Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Capítulo 7: Dos días, y ya estoy obsesionada

No puedo dejar de ver las fotos en mi teléfono. Sin embargo, lo hago a escondidas, porque no quiero que Edward piense que soy un completo bicho raro.

El brazo de Edward está envuelto alrededor de mis hombros, como si perteneciera allí, y estamos viendo a la cámara desde un ángulo porque tuvo que apoyarla sobre una roca. Acabábamos de cruzar a Nuevo México e insistió en que teníamos que detenernos y tomar una foto frente al letrero.

Primero tomó una de mí, y posé como una idiota cursi, como una de esas adolescentes molestas que quieren atención.

No estoy avergonzada.

Edward se dejó el sombrero y se tomó una también. Déjame decirte, la suya es diez veces mejor que la mía. Atesoraré esta imagen para siempre.

Es un gran compañero de viaje por carretera.

De todos modos, la foto de él y yo, me da mariposas.

Como dije, su brazo está envuelto alrededor de mis hombros y el mío está envuelto alrededor de su cintura, pero mi cuerpo está volteado hacia él de modo que mis dos brazos están envueltos alrededor de su cintura y parecemos una pareja, una pareja que se conoce de toda la vida.

La sonrisa en su rostro es para detener el mundo.

La sonrisa en mi rostro grita enamorada. ¿Podría él notar al verla que estaba a segundos de saltar a sus brazos y comerlo a besos?

Me hace querer ser aventurera.

Quiero hacer travesuras con él.

¡No puedo apartar la mirada de la estúpida foto!

—¿Me las vas a enviar? —pregunta Edward, y casi tiro mi teléfono por la ventana.

Me ha atrapado.

Me aclaro la garganta y me meto un cabello detrás de la oreja, jugando con calma.

—Sí, si las quieres.

Son increíbles.

—Las quiero. Envíalas por Airdrop.

Hago eso de Airdrop y escucho el timbre de su teléfono cuando pasan. Lo veo levantar su teléfono y sonreír ante las fotos.

—Oye. No conduzcas distraído —regaño, solo porque soy una idiota y me siento muy rara.

¿Realmente lo conocí ayer?

Deja su teléfono con una sonrisa.

—Cargamento precioso, lo entiendo. No te haré daño.

¿Pero no lo harás?

—¿Quieres jugar al juego de las capitales?

—¿Juego de capitales? —Sus ojos se encuentran con los míos por una fracción de segundo antes de volver a la carretera. Quiero que sus ojos estén sobre mí por más tiempo.

—Sí, te digo un estado y tú tienes que decirme su capital y viceversa.

—¿Podemos usar nuestros teléfonos?

—¡No! Eso es hacer trampa. ¿Cuál es el punto si lo estamos buscando?

¡Su sonrisa!

—Bueno, ¿qué pasa si digo una ciudad y tú dices que está mal pero realmente está bien?

—¡Yo no haría eso!

—¿Conoces todas las capitales?

Lo pienso por un minuto.

—Creo que sí.

—No lo sé —dice riendo—. Podría decirte el estado y tú dices la capital y no tengo ni idea de si está correcto.

—Está bien, eso es un problema. Solo diré los estados y tú me dices las capitales. Obtienes un punto por cada capital correcta y yo obtengo un punto por cada incorrecta.

—¿Qué ganamos?

—¿Qué?

—Bueno, si estás llevando seguimiento de los puntos, ¿cuál es el premio?

Dios, realmente me hace pensar.

—¿Eres competitivo?

Él asiente.

—Lo soy.

—Hmmm. Está bien. El ganador puede decidir el premio después de ganar, ¿bien?

—Bien. Empieza.

¡Empezar!

—Empezaré con una fácil. ¿Arizona?

Sacude la cabeza con una sonrisa.

—Phoenix.

Aplaudo con entusiasmo.

—¡Bien! Uno a cero.

—Sabes que estás perdiendo, ¿verdad?

—Sí —me río.

—Solo comprobando.

—¿California?

—Sacramento.

—¿Rhode Island?

Hace una pausa, inclina la cabeza y se muerde el labio.

—¿Hartford? —dice, dudoso.

—Nope. ¡Dos a uno!

Para cuando Edward se detiene en una gasolinera, va perdiendo 11 a 14. Todo es diversión y juegos hasta que pierde.

—Déjame comprar la gasolina —le pido, escarbando en mi bolso, pero él cierra la puerta antes de que pueda entregárselo.

Tengo la sensación de que no me dejará pagar por nada.

Mientras bombea, entro a la tienda para un breve descanso en el baño. Voy saliendo cuando Edward entra a la tienda.

—Saldré enseguida —avisa, su hombro rozando el mío.

Subo a la camioneta y decido llamar a papá y contarle lo que está pasando.

No es lindo.

