Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Capítulo 4: Una aventura, se podría decir

Me quedé dormida.

Solo espero no haber roncado.

Estamos a minutos de su rancho, y el nerviosismo que siento en la boca del estómago me da arcadas. La sensación de que mi vejiga podría explotar no ayuda.

Está completamente oscuro, excepto por las luces azules que vienen del tablero. Hemos pasado muy pocas casas y mucha tierra baldía. La carretera está vacía y el estéreo suena bajo de fondo.

—Me quedaré con mi papá en la casa principal y te dejaré mi casa esta noche —informa Edward.

—¿Tienes tu propia casa?

Edward se ríe ante mi sorpresa.

—La tengo —dice—. ¿Pensaste que todavía vivía en casa de mi padre? Nope. Vivo solo, en mi propia casa a una milla de la casa principal, como un adulto en la vida real. —Puedo escuchar la sonrisa en su voz, pero todavía trago saliva como una idiota nerviosa. No estoy segura de cómo me siento al estar sola en un lugar extraño a una milla de la única persona que conozco en esta ciudad.

—¿Estás bien?

—Claro —miento.

—¿Tienes miedo, Bella? —bromea.

—No —vuelvo a mentir.

—Puedo dormir en el sofá —ofrece.

—Está bien —concuerdo inmediatamente, haciendo reír a Edward—. No estoy asustada, pero a una milla de distancia de cualquiera, eso es un poco abrumador. ¿La casa está ahí sola? —Edward enciende su intermitente y gira por la Carretera Cullen—. ¿Carretera Cullen? —Hay varios baches en el camino de tierra, y estoy empezando a pensar en qué diablos me metí.

—Sí. Le pusieron nuestro nombre a la carretera, ya que somos los únicos que vivimos aquí. Algo genial —dice.

—¿Tu apellido es Cullen?

De hecho, viajé cuatro horas con un hombre y planeo quedarme en su casa, ¿y ni siquiera sabía su apellido? Sí, mi padre va a apretar mi maldito cuello.

Hay otro bache y un bulto y Edward me mira.

—Desde el día en que nací. —Sus dientes brillan en una adorable sonrisa—. ¿Cuál es tu apellido? Supongo que esto es algo que deberíamos saber, ¿verdad?

—Sí, parece estúpido que apenas preguntemos —coincido, mis ojos escaneando lo que supongo que es la casa principal cuando la pasamos—. Es Swan.

—¿Como el pájaro?

—Como el cisne elegante —aclaro, un poco distraída, mis ojos dirigidos hacia la ventana. Pasamos un par de graneros antes de que Edward se detenga en una linda casa con paneles de madera. No hay patio, solo una casa pequeña en un montón de tierra.

Edward se detiene justo enfrente de la casa y apaga la camioneta.

—Es un buen apellido. Swan. Me gusta.

—Gracias —comento, desabrochando mi cinturón, un poco insegura ahora que estamos aquí y no tengo más tiempo para pensar.

—No te pongas nerviosa —pide—. ¿Quieres llamar a tu papá ahora, darle la dirección?

—Sí, eso va a ser un no. De todos modos, probablemente esté dormido. No hay necesidad de despertarlo. —Sí, seguiré pensando en excusas de por qué necesito posponer esa conversación.

—¿Quieres la dirección?

Me encojo de hombros.

—Bueno, sé que está en la carretera Cullen y estamos en el pequeño pueblo de River, Arizona. Eso debería ser suficiente.

—Está bien. ¿Estás lista para entrar?

—Creo que sí.

—¿Quieres dormir en la camioneta?

—¿Qué? ¡No! —Edward se ríe de nuevo y abre su puerta—. ¿Hay animales salvajes aquí? —pregunto.

—Muchos —dice, haciendo una pausa para mirarme—. Pero estarás bien.

—¿Bien? Pensé que no te gustaba esa palabra. Tal vez deberías haber dicho mejor.

Él niega con la cabeza, el hoyuelo le marca la mejilla, ¿y por qué es tan lindo? Ahora que lo pienso, los asesinos en serie son bastante encantadores y carismáticos. ¿Qué pasa si simplemente caminé directamente hacia una muerte prematura? Soy muy joven para morir.

