Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de assilem33, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from assilem33, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Capítulo 25: Me encanta

—Edward —grité—. ¿Cuándo incluso...?

Besa mi cabeza antes de dar un paso atrás, sus ojos escaneando mi vestido. Sus ojos me dicen cuánto lo ama, pero ahora mismo estoy más obsesionada con él.

—Fui de compras antes del desayuno ayer.

—Guau —respiro, viendo su camisa blanca con botones con jodidos tirantes y pantalón de vestir gris carbón enrollados en la parte inferior—. Ni siquiera te pareces a mi vaquero.

—¿Eso es algo malo, Swanie?

—¡Qué! ¡No! Te ves tan jodidamente caliente —le digo, tirando suavemente de sus tirantes, y aparece su sonrisa—. Siempre te ves sexy. Ahora sé que puedes lograr cualquier cosa, vaquero.

—Lo mismo, nena. Dame un beso. —Frunce los labios y yo me pongo de puntillas y aplasto mis labios contra los suyos para darle un beso largo y húmedo.

—Será mejor que nos vayamos ahora... —murmuro, los labios hormigueando y el cuerpo fundiéndose con el suyo—... antes de que quiera arrancarte la ropa y hacer cosas sucias...

—Es solo un paseo por la playa. Tenemos tiempo...

—De ninguna manera —me río, empujándolo hacia la puerta—. Una vez que empezamos, no podemos parar, pero no te preocupes, después de casarnos puedes hacerlo conmigo cuando quieras.

Él sonríe, con hoyuelos y todo, y besa mi mejilla, pero cuando se mueve para alejarse de mí, digo:

—No, hazlo de nuevo. —Lo hace de nuevo, dulce y suave, y si no me detengo vamos a llegar tarde a nuestra propia boda—. Eres tan increíblemente hermoso, en serio, vaquero, me duelen los ojos.

—Cállate —susurra, con la cara enrojecida un poco, lo que me hace quererlo cien veces más.

—Lo digo en serio. Voy a parecer un basurero junto a un dios como tú. Tengo mucha suerte. —Sonrío cuando pone los ojos en blanco.

—Soy el afortunado, Swanie —afirma, apretando mis caderas—. Me gusta tu vestido.

Sonrío y asiento con la cabeza, pensando que ambos somos afortunados de habernos encontrado en la trampa mortal de un avión.

—Te lo advierto ahora, te esperan muchos años de mi excesiva conversación y de asfixiarte con besos. ¿Puedes manejarlo?

Se encoge de hombros y me acerca más, inclinándose para besar mi mandíbula antes de susurrarme al oído.

—Estoy advirtiéndote a ti, nena, te espera una gran cantidad de sexo sucio y de mí queriendo todos esos besos. ¿Puedes manejar eso?

—Absolutamente —respiro, y él se ríe entre dientes, revolviendo el pelo de mi cuello.

—Vamos, Swanie —ordena, retrocediendo y abriendo la puerta—. Quiero hacerte mi esposa.

—Oh, está bien —concuerdo, pero sonriendo como una maldita lunática.

Salimos del hotel y bajamos directamente a la playa. Un oficiante del juzgado ya debería estar esperándonos, y mi estómago se agita de emoción. Ni en un millón de años pensé que encontraría al amor de mi vida en un avión a los diecinueve años.

Es increíble.

Aprieto su mano y me apoyo en su brazo, deseando que mamá y papá estuvieran aquí. No me malinterpreten, puedo hacer esto sin ellos, quiero hacerlo, pero desde que papá lo dijo, sería increíble que me llevara al altar hacia mi vaquero.

Una vez que nuestros pies se encuentran con la arena, me quito las chanclas y las dejo tiradas. Si las roban, Edward puede llevarme de regreso a nuestra habitación. Tiro de la parte inferior de mi vestido y levanto un pie para que Edward pueda ver mis lindas sandalias sin suela.

—Lindas, nena —dice.

Él también se quita los zapatos y se ve aún más hermoso con los pies descalzos en la arena. Estoy malditamente obsesionada con los pantalones que lleva.

—Eres lindo —admito y sonrío ante su hermoso rostro.

Él sonríe y niega con la cabeza antes de llevarme a la playa. Cuanto más nos acercamos al oficiante que puedo ver desde la distancia, más me emociono. Miro a mi alrededor a las pocas personas que están tumbadas o nadando en el océano con los tiburones, mis ojos se abren en estado de shock cuando aterrizan en el padre de Edward, la abuela, y una mujer que supongo que solo puede ser la madre de Edward.

