Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


Ted observó por el rabillo del ojo al padre de la pelirroja, que los observaba atento, a pesar de que estaba charlando con Scorpius sobre negocios, sin embargo no parecía inconforme con la cercanía que él tenía con Lily, contrario a la cara que puso al verla con el rubio.

—No parece que le esté molestando nuestra cercanía.

—Porque no lo conoces, Ted, pudiese ser el caso remoto que le agrades un poco, pero en cuanto se entere que tienes un poco de interés en mí, y que ese interés es correspondido…

—Dices que él hará que lo nuestro sea imposible –la chica asintió –la verdad, es que ya me he enfrentado a los padres de una chica, y al final, me casé con ella –informó.

—Yo no me parezco en nada a tu esposa –comentó.

Ted acarició la mejilla de la pelirroja, logrando que se les olvidara que estaban siendo observados por Harry Potter, ella cerró los ojos, siguiendo la caricia, pero se alejó de inmediato, cuando una mano se puso en su hombro.

—Es interesante el espectáculo que prestan –comentó el castaño –pero te recuerdo las reglas, Lily.

—James –musitó, tranquila, por un segundo pensó en su padre.

—A menos que quieras un sermón de porqué dar esta clase de espectáculos está prohibida en la familia, continúa con lo que haces, pero sabes que al final de cuentas, te hará elegir, entre él –observó a Ted –y ser alguien en la vida.

—Tu padre me pidió que bailara con ella –informó Ted.

—Más no que la acariciaras y besaras el cuello, digo, si te parece una buena idea, desvírgala aquí mismo, frente a él, en su cumpleaños –se encogió de hombros –ya que él te envió a bailar con ella.

La pareja siguió al castaño hasta un rellano junto al salón, que daba a un amplio invernadero, bastante elegante y bonito, pero la atención de Ted, se enfocó en el hermano de su novia.

—Tal parece que la sobreprotección, y la manipulación no viene solo de tu padre en tu familia, cariño –acarició la mejilla de Lily.

—Basta, Ted –soltó Lily –James ha tenido muchos problemas con papá solo para defenderme, solo por pedirle que me deje tener una vida como la de cualquier joven normal.

Los ojos azules de James se quedaron fijos en los de Ted, por su expresión, había más cosas que Lily ignoraba, pero que él no estaba dispuesto a decir, solo para lucirse, ese chico tenía que ser la definición perfecta de hermano.

—En ese caso, me disculpo –informó Ted, serio.

—Lo único que quiero, es que tengas libertad, Lily, pero sin que papá se entere de ello, no quiero su ira sobre ti, ya con la que tiene sobre Albus y sobre mí, basta –murmuró.

—Es lo mismo que le decía –admitió la pelirroja –pero cree que exagero con mi padre.

—No hay forma de exagerar con él, siempre es mil veces peor de lo que nosotros podemos decir.

—Eres el chico divorciado ¿cierto?

—Así es –admitió James.

Ted observó la forma protectora en que abrazó a Lily cuando esta lo sujetó de la mano, parecía muy encariñado con ella, y bueno, era su hermanita menor, y para eso están los hermanos, para protegerse uno al otro, o eso pensaba Edward, ya que jamás había tenido hermanos.

—Vaya, Lily, creo que el trato no fue que te reunieras a solas con dos hombres, cuando se supone que estás conmigo.

Los tres se giraron, habían estado tan concentrados en lo suyo, que no notaron a Scorpius Malfoy, al parecer, no tenía mucho tiempo ahí, así que se relajaron un poco.

—Tenemos un trato, niña –comentó tranquilo –la deuda de tu primo fue pagada ¿no es así?

—Ah, ¿se puede saber, quién demonios eres? –Preguntó James.

—Soy, el dueño del trasero de tu hermana –comentó.

James intentó ir hasta el rubio, para golpearlo, pero Lily lo detuvo, y observó del rubio a su novio.

—Es Scorpius Malfoy, James –soltó Lily.

—Tu padre no se ve muy seguro, así que es momento de que hagas tu magia –sonrió –no le has dicho a Ted ¿cierto? Por su mirada, creo que piensa que eres una… mujerzuela bastante cara.

—Una palabra más y…

—Basta los dos –ordenó Lily –Scorpius cubrió la deuda de Hugo con una condición –suspiró –quiere que papá elija a su empresa, y no la tuya, Ted –negó –en ese trato, recuperará lo que le prestó a…

—Olvídate de eso –soltó James –dime ¿cuánto le debes a este payaso?

—Ah, saldarás las cuentas de tu hermana, que tierno –se burló –dime ¿traes 150 mil dólares en tu bolsillo esta noche? –Sonrió.

— ¿150 mil dólares? –Se burló –por una cantidad tan pequeña estás llorando tanto –negó –creí que los Malfoy tenían más dinero que nosotros, pero bien, pagaré la cantidad que te debe mi hermana –avanzó hasta el rubio, encarándolo –pero te largarás en este instante y no volverás a molestar.

