Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Lily suspiró cansina, estaba un poco aburrida, por fortuna faltaba menos para que su hermano James pasara por ella para ir a la casa de Scorpius Malfoy, que se suponía quería redimirse por haber orquestado un malévolo plan, que casi le cuesta su relación con Teddy, al que por fortuna, también le aclaró las cosas, no supo en qué momento, pero como eran primos, suponía que tenían contacto el uno con el otro.
Bajó al salón a esperar a su hermano, lo que menos quería era que sus padre llegara y encontrara a James "vagando" por la casa, en lugar del salón, donde se recibía a las visitas, suspiró agotada.
Para su desgracia, en la escuela de Ada comenzaron con actividades pesadas que le impidieron seguir reuniéndose tan seguido con ella, pero de cierta forma, a Lily le agradaba, porque Ted había aprovechado aquello para poder pasar el tiempo que Lily le había robado de su hija durante dos meses seguidos.
Y que la niña tuviese trabajos que hacer, les permitía tener escapadas para poder verse, el último mes, lo único que hacían, eran charlas mínimas, y mucho sexo, sin duda aquello era maravilloso, y quería golpearse la cabeza por haber prolongado tanto aquello.
—Estás lista, me alegra –comentó James.
—Sí, salgamos, antes de que papá llegue –lo sujetó de la mano y fueron rumbo al auto de James –las propinas están siendo buenas últimamente ¿no? –sonrió divertida.
—Hugo hizo que tío Ron me hiciera un descuento, ya no lo quería, y bueno, ya sabes la habilidad que tiene para regatear y negociar.
—Me alegra, porque eso significa que no se equivocó de carrera.
Los dos soltaron una risa divertida, subieron al auto y James condujo en automático, ya le había dicho que se había estado frecuentando con Scorpius, así que por eso supo la dirección sin titubear un segundo, entraron al estacionamiento exclusivo del edificio y de ahí al ascensor especial que los dirigió al amplio pent-house del rubio.
—Ahí están –soltó el rubio, que sonrió de lado –me alegra que tu hermano te convenciera de venir, Lily.
—Bueno, es mi hermano favorito, lo adoro, no hay nada que pueda negarle, aparte de que pagó mi deuda –se encogió de hombros.
—Sí, lo hizo –puso los ojos en blanco –con billetes pegajosos, por cierto.
— ¿Billetes pegajosos?
—Ignóralo, se quiere hacer el gracioso, pero ya le he dicho que no lo es tanto.
Lily vio al rubio dedicarle una extraña sonrisa a su hermano, que ni cuenta se dio, porque se giró cuando una jovencita de por lo menos la edad de Lily apareció, con un uniforme de servidumbre perfectamente planchado y almidonado.
—Lamento la interrupción, pero ¿se les ofrece algo a los señores? –cuestionó educada.
—Agua, por favor –pidió Lily.
—Nada, gracias, Stephanie, sé dónde queda el refrigerador, si se me ofrece algo, iré yo.
—Con su permiso, les avisaré cuando éste la comida.
Lily observó a su hermano, que se sentó en el sofá, junto a Scorpius, que golpeó su hombro de forma amistosa, así que ella también se sentó, en el sillón frente a ellos, no sabía realmente porque había aceptado ir, pero ya no había vuelta atrás.
—El día fue bastante espantoso.
La voz del rubio la hizo voltear, pero se dio cuenta de que hablaba con James, así que decidió no intervenir en aquella plática.
—Lo supongo –asintió James –la gente millonaria tiene días muy espantosos –le sonrió socarrón.
—Es tu decisión vivir en la miseria, y no del dinero de tu padre, pero por el auto, supongo que cada vez hay más billetes pegajosos en tu tanga del trabajo.
La risa de James era melodiosa, cuando era así como ahora, natural, era grave, pero de un extraño modo, suave y musical, hacía que cualquier persona sonriera como idiota, completamente cautivado por aquel sonido angelical, ni siquiera su padre era inmune, y por la cara de Stephanie que acababa de llegar, y la de Malfoy, aquella magia se extendía fuera de su familia.
—Gracias –asintió Lily con una sonrisa.
La chica se retiró sin decir nada, así que Lily volvió su atención a su hermano y Malfoy, James había echado la cabeza atrás, recargándola en el respaldo del sillón, y Malfoy lo veía atento.
—Es un buen trabajo –habló James –el mejor que he tenido en mucho tiempo, me gusta.
—Porque vas semidesnudo, y cualquier persona puede meterte mano, con la justificación de que es una propina.
—No me gusta eso, me gusta la libertad que me da mi trabajo –admitió –no hay nada más deseado en los Potter, que la libertad económica, el depender completamente de mí, me hace sentir realizado, incluso, he pensado en dejar el apartamento de Audrey, y rentar el mío.
—Que te salgas de ahí, lo aplaudo –soltó Scorpius –esa es la mejor noticia en meses.
—Supongo –se observaron a los ojos un momento.
—Aunque ¿vas a dejar tu otro empleo de descargar mercancía? –Cuestionó Scorpius.
