Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


Lily abrió los ojos, no tenía ni la menor idea de cuánto tiempo había dormido, aquel lugar estaba bastante iluminado, o posiblemente era que toda la decoración a su alrededor era blanca, desde la ropa de cama, el dosel, todo, no sabía de quién era aquel lugar, solo que Ted la había llevado ahí después de la fiesta de cumpleaños de su padre, se giró al otro lado de la cama, pero no estaba ahí, así que se levantó, cubriéndose le cuerpo desnudo.

— ¿Ted? –Cuestionó a la nada –Ted ¿estás ahí? –Intentó de nuevo, pero no tuvo respuesta.

Su ropa estaba acomodada en el banco a los pies de la cama, se puso sus bragas y su sostén ¿A dónde diablos la había llevado? Y para colmo, la había dejado sola, como si fuese una mujerzuela, bufó indignada y se asomó por la ventana, al parecer, estaba en un pequeño chalet, ya que más allá se veía una amplia casa, un jardín y alguien en la piscina, llamando por teléfono.

Sonrió, posiblemente para no despertarla, salió a contestar su llamada telefónica, salió con lo que se había puesto, sin colocarse ninguna otra prenda, quería que sorprenderlo, pero al llegar a la piscina, se desilusionó y se arrepintió de todo.

El hombre de pantalones blancos, camisa de manga corta blanca con estampado de hojas de palma, no era Ted, sino Sebastian Keller, que le dedicó una sonrisa y mirada lasciva en cuanto la vio, parloteó un poco más al teléfono y colgó.

—Buenas tardes –soltó divertido.

—Claro ¿dónde está Ted? –Preguntó.

—Ah, es que me confundiste con él, y por eso viniste en ese hermoso atuendo hasta aquí ¿no es así, chica estafadora? –Elevó una ceja.

—No sé de qué rayos estás hablando.

—Ted ya me contó lo de su romance, que aún no se ha acostado contigo, pero que casi le sacas 150 mil dólares, sí que eres una chica con talento ¿te lo habían dicho?

—Él te contó que estamos saliendo –soltó irritada, observando a otro lado.

—Soy su mejor amigo, y el padrino de su hija ¿qué esperabas? –Negó –la verdad, es que me sorprende, y no, a la vez, viéndote así, comprendo la razón por la cual lo traes completamente loco por ti.

—Vete al infierno, Sebastian –bufó enfadada.

—Ah, no seas tan mala, yo también puedo darte esa cantidad, si gustas –los ojos azules de Keller volvieron a recorrer su cuerpo, pero esta vez se acercó a ella, la sujetó contra él.

—No estoy interesada, gracias, y creo que a Ted se le atrasó la información, debió contarte, que mi hermano me prestó el dinero, y que por cierto –colocó su mano en su pecho para alejarlo, pero Sebastian la acercó más a él –mi padre es Harry Potter ¿lo conoces?

—En persona, no, he escuchado mucho de él, a decir verdad.

Sus ojos brillaron, y su sonrisa se incrementó, antes de besarle la mejilla y depositar un mechón pelirrojo detrás de su oreja, y llevar la punta a su nariz.

—Ahora comprendo mucho más las cosas, no dudo que después de saber que eres de esos Potter, te trajera aquí, tan aprisa como pudiera para desvirgarte ¿cierto?

Lily se sonrojó, y aunque lo negó, no podía negar que aún estaba dolorida de la madrugada, porque sí, ella y Ted habían estado juntos completamente, aún podía sentirlo en su interior, estirándola por completo a su longitud, arremetiendo contra su cuerpo de una forma tan gloriosa y maravillosa que la volvió loca de placer.

—Edward nunca va a cambiar –se burló Sebastian, negando divertido –le gustan las herederas hermosas, premio doble, diría él.

—Suéltame, Sebastian –lo empujó un poco más, pero no la soltó –y deja tus estupideces para alguien a quien le importe.

—Ah, es que a ti debería importarle, o debería ir con tu padre y contarle, ya sabes, sobre que mi amigo, desvirgó a su dulce niñita, y que debería tener mucho cuidado con su dinero.

—Déjame en paz –ordenó.

—Mira a tu alrededor, cariño, este lugar, es mi casa, lo compré con mi dinero, el que yo gané, aunque sí, mis padres eran millonarios –admitió tranquilo –así que no me digas que hacer en mi casa.

—Voy a decirle a Ted –se retorció en el agarre.

—Él no está, salió corriendo a primera hora de la mañana, quizás a hacer cuentas, de cuánto dinero metería en su bolsillo esta vez, ya que tu padre es más rico que los Flint.

Lily se quedó quieta cuando escuchó las palabras de Sebastian, lo observó a los ojos directamente, completamente dócil en aquel momento, así que Keller la soltó.

—Me gusta cuando se resisten –le informó –y bueno, ya que estás prestando atención, quizás, deberías preguntarle ¿qué pasó con Laura? –sonrió.