Lily vio al rubio sonreír, no se había dado el lujo de elevar la mirada, ya que James era más alto por unos diez centímetros, meditó un segundo, hasta que lo observó.

—No me da la gana, aceptar tu dinero, el acuerdo fue con ella –señaló a Lily, pero James lo sujetó, acercándolo a él.

—Vuelve a señalar a mi hermana, y te cortaré la mano ¿comprendes? Tal parece que nadie te ha enseñado modales.

—Ya basta, Scorpius, no creo que James Sirius sea la clase de persona a la que quieras enfadar –murmuró Lily –yo puedo hablar con mi padre, pero como te has dado cuenta, no puedo influir mucho en él.

El rubio sonrió de lado, sujetó la mano del castaño y lo hizo que lo soltara, retrocedió un par de pasos, y les dio la espalda.

—Entonces tendrás que pagar ese dinero, tienes hasta que termine el evento, Potter –observó a Lily y salió del lugar.

El ambiente se relajó de una manera impresionante, ella resopló aliviada y dejó que Ted rodeara su cintura, para tranquilizarla.

—Yo pagaré el dinero –informó Ted.

—Absolutamente no –informó James –yo me encargaré de eso, es mi hermana y ya me cansé que todos pidan algo a cambio por el dinero.

—Pero… Jamie…

—Tranquila, eres mi hermana, tengo el dinero ¿por qué no? Lo mejor de todo, no tendrás que pagarlo, no te pediré nada a cambio, solo… podrás olvidar ese problema.

—Gracias –sonrió Lily.

—No agradezcas –suspiró y observó su reloj –tengo que ir a trabajar ¿estarás bien? –Preguntó.

—Supongo que sí –sonrió.

—Bien –observó a Ted –espera un rato, y sácala de aquí.

—Pero…

—No te preocupes, yo sé a dónde llevarla.

—Bien, te veré luego –besó la frente de Lily, agradeció con un movimiento ligero de cabeza a Ted y salió apresurado.

—Y… ¿dónde trabaja tu hermano? –Preguntó James.

—En el mismo bar que Hugo –suspiró.

—Claro, entonces ¿sí tiene el dinero?

—Tenía un buen empleo en Japón hace unos años –informó Lily –hasta que la suerte le cambio y el divorcio llegó.

—Bien –asintió, nada convencido.

Ted y Lily regresaron a la fiesta, al parecer nadie había notado su ausencia, aunque Ted tuvo que alejarse de ella para reunirse con el señor Itō, y mejorar sus oportunidades de trabajo y crecimiento, después de todo, era el legado que Laura le dejó a Ada, y no podía arruinarlo.

—M—

James se desvistió rápidamente, se puso el mini bóxer que usaba para el trabajo, y al salir ubicó a Hugo, una vez que tuvieran el descanso, solucionaría las cosas, meter a Lily en problemas era algo que no le agradaba, por muy primos que fueran, no lo iba a permitir más.

El lugar estuvo tan lleno como siempre, las propinas iban cada vez más en aumento, los billetes se pegaban de manera desagradable en su ropa a causa del sudor y lo ajustado que eran.

—James –habló su jefe una vez que llegó a la barra, para tomar más tragos.

— ¿Sí? –Preguntó.

—Quieren que atiendas la mesa 3 del área VIP, la hemos vuelto esta noche exclusiva ¿está claro? Es un cliente muy importante.

—De acuerdo, me encargaré, no se preocupe.

—Confío en ti, eres lo más elegante que tenemos aquí, sabes cómo tratar a la gente, como si hubieses tenido clases de etiqueta, así que… sabes que tus propinas y tu comisión aumentará, si los haces beber lo más caro de la carta ¿bien?

—Claro.

El castaño se alejó, sin prestar mucha atención a su alrededor, atender una sola mesa era más relajado y mejor remunerado, así que se abrió paso entre las personas bailando y se detuvo frente a la mesa que le tocaba a tender.

La sonrisa sarcástica y la mueca de superioridad en el rostro del chico frente a él dijo mucho, pero no estaba interesado en aquello, estaba trabajando, ganándose la vida por sí mismo, no como él, que solo estiraba la mano a su padre y recibía todo.

—Se me hizo muy interesante cuando vi que te escurriste de la fiesta de tu padre sin ser… o sin querer ser visto, dime ¿un simple mesero como tú podría pagar la deuda de su hermana? –Sonrió –si vemos que para ganarte la vida, necesitas estar… semidesnudo.

—Soy James, y lo atenderé esta noche ¿puedo saber qué es lo que se le ofrece de beber? –Cuestionó, en un tono relajado.

—Hablando de educación y modales, y me ignoras.

—No te ignoré –soltó –estoy en mi trabajo, así que estoy trabajando, aún tengo un par de horas para cubrir la deuda de mi hermana ¿no es así? –Soltó con cara de aburrición, irritando al chico.

—Es cierto, trae lo mejor que tengan en este –observó a su alrededor –lugar.

—En seguida –bajó la charola y regresó hasta la barra.

