Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


Se observaron durante un rato, al parecer él no tenía nada que agregar respecto a lo que había pasado en su casa y ahora en su oficina, así que ella suspiró, observó la foto y bajó la mirada, antes de darse la media vuelta y marcharse, así que cuando ella salió, él aprovechó para ver que había llamado su atención, era una foto de él y Laura.

Ted salió apresurado de su oficina, esperaba poder alcanzarla, y se alivió cuando la vio en la oficina de Victoire, así que entró sin tocar, cerrando la puerta a sus espaldas.

—Lo siento, Victoire –se disculpó con ella.

—Claro, no fuera yo, entrando sin tocar a tu oficina, porque ya estaría fuera ¿no?

—En efecto, pero perdón, necesito charlar con tu prima.

—Ted, yo creo que es mejor que charlen en otro sitio –informó.

La vista miel del hombre fue hasta fuera del lugar, sus empleados cuchicheaban al respecto y observaban en dirección a la pequeña oficina, él suspiró y observó a Lily.

—Hoy tengo cosas que hacer, así que será mañana –informó.

—Bien, ¿en dónde nos vemos?

—No lo sé, donde quieras, me mandas un mensaje con la dirección.

—Lily –la sujetó del brazo –lo siento.

—Ya no importa –se soltó.

—Tienes que quitar esa cara –ordenó la rubia –el asunto de esta noche es complicado, Lily, y no puedes quedarnos mal, lo sabes, hay mucho de por medio, es tu trabajo mantenerlo muy feliz –le guiñó un ojo.

—Descuida, haré bien las cosas.

—M—

Ted observó su imagen en el reflejo, le había marcado a Lily, pero ella había rechazado la llamada, así que estaba preocupado y esa noche tenía que ir a un estúpido evento, no quería ir, pero tenía que hacerlo.

Observó su celular de nueva cuenta y al no tener novedad alguna, volvió a marcarle a Lily, pero ocurría lo mismo, directamente a buzón, una semana había pasado desde que habían quedado de verse al día siguiente.

Estaba nervioso, después de todo lo que había pasado, no estaba nada tranquilo, observó su saco y se lo puso, se alistó y observó a su hija, que estaba tranquila, por fortuna, su abuela Andrómeda había ido a visitarlo, y había llegado ese día.

Condujo pensativo hasta el lugar, le bastó ver la enorme mansión para sorprenderse, aparcó lo más cerca que pudo, y aun así, era bastante lejos, le costó sus buenos minutos regresar al edificio de un gusto impecable.

—Buenas noches –saludó el hombre con una mirada impasible.

—Buenas noches –mostró el boleto que le daba acceso al sitio.

—Adelante, por favor.

El salón era bastante amplio, adornado con tonos dorados y rojos, aunque la combinación no le agradaba, admitía que lucía bastante bien, observó a la gente, sin duda todos llevaban ropa más cara que el sueldo del primer ministro, y aquello era quedarse corto, observó en busca del señor Itō, que era quien lo había invitado, pero no lo veía por ningún lado, bufó, aquel peculio le hacía sentirse fuera de lugar ¿quién era el dueño de todo aquello y habría alguien que estuviese acostumbrado a todo ese lujo?

El cabello pelirrojo lo hizo girarse demasiado rápido, ya que sintió un tirón en el cuello, pero sin duda era ella, observó a Lily Luna caminar entre los invitados, con una sonrisa pequeña en los labios, su ropa era de extrema calidad, y parecía incluso más exclusiva que los harapos que la mayoría llevaban, y a pesar de que se veía extremadamente hermosa, se enfadó.

¿Estaba ahí como acompañante otra vez?

No podía creer que Hugo Weasley la hiciera trabajar en eso otra vez, a pesar de que había salvado su trasero gracias a Lily, avanzó decidido, pero se detuvo cuando un hombre de cabellos castaños y ojos azules la sujetó de la cintura y giró con ella; los brazos de Lily rodearon su cuello, cuando la soltó, lo vio tambalearse un poco, estaba ebrio.

Avanzó cuando la sujetó del brazo para acercarse a ella, la mala cara que puso la pelirroja, demostró que aquella cercanía le parecía incómoda.

—Buenas noches, señorita Potter –saludó, en tono educado, tensando a la chica y haciendo que el hombre frunciera el cejo –me sorprende verla ¿trabajando esta noche como acompañante otra vez? –Elevó una ceja, el castaño frunció el cejo.

—Vuelve a decirlo –lo animó, y contrario a lo que pensó, no parecía haber tomado una gota alguna de alcohol.

—Basta –la mano de Lily fue al pecho del hombre y elevó las cejas, en advertencia, así que el chico se calmó, se inclinó a besarla en la mejilla.

—Vámonos, Lils, mi padre nos espera.

—Te veré luego, espero –comentó Ted y ella asintió, otorgándole una sonrisa de disculpa y se alejó.