Me detengo, lo que hace que Edward se detenga y me mire como si pensara que podría estarme echando para atrás, como si pudiera, digo:

—Uh, vaquero... —Y levanto un dedo, señalando a su familia. Mi sonrisa me va a romper la cara.

Me mira fijamente por un segundo, escanea mi rostro y luego mira a su alrededor, y sé en el momento en que sus ojos se fijan en su familia porque se congela antes de que su sonrisa con hoyuelos se apodere de su rostro.

—No lo sabía, Swanie —confiesa, apretando mi mano y besando mis labios antes de acercarnos a ellos.

—Ni creas que me voy a perder a mi Edward casándose —saluda la abuela, cojeando para encontrarse con Edward y besando sus mejillas antes de volverse hacia mí y guiñarme un ojo. Ella me envuelve en sus brazos—. Bienvenida a la familia, hermosa niña.

En serio, mi sonrisa es enorme.

—Gracias, abuela. Eres la hermosa.

Ella acaricia mi mejilla, amorosamente, antes de dar un paso atrás. Edward se abalanza y besa un lado de mi cabeza y luego probablemente sin importarle una mierda, simplemente deja uno húmedo en mis labios. Nuestros labios permanecen juntos más tiempo del apropiado, pero ¿me importa?

¡Diablos no!

Finalmente, desafortunadamente, en realidad, se retira, sonriendo todo lindo antes de volverse hacia su familia.

—Swanie, conoces a mi papá —comienza, y yo sonrío y saludo a Carlisle, quien me guiña un ojo. ¡Guau!—. Esta es mi mamá, Esme. Mamá, ella es mi Swanie. —Mi Swanie, simplemente santa mierda.

Me acerco a Esme, la rodeo con mis brazos y la abrazo hasta el cansancio. Tal vez sea extraño, tal vez no, pero no me importa. Ella es la mamá de mi vaquero y ya la amo.

—Eres hermosa —saluda, apretándome fuerte—. Dijo que lo eras, las fotos decían que lo eras, pero eres tan perfecta para él.

¡Dios mío!

—Gracias —susurro, en este punto derritiéndome por todo el lugar.

Edward suavemente me jala de regreso a sus brazos, besando mi sien, y me doy la vuelta y lo abrazo por la cintura, mirando su adorable rostro feliz.

—Hola, vaquero.

—Hola, cariño —dice, sonriendo antes de besar mis labios de nuevo.

—Esto es emocionante —comento—. Ojalá mamá y papá estuvieran aquí.

—Siento que no estén, Swanie —expresa, acercándome más—. Quiero ser un buen chico y decirte que podemos esperar, pero quiero ser egoísta y hacerte más mía.

Asiento y lo abrazo con fuerza, presionando mi rostro contra su hermosa camisa. Él me sostiene, y probablemente parezcamos idiotas frente a su familia, pero a ninguno de nosotros parece importarle, y eso me encanta.

Finalmente nos separamos y nos encontramos con el oficiante en la playa. Él sonríe cálidamente y se presenta ante todos nosotros, y yo me pongo de puntillas de la emoción. No hacemos la cosa de caminar por el pasillo porque no tiene sentido, así que me quedo junto a Edward, apretando su mano en un apretón de muerte, queriendo apresurar la ceremonia para poder llamarlo mi esposo ya.

—Estamos reunidos aquí hoy...

—¡Esperen!

Me muevo al oír la voz de mi madre y quiero reírme y llorar cuando la veo corriendo por la playa como una loca. Papá no se queda atrás, aunque no está corriendo.

—Son mi mamá y mi papá —le cuento a Edward, tirando de su mano, y él me sonríe e inclina la cabeza para que yo vaya hacia ellos. Suelto su mano, me pongo de puntillas y beso sus labios sonrientes antes de levantar un poco mi vestido y correr hacia mamá y papá.

—Oh, cariño —gime mamá, sin aliento y jalándome a sus brazos—, estás preciosa.

—¿Qué están haciendo aquí? —inquiero, literalmente al borde de las lágrimas pero tratando de contenerme para que mi rímel no se corra por mis mejillas.

—Como si fuéramos a dejar que te cases sin nosotros. No seas tonta. —Toca mi mejilla y se aparta del camino cuando papá llega hasta nosotros.

—Hola, Bells —saluda papá, con una pequeña sonrisa en los labios—. No podía dejar que mi pequeña se casara sin acompañarla hasta el altar.

—Santo cielo —respiro y corro a sus brazos—. Estoy tan feliz de que estén aquí. ¿No estás enojado conmigo?

