2. Lunes de sospechas y leche agria.
(4 días antes)
Ayer estaba pensando en ti. Creo. ¿Eres una chica o un chico? Probablemente deberías ponerte una peluca, porque no puedo distinguirte del resto de los hombres… ya sabes, los que si son hombres. Fez corrió por la escalera con el pantalón desabrochado y sosteniéndolo con una sola mano. "… así es, ya son las 9 de la mañana y el sol estalla en su punto, comenzamos esta nueva semana con todo. El congreso afirmó que este viernes se reunirán en el auditorio de PairteSolem, algunas de las personalidades más importantes de la generación circular de las empresas de status, nos acompañaran entre otros, el mayor de Tacles y algunos más relevantes como el presidente de la…" Fez apagó la radio y tomó sus cosas con una dona en la boca, llevaba tanta prisa que se le olvidó cerrar la puerta con llave.
El autobús se fue sin él. La situación era tan vergonzosa como cotidiana, Fez pasó la mitad de su primer día de trabajo corriendo como loco, porque solo un loco hubiera corrido en vez de tomar un taxi en pleno calor abrazador de verano. Estaba tan emocionado que se olvidó de que ni siquiera era verano sino primavera y las personas en primavera parecen más confundidas que de costumbre. El otro medio día lo pasó en el hospital porque cuando encontró el autobús correcto, o mejor dicho el autobús correcto lo encontró a él. El conductor estaba muy confundido; conducía de la manera más amistosa que se puede ofrecer al conducir un vehículo y lo recibió de esta misma forma. Arrojándolo unos metros con la trompa delante del hit de la parada.
- ¡Llamen una ambulancia!
- No puede ser – murmuraba la gente - ¡Pero que horrible accidente!
- Denme espacio ¿Puedes oírme, hijo? – decía un señor
- ¿Está muerto? – dijo alguien
- ¡No! – dijo otra voz
- ¿Me escuchas?
- Esos muchachos nunca se fijan cuando se cruzan por la calle – murmuraban las señoras de mayor edad
- Que dios lo ayude – se escuchó decir a un hombre
- ¿puedes oírme?
- Súbanlo
- Es este… tráiganlo
- No se preocupe joven… ya nos vamos
Fez había visto en muchas películas que cuando se llevan a un herido en la camilla de hospital, el sujeto puede ver luces muy blancas de camino, imágenes dobles de las personas de su alrededor y hasta logra reconocer uno que otro médico. Pero en lugar de enfermeras había sujetos muy altos con pasamontañas, el dolor de su cabeza lo estaba matando y las imágenes eran casi nítidas pero perdían valor visual porque le temblaban las pupilas que padecían de exceso de luz ya entrada en las corneas.
- ¿Cuál es tu nombre? – logró escuchar
- ¿Cómo nos encontraste? – dijo un sujeto con la etiqueta de PSIC ¿Cuánto tiempo llevas en este país?
- ¿Llevaba solo una etiqueta? – susurró alguien detrás de él
- La morada – le respondía otro murmuro
- ¿Esta fichado?
- ¿Tomaron sus huellas?
Fez asentía con la cabeza porque enderezarse le estaba costando mucho trabajo. Si se movía se le venía abajo toda la sangre del cuerpo.
- ¿Sabes cómo te llamas? ¿Recuerdas tu nombre?
- Fez… - adivinó Fez incorporándose muy despacio en su lugar – es ¿Fez? Creo
- Muy bien… a las 48 horas estará llegando un maletín con tu placa, tu uniforme y una tarjeta de identificación falsa, que debes llevar siempre contigo ¿comprendes? La cambiaremos cada semana. – aquí la mujer, porque aquella era la voz de una mujer hizo un pausa y le presionó las costillas. – Las llaves de tu nuevo departamento y la dirección llegaran con el manual.
Fez parpadeó muchas veces antes de darse cuenta de que estaba en un lugar muy oscuro rodeado por voces que lo acorralaban con el peso de una sombra que te engulle en medio de la nada.
- Reglas – habló otra voz muy rápido, una masculina y muy, muy gruesa – Si te descubren, mueres. Si te equivocas, mueres. Si nos fallas, mueres. Si traicionas, mueres. Porque traicionar es un pecado, es de todos el más deshonroso crimen.
- Si alguien sospecha de ti, mueres – dijo alguien más – si le cuentas a alguien sobre esto, ambos mueren. Si frecuentas amigos o familiares, todos ellos mueren y tú, también.
- ¿Entendiste las reglas? – estalló uno tercero que hablaba como silbando
Fez asintió con la cabeza. El humo le cubría la cara, alguien estaba fumando.
