Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
Capítulo 5: Creo que valdrá la pena
—No crié a una tonta —regaña papá, más enojado de lo que realmente esperaba que estuviera. No lo escuchaba tan enojado desde que me dio un golpe por decir groserías hace años—. Lo que hiciste fue completamente estúpido. ¡Ni siquiera conoces a este hombre!
Sé algunas cosas, no es que no sepa nada.
—No es la gran cosa…
—No es la gran cosa —casi grita, y alejo un poco el teléfono de mi oreja—. Estás en otro estado con un hombre que ni siquiera conozco. ¡Voy a buscarte!
—¡No! —Qué vergüenza. Soy mayor para llorar en voz alta—. Compraré un boleto de autobús a Florida hoy.
—Estoy consternado, jovencita. Esto no se parece en nada a ti. ¿Estás segura de que estás bien?
Oh, papá.
—Sí. Estoy segura.
La puerta principal se abre, y me doy la vuelta para encontrarme con Chip y Edward entrando. Mi boca se abre cuando noto el sombrero de vaquero en la cabeza de Edward, él sonríe, y creo que mi corazón se detiene por al menos cinco segundos.
Cuando me desperté esta mañana, Chip se había ido, y yo estaba sola en la cama de Edward y en su casa. No fisgoneé ni nada, pero es posible que haya echado un vistazo. No se encuentra ni una mota de polvo. Realmente es TOC limpio. En realidad es candente. Me pregunto qué aspecto tendrá lavando platos. Odio ese trabajo.
—Todavía no puedo creer que hayas hecho esto. Llámame tan pronto como estés en la estación de autobuses. ¿Entendido, jovencita?
—Por supuesto, papá.
La sonrisa de Edward se agranda ante mi tono hosco, y en este punto soy casi un charco en el suelo.
Cuelgo y Edward dice:
—¿Me imagino que tu papá no está contento?
—Más furioso, diría yo. —Chip me da un golpe en la pierna y yo me agacho para darle un poco de amor a mi compañero de cama. Es un perro hermoso, aunque un poco aterrador con sus rasgos similares de lobo. Sin embargo, se acurruca bien, y quién hubiera pensado que dormiría tan bien anoche.
—¿Cómo estuvo tu sueño? No quería despertarte.
¿Cómo estuvo tu sueño?
¿Por qué suena tan lindo saliendo de su boca?
Asiento, pero antes de que pueda responder, está hablando de nuevo.
—Mi papá preparó el desayuno.
—¿Para mí?
Edward sonríe de nuevo.
—Bueno, la cosa es que… no le hablé de ti... —Mi boca se abre y él se ríe—... pensé que sería una agradable sorpresa que apareciera contigo.
—¿Tienes miedo de tu papá?
—No le tengo miedo a ningún hombre —responde hilarantemente, y ambos nos echamos a reír.
—No tengo mucha hambre —miento. De hecho, me muero de hambre. Comí unos cientos de galletas mientras husmeaba en la mañana, pero no fue suficiente. No he comido desde mi hamburguesa Barrel.
—El desayuno es la comida más importante del día. Tiene jugo de naranja.
—Solo bebo jugo de naranja con la cena.
Es verdad, mamá y papá siempre pensaron que yo era un bicho raro por eso.
—Cállate. —Edward se ríe—. ¿Hablas en serio? —Cuando asiento, él niega con la cabeza—. ¿Qué bebes con el desayuno?
—Por lo general, una soda. Me gusta la cafeína a primera hora de la mañana.
—Está bien, vamos.
Él extiende una mano, y quiero ser dramática y decir "te seguiría a cualquier parte", pero todavía no lo conozco tan bien y eso es un poco patético. Extiendo la mano y le dejo tomarla, los callos en las suyas son completamente opuestos a las mías acondicionadas de Bath and Body Works. El contraste es caliente.
Me atrae hacia él y estoy imaginando todo tipo de escenarios en mi cabeza, pero aquí mismo, en la tierra de la vida real, simplemente me lleva a través de la puerta y hacia el sol matutino de Arizona. Mis ojos tienen dificultad para adaptarse, y cuando pasamos por delante de su camioneta, le pregunto:
—¿Vamos a caminar?
—¿No te gusta caminar? Puedo cargarte.
—¡Qué! ¡No!
Él se ríe y aprieta mi mano.
—No está muy lejos.
—¿Una milla, dijiste?
—Sí. Cinco mil doscientos ochenta pies.
¿Realmente convirtió mi milla en pies?
—Es como... ¡diecisiete campos de fútbol!
Él asiente, su sonrisa es demasiado linda.
—Si redondeas, son dieciocho.
¿Realmente acaba de redondear mis campos de fútbol?
Cierro la boca de golpe y miro alrededor del rancho. Realmente no hay mucho que ver: algo de tierra, algunas vallas, algo más de tierra.
—¿Dónde están los animales?
—Por todos lados —dice—. Tenemos más de cuarenta acres de tierra. El ganado pasta como mejor le parezca.
