Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


Ted avanzó enfadado hasta la puerta principal, dos días atrás había hablado con Lily, y por lo último que le dijo antes de que le colgara antes de que él pudiese pedirle que recapacitara, su relación había terminado, así que le sorprendió verla de pie frente a su puerta, observó detrás de él, para asegurarse de que su hija no la viera.

—Hola –saludó la pelirroja en tono casual.

—Lily –la sujetó del brazo y salió con ella, iba a cerrar la puerta a sus espaldas, pero ella lo detuvo –pero…

—No vine por ti –comentó en tono tranquilo.

—Pero necesito que hablemos, sobre lo último que me dijiste por teléfono, Lily, yo…

—Fuiste un imbécil, sí, lo fuiste –lo observó –estoy enojada todavía contigo, sí, lo estoy, pero solo eso –lo tranquilizó –pero es la primera y la última vez, que insinúas algo como eso, Ted, te prometo que…

—Insinuar ¿insinuar qué? ¿Qué estoy enamorado de ti? ¿Qué me traes vuelto loco en todos los aspectos? ¿Qué quiero estar contigo?

—No, no –lo señaló enfadada –eso está bien, porque me siento igual, pero eso de "conmigo tendrás la libertad que quieres" –bufó –eso no es así, y lo sabes, solo es una forma bonita y romántica para arreglar el daño, sí, quiero estar contigo, pero no será ahora, y mucho menos como solución para salir del yugo de mis padres, así que no vuelvas a insinuar que eres mi única salida a eso.

—Bien –aceptó.

—Ahora, si me disculpas, vine a ver a tu adorable hija.

—No sabía que la verías, no me dijo nada.

—Es que no le avisé, quería que fuera conmigo, la vez pasada, me dijo que cuando tuviese reunión familiar, la llevara –se encogió de hombros –así que cumplo mi promesa, claro, si ella quiere ir.

—Ni siquiera me has pedido permiso para llevarla –rezongó Ted.

—No creí necesitar tu permiso, conoces a mi familia –se encogió de hombros, tranquila.

—Pues sí, pero ella…

—Ella también –informó –cuando recién entré a trabajar aquí, el chofer de papá nos llevaba y traía, un par de veces viajó con mis padres y conmigo.

—Así que Ada ya sabía que tus padres tienen dinero.

—Sí –asintió tranquila.

—Pasa –indicó, pero antes de que entrara, la besó fugazmente –te amo, Lily.

—Y yo a usted –se aclaró la garganta –hola, Ada –sonrió dulce.

La mirada de la niña fue de un lado a otro, en los adultos, Ted hizo un semblante serio, fingiendo no disfrutar de ver a Lily, así que la niña sonrió dulce.

—Vine, porque hace un tiempo, me dijiste que cuando hubiese reunión familiar, te llevara –comentó –así que vine por ti.

—No he pedido permiso –comentó la niña.

—El ogro de tu padre ya me ha dicho que no –hizo un mohín –y puso de condición tu decisión –se encogió de hombros.

—Papá ¿puedo ir con Lily a la casa de sus padres?

—Ah, no, será en la casa de los abuelos –la corrigió.

— ¿En serio? –Sus ojos brillaron.

—Bien, hagamos esto, la verdad, es que pasaremos el fin de semana allá, así que… quería saber, si querías ir conmigo, por todo el fin de semana.

La niña observó a su padre, que hizo un mohín, si bien le agradaba que ellas pasaran el rato juntas, no quería dejarla ir por tantos días, sus abuelos eran una cosa, estaba obligado, pero, con Lily, no conocía al resto de su familia, y solo recordar a Hugo.

—Papá, por favor –suplicó.

—Me tendrás informado de cada cosa que pase, al menos tres veces al día, tendrás que ponerme al tanto de lo que ocurre ¿de acuerdo?

—Bien –soltó Lily, negando.

—Ve a hacer un equipaje ligero, Ada –ordenó Ted.

La niña subió las escaleras de modo tranquilo, haciendo que Lily frunciera el cejo, se giró hasta su novio, nada contenta.

—Qué aburrido eres con ella –le informó.

Ted sonrió, la sujetó de la cintura y la pegó a las escaleras, antes de comenzar a comérsela a besos, ella rodeó su cuello, y su pierna instintivamente se elevó hasta la cintura del hombre que sonrió, sin duda no quería alejarse de esa pelirroja nunca en la vida.

—Me hubiese encantado ser invitado también –susurró en los labios de Lily.

—Lo sé, y lo pensé, pero no he visto a Ada desde hace mucho, y realmente quería pasar tiempo con ella, la extraño.

—Bueno, podrás extrañarme a mí, en ese caso –la mano de Ted fue entre las piernas de la chica, que se mordió el labio, para no gemir.

—Está lejos, así que por esa razón, no te digo que vayas por las noches –admitió encantada –dos días han sido suficientes para extrañarte, Teddy –admitió.