- Tomate esta pastilla – algo con sabor a leche agria se abrió paso entre sus fauces mientras luchaba con el deseo de respirar y de repente todo se nubló
Los sonidos comenzaron a disolverse, ya no había dolor, solo estaba mareado.
- Estará bien…
- ¿Fez? ¡Fez! ¿él está bien?
- Estará mejor, cuando despierte … - chistó una voz femenina y muy aguda
- … está despertando – dijo alguien, susurrando tan cerca de su cara que pudo sentir el calor de su aliento
- ¡Fez! – gritó Kelso
- Doctor Pol a la planta baja por favor – anunciaban las bocinas
- ¡Fez! ¿estás bien? – sollozaba Kelso y de repente Fez abrió los ojos y lo recibió un flash enceguecedor obligándolo a cerrarlos de nuevo.
- ¡Fez! – saludó Brook – deja eso cariño – regañó a Betsy quitándole la cámara
- ¡Fezzie despertó, mamá! – dijo la niña, y le tomó otra fotografía
- ¿Fue un sueño? – dijo él poniendo un brazo como protección de la luz
- Betsy, no cariño, déjalo en paz ¿quieres? Guarda eso
- ¿No le tomo foto a Fezzie?
Fez se acomodó en la cama y se dio cuenta de que tenía puesto un collar de almohadón alrededor de la cabeza. Luego le sonrió a la niña y esta le dio un beso en la mejilla, para lo que él tuvo que agacharse y sufrir en el proceso.
- ¡Fez! – grito Kelso con más emoción que antes - ¡Amigo, pensé que te perdía! ¡No vuelvas a hacerme esto otra vez! ¡¿Me oíste?! – lo abrazó
El extranjero dejo escapar un gemido de dolor y el otro retrocedió disculpándose.
- ¿Kelso?
- Gracias a dios que estas bien – se escuchó decir a una Brook consternada
- Toma – le dijo la pequeña Betsy acercándole una fotografía, donde Fez pudo comprobar que tenía una cara poco decente
- ¿Cómo te sientes amigo? – le preguntó Kelso
- Son demasiadas… preguntas
- No importa, contesta después ¿Cuántos dedos vez?
- Michael, cariño, no hagas eso. ¿Cómo te sientes Fez? – y por primera vez desde que comenzó el ataque, todos se quedaron callados y le dieron tiempo para responder
- Pues bien… creo – infirió el moreno con inseguridad. - ¿Qué pasa? ¿dónde están los otros?
- ¿Quiénes? ¿los doctores?
- No, yo…
- Una joya eh, es todo una joya ese niño – se escuchó una voz que hablaba acercándose por fuera de la cortina – aquí esta – descubrió la tela y una enfermera bastante maquillada se asomó sonriendo.
- ¡Fez! – entró brincando una preocupada mujer bajita con los ojos tan grandes como una ciruela y las pestañas tan largas como un cabello de Rapunzel y Fez nunca exageraba cuando tenía que describir la belleza de su ex novia. - ¡¿Qué ocurrió?!
- ¡Jacqueline Burkhart! – interrumpió Kelso levantándose de su lugar - ¡Maldición Jackie! ¡No lo puedo creer! Realmente es ella – le señaló a Fez – realmente eres tú – se volvió a ella y la cargó de un solo impulso arrojándola varias veces hacia el techo.
Jackie tenía una expresión alegre, pero luego se transformó en horror, lo que Fez supuso que era su pánico a las alturas.
- No ¡Michael! ¡Michael! – protestaba la mesera - ¡Bájame, Michael!
- Cariño, déjala en paz – le suplicaba Brook.
- ¡Eres tu chiqui- Jackie! – se reía su esposo ignorándola - ¿Dónde has estado? – y por fin la dejó bajar
- ¡Mamá Jackie! – corría gritando Betsy - ¡Mamá Jackie!
La mujercita se sacudió como un gato que acaba de escapar del agua y trató de incorporarse erguida, acomodándose la falda.
- ¡Betsy! ¡Mi niña! – la cargó Jackie - ¡Dios! Que grande estas ¿Cómo has crecido?
- Tiene 6, te esperábamos en su fiesta de cumpleaños… - informó Brook sonriendo
- Oh, de verdad lo siento pequeña – se dirigió a la niña – es que yo…
- ¿Qué haces aquí? – la interrumpió Kelso, viendo la fotografía instantánea que Betsy le había entregado.
- Yo… me enteré de Fez y luego… - entonces miró al chico y se lanzó a sus brazos también, pero Fez volvió a quejarse del dolor
- Ay, lo siento – retrocedió ella.