—¿Los caballos?
—En su corral.
—¿Los cerdos?
—Es un rancho, no una granja. No tenemos cerdos. —Se ríe.
Lo sabía, solo quería escucharlo reír.
—Le dije a mi papá que buscaría una estación de autobuses y trataría de conseguir un boleto para Florida. No estaba emocionado de que me escapara con un hombre al que ni siquiera conoce.
—Aquí no hay estaciones de autobuses.
—¿Qué? —Hago una pausa en mis pasos, el polvo se levanta a nuestro alrededor. Veo que los zapatos blancos fueron un error—. ¿Quieres decir que estoy varada aquí? —Trama clásica de película de terror, lo veo ahora. ¿Me ahorcará en el granero y me torturará?
—Nunca te vas a ir —afirma.
Mis ojos se abren y mi corazón salta a mi garganta, y luego él comienza a reír, a carcajadas, y mi cara caliente está empezando a sentir los efectos del sol.
—Oh, mierda —dice entre una risa profunda—. Deberías haber visto tu cara. Estoy bromeando contigo, pero tengo una idea…
—¿Qué tipo de idea?
—Puede que te suene un poco loco…
—¿Qué tan loco?
Sacude la cabeza, exasperado, pero la expresión de sus labios cuenta una historia diferente.
—Me sigues interrumpiendo...
—Lo siento.
Su risa podría salvar mundos.
—... Estaba pensando que podría llevarte a Florida, un viaje por carretera. Podría ser divertido.
—¿De verdad?
—Por supuesto. Al menos sabría que llegaste sana y salva.
Mierda, y no es juego de palabras por todo el ganado pastando alrededor.
—Está bien. —Ya estoy demasiado comprometida, bien podría dar un salto de fe.
—¿Sí? —sonríe, dándome un pequeño apretón de manos.
Asiento y sonrío porque realmente esa linda sonrisa con hoyuelos es contagiosa. Estoy segura de que papá estará encantado con este nuevo plan, pero ni siquiera sabía que me gustaría hacer un viaje por carretera con Edward hasta que las palabras literalmente salieron de su boca.
—¿Podemos traer a Chip? —pregunto, y Chip ladra y golpea mi pierna con la nariz como si le gustara ese plan.
Los ojos de Edward se arrugan bajo el ala de ese sombrero ridículamente lindo.
—¿Estás intentando secuestrar a mi perro? Ese es mi mejor amigo, ¿sabes?
¿Por qué estoy celosa?
El sonido de un motor ruidoso llega a través del aire, haciendo que Edward se aleje de mí y se voltee hacia el sonido. El polvo se levanta antes de que una gran camioneta aparezca. Edward me deja ir —el descaro— y se acerca hacia quien sea el hombre mayor que nos está mirando, a mí.
—Veníamos a desayunar —dice Edward, mirando por encima del hombro, con los labios apretados como si pensara que es divertido para mí conocer a su padre, como si no fuera una chica que conoció en un avión hace menos de un día, como si toda esta situación no fuera sacada de una película loca en la que la chica consigue al chico.
Espera, ¿qué?
—¿Quién es la pequeña dama? —Su voz es ronca, para nada igualando su rostro limpio y afeitado y sus claros ojos grises.
—Esta es Swanie… —me presenta Edward, sonriendo.
¿Swanie? ¿Qué demonios?
—... estábamos en el mismo vuelo. Le salvé la vida, ¿no es así?
Mis pies de alguna manera me acercan al idiota que está rimando*. ¿Es un poeta y no lo sabía?
Me las arreglo para mantener la compostura, apenas, y estrecho la mano del hombre.
—Carlisle —se presenta, su gran mano envolviendo la mía.
—Es un placer conocerle —digo.
Él asiente.
—Espero que mi chico te haya estado tratando bien.
Edward me sonríe, luciendo engreído, y siento que mi boca se extiende por mi cara.
—Es todo un caballero.
Carlisle levanta la barbilla antes de decir:
—Sube a la casa. El desayuno se está enfriando. Tengo algunas cosas que hacer.
Carlisle se va, y me hubiera gustado que nos llevara, para que mis zapatos blancos tuvieran menos posibilidades de ponerse marrones. De acuerdo, estoy preocupada por los zapatos marrones, pero realmente mi mente está en el hecho de que Carlisle apenas se inmuta ante el hecho de que Edward está trayendo a una chica a desayunar.
¿Ha tenido muchas mujeres?
Empezamos a caminar de nuevo y Edward no me agarra la mano. La decepción que siento es real.
—¿Quieres irte hoy?
—Creo que deberíamos hacerlo si no quiero que mi papá me asesine. ¿Cuánto tiempo tardaremos conduciendo?
—Un largo rato. Son aproximadamente treinta y tres horas, pero no podemos conducirlas sin interrupción. ¿Qué tiene de divertido un viaje por carretera si no nos detenemos en el camino?
—¿Tienes un plan?
