Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 3: Creo que estoy a punto de averiguarlo
—¡No puedo simplemente entrar! ¡Hay policías por todas partes!
Estoy sentada en la camioneta de Edward y me estoy volviendo loca porque el aeropuerto está lleno de policías, ¡y mamá solo quiere que entre y me suba a un avión para no perderme las vacaciones familiares!
¿Y si hay un tirador ahí dentro?
¿Y si alguien secuestra un avión?
—Dios, Bella. ¿Qué vas a hacer?
—No lo sé, mamá, pero no voy a entrar allí. Ni siquiera me dejan.
Puedo escucharla transmitiendo el mensaje a papá, y luego discuten un poco antes de que su voz llegue a la línea.
—Bells, tienes tu tarjeta de crédito de emergencia, ¿no?
Edward está en silencio a mi lado, y volteo a verlo para encontrar sus ojos en la conmoción del aeropuerto. Tuvimos que aparcar al otro lado de la calle porque la carretera estaba bloqueada y la entrada al aeropuerto también.
Encuentro mi tarjeta de emergencia enterrada en el fondo de mi bolso.
—Sí, la tengo.
—Tu mamá buscará una habitación y la reservará para esta noche. Quédate allí y averiguaremos tu vuelo mañana.
—No voy a subirme a otro avión —declaro rotundamente—. Y si alguien se metiera con las... no sé, las partes importantes que tenga. Estoy asustada. ¿No puedes venir a buscarme?
—Estás al otro lado del país, Bells. No puedo ir a buscarte.
Suspiro y froto una mano por mi frente, completamente estresada.
—Bien. Solo llámame con los datos del hotel.
—Lo haré, Bells. Ten paciencia.
Cuelga y presiono el botón de colgar en mi teléfono.
—No me voy a Florida. No pueden obligarme. Soy una adulta. Regresaré a casa.
—¿Cómo vas a llegar allí? —pregunta Edward, volviéndose hacia mí.
Encogiéndome de hombros, miro por la ventana delantera hacia las barricadas del aeropuerto. Espero que todos estén bien ahí.
—¿Tal vez en autobús?
—Eso podría funcionar —concuerda—. Te esperaré, te llevaré a tu hotel.
—Gracias. Sabía que pasaría algo como esto. Predije esa mierda —digo—. ¿Y si solo hubiese estado allí durmiendo una siesta y algo malo sucedía?
—Tal vez no sea nada... —murmura Edward, pero su voz está completamente llena de dudas.
—Hay tantos policías, y esa es una camioneta de noticias…
Mi teléfono suena, haciéndome saltar y a Edward estremecerse. Quiero reírme, pero todo el ambiente está alterado.
—Hola…
—Bells, tu mamá reservó el Crowne Plaza. Está al final del camino. ¿Puedes llegar a salvo?
—Puedo llegar allí —digo mirando a Edward, y él asiente.
—No se ve bien —confiesa papá—. Quédate en tu habitación hasta que te dé el visto bueno.
—¿Qué está pasando?
—Alguien estaba intentando secuestrar un avión antes incluso de que despegara —informa—. Otros estaban en el aeropuerto.
—¡Qué! ¿Hay gente herida?
—No lo sé, Bells. Solo mantente alejada de allí y resolveremos esta mierda mañana. Te quiero, chica.
—Yo también, papá.
Cuelga de nuevo y siento que voy a vomitar.
—¿Estás bien? —pregunta Edward.
—¡Es por eso que no vuelo! Veo películas. ¡Leo libros! Estas cosas pasan todo el tiempo. Quiero decir, ¿no recordamos el 11 de septiembre? ¡Alguien intentó secuestrar el avión y hay otros en el aeropuerto! Tenemos que irnos. ¿Podemos irnos?
Los ojos de Edward se agrandan y asiente.
—¿A dónde vamos?
—Al Crowne Plaza. ¿Sabes en dónde está? ¿Me puedes llevar ahí?
