5. Jueves. Las ánimas de la mosca en la sopa.

Mil bocas dijeron lo que dos mil ojos vieron cuando tuvieron enfrente un palacio. El palacio de Chester Redil era una farmacia blanca y siempre limpia, tan pequeña como una tienda de abarrotes y tan escondida entre las calles que parecía bar. Una campanita sonaba en la cabeza de Hyde, el ruido era perfectamente molesto y las horas de comodidad se habían terminado pasado el desayuno. Había sido una sopa amarga de fideos con una mosca adentro. Estaba ocupado, mirando de reojo el cigarrillo encendido de Jackie, que estaba parada junto a él y al parecer no le agradaba el olor porque de repente se lo arrebató de la mano y lo tiró en el piso.

- ¿Cuál es tu problema? – se quejó ella

- El humo me irrita los ojos – le explicó Hyde

- ¡Llevas las gafas puestas!

- ¿quieren callarse por favor? – interrumpió Donna acercándose al mostrador y sonando de nuevo la campanilla en busca de la atención del encargado del lugar, que no se aparecía. - ¿Hola? ¿Hay alguien aquí? – repetía

- Kelso… ¿estás seguro de que es el lugar correcto? – se asomó Eric detrás de un mapa gigantesco en el que había estado sumergiendo la cabeza todo el tiempo

- Si – contestó Kelso jugando con un aparador de golosinas – lo recuerdo porque mi madre tenía miedo de venir ella sola a comprarlas

- Kelso – llamó Hyde desde el otro lado del pasillo - ¿Tu mamá alguna vez te dijo qué era lo que realmente compraba en este lugar?

- Cierra la boca Steven – lo regañó Jackie – no todos somos como tú

- En especial tú, Miss lácteos – se burló amargamente el chico en forma de respuesta

- ¿te parece que lo tengo al revés? – preguntó Eric acercándole el mapa al del afro

- Creo que no hay nadie – dijo Donna

- Entonces ¿Por qué está abierto? – preguntó Jackie y Kelso se saltó el mostrador aterrizando del lado incorrecto

- ¡Kelso no! – dijeron Eric y Donna

Hyde comenzó a reírse y Jackie le aventó su zapato

- ¡Michael salte de ahí! – le dijo

- Tu mamá compraba aquí desde el embarazo – insinuaba Hyde prendiendo un cigarro

- ¡Oye! – Jackie lo golpeo en el brazo – ¡Dijiste que te molestaba el humo!

- ¡Quise decir que me molestabas tú! – dijo él y entonces comenzaron una de esas discusiones que los demás pretendían ignorar con cada fibra de su ser

- No hay nadie ¡Vámonos! – dijo Eric, con un nerviosismo palpable– No me gusta este lugar

- Kelso ¡Vuelve acá! – le ordenó Donna y todos estaban metidos en una conversación diferente pero Hyde ya no los estaba escuchando porque estaba muy ocupado inventando buenas razones para mantener a Jackie lejos de sus emociones

- Eres una niñita que…

- Perdóneme señor adulto, barba de toro esculpido…

- Mi barba en realidad no…

- ¿Les puedo ayudar en algo? – entró diciendo Chester Redil con una varita de hierro engrasada

- ¡Ah! – gritó Kelso con un sonido de pánico muy particular; dejando en su lugar las pastillas que había tomado del estante.

Pero todos los demás recién habían dejado de gritar, de modo que nadie lo escuchó. El chico se aprovechó de esto, y habiendo visto su error, acometió contra él mismo utilizando su propia mano para taparse la boca.

- ¡Oh por dios! – dijo Donna y sin querer miró de reojo a Kelso y el dueño de la farmacia siguió la mirada de la chica hasta dar con el intruso

- ¿Qué está pasando aquí? – dijo al percatarse del desorden – ¡¿Ladrones?!

- ¡No! – se apresuró a decir Jackie – Nosotros somos…

- Niños exploradores – gritó Kelso, regresando varias cajas a su lugar con una torpeza y el movimiento tambaleó el estante y tiró muchos más de paso – Estamos explorando

- ¡Ladrones! – dijo el encargado - ¡Ladrones! – gritó – llamaré a la policía, sucios ladrones

- No, señor, espere – trató de explicar, Donna– Estábamos aquí para buscar unas pastillas que…

- ¡Ladrones! – seguía gritando el señor – ¡Ladrones!

- No señor – decía Eric acercándose con miedo – podemos explicarle…

- No es lo que parece – chillaba Jackie

- ¡Ladrones!

- No señor, no somos…

De repente Hyde se puso muy nervioso, y cuando él estaba nervioso ya no pensaba con claridad. Además había estado bebiendo. Saltó rápidamente a través del mostrador, tomó un frasco de un líquido sospechoso y lo derramó en un pedazo suelto de su camiseta. Luego cubrió con ella la boca del hombre, hasta que dejó de moverse y se cayó al piso inconsciente.

- ¡Steven! – gritó Jackie

- ¡Hyde!

- ¿Qué hiciste?

El movimiento le había parecido eterno, en las películas la gente caía inconsciente de inmediato, como no había sido el caso en esta ocasión y el responsable se llevó, por gracia del hecho, más de un golpe en las costillas.

- ¡Hyde!

Escuchó que le gritaban sus compañeros, pero el daño estaba hecho. Steven Hyde había drogado a un farmacéutico civil, y aunque antes no habían cometido ningún crimen, ahora solo podía pensar en salir corriendo de allí y encender el auto con toda prisa antes de que alguien los viera.

- ¿Qué mierda? – dijo Kelso

- ¡No puede ser, Hyde! – gritó Donna indignada - ¿Por qué hiciste eso?

- Maldita sea, Hyde – dijo Eric con las manos tirándose a sí mismo por los cabellos - ¿Qué vamos a hacer ahora?