Ted no supo cómo interpretar aquello ¿Que hacía Lily en una fiesta tan elegante y exclusiva como esa? ¿Quién era ese tipo?

Un malestar lo removió, tenía que irse, y no iba a dejarla en ese sitio, en una situación como aquella, así Lily se enfadara, le dejaría las cosas claras a Hugo Weasley.

Encontrarla fue un desafío, y cuando por fin lo hizo, el señor Itō decidió hacer acto de aparición, charló con él sobre aquella fiesta, al parecer, un ricachón imbécil estaba festejando su cumpleaños y no cualquier ricachón, sino el dueño de aquel sitio tan exclusivo.

El señor Itō lo dirigió al área de fumadores, aquello no le agradó mucho, ya que había dejado de fumar cuando Ada nació, sin embargo, fue un acierto, Lily estaba ahí, así que se disculpó y caminó hasta ella.

—Ah, perdón –se disculpó con él, y se movió para apagar el cigarro, aunque estuvo tentado a imitar sus acciones, y detenerla para fumar una sola calada él, no lo hizo.

—Bien, nos vamos en este momento.

La sujetó de la muñeca y avanzó hasta la puerta, ni se detuvo por el abrigo de la chica o el suyo, uno de los guardias en la puerta se acercó a ellos, y levantó la mano en dirección a él.

—Lo lamento, pero no puede abandonar la fiesta.

—Eso es privación de la libertad ¿Lo sabe?

—Está bien, está bien –intervino Lily.

—Usted puede irse –le dijo a Ted –pero tenemos órdenes de que la señorita no abandonará la fiesta.

— ¿Quién dio esa orden? –Soltó enfadado Ted –no me iré sin ella, así que muévete.

—No lo haré –se posó frente a él, cruzándose de brazos

—Solo lo acompañaré a su automóvil –murmuró Lily –no voy a escaparme.

—Ha dicho eso muchas veces en esta semana, señorita Potter, nos ha dejado en ridículo, y si el jefe se entera, va a despedirme, porque su muñequita volvió a irse sin decir a dónde.

—Iré al auto del señor Lupin, y volveré para besarlo y abrazarlo –sonrió.

La cara de asco de Ted fue visible, molestando a los guardias, así que lo empujó del brazo.

—Basta, basta –Lily se metió entre ellos, deteniendo la pelea –no voy a irme con el señor Lupin, sé mi lugar, puedes escoltarnos, para asegurarte que volveré y que él se marchara.

El guardia observó de nuevo a Ted, que estaba dispuesto a contraatacar, pero primero necesitaba que Lily no interviniera, golpear al tipo y salir corriendo con ella.

—Lily Luna –la voz de un hombre adulto se escuchó a sus espaldas, ella se giró con una sonrisa encantadora.

—Supongo que James te dijo ¿No? –sonrió.

—El escándalo que estás haciendo me lo dijo ¿Que se supone que estás haciendo?

—Usted no se meta –soltó Ted –debería sentirse asqueado de tener a una jovencita como su acompañante, podría ser su hija –soltó asqueado, sentía aberración por esos ricos y pervertidos.

—No, no podría, es mi hija –soltó el hombre, Lily se cubrió el rostro.

El hombre junto a ella era un imbécil, así que todo ese tiempo había pensado que la estaba rescatando de una trata de blancas, o algo así.

—Lo lamento, papá, fue un malentendido –sonrió –el señor Lupin malinterpretó la situación.

— ¿Malinterpretó?

—Digamos, que jamás le comenté a mi ex jefe que eres rico –hizo un mohín –le di la dirección del apartamento de Audrey, así que bueno, comprendo que verme aquí, le haría pensar que soy alguna clase de prostituta elegante.

— ¿Por qué este hombre pensaría así?

—Porque es un imbécil, por eso –avanzó hasta su padre.

—Ese vocabulario, por favor –soltó el hombre irritado.

—Lo siento –se disculpó y observó a Ted –es libre de irse o quedarse, señor Lupin, pero por favor, no ocasione problemas.

—Hueles a cigarro ¿Estuviste fumando? –la reprendió Harry.

—Sí, y te recuerdo que soy una adulta, y gasto mi propio dinero en mis vicios.

—Ese vicio se terminará cuando se te acabe tu propio dinero.

—Buscare otro empleo –sonrió y besó la mejilla del hombre.

Los guardias se hicieron a un lado, realmente solo estaban molestándolo porque llevaba a Lily consigo, observó confundido todo, no comprendía absolutamente nada, así que volvió al interior del lugar, el señor Itō lo sujeto del brazo y lo arrastró consigo.

Los ojos de Edward se enfocaron en la mujer al fondo, era bastante guapa, de cabellos pelirrojos y ojos castaños, sin duda era la madre de Lily, la mujer bailaba con el hombre con el que había visto a Lily al inicio de la velada.