—Te llevaré. Vámonos.
Permanecemos en silencio durante el viaje al hotel, y todo lo que puedo pensar es en qué pasaría si ese fuera nuestro avión, ¿qué pasaría si estuviera en el aeropuerto cuando esas personas, quienesquiera que sean, se apoderaron del lugar? ¿Hirieron a alguien? ¿Quiénes son?
—Bella, vas a hiperventilar. Tienes que calmarte. —Edward me toca la nuca, empujando ligeramente hasta que mi cabeza cuelga entre mis piernas—. Tienes que respirar. —La humedad cubre mis mejillas y empiezo a recuperar el aliento—. Así está bien. Sigue respirando profundamente, así.
Dios, estoy tan avergonzada.
—Creo que estoy bien —le digo a la tabla del piso, como si me gustara el calor de su mano en la nuca. Es reconfortante y siento que realmente necesito consuelo en este momento. Por eso no viajo sola. No soy lo suficientemente adulta para esto.
—Bien, ¿eh? —bromea, apretándome la nuca antes de alejarse.
Me enderezo lentamente y me limpio los ojos antes de voltear a verlo.
—Estoy estresada —digo como excusa—. En serio, no suelo ser así.
Me sonríe, pero no llega a sus ojos.
—Está bien. Eso es un montón de problemas allá atrás...
Asiento con la cabeza.
—Lo es. Estoy segura de que está en las noticias. Alguien intentó secuestrar un avión; la gente todavía está en el aeropuerto. Los equipos de noticias probablemente estén luchando por tener la exclusividad al publicar esa historia.
Sus ojos están en la carretera, pero incluso desde su perfil lateral puedo ver que sus cejas están arrugadas. Estoy segura de que está pensando lo mismo que yo.
¿Y si no hubiéramos ido a cenar?
¿Y si todavía estuviéramos allí?
Apenas puedo pensar en eso sin querer vomitar.
—Tal vez no deberías estar sola —sugiere.
—Está bien —acuerdo fácilmente.
Me mira antes de que sus ojos vuelvan a la carretera.
—Tal vez debería llevarte a casa conmigo.
¡Qué!
—¿A tu rancho?
Sonríe viendo por el parabrisas y lo observo con asombro.
—¿Quieres?
—¿Quiero qué?
Se ríe y me gusta mucho ese sonido en este momento.
—Quieres ir a mi rancho, ver mi ganado. Tal vez me veas con un sombrero de vaquero.
El rubor golpea mi cara y me doy la vuelta para mirar por la ventana. ¿Cómo podría irme a casa con él? Apenas lo conozco, ya que apenas lo conocí hace unas horas. Quiero decir, es una locura, ¿verdad?
Pero ¿de verdad quiero estar en esta ciudad sola mientras los terroristas o lo que sea tienen un aeropuerto y un avión como rehenes? Nunca he tenido más miedo en mi vida.
—No puedo simplemente irme a casa contigo —respondo finalmente.
—Puedes. Seguiremos conduciendo y en cuatro horas estaremos allí.
—Pero mi papá pagó por una habitación…
Él se encoge de hombros.
—Estoy seguro de que podemos cancelarla si lo deseas. Sin presión, pero este no parece ser un lugar para estar ahora. No me gusta la idea de dejarte aquí sola.
Está haciendo que mi estómago se sienta completamente derretido. Tampoco me gusta la idea de quedarme aquí sola.
—Creo que mi papá me va a matar.
Él se ríe y asiente.
—Pero al menos estarás a salvo, verdad… bueno, hasta que él te mate.
No debería decir que sí. Soy lo suficientemente adulta para saber que esto es una mala idea, pero mi instinto me dice que vaya, que deje que Edward me lleve a su rancho, lejos de este lugar.
—Está bien…
¿De verdad estoy diciendo que está bien?
—¿En serio?
Me río y me encojo de hombros.
