2. Lunes. De la pena por fuga y persecución.

Un velo negro cubre las nubes de Norteamérica entre polvo y angustia. El cielo llora por la vergüenza de la osadía de nuestros lamentos. Los Estados Unidos se despiertan con una bandera media y los fantasmas benévolos sobre las copas de los árboles para aquellos que ya no están, han olvidado entrar por la ventana para decir un último adiós a sus seres queridos. Hoy, América llora lágrimas de papel, entre pedazos de concreto todavía sueltos y sobre las esperanzas de un futuro que acaba de detenerse a la sombra de una horrible tragedia.

Y ante tanta impotencia solo podemos detenernos a cuestionarnos ¿Quién es el autor de la pieza infernal que vino a orquestar el atentado de Manhattan? ¿Quién o quiénes son los responsables de tan desvergonzado dolor? ¿Y de tan cínico teatro de desprecio por la raza humana, en un acto tan macabro de verse o de escucharse siquiera? Pero nadie lo sabe. Nadie tiene respuestas y todos queremos justicia.

Elena Walred. Passed-Out columnist.

América se ha despertado por la mañana con un moño negro en cada puerta, en cada calle, y en cada hogar. La tragedia ocurrida en Nueva york durante el pasado viernes nos ha robado las ganas de levantarnos de la cama. Poco más de 500 personas se encontraban dentro del edificio del PairteSolem al momento del colapso entre las 17:30pm y 18:00pm. 2, 056 personas estaban en el estadio contiguo durante la celebración del Canon festival de este año. Hasta el momento se han reportado 47 desaparecidos, 326 heridos de gravedad entre los no ediles y 214 muertos con una cifra de perdida, que hasta esta mañana, no ha conseguido ponerse estática y sigue aumentando con las horas.

Noticiero de las 11:00 am Nueva York

Mientras esperamos un reporte de la CVN, se llevara a cabo una conferencia de prensa con el anterior alcalde de la ciudad, con quien, por cierto, se han hablado los temas de posible terrorismo, conspiración, crimen organizado y consecuencias políticas que respectan a las autoridades con el fin de satisfacer la necesidad publica en respuesta a los familiares de las víctimas que han perdido la vida…

Niños, mujeres, ancianos y trabajadores de la planta de escalas que se alzaba sobre la avenida principal de frente al ROSS fallecieron intentando escapar en medio del pánico y caos generado por treinta explosiones discontinuas dentro y fuera del edificio, la mayoría de ellos, de estas víctimas, entre los 10 y 38 años de edad. Los explosivos estaban colocados, estratégicamente según balística, en puntos clave de la estructura, con el fin de derribarla en dos movimientos simples, que acabarían por cumplir con su cometido dándoles muerte a periodistas, presidentes y secretarios del consejo de la CVN pero sobre todo a cientos de civiles.

Voices on the head. Radio estación 14:00 pm

"El silencio parece haber corrompido las calles con una mirada sepulcral y el lamento llano de aquellos que se han ido" se despidió el presidente de la CVN durante su discurso póstumo. Por su parte el presidente de los Estados Unidos de América ofreció un discurso en el que expresa su dolor y comparecencia por los familiares de las víctimas de esta horrible tragedia nacional. "Obviamente se trata de la mafia o de alguna organización criminal que pretendía mostrarnos la magnitud del poder que tiene sobre las calles de Nueva york. El estado, no se quedara de brazos cruzados y de ninguna forma perdonará este acto de infamia contra la nación. Los responsables serán castigados por el peso de la ley"

El nuevo alcalde se encuentra en el hospital, y aunque diversas fuentes confirman que todo está en orden, algunas otras sospechan que si no ha habido información al respecto, incluso dos días después, es porque se nos está ocultando su verdadera muerte para no alentar al creciente pánico generado por los nativos de la ciudad. Algunas voces molestas sugieren que el acto terrorista es obra de un clan mafioso del extranjero o los diligentes de los partidos rasos que se quedaron fuera en las elecciones de la alcaldía. La nación se quiebra ¿habrá alguien que pueda dar la cara por la tragedia, tendrá rostro el enemigo de américa? Todo lo que sabemos, es que es que estamos de luto y nos vestimos con nuestras mejores disculpas, hoy y para siempre, como el día que nunca olvidaremos.

Sophie Magrow. Indipeper Nation

La batería de lavado llevaba muchos años sin funcionar. La secadora, la radio y las partes más minúsculas del apartamento habían dejado de importar un carajo. Ahora la ropa estaba seca, comprada, perdida y puesta con las grapas hasta la primera impresión. Donna llevaba parada muchas horas, puesto que desde que abrió los ojos al despertarse, por la madrugada, y hasta lo que iba del medio día, se había entretenido leyendo las primeras notas póstumas de la competencia. Algunas rimaban en forma de poemas y otras homenajeaban las vidas perdidas haciendo bulla de las cifras.