—Los Potter están, solo por poco, debajo de los Malfoy en riquezas –informó el hombre –al señor Potter siempre le ha gustado que sus hijos vivan al margen de la farándula, pero me han contado que es muy estricto.

—Muy estricto ¿en qué? –Fingió ignorancia.

—Bueno, sus dos hijos mayores, James y Albus, se casaron cuando pudieron, y el mayor –señaló al castaño, ojos azules –se divorció hace un tiempo, y el señor Potter lo ha sacado del ala familiar.

—No comprendo –admitió.

—Mientras nosotros criamos a nuestros hijos como unos malcriados como lo que son ahora –admitió –los Potter, los hacen ganarse todo lo que tienen, si los decepcionas o rompes sus reglas, bueno, terminas en la calle, sin apoyo económico, ni respaldo familiar y el apellido pasa a ser simplemente, otro Potter más en el mundo.

Se quedaron callados cuando el padre de Lily avanzó hasta ellos, saludó a los hombres de la manera más educada que hubiese podido ver, y comprendió porque Lily sabía comportarse de aquella manera, tan "respetuosa y alejada" como se suponía que tenía que ser la servidumbre de la gente rica, ahora entendía también, porque la pregunta si él era un nuevo rico.

—Lamento el espectáculo de hace unos minutos –comentó Ted.

—Descuida, mi hija tiene el don de meterse en problemas gratis –admitió, negando –aunque es la única que no ha terminado siendo una decepción total –observó a la chica, que se había unido a la pista con un chico, demasiado parecido al hombre a su lado, así que supuso que era su otro hermano.

—Señor Potter, él es Edward Lupin, de quien le hablé hace unos días, él lleva mi compañía y como ha podido notar, lo ha hecho muy bien.

—Ah, un gusto, Harry Potter –extendió su mano –Lupin, perdón la intromisión, pero su apellido me resulta familiar ¿cuál es el nombre de sus padres?

—Remus y Nymphadora Lupin, Tonks, de soltera –admitió.

—Tonks –comentó pensativo –hija de Andrómeda Black ¿no es cierto?

—Sí –aceptó.

—No había escuchado de ti, a pesar de que nos reunimos seguido con tu abuela, Andrómeda –admitió –ayudó a Lily en algunas cosas cuando era un poco más pequeña.

—Yo tampoco había escuchado de ustedes –admitió.

—Sí, Lily me contó que omitió mi nombre y el de mi esposa cuando fue a su entrevista de trabajo, lamento si ocasionó algún tipo de problema.

—Para nada –admitió Ted –siempre responsable, mi hija la adora.

—Todos los niños en el mundo la adoran –admitió –sigue siendo una.

—Ted se casó con Laura Flint, Harry –comentó el señor Itō.

—Ah, lamento que emparentaras con los Flint –admitió.

—Bueno, Laura valía la pena para emparentar con ellos.

La charla con el padre de Lily continúo, solo que más enfocada a los negocios, lo vio sonreír por lo bajo cuando la pelirroja se acercó a ellos, Ted sonrió como idiota cuando la vio, pero su sonrisa se desvaneció cuando notó que llevaba a Scorpius Malfoy de la mano.

—Perdón que interrumpa –informó Lily –pero, papá, te presento a mi cita, Scorpius Malfoy –sonrió.

—Buenas noches –sonrió el rubio, rodeando la cintura de la pelirroja.

—Mucho gusto, Scorpius –comentó serio el señor Potter, dedicándole una mirada de no aprobación al rubio.

—Ah, señor Malfoy, pero si es la competencia del señor Lupin.

Lily observó al señor Itō, completamente sorprendida y al borde del colapso, pero Ted negó, así que se tranquilizó un poco.

—Señor Lupin, si no tiene nada que hacer ¿por qué no invita a mi hija a bailar, en lo que yo charlo con su cita?

—Papá, eso es…

—El señor Malfoy hablará de negocios, cariño, distrae al señor Lupin un momento –sonrió políticamente Harry Potter.

—Bien.

Lily sujetó la mano de Ted, y fueron hasta la pista de baile, los brazos de la chica fueron al cuello del hombre, mientras que él la rodeó por la cintura, acercándola a él, quizás demasiado, su padre sospecharía algo.

—Ted, mi padre…

Él se agachó hasta ella y pegó sus labios a su cuello. —Hueles delicioso ¿sabes?

—Teddy, por favor –suplicó –mi padre no es tan amable como parece.

—Sí, lo sé, ya me dieron referencias de él –admitió divertido –haces un buen trabajo pretendiendo no tener ni un solo centavo.

—Yo no tengo ni un solo centavo –se alejó un poco, enfadada –todo es de mis padres, Ted, papá ha pasado toda la vida diciéndonos, que cuando él y mamá mueran, todo irá a la caridad, ni un poco de todo el dinero que tienen será de nosotros, sí, tengo comodidades, pero… todo eso, no es mío, y si se entera de lo que he hecho contigo –se burló –me odiará el resto de mis días.