—¿Por qué no? Es mejor que quedarme sola encerrada en una habitación de hotel. ¿Estás seguro de que no eres un asesino en serie, del tipo asesino, no del tipo que come demasiado cereal?
Ese hoyuelo.
—Lo juro por mi vida —dice, cambiando de carril—. Estás a salvo conmigo. Lo prometo.
Dios, espero no estar cometiendo un gran error.
Probablemente aquí es donde le diría a la chica de la película que corra hacia el otro lado, pero algo me dice que Edward es diferente.
—Estoy eligiendo confiar en ti.
—Quédate quieto, mi corazón —se ríe, colocando una mano en su pecho, haciéndome reír—. ¿Quieres llamar a tu papá y avisarle?
—Diablos, no. De ninguna manera. Se lo diré, pero todavía no. No hasta que estemos en tu casa. ¿Conoceré a tu papá?
—Lo harás. Probablemente pensará que estoy jodidamente loco por traer a una chica a casa que acabo de conocer, pero la vida es aburrida sin un poco de locura.
Realmente lo es.
—¿Cuántos años tienes? —pregunto, necesitando saber lo básico sobre él antes de irme a su casa.
—Veinticinco —contesta, dándome una mirada rápida antes de que sus ojos vuelvan a la carretera, y mierda, ¡veinticinco! Es seis años mayor que yo. Ni siquiera parece tener veinticinco años.
—Tengo diecinueve años —comento, extendiendo la mano para desviar el aire acondicionado de mi cara.
—Sí —dice. Solo sí. Probablemente lo adivinó cuando le dije que de todos modos estaba en mi primer año de universidad—. Hay una manta atrás si tienes frío.
—No, estoy bien. El aire estaba secando mis lentes de contacto.
—¿Usas anteojos?
—Solo en casa, antes de acostarme o simplemente en la casa en un sábado de ocio —le cuento—. Los he tenido desde quinto grado. Me humillaron cuando los usé por primera vez. En cuanto tuve edad suficiente, le pedí de contacto a mamá. También son molestos, pero al menos ya no parezco una tonta.
—Los lentes no son tontos —contradice.
—¿Usas lentes?
—Nope. Visión 20/20. —Él sonríe.
—¡Suertudo! —digo, imaginándolo con un par de marcos negros, me gusta lo que estoy imaginando aquí—. ¿Qué tipo de música te gusta? Déjame adivinar, ¿country? —Tengo esta necesidad de saber todas las cosas sobre él.
—¿Me estás estereotipando?
—Algo así, supongo. ¿Me equivoco?
—Bueno, no —ríe—. Pero, me gustan todos los géneros.
—¿Rap?
—Ah, no. No me gustan mucho las canciones sobre chupar pollas y lamer…
¿Se está sonrojando?
—Sí, a mí tampoco —me río—. Aunque Big Booty Hoes* fue un clásico de la escuela secundaria.
Edward se ríe y niega con la cabeza, lo que me dice que conoce la canción; el lindo y pequeño mentiroso.
—Tuve una amiga que solía bailar Tootsee Roll. Siempre fue tan incómodo porque mi mamá y mi papá nunca me dejaron escuchar cosas así, así que cuando ella bailaba twerking, me sentía como una monja. La primera vez que vi Dirty Dancing estaba en casa de mi amiga; ella y sus hermanos eran pequeños terrores. Su madre era madre soltera e ignoraban su autoridad. Me sentía un poco mal, excepto cuando nos escabullimos y vimos Dirty Dancing hasta altas horas de la noche. Patrick Swayze fue mi primer amor, pero apestaba porque ya estaba muerto.
—Eso apesta. Apuesto a que si estuviera vivo te habría amado también.
—Cállate —me río, lo que lo hace reír, lo que hace que aparezca su hoyuelo—. Sin embargo está bien, porque su hermano fue un buen reemplazo.
—¿Amaste a su hermano?