- Ustedes no dejaban de gritar – se excusó Hyde – no tenía otra opción

- ¡Estás loco! – le dijo Donna

- ¿se te ocurría algo mejor? – dijo Kelso, tratando de defenderlo – No escuché a nadie sugiriendo nada

- ¡Eres un salvaje! – le gritó Jackie pero esta vez Hyde no se detuvo a responder sarcásticamente, su rostro denotaba verdadera preocupación

- Ok, chicos, ok, vamos a… - decía Eric – vamos a calmarnos todos y…

- ¿Calmarnos Eric? ¡Matamos a alguien! – dijo Jackie

- ¡Cierra la boca, tonta! – le recriminó Donna – ¡No está muerto!

- Basta – grito Eric - ¡Que nadie se altere! ¡Dije que nadie se altere! ¡Vamos a estar bien! ¿Me oyen? ¡NADIE SE ALTERE! ¡NO GRITEN! ¡¿QUIÉN ESTA GRITANDO?! ¡¿QUIÉN GRITA?!

- Relájate, Forman – Hyde lo tomó por los hombros – ¡Nadie está gritando!

- Sí, Eric – dijo Kelso – eres el único que grita

Entonces Eric repasó las miradas de sus compañeros y reconoció un poco de confusión y pánico en sus caras, embarradas con vergüenza ajena.

- Ok sí, está bien, no importa ¡Vamos a estar bien!

- Estas gritando otra vez – murmuró Hyde

- ¡No grito!

- ¡Eric! Ya basta – lo palmeó Donna – tenemos que solucionar esto antes de que se le pase el efecto

- Perdón – dijo Eric – sigo sin entender porque estás aquí con nosotros… ¿Quién demonios eres?

- Kelso – ordenó Hyde – tómale de las piernas y yo del torso, lo llevaremos a la bodega

- Si – obedeció Kelso

- ¡No! – dijo Jackie – no podemos sólo guardarlo en la bodega, ni siquiera puedes usar una mano Steven, además él… ya nos vio…

Todos se quedaron callados esperando que Jackie les explicara lo que quería decir

- Ahora tendremos que matarlo – y algo se ensombreció en su rostro cuando dijo estas últimas palabras

- ¡Por el amor de dios, Jackie! – la regañó Donna – hazte a un lado

Eric miraba con nerviosismo hacia todas partes y Donna les estaba ayudando a levantar el cuerpo inerte del farmacéutico.

- Oh, oh dios, ¡oh dios!, ¡oh dios! – dijo Kelso saltando hacia atrás luego de soltar repentinamente el cuerpo

- ¡¿Qué?! – llamó Hyde

- Algo se asoma por su bragueta – acusó él

- Vaya mierda – dijo Hyde y también lo soltó, echándose para atrás

- ¿Qué demonios pasa? – presionó Jackie

- Hay alguien más por aquí – inquirió Hyde y luego su rostro imitó la expresión de asco de Andrea Bucceli – ¡El tipo estaba follando! – ingenió

- ¡QUE ASCO! – exclamó la pelirroja

- ¡NO LO DIGAS! – amenazó Jackie

- Escúchenme, esto significa que hay alguien allá atrás, vendrá a buscarlo. ¡Tenemos que irnos, ya!

- ¿Qué hay de los papeles? – le preguntó un Kelso muy consternado desde el recibidor

- No tenemos tiempo para eso…volveremos en otra ocasión

- ¡¿Estás loco?! – Dijo Eric – el tipo nos recordará

- Obviamente hay una solución – habló Jackie – tendremos que teñirle el cabello a Donna

- ¡¿Qué?! - espetó la aludida

- Basta – dijo Eric - Donna ni siquiera está aquí

- Hombre me estas empezando a preocupar – dijo Hyde

- Solo está haciendo al idiota – dijo Donna en un tono sarcástico

- De acuerdo, ¿podemos parar con esto? – dijo él y comenzó a caminar nervioso de un lado para el otro ¿Qué vamos a hacer?

- Tenemos que hacer algo con los papeles, no podemos volver después – exclamó Kelso

- Entonces sácalos ya – ordenó Hyde mordiéndose las uñas, Jackie detestaba ese hábito suyo, ella pensaba que sus manos eran hermosas hasta que comenzaba a hacerlo

- ¡Silencio! – chistó Donna efusiva – Eric… ve a buscar a esa persona y distráela, Jackie y yo buscaremos los papeles y ustedes dos – señaló a Kelso – lleven a ese hombre a la bodega mientras…

- ¿Qué? – agudizó Eric con cara de compungido - ¿por qué yo voy a lidiar con la mujer desnuda?

- Oh, tienes razón Forman – comenzó a decir Hyde en un tono muy sarcástico – ¿Por qué me tuvo que tocar a mí lo más fácil? Es decir yo solo tengo que llevar un cuerpo semimuerto a la bodega de atrás y ocultarlo allí sin dejar mis huellas dactilares por accidente. Con lo divertido que se ve tu trabajo, es una pena. – suspiró sobreactuando

- Está bien – admitió Eric, bajando los hombros con un desanimo evidente – supongo que es mejor que eso

- Vamos… – iba a argumentar alguien pero luego no dijo nada porque nada se le ocurrió

- Espera – interrumpió Kelso - ¿vamos a tocarlo así?

- No es la primera vez que ves uno ¿o sí? Margarita – se burló Hyde – incluso si no tienes un espejo en casa, o si lo que no tienes es precisamente eso. – se rio – Algunas fotografías sugieren que tal vez hayas visto los de otros en ciertas revistas

- ¡No es gracioso! – se defendió Kelso - ¿Por qué siempre hieres mis sentimientos? ¡No es justo!

- ¿Quieres dejar de ser un bebé y…?

- ¡Chicos! – los regañó Donna - ¿quieren concentrarse?

- Hueles a alcohol – dijo Jackie acercándose a Hyde

- Callada – dijo Hyde empujándola con el hombro

De esta manera cada quien se dedicó a su respectivo labor, y todo hubiera terminado muy bien, en tiempo record y sin mayores dificultades que las de arrastrar un cuerpo que ha dejado de moverse hace ya algunos minutos mortales. Si no hubiera pasado, lo que sucedió a continuación. ¿Qué tan difícil puede ser? Pensaba Hyde, tratando de darse ánimos a sí mismo y más que nada para evitar tener una conversación con Kelso que estaba cercando las piernas del sujeto al mismo tiempo que se le deformaba el rostro en gestos particularmente graciosos; pero que no acababan de convencerlo de reírse por la mala experiencia que había sobrevenido de aquello.

