Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Se quedó sorprendida ¿qué clase de antecedentes podría tener Ted como para que su padre acudiera a ella para valorar si era una buena persona como para invertir su tiempo, dinero y confianza en él? Una cosa más que entraba en la lista que no tendría el valor de preguntarle a su novio.
—Por cierto, el contador me dijo que gastaste 30 mil libras en un jarrón que no he visto en la casa ¿qué pasó?
—Bueno, tuve un accidente en casa del señor Lupin, me golpee el pie y al retroceder, rompí un jarrón que le habían regalado sus suegros por su matrimonio, es de esa colección espantosa –hizo una mueca –la misma que tiene el tío Percy en casa.
—Ah –asintió –debiste decirme, hablé al banco, me llegarán notificaciones de autorización para tus compras de ahora en adelante.
—Sí, está bien.
Bajó la vista hasta su trabajo y comenzó a acomodar sus ensayos, sus tareas y trabajos, para poder ir a la ducha y arreglarse, suspiró, nunca terminaría de entender la razón de que su padre fuese tan restrictivo con el dinero, si bien, no iba a despilfarrar el dinero de su familia en estupideces ¿qué sentido había darle una tarjeta de crédito sin límite alguno si terminaría haciendo algo así?
Llegó a la universidad bastante cansada, si no fuese porque alguna vez tendría que ir, y no solo mandar los trabajos, estaría en el quinto sueño en ese momento.
Se sentó en una de las butacas y se recargó, aburrida, otra clase que ya sabía, pero no podía simplemente brincarla.
—Te dignas a venir –se burló Audrey, sentándose junto a ella.
—Bueno, tengo que –la observó.
—Te ves cansada ¿qué pasó?
—Estoy atrasada con los trabajos, si no hubiese adelantado seis meses, ahora sería mi funeral, en serio –aceptó.
—Vaya ¿qué has estado haciendo? Porque no nos has estado frecuentando desde hace mucho.
—He estado pasando tiempo con Ada, la hija de Ted…
—Ah, qué lindo, de madrastra tan pronto –se burló.
—No sé porque no lo soportas, en serio, lo amo.
—Bueno –hizo un mohín.
—Vamos, Audrey –se giró hasta ella –en serio lo amo, y lo hacía desde mucho antes de saber lo bueno que es en la cama.
La rubia soltó una risa divertida. —Cariño, a los catorce, pensé que Adam Johnson era un pro, en la cama.
—Con él perdiste la virginidad –le informó.
—Exactamente, y fueron los dos meses en que pensé que mi vida no sería tan plena y fascinante como con él, a los dieciséis, llegó Albert Chase, y dije lo mismo, y créeme, el único que ha podido hacerme morir de placer ha sido H… -se quedó callada.
— ¿Quién? –Elevó una ceja, confundida.
—Tu hermano entra en mi top dos, y mira, que es una lista muy amplia, James es bueno en lo que hace.
—No –hizo mala cara –eso no lo necesito en mi cabeza –negó, alejando la idea de su hermano teniendo relaciones con Audrey, o con cualquier persona en general.
—Lo que quiero decir, querida, es que no estoy muy segura de que estés enamorada de él, más bien, se le dice de otra forma, si te la has pasado en su cama todo este tiempo –se burló –te juro que no conoces rasgos de su personalidad que podrían ser importantes, o sus gustos, o su pasado, su comida favorita, el color favorito, su equipo de rugby, nada ¿o sí?
—Ah, bueno, la verdad es que no.
—Ni él de ti –elevó una ceja –cuando estás enamorada de una persona, puedes disfrutar una charla con él, tanto o más que el orgasmo que te pueda dar –los ojos azules de Audrey se desviaron de Lily, y observó al frente.
Lily siguió la mirada, su amiga estaba dando por terminada la charla, porque en ese momento, había entrado su primo Hugo, seguido del profesor.
Hugo se sentó junto a ella, mientras el profesor explicaba, él garabateaba en los apuntes de Lily, mientras al mismo tiempo, escribía sus reportes, sin duda, para ser hombre, que pudiera estar en tres cosas al mismo tiempo, era admirable.
—Rose está planeando la fiesta de Tracy –informó una vez que la clase terminó –me dijo que como es una fiesta infantil, puedes llevar a tu piojo inseparable –soltó.
—No le digas así a Ada –frunció el cejo la pelirroja.
—Ella envió la invitación, yo añadí lo del piojo –sonrió –también estás invitada, McLaggen –le informó.
—Es un cumpleaños infantil, dudo que pueda pasarla bien.
—Bueno, los niños estarán al cuidado de sus niñeras competentes, mientras el área de adultos, tendrá una amplia barra, te diría que habrá Merlot Cabernet, Cháteau Margaux, pero eres más de vinos baratos –soltó divertido –de ¿tres libras?
—Ja –soltó irritada Audrey –los de tres libras son los únicos que puedes comprar tú, en cambio –negó –mis padres no me ponen un candado económico, por lo tanto, no tengo que robarme los vinos del lugar donde trabajo semidesnudo.