Lily se alejó de él y regresó al pequeño chalet, tomó un baño rápido y salió de ese sitio tan rápido como podía, que Ted la dejara tirada así, como así, era algo que le costaría mucho, y más, cuando el lugar era propiedad de Sebastian Keller.

—X—

Lily llegó a su casa, bastante agradecida de que sus padres no estuvieran, así que subió corriendo hasta su habitación, tomó su ordenador y se sentó sobre la cama, Sebastian Keller había logrado plantar la semilla de la desconfianza en ella, y aunque sabía que era algo que debía preguntarle a Ted, tenía miedo de que éste prefiriera que no hablaran de eso.

Así que colocó en el buscador el nombre de Laura Flint, y de inmediato encontró resultados, fotos de paparazzi, y una foto en una revista importante de su boda con Ted, se quedó por un rato, observando aquello, se veían tan enamorados, y la mano de Ted en el trasero de la chica, lo dejaba bastante claro.

Se detuvo en la foto de un automóvil destrozado, así que frunció el entrecejo, y se apresuró a revisar aquello.

Heredera Flint, muere en trágico accidente vial, esposo implicado.

Tragó saliva, leyó toda la nota, en la cual decía que los padres de Laura, o sea, los señores Flint, habían acusado a Ted, del accidente, a pesar de que este había estado en la oficina trabajando a esa hora, el peritaje y la investigación lo exoneraron, pero por lo que había dicho Keller, la gente debería seguir con sus dudas al respecto de su responsabilidad.

Su teléfono comenzó a vibrar, así que desvió la vista, la foto de Ted se colocó en la pantalla, la chica se mordió la uña de su pulgar ¿tendría que contestarle o simplemente ignorarlo?

— ¿Qué quieres? –Soltó de mala gana al quinto intento de Ted por comunicarse con ella.

—Te fuiste, quería saber…

— ¿Me fui? –Preguntó enfadada –desperté sola en ese lugar, desnuda, Edward ¿qué esperabas que hiciera? Bueno, al menos tuviste la decencia de no llevarme a un maldito hotel, solo para desvirgarme y largarte como un maldito ladrón en cuanto me dormí.

—Te dejé una nota –respondió ofendido.

—Ah, vaya, una nota ¿y qué decía? Lo lamento, tengo que irme, pero te dejé 50 libras para el taxi ¿no?

—No, decía que Ada llamó, y tuve que ir a casa, pero que volvería, que me esperaras, que alguien te llevaría el desayuno, u ordenaras algo.

Se quedó callada, había estado tan molesta una vez después de su encuentro con Keller que nada le había importado, salvo tomar una ducha y largarse lo antes posible.

—Debiste despertarme –comentó seria.

—No quise hacerlo, apenas acababas de dormirte cuando Ada llamó, no creí tardar tanto, pero lo lamento, mi hija…

—Sí, es tu prioridad, y no me molesta que lo sea –admitió.

—Voy a decirle a Ada que estamos saliendo –informó.

—Pero, espera ¿qué? –Abrió los ojos sorprendida.

—Lily, después de lo que pasó entre nosotros…

—No, no, no, no, no te sientas comprometido a hacerte cargo de mí, Ted, las cosas ya no son así, y…

—No me siento comprometido a hacerlo, quiero hacerlo, alejarme de ti siempre es un tormento, pero… ahora, no sé lo que hiciste conmigo, pero no hay momento del día en que no fantasee con tenerte.

—Si tú le dices a Ada, yo tendré que decirle a mis padres –admitió Lily, en un susurro –y entonces ya no habrá nada, Ted, lo sabes, porque Ada te hará elegir entre ella y yo y tú la elegirás a ella, y mis padres harán lo mismo, elegir entre tú y tener algo en la vida y… yo…

—No vas a elegirme ¿cierto?

—Lo que tú más amas en la vida es a tu hija, y lo que yo más deseo es independencia total de mis padres, Ted, y eso solo la tendré cuando termine la universidad…

—Conmigo puedes tenerla, tener independencia de tus padres.

—Y pasar a depender completamente de ti ¿cierto? –Suspiró –no quiero, Teddy, estamos bien como estamos.

—Entonces, no me culpes cuando vuelvas a despertar sola en una cama.

—No lo haré, te lo prometo –colgó.

Lily se dejó caer en su cama, observó el techo un instante y suspiró, cerró los ojos, dejándose perder en sus recuerdos de esa madrugada.

Después de un rato, como Ted se lo había prometido a James, sujetó a Lily de la mano y la sacó de aquel lugar, fue bastante complicado por toda la seguridad que había en el lugar, pero una vez fuera, pudo relajarse.

—Bien ¿a dónde iremos? –Cuestionó Lily.

—No te preocupes, hay un lugar a donde podemos ir y no seremos molestados por Malfoy, o por tu padre, en lo que tu hermano se encarga del pago.

—Bien –asintió nerviosa.