- ¿Estás seguro de que tu mano está bien? – murmuró Kelso con un enorme esfuerzo por levantar el peso del sujeto a cuestas

- Me hice una paja con ella en la mañana – se burló Hyde – dímelo tú

Pero Hyde sólo estaba ocultando sus nervios, abrir la puerta de la supuesta bodega no ayudó mucho. El creía que una vez que dejaran el cuerpo podrían escabullirse sin dejar un solo rastro de que estuvieron allí. Pero también se le ocurrió que estaba cometiendo un crimen. Que tenía libertad condicional y que su sopa sabia amarga por la mañana, y de todas formas ¿Quién carajo desayuna sopa? Era un enigma molesto, y como este, otros muchos rondaban por su cabeza como si fueran una sopa de… bueno, una nebulosa de… está bien, ya entendemos el punto. Hyde no estaba pensando con coherencia.

- No encontré a ninguna chica en el… - entró diciendo Eric, pero no terminó de hablar porque Kelso gritó horrorizado desde la bodega

- ¡HYDE! ¡NO! ¡NO PUEDE SER!

- ¡MIERDA! – se escuchó responder a Hyde.

Donna y Eric corrieron hacia ellos

- ¿Qué pasa? – preguntó Donna agitada

- ¡CIERRALA! ¡CIERRALA! – gritaba Kelso

Hyde abrió la puerta unos segundos antes, el dolor en lo que quedaba de su muñeca izquierda luego del accidente, le añadía peso innecesario al cuerpo de lo que ahora, el chico pensaba que era un asesino. La puerta hacía de tronco entre el cuerpo de una mujer tiesa y desnuda que rebosaba en sangre desde el fondo de la bodega, vestida con mordazas y cinta adhesiva y con una expresión facial parecida a la de una momia.

- ¡¿Qué demonios es esto?! – dijo Eric sollozando

- ¡No puede ser! – lloriqueaba Donna también

- ¿Qué pasa? – llegó Jackie saltando

Hyde salió de sus pensamientos y atrapó a la morena en el camino, dirigiéndola hacia el lado opuesto del cadáver y cubriéndole los ojos

- ¿Qué pasa? ¡Suéltame, Steven!

- No estaba con una chica, estaba con un cadáver – le explicó

- ¡Maldito degenerado! – dijo Donna y cuando menos se lo esperaban, ella estaba sobre el hombre inconsciente, con unas tijeras que nadie nunca supo de dónde sacó

- ¡No Donna! – le gritó Kelso

- ¡Donna! – Hyde corrió a retirarla de encima en un impulso terco, dejando a Jackie sin la venda de sus manos

- ¡AHHG! – gritó Jackie cubriéndose de nuevo los ojos, esta vez con sus propias manos

- Jackie – se giró Hyde

- ¡Basta! – dijo Eric – eso es todo ¡Me voy de aquí!

- ¡Los papeles! – gritó Kelso – tenemos que…

- ¡Lo voy a matar! – decía Donna

- ¡Cálmate! – le ordenó Hyde

- No me digas que hacer, imbécil

- Wow ¡ya basta! – la sujetaba Kelso

- Ya me quiero ir, Hyde – sollozaba Jackie, lloriqueando en una esquina y todavía con los ojos cubiertos.

- Ya, está bien, ya nos vamos ¿sí? – dijo Kelso

- ¿Estás loco? ¡Tenemos que llamar a la policía! – alegaba Eric

- ¿Para qué nos echen la culpa? ¡Eres retrasado! – lo confrontó Hyde

- ¡Está muerta! ¡Está muerta, maldita sea! – alardeaba Donna – iremos a la cárcel

- ¡TRANQUILOS! ¡TRANQUILOS! – Comenzó a hiperventilar Eric

Donna se secó la lágrima y le soltó una bofetada

- Cállate – le dijo

- Tenemos que salir de aquí – se apresuró a decir Hyde

- ¡Quiero irme! – presionaba Jackie

- No vamos a dejarla aquí, así – dijo Donna – al menos vamos a llamar a la policía antes de fugarnos

- ¿Qué hay de los papeles? – susurró Kelso

- Olvídate de los papeles Kelso ¡Vámonos ya!

- La chica … no vamos a dejarla – insistió Donna

- Tenemos que irnos Donna – suplicaba Hyde – No puedo ser detenido

- Pero no podemos…

- Oye… - le dijo Eric, dirigiéndose a ella por primera vez – ¡Vámonos ya!

- No vamos a… - sollozaba ella

- Lo que tengas que…

- Nos van a detener a nosotros – urgió Hyde levantando todas las cosas de su alrededor

- Si lo que quieres es que…

- Si estamos aquí por eso, nos vamos a ir sin nada – alegó Kelso, molesto

- No digas que no…

- Que esto iba a salir horriblemente mal…

- Te dije que si…

- ¿Cómo ibas a saber que…?

- Quiero irme, chicos, ¡Ya vámonos…!

De nuevo se encontraban discutiendo y hechos un desastre sin dirección, cuando el sonido de la campanilla del mostrador golpeó a Hyde directo en los tímpanos y detuvo su corazón en seco.

- Hola – se escuchó decir a una voz masculina y joven – ¿Señor Redil?

Los chicos se miraron entre ellos palideciendo varios tonos hacia abajo, Hyde sufrió una descompensación de alcohol y de inmediato sintió un mareo inminente, con la lengua reseca. Para cuando el chico entró en la farmacia y descubrió los cuerpos de Chester y la dependienta original de la farmacia, el camino se alejaba a gran velocidad por la autopista central con un desesperado, pero ya no tan ebrio conductor y varios pasajeros congelados en sus asientos con el cuerpo tembloroso y las lágrimas hasta las rodillas.

- Esto ha llegado demasiado lejos – lloraba Donna caminando de un lado a otro en la cocina de la familia Forman – no sé cómo me deje convencer de todo esto – ahora estamos, ahora solo…

- Jodidos Donna – habló Hyde con una cerveza en la mano – esa es la palabra, dilo.