Se alejaron rápidamente cuando escucharon a la niña cerrar la puerta de su habitación, la pelirroja avanzó hasta la entrada, fingiendo estar muy interesada en los adornos y Ted se quedó recargado en la escalera.

—M—

Teddy observó su bebida, no tenía mucho ánimo de beber, estaba completamente aburrido, Ada había vuelto a irse con Lily, esta vez de día de campo; estaba celoso de su propia hija, últimamente estaba pasando más tiempo con su pelirroja que él, y contrario a lo que había pensado, de que se negaría, no, ninguna vez lo había hecho, por esa razón no se explicaba porque hizo que la corriera.

—Esta casa está muy silenciosa –habló Sebastian –dime ¿te deshiciste de tu hija acaso? –Elevó una ceja.

—No, se fue de día de campo con Lily, y su familia –hizo un mohín.

—Qué suerte la tuya, hijastra y madrastra, llevándose de maravilla –se burló de él –supongo que Ada ya aceptó lo suyo.

—No, no sabe que salimos.

—Claro, estás celoso de tu propia hija –negó –quién lo iba a decir.

—Es solo que ya han estado saliendo, incluso entre semana, Lily me pide que deje ir a Ada, ya sea a comer, al cine, pizza, lo que sea que se le ocurra.

—Tu hija te está robando oportunidades de acostarte con la niñera, y eso es lo que te molesta, supéralo.

Si tan solo fuese tan fácil, una vez que Lily llevaba a Ada a casa, ellos habían aprovechado el agotamiento de la niña, solo dos veces habían podido consumar aquello, porque el resto, la pequeña había despertado, pero no podían contenerse mucho, desde que ella le permitió tocarla de manera sexual, incluso antes de la penetración, se había dado cuenta que no podía tener suficiente de ella, todo el día se la pasaba pensando en su cuerpo, en sus besos, en lo maravilloso que sería poder tenerla junto a él el resto de sus días.

Y ahora mucho más, desde que le había dado la confianza suficiente como para compartir su cuerpo con él de aquella manera completa, observó al frente cuando se escuchó que la puerta se abrió, quiso levantarse e ir corriendo hasta las dos de las tres mujeres que más amaba en el mundo.

—Deberías aventurarte y contarle a Ada que sales con Lily –sugirió Sebastian.

—Ada no lo aprobaría –comentó.

—No lo aprobaría, tú eres su padre, ya quiero ver si cuando tenga edad para tener novio, será tan obediente como para salir solamente con quien tú quieres, sus genes son Lupin-Flint, te lo recuerdo, no Potter –Ted lo observó sin comprender –ustedes retaron a sus familias con tal de poder estar juntos, Lily Potter, es… una mojigata, que te dejará si su papi se lo pide.

—No hables así de ella –bufó Ted.

La pelirroja apareció por el umbral que daba a la estancia, sonrió encantada, pero su rostro cambió en cuanto vio a Sebastian sentado en el sofá frente a Ted.

—También me da gusto verte, Luna –soltó Sebastian.

—Lily, corrigió ella.

—Tu nombre es Lily Luna –le recordó el moreno –así que puedo llamarte por el nombre que más me guste, y todos son ovejas, te llaman Lily, así que te llamaré Luna.

—Como quieras –rodó los ojos y saludó a Ted, con una sonrisa brillante –Ada subió a dejar sus cosas, pero quiero aprovechar para solicitar permiso, según me dijo, el viernes no tiene clases, así que quería saber si podía llevarla a la villa de la familia, ahí si hay caballos y… mi familia estará ahí –sonrió.

Ted se quedó callado, observó a su hija, que apareció en la estancia con el cabello lleno de pasto, y los ojos más brillantes que hubiese visto desde que Lily dejó de ser su niñera.

—Yo… no creo que sea bueno ¿qué dice tu familia de ella, Lily?

—Su abuela dice que soy hermosa –sonrió Ada –y su tía Fleur dijo que me enseñará francés si quiero –contó, encantada.

—Tienes una tía que habla francés –soltó Ted, observando a su novia.

Su hija sabía más de ella que él, y aquello no le gustaba, ni siquiera sabía qué méritos gozaba Ada para poder tratar tan casualmente a los Potter, y que la aceptaran sin chistar.

—Es francesa, supongo que lo habla –soltó divertida Lily.

—De hecho, es la mamá de Victoire, se casó con un hermano de la mamá de Lily, que por cierto, es igual de hermosa que ella.

—Ay –Lily hizo una cara encantada y sonrió, llena de ternura.

—No, aunque tu familia sea muy cortés, supongo que ver a Ada todos los días por dos meses ha sido suficiente.

—Mis sobrinos la adoran –se encogió de hombros Lily.

—Sí, es genial tener amigos con quienes jugar.

Aquello golpeó a Ted, cerró los ojos al escuchar que las estrictas reglas que él le ponía, evitaba que tuviese amigos, pero a los Flint eso parecía agradarles, la gente no tiene amigos, solo influencias y conocidos.