Los boletines informativos se lanzaron muy temprano. Los periódicos, revistas y artículos anónimos en las plantillas no paraban de escribir notas al respecto, y Manhattan se llenó rápidamente de mensajes atrevidos y enfurecidos que decían defender a la nación de los políticos extranjeros que según algunas fuentes, trajeron el desastre a la gran ciudad. La explicación se estaba quedando corta para la editora en jefe del periódico de Lyex. No hay sospechoso, no hay historia y hay un enemigo fantasma cobrándose la atención de paja de todos los rostros enfurecidos por una tragedia descomunal firmada por un bonetón de ojos envilecidos y más que nada, la pérdida arquitectónica que supone pensar en ello.

Donna no había tenido tiempo de pasarse un cepillo por la cabeza y las aspirinas con cafeína habían perdido su efecto o por lo menos eso parecía. Los papeles estaban desordenados y derramados a pliegos por todas partes sobre una mesa de dibujo. Ella no sabía porque pero estaba sudando y tenía la camisa desabotonada, además había perdido la voz intentando ser clara con las ordenes que les daba a sus empleados. El tiempo se le iba de las manos y Lyex era el único que no había entregado la nota estelar. Los ojos de los críticos exigían la pasta llena y Donna no había podido darse el lujo de descansar en toda la noche. Las horas consumían su calma y Betty Buchanan notaba cómo de agresiva podía llegar a ser su jefa bajo los altos índices de presión.

- ¡¿Por qué nadie puede darme una historia decente?! – bufaba Donna y los demás agachaban la cabeza y apretaban sus respectivos folios contra sus pechos

- Demasiado soso – decía a penas leer el encabezado de los primeros intentos

- Demasiado simple – regañaba poniéndose unas gafas sobre la cabeza

- Demasiado lloriqueo – se quejaba y los papeles volaban por todas partes mientras los pobres escritores recogían sus folios desordenados del suelo

- ¡¿nadie tiene nada para mí?!

- Pero señorita… - intento excusarse uno de ellos, Donna lo interrumpió

- Nada de señorita ¿para qué les pagan, gusanos inútiles? Vayan a trabajar ¡Ahora! – gritó desechando un boletín y echándolo a la trituradora

Betty estaba acercándose en silencio sin percatarse de su peligrosa acción

- Donna, creo que tienes que relajarte un poco y…

- Señorita Pincciotti para ti Betty, ¡soy tu maldita jefa!

- Está bien señorita…

- Olvídalo Buchanan ¿nadie tiene algo para la nota de portada?

- Podríamos… - las sugerencias la molestaban todavía más

- No, no podríamos, es muy lento – les explicó abriéndose paso por el corredor, algo no andaba bien con su temperamento pero seguían sin comprender que debían mantener su distancia

Un hombre encorvado de barba lacia se le acercó con un manojo de papeles mientras tartamudeaba algo sobre el periódico del Indipeper

- Tus ideas son estúpidas Bob – lo rechazó Donna sin mirarlo siquiera

La pelirroja fue detenida en camino a su oficina por más de cinco personas con razones diferentes aunque ningún motivo alcanzó a convencer a Donna de parar sus pies y prestar atención

"no" "¡No!" "¡NO!" repetía caminando y bebía de su café. Luego de un sorbo resultaba inusualmente ofendida por la temperatura tan alta de su bebida y volvía a gritar enrojecida por la experiencia.

- Yo iba a decir que hay otro vagabundo en mi oficina – le explicó Denise cuando logró detenerla en el corredor. Denise era una mujer también pelirroja; pero ella creía que pintarse las raíces de ese mismo color era suficiente para que todos los demás lo creyeran

- ¿tengo que hacerlo todo yo? – se enfureció Donna. Aunque al rato encontró divertido ponérselo de excusa para no tener que ir a su oficina y quedarse sola, con ese montón de pensamientos vagos que a ratos se fugaban por la ventana y venían de regreso con calumnias extranjeras.

- ¿Dónde está Mark?

- Murió en el atentado señorita – le explicó alguien

- ¿qué? – Donna escupió su café

- ¿Cuál Mark? - se escuchó preguntar a Buchanan – ¿El de seguridad?

- Por el amor de dios, hazte a un lado… yo lo sacaré, Denise

- Muchas gracias señorita

Donna revoloteó los ojos dentro de sus parpados y con un gesto de fastidio se encaminó al lugar arrastrando mucho los pies. De camino tomó una regla de madera que se encontraba sobre el escritorio de Bob Clanes y se dirigió a la oficina de Kelly y Denise, las editoras de color a pasta gruesa. Donna había practicado la cara de oficinista enfadado con representante legal de buena cuota, así que se sentía lista para enfrentar a cualquier vagabundo, por más intimidante que éste luciera. Aunque por supuesto la seguridad se le cayó a los pies cuando abrió la puerta, porque algunas cosas no salieron como las imaginaba. Ella no estaba segura del aspecto que debía tener un vagabundo pero si sabía que no podía lucir como ese.