- Esto no habría pasado si no hubieras matado a ese hombre – exclamó Jackie

- No lo matamos, tonta. – dijo Donna – Pero ojalá lo hubiéramos hecho, era un asesino.

- No les parece extraño que el hombre estuviera…

- Como sea, no voy a seguir con esto – dijo Donna recogiendo su abrigo de la mesa posterior – yo me largo

- Espera – la detuvo Kelso - ¿no querías recuperar tu maletín?

- ¿Qué maletín? – preguntó Eric

- Un maletín importante, que perdí por tu culpa – le contestó Donna

- ¿De qué habla? – le preguntó Eric a Hyde, y el chico se limitó a beber más de su cerveza

- Deja de hablarme así, Eric. Eres desesperante

- ¿Por qué actúas como si me conocieras? – se quejó él

- Chicos – interrumpió Jackie

- Esto es horrible, ¡Iremos a prisión! – añadió Kelso

- Genial – dijo Hyde – lo que me faltaba, encerrado de por vida por unirme al equipo maravilla

- Hyde, esto es serio

- ¿Serio? si claro – se burló él – de alguna manera esto tiene algo que ver con Fez ¿no es así? cabroncete

- Ahora solo estas tratando de lastimarme

- ¡Steven, eso fue grosero!

- Cállate ¡Tonta princesa, caprichosa!

- Grandioso – dijo Eric – estas ebrio de nuevo, lo que nos faltaba

- Oye Oppie – se quejó Hyde – relájate y bebe una cerveza

- ¿No puedes ver que estamos en problemas? – riñó Donna

- ¿No puedes ver que no me importa?

- ¿Cómo puedes beber?

- ¡Drogamos a un asesino y lo escondimos en el mismo closet que él escondió a su víctima de homicidio!

- ¿Cuál es la parte que debería ponerme a temblar? – se burló Hyde – le dimos una probada de su propio chocolate

- Te estas portando como un idiota, y eso no me sorprende Hyde – insinuó Kelso – pero ¿ahora también eres…?

- ¡Tú naciste así! – le contesto Hyde – y así te toleramos todos, Kelso

- ¿Qué quieres decir?

- La palabra equivocada, empieza con L

- ¡Retráctate!

- Ahora no Hyde, estas borracho – lo regañó Eric, tratando de quitarle la cerveza de la mano

- ¿A ti que te importa, Forman? vives en un mundo de arcoíris donde las peores sombras son las de los árboles frutales.

- Chicos – se metió Donna – esto es estúpido, yo me largo.

- Bueno, gracias por venir – se burló Eric

- ¿Sabes qué? Voy a golpearte, quiero golpearte

- Donna – interfirió Jackie – cálmense todos

- Fuimos a la farmacia porque dijiste que hallaríamos información importante para probar que PSIC estaba planeando algo y lo único con lo que volvemos, son antecedentes penales y mal sabor de boca.

- Es verdad. Ahora somos criminales y todo gracias al señor criminal – dijo Donna rodando los ojos

- Yo tal vez seré un criminal, pero al menos no soy un publicista vendido cuyo servicios patrocinan a la prostitución de la política amarillista

- Ni siquiera entendí lo que dijiste – dijo Jackie – Pero sé que fue un insulto porque estas ebrio, no dejes que te hable así – le dijo a Donna

- Ya basta ¡No tenemos nada! – dijo Kelso

- Excepto un borracho amargado, una zorra pelirroja y besucona, y dos locos – suscitó Jackie arrebatándole la cerveza a Hyde para beber de ella

- Yo… – habló Eric – ¿Puedo saber lo que quisiste decir con dos?

- Dos, Eric, dos. Tú ni siquiera puedes reconocer a Donna

- Es porque ella no es Donna, paren con esa broma de una vez.

(-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-...-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.)

. Las ánimas de la mosca en la sopa, parte 40.

El cuerpo de una mujer fue encontrado en una bodega, el resultado de lo que se presume, entre las autoridades, se trató de un intento de asalto a la dependencia farmaceutica, hasta el momento se ha detenido a un solo sospechoso que dice ser el dueño del lugar y del que se ha corroborado la identidad...

Pero esa no fue la historia de la que se enteró la señora Forman.

- Entonces Kelso tiró su helado en la banqueta y volvimos por más dinero para comprarle otro. Pero cuando regresamos a la heladería no había más helado y… - Eric tomó aliento a medio relato

- Decidimos volver a casa llorando – continuó Donna

- Y aquí estamos – remató Hyde

- Ay mis niños, no puedo creer que los hayan tratado así – dijo Kitty

- Lo sé – dijo Kelso - ¿Qué clase de heladería se queda sin helados?

Jackie le dio un golpe de advertencia a Kelso con el codo y por debajo de la mesa

- Es decir… es raro pero ya sabe, es Wisconsin – trató de justificarse Jackie – la gente de aquí es tan pobre que nadie compra helados

- Jackie – regañó Hyde – carraspeando la garganta

- ¿Qué? – preguntó ofendida

- Bueno señora Forman – siguió hablando Donna – como le decía… necesitamos utilizar el sótano para la investigación que…

- ¿Es un proyecto escolar?

- ¿Qué? – se burló Hyde bebiendo dos latas de cerveza a la vez – ¿Escolar? ¿sabe lo viejos que somos no?

- Por supuesto que no son viejos mis niños… además ya saben que ésta, siempre será su casa… Steven esta es tu…

- No es – Hyde se levantó de un brinco y se dirigió a la cocina

- ¿Sótano? – se levantó Eric y recorrió la mesa hasta situarse justo detrás de Donna - ¿Me permites un segundo? – la tomó por el codo incitándola a levantarse y seguirlo

- Claro – obedeció Donna siguiéndolo aparte – ¿Qué pasa?

Hyde siguió de reojo a su hermano y alcanzó a escuchar parte de la conversación sin querer mientras volvía a su asiento con otra cerveza

- Bueno primero que nada, muchas gracias de verdad, por estar trabajando con nosotros, y por mantener la discreción con respecto a lo que sabes pero…

- Eric, no vamos a arreglar ahora lo que no pudimos resolver en tiempo y forma cuando estuvimos…

- Espera – la interrumpió – déjame terminar – yo sé que ya estás muy metida en todo esto, aunque no logro explicar porque – continuo hablando Eric – pero es que… éste en realidad es un asunto familiar y más personal de lo que parece

- Eric. Kelso y Jackie también están aquí ¿Por qué me…?

