártelo –soltó.

—Vas a pagarlo ¿cómo? Ni siquiera tienes para pagarlo ahora.

Lily cerró los ojos. —Por favor.

—Lo lamento, y ahora, si pueden marcharse, estoy ocupado.

Los pelirrojos observaron hasta la persona que señaló, el rubio de ojos grises estaba sentado observando atento la escena, elevó la comisura de los labios al verla, despeinada y alterada.

—Vaya, vaya, Hugo Weasley y Lily Luna Potter –soltó arrastrando las palabras el rubio –dime ¿cómo es que se conocen?

—Somos primos –informó Lily.

—Supongo que el dinero que piden prestado, es por la apuesta en el casino ¿no es así, Hugo? –Sonrió.

—Sí –hizo un mohín.

—Yo te prestaré el dinero, pelirroja –se puso de pie –y ahora que estás soltera –observó a Ted –dime ¿aceptarás salir conmigo?

—No –observó a Ted –lo lamento, pero necesitarás otro…

—Sí aceptará salir contigo –informó Hugo.

—Hugo –bufó Lily.

—Confía en mí, siempre lo haces.

—Y mira donde terminó –soltó Ted enfadado.

Los primos y el castaño observaron a Scorpius Malfoy que soltó una risa divertida, señaló a Hugo y marcó un número.

—Hola, soy Scorpius Malfoy, estuve ayer en el casino, con un pelirrojo que acumuló una deuda de ciento cincuenta mil –aguardó en la línea –claro, como olvidarlo, las fichas eran de Daemon Zabini, sí, bueno, cubriré la deuda, tiene mis datos ahí, gracias –colgó.

—Gracias –musitó Lily.

—Ahora, tengo una cita, en unos días tengo una reunión, te enviaré los datos y lo que usarás –observó a Ted sobre su hombro –solo irás como mi acompañante, créeme, he pagado más, por menos –acarició su rostro –y realmente eres del tipo que me gustan –sonrió.

La oficina se quedó con ellos tres solamente, Hugo veía a su alrededor, bastante serio, como si aquello fuese extremadamente común.

—Hugo, te veré después –soltó sin observar al pelirrojo.

—Bien, iré a alcanzar a Malfoy, para ponernos de acuerdo al respecto de su evento.

—Sí, ve –asintió ella, el pelirrojo salió, sin decir más, mientras los ojos olivo de Lily, se perdían en los ojos miel de Teddy.