—Vaya, Ada, te gusta tanto pasar tiempo con la familia de Lily, mejor añádela a tu familia, cásala con tu padre, y así tendrás primos, en lugar de amigos.

Ted y Lily se tensaron ante las palabras de Sebastian, que aunque el castaño no notó el tono lleno de ponzoña, la pelirroja sí.

—Eso jamás va a pasar –soltó irritada la niña –ya me voy a dormir, buenas noches.

—Te arropo y me voy –soltó Lily.

Las dos subieron sin excusarse ni nada, se movían como si realmente vivieran ahí las dos, no solo Ada, Ted le dedicó una mirada enfadada a su amigo.

—Yo solo estaba revisando el camino, es extraño que se lleve tan bien con ella, pero que no la quiera cerca de ti ¿no tendrá el complejo de Electra? –Se burló.

—Es mejor que te marches, Sebastian.

—Claro, intentarás desvirgar a tu pelirroja, buena suerte.

Cuando Lily regresó a la parte de abajo, sintió que alguien la sujetó de la cintura, la erección contra su trasero hizo que se sacudiera y golpeara a la persona, creyendo que era Sebastian.

—Auch, cariño, eso me dolió –soltó Ted.

—Perdón –soltó divertida.

Una vez enterada que la erección que sentía era la del hombre que amaba, se dejó acercar más, el castaño comenzó a amasar sus pechos, mientras besaba su cuello.

—No hemos tenido tiempo para nosotros –informó en un tono grave.

—Lo sé –admitió ella –he estado soñándote tanto –informó.

—Al menos no soy el único –aceptó besando su cuello, girándola hasta él y sujetando su trasero.

—No tenemos tiempo para previo, cariño –gruñó Lily, introduciendo su mano en los pantalones de Ted y sacando su erección, mientras lo estimulaba un poco.

—Ah, Lily, me matas –informó en tono excitado –mi oficina, ahora.

Tan pronto llegaron a la oficina —el lugar más alejado de la habitación de Ada—, la ropa les estorbó, Ted la subió sobre el escritorio, haciendo a un lado con poca delicadeza los documentos de su trabajo, y adentrándose en su novia tan rápido como les fue posible.

La pelirroja ocultó su rostro en el cuello de Ted, mientras se aferraba a él, sentirlo en su interior siempre era maravilloso, así que no le sorprendió lo rápido que fue capaz de llevarla al borde del placer, elevó el rostro, mordió el lóbulo de Ted, y gimió en su oído cuando terminó, haciendo que se empujara en su interior unas veces más para terminar también.

—Te amo –le informó Ted, acariciando su barbilla con su pulgar.

—Te amo también –contestó, observó sus labios un instante, antes de lanzarse a sus labios.

—X—

Lily regresó tarde a su casa, pero es que una vez estando con Ted de aquella manera, no pudo detenerse, así que recuperaron todo el tiempo perdido, así que iba tan adolorida, que sin duda agradeció que sus padres ya estuvieran dormidos.

—Vaya, por como caminas, creo que ese novio tuyo, ya logró lo que quería ¿no es así?

Lily saltó asustada. —James, eres tú, me asustaste –bufó.

—Vamos a tu cuarto.

La sujetó en brazos y subió con ella, la dejó sobre su cama y se sentó a los pies del mueble, la observó un instante, ella supuso que no dijo nada al ver la felicidad en su rostro.

—No te he visto en dos meses –informó ella –supongo que la deuda con Malfoy se cubrió ¿o no?

—Si no hubiese sido así, creo que ya lo sabrías ¿no crees? –Sonrió.

—Cierto, pero el no saber de ti, supongo que era saberlo, hubiese podido hacerte algo.

—Solo es un chico millonario y caprichoso, eso es todo –admitió James –así que no te preocupes.

—Pero tú estás bien ¿verdad? No te hizo nada.

—Lo intentó, pero no hizo mucho –sonrió de lado –aunque nos hemos estado frecuentando un poco.

—Supongo que puede ser un buen amigo –se encogió de hombros –pero no nos conocimos en el mejor momento –admitió Lily.

—Pues sí, es… agradable –se encogió de hombros.

—Solo espero que no te metas en problemas, como Hugo lo hizo, ya me contó que fue el que lo incitó a apostar las fichas de otro.

—Sí, me contó Scorpius, que te investigó una vez que te encontró con Ted en Alemania, conoció a Albus en París, y cuando te negaste a decir que era tu hermano, bueno, armó un plan descabellado, para meterse en la jugada, y que lo ayudaras con papá y sus negocios.

—Ya le dejaste en claro que… no importa lo que haga, jamás tendremos influencia en él ¿cierto?

—Es consiente ahora, incluso, me pidió que te dijera, que quiere limar asperezas, y te invita a su apartamento, a comer, antes de que te niegues, iré yo también, para darte confianza.

—Si estás ahí, no hay nada que temer –admitió la pelirroja feliz.