—Desde que tenía cinco años.
—¿Él también te amaba?
—Bueno —comienzo, alargando la palabra—, realmente no. Quiero decir, le agradaba, supongo. Los chicos de quince años solo quieren una cosa y no es tu corazón.
—¿Se lo diste?
—¿Qué? ¿Mi corazón?
Edward se aclara la garganta y oculta su sonrisa.
—No.
—Lo hice, y todavía lo lamento. Mi amiga, su nombre es Jessica, me odió durante toda una semana después de eso. No estaba tratando de hacerla enojar, pero estaba enamorada y fui lo suficientemente estúpida como para hacer lo que él quería.
—¿Cuántos años tenías?
No estoy segura de por qué le estoy contando todo esto, parece un poco extraño, pero de repente me siento cómoda.
—Tenía catorce años, sé que es demasiado joven. Yo era joven y tonta.
—Maldita sea —susurra.
—Me hizo creer que era especial. Ahora que soy una especie de adulta, sé que no debo confiar en las personas que llevan el nombre de un ratón.
—¿Un ratón?
—Su nombre es Jerry.
Edward se atraganta con una risa y niega con la cabeza.
—Eres jodidamente linda —confiesa.
¡Deja de hacerme sonrojar!
—En fin —digo—. Volviendo a la música. Dime tu canción favorita.
—Tengo una mejor idea. La reproduciré para ti, pero no te rías, está bien. —Pasa el dedo por su teléfono antes de dejarlo en su regazo y subir el volumen del estéreo. Cuando Big Green Tractor* comienza a sonar, muero. Su sonrisa es enorme mientras me ve reír hasta morir. No hay forma de que esta sea su canción favorita.
—¡Estás bromeando!
—Tienes razón —concuerda, entonces Greatest Love Story* de Lanco llega a mis oídos, ¡y vaya!
—¿Eres un romántico? —pregunto, mi corazón apretándose.
—Es una buena canción, ¿eh?
—¡Sí!
Él sonríe y yo sonrío y no digo una palabra en toda la canción.
Luego reproduce Take Back Home Girl y Good As You y estoy totalmente enamorada de él. Tiene buen gusto. Sabía que no era el tipo de hombre que le gusta Big Green Tractor, y es un hombre. Veinticinco. Quiero sentirme nerviosa porque mi yo adolescente está viajando a un lugar desconocido con un hombre adulto, pero hay algo en él que me hacer confiar. Además, tengo diecinueve años, lo que me convierte en una mujer adulta que puede tomar sus propias decisiones.
—¿Tu turno? —dice—. Muéstrame lo que te gusta.
Post Malone.
The Chainsmokers.
G-Eazy.
Y finalmente mi amado Shawn Mendes.
—¿Bien?
—No está mal. Reproduce la canción de fall apart* otra vez.
Agarro su teléfono y encuentro a Post Malone de nuevo, sonriendo para mí misma cuando asiente con aprobación.
¿Quién es este chico?
Creo que estoy a punto de averiguarlo.
*Es una canción famosa de The Notorious B.I.G. Big Booty Hoes: www youtube com/ watch?v=dtH6-7rj_TU
*Twerking es bailar provocativamente, con movimientos pélvicos sensuales, muy semejante al perreo del reguetón.
*Big Green Tractor de Jason Aldean: www youtube com/ watch?v=Nn8cSYMe8xc
*Greatest Love Story de LANCO: www youtube com/ watch?v=orHEt_As-Po
*La canción se llama I fall apart de Post Malone: www youtube com/ watch?v=7a66clRobKI
Amo a este par, son tan bellos, y Bella es bastante especial, sin filtros y cuando está nerviosa no deja de hablar... menos mal a Edward le gusta así ;)
Gracias por sus comentarios, las alertas y favoritos. No se olviden de decirme qué les pareció el capítulo y nos leemos en la siguiente actualización.
Sarai