Lily frunció el ceño, iba a contestarle, pero Hugo soltó una risa divertida, aquel comentario no lo había ofendido de ninguna forma, se encogió de hombros.
—Ni siquiera lo han notado, es una buena entrada extra de dinero, ahora, puedo invitarte al restaurant más exclusivo –le guiñó un ojo.
—Vas a morirte, esperando que algo así pase –se puso de pie y salió del lugar.
Lily suspiró. —Ya déjala en paz, Hugo ¿cuándo vas a entender que no le gustas?
—Pero voy a gustarle…
—No, no lo harás, de lo contrario, no se habría acostado con James, y por lo que supongo es serio lo de ellos.
—Lo dices en serio –la observó.
—Estuvo hablando de ella con Scorpius Malfoy, mudarse, para no presionar las cosas ni forzarla a nada.
—Bien –murmuró serio.
—M—
Teddy bajó la mochila de su hija, y sonrió encantado cuando vio a la pelirroja sentada en las escaleras que daban a su puerta, Ada corrió emocionada, se arrojó hasta ella, abrazándola con demasiado entusiasmo, aquella escena le pareció maravillosa y encantadora, si tan solo Ada aceptara a Lily como la pareja de su padre, aquello sería posible.
—Buenas tardes, Lily –saludó en el tono más tranquilo que pudo lograr, sus ojos en él fueron suficientes como para querer llevarla a su habitación y hacerle el amor hasta el fin de los días.
—Buenas tardes –sonrió, y desvió la vista hasta la niña.
Ada sujetó un pequeño sobre, y lo abrió con entusiasmo auténtico, brincó emocionada y se giró hasta su padre, para ofrecerle el pequeño papel.
Tracy Stuart.
Fiesta de cumpleaños.
(1)
Frunció el ceño, estaba invitando a Ada a la fiesta de cumpleaños de Tracy, pero solo a Ada, sin duda aquello era evidente que por más que intentaran, no eran parte de la vida del otro, cerró los ojos y resopló, asintió, solo para incrementar la felicidad de su hija.
—No viste el boleto ¿cierto? –Cuestionó Lily.
—La fiesta de una tal Tracy Stuart –se encogió de hombros.
—Es mi sobrina –lo golpeó en el brazo –será en la casa de campo de mi tía, Hermione, va a estar toda mi familia, y les encantan los eventos como ese, que sean privados y familiares.
—Bueno, Ada es mi hija –elevó una ceja.
—Lo sé –admitió –no sé si su madre… le importe.
Ted se tensó. —Laura no puede opinar al respecto de su hija –contestó en tono seco, y entró a la casa.
Sin duda, no habría información al respecto, y por lo tenso de sus hombros, supo que descubrió la intención de sus palabras, saber más sobre la mujer en las fotos que adornaban toda aquella amplia casa.
Y eso que no sabía que la había buscado en internet, de enterarse, posiblemente se enfadaría, era algo que de cierta manera, a ella no le interesaba.
—Papá ¿Lily puede quedarse a tomar el té conmigo?
—No lo sé, cariño, no dispongo del tiempo de Lily.
—Sí, está bien, vamos –sonrió la pelirroja.
La tarde avanzó tan rápido como siempre que estaba con Ada, le agradaba verla contenta, por un momento, si analizaba su entorno, casi podía pasar porque jamás dejó de ser la niñera, y porque jamás inició una relación sentimental con Ted, que se había vuelto tan pasional, que le sorprendía a sí misma.
Aun recordaba las últimas palabras que le había dicho Audrey antes de marcharse a su apartamento.
"Las pasiones arden tanto, que se consumen demasiado rápido, Lily, y aunque muchos aseguran que donde hubo fuego, cenizas quedan, una relación como la suya, arderá tanto, que lo consumirá todo, sin dejar rastros a su paso".
Suspiró cuando vio a la niña cubrirse la boca para bostezar, así que sonrió, Ted se puso de pie y alzó a su hija para llevarla a su habitación para que durmiera por fin, ella se encargó de los trastos, como lo hubiese hecho antes.
—Es tarde, deberías irte –soltó en un tono tranquilo Ted, pero lo sintió tan frío.
—Sí, aún tengo muchos…
—Como sea.
—Mi padre ha estado pensando en hacer negocios contigo –le informó.
—Supongo que le dijiste algo, que lo movió en mi dirección, y no en la de Scorpius –soltó.
—No, él me estuvo preguntando cosas de ti –Ted levantó la vista hasta la pelirroja, que tenía una mirada triste –me di cuenta que él sabe más de ti, que yo –se burló –pero supongo que es normal, solo nos enfocamos en el sexo, y nada más de nosotros importa ¿cierto?
—No sé qué puede saber tu padre de mí, como para hacerte creer eso.
—Conoció a tus abuelos, y a tus padres –Ted frunció el cejo, aquello ni siquiera él lo sabía –dice que le preocupan tus antecedentes, para invertir contigo.