—No estoy enojado —señala suspirando—. Sigo pensando que eres demasiado joven y esto está sucediendo demasiado rápido, pero es tu decisión. No estoy aquí para detenerte.

—Vamos —le pido, sonriéndole y agarrando su mano—. Tienes que conocerlo. Lo vas a amar, lo prometo.

—Ya veremos, supongo.

Me río ante la resignación en su voz y lo arrastro hacia Edward y su familia. Mamá ya está allí, habiéndose presentado, tan impaciente.

Edward camina hacia nosotros, luciendo hermoso con su atuendo perfecto y las olas de fondo.

Me sonríe, sus hoyuelos hacen acto de presencia y no puedo dejar de sonreír.

—Oye, vaquero, este es mi papá...

—¿Vaquero? —repite papá—. No parece un vaquero.

—No es un vaquero ranchero.

Edward extiende su mano y me muerdo el labio, empujando a papá hacia él.

—Es un placer conocerlo —declara Edward cuando papá le da la mano.

—Igualmente —concreta papá, por suerte—. Mi niña te ama, así que… —Se encoge de hombros y Edward sonríe y asiente, dándome uno de esos malditos guiños adorables.

Beso la mejilla de papá y luego me empujo a los brazos de Edward, mirándolo.

—¿No es asombroso? Toda nuestra familia está aquí.

—Sí, nena —concuerda, besando mi frente—. ¿Estás lista para casarte ahora?

—Sí.

—¿Vas a caminar hacia el altar?

—Sí —afirmo de nuevo, sonriendo tan malditamente que mi cara entera va a doler.

—Está bien —dice, me besa de nuevo y luego se aleja de mí.

Mamá y la familia de Edward están juntos, y paso mi brazo por el de papá.

—No me dejes tropezar o caer —pido.

—¿Con qué vas a tropezar? Estás caminando en la arena.

—No lo sé. ¿Mi vestido? Simplemente me pareció lo correcto.

Se ríe y besa mi cabeza.

—Te amo, Bells.

—También te amo, papá.

Luego me lleva por el pasillo hasta mi vaquero, para que pueda casarme con él.

Cuando Edward dice que, muero.

Cuando digo que, Edward me besa intensamente frente a nuestras familias, el oficiante y Dios, antes de que se suponga que lo haga, el vaquero travieso.

Cuando le dice "puedes besar a tu novia" Edward me besa de nuevo, más tiempo, más húmedo y más caliente y puedo sentir que mi cara se pone roja cuando él termina conmigo.

—Hola, esposo —señalo sonriéndole.

Su sonrisa es más grande que la mía, puedo decirlo.

—Hola, linda esposa.

Me muero de nuevo.

—Ahora puedo adoptar a Chip —expongo, abrazando su cintura—. Seré su mami humana.

Edward se ríe y lo miro, y luego nuestras familias nos separan y nos abrazan. Mamá y Esme están llorando y la abuela está tan feliz como puede estar. Todo es increíblemente perfecto.

—Deberíamos ir todos a cenar —sugiere mamá.

—Eso sería asombroso —interviene Esme.

—Estoy pensando que los tortolitos quieren algo de tiempo a solas —contradice la abuela, guiñándonos a Edward y a mí, el maldito ángel—. Vamos a disfrutar de una cena y nos veremos con ustedes dos mañana.

Mamá acepta de mala gana y pasa su brazo por el de Esme como si fueran las mejores amigas y luego se van con la abuela. Papá me da un beso de despedida y se va con Carlisle, dejándonos a Edward y a mí solos en la playa.

—Entonces, ¿qué quieres hacer ahora, vaquero? —pregunto, chillando cuando me levanta en sus brazos.

—Muchas cosas, Swanie —anuncia—. Para empezar, quiero quitarte este bonito vestido y hacerte cosas gentiles.

—¿Gentiles? —respiro y beso su mejilla.

—Sí, Swanie. Quiero ser gentil con mi esposa.

—Está bien —acuerdo.

—Está bien —repite, sonriendo malditamente lindo.

—¿Me vas a llevar cargada?

—¿Quieres que lo haga?

—Claro —digo—. Quiero decir si quieres. No me importa que me carguen.

Se ríe y besa mi mandíbula.

—Yo te llevaré, nena.

No puedo creer que estemos casados.

Me encanta.


Y se casaron! Y Charlie sí pudo entregar a su hija en el altar.

3 capis más y nos despedimos de esta historia ;)

Me cuentan qué les pareció