- No quiero que te lo tomes a mal, pero yo no te conozco y tampoco sé cómo es que terminaste siendo parte de este problema…

- ¿Quieres madurar de una buena vez, Eric? – se molestó Donna – actúas como un niño de secundaria ¿Tus alumnos se te subieron a la cabeza no? Por ahí me enteré que no sólo fue a la cabeza…

- Oye no sé quién te crees que eres. Pero está claro que tienes un problema conmigo y actúas como si me conocieras…

- Eric deja de ser un idiota, lo que pasó entre nosotros fue infantil y estúpido y ya lo superé, así que, si ya creciste un poco, supéralo también. Porque no voy a jugar a tu estúpido juego.

- Es que no entiendo ¿Cuál juego? Creo que estoy siendo muy claro

- Eric deja de hacerte el idiota o te juro que patearé tu trasero hasta que llegues a la luna

El chico pareció reflexionar unos instantes sobre la frase de la pelirroja y para entonces el resto de la comunidad se estaba enterando por los tonos altos de sus voces en la discusión, así que Hyde decidió levantarse de su lugar.

- ¿Sabes que Forman? – irrumpió – no creo que sea el momento más apropiado para pelear – el aliento de Hyde prendía de alcohol al aire que los otros dos trataban de respirar, girando la cabeza y pretendiendo no incomodarse.

- ¿Y tú que vas a saber? – lo apartó Donna

- ¿Quieres clamarte de una vez?

- Hyde no te lo voy a volver a preguntar – amenazó Eric - ¿Quién demonios es esta mujer?

- Vamos Forman, ya deja de actuar. – dijo Hyde, y se volvió con Donna – Cáptalo, está enojado.

- ¿De que estas hablando? – recriminó Eric

- ¡Es Donna, imbécil! ¡Donna!

- Por el amor de dios, Hyde, no seas ridículo. Yo recuerdo perfectamente a mi Donna y esta chica no…

- Forman, creo que si tienes un grave problema

- ¿Yo? ¿Quién lleva 14 cervezas desde que amaneció? ¡SOPLÓN!

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Qué quiero decir? ¿No fuiste tú quien les contó a todos lo de Verónica?

- Forman ¿De qué carajos estás hablando?

- Entonces ¿Cómo lo saben todos?

- No sé de qué hablas

- No – se burló Eric – ¿Cómo vas a saber nada? Si hasta es un logro que recuerdes como caminar

- No sabía que estabas tan pendiente de mi

- Necesitas calmarte, Eric – amenazó Donna

- Tu cálmate, vete de mi casa ¡Nadie sabe quién eres! ¡Deja de decir que eres Donna porque tú no te pareces ni un poco a…!

- Ya basta, Eric – se metió Kelso

- Eric cariño – interfirió su madre – ¿Por qué no nos sentamos todos a platicar y…?

- ¿Sentarnos a platicar? ¿Con esa impostora y ese traidor?

- Cuida tus palabras, Forman – la voz de Hyde comenzaba a preocuparle a Jackie y en ese punto decidió interceder por Eric

- De acuerdo…. Él solo está asustado por lo que paso chicos ¿recuerdan? Todos lo estamos… sólo hay que…

- ¿por el helado? – preguntó confundida la señora Forman

- ¿Asustados? ¡No estoy asustado! – enloqueció Eric

- Eres un imbécil – dijo Donna ignorando lo que Eric le decía y volviendo a su asiento con una mano en el tronquillo de la nariz como señal de su estrés

- ¡Y nadie te pidió tu opinión!

- ¡Tampoco a ti! – dijo Hyde – y sin embargo estas atacándonos a todos como si tuviéramos la culpa de tus desórdenes mentales

- Oh no – comenzó Eric – tú y yo sabemos que el único loco…

- ¿Soy yo? – terminó Kelso

- Chicos vamos esto se está descontrolando – dijo Jackie interponiéndose entre Hyde y Eric

- Todos métanse con el loco – se enfureció Kelso – Al menos yo no me emborracho todo el tiempo para no tener que vivir mi miserable realidad

- Yo no dije… – se disculpaba Eric cuando de la nada Hyde comenzó a tambalearse en su lugar y luego le soltó un puñetazo a Kelso

- ¡Kelso! – corrió Jackie en su auxilio

- ¡Steven!

- ¡Hyde!

- ¡¿Qué demonios?!

- ¿Qué vas a decir? ¿eh? – amenazó

- Ya siéntate por favor

- Si Hyde, haznos un favor a todos y cállate de una vez – rebuznó Eric

- Muchachos, no peleen ¿Qué está ocurriendo con todo el mundo? – se metió la madre de Eric

- Forman parece tener un problema con todos – intentaba decir Hyde con la voz gélida y temblorosa por el efecto de la ebriedad – por mi ¡Puedes irte al carajo!

- ¿Por qué no solo te largas tú si no te gusta? ¡Esta ya no es tu casa! – añadió

La mirada de Hyde cambio por completo, ahora Kelso sabía que todo estaba jodido y cuando se levantó decidió empujar a Hyde por lo que Jackie tuvo que lanzarse para pescarlo en la caída. El desastre logró ser detenido por la mujer pelirroja, quien había puesto toda su fuerza para sepáralos.

- No es nuestro problema que no puedas superar tus problemas emocionales – escupió Hyde apoyándose del sofá para mantenerse de pie

- Tampoco tú o si ¿huérfano?

Hyde se detuvo apoyando la cadera en Jackie

- Eric – lo regañó su madre - ¿Qué te pasa? ¡Eso no está bien cariño! ¡discúlpate!

Hyde le escupió a Eric en la cara y Jackie se quitó asqueada

- ¡Steven, no!

- Eres un alcohólico y no te das cuenta de que tienes un problema Hyde – amenazaba Eric limpiándose la cara y resoplando con odio – todos tratamos de ayudarte pero no estás pensando en eso ¿o sí?