—No, si la mayoría de las personas pueden con dos trabajos ¿por qué no he de poder yo? –frunció el ceño.
—Tienes que tomar en cuenta el tiempo de desplazamiento entre tu nuevo apartamento, ya que no sabes dónde estará, y cada uno de tus trabajos, si ser mesero semidesnudo es tu mayor entrada económica, deja el otro, y consigue algo más.
—No –se encogió de hombros –son los mejores trabajos que he tenido.
— ¿Mejores que el que tenías llevando la contabilidad de la empresa del señor Itō? –cuestionó Lily, interviniendo en la plática por primera vez, y al parecer, recordándoles que estaba presente.
— ¿Llevabas la contabilidad del señor Itō? –cuestionó Scorpius, sorprendido.
—Sí, pero estaba en la matriz en Osaka, Japón –se encogió de hombros –era bien remunerado, pero papá me dijo que él fue quien habló para que me contrataran, y acá, no necesito mi carrera, ni mis master, ni mi doctorado.
—Vaya, eres un genio ¿o no? –soltó Scorpius sorprendido.
—El genio en la familia es Lily, pero papá la obligó a estudiar año por año, y no saltarse a la universidad tan rápido como podía.
La comida estuvo media hora después de que llegaran ella y James, a decir verdad, lo que les dieron de comer estuvo delicioso, y una vez que la incluyeron a la plática, las cosas fueron mucho mejor, tal y como su hermano le había dicho, Scorpius era agradable una vez que dejaba de hacer planes macabros y hacia aparte su lado niño consentido y mimado.
Los labios de Scorpius se posaron en los de James, para después besarle el cuello, el castaño lo sujetó contra su cuerpo, levantando la vista de aquel intenso mar plata, para observar si su hermana no los veía, pero estaba en la otra habitación, así que por el momento estaban a salvo.
— ¿Por qué no me dijiste que trabajaste para Itō? –lo reprendió.
—Ya dije por qué.
—Jamie, tu padre pudo hacer que te dieran el trabajo, pero tú los hiciste ganar los premios por el mejor manejo de administración comercial –informó.
—Sí, pero eso no les importó cuando mi padre habló para decirles que deberían despedirme, solo porque estaba enfadado conmigo por qué me divorcié.
—Y creí que mi abuelo había sido un monstruo como padre con el mío, me equivoqué, ese es tu padre.
—No quiero hablar de eso –suspiró, cerró los ojos, para después besar al rubio, de una forma intensa, si no estuviese Lily ahí, en ese momento lo estaría acorralando contra la barda, y haciéndole suyo en cualquier parte de aquel lugar –volvamos, o Lily vendrá en esta dirección.
—Trabaja conmigo –pidió el rubio.
—No es una buena idea –habló James –lo personal y laboral no se mezcla y tu padre…
—Papá no dirá nada –lo sujetó del cuello y pegó sus frentes –he ahorrado algo de dinero de lo que me paga mi padre, he estado queriendo abrir un negocio, uno propio, y ese deseo se incrementó al conocerte, ya sabes, para sacarte de trabajar semidesnudo –los dos rieron –me gustas, James, eres encantador, maravilloso, y lo que más me gusta de ti, es esa independencia que tienes, que nada te derrumba, ni siquiera todos los bloqueos que te ha hecho tu padre, eres el hombre con el que quiero emprender un camino.
—Un camino ¿qué tipo de camino?
James empujó a Scorpius contra la barda y comenzó a besarlo, mientras sus manos lo sujetaban fuertemente de su chaqueta, no sabía que tenían los labios de Scorpius Malfoy que lo habían vuelto un adicto a ellos, jamás se había sentido así en su vida, si bien su esposa le había gustado, lo que le pasó con ella había sido más sexual que sentimental, pero con el chico que se encontraba contra su cuerpo, provocaba mil sensaciones, todas a la vez, rebotando entre sí, mareándolo, y fascinándolo.
James se alejó apresurado cuando escuchó pasos acercándose, Scorpius lo observó incrédulo, aquel momento había sido bastante diferente a todo lo que habían estado compartiendo desde la noche que se conocieron, que si bien no se fueron a la cama en la primera noche, si a la tercera, James Sirius Potter lo tenía vuelto loco, y que se alejara así tan de golpe solo por la posibilidad de que su hermana los descubriera besándose, le decepcionó mucho.
—Tengo que irme –soltó Lily, entrando a la cocina.
—Haré que mi chofer…
—De ninguna manera –soltó tajante James –yo la llevaré, te veré después, supongo.
Scorpius negó con la cabeza. —Regreso a Alemania en dos horas.
— ¿Cuándo vuelves? –Preguntó James.
—No lo sé, tengo cosas que hacer, puede ser una semana, un año, depende de lo que mi padre disponga en las agendas.
— ¿Entonces sí radicas en Alemania? –cuestionó Lily.
—Tengo un año y medio viviendo de planta allá, pero estamos pensando en abrir otra agencia en Massachusetts, así que posiblemente termine viviendo allá, por uno o dos años, quién sabe –se encogió de hombros.