- Mire señor, voy a tener que pedirle que…de… no pue…

Donna Pincciotti hubiera perdido el conocimiento si esos 6 meses de terapia de hacía dos años no hubieran tenido efecto favorable en su vida profesional, como de hecho no se podía atribuir el caso. Sin embargo algo más importante que su reacción, era la comezón entre las axilas que comenzó a sentir luego de reconocer al sujeto en la orilla de la ventana de esa oficina.

- Hola Donna – saludó Kelso comiéndose un helado y balanceándose desde el asiento giratorio de Denise – ¿Cómo has estado?

Entonces la mujer retrocedió sin pensarlo mucho con las palabras atoradas en la garganta y la emoción contenida en el pecho al ras de cerrar la puerta. Quiso articular la oración más inteligente que tuviera para idealizar en los siguientes segundos pero no salió tan bien.

- ¡Michael Kelso! – exclamó – ¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!

Kelso se columpió unos segundos en la silla y luego de concentrar su lengua en el helado le dedicó una mirada ingeniosa y una sonrisa torpe que la hizo sentirse como en casa.

- También me alegra verte de nuevo – repuso Kelso dejando caer la bola de helado sobre el escritorio y poniendo un puchero de dolor por el efecto que aquello le produjo – ¿puedo saber a qué se debe tu descortesía?

Donna carecía de adrenalina y el efecto que el encuentro pudo haber tenido con cualquier otro era una simulación calculada que había estado estudiando desde muchos años atrás. La última vez que se vieron, en un lugar llamado THE HUB, entonces Donna tenía papas fritas en la boca y Kelso estaba vomitando las suyas.

- Estaba a punto de preguntarte lo mismo, porque… ¿sabes? – continuó hablando la chica – Esta es mi oficina, YO trabajo aquí

- ¿rojo de nuevo? – señalo su cabello – me gusta más así. Esta más rojo en la foto – se burló Kelso enseñando una foto sobre el escritorio de Denise

- Mira Kelso, estoy trabajando y estoy realmente ocupada así que…

- No nos tomara mucho tiempo, rojita – se apresuró a decir él

Pero Donna todavía estaba mirando con confusión hacia todas partes y de vuelta a la puerta entrecerrada para medir las palabras que estaban por salir de su boca de oficinista enojado.

- Mira, si me hubieras llamado, habríamos quedado para cenar o algo – le quiso explicar – pero justo ahora…

- Oh Donna ¡relájate! – le pidió Kelso y luego recogió la bola de helado y la volvió a poner en el cono para seguir lamiendo

- Kelso no pude… es decir… tal vez si vuelves mañana

- Donna, Donna, Donna ¿no entiendes? – le dijo él –No puedo volver otro día

Y entonces el chico se descubrió la bata dejándose libre el pecho y mostrándole la ropa. O por lo menos el intento de ropa que te dan cuando llevas un rato largo en el hospital.

- ¿Estuviste en el hospital?

- Me escape – dijo él

Una mujer junto a la puerta los estaba espiando y Donna no tuvo mejor remedión que cerrarla.

- ¿Qué hiciste qué?

- Ya me oíste, me escape ¿tienes algo con azúcar? – le preguntó Kelso sentándose en el escritorio

Donna quitó una bufanda del perchero de Denise y la utilizó para limpiarle el helado de la cara a Kelso.

- Ah… pues... claro pero yo solo que…

Kelso identificó un olor agradable en la camisa de Donna cuando ésta se le acercó.

- ¿Qué es? ¿café? Tengo hambre y mucha

- Esta no es… esta no es mi oficina

- Ok vamos – Kelso se puso de pie y Donna tuvo que corretearlo y volver a cerrar la puerta que acaba de abrir su compañero

- ¿estás loco? ¡No pueden verte! – le gritó a susurros y a Kelso le hizo gracia la acción de la pelirroja

- ¿Por qué no?

- Escapaste del hospital – dijo enfurecida

- No del hospital que tú crees, del suyo – explicó – tuve un accidente con el auto camino hacia acá

- ¿Qué? – Donna se cubrió la boca con ambas manos – Por dios ¿estás bien?

- Ya estuve en el hospital Donna, relájate.

- ¿Cómo pudiste hacer algo tan irresponsable? – lo regañó – ¿sabes lo que Brook dirá cuando se entere?

- No creo que le importe mucho. Ya no estamos juntos

- ¿Qué?

Kelso comenzó a caminar moviéndose con seguridad por toda la habitación, perseguido por Donna, quien se notaba, estaba haciendo un verdadero esfuerzo por dejar en su lugar lo que Kelso tomaba y agitaba junto a su oído como un niño curioso.

- Así es, soy soltero, estoy en el juego ahora nena – decía chupando un cable a la hora en que la chica se lo arrebató y pudo acercarse a su nariz

- Como vuelvas a decir eso te arranco los ojos… – dijo ella

- Vamos Donna, no vine para escuchar un estúpido discurso feminista, es más, ni siquiera vine a verte a ti

Donna giró para detenerlo y consiguió sentar a su amigo en la silla y logró que se quedara quieto sosteniéndolo fuerte por los hombros. Cuando estuvo segura de no se movería de allí lo soltó y se puso una mano en la cadera.