- Esto fue tú culpa para empezar – confirmo Kelso sobándose la cara – Tú dejaste inconsciente a ese tipo, ¡Tú lo drogaste!

- Oh por dios – Donna se llevó de la habitación a la señora Forman, que miraba desesperadamente a los muchachos – Vámonos de aquí – le decía

- ¡Steven!

- ¿Qué quieres Burkhart? Vine aquí solo porque tú querías venir ¡Esto es tu culpa!

- No es su culpa Hyde – dijo Eric más relajado que antes – has estado haciendo estupideces todo el día… ni siquiera sabes porque golpeaste a Kelso

- No nos dejaste llamar a la policía – dijo Kelso

- Porque no quiero ir a la cárcel imbécil – le gritó Hyde

- No me grites, no es mi culpa que seas un cri…

- Kelso – se metió Jackie - ¡Steven! ¿Cómo te atreves a hablarme así después de que te deje pasar la noche en mi casa?

- ¿Casa? Así es como llamas a ese tipi de 2x2?

Jackie frunció el ceño con el lagrimal húmedo

- Deja de lastimarnos a todos solo porque te sientes miserable

- ¡Al menos yo tengo una! – le contestó Jackie y Hyde abrió los ojos en contra de su sistema nervioso alcoholizado

Hyde le dedico una mirada de desprecio y luego camino furioso con una dificultad evidente hacia la sala tomó un par de cosas de la mesa y las arrojo a la pared. Los otros tres chicos encogieron la cabeza con pánico. Se cubrieron con las manos y se escondieron agachados.

- ¡¿Quieres saber porque no tengo casa?! – gritó Hyde furioso - ¡Porque no la necesito!

De nuevo tomó algunos objetos y en seguida la lámpara.

- No necesito esta basura – la arrojó – ni esta otra – y arrojó un marco con la fotografía de Red

Hyde ya no sabía lo que estaba tomando porque se quedaba en sus manos solo unos segundos y después terminaba en el aire con caída libre y se estrellaba contra la pared. Aunque en el medio de cada acto era capaz de escuchar los agudos de sus amigos y de la mujer que reconocía como madre, no encontraba prudencia dentro que le permitiera detenerse.

- No necesito esa basura Forman, no necesito de ti, ni de ti – señaló a Jackie – Ni de nadie – gritaba más alto – todos pueden venir a chupármela a mi tumba porque no necesito a nadie ¡A nadie! ¡A NADIE! ¡A NADIE! ¡A NADIE!

Mientras las palabras en su cabeza seguían haciendo eco entre los sollozos de Jackie que penetraban en su cerebro como un ruido agonizante, algo en su estómago se arrastraba por su garganta y terminó regado en la alfombra unos segundos después, cuando se puso a vomitar.

- ¡Hyde! – gritó Kelso y corrió a abrazar a su amigo cuando vio la oportunidad

- Déjame – intentó decir Hyde pero su garganta ya estaba ocupada con vomito

- Hyde – siguió diciendo Kelso y de repente lo presionó contra su pecho

Hyde sintió que la habitación daba algunas vueltas hasta quedar en su posición original

- ¡Steven! – Jackie corrió a su encuentro también y Donna, que estaba abrazando a Eric sin darse cuenta, lo soltó "disimuladamente" y corrió también

- ¡Cariño! – corrió Kitty y lo abrazó en el suelo

Hyde olfateo el perfume de Kitty y la esencia de la mujer recorrió hasta lo más profundo de su ser y fungió como sedante. Poco a poco su respiración se regularizó y las lágrimas, que antes presionaban con fuerza el ardor del pecho, salieron escurriendo por sus ojos mientras murmuraba algo que nadie más podía entender. Algo sobre Red, algo sobre la mierda de su vida, algo sobre la familia y un lo siento. Y este último fue suficiente para que la señora Forman lo envolviera en sus brazos y llorara con él en un silencio del que todos eran cómplices discretos. Uno que se derrumbaba a diario en la almohada y corría desnudo por las noches; en un devenir de sombras que aterraban a sus infancias mejor ocultas, por un tiempo amargo.

Hyde no tenía nada, por primera vez en mucho tiempo, no tenía una cerveza en la mano que le sirviera como apoyo. Estaba renunciando a escapar y se detenía de frente para ver a sus más temidos errores a los ojos. Gritaba y lloraba con fuerza desde adentro, conteniendo rabia desde el prescolar, conteniendo odio que no podía dirigirle a nadie por el temor a dejar de amar. Porque no era su intención lastimar a otros, y de pronto en una sola noche, todas las columnas de esa fortaleza inquebrantable se le venían encima y por fuera de los ojos. No quería seguir haciéndole daño a nadie pero sabía que era tarde para remediar muchos daños. No quería encontrarse con él en el espejo y se había convertido en una ventaja ser sedentario. Un viajero que no espera nada bueno, nada malo y para quien lo que se pueda poner peor, es una sombrilla más para la lluvia de un hambre tormentosa.

Steven ya no era un niño haciéndose el rudo, ya no era un chico haciéndose a un lado para que nadie se metiera con él, era un hombre jodido, llorando con su madre en la alfombra sucia con su propio vómito, luego de un berrinche insólito de un alcohólico sin futuro aparente. Hyde lo sabía, era inteligente, pero la presión de un criminal caía sobre sus hombros, con olor a harina mermelada de frambuesa y vodka porque recientemente, Kitty, había estado bebiendo también. Y todo se resumía con dos alcohólicos dolidos extrañando y extrañándose de lejos abrazándose por las almas en un mar de bilis hendida a la alfombra de la sala de estar. Nada más reconfortante que eso.

Hyde no se dio cuenta de cuando todo se convirtió en un abrazo grupal. Pronto Kelso estaba llorando sujetando a Eric quien sujetaba a su madre, y Donna lo abrazaba a él mientras Jackie la abrazaba a ella con un enorme esfuerzo por cubrir con sus pequeños brazos el largo del multi- abrazo. Entonces se quedó callado y los miró con incomodidad y gruñó para que todos se enteraran de que la fiesta había terminado y advirtieran que debían apartarse de él.