—Entonces…
—Entonces que tengas un buen viaje, Scorpius, fue un gusto conocerte, cuando vuelvas a Londres, búscanos, podemos pasarla bien.
—Puede que te busque, pelirroja –le guiñó un ojo.
—M—
Lily se retorció de placer cuando el miembro de Ted se adentró en ella por tercera vez esa tarde, lo sintió inclinarse sobre su cuerpo, apoyando su peso en las piernas, antes de comenzar a embestirla de manera intensa, estirándola por completo, no había sensación más placentera en el mundo que esa, su favorita en el mundo.
Colocó sus talones en el trasero de su novio, empujándolo más, para que se adentrara más profundo en ella, y cuando lo hizo, arqueo la espalda, completamente inundada de placer, gimió su nombre tan fuerte como podía, motivándolo a ir más fuerte en ella, con embestidas largas y fuertes, sin duda ya no quedaba nada de la Lily temerosa de aquello, Teddy la hacía sentirse necesitada todo el tiempo de tenerlo en ella, incluso había comenzado a tocarse a sí misma cuando por alguna cosa, no podían verse.
El hombre abandonó su interior una vez que llegaron al clímax, se quitó el tercer condón del día, y la atrajo a su cuerpo, para besarla suavemente y tiernamente en esta ocasión.
—No, no lo hagas –pidió Lily –o terminaré suplicándote porque me hagas el amor otra vez y otra, hasta el fin del mundo –sonrió.
—Ah, estamos igual –admitió –no hay hora del día en que no este duro, pensando en tu interior, albergándome por completo, con tu cuerpo temblando de placer ante el inminente orgasmo, me vuelves loco, Lily, te amo.
—Yo te amo a ti, Teddy –sonrió.
Lily se giró sobre su costado contra él, para comenzar a besarlo suavemente, disparando una nueva chispa de deseo en ellos.
—X—
Una vez que se obligaron a salir de la cama, Lily fue hasta la casa de sus padres, tenía trabajos de la carrera sin terminar, y por muy inteligente que fuera, su rapidez para plasmar todo aquello no era tan rápida como su mente, así que suspiró, otra tarde más lejos de Ted, deseaba haberse quedado con él, desnuda, sintiendo su presencia a su lado, pero había cosas que no podían pasar del todo.
—Hace mucho que no te veo tan dedicada a la escuela –la voz de su padre la hizo levantar la vista.
—Perdón, no te escuché tocar ni entrar ¿pasa algo?
—Sí, son las seis de la mañana ¿no has dormido nada? –Elevó una ceja, curioso, ella se limitó a negar con un suave movimiento de cabeza.
—Tengo preguntas para ti, sobre tu ex jefe –informó.
Lily se tensó por completo, y tragó saliva ¿su padre ya se había enterado de su relación amorosa-sexual con Ted? Que Dios se apiadara de ella, las manos le temblaron un poco.
—Papá, yo…
—Mandé a hacer una investigación bastante amplia –admitió, sentándose en la silla frente a donde estaba Lily.
—Ah –aquello no sonaba nada bien para iniciar una conversación.
—Como debes saber, Itō quiere que Edward Lupin maneje las cuentas de la empresa –Lily asintió, no tenía mucha información, porque ni su padre ni Ted le habían comentado nada, y no era como si ella fuese a preguntar.
—En tu fiesta de cumpleaños dijiste que hablaban de negocios.
—Lo cierto, es que no me dio una muy buena impresión, mientras te arrastraba fuera del lugar.
—En su mente de caballero, pensó que salvaba a una damisela en peligro, eso es todo, una vez aclarado el tema, se disculpó conmigo, y supongo que contigo.
—Sí, lo hizo –admitió Harry Potter –es nieto de Andrómeda Tonks ¿lo sabías? –Preguntó.
—Sí, pero ella no me recordaba, fue de visita mientras trabajaba como niñera de Ada Lupin –aceptó.
—Háblame de él como padre –pidió.
—De cierta manera, es como tú, estricto e inquebrantable con su hija, pero al mismo tiempo, no puede negarle las cosas –se encogió –siempre y cuando lo que pida esté en los límites que él establece, ¿por qué la pregunta? –Cuestionó Lily.
—Es solo, que me preguntaba como un hombre que nunca ha tenido una figura paterna a su lado, se comporta con su hija, ya sabes, no siempre se les da bien, si no hubiese sido por mi padrino, y tu abuelo, quizás no hubiese tenido una buena guía –admitió su padre.
—No comprendo –frunció el cejo –como ¿cómo que él no ha tenido una figura paterna? –Cuestionó.
—No me sorprende que no te lo contara, digo, eras su empleada, sus padres murieron cuando él tenía unos días de nacido, y su abuelo Ted Tonks, ya había muerto un poco antes, Andrómeda lo crio ella sola, y por los antecedentes que encontraron, me preocupaba su integridad, sus valores y moral, pero me dejas más tranquilo –se levantó.