Edward todavía está en la tienda, pero todavía temo que pueda escuchar a papá regañándome. Está tan enojado ahora mismo.

—Papá…

—Ni siquiera eres una adulta. Eres una niña que toma decisiones estúpidas. Ni siquiera puedo creer que este hombre te lleve por la mitad del país.

De acuerdo, incluso yo puedo admitir que normalmente sería completamente estúpido, pero Edward es un buen tipo. Su mejor amigo es un perro. No puedes admitir eso y ser un asesino psicópata.

¿O puedes?

No.

—Está bien. Estoy bien. Lo prometo.

—Él podría estar diciéndote que digas eso. Podrías ser su maldito rehén. ¿Estás de camino hacia aquí o estás encerrada en el sótano de este tipo?

Soy la hija de mi padre, eso es seguro.

—Te enviaré un video, está bien. ¿Eso te hará sentir mejor?

Edward mantiene la puerta de la tienda abierta para una pareja de ancianos, inclinando su sombrero al estilo buen vaquero, y papá dice algo en mi oído, pero ahora Edward camina hacia la camioneta, sus labios se levantan en una sonrisa, sus ojos en mí, y estoy sintiendo mariposas en mi vientre.

—¡Bells! —grita papá, haciéndome saltar y casi dejar caer mi teléfono. Edward niega con la cabeza, su sonrisa se hace más grande y luego abre la puerta y se mete dentro de la camioneta.

—Estoy aquí, lo siento. Enviaré ese video. Es hermoso aquí —miento un poco porque realmente no lo es—. Está bien, adiós. Te amo.

Termino la llamada y sonrío, fingiendo que mi padre no está ni cincuenta sombras de cabreado.

—¿Está enojado? —pregunta Edward, arrojándome una bandeja de barras agridulces azucaradas.

¡Qué!

—Oye, me encantan estas.

—Pensé que te gustarían.

—¿Qué? ¿Por qué?

Enciende la camioneta y mi música, una realmente lenta, suena a través de los altavoces.

—Te gustan las cosas raras. Esas son raras. Tiene sentido.

Él es bueno.

—¿Quieres probar una? —Sostengo la barrita y la balanceo como un péndulo junto a él, y él asiente y abre la boca como si quisiera que se lo diera de comer.

¡Santo cielo!

¿Qué se supone que haga? ¿Lo meto toda en su boca? ¿Y si se desliza por su garganta y se atraganta con eso?

No puedo simplemente dejarlo sentarse ahí con la boca abierta, aunque se ve increíblemente lindo, así que la sostengo sobre su boca y él da un mordisco casi mordiendo la punta de mi dedo con él. Creo que le habría dejado quedárselo.

Mastica mientras mantengo mi mano suspendida en el aire y luego asiente y abre la boca de nuevo, y yo dejo caer el resto dentro.

—No está mal —dice.

—Oh, por favor. Agrio luego dulce, es perfecto.

Él se ríe, y uso mis dientes para quitar el ácido de mi barrita hasta que es solo una barra desnuda y luego me la meto en la boca y la mastico.

Tiro la bandeja en el asiento a mi lado, y veo que los ojos de Edward se mueven hacia ella, pero luego pone los ojos en blanco y la ignora.

—Mi papá me va a asesinar, posiblemente a ti también. Él cree que soy tu rehén y que estoy encerrada en tu sótano siendo torturada.

No le digo que pensamos parecido, que mi miedo era que él hiciera lo mismo. Bueno, excepto que en el granero.

—¿Le dijiste que no tengo un sótano?

—No lo hice, pero solo está siendo sobreprotector. No creo que crea que eso realmente está pasando...

¿O lo estará?

Pobre papá.

—Apuesto a que piensa que realmente está sucediendo.

—Le dije que le enviaría un video de nosotros conduciendo. ¿Te importa? Creo que necesita ver tu cara.

Se quita un poco el sombrero de la frente.

—Claro. ¿Quieres que actúe con naturalidad? —Sonríe como si pensara que todo esto es divertido. Poco sabe él que mi papá es tan serio como un infarto.

Oh, Dios mío.

—Solo conduce. Bueno... y sonríe. No te pongas demasiado serio como si no estuvieras feliz de tenerme en tu camioneta.

Edward se ríe y le hace algo a mi alma, como calentarla y me dice que algún día será mío.

Oh, Dios, ahora soy yo quien actúa todo Ted Bundy.

Empiezo la grabación donde solo se ve mi cara y luego empiezo a hablar.

—Hola, papá, soy yo. Está bien, sé que sabes que soy yo porque puedes ver mi cara...

Edward comienza a reír.