Mi puerta se abre, haciéndome saltar, y Edward extiende su mano para ayudarme a bajar.

—Agarraré las maletas.

—Puedo ayudar.

Cierro la puerta y espero a su lado, mis ojos escaneando la oscuridad y los animales desconocidos que podrían estar acechando cerca, listos para atacar mi cara.

Edward me entrega mi mochila pero toma mi maleta y las suyas. Lo sigo hasta la puerta principal de la casa y espero a que la abra. Se escucha un rasguño del otro lado, como garras sobre madera, y Edward dice:

—Ese es Chip.

—¿Chip?

Edward me mira por encima del hombro.

—Mi perro.

—¿Tienes un perro?

—¿Estás sorprendida? Todo vaquero necesita un perro.

—¿Pensé que no eras un verdadero vaquero?

La puerta se abre y un emocionado perro con aspecto de lobo enorme inmediatamente salta al frente de Edward.

—No lo soy. Te lo dije, no uso la expresión yeehaw —dice Edward.

—Oh, claro. —Sonrío a su espalda y lo veo dejar caer las maletas y darle a su perro un masaje varonil. Es un poco lindo.

—Hola, chico. ¿Me extrañaste?

Obviamente.

—Chip, ella es Bella. Sé que es linda, pero mantén esas patas sucias para ti.

Me pongo a reír y Edward enciende una luz, revelando una casa sorprendentemente ordenada.

—Vamos, te mostraré mi habitación. ¿Estás cansada?

—¿Qué tan tarde es? —pregunto, cerrando la puerta y siguiéndolo por un pasillo corto.

—Es un poco tarde, aproximadamente las once. Ese es el baño. —Señala la puerta de la derecha, y quiero decirle que estoy a punto de orinarme en los pantalones, pero empuja la puerta frente a nosotros para abrirla—. Y aquí es donde te quedarás.

Vaya, la cama es descomunal y todo está tan limpio.

—¿Tienes TOC*?

—¿Por qué preguntas?

—Ningún muchacho es así de limpio.

—Bueno, no soy un muchacho, soy un hombre, y sí, puede que tenga un pequeño caso de TOC. Me gustan las cosas limpias. ¿Eres desordenada?

—No —miento.

Edward me mira como si no me creyera.

¡Inteligente!

Enciende la luz y deja mis maletas en el banco debajo de la ventana y luego se vuelve hacia mí.

—Te dejaré instalarte. ¿Está bien?

Edward pasa y no puedo evitar preguntar:

—¿Qué vas a hacer?

Hace una pausa y me mira.

—Primero, voy a tirar todos los frascos de mantequilla de maní que tengo y cualquier otra cosa que se parezca remotamente a un maní. Luego me iré a dormir.

—¿Qué? —me río.

—Ha sido un día largo —continúa.

—¡No! ¿La mantequilla de maní?

—Estamos algo alejados. No voy a correr ningún riesgo.

—No soy una niña. Literalmente sé que no puedo comer maníes ni nada por el estilo.

Él niega con la cabeza.

—Como dije, no me arriesgaré.

¡Oh Dios mío!

Me deja sola en su habitación y yo me quedo junto a la puerta sin saber qué hacer conmigo misma. ¿Me meto en esa gran cama y duermo? ¿No debería cambiarme primero? ¿Qué pasa si apesto y dejo sus sábanas con mal olor?

Lo escucho moverse, y en lugar de quedarme aquí como una completa idiota, corro al baño y alivio mi vejiga antes de correr de regreso a la habitación de Edward y cerrar la puerta para poder cambiarme.

Después de ponerme ropa cómoda y sentarme en medio de la cama de un extraño, agarro mi teléfono y le envío un mensaje de texto a mamá y papá.

Estoy en River, Arizona. Si no los vuelvo a ver, los amo...

¡No, idiota!

Entonces, cambio de planes. Estaba con este tipo y me obligó a hacerlo...

Dios mío, enviarán al FBI directamente a la puerta de Edward.

Estoy a salvo. Los llamo por la mañana.