- Está bien, no te preocupes, ya casi no me duele
- ¿Pero qué fue lo que paso? – preguntó mientras saludaba con un beso en la mejilla a Brook
- Lo arrolló un camión – explicó Kelso y Jackie se sentó en la camita de Fez.
- ¿Seguro que puedes estar sentado? – preguntó preocupada
- He tratado de convencerlo de que se acueste, pero es muy necio – se divirtió diciendo Brook – bueno… vamos Betsy, Fezzie tiene que descansar, Michael…
Kelso no quería irse tan pronto y menos ahora que su vieja amiga estaba allí.
- Te alcanzó allá – Brook se dio por vencida y se alejó de la sala sosteniendo con una mano a su hija y con la otra la polaroid, que la pequeña se estiraba para arrebatarle.
- ¿Cómo te enteraste del accidente? – le preguntó Kelso a su ex novia
- Me llamaron, supongo que estoy arriba en sus contactos
- ¿Se hablan seguido? – infirió Kelso
- ¿Tú, cómo lo supiste? – le preguntó Fez
- Veras, es una larga historia… supongo que estoy primero en tus contactos.
- No, no es así – aseveró Fez
La sala se quedó en un silencio incomodo mientras Kelso jugaba con una de sus cejas con el propósito de atinar una expresión.
- Déjame verla – dijo Jackie arrebatándole la foto de la mano a Fez
- Betsy me la tomó cuando estaba despertando, no refleja mi belleza natural
Kelso dejó escapar una carcajada infantil.
- No Fez, tu eres guapo. – le aseguró y el chico lastimado le sonrió, con la sonrisa verdadera llena de polvo.
- Me parece familiar ese gesto, estabas teniendo una buena siesta ¿no?
- Algo así – respondió Fez – tuve un sueño muy extraño
- ¿Qué tipo de s…? – iba a preguntar Kelso mientras revisaba la fotografía con una risa de retraso pero de pronto la expresión se le endureció - ¿Quién es ese?
Jackie y Fez se giraron para prestarle atención a su amigo.
- ¿Quién? – preguntó Jackie
- El de atrás – confirmó Kelso señalando a un sujeto de traje gris con una gorra que pasaba caminando detrás de Fez, en la fotografía, por detrás también, del vidrio que separaba la sala de fondo con la habitación de los pacientes.
- Un empleado quizá… – sugirió Jackie
- También me resulta familiar … - se extrañó Fez mirando con atención en el fondo de la fotografía
- P-S-I-C… - deletreó Kelso, leyendo en voz alta la gorra del hombre misterioso - ¡PSIC! – espetó gritando por fin
- ¿PSIC? – Preguntó ofuscada la chica ¿una farmacia? Creo que son los que arreglan las luces
- ¡No! ¡No es así! – gritó Kelso - ¿A nadie más le parece raro que aparezcan por todas partes?
- Ahora ¿de qué estás hablando? – dijo Jackie cruzando sus brazos uno por encima del otro con desaprobación.
- Solo digo que las pistas son muy claras… - insinuó Kelso – estaban en la nota, la llamada, las pastillas… - Fez dio un vuelco cuando escuchó esto último – y ahora ¿En la fotografía también? Están por todas partes – afirmó – como si quisieran que los encontremos
- Aun no entiendo de qué demonios estás hablando Kelso
- No por supuesto que no – Fez permaneció callado todo el rato – y además, por cierto, ¿A dónde ibas de todas formas? – le preguntó al chico
Fez trató de no reflejar el pánico en la mirada y trato de imitar el gesto incrédulo de Jackie
- No sé de qué hablas tampoco, estaba en camino a…
- ¿el trabajo? – adivinó Kelso y Fez comenzó a respirar muy rápido
- No, yo…
- Hablaste con "Sandie Corgkchups" ¿no? Secretaria de la línea de PSIC, ellos iban a contratarte ¿Te dieron una dirección no? Hay que ir ahí y …
Fez estaba congelado en su cama, sintiendo una presión grave en la vejiga y un dolor punzante en la cabeza que le provocaba escalofríos. Solo tenía que recordar su entrevista de trabajo para desear no abrir la boca por error "Si alguien sospecha de ti, mueres. Si le cuentas a alguien sobre esto, ambos mueren. Si frecuentas amigos o familiares, todos ellos mueren y tú, también" por alguna razón, Kelso, el gran idiota, había terminado por descubrirlo todo. Algo que él, ni siquiera había comenzado a sospechar. Pero lo más aterrador: no había sido una pesadilla, había pasado de verdad.