Lily no prestó mucha atención a la dirección ni a la ubicación del lugar, seguía nerviosa y lo único que lograba tranquilizarla era Ted, así que se estiró hasta él y comenzó a besarlo apresuradamente.

Los labios del hombre fueron hasta el cuello de la chica, mientras acariciaba los brazos desnudos y ella decidida, abrió los pantalones de su novio, se inclinó un poco más, hasta que el castaño sintió su miembro en la boca de la pelirroja, gruñó, acariciando la parte trasera de la cabeza de Lily, enredando sus dedos en los cabellos rojos, apresurando el ritmo.

Su boca era pequeña, cálida y húmeda, además tenía que admitir que sabía lo que hacía, se tensó cuando sintió que estaba llegando al límite, ella se alejó un poco después de que lo hiciera terminar.

Volvieron a unir sus labios en un beso apresurado, la chica intentó pasarse al asiento del conductor, pero el auto era demasiado pequeño para que lograra hacer algo así.

—Ven, estaremos más cómodos adentro.

—Bien –sonrió ella.

Llegaron hasta la puerta besándose como desesperados, Lily sintió las manos de su novio recorrer gran parte de su cuerpo, encendiendo una llama en ella que sabía que no se apagaría muy pronto.

Al ingresar al lugar, él ya no tenía la parte superior de su ropa, el vestido de Lily estaba abierto por completo, así que él gruñó, la hizo girar, para comenzar a besar su espalda de forma lenta, al tiempo que su mano descendía entre sus piernas.

—Creo que esto estorba –murmuró, con un tono grave y bajo.

Su vestido terminó en el suelo, así que con esa nueva libertad, la mano de Ted pudo ir entre las piernas de ella, que gimió ante el contacto, ya estaba excitada, así que aquel contacto solo incrementó más su deseo, y él parecía en la misma sintonía, ya que hizo a un lado la tela de sus bragas y con el anterior permiso, jugó un poco entre su vulva, notando su humedad, su pulgar jugó con su clítoris, mientras sus dedos índice y medio se adentraban en ella.

Su mano libre masajeó uno de sus pechos, mientras besaba su espalda y ascendía hasta su cuello, sintió las caderas de Lily escurrirse un poco más abajo, para adentrar más sus falanges dentro de ella, que para ese momento, estaba bastante húmeda y llegando al borde de su placer.

Él continúo con eso, hasta que sintió el apretado interior de Lily contraerse contra sus dedos, así que los sacó, la giró para tenerla frente a él, la besó un momento antes de arrojarla sobre la cama, su rostro estaba completamente rojo, un poco sudoroso y lleno de deseo, que lo hizo tensar las mandíbulas, aquello sería complicado, ya que no podía tomarla de aquella manera.

Los labios de Ted entraron en contacto con el muslo interno de Lily, ella echó la cabeza atrás, mientras se mordía el labio inferior cuando Ted se apoderó de su clítoris, le otorgó un tiempo su atención, antes de unir su lengua al campo de fuego y una de sus falanges presionó en su entrada, haciendo que ella se retorciera de placer ante aquello, más aún cuando sintió los pulgares separar sus pliegues, para que su lengua alcanzara más lugares con terminaciones nerviosas.

—Teddy –gimió, sin poder contenerse más, así que terminó por segunda vez –ven –extendió su mano.

El hombre se subió a la cama, llegando hasta ella para besarla de forma apasionada, pegando su cuerpo con el de la joven, dejando su miembro contra su vientre, y moviéndose para generar fricción.

Lily rodeó el cuello de su novio y lo besó, esta vez más suavemente, hasta que lo sintió terminar, se recostó junto a ella con una respiración agitada.

—Aun no terminamos –sonrió ella, al ver sus ojos llenos de placer ante sus palabras.

—Me encanta oír eso –admitió.

—A mí también, porque… creo que tenemos algo pendiente.

Ted volvió a subirse sobre ella, que asintió para él, no hizo la pregunta verbal, pero la precaución en su mirada fue clara, así que ella volvió a asentir.

Sus labios se unieron de nueva cuenta, las caricias, lo sintió prepararla de nuevo, para esta vez, reemplazar sus dedos con su miembro, Lily gimió un poco, sintió su entrada revelarse un poco, pero volvió a besarla, enterró sus uñas en sus brazos cuando lo sintió en ella, no por completo, sus manos masajearon sus pechos, y después su pulgar volvió a estimularla, para poder empujarse completamente dentro de su ser.

El miembro de Ted estaba por completo en ella, era la sensación más extraña del mundo, los primeros empujes fueron incómodos y dolorosos, pero cuando volvió a hacerlo, se sintió como si estuviera parada justo en el límite de la cordura y la locura.

Ted no esperó más, comenzó a llenarla una y otra vez, con embestidas fuertes, él había estado esperando por esto demasiado tiempo, y no iba a contenerse, y ella no tenía problema con eso.