Presiono enviar y apago mi teléfono. Puedo darles la noticia por la mañana, ¿verdad? La verdadera pregunta es: ¿cómo diablos voy a llegar a casa? ¿Hay una estación de autobuses? ¿Alquilo un coche? No hay manera de que vuelva a subirme a un avión. Podría haber muerto hoy.

El roce de patas en la puerta hace que me siente de golpe y me levante de la cama. Abro la puerta lentamente, con el corazón acelerado, y encuentro a Chip —no, no pensé que Edward estuviera tratando de empujar la puerta— sentado sobre sus patas, moviendo la cola. Cuando la puerta está completamente abierta, me empuja y salta a la cama, poniéndose cómodo al final como si esto no fuera nada nuevo para él. Es su territorio y yo soy la que se entromete.

Quizás debería dormir en el suelo, darle su espacio.

Inmediatamente decido no hacerlo, me arrastro hacia el otro lado y me deslizo debajo de las sábanas, recostándome de espaldas y mirando al techo.

Todo este loco plan fue una buena idea cuando estaba casi en medio de una situación de rehenes, pero ahora me siento como una completa idiota.

Nunca antes me había despertado en la casa de un chico, un hombre. Todo esto me resulta muy extraño. Mamá nunca me dejará olvidarlo. Todas esas lecciones sobre el peligro y los extraños mientras crecía, y aquí estoy, acostada en la cama de Edward, un chico que conocí hace menos de doce horas.

Sin embargo, pagó por mi comida en Cracker Barrel.

Prácticamente me salvó la vida.

Está tirando toda su mantequilla de maní.

Si quisiera secuestrarme y matarme, simplemente podría darme la mantequilla de maní.

No hay forma de que sea un mal tipo.

De ninguna manera.

Chip se acurruca en mis piernas y le doy unas palmaditas en la cabeza.

El último perro con el que me acosté fue nuestro perro chihuahua, Toro, cuando tenía doce años. Tuvimos que sacrificarlo poco después porque prácticamente le arrancó la nariz a mi primo. En defensa de Toro, Felix le dio un golpecito en las bolas. Eso es como un castigo cruel e inusual. Mamá no quería sacrificarlo, pero la tía Fiona hizo tanto alboroto que no tuvo elección.

Lo único positivo de toda esa situación es que Felix tiene que vivir con una cicatriz que estropea su rostro por lo demás perfecto, y no, no es una de esas cicatrices sexis y peligrosas. Es una cicatriz de batalla, de una pelea que perdió contra un chihuahua de seis libras. Él nunca lo olvidará.

Olvidándome de Toro, porque pensar demasiado en él me va a hacer llorar, me pregunto qué traerá el mañana. Edward me presentará a su padre, quien puede o no pensar que soy un caso de atracción fatal*, ¿y luego qué? ¿Vamos a pasar el rato? No estoy segura de nada de mi propia existencia en este momento.

Solo duérmete

Cierra tus ojos…

Sueña un sueño y sácanos

Sueña, sueña, sueña, sueña, sueña, sueña*

Chip salta y se inquieta cuando empiezo a reír a carcajadas.

Maldito SharkBoy y Lava Girl.

Taylor Lautner, ¡qué idiota!

El ventilador del techo gira lentamente, y miro mientras cada aspa gira, completamente despierta y temiendo no llegar nunca a dormirme.

Mi corazón late con fuerza en mi garganta antes de obligarme a cerrar los ojos.

Mañana será un nuevo día.

Una aventura, se podría decir.


*TOC: trastorno obsesivo-compulsivo

*Atracción Fatal: película de Glenn Close y Michael Douglas donde ella se obsesiona peligrosamente con él y lo acosa, trata de suicidarse cuando la aventura termina e incluso mata al conejo de la hija del protagonista y lo hierve.

*The Sharkboy Beat de la película Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl, la canción que Bella está pensando antes de dormirse: www youtube com/ watch?v=tNt3uxU9vVo


¡Edward es un amor! Deshacerse de todo lo que contenga maní solo para tener a Bella una noche en su casa es mucho trabajo, pero obviamente él quiere que ella se sienta bienvenida...

Gracias por sus rr, por las alertas y favoritos, me alegra saber que la historia les está gustando tanto como a mí! No olviden decirme qué les pareció el capítulo.

Nos leemos en la siguiente actualización.

Sarai