—... oh, ese es Edward —digo, girando la cámara hacia Edward—. Él es mi… —Edward sonríe a la cámara y hace uno de esos saludos ladeando la cabeza, haciéndome sonrojar por alguna razón—... mi compañero de viaje. ¡Estoy a salvo como te dije! —Giro la cámara hacia la carretera y volteo a ver a Edward, y él me guiña un ojo, no como un pervertido, sino como un vaquero sexi que ni siquiera tiene que intentar ser sexi—... Así que sí, estoy a salvo. Pasamos por...

—Nuevo México —agrega Edward, como si estuviera tratando de ser lindo y terminar mis oraciones.

—... Nuevo México, sí. Mira qué bonito —le digo, moviendo la cámara rápidamente alrededor y al costado de la carretera—. Está bien, adiós, papá.

Le envío el video a él y a mamá.

—Eso fue muy gracioso —comenta Edward, y niego con la cabeza y froto mi frente, sintiéndome como una completa idiota.

—Bueno, tal vez ahora piense que eres un buen tipo.

—Podría habérselo dicho. Hazlo de nuevo. Enciende el video. Le diré que soy un buen tipo con buenas intenciones y que ni siquiera he pensado en hacerle daño a un pelo de la cabeza de su linda hija.

—¿Qué? ¡No! ¡Detente! —Me río, poniendo mi teléfono debajo de mi pierna.

¿Llamó bonita a mi cabeza o a mi cara?

Miro por la ventana lateral y solo para cambiar de tema, digo:

—Tengo hambre. —Porque no puedo soportar que me llame bonita o linda o algo así.

Suspira dramáticamente.

—Pensé que nunca me harías uno de esos Lunchables*.

—No lo sé... —bromeo, desabrochándome el cinturón de seguridad para alcanzar el asiento trasero donde está la hielera—... las pizzas son mis favoritas. Tal vez deberías comer un sándwich.

—Comparte tu almuerzo y yo compartiré mi sándwich.

—¿Mitad y mitad?

—Sí. ¿Lo mejor de ambos mundos?

—Pero hay tres pizzas.

—¿Cuánto es la mitad de tres?

Miro por encima del hombro al idiota.

—Uno y medio.

—Ahí tienes. Ambos obtenemos uno entero y la mitad del otro.

—Supongo…

Edward se ríe.

—Puedo decir que eres hija única. Tienes que aprender a compartir, tacaña.

Es verdad. Soy hija única, así que estoy acostumbrada a tener todo para mí.

Agarro lo que necesitamos y lo coloco entre nosotros en la consola central.

—Solo comía de esas pizzas en los viajes de vacaciones —comento, preparando un sándwich de pavo—. Mamá nunca las compraba. Siempre dijo que eran demasiado caras. Tenía una amiga, no la que tenía el hermano, y ella era la menor de tres hermanas. Era mucho más joven y malditamente malcriada. Tenía un lunchable* para el almuerzo cada día en la escuela, y se turnaba para darnos a mí y a un par de mis amigas una de sus pizzas todos los días... está bien, ahora que lo digo en voz alta, sueno como una aprovechada, pero las amaba.

—Eso es lo más triste que he escuchado —dice Edward, agarrando un trozo de pavo y metiéndoselo en la boca—. Ahora me siento mal, Swanie. Puedes quedarte con mi otra mitad.

Dios, mi corazón.

—No —contradigo, sacudiendo la cabeza, ocultando mi sonrisa, realmente me gusta la forma en que mi corazón se siente cálido y emocionado—. Tú cómetela.

—¿Estás segura?

—Sí. La compartiré, pero solo porque me compraste barras agridulces.

—Bien.

No lo miro, pero puedo escuchar su sonrisa y no sé cómo voy a sobrevivir a este viaje por carretera. ¿Qué va a pasar cuando me deje y se despida? ¿Nunca lo volveré a ver?

Eso suena demasiado horrible para siquiera pensarlo.

Dos días, y estoy obsesionada.


*Lunchables: es una marca de alimentos y bocadillos fabricados por Kraft Heinz. Ofrece 26 variedades diferentes de combinaciones de comidas que incluyen galletas saladas, pizzas, nuggets de pollo, perros calientes pequeños, hamburguesas pequeñas, nachos, sándwiches y wraps. Las que compraron Edward y Bella incluyen 3 pizzas, y eran las mismas que llevaba la amiga de Bella a la escuela.


En defensa de Bella, Edward es hermoso en esta historia, tiene la paciencia de un santo y es tan atento y caballeroso... dichosa ella. Como les comenté en el grupo, este es el último capi del año porque quiero terminar el fic navideño de LyricalKris y la otra semana subir otro navideño que me autorizaron, de la misma autora de Teacher of the Year.

Gracias por los comentarios, las alertas y favoritos, me emociona saber que les está gustando la historia tanto como a mí. Ya saben, no olviden decirme qué les pareció el capítulo, y nos leemos en la siguiente actualización.

Sarai