- Bien ¿entonces qué haces aquí?

- Vine porque creo que puedes tener algo que necesito

- ¿yo? – se rio Donna

- Si tú – ahora Kelso parecía un psicópata empedernido meciéndose en la silla de nuevo

- Y… según tú… ¿Qué es tan valioso para merecer un vuelo hasta Nueva york?

- Información, preciosa – le contestó Kelso y Donna se echó para atrás conteniendo una carcajada muda

- ¿Por qué tendría información para ti? - se burló – Y si me dices así de nuevo, te arranco la cabeza.

- ¿Cuál de las dos? – preguntó Kelso

Donna levantó una ceja

- ¿Qué dijiste?

- Nada. – continuó el hombre – Lo siento. Eres periodista ¿no? Eres una de esas chismosas que ganan dinero por saber los chismes. Debes saber cada detalle de lo que pasa en esta ciudad

- Eso intento, gracias – le contestó Donna – así que si me disculpas… tengo muchos chismes que…

- Tu puedes resolver muchas de mis preguntas – dijo Kelso

La chica sencillamente se cruzó de brazos y se recargó en la puerta

- Eso depende claro… ¿Qué es lo que quieres saber? – le preguntó

Kelso sabía que había conseguido su oportunidad de oro y no estaba dispuesto a echarla a perder

- ¿Quién activó la bomba?

Donna se levantó y cogió un cigarrillo del cajón de Denise. Nadie se enfadaría por eso, ella era su propia jefa.

- Fueron explosivos, fueron treinta – le explicó a su amigo

- ¿Segura?

- Sí. Además eso nadie lo sabe. – encendió el cigarro – Kelso… por favor – dejo escapar el humo de su boca – eso nadie lo sabe.

- ¿y qué si alguien lo supiera? – preguntó él

- ¿Quién?

- Pues yo – dijo Kelso

Donna se rio una vez más y echó para atrás la cabeza. Estaba disfrutando mucho ese descanso.

- ¿Qué? ¿tú? ¿tú sabes quién está detrás del atentado? – se burló

- Bueno… podría tener una idea, pero necesito tu ayuda para rellenar algunos huecos

- ¿una idea? – se burló Donna – ya veo lo que pasa. Te ascendieron a detective de repente

Kelso dio una vuelta con los ojos por toda la habitación y después de pensárselo le dijo:

- En realidad, parece que me despidieron

- ¡Oh, dios! – se quejó la pelirroja

- No, dios no, Donna. Esto fue obra de alguien más

La mujer no sabía si reírse o sentirse como en casa.

- No me digas – habló con sarcasmo

- Alguien que estuvo detrás de todo y aún está allí…

- Kelso eso no…

- ¿crees que fue un accidente? – la presionó

- No. Pero…

- ¿pero qué? – presionó más

- Kelso – suspiró Donna – no te ofendas, pero te escapaste del hospital, te despidieron y dejaste a Brook. Yo sé que es la regla de oro, no preguntar, pero… ¿has estado tomando tus pastillas?

- ¡No! – gritó y Donna se echó para atrás – ¡No más pastillas! – Kelso hizo mucho ruido provocando que los amigos de Donna entraran para asegurarse de que todo estaba bien

- ¡Kelso! – lo regañó ella – ok, ok no más pastillas ¡Genial! – quiso tranquilizarlo pero varios empleados ya estaban asomados por la puerta

- ¿estás bien Donna? – le dijo Bob – ¿quieres que llame a Mark?

- ¿Quién es Mark? – preguntó Kelso

Donna se puso una mano en el tronquillo de la nariz y volvió su atención con un gesto noble hacia sus compañeros

- No, no hay necesidad…

- Escuchamos un grito ¿estás bien? – propuso su amiga

- Si, si Betty, todo está bien

- ¿no había muerto Mark? – le dijo Denise a Bob

- ¿Mark? – contestó Kelso

Donna se fijó en los rostros confundidos de todos y se dio cuenta de que estaban poniendo una mirada agreste en contra de Kelso

- ¿él es…? – empezó a decir Kelly

Donna tuvo que inventar algo poco ingenioso porque se estaba poniendo nerviosa.

- Mi primo – dijo por fin, luego de un silencio sospechoso – sí, mi primo… Casey

- ¿Casey? – preguntó Betty

- ¿Casey? – preguntó indignado Kelso y Donna le dedicó una mirada furtiva

- Bueno mucho gusto Casey… - saludó Betty sonriendo de manera coqueta al chico – si necesitan algo….

Kelso también le había sonreído a la chica y los dos estaban haciendo un juego de miradas perversas en donde el busto de Betty era el protagonista, así que Donna tuvo que pararse frente a la puerta y forzarlos a retirarse mientras la cerraba.