El silencio se rompió cuando la chica comenzó a reírse a carcajadas mientras codeaba a Fez y este tenía que reírse también para disfrazar sus nervios.
- ¡Nunca vas a cambiar Kelso! – se burlaba Jackie - ¡Tenías que ser tú!
- Si – fingía reírse el chico - ¿De dónde sacas esas historias eh?
- No, no se rían ¡Es verdad…! ellos tienen una…
- ¿Conspiración? – interrumpió Jackie - ¿Quién eres? ¿Ste…? – pero se detuvo antes de terminar el nombre porque algo en su pecho sufrió una puñalada fría. – como sea – se levantó en seco – ahora que sé que estas bien puedo quedarme tranquila, sé que te tendrán aquí un par de días así que vendré mañana para visitarte ¿sí? , tengo que volver al trabajo y...
- ¿ya te vas? – preguntó Kelso – ¿tan pronto?
- No tengo muchas consideración en mi empleo, les dije que fue una emergencia y …
- Está bien Jackie – pretendió Fez con una sonrisa – no te preocupes y gracias por venir a verme, fue increíble verte de nuevo
Mientras Jackie y Kelso se estaban despidiendo y se reían, Fez quería echar a correr por cualquier puerta y deseaba no llamar mucho la atención por si acaso llegaba a vomitar. Ahora no entendía lo que estaba sucediendo y sabía que algo horrible pasaría si se atrevía a contárselo a Kelso. La tensión en su pecho crecía a cada instante y su mente había volado al infierno y de vuelta, imaginando los peores escenarios para la situación pero siempre había algo que podía regalarle un pedacito de paraíso bajo esas circunstancias.
Kelso aprovechó que Fez parecía tener la cabeza en otra aparte y le robo un beso profundo al distraído.
- ¿Qué haces? – preguntó el moreno riendo y el más alto lo volvió a besar
- Solo te recuerdo que estuviste a punto de abandonarme en este planeta plagado de alienígenas
Ambos se rieron pero no paso mucho tiempo para que Kelso volviera su atención a la fotografía.
- Así que Jackie ¿eh? – dijo Fez intentando arrastrar de vuelta a su amante.
- Si, fue, fue genial, quedamos de comer y todo… hace un tiempo que no la vemos y… fue genial – murmuró, pero no despego la vista de la imagen
- ¿Sabes que sería bueno? – preguntó Fez
- ¿Una reunión en el sótano? – inquirió el otro y los dos se miraron con creces de telepatía
La pareja comenzó a soltar risotadas cómicas y cada vez más altas pero Fez todavía sentía un hueco en el estómago, tal vez era simplemente porque estaba hambriento o talvez porque sospechaba que ese momento le dolería más tarde tras convertirse en un recuerdo amargo.
- ¿Ya te vas? – le dijo Brook a una apresurada Jacqueline que caminaba arrastrando un pie por el pasillo - ¿estás bien?
- Si yo… - contestó ella – son los tacones, ya no los aguanto
- ¿Tienes que volver a trabajar?
- ¡Mami! ¡Mami! ya viste la fotos de los pajaritos ¡Se las tome yo solita!
- Betsy, cariño, estoy hablando con Jackie, no interrumpas a mamá
- Mamá Jackie – dijo la pequeña y se lanzó sobre su madrina – Mira… te regalo una flor
- ¿Una flor? – Jackie exagero la voz de sorpresa - ¿para mí?
- Si para ti
Y mientras la madrina de su hija le daba muchas vueltas a la niña, Brook volvió su atención a las fotos borrosas y en movimiento que había capturado su hija con una sonrisa piadosa y a la vez divertida. "Que rápido crecen los niños" estaba a punto de pensar cuando de repente llegó a una fotografía diferente.
En la imagen su esposo apoyaba los labios y parte de la lengua en la boca de su amigo extranjero, sosteniéndolo por la espalda con tanta agilidad como siempre quiso que la tomara a ella. Al principio frunció el ceño pensando que había algo mal en la fotografía y le dio varias vueltas para encontrar una posición que la desmintiera, pero luego simplemente giró la cabeza hacia su esposo que se acercaba caminando con una sonrisa y guardó rápidamente el paquete de fotos.
- ¿Jackie sigue aquí eh? – Brook asintió con la cabeza y miró al padre de su hija con unos ojos fríos, pero sin que él pudiera advertir la situación
- ¿Cómo sigue Fez? – preguntó ella
Kelso vacilo un poco y luego como si no le costara trabajo porque llevaba mucho tiempo haciéndolo, mintió:
- Supongo que está mejor – contestó y Brook sonrió a medias.