Scorpius Malfoy observó con atención al chico frente a él, aunque el traje que llevaba puesto hacía unas horas le calzaba a la perfección, en ese pequeño atuendo podía verse mejor su figura.

Sacudió la cabeza, irritado ¿qué le pasaba? Tenía mejores gustos que ese castaño, por muy Potter que fuera, no podía tratarlo así y creer que se saldría con la suya.

James regresó en poco tiempo, no quería darle motivos para que se quejara de él con el gerente, así que puso el whiskey frente al chico, que frunció el cejo, consternado.

—No pedí un trago.

—Pediste lo mejor que hay y…

—Claramente hablaba de una botella, no de un trago.

—Vienes solo, así que…

—Ve a vestirte –le ordenó –tenemos cosas que hablar, y no me concentraré contigo así –lo observó de abajo hacia arriba y viceversa, ocasionando que James levantara una ceja, provocando una risa en el rubio –ahora –ordenó.

James negó, fue hasta los vestidores y se colocó sus jeans y su playera, acompañado de su tenis, se sentó frente al chico, colocando una botella nueva.

—Vamos, toma conmigo –sonrió.

—No sé qué planeas, pero no va a funcionarte ¿bien?

—Bebe –ordenó el rubio –ahora sí, dime ¿cómo pagarás? ¿Con propinas? –Se burló.

—No te interesa, mientras cubra la deuda ¿no es así?

—Tengo curiosidad ¿Por qué Ted piensa que tu hermana es una clase de prostituta? –Elevó una ceja.

—Creo que lo mejor es que me vaya –se tomó de un trago el whiskey, y se puso de pie.

—Toma asiento, es una pregunta en serio, los vi en Alemania, y solo lo dije para molestar a mi primo, pero, hoy creo que pensó que sí lo era, no creo que tuviera idea de que era una de Los Potter, supuse que lo era cuando me habló en alemán –admitió.

—Si me hubieses conocido trabajando aquí, supongo que tampoco pensarías que soy un de Los Potter ¿o sí? –Elevó una ceja, se sirvió otro trago y lo bebió.

—La verdad, es que no –admitió –hubiese pensado en todo, menos en tu apellido, como si lo que llena tan bien tu uniforme son las propinas.

James soltó una risa divertida. —Sí, suelen preguntarlo –admitió.

—Supongo que no son las propinas, entonces –admitió interesado –pero ahora que te conozco, me pregunto ¿por qué?

—Es una pregunta muy ambigua ¿por qué, qué?

—Por qué un Potter trabajaría aquí, porque una Potter finge ser una chica interesada ¿por qué se alterarían por un préstamo de 150 mil dólares? Si tienen mucho más.

—La vida no es tan sencilla para todos, Scorpius Malfoy –soltó James.

—Sé que soy más afortunado que el promedio, pero… ustedes también.

—Mira, mejor olvídate del interrogatorio, solo viniste aquí porque pensaste que podías humillarme, pero créeme, no hay nada que puedas hacer que lo logre.

— ¿Eso crees? –Elevó una ceja.

—Lo sé –admitió.

Scorpius tomó el whiskey de un solo trago, se puso de pie y se inclinó hasta el castaño, lo sujetó del cuello y unió sus labios a los de él, en un profundo beso, lo siguiente que hizo, fue sentarse en su regazo, besando su mentón y deslizándose por su cuello y su clavícula, antes de volver a su boca.

Aquello, sin duda no era algo que esperara, aunque sus comentarios le habían hecho pensar que al rubio le gustaban los chicos, no entendía porque se había comportado así con Lily, si su preferencia ahora era más que evidente.

—No te inmutaste, vaya chico –se burló Scorpius.

—No es una cosa del otro mundo, y no eres el primer chico gay que lo intenta –admitió con una sonrisa fanfarrona.

—Sí –se alejó un poco del castaño –tienes un cuerpo magnifico y una mirada tan hermosa –admitió –pero lamentablemente, no estoy interesado más en ti, no tengo tiempo para chicos que no saben lo que son y lo que quieren en realidad.

—Así que ¿según tú, no sé lo que soy y quiero? –Se burló.

—Eres el Potter divorciado ¿no es así? Intentaste ocultar lo mucho que te gustan los chicos –sonrió –un cobarde, no está en mi lista.

La mano de James se cerró en la muñeca del rubio, evitando que se quitara de su regazo, y esta vez fue él quien lo besó, tan apasionado como se podía, la mano de Scorpius fue de inmediato a la entrepierna del castaño, y sonrió divertido.

—Vaya que te gustan los chicos, ¿eh, Potter?

—No tengo una preferencia en específico –se encogió de hombros –me gustaba mi esposa, me volvía loco, hablando sexualmente, por eso me casé con ella, desgraciadamente, no cumplí con sus expectativas.

—Ah, eres malo en la cama, no se puede ser perfecto –se acercó a él –pero con esos ojos, no me molestaría enseñarte todo lo que sé.

James se rio. —Me refiero a que no tuvo la vida de riquezas que siempre soñó que tendría al casarse con un Potter –informó –y por eso me divorcie, porque ella quería el dinero de mi padre.