Luego aclaró la garganta con algunos gruñidos más, mientras todos se incorporaban. La señora Forman le daba un último abrazo a Hyde y un beso en la frente, pero ya todos estaban de pie.

- Ya está bien pequeño – dijo ella – Ya estás en casa

Hyde sintió que su corazón se hacía pequeñito y se le contrajeron los pulmones, por esta razón no pudo contestar; pero para Kitty no hizo falta respuesta alguna y se retiró diciendo algo sobre un pie de fresa para celebrar. El lugar se quedó en silencio por unos minutos y sólo lograban escucharse algunos mocos flojos en las narices de la gente del sótano.

- Yo no…

- Lo sabemos – dijo Kelso evitándole la vergüenza de articular un discurso emocional para disculparse

- Te perdonamos – dijo Donna

Hyde se dio cuenta de que todos sus amigos habían estado llorando y la escena le causo tanta gracia que no pudo contener la risa. Luego por alguna razón todos rieron también

- Voy a tener que limpiar todo esto – se lamentaba Hyde

- Steven – se le acercó Jackie – lo siento por lo que dije

- No muñeca, está bien – dijo Hyde – No te equivocas, no tengo casa

- Puedes vivir conmigo en el tipi de 2x2 – sugirió Jackie

Hyde sonrió divertido con la idea

- Esto es cómo cuando spiderman… – empezó a decir Eric.

- Me debes 30 – se apresuró a decir Donna, Eric se quedó inmóvil y sin decir nada por un rato

- En verdad eres Donna ¿No es cierto? – habló Eric y Donna rodó los ojos al revés – es que no puedo reconocerte, algo no está bien con tu rostro es como si…

- ¿Como si alguien te hubiera borrado la memoria? – insinuó Kelso

- Si – algo así – susurro Eric acercando una cubeta con agua al vomito de Hyde

- Yo sé quién fue – dijo él – fue PSIC

- Vamos – se levantó Hyde – no de nuevo

- Chicos – insistió Kelso – PSIC me vendía estas pastillas para hacerme estúpido, ¿Qué otra prueba necesitamos?

- ¿Por qué no has dejado de tomarlas entonces?

- Ja, ja, ja, muy gracioso Hyde – le contestó

- Hablo en serio – repitió Hyde - ¿Por qué las sigues tomando?

- Creo que me hace mal – suspiró recogiendo los vidrios

- No puedo creer que dejamos a esa pobre chica allí sola – susurró Donna

- Encontraran su cuerpo

- ¡Nos echaran la culpa! – dijo Jackie – iremos a prisión

- No – dijo Hyde – no puede culparnos, ella tiene su semen por todas partes

- ¡Eso es asqueroso! – dijo Eric

- ¿Qué vamos a hacer?

- ¿Cómo puede estar PSIC detrás de todo esto también?

- No lo sé – dijo Kelso – pero lo esta

- A ver… - se levantó Donna – esto ya no tiene sentido ¿Por qué un ataque terrorista? Es decir… eres una farmacéutica ¿Qué puedes ganar con tantas muertes?

- A menos que no estuvieran intentando matar a muchas personas – sugirió Hyde – sino a una sola

- ¿Revisaste la lista de personas que estaban en el PairteSolem?

- Sí, no todas, bueno… son muchos papeles y no había tenido tiempo de…

- Hay que hacerlo ¿Tienes esos papeles?

Era de noche cuando el equipo se desocupaba por fin y encontraba el tiempo para volver a la conversación. Habían estado limpiando el sótano abandonado de los Forman y viéndose superados por la idea de que el polvo reducía el tamaño que recordaban, casi tanto cómo la realidad. Se sentaron en el viejo sillón y encendieron la televisión mientras la señora Forman les preparaba galletas.

- ¿Por qué no te sientas? – le preguntó Donna al chico de las gafas

- Mi silla se perdió – se rio él

- ¿Puedes creer que no hayamos podido terminar de limpiar?

- Considerando el hecho de que Kelso está ocupado sacando cosas y contando anécdotas sobre las partes de su cuerpo que salieron lesionadas mientras sostenía los objetos uno por uno, Jackie mira con un breve gesto de desprecio mientras se aleja quejándose por el polvo y Fez está muy ocupado estando secuestrado como para ayudarnos. Creo que, con las prisas, podríamos terminar la semana que viene.

Donna se echó a reír con el relató

- Siempre tienes algo optimista que decir ¿Verdad?

- Estos últimos días descubrí algunas cosas sobre mí – dijo Hyde mirando a su escuálido hermanastro – Hay algunas cosas que no me dan igual – su mirada recorrió desde la esquina de la puerta, donde se encontraba Kelso jugando con un casco y hasta la punta de la escalera donde Jackie estaba sacudiendo una sábana llena de polvo y tosía con un pesar exagerado.

- Muchas cosas cambiaron contigo, antes eras un poco más duro, ahora solo luces enojado.

- Cansado – la corrigió Hyde – cansado de toda esta mierda

- Nadie podría haber previsto que esto sucedería

- ¿Por qué decidiste creerle a Kelso?

- Por la misma razón que tú. Él sabe lo que dice, siempre sabe.

- Irónico ¿o no? – se burló Hyde – el más ingenuo resultó ser el único astuto a la hora de crecer

- ¿No te fue muy bien luego del divorcio no?

- Todavía nos vemos algunas veces. – se rio el chico – Gratis.

Donna dejó escapar una risa falsa.

- Lo que solía emocionarnos de crecer, es lo que nos está jodiendo ahora

- Supongo que cometí más errores de los que estaba dispuesto a responsabilizarme

- ¿Crees que te estas equivocando ahora? – preguntó ella

Hyde se quedó reflexionando aquello por algunos minutos

- No todos tenemos un sueldo tan atractivo

- Llegaste a aconsejarme que tomara el empleo

- Siempre tuviste un gran futuro, Donna – dijo él

- Tú también hombre, todavía no es demasiado tarde para hacer lo que quieras hacer, ya sabes, sentar cabeza, quizás.