—Mis antecedentes ¿Cuáles? –La observó.
—No lo sé, Ted, mi padre no sabe que salgo contigo, así que no me los dijo, porque sus negocios no me conciernen, y claramente, los tuyos tampoco.
—Con mis negocios te refieres a MI esposa ¿cierto? –Soltó divertido, negando –quieres saber si vas a tener que luchar con ella por mi atención ¿cierto? Descuida, despreocúpate de eso, jamás sería así.
—Es mejor que me vaya –soltó irritada.
—Lily –la sujetó del brazo.
—Pasaré por Ada, gracias por dejarla ir –se soltó.
Ted se golpeó la cabeza contra la barda en cuanto Lily se fue, no había sido su intención comportarse así con ella, pero siempre que se tocaba el tema de Laura, se ponía a la defensiva, todo el mundo seguía señalándolo al respecto, todo el mundo pensaba que él había sido el responsable, solo porque habían estado teniendo problemas de pareja, la vida íntima, había dejado de ocurrir, y aquella charla que escuchó, de Laura haciendo planes para irse, iba a dejar a Ada y a él, porque era más de lo que podía soportar.
—M—
El humor de Lily no había mejorado ni un poco desde que se había peleado con Ted, bueno, no era como si se hubiesen peleado, él simplemente se había negado a compartir algo personal, y no sabía cómo reaccionar ante eso.
—Pensé que habías dejado de ser niñera –soltó Harry Potter, colocándose a su lado.
—Bueno, invitaron a Ada, y tomando en cuenta que…
—Ha estado pasando demasiado tiempo aquí, y nosotros no somos su familia ¿qué hay del padre? –La observó.
—Bueno, he cuidado de su hija mejor que de mí misma –le mostró el raspón, ya que mientras jugaba con sus sobrinos a las escondidas, se tropezó y se cayó.
—Ah, vamos, Lily –se quejó su padre –siempre tan descuidada.
—Lo sé –aceptó, sonriendo.
—Aun así ¿qué dice el padre de que pase tanto tiempo contigo?
—Supongo que por un lado, le agrada, puede tener más tiempo trabajando sin preocuparse por su hija, por otro, ya me ha dicho que le robo el tiempo de su hija.
—Llámalo –informó –invítalo a venir, supongo que no se negará, teniendo a su hija aquí, por todo el fin de semana.
—Pero… papá… este…
—Llámalo, o lo haré yo, de cualquier forma, se hará la invitación.
—S-Sí –asintió.
—Además, si termino haciendo negocios con él, vendrá muy seguido.
Los ojos esmeraldas de su padre se posaron en ella, examinándola de una forma confusa, intentó no sonrojarse ni mostrar un poco de debilidad, porque de ahí se tomaría su padre, para hacerla confesar.
—Estoy esperando –le indicó –llámale.
—Claro –tomó su celular, y le sorprendió lo rápido que contestó, ni siquiera cuando ella le llamaba normalmente, contestaba tan rápido.
—Lily ¿pasó algo con Ada? –Fue lo primero que preguntó.
—No –contestó, nerviosa, rogando que no dijera nada, ya que lo tenía en altavoz, por órdenes de su padre.
—De acuerdo –resopló aliviado –entonces ¿qué ocurre?
—Bueno, mi padre me ha dicho que te invite, a venir a casa de mi tía, que es una falta de respeto, ya sabes, invitar a tu hija, y dejarte de lado, todas las veces.
—Iré por Ada, si les molesta…
—No nos molesta –contestó Harry Potter –es solo una falta de respeto alejarla de su supervisión, creo que estará más cómodo, estando presente, asegurándose de su seguridad usted mismo.
—En eso tiene razón –admitió Ted.
—Mi hija le dará indicaciones de cómo llegar –lo espero, tendremos un fin de semana para poder charlar de negocios.
—Estaré ahí tan pronto como me desocupe de unos pendientes, señor Potter, gracias por la invitación.
—Nada que agradecer –soltó.
Lily observó a su padre, la forma en que hablaba, su mirada, estaba planeando algo, y no sabía si sería bueno, por la mirada fría con que la veía ¿acaso ya sabía lo de ellos?
—Dime un dato que se me escapa de tu amigo, Lupin –observó a otro lado –no recuerdo ¿qué edad tiene?
—Es –tragó saliva –tiene 29, creo, sino es que 30.
—Mmm… -murmuró, llevándose la mano a la barbilla,
—Ah ¿puedo saber qué pasa? –Preguntó.
—Sabes que no me gusta que preguntes sobre mis negocios, Lily, no tienes porqué involucrarte, no serán tuyos ni de tus hermanos cuando me muera, así que preocúpate por otras cosas.
—Lo lamento –se encogió de hombros.
—No se quedará en la casa, o tu tía Hermione se enfadará, supervisa que la cabaña esté en condiciones antes de que llegue Edward –la mandó, con un movimiento ligero de cabeza.