- Si necesitan algo… aunque sea… - se esforzaba Betty por seguir viendo a su nuevo objetivo sexual al mismo tiempo que Donna cerraba la puerta

- No, está bien… estamos bien ¿verdad que si? – la cerró por fin – adiós – dijo fingiendo una sonrisa amigable

- Claro que linda, adiós – decía él, antes de girarse y mirar a Donna con odio puro – ¡¿Casey?!

- No se me pudo ocurrir algo mejor – se excusó Donna

- No tenías que mentir…

- Claro que sí. Te escapaste del hospital, la gente hará preguntas

- Como digas – dijo él y de nuevo se distrajo jugando con las cosas de Denise

- Kelso, tienes que irte – le dijo Donna quitándole el marco de una foto y devolviéndola a su lugar

- No, Donna escucha – suplicó el chico – tienes que escuchar esto

- No quiero oírlo Kelso – dijo la chica caminando hacia el teléfono – llamaré a Brook y ella…

- Donna – Kelso corrió y colgó el teléfono que Donna ya había levantado, imponiendo presión lastimera en la de la mujer – ¡Escucha mi historia! – le exigió

Donna soltó el teléfono y recuperó su mano

- Aquí afuera tengo 200 investigadores – le dijo – tengo el trabajo de las historias cubierto así que…

- Ellos no saben lo que yo sé – le advirtió el chico

- De acuerdo, muy bien Kelso ¿Qué es lo que tú sabes, que 200 investigadores profesionales desconocen?

- PSIC lo planeó todo – dijo Kelso y Donna lo miró con incredulidad absurda

- ¿PSIC?

- ¡PSIC! – repitió él

- ¿tú historia es que la compañía de luz planeó un atentado terrorista durante la reunión más pequeña e insignificante que ha tenido la CVN jamás?... – se burló Donna sarcásticamente – vamos amigo, de veras quiero tomarte en serio pero…

- Sí, pero tengo pruebas – siguió diciendo el hombre

- ¿aja?

- Si, mira – insistió Kelso

- ¿Qué es esto? – espetó Donna preocupada viendo la fotografía de Fez despertando en el hospital - ¿Qué le pasó a Fez?

- Tomé más fotografías de todo lo que había en la caja, cosa por cosa, porque sabía que cuando volviera, ya no estarían más, pero luego desparecieron estas son las únicas dos que…

- ¿Qué es esto? – preguntó la pelirroja pasando a la segunda fotografía y dándose cuenta del beso homosexual entre sus viejos amigos

- Ah, ignora eso – Kelso se la quitó

- ¿Qué demonios? – exclamó Donna - ¿Qué demonios fue eso eh?

- Mira en el fondo , en el fondo – exigió el otro

- P-S-I-C – leyó Donna en voz alta

- ¿Lo ves?

Donna se sentó en la silla de respaldo de Denise con una cara de preocupación inminente comparando a los sujetos de ambas fotografías

- ¿No se te ocurrió que tal vez cambiaron la caja de fusibles del hospital?

- No es una coincidencia, ellos no trabajan en Wisconsin ¿cierto? – Donna asintió con la cabeza – además está la caja y las pastillas ¡Esta caja apareció un día antes de que Fez desapareciera del hospital!

- ¿Fez qué? ¿Cuál caja? No entiendo – dijo ella

- Desapareciera del hospital ¿me sigues Donna?

- ¿Cómo dices? – insistió la chica

- ¡Fez desapareciera del hospital! – le gritó Kelso – ¡dios! sí que eres tonta Donna, como sea… - continuó

- Ok – asintió Donna

- Fez desapareció del hospital el viernes, nadie sabe nada de él y la última vez que lo vimos, estaba en el hospital, ese sujeto estaba ahí y Fez actuaba muy extraño

- ¿crees que los contratistas de PSIC secuestraron a Fez?

- No – Le explicó Kelso – estoy seguro.

- Ese uniforme me parece conocido – comentó Donna forzando los ojos entrecerrados para ver mejor en el fondo de la imagen

- ¿los has visto? – se emocionó Kelso

- En alguna parte…

Entonces Donna recordó el día que persiguió a Eric por la carretera y luego la trató como a una loca.

- ¿Dónde? – presionó Kelso

- En algún lugar – dijo ella quitándoselo de encima

- Así es… porque están en todas partes – volvió a presionar Kelso – en las pastillas, en el teléfono, en el correo, en la caja que desapareció al día siguiente. Volví luego de mi accidente pero ya no estaban y …

- El portafolio – festejó recordar la chica - ¿Cuál caja dices?

- ¿Qué? – inquirió Kelso

- Mi portafolio – explicó ella – un sujeto que llevaba puesto un uniforme como ese se llevó mi portafolio en el elevador

- ¿lo ves? Ahí hay otra pista

Donna negó con la cabeza y se levantó de la silla

- Se llevó mi evidencia más valiosa

- ¿ahora me crees? – dijo él

- ¿sabes dónde encontrarlos? – Donna ya no estaba pensando en una conspiración pero acababa de obtener una garantía muy importante

- No – resintió el chico

- Mierda – maldijo Donna

- No. – siguió diciendo Kelso – Pero tú puedes ayudarme a encontrarlo

- Kelso es que esto es…

- Fez está desaparecido Donna, por favor

- De acuerdo pero ¿no has intentado llamarlo?

Kelso puso cara de sapo consternado obviando la situación.

- Vamos Donna ¿en serio?

- Es que todo esto me parece un poco…

- ¿estúpido? – se inmutó Kelso – Vamos Donna abre los ojos, ¿para qué crees que estaba usando ese elevador?

- Mira… tengo que pensar…

- Esto es lo que tienes que investigar. ¿quieres un culpable? Yo lo tengo – insistió

- No lo sé… tal vez deberíamos solo…

- Ellos están detrás de todo… - siguió Kelso y luego de caminar para todas partes sacó un frasco de pastillas anaranjado y vacío desde su bolsillo – mira

Donna lo miró y puso una cara de cólera.

- ¿Qué hiciste con ellas? – exigió la pelirroja

- Las tire, me las tome, como sea, no importa. – siguió Kelso – Fez no está, la evidencia no está y estoy seguro de que tiene algo que ver con esto, mira la marca…

- Kelso tenemos que avisarle a la policía de…

Pero Donna fue interrumpida de nuevo por su amigo

- Estos sujetos tienen a Fez ¿entiendes? Fez estuvo hablando de Eric y estas pastillas Solo me…

- ¿Eric? – Donna salió de sus casillas – espera un momento… ¿Cómo sabes todo…?

- Si Donna, pon atención. Eric salió con él y le dijo que estaba preocupado por Hyde

- ¿Cómo es…?

- Investigué, pregunté. Pon atención Donna – insistió él

- Bien, bien, de acuerdo, entonces ¿Eric que tiene que ver con todo esto?

- Eric le dijo que estuvo teniendo sueños y que presentía que algo malo le iba a suceder a Hyde. – explicó Kelso – Luego Hyde se apareció en el aniversario de Red

- ¿en serio? ¿en Point Place?

- Si – respondió él

- Pero eso…

- Todavía no termino, Donna. Entonces… - continuó Kelso – Fez le ayudo a Eric a localizar a Hyde porque robó un contacto de mi agenda – Donna asintió con la cabeza – así que como sabes, o como bien puedes suponer, yo podía localizar a Hyde así que lo llame

- ¿llamaste a Hyde?

- Si, Donna, llame a Hyde.

- ¿y bien? – presionó la chica

- Ya voy Donna, cielos. Resulta que el miércoles se fue con su banda porque iba a tocar en el canon festival

- ¿Hyde tiene una banda?

- Donna pon atención

- Ok, lo siento

- Así que Hyde estaba en el festival el viernes ¿o no?

- Maldición – chistó Donna y arañó su lengua con los dientes

- Luego llamé a Jenny – siguió diciendo Kelso

- ¿Cuál Jenny?

- La esposa de Eric – contestó él

- ¿Eric está casado?

Donna sintió como se le despegaban los intestinos del cuerpo.

- No lo sé, bueno Ya no – dijo Kelso

- ¿Se divorciaron?

- No, pero tal vez murió. Donna, deja de distraerte

- Está bien, perdón - luego reparó en lo que escuchó – ¡¿Qué dijiste?!

- El asunto es que ella me dijo, que Eric estaría el viernes en la reunión de congreso – continuó Kelso y luego se dejó una pausa para respirar

- Bueno eso es verdad, lo vi llegar un día antes, solo que él… no parecía recordarme – en este punto Donna comenzó a perderse en sus pensamientos y aunque su amigo continuó hablando solo alcanzó a escuchar media oración

- Bueno Eric estaba en el PairteSolem el viernes…

- Eso es imposible – advirtió Donna – porque él no llegó a nuestra cita, él no estaba cerca del PairteSolem

- ¿cita? – preguntó Kelso

- Por negocios – se excusó la chica – íbamos a vernos en el ROSS, Eric nunca llegó

- Eric no ha contestado mis llamadas desde entonces…

Kelso y Donna se miraron con los ojos vidriosos haciéndose una idea de lo que pudo haber el pasado a su ocurrido a su amigo

- Bueno, él podría…

- Pon atención, Hyde estaba a un lado en el concierto. Fez sabía que Eric estaría ahí y también sabía que algo sucedería pero ¡boom! – aplaudió Kelso, sobresaltando a la chica – lo arrolla un autobús

- ¡Qué dices! – gritó ella

- A Fez lo arrolló un autobús – repitió Kelso

- ¿a Fez lo arrolló un autobús? – farfulló Donna

- ¿puedes dejar de repetir lo que digo en forma de pregunta? – se enfadó Kelso – Gracias

- Pero…

- ¿no te dije que estaba en el hospital cuando desapareció?

- Si pero… - empezó a balbucear Donna

- Bien…

- La policía debe saber…

- Ya no estoy más con la policía, Donna. Soy un lobo solitario

- No me jodas. Fez solo desapareció y tú…

- Ahora Fez no está, la evidencia no está, Eric y Hyde tal vez están muertos, todo tiene que ver con PSIC y me pica el trasero porque esta bata tiene una apertura por atrás

Donna comenzó a poner las manos frente a su cara y sacudirlas de vez en cuando a la par con su cabeza, tal vez esto no le restaba estrés pero servía para hacer que el chico entendiera que ella estaba perdida en la conversación.