- No soy esa clase de hombre, ya lo sabes – se rio – pude serlo, pero no para la clase de mujer que eres ahora.

- Eso no fue lo que me dijiste en ese entonces

- Sabes que lo nuestro nunca…

- ¿Lo suyo? – interrumpió Eric - ¿Qué es exactamente "lo suyo"?

Hyde vaciló y Donna apartó la mirada de su exnovio

- Nada importante. – se excusó – iré a ayudarle a tu madre con las galletas

La chica se levantó mientras Hyde asentía con una sonrisa un tanto forzada

- ¿Puedo saber de qué estaban hablando?

- Claro – dijo Hyde – de lo jodido que estoy

- Por cierto ¿Qué quiso decir mamá cuando dijo que esta es tu…?

- Escuchaste mal – se apresuró a decir Hyde

- No tienes que mentirme, escuché lo que Red…

- Olvídalo Forman, no lo haré.

- Hyde… – insistió Eric buscando la mirada de su amigo mientras lo perseguía por la habitación – Red quería que tu tuvieran un hogar, cuando él…

- Déjalo ¿sí? No vamos a tener esa conversación ahora

- Esta sigue siendo tu casa, Red la dejó para ti y lo único que…

- Yo no soy su hijo, Eric. Y si me viera ahora, te puedo asegurar que se arrepentiría de ese estúpido papel.

- Eso es lo que crees ¿Qué su testamento es solo un estúpido papel? Déjame decirte algo Hyde. Papá te quería, posiblemente más que a mí y si no crees que mereces lo que él te dejó, sólo porque eres mediocre, deja de serlo. Consigue un empleo, esfuérzate por…

- ¿Vas a darme un sermón ahora? Crees que me gusta…

- Chicos – anuncio Kelso con un papel en la mano, sentado en una una esquina del sofá - ¡Lo encontré!

- ¿Qué encontraste? – le preguntó Jackie

- ¡A la víctima!

- ¿Cuál víctima, Michael?

- HYDE… Dijiste que PSIC no había intentado matar a todas esas personas, sólo a una ¿No? Pues ya sé quién era

- Kelso. Eso sólo fue una especulación, pudo ser una conspiración con…

- No sé qué clase de culación crees que tengo Hyde, pero buena quemada.

- Kelso lo que Hyde dice – interfirió Donna – es que probablemente, varios de los que estaban ahí eran objetivos…

- Especulación imbécil, suposición. – le explicó Hyde

- ¿La posición? ¿de quién? – respondió Kelso

- ¡Dios! – Eric estaba frustrado

- No Hyde, dios no tiene nada que ver, esto fue planeado, y el objetivo era Harold J. Calmbch – dijo Kelso

- ¿Ah sí, genio? ¿Cómo sabes?

- ¿De dónde sacaste eso? – preguntó Jackie

- Esta aquí – señalo la hoja – miren

- Esta es una lista de las personas que estaban en el PairteSolem – dijo Donna

- Kelso – dijo Eric – son muchas personas ¿Por qué querrían matar a Harold?

- Porque es el único que no estaba en la lista de invitados de la CCG

- ¿Eso no quiere decir que está descartado? – inquirió Donna – Es decir ¿Cómo sabían siquiera que estaba allí?

- Porque firmó su entrada desde las 9 am del día viernes pero nunca su salida

- El sujeto trabajaba ahí cabeza hueca – lo regañó Hyde, fíjate bien, está en todos los papeles y en la lista de empleados.

- Ah, si – se desmotivó Kelso – tal vez solo quería matar al alcalde y en lugar de dispararle decidió matar a todos sus simpatizantes

- Ya lo habíamos pensado, pero es demasiado obvio, sin mencionar que el alcalde fue uno de los sobrevivientes

- Tal vez le salió mal

- ¿Para ser algo tan estratégicamente elaborado? no lo creo – dijo Hyde

- Esto es ridículo – suspiró Jackie – ¿Qué tal este Peter R. Sabnichv? – sugirió

- ¿Por qué el?

- Suena extranjero, todo el mundo sabe que los extranjeros siempre están metidos en los ataques terroristas

- Esa es una lógica muy estúpida – dijo Hyde

- Pero tiene razón – dijo Donna

- ¿Cómo podría tener razón?

- El nombre del sujeto está escrito en la lista del atentado del viernes y no hay registro de su hora de entrada – dijo ella – Además no especificó la causa de su visita, y Kelso encontró la lista de visitas del día en el que se tomó la fotografía en el hospital

- Ya, claro – dijo Hyde - Si su nombre figura en el record de entrada del hospital el día del accidente de Fez, estamos ante nuestro sujeto

- ¿Qué dices? Él es la víctima – dijo Eric

- No lo creo. – dijo él – Creo que este sujeto colocó los explosivos

- ¿Crees que está vivo?

- No hay registro de su cuerpo y no existen peticiones de búsqueda, tampoco está en la lista de desaparecidos

- Debe existir una lista que registró su salida – dijo Hyde.

(-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-)

. Las ánimas de la mosca en la sopa. Parte (2-39)

Mientras Hyde tomaba una ducha y el sonido del agua golpeando contra la tina de cerámica en el fondo de la regadera abrazaba su torso desnudo; sus ojos se abrieron repentinamente con una vapor irritante atravesándole por las corneas. Se había dado cuenta de que ninguno de los sujetos que estaban en la reunión de la CVN podía tener relación con una industria farmacéutica vengativa. Al menos no el alcalde, tal vez el viejo anterior, fuera quien fuera, lejos de merecer o no la muerte misma, había causado cientos de pérdidas por un capricho.

Un insecto llamó la atención de Hyde. Él acercó el artefacto redondo y con pequeñas luces amarillentas que había extraído del gafete de Eric a su rostro mojado, una mosca estuvo sobrevolando el objeto hasta que el joven, irritado, la arrojó a la sopa que aquejaba la tina llena con un manotazo y se preguntó conteniendo la respiración bajo el agua si todos los demás gafetes tendrían un aparato cómo ese para rastrear su ubicación, o si el verdadero objetivo de PSIC, no se encontraba en un gigante de la política, sino más bien en un profesor delgaducho de los pequeños suburbios de Manhattan.