—Siempre soy un hombre con un plan —afirma con toda seriedad, lo que me hace reír—. ¿Qué tiene de gracioso? —Ahora sonríe y me siento como una estudiante de secundaria con su primer enamoramiento.
Niego con la cabeza.
—Nada.
Este hombre va a ser mi muerte.
Finalmente estamos en la casa principal, y Edward me lleva directamente a la cocina para desayunar. Me sirve panecillos y salsa con huevos revueltos y salchichas. Su plato es el doble del mío y nos sentamos a comer.
Termino antes que él y agarro mi teléfono, buscando la palabra "Swanie". Tal vez ni siquiera sea una palabra, obviamente Edward usó mi apellido como parte del apodo. ¿Apodo? ¿Alguien puede realmente apodarte después de menos de veinticuatro horas?
Surgen algunos resultados, destacando una definición particular. De acuerdo, es de Urban Dictionary, pero sorprendentemente siempre puedes encontrar algunas verdades allí.
Una perra mojigata problemática que se sienta en la esquina.
Bueno, eso es un poco duro en realidad, y completamente falso.
Observo a Edward, admirando un poco la forma en que se mete la comida en la boca. Bueno, sobre todo admirando su boca mientras mastica.
—¿Qué estás mirando? —pregunta.
¿Supongo que lo miré demasiado tiempo?
—No estoy mirando nada.
Eso es tan impropio de mí.
—Me llamaste Swanie —digo, y él asiente, tratando de ocultar su sonrisa—. ¿Sabes lo que significa?
—Sé a qué me refiero cuando lo digo.
—Pero ¿sabes lo que realmente significa? —Le muestro mi teléfono y lo observo mientras lee el significado, su risa es mucho más profunda y prolongada de lo que la he escuchado hasta ahora.
—Eso no es un diccionario de verdad —contradice finalmente—. La gente simplemente inventa sus propias palabras y significados allí. —Sí, lo sabía, pero la verdad duele—. ¿Agregaste esa palabra tú misma? —pregunta juguetonamente.
—¿Qué? ¡No! Busqué en Google esa palabra y apareció.
—Solo te estoy llamando un elegante cisne "Swanie". Simplemente se me ocurrió. Pensé que me lo había inventado. ¿No te gusta? Puedo llamarte de otra manera.
¿De otra manera? ¿Cómo podría llamarme?
¿Bebé?
¿Novilla?
La puerta se abre y Carlisle se para en la entrada, limpiando el polvo de sus botas en el costado de la casa antes de entrar. Es alto como Edward e incluso se parece a él, mayor y más mundano. Nos da una mirada a cada uno antes de pasar al fregadero para lavarse las manos.
Volteo a ver a Edward y él se encoge de hombros, cortando otro panecillo.
—Oye, papá —dice, masticando muy lento—. Necesitaré más tiempo libre.
—¿Qué? ¿Como un día? —inquiere Carlisle, frotándose las manos a fondo.
Edward sonríe.
—Una semana —dice—. Más como dos.
Mis ojos se agrandan —dos semanas— antes de que Carlisle lentamente se dé la vuelta, sus ojos se entrecierren en Edward y yo me encojo en mi asiento. Tal vez debería dejarlos solos, dejarlos hablar.
—¿Por qué? Te tomaste una semana libre para visitar a tu mamá.
—Surgió algo. Nos vamos de viaje, Swanie y yo.
Los ojos de Carlisle se deslizan hacia mí, y sonrío inocentemente, porque soy inocente. Todo esto fue idea de Edward. Por supuesto que estoy de acuerdo, ¿quién no querría viajar a través de los Estados Unidos con él?
—Si llamo a tu primo para que venga a trabajar mientras estás fuera, no les pagaré a los dos.
—Está bien. Lo tengo cubierto. —Edward se palmea el pecho y Carlisle asiente con la cabeza antes de agarrar un panecillo y tomar un poco de salsa directamente de la sartén. Lo sostiene en un gesto de alegría antes de salir de la casa una vez más—. ¿Estás lista para una aventura? —pregunta Edward.
Lentamente mi cabeza comienza a asentir, y cuando sonríe muy despacio, no puedo evitar el aleteo de excitación que siento en mi estómago ante la idea de viajar en carretera con este tipo durante días.
Papá me va a matar en serio.
Probablemente mamá también.
Creo que valdrá la pena.
*I saved her life, isn't that right? es la frase original, por eso Bella dice que la oración rima, pero al traducirlo pierde la rima.
¡Definitivamente valdrá la pena ese viaje por carretera con Edward! Para las que preguntaban por la mamá de Edward, recuerden que en el primer capítulo Edward le cuenta a Bella que viene de Seattle porque estaba visitando a su mamá, Carlisle y Esme están divorciados.
Espero que les esté gustando la historia tanto como a mí, porque esta Bella es divertidísima (a mi parecer), gracias por los comentarios, alertas y favoritos, y no olviden decirme qué les pareció.
Nos leemos en la siguiente actualización.
Sarai