- Perdóname pero no entiendo cómo se relaciona …

- ¿dijiste que era una compañía de luz no es así? – explicó Kelso

- Bueno si

- ¿entonces como explicas que también hagan pastillas?

- Solo es la marca compraron un…

- No, Donna. Todo está relacionado – juraba Kelso

- Es que no puedo entender …

- Alguien me ha estado drogando porque sabían que tarde o temprano iba a interferir y ellos, necesitaban a Fez y se lo llevaron y se deshicieron de toda la evidencia que existía, están encubriendo el mayor crimen…

Donna se dio cuenta de que Kelso hablaba más rápido entre más información tenia para decir.

- Kelso, para – le ordenó – eso es ridículo, tú tomas esas pastillas desde niño ¿cómo podrían saber…?

- Quizá tienen a alguien que ve el futuro o…

La idea de que Eric pudiera estar muerto había estallado en su cabeza.

- ¡Demonios Kelso! ¡Crece ya!

- ¿crees que un atentado terrorista se planea en un mes? – Kelso también subió su tono de voz

- Bueno – Donna no quiso competir con gritos así que se redujo y decidió conservar la calma – ¿Qué hay con Eric? ¿está muerto?

- Donna, no lo sé, ahora solo estamos tú, Jackie y yo. Y la única forma de averiguar lo que pasó con los demás…

- ¿Jackie? – reparó Donna

- He dejado mensajes en su buzón de voz

- ¿Qué es lo que pretendes? – lo regañó – jugar a…

- Necesitamos ir a Point Place primero, para averiguar dónde compraban las pastillas mi madre…

- Kelso...

- Y después podemos reunir la información en algún lugar, como el sótano…

- Kelso. No seas ridículo – dijo ella – ¿Acaso estás loco?

Y en ese punto se detuvo porque tuvo miedo de haber usado una palabra permanente.

- Si – explicó Kelso con una sonrisa media – pero estoy medicado ¿no?

Donna dejo su miedo irracional por la reacción de su amigo y volvió a sus pensamientos

- Pero tiraste las pastillas… Kelso no… ¿no ves que estas alucinando todo un complot?

- Es obvio que lo es. Mira Donna. lo más probable es que ya tengas la lista de las personas que estuvieron presentes ese día en el edificio. Los importantes, y los que no ¿has visto la firma de Eric?

- Esa es información confidencial… ¿Eric?

- ¿no te la robaste? – insistió el chico. Donna puso una mueca de mal gusto

- Bueno, sí pero, mi trabajo…

- Donna ¿Qué has sabido de Hyde en los últimos 5 años?

- No, nada pero…

- ¿De Fez?

- No

- ¿De mí?

- Bueno, no…

- ¿Lo ves? Te has mantenido lejos de todos nosotros y aunque no comprendo la razón no pretendo averiguarlo ahora. Pero si no hacemos algo, estos sujetos se saldrán con la suya y nunca volveremos a ver a Fez. La gente seguirá muriendo allá afuera y nosotros sabremos que pudimos haber hecho algo pero decidimos no arriesgarnos.

Donna volvió a recargarse en la pared de brazos cruzados.

- Pero Kelso… esto va mucho más lejos, es más… mucho más grande que nosotros. Si tienes razón y todo lo que dices es verdad… - dijo ella – esto es una red de conspiración y los únicos capaces de resolverlo son las autoridades del estado…

- Donna, esto no es solamente sobre las personas que murieron, para mí esto es personal, se llevaron a Fez y si no hago nada, jamás lo volveré a ver ¿entiendes? Eric y Hyde probablemente están muertos y nosotros podemos averiguarlo si tan solo ¡Movemos el culo del asiento y buscamos la verdad!

- ¿Por qué no solo entregamos la información a la policía? Aun si nosotros vamos tras ellos ¿Qué podríamos lograr? ¿Qué tan lejos nos dejarían llegar para entretenerse? las pistas están tan claras que parecen colocadas a propósito

- No pensé que los periodistas fueran tan cobardes… ese no es el tipo de mediocridad a la que estoy acostumbrado, Donna. Eres una perra. Vamos. La reunión engloba un montón de gente importante si querían matarlos a ellos y no sabemos con exactitud a quien, ¿no crees que las autoridades ya saben lo que pasó?

Donna tuvo una visión fugaz de la paranoia gubernamental de su amigo Hyde.

- Estas empezando a sonar como él…

- Pues alguien tiene que hacerlo y creo que él está muerto de todas formas

- Deja de decir eso – lo regañó ella

- ¿Entonces vendrás?

- Kelso, esta reunión era mediocre. No tiene sentido que el FBI o la CIA estén detrás de una CVN donde ni siquiera estaba el presidente. Esto suena más pequeño…

Donna comenzó a dudar

- ¿pequeño cómo una compañía de luz? – sugirió Kelso

- O una farmacéutica… - dijo Donna mirando el frasco de pastillas de Kelso.

Por la noche, Donna estaba sentada en su auto conduciendo y mirando de vez en cuando por el retrovisor un momento de cajas con papeles. Destacaban el informe de Cristi con una copia del perfil de cada uno de los integrantes de la CVN, que estaban y no estaban presentes en la reunión del viernes. Una lista de los miembros objetivos de CGA y de seguridad de entradas y salidas y periodistas en categoría de CH que murieron, vivieron e incluso los que no se presentaron, y la redacción completa de Betty con una hoja de firmas de registro de entrada y salida del edificio el PairteSolem desde las 7:00 am del lunes y hasta la hora del colapso del viernes. Albert había ayudado aportando lo suyo también, Donna le había pedido que adjuntara cada fotografía tomada en GBC para los gafetes que se imprimieron como pases de entrada. Entre los que, para su desgracia, se encontraba el de Eric Forman.

Kelso parecía emocionado a su lado jugando con un radio que tenía al alcance y conectándolo al teléfono domestico que se había robado de algún lado. Donna no quiso distraer a su amigo. Sus pensamientos estaban lejos de él, pero podía sentirlos rozándole el hombro con un solo deseo. Que Eric no estuviera muerto. Que nada de lo que sospechaban fuera cierto y que todo se tratara solo de una pesadilla, así podría volver a casa a acariciar a su gato y beber café bien frio con un montón de papeles entre las piernas.

Pero Donna sabía que la realidad era una sola y aunque no viviera en ella sí que la habría en algún lugar, uno donde era posible estar solo y sentirse completo, como engañosamente lo había creído por cinco años, ciega y cansada mirando la maquina mientras escribía letras ajenas que normalmente le habría dedicado a un solo hombre nacido sobre el planeta tierra, uno que se estaba desmoronando poco a poco y del que ya no parecía tener el mínimo control desde que su amigo castaño apareció en su oficina para cambiar su vida, para siempre. "Eric Forman" pensaba, "espero que en el infierno si te acuerdes de mí, incluso si tienen que obligarte a hacerlo."

Un día me levanté con las piernas entumecidas por dormir durante todos los años de mi vida. Supe de inmediato que hasta entonces nadie me había pedido levantar la marcha y caminar. Porque comenzar a andar cuando no quedan piernas para apoyarnos, es una lucha desmerecida y abrumadora. Hoy hemos perdido, ayer hemos perdido más. Pero si la historia ha podido enseñarnos cuando despertar, esta es la ocasión. Lyex no pide disculpas o siente la pena por adelantado. Los sucesos ocurridos durante el atentado terrorista del PairteSolem son imperdonables, y tal vez, el inicio de un ciclo de amenazas que no deberían correspondernos como civiles; por eso queremos llamar a los ciudadanos a mantener las puertas abiertas, y los brazos también. La lucha del país acaba de comenzar y las ganas por levantar una nación sin piernas están en nuestras manos.

Por eso el día de hoy, Lyex no llora la pérdida injustificada de miles de personas que pertenecían y pertenecen para siempre a esta nación. Se levanta con dolor y pide a los amigos, hermanos, padres, hijos y desconocidos de aquellos que perdieron la vida bajó la mirada de una nube injusta de remordimiento, para exigirles a las autoridades la salvaguarda de la soberanía de nuestros edificios. Casa por casa, puerta por puerta y corazón por corazón. Para que todos salgamos juntos a resolver nuestras dudas y arrebatemos las máscaras y los secretos de este caso que abunda gritos en la oscuridad. Hoy, dejamos de dormir, y exigimos una explicación. Hoy tomaremos cuentas con cualquiera que se atreva a ponernos una mano encima. Hoy, habrá justicia, con el presidente, con los responsables y con o sin ayuda. Estados Unidos se levantara por nuestras propias manos.

Pincciotti Donna. Lyex Company Jornal

Escribiría más tarde Lyex, desencadenando millones de voces enfurecidas y alborotadas levantándose por todo el país con una nueva bomba que poner a prueba y Donna solo necesitaba un papel y un bolígrafo delgado para decidir si la encendía, o no. Una patrulla dejó escapar su alarma autoritaria detrás del auto de Donna, la chica miró su propio reflejo por el retrovisor mientras escuchaba las gruesas palabras de su amigo, encendió un cigarrillo en su boca y pisó el acelerador a fondo. El silencio derogado de la euforia por la que habían empezado a sentirse cómodos, ahora se había convertido en todo lo contrario.

Y mientras luchaba por remediar la fortaleza rota miraba de reojo a su compañero probando con ahínco la eficacia de su nuevo experimento mientras apretaba los botones y lograba comunicarse por fin.

- Aquí cohete del amor y pie grande – Dijo Kelso hablando por el radio – estás hablando con el rey, muñeca. – explicó – Nos